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La mirada se nublo, el mundo a su alrededor se borró, solo pudo llamar débilmente una advertencia de todos a su alrededor un casi inaudible "huyan..." Y después solo quedó la oscuridad y un sin fin de recuerdos y pensamientos dispersos que no tenían ni pies ni cabeza.
Choi Han estaba cansado, desde que logro salir del bosque de la oscuridad no había saciado su sed de sangre.
Antes podía beber tanto como quisiera de los monstruos que mataba, su sangre no era buena y aunque la mayor parte del tiempo lograba beber antes de terminar con ellos, el sabor seguía siendo el de pescado podrido, asqueroso pero aún tragable.
Lo realmente asqueroso era cuando su presa moría antes de poder morderlo, el sabor se volvía extremadamente asqueroso una podredumbre peor que el aroma de un cadáver en descomposición, era como probar la muerte misma, era sangre asquerosa pero al menos podía llenar su estómago.
Al llegar a la aldea pudo percibir el aroma de "alimento fresco" no se atrevió a probar la sangre de los humanos que le dieron un hogar después de siglos en soledad, pero beber los cubos de sangre cuando limpiaban animales le sabía cómo hiervas secas; insípida, arenosa, terrosa, pero era mejor que el sabor a podredumbre.
La primera vez que probó la sangre humana le supo amarga, tanto que se le entumecieron la lengua y los colmillos.
El joven Han se había hecho una promesa cuando sintió la sed por primera vez, una promesa que reafirmó al llegar a la villa Harrys, nunca tomar sangre humana, porque notó que su apetito era grande, demasiado grande...
Le tomo tiempo recomponerse del cadáver disecado del monstruo a sus pies, una momia contenía más líquido que esa bestia a sus pies, tuvo miedo, miedo de no saber en qué cosa se convirtió al llegar a ese lugar, parecía humano, se sentía humano, pero al mismo tiempo la sed le decía que podía parecer humano aunque ya no lo era, tuvo miedo de perder también su forma actual y terminar como la criatura a sus pies.
Por eso solo tomaba sangre cuando estaba al límite de la inanición y seguía alimentándose como "humano" tanto como pudo.
Pero está vez no pudo mantenerse humano, dejo que la criatura dentro de él tomara el control y paso de cortar a los asesinos con su espada a cortarlos con sus garras a destrozar los cuellos con sus fauces y a volver polvo los restos de los que destruyeron su único hogar.
Con terror descubrió algo que realmente no quería saber, la sangre de las personas malas sabe amarga y la sangre de las personas buenas y amables huele dulce...
Y lo que puso a prueba su fuerza de voluntad fue conocer y seguir a su persona más preciada, el pelirrojo que lo acogió aquella noche, un hombre cuyo aroma lo aturde por completo, la persona que se volvió su fruto prohibido.
Cale Henituse, aquel que revivió su corazón muerto, él hombre que le dio un propósito en la vida, la persona que le dio un hogar... No, la persona que se convirtió en su hogar... Su amado Cale...
Ese ser tan maravilloso, suspiraba y lo apricionaba en sus brazos en este momento, podía sentir el sedoso cabello escurriendo por su rostro, el fuerte sonido de un corazón latiendo y llenando su cuerpo con el líquido rojo que sabía mejor que la mítica ambrosía, tan fresca como tomar el rocio de las flores en la mañana, tan fragante como el polen de las flores y con el espesor perfecto del néctar vital...
Se odiaba en estos momentos, aún cuando su mente estaba dispersa por mil y un emociones y recuerdos no podía deter la succión de sus colmillos, no podía aflojar la prensa que formó con su cuerpo que sometía a la persona que era su mundo, y aunque no podía distinguir las palabras si podía percibir que el calor del cuerpo ajeno y los suspiros que chocaban con su cuello.
Quería parar, quería detenerse, no quería beber más, pero no podía parar, tener en su poder aquello que siempre codicio le quitó los límites y cadenas que se había auto impuesto.
En su bruma mental soltó el cuello que tanto disfrutó y mordiendo su lengua la introdujo con violencia en la boca que lo llamaba, la sangre mezclada selló un contrato que no comprendía pero que su instinto lo guió a cumplir, la lengua lacerada empapó de su propia sangre la cavidad del pelirrojo y con una suave mordida saco una última gota de sangre que se mezcló con la suya.
Selló un contrato de amo y sirviente.
Aunque originalmente los vampiros usaban este contrato con ellos como los dueños y maestros de su presa Choi Han hizo algo contrario a lo estándar, se puso a si mismo como el sirviente y a Cale como su dueño.
Cale era el único que podía someterlo y pisarlo, era al único que le ofrecería su corazón y cuello
Cale... su Cale, era su mundo, su vida y su muerte.
Choi Han se volvió el único vampiro en el mundo en encadenarse como sirviente de su presa.
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Historia nacida en un grupo de ChoiCale (人*'∀`)。*゚+
Quizás continúe, quizás no, depende de mí cerebro y de si alguien lee esto 😅
