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Polaris

Summary:

"Polaris, también conocida como «La estrella guía». Aquella que había servido a navegantes y exploradores durante siglos. Esa estrella que ayudaba a los viajeros a no perderse en la inmensidad y encontrar el camino de regreso a casa."

Mabel queda atrapada en el portal.

Notes:

CW: Menciones de vómito.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Stuck on the tracks, losing my way home

Chapter Text

Mabel

"Tío Stan…" La voz de Mabel salió rota y con un irrefutable tono de duda. Sus ojos, brillando con lagrimas que salían volando por la falta de gravedad, se enfocaron en él. Los ojos de su tío abuelo, castaños e implorantes le devolvieron la mirada, con una plegaria silenciosa: 'por favor', había dicho antes. Stan nunca decía por favor. No le gustaban esas palabras.

La enorme máquina zumbaba atrás de ella, con su aro de colores y su ventana al infinito estrellado. Aterradora, imponente. Como si pudiera ver todo lo que sucedía. (Como si se estuviera burlando de ellos).

Tres pares de ojos seguían observándola. Miradas de suplica, enojo y terror clavadas en ella, expectantes a lo que haría, dejando el posible fin del mundo en su manos. Dipper tenía el entrecejo fruncido, negando una y otra vez en un intento de disuadirla, de hacerla apretar ese botón y terminar por fin con toda esa locura.

"…Confío en ti."

Se soltó con los ojos cerrados, dejando su cuerpo flotar enfrente de la boca del portal, cuyos rugidos hacían vibrar su cabeza. Dipper gritó algo y sus palabras se extinguieron en el aire cuando el contador llegó a cero y el blanco inundó el viejo sótano.

Fue ahí cuando una fuerza tiró de ella. Arrastrándola hacía el vórtice.

Mabel deseó haber presionado el botón.

Gritó una vez el blanco la envolvió por completo como una manta, su cuerpo se sacudía y su estómago se retorció. No sabía donde era arriba o abajo, izquierda o derecha. El albo se extendía en una nada sin principio ni final, tan vasta y tan corta al mismo tiempo.

Su visión pasó de blanco níveo a negro noche en un santiamén (¿habían sido segundos? ¿minutos? ¿horas? no tenía forma de saberlo y estando tan cerca de vomitar su almuerzo tampoco era su interés principal). Tardó en procesar donde estaba. Era un lugar extraño: tonos rojos, morados, azules y verdes saltaban aquí y allá como trazos de acuarela, salpicados con estrellas que titilaban alrededor de burbujas multicolor. A Mabel le hubiera parecido precioso de no ser por la sobrecarga de emociones que la abrumaban.

Tenía miedo, nauseas, le dolía la cabeza y el cuerpo. Estaba deseando que todo fuera una horrenda pesadilla; despertar en la cómoda cama del ático rodeada por sus peluches, con Waddles dormido a sus pies y bajar corriendo a desayunar una torre de pancakes que tío Stan le prepararía y—

"¡Cuidado!" Una voz áspera la sacó de su ensimismamiento. Cuando volteó, buscando el origen del sonido se encontró con un destello, azul y retorcido, que impactó contra una criatura de la que ni siquiera se había percatado.

Gritó y se tambaleó hacía atrás. "¡¿QUÉ-!?"

Se vio interrumpida por un fuerte golpe en su costado. Se quejó y empezó a retorcerse como una larva en un intento de zafarse del agarre de quien sea que fuera la misteriosa figura.

"¡Quédate quieta!" Le recriminó. Era la misma voz de antes "¡A menos que quieras que te maten!"

Mabel levantó la mirada. El rostro de su caballero de brillante armadura estaba cubierto por unas gafas oscuras y un pañuelo negro, que lo hacían parecer sacado de una película de ciencia ficción de esas que pasaban a altas horas de la madrugada. Una mata de abundante cabello gris asomaba por debajo de su capucha y cargaba consigo un arma enorme en su mano izquierda que emitía un resplandor zafiro.

'Con eso debió dispararle a esa cosa', pensó.

Se oyó un chillido a la distancia al que le siguieron multitud de gritos desquiciados. El hombre apresuró más el paso, aparentemente en un intento de huir de lo que sea (o quien sea) que haya emitido esos macabros chillidos. Se removió y el extraño la apretó aún más contra su pecho. Volvió a quejarse y el desconocido la ignoró. Siguió acelerando, sin mirar atrás.

