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La recopilación de momentos de la Selección Nacional actuando como una manada

Summary:

Así que twittee que iba a escribir un fic de la selección como una manada con Memo como el omega de la manada que cuida a todos, Morita el cachorro que todos cuidan y Edson el alfa de la manada esperando que nadie lo leyera pero mucha gente le dio like y me empezaron a pedir que lo escribiera y aquí estamos. No debí hacer eso, jaja.

 

Bienvenidos a una serie de relatos de la Selección de Fútbol de México siendo una manada con algo de trama mundialista. Aquí va un pequeño resumen:

Memo nunca imaginó que durante su último mundial vistiendo la camiseta de su nación terminaría volviéndose el Omega de una manada que no supo ni en que momento se formó y cómo terminó siendo visto como una figura materna por los más jóvenes, así mismo tampoco imaginó que terminaría acogiendo como a su cachorro a la joven promesa del fútbol mexicano.

Pero esto es mejor que un vestidor dividido por el ego, ¿verdad?

Notes:

Por favor, si no te gusta este tipo de contenido, sal de este fic y cierra la puerta en silencio.
Solo usuarios registrados pueden comentar.
No soy una gran escritora, realmente no tengo talento para escribir comedia así que los chistes pueden sonar sosos, una disculpa de antemano.
Yo sé que probablemente esperaban algo mejor y más entretenido, lo siento mucho, de verdad. Me atrevo a pedirles humildemente que acepten este pequeño trabajo y por favor, si tienen alguna petición, alguna interacción entre personajes (siempre y cuando sea amistosa, aunque no tengo problemas con ships ya que shipeo Brimiga y Edsego y probablemente sean mencionadas) por favor siéntanse libres de pedirla, este fic es de fan para fans.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Buen presentimiento

Chapter Text

Memo había pasado los últimos cinco minutos parado frente a las puertas de la sala de reuniones. No sabía qué esperar de este nuevo conjunto de seleccionados, no sabía si tal vez la historia se repetiría, sí a pesar del cambio de compañeros el vestidor seguiría igual, ¿qué dinámicas debería esperar de ellos? ¿sería la misma que con los seleccionados de años anteriores? ¿volvería la lucha de egos? Memo sentía que el estómago se le revolvía al imaginarlo.

 

Terminó armándose de valor para enfrentar una vez más la batalla campal que representaba ser un seleccionado, porque ésta vez no sería el joven omega que sentía que no podía hacer nada para aliviar la tensión en el vestidor, ésta vez estaba dispuesto a ser él quien tomara las riendas de la situación. Arreglaría la selección, como un acto de amor dedicado a la nación que tanto adoraba.

 

Abrió la puerta con semblante decidido, preparándose para encontrar lo peor, aguantando la respiración para no sufrