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Out of my head, of my heart and my mind [AyaLuc]

Summary:

Para Ayato, quién se volvió el pilar más fuerte, no solo de su familia, sino de su clan y su país a una joven edad y sin haber sido preparado para la ardua tarea, el verse atrapado entre la espada y la pared al ver a su 𝙖𝙢𝙖𝙙𝙤 sufrir las consecuencias de errores que él no cometió y contemplarlo consumirse en una venganza sangrienta que terminaría extinguiendo su alma, sin tener el poder de hacer nada para ayudarlo acabo siendo de hecho su propia perdición.

Para Diluc, que lo perdió todo a tan temprana edad y era alguien que no confiaba en el bienaventurado destino por todo el dolor que cargaba en su mente y su corazón, el terminar rindendose ante las fuertes brisas de la libertad cuando su 𝙥𝙚𝙤𝙧 𝙚𝙣𝙚𝙢𝙞𝙜𝙤 se volvió el pilar más fuerte de su existir, podría haber significado en el pasado su propia perdición, pero ahora, por fin acabada la tormenta eléctrica que atravesó desde su infantil existir hasta su tormentosa adultez temprana, ser atrapado por sus brazos era todo lo que necesitaba para saber que no todo en la vida era dolor y perdidas...

Notes:

𝘵𝘩𝘦 𝘸𝘰𝘭𝘧━━━━━━━━━━━━━┓
este fanfic lo vengo planeando casi poco menos de un año para atrás, luego de haber obtenido la c1 de diluc al perder un 50/50 y la c1 de ayato con el evento de las diarias.

todo empezó porque repentinamente me había quedado estancada en la idea de que ellos dos en teoria y siguiendo el canon, deberían de conocerse por sus estatus sociales y posibles uniones entre las regiones, así que simplemente no pude dejar de pensar en este au y en como se conocieron y todo el embrollo, porque enserio quiero seguir una especie de canon divergente pero con un omegaverse incluido(sino no sería fanfic mio jajajaaj) y empezando con todos los detalles que nos han dado de diluc, su infancia y todo lo pasado en el cómic antes de la salida del juego...

la cosa es que con la llegada de varka y nodkrai esta idea explotó mi cabeza aún más, pero ahora que a salido la 6.7 y estamos a literalmente nada de pisar snezhnaya pues definitivamente todo se conecto en mi mente, por eso quiero escribir sobre el lorecito de diluc en esta región, las peleas con los fatuis harbingers, meter a la vez una especie de enemigos a amantes entre ayato y diluc (y tal vez por ahí entre a la ecuación un cachorrito muy en el futuro 🙇🏻‍♀️) y sobre todo abordar la cuestión de los engaños y crepus, los caballeros de favonius y todo todo todo lo que venga en el saco de mondstadt, snezhnaya e inazuma.

esto por supuesto se volverá un long fic que independientemente del apoyo que tenga, yo al menos personalmente deseo llevar hasta el final porque vivo enamorada de mis dos husbandos, claro que es más que hyper bienvenido todo el apoyo de mis lectores pero más que nada hago este énfasis porque en definitiva este fanfic pocas actualizaciones al año podra tener por temas tanto de que estoy cuadrando el lore lo mejor que puedo, como porque snezhnaya estara plagada de lore que deseo ir descubriendo para implementarlo, aparte que tengo los demás proyectos activos en los que estoy muchísimo más consumida con ellos, pero diganle algo a mi cabeza con subir mas fics sin acabar los anteriores y verán que pelearán con una pared y estarán es un callejón sin salida jajajaaj😔

en fin en fin, espero que le den una oportunidad a este proyecto y sobre todo que me tengan demasiada paciencia, porque la vida de adultos de plano no es bonita ni fácil hajajaja. bueno, ya lo saben, los quiero mucho, tomen agüita y descansen bien y los leo después, bye 🫶🏻.

Chapter 1: 01.

Chapter Text

Estaba harto. El dolor en su pecho no se iría con nada y menos fácilmente sabiendo que el mayor de sus problemas apenas comenzaba, pero la respuesta era no, un no definitivo en letras grandes y negritas.

 

La situación iba a lo siguiente: su padre, el gran Crepus Ragvindir quería casarlo a él, Diluc Ragvindir, su propio y único hijo de sangre, con la persona que más odiaba en todo el mundo apenas cumpliera la mayoría de edad, por supuesto esto para un niño de trece años y apenas recién cumplidos significaba la muerte misma en otras palabras.

 

Diluc sintió entonces el peso que caía en sus hombros por ello, un título que nunca pidió portar se posó fuertemente en su espalda para dejarlo sin aliento.

 

Esta noticia le sabía fatal en la boca de su estómago y una fuerte arcada se le vio venir, sintiendo como la bilis subía por su garganta por tanto coraje que estaba experimentando en esos momentos.

 

Pero tenían muchísimo tiempo así ya, y la verdad para el niño de preciosos ojos carmesí, aquellas peleas con su padre lentamente lo estaban haciendo aborrecer acercarse al último bastión que sostenía su ya de por sí rota familia.

 

Diluc respiro fuertemente por su nariz buscando controlar las arcadas que le subían desde el estómago, para contestar las provocaciones de su padre. 

 

━No planeo destruir absolutamente ningún patrimonio con esto papá, pero que decidas por mí no es ni de cerca lo que mamá hubiera querido para mí y mi futuro. ━lo desafío ahora él, sin ningún ápice de vergüenza en su rostro sonrojado por el esfuerzo y la cólera. 

 

Dado ciertos indicios desde que cumplió los doce años, Diluc parecía pronto se presentaría como un omega macho dentro de la que formaba la rama principal del Clan Ragvindir, la cual para colmo seguía atravesando la fuerte pérdida de la omega mayor dentro del círculo, es decir, su mamá y esposa legítima de Crepus, quién por enfermedad había tenido que irse del mundo terrenal cuando Diluc cumplió sus cinco años de edad.

 

No recordaba mucho de su madre. Su apariencia física hacía rato que se habría borrado de su memoria si no fuera porque Adelinde robó a escondidas una fotografía de ella, sacada de un álbum viejo que Crepus guardaba celosamente en su alcoba para dársela a él, quién mantenía atesorada dicha imagen en un pequeño cajón de madera junto con otras pertenencias de su madre a escondidas de su papá.

 

Y su voz, aquella dulce y melodiosa voz que le cantaba preciosas canciones de cuna en las noches de lluvias y le contaba cuentos de fantasía en noches estrelladas, hacía tiempo que ya no lograba replicarla en sus sueños, pues seguramente ya ni siquiera encontraría recuerdo alguno de esta en las profundidades de su mente.

 

Pero a pesar de todo eso, algo que el mismo Diluc sabía que nunca cambiaría ni con el pasar del tiempo, era que conocía a la perfección el noble corazón de su progenitora.

 

Ella nunca habría estado de acuerdo con mandar de dicha forma tan cruel y despiadada la vida de su hijo como estaba haciendo su propio padre con él: proponiendo un matrimonio arreglado para entregarlo a una familia de alphas extranjeros con el mismo poder del que Crepus gozaba, como intercambio tal vez por un deseo de mayor riqueza, tierras o vaya a saber qué otra razón tuviera su padre para hacerlo...

 

Cuando era más pequeño, Diluc en su momento no entendió porque su progenitor, aquel alpha amoroso y protector de mirada aunque cansada, siempre dulce y tierna, muy de repente se había vuelto alguien frío y despiadado con un semblante calculador y poco tolerable ante los errores, pero entonces Diluc se vio arrastrado a crecer rápidamente por muchas malas experiencias en su corta vida, aún si nunca quiso hacerlo en verdad, y por fin gracias a ello es que vio la verdad formarse a medias frente a él en medio de la niebla. 

 

Una razón principal eran todas las expectativas que Crepus tenía para él. Cuando el hombre mayor supo que su hijo era un niño de preciosos genes idénticos a él, su sueño y sus convicciones rápidamente fueron planeados y moldeados para que los heredara e hiciera realidad su descendiente de cabellera rojiza cual brasas de una llama ardiente y feroz que iba quemando todo a su alrededor.

 

Ese era su destino: ser el mayor orgullo de su padre, cumpliendo con lo que él nunca pudo ser ni tener. Crepus le había hecho entrenar desde muy joven la esgrima más noble y fuerte de todo Mondstadt, ansioso por qué entrará a ser parte de los Caballeros de Favonius apenas llegará a los catorce años de edad. 

 

Edad en la que definitivamente ya tendría presente su segundo género, y del cual se derivaba la segunda razón principal: su casta debía volverlo a él un gran y fuerte alpha, como todos sus demás antepasados dentro de la cadena evolutiva de su familia.

 

Todas las cabezas herederas del Clan habían sido nobles alphas machos de cabellos tan rojos como las llamas de un perfecto amanecer, y él parecía que no lo sería...

 

En términos exactos, Diluc ya estaba justamente atravesando su transformación de cachorro para llegar a su edad predestinada y presentar su segundo género, lo cual para su mala suerte y gran maldición ahora que estaba metido en tal embrollo━dejando de lado lo emocional━ socio-politico por su titulo noble en el acomodado Clan, su vida y estilo de vida se vería afectada una vez llegará a la mayoría de edad. 

 

Si resultaba ser un omega, entonces debería casarse en un matrimonio arreglado con nadie más que el alpha heredero del Clan Kamisato: Kamisato Ayato de Inazuma. Su peor enemigo...

 

En fin, dejando de lado su aversión a ese chiquillo mimado y poco inteligente, Diluc bufo enojado esperando los gritos coléricos de su padre venirsele encima por la tremenda falta de respeto que se había permitido hacer contra el hombre mayor, dentro de donde estaban ambos discutiendo desde hacía varios minutos atrás: el despacho principal del Viñedo del Amanecer.

 

Dicha insistencia enfermiza los había llevado hasta ese momento justo dónde al mirarse uno frente al otro siempre una discusión fea y atronadora explotaría sin piedad entré padre e hijo, lo cual para casi todos los trabajadores del viñedo era una escena aunque usual, triste y dolorosa de presenciar. 

 

Para sorpresa de Diluc, lo único que recibió esta vez no fue más que un suspiro cansado por parte de su padre. Crepus no gritó colérico esta vez, ni miró a su hijo desaprobatoriamente con los ojos llenos de venas rojas por la rabia para luego alzar su voz esperanzado a que el niño le cediera su voluntad y orgullo ante el tema; sino que en cambio se mantuvo quieto y en silencio dándole la espalda a su hijo, teniendo su mirada siempre en el horizonte que se dibujaba atenuante por el gran ventanal en el que estaba parado, para simplemente decirle con extraña calma:

 

━Mañana por la tarde estará aquí la Familia Kamisato, quiero que te comportes a la altura, y estas advertido. No quiero una falta de respeto contra nadie y menos hacía los niños de la Familia Real. 

 

━Te estoy hablando padre ¿por qué me ignoras? no lo quiero, no me obligarás a nada. ━le dijo entonces Diluc, más ofuscado por haber sido ignorado por su padre, quien actuó extraño apenas nombró a su madre en la conversación, empezando a caminar hacía la salida del despacho del alpha. 

 

Justo detrás de la puerta, Adelinde se mantuvo callada esperando pacientemente la salida de su joven amo para llevarlo a su habitación, siguiendo la orden de mantener al niño aislado por sus malas conductas en contra de las reglas y el orden.

 

━Joven amo Diluc, es hora de irnos. ━saludo la doncella abriendo la puerta del despacho, para llevarse al adolescente con ella, esperando poder calmarlo en el camino para que al menos ese día si comiera algo antes de ser encerrado en su habitación.

 

Cuando apenas salió para afuera el niño, Adelinde se atrevió a mirar adentro del despacho oscuro por el pronto atardecer, solo para terminar de ver a su viejo amigo sufrir por las palabras desalentadoras de su hijo hacía su persona mientras sus lamentos silenciosos eran callados por todo el alboroto que había fuera, gracias a todos los preparativos que se estaban llevando a cabo en el viñedo. 

 

Por supuesto, como no recibió ninguna respuesta por parte de Diluc, la doncella miró a su alrededor solo para darse cuenta que el joven ya se había ido con pasos rápidos esfumándose de la vista de todos para que nadie pudiera alcanzarlo, reacio a escuchar razón alguna de sus mayores. Detrás de ella, Crepus también salió del despacho, pero en cambio a su hijo, él masajeaba ambos lados de su cabeza intentando aliviar el dolor que le estaba causando la migraña. 

 

Pensando un poco más en la situación, parecía que cada día le era más difícil al hombre poder hablar con su propia cría sin que éste en respuesta se cerrará a él y terminarán peleando, hiriéndose en el proceso.

 

La falta de su esposa en sus vidas ya estaba pasándole factura a todos, pero por sobre todo se notaba muchísimo más en la vida de Diluc, quién al no tener una figura materna que lo guiará, se dejaba llevar fácilmente por la terquedad y negación características de su crecimiento físico-mental y madurez emocional. 

 

Todo el tema ya estaba saliendosele de entre las manos a Crepus, y junto con ellos también los pocos hilos de cordura que le quedaban para terminar su misión en la vida: guíar a su hijo por el buen camino.

 

━Se está volviendo ansioso y disconforme con todo. ━declaró el alpha, una vez que se calmó lo suficiente para hablar, reacio a aceptar que en un momento dado su voz se quebró por el llanto colérico retenido en su pecho. 

 

Adelinde, al ser solamente una mujer beta ella no podía percibir las emociones de los demás en base a sus feromonas por su propia naturaleza, sin embargo conocía bastante bien a todos los miembros de la Familia Ragnvindr, puesto que desde pequeña había vivido bajo el yugo de los mismos al ser hija de criados que servían a la familia del Clan.

 

Con solo estar en una misma habitación con Crepus, ella fácilmente podía sentir lo que el hombre exudaba con solo ver su expresión, ya que habían sido amigos inseparables desde la niñez, su confianza en él era ciega a tal punto. 

 

Sabía que Crepus estaba a nada de volverse loco, y más si la situación seguía avanzando así. ━Solo dele un poco más de tiempo al joven amo, mi señor. Es un niño todavía, acaba de ser el aniversario luctuoso de su madre y también su cumpleaños, debe sentirse también mal por todo, por lo que el que ahora le vengan con la noticia de que debe casarse apenas alcance la mayoría de edad, y que siga creyendo es sin su consentimiento, debe serle difícil de digerir. 

 

━No Adelinde, pronto dejará de ser un niño, ya creció y debe entenderlo. Debe afrontar que tiene sus propias responsabilidades y tiene que cumplirlas no solo por su bien, sino el del Clan también. ━contrarresto Crepus, suspirando más seguido de lo que creyó haría para intentar bajar su amarga expresión.

 

Discutir con su único y preciado hijo no era algo que disfrutará de hacer, siendo que ya últimamente pasaba en todo momento, pero si quería hacerlo avanzar, y aún en contra de su voluntad, debía ser duro y recio con él.

 

Aunque le doliera en el alma hacerlo, ser el villano de su historia era algo que debia pasar tarde o temprano entre padre e hijo, pues ambos debian avanzar hacia el futuro y dejar atras las cosas del pasado, por muy difícil que fuera y les costará. Su amada esposa nunca abría querido que su muerte los llevará a la ruina, y él debía honrar su memoria esforzándose al doble con la crianza del niño que ambos habían traído a ese mundo con muchísimo amor y deseo. 

 

Dentro de él, muy en el fondo una parte suya bien escondida por el tiempo y la experiencia, sabía que para su lamento propio, su pequeño cachorro ya había crecido lo suficiente para entender todo su alrededor y al ya estar mostrando oficialmente su segundo género pronto sería entonces un hombre más en ese mundo adulto, siendo alguien diestro y derecho para que cuando no esté a su lado, supiera y estuviera seguro que su hijo no caeria en la desgracia una vez más.

 

Aunque Diluc no lo entendía de momento, esta era su manera de poderlo proteger a él y su futuro. El contrato de matrimonio con el Clan de Inazuma no era solo una primicia que todo el mundo estaba celebrando con fanfarroneria, era un contrato hecho para que incluso su hijo omega se estableciera más fuertemente en ese mundo cruel que siempre buscaba acabar con el más fuerte y pisar al más débil...

 

Con esto no queria decir que pretendía dejar solo a su único y amado hijo ahora que su esposa tampoco estaba con ellos, pero los peligros de una mala decisión siempre lo terminarían por asechar entre las sombras, y dejar desprotegida su mayor fortuna en la vida era algo que no quería tener sin aclarar desde ya. Solo que eso, Diluc no podía saberlo ni ahora, ni nunca.

 

Adelinde entendía bien también la situación, y por ello su preocupación por el joven Diluc estaba al límite igualmente, pero para su propio lamento no era cómo si ella se permitiera dar su opinión en el asunto que aunque no le concernia, estaba involucrada indirectamente. Con un suspiro calmado llevo sus pasos hacía el Lider del Clan para ayudarlo a sentarse en el gran sofa que descansaba frente a la chimenea, apoyando a su viejo amigo tanto como podía. ━Iré hablar con él, mi señor. Usted tranquilicese un poco, mientras traigo al joven amo de vuelta a casa...

 

.

 

.

 

Sus pasos instintivamente lo llevaron a alejarse del Viñedo del Amanecer, al punto de encerrarse sin problema alguno en el frondoso bosque que dormía detras de su hogar. Diluc se sentía por demás frustrado y enojado con todo a su alrededor, sin ganas de hacer nada más que llorar de cólera por toda la estresante situación que apenas comenzaba a formar parte de su vida y su futuro.

 

━Esto es estúpido ¿en serio cree que yo aceptarlo? ¿piensa que de verdad voy a rendirme? no, definitivamente no. ━comenzó a discutir él solo contra nadie en especifico, soltando palabras al aire como si sintiera que los vientos del atardecer se llevarían las penas lejos de su corazón con eso, sin ir prestando atención a lo que le rodeaba.

 

Creía ser el único en su soledad, y justo era lo que mas quería en esos momentos de hecho, por lo que en ningun momento se percató que precisamente unos hermosos ojos heterocromaticos le seguían el paso persiguiendolo siempre entre la oscuridad que le brindaban las copas de los árboles fuertes y robustos. En silencio y sin nunca dar a conocer su presencia. 

 

━Es absurdo, completamente absurdo que es ese hombre si piensa que cedere a su petición. Además nadie dijo nada y como siempre todos se quedaron callados, que bonitos se ven así ja! ━Diluc, quién seguía explotando su ira y desquitandose en medio de la nada, totalmente absorto en su mundo sin prestar atención al peligro que lo asechaba sin miedo ni culpas, se volvió la presa facil de su depredador.

 

La afelpada melena rojiza siguió moviendose de su lugar sin un rumbo fijo, apenas mirando el camino bajo sus pies mientras más se adentraba en el bosque sin miramientos, ofuscado por de nueva cuenta haberse visto envuelto en una discusión con su padre, como ya varias veces atrás había comenzado a pasarle muy seguidamente gracias a la grandiosa idea de dar su mano en matrimonio. 

 

Era un niño aún ¡no debería andar preocupándose por eso ahora! y sí, ya sabía Diluc que no era como si fuera a casarse de la noche a la mañana y que el evento no se completaría hasta que cumpliera la mayoria de edad, pero esque de solo pensar que al llegar a los veinte años debía irse lejos de su preciado hogar en Mondstadt para asentarse en la cuna de Inazuma por mero capricho de su progenitor, uff, la cólera le subía por la garganta en forma de bilis una vez más. 

 

━Te atrape. ━le dijo repentinamente alguien detrás de su oído, mientras soltaba una risa encantadora acallando todo tipo de grito que pudiera soltar de la impresión Diluc. Esta voz dulce y febril, llena de misterio y perteneciente a un cuerpo más pequeño y delgado del suyo, se cernio con rapidez arriba de su cabeza para asaltarlo y bloquear sus movimientos.

 

Por la forma en que cayó desde arriba de su posición, y en cómo ahora mismo mantenía a Diluc boca abajo sin permitirle mirar más alla del césped bajo su rostro, había podido preveer que no se trataba de un adulto grande ni totalmente fuerte aquel que le arrebato su libertad. 

 

En medio de su perorata, y llevado instintivamente por su memoria muscular, había llegado al gran árbol ancestral de aquel bosque lleno de vida y magia, donde desde niño se la había pasado jugando y creando recuerdos dulces con su hermano justo después de la muerte de su madre, en ese jardín escondido para los adultos.

 

Nadie sabía de ese lugar más que él y su hermano, y solo el único adulto del que sabía como llegar hasta ahí era Adelinde, a quien justamente había dejado atrás porque en ningún momento le defendió de su padre en la discusión que habían tenido desde hacía horas atrás.

 

Eso quería decir que solo quedaba una persona en su lista. Obviamente gritó su nombre para que lo soltara: ━¡Kaeya!

 

El niño de cabellera azul entonces se quito su antifaz y su gabardina negra para dejar caer su cuerpo pequeño al lado del de su hermano, mientras reía con encanto por haber completado su travesura, contagiando un poco a su compañero y haciendolo olvidar su enfado por ello. 

 

━Y entonces ¿qué sucedió ahora? no te ves nada bien, Diluc. ━preguntó Kaeya, mientras decidía rápidamente que otra jugarreta le jugaría a su hermano, tal vez si estaba muy estresado trenzarle su precioso cabello ondulado lo ayudaría a calmarse.

 

Sabía lo que pasaría ese día desde temprano. Pasó que, apenas el amanecer se poso en el horizonte, Adelinde les había llamado para que tomarán sus clases de esgrima y escritura, entreteniendolos hasta el medio día, todo iba relativamente normal hasta ahí.

 

No fue hasta que les dieron un descanso, que sin poderselo esperar se vieron separados casi forzosamemte para que cada uno siguiera un camino diferente solo por ese día. La naturaleza de sus rutinas consistía en hacer básicamente todo juntos, nada diferente para alguno de los dos, pues Crepus adoraba a Kaeya de la misma forma en que adoraba a Diluc.

 

Había sido siempre así desde el comienzo y nunca cambio ni con el paso del tiempo, por lo que hablar de alguna distinción entre ambos hermanos podía contarse como traición al Clan, bueno tampoco era tan así el asunto, pero se entendía su punto en el tema de la hermandad.

 

Desde meses atrás, y por el semblante poco discreto y llenó de amargura en el rostro siempre sonriente y sereno de Diluc, Kaeya había empezado a sospechar que ser llamado al despacho del señor Crepus era una mala señal. 

 

Él nunca había pisado ese lugar, no sabía siquiera como era por dentro, que decoraciones adornaban la habitación o incluso sí algo de luz natural podía pasar frente al gran ventanal, que desde afuera siempre se le veía con las cortinas corridas para guardar la privacidad del lugar. 

 

Así que para él entrar a ese despacho solo podia significar una cosa, que al de salir de ahí siempre terminaría siendo un manojo de nervios, rabia y coraje mal contenidos, como pasaba con Diluc.

 

Su hermano mayor nunca le había dicho nada de que pasaba allá adentro, pues todo se lo guardaba celosamente en el pecho, y en cambio terminaba buscando como entablar otro tema de conversación para no pasarle sus malos tragos con lo que fuera que lo molestaba tanto.

 

Hoy fue diferente. Diluc por fin le miró con ojos grandes y llenos de lágrimas, por demás estresado de todo lo que estaba pasando y lo que le faltaba por vivir. ━Nada está bien. Papá quiere obligarme a casarme.

 

━¿Cómo? ¿casarte con quién? ¿de qué me estás hablando? ━preguntó Kaeya, dejando de lado las pequeñas trenzas que ya estaba formando en el pelo suave y sedoso de su hermano mayor.

 

Aunque no compartían la misma sangre, ambos eran hermanos del corazón, unidos por los hilos del destino cuando más solos habían estado en el mundo, para terminar complementandose y mantenerse vivos uno al otro en ese cruel barco que la vida les habia hecho subir para zarpar en aguas turbulentas: Kaeya con su padre, Diluc y su madre.