Sus manos se aferraron con fuerza a la ropa del hombre mientras su mente maquinaba, analizando el peligro de la situación en la que se había metido. No importaba lo mucho que su héroe anónimo corriera porque los gañidos parecían hacerse más fuertes, cada vez más cercanos, reales. Hacían eco en sus tímpanos y se grababan a fuego en su mente, poniéndole los pelos de punta.

"No te sueltes" dijo y maniobró para poder sujetar la pistola sin dejarla caer, "y trata de no ver."

Obedeció a lo primero, ahora siendo ella la que se apretó contra el torso del tipo, aferrándose como una koala. Hizo caso omiso a lo segundo.

El hombre misterioso giró, arma en mano y no pudo evitar el jadeo de sorpresa y horror que escapó de su boca.

Una horda de monstruos, grotescos y variopintos se aproximaban a ellos, más rápido de lo que a Mabel le gustaría. Una de esas bestias se adelantó, cargando contra ellos con las fauces abiertas de par en par, con los colmillos al descubierto, rezumando una feralidad que le heló la sangre.

El retorcido rayo cobalto se encendió una vez más y el encapuchado se vio obligado a disparar a quemarropa. La ráfaga de energía impactó contra el bicho que ya estaba apenas por encima de ellos. Mabel pudo sentir el aliento ácido de la criatura antes de que quedara reducida a siquiera cenizas.

"Wow…" Fue lo único que pudo articular, sin saber como reaccionar. Sentía la bilis bullendo en su garganta.

El hombre retomó su carrera y milagrosamente logró adelantar a los otros seres, que parecían haber quedado aturdidos tras el disparo. Logró entrar y esconderse en un asteroide.

Ambos dejaron escapar un suspiro y Mabel hizo un esfuerzo monumental para no vaciar su estómago en ese preciso momento. Fue ahí cuando cayo en cuenta del temblor en su cuerpo.

"Mierda" bisbiseó el tipo y Mabel se sorprendió de oír la palabra. "Mierda, mierda, mierda…"

"Lenguaje." Le reprochó con la nariz arrugada. Aflojó su agarre y se tambaleó al poner los pies en la rocosa superficie.

El sujeto bufó y acomodó el rifle en la espalda. Se agachó a su altura y ladeó la cabeza. Parece un búho, pensó Mabel imitando el gesto del desconocido, mirándolo con curiosidad en un intento de adivinar como se veía su rostro.

Un rato después el hombre suspiró y relajó los hombros, poniéndose de pie.

"¿Cómo terminaste aquí?" Preguntó y su voz salió más baja que antes, un murmullo que casi le fue imperceptible de no ser por la poquísima distancia a la que estaban ambos del otro.

Mabel desvió la mirada, sus músculos tensos de repente. Por un lado, no quería hablar de los eventos de ese día (no quería aceptar que el hombre por el que terminó ahí quizás no era su tío, que vivió una mentira todo el verano) con alguien que acababa de conocer; pero por otro lado, ese sujeto la había salvado, quizás sabía una manera de volver a casa y vería de nuevo a Dipper, Candy, Grenda y los demás.

"Bueno…" Titubeó, sin saber por donde empezar "Es complicado."

Narró todo: desde los fuegos artificiales y los globos de agua, la aparición de los misteriosos pero familiares agentes del gobierno y las acusaciones a su tío, como ella y Dipper habían tratado de limpiar su nombre y en su lugar descubrieron todas esas identidades falsas, la maquina expendedora y el laboratorio secreto y finalmente como había sido engullida por el portal. Sus ojos picaron con lagrimas una vez terminó su relato, se restregó los ojos con fuerza. No quería llorar ahora.

Miró al tipo y se sintió peor. No había un rostro que ver, estaba escondido bajo capas de tela y gafas. No había nada. Ni una mueca, ni un gesto que lo delate. Solo su reflejo en la oscuridad de los lentes. Apretó los labios.

"¿Cómo dijiste que se llamaba tu tío?" Cuestionó él, siendo su primera y única pregunta ante su singular relato. Mabel se sintió intimidada. Su voz ahora estaba cargada con un aire de resentimiento que la hizo encogerse en su sitio.

"Stan. Stanford Pines" dijo. "O eso creo…"

El cuerpo del sujeto se tensó de repente, como si hubiera dicho algo malo. Mabel lo vio cerrar los puños y retrocedió un paso. "¡Ese idiota!" exclamó con rabia "¡Ignoró mis advertencias!"

De pronto se sintió confundida mientras el misterioso alguien, dándole la espalda lanzaba sinsentidos e insultos en un tono ininteligible.

Extendió su mano y tomo el borde de la oscura gabardina del tipo. Logró captar su atención, pues este se volteó de inmediato.

"¿Lo conoces?"

Hubo silencio durante un tiempo. Demasiado frío, muy profundo, incómodo. Mabel no soltó la gabardina del sujeto, mirándolo fijamente, insistiendo sin hablar por una respuesta a su pregunta.

Antes de que el tipo pudiera decir algo, las risas volvieron. El encapuchado la tomo en brazos de nuevo y Mabel contuvo la respiración. Entre la multitud de gritos de locura había una voz distorsionada, maniática, conocida. Bill.

Apretó los puños; si tenía certeza de algo es que odiaba a ese triángulo desde que ayudó a Gideon en su plan fallido de apoderarse de la cabaña y ese sentimiento solo se agravó después de que se atreviera a poseer a su hermano.

"Tenemos que irnos." Le dijo el sujeto. Mabel pudo sentir sus músculos tensos y su ritmo cardíaco acelerado.

Ahora tenía más preguntas que antes.

Se agarró con todas sus fuerzas al torso del hombre, quien salió del asteroide de un salto.

"¡AHÍ ESTÁN!"


Ford

No había forma de que ese día se pusiera peor. (Claro que puede). O al menos eso había pensado antes de que esa niña apareciera.

No podía creer que Stanley hubiera sido tan imprudente como para volver a activar el portal y exponer a su recién descubierta sobrina (al menos algo positivo había salido de todo esto) ni tan descarado como para tomar su identidad.

Cuando Cipher habló pudo sentir su sangre hervir. Estaba tan cerca de lograr su objetivo, de acabar con el demonio que le robó la juventud y lo aisló aún más del mundo… pero no podía arriesgar a esa niña que se aferraba a él con brazos y piernas.

Corría tan rápido como podía, tantos años de huir de cazarrecompensas y la ley interdimensional habían logrado darle una buena resistencia a pesar de la edad. Tenía que salir de ahí y llevar a la niña a un lugar seguro. Debía protegerla.

"¡¿Cuál era tu nombre de nuevo?!" Le preguntó a la chiquilla en sus brazos.

"¡Mabel!" Respondió y le brindó una sonrisa radiante antes de que su rostro se transformara en una mueca "¡Cuidado!" Gritó ella, señalando a uno de los secuaces de Cipher que los había adelantado: un tipejo turquesa, bajito y de morfología extraña, con un ojo de cerradura enorme en la mitad de su gigantesco cráneo y una desagradable nariz rosada.

Giró abruptamente y su capucha cayó, casi choca contra el enano que emitió una risa desquiciada, persiguiendo a ambos con toda la velocidad que sus piernas permitían. No fue difícil dejarlo atrás.

Ford metió su mano en el bolsillo de su gabardina y sacó un artefacto: una especie de brújula dorada con finos tallados en su carcasa, se la había robado a un tipo durante sus primeros años atrapado en el multiverso junto a varios cartuchos de un elemento brillante. Los ojos de Mabel se iluminaron con curiosidad al ver el instrumento; un dispositivo de viaje interdimensional.

Maniobró con destreza, levantó la tapa y expuso el interior. Un montón de puntos de colores saltaron a la vista, sus ojos los recorrieron hasta posarse en una mota amarilla al extremo del diagrama y realizó un trazo rápido con el dedo.

Sin embargo, los problemas estaban lejos de terminar. Otra criatura bípeda, enorme y con los ojos desenfocados se le posó al frente, rugiendo amenazante. Ford casi suelta la brújula para tomar su desestabilizador cuántico y disparar de nuevo al estomago de la criatura. Deberían quedarle unas 5 cargas y una estaba reservada para Cipher. Vio a Mabel de reojo, que luchaba para no vomitar y luego el dispositivo dorado y los cartuchos. Aquello no era una buena idea, pero ¿qué otra opción había?

"¡Mabel!" Logró captar su atención y ella lo miró con ojos llorosos "¡Necesito que pongas el cartucho y dispares, es la única manera de sacarnos de aquí!"

Ella asintió y tomó ambos objetos de la mano de Ford. Si notó el dedo extra, no dijo nada al respecto. Su expresión de fascinación no pasó desapercibida para Ford.

Tomó de nuevo el rifle y disparó dos veces más a monstruos que se acercaban desde su costado. El arma emitió un woosh y rayos azules impactaron contra ambos secuaces, abriendo agujeros por donde fueron atravesados.

El suave click del cartucho le dio la señal a Stanford. "¡El botón rectangular, Mabel! ¡Rápido!"