 

En fin, que para variar, habían encontrado refugio en los brazos del otro, llenando sus infancias de dulces sonrisas y llantos inocentes, nunca preocupados por el futuro como ahora Diluc parecía estar.

 

━A insistido tanto papá con esto, que ya no se que pensar, y nisiquiera me e presentado aún. 

 

Presentar el segundo genero y casarse eran dos cosas que significaban mucho para sus tiernas mentes aún en desarrollo, algo que solo los adultos hacían al crecer y de lo cual a ellos aún les faltaba camino por recorrer.

 

Cuando Kaeya vislumbro la sombra de su hermano esa tarde, y lo siguió hasta el escondite que ambos tenían en el gran árbol del frondoso bosque, nunca creyó que la noticia que recibiria en ese preciso momento sería el que el señor Crepus daría la mano de su hijo mayor a otro Clan.

 

Un matrimonio arreglado no sonaba muy descabellado pensandolo bien, ese tipo de cosas siempre terminaban ocurriendo cuando se involucraban las jerarquias de poder entre los Clanes con mayor influencia del país por lo que iba entendiendo Kaeya de sus clases de etiqueta e historia, es sólo que el que justamente le fuera a pasar a nadie mas que Diluc, se volvía un poco subreal el asunto.

 

Este matrimonio era solo una etiqueta legal para cementar lazos con otro Clan del mismo escalón que era el Clan Ragvindir, y del cual solo pocos tenían la misma escala.

 

Las razones por la que Diluc parecia estar enfadadisimo podían ser cómo que el niño de cabellos carmesí no soportaba a tal persona a su lado, su libertad se vería truncada, y que su vida daría un giro de ciento ochenta grados por ello. O podía ser todo eso, pero junto.

 

━Entonces ¿pasa qué...? ━preguntó Kaeya, esperando obtener una respuesta más clara por parte del otro niño sentando junto a él, esperanzado en que la idea que ya se estaba formando en su cabeza fuera errónea y solo se haya confundido gracias a la poca información que había obtenido de su hermano en ese instante de arrebatada tristeza y colera. 

 

Diluc miró a su hermano con incredulidad, cómo si este no fuera capaz de captar lo que le estaba diciendo tan seriamente. Con un suspiro prolongado, y su llanto controlado un poco más, sorbio su nariz dispuesto a hablar lo que tanto estaba atormentando su corazón desde hacía tiempo atrás. 

 

━Desde hace meses atrás papá a estado insistiendo en casarme apenas cumpla la mayoría de edad, con nadie más que el heredero de la Familia Ayato de Inazuma, quienes vendran a la conferencia que inicia la próxima semana. Hemos estado discutiendo siempre lo mismo últimamente, y yo ya no se como decirle que no quiero y no estoy dispuesto a formar parte de ese plan. 

 

Oh, entonces Kaeya no estaba mal, para su propio lamento había dado en el clavo con la idea en su cabeza sobre la situación de su hermano. No logró mas que sonreir un poco intentando aliviar el malestar que el otro niño tenía, con su sola presencia sin decir nada más.

 

Los temas de adultos al final solo se resolvían entre adultos, y ellos aún no querían permanecer ahí. ━¿Y qué piensas hacer? sí el señor Crepus te ha insistido tanto como dices, es por algo urgente e importante.

 

━Oh vamos, no puedes creer eso también tú, son solo tonterías. Quiere que lleguemos a una tregua con este compromiso del que yo no estoy de dispuesto a cumplir, yo no pienso casarme por interés y ¡mucho menos con ese idiota de Ayato, nunca!

 

Entonces ¿el problema era más bien el chico con quién iba ser desposado? ━Bueno, yo no lo conozco en persona, así que no se que decirte de él. ━le respondió Kaeya, ahora sentado en la base del árbol, usando como soporte las gruesas ramas salidas del suelo para su espalda, mientras miraba la caída del sol entre la espesedad del bosque, acompañando el lamento de su hermano. 

 

La inocencia resplandeciendo en sus todavía infantiles facciones... 

 

━No hay razón para que lo conozcas, es solo eso: un niño mimado, idiota y engreído que solo piensa en ser perfecto a los ojos de sus padres. Siempre presumido y tonto. ━le contestó Diluc, pensando en otras formas de llamar a su contrincante, pero mirando a todos lados esperando no ser escuchado por algún adulto metiche que pasara por ahí. 

 

━Además creé que por tener el apellido Kamisato es el dueño de todo lo que toca, pisa y mira, sí supiera realmente... ━Diluc suspiró astiado de la situación y del personaje del que hablaba. No quería nada que ver con él y sin embargo en menos de veinticuatro horas lo tendría que saludar y tratar con respeto por una semana o más, una vez que él y su familia pisaran las tierras de Mondstadt.

 

Pero, por la expresión que Kaeya tenía en su rostro, era más que obvio que éste último deseaba conocer personalmente al individuo que tanto había molestado y seguia molestando a su hermano apenas le nombraban frente a su persona.

 

Kaeya no había tenido aún el placer de conocerlo, pues aunque ya tenía bastante tiempo viviendo con los Ragvindir, en solo dos ocasiones había tenido la oportunidad de conocer a la Familia Kamisato, pero para su infortunio no se había dado la presentación, por lo que lamentablemente no los conocía, y menos sabía porque Diluc aborrecia con fervor al heredero de la misma. 

 

La primera vez ocurrió solo un año después de que llegó al Viñedo del Amanecer, la reunión se dio sin ningún contratiempo y justamente el día que iba ser presentado como un miembro más en el Clan Ragvindir, enfermo cayendo en absoluto reposo por toda una semana, perdiendo asi su oportunidad de saber quienes eran los Kamisato.

 

La segunda vez fue más reciente. Por lo poco que supo es que la madre de un amigo suyo, una excelente Caballera de Favonius, tuvo que ir a servir su trabajo en la misma Inazuma, llevandose obviamente a su hijo con ella. Las cartas que intercambiaron a lo largo de los meses, y de las cuales ya poco a poco habían ido disminuyendo, hablaban justamente de como había llegado su amigo a la gran hacienda de la Familia y todo parecía ir muy bien a su alrededor, que tenía enormes deseos de hacer que todos se conocieran y que si tenía la oportunidad lo haría la proxima vez que vinieran. 

 

Sí, tal vez se estaba refiriendo a la reunión que iniciaría en menos de unos días, y él, el siempre despistado Kaeya, no lo había notado hasta ahora... 

 

Diluc entonces se enojó aún más al ver a su hermano perplejo sin ponerle atención a toda la letanía que le había dicho sobre por qué Ayato era un pésimo amigo y compañero de juegos, así que dijo. ━Ya, dejemos de hablar de esto, y mejor vayamos a la aldea de Aguaclara, estoy aburrido. 

 

━Pero no tenemos permiso para salir Diluc, y te recuerdo que tu castigo sigue en pie, que en comparación al mio ya termino. ━le respondió entonces Kaeya, recostandose solo un poco más contra el árbol, sintiendo como el frío comenzaba a revolotear a sus alrededores por la joven y pálida noche que se avecinaba por el horizonte. 

 

━Aja, pero papá esta muy ocupado con el trabajo de la conferencia, así que no se dará cuenta de que salimos sí regresamos rápido. Ademas, solo quiero respirar un poco de aire fresco y olvidarme de todo por un rato, anda vamos. ━suplico Diluc. 

 

Kaeya era demasiado susceptible a los berrinches de su hermano, hoy tampoco podría negarse a ser su cómplice, así que accedió a la petición. Pero que quede claro no fue porque el mismo Diluc lo soborno con no-robar una botella de vino guardada en las bodegas del viñedo...

 

Por supuesto, con lo que nunca contaban y que siempre olvidaban, era con que Adelinde los atraparía justo en el momento mas crítico de la situación. 

 

━Me temo jóvenes señoritos, que debemos regresar al viñedo. El señor Crepus les espera allá. ━dijo Adelinde, alisando ligeramente las capas delanteras de su traje, un poco polvosas por haber recorrido el bosque flagrante en busca de los cachorros revoltosos que tenía que cuidar, mientras dirigía sus pasos calmados y tranquilos de regreso a la civilización...