El tiempo se le escapaba y los maníacos de Bill se acercaban. Mabel apretó el botón y un destello de luz blanca zumbó a su lado. Un portal se empezó a abrir a unos metros. Mabel volvió a emitir un ruido de asombro y a Ford le recordó un poco a sus primeras veces saltando entre dimensiones, la curiosidad e impresión que descubrir algo nuevo causa.

Ford se preguntaba en que momento dejó de sentir esa emoción en sus viajes.

Dio una media vuelta y lanzó otro tiro a un alíen humanoide que tenía una pelota de béisbol y un enorme clavo como cabeza, le pegó directo en el abdomen y se giró tan de repente como la primera vez para no tener que ver como esa cosa caía contra el suelo.

Se acercaba al portal. Faltaban menos de 30 metros para salir del Reino de las Pesadillas e idear que—

"¡MIREN QUIÉN SE DIGNÓ A VENIR!" La horripilante voz de Bill hizo eco en todo el reino de las pesadillas, burlona y distorsionada, los había encontrado. Maldita sea "¡AH, SIXER, ¿Y ESTRELLA FUGAZ?! AL FIN SE CONOCEN, ¡¿A QUÉ DEBO EL GUSTO?!" Su parpado inferior se crispó, dando la ilusión de una sonrisa irónica.

Ford tomó su arma una vez más y fijó la mira en su objetivo. Tenía el tiempo en su contra, el portal a sus espaldas y a Mabel aferrada a él como una zarigüeya. Apretó el gatillo, mirando al triángulo con todo el odio que hervía en su ser desde hace tanto tiempo y que ahora deseaba dejar salir con la fuerza de una géiser. Echó a correr, no se detuvo a ver el desenlace. El rayo siseó por el espacio y la estridente risa de Bill lo siguió; había fallado el tiro. La rabia le recorrió todo el cuerpo, era muy tarde para intentar de nuevo y solo le quedaba una carga.

'No puedo fallar la próxima', pensó mientras saltaba al portal.

La conocida sensación del viaje entre dimensiones lo invadió, aquella sacudida en todo su cuerpo, el como su estómago se hundía y su pulso vibraba en sus tímpanos, apretó a Mabel contra su pecho con fuerza, como si en cualquier momento pudiera perderla; ella se acurrucó contra su él, sus ojos apretados y su nariz arrugada.

Destellos de todos los colores los rodearon por un momento efímero y de pronto desaparecieron. Ford cayó, sintiendo el peso de la gravedad en su cuerpo y rodó por el pastizal violeta. Oyó a Mabel quejarse por el duro aterrizaje, se levantó de prisa y la dejó en el suelo. Ella se tambaleó como un potro recién nacido y vomitó; los saltos dimensionales también le habían causado ese efecto años atrás.

"Ugh…" Gimoteó la niña, agarrándose el estómago con ambas manos.

"Horrible, lo sé." La consoló Ford. Sacudió el polvo de su gabardina y revisó sus cosas: había perdido un cartucho para viaje entre dimensiones en algún punto de su persecución, por suerte el dispositivo estaba intacto; sus armas seguían en su lugar, algunas pidiendo a gritos desde hace años una merecida reparación; su desestabilizador cuántico tenía rasguños menores en su carcasa, nada urgente excepto por el hecho de que necesitaría más NowuSeeitNowuDontium si es que quería enfrentarse a Bill y sus secuaces. Ir con un solo tiro era como llevar un cuchillo a una pelea de pistolas.

Mabel se volteó a verlo, aún estaba bastante pálida y sus ojos tenían lágrimas que tercamente se negaba a derramar. Su expresión cambió en un instante, sus ojos se abrieron con tal sorpresa que parecía que se le saldrían de sus cuencas y su boca colgaba flácida, como la de un pez. Ford la miró con extrañeza y de pronto se dio cuenta de lo que miraba la niña.

Lo miraba a él.

Antes de que pudiera decir algo, Mabel gritó:

"¡¿TÍO STAN?!"

 

 

Notes:

Me alegra mucho poder publicar este fic, es una idea que lleva en mi cabeza desde 2024 y que por fin (y tras tenerla agarrando polvo en mis trabajos de Ellipsus unos 5 meses) me atrevo a publicar :)

Muchísimas gracias a mi buen amigo y lectora beta de este fanfic, lilbeemico !!

Trataré de publicar dibujos de cada capítulo a medida que la historia avance en mi cuenta de TikTok y en mi Tumblr :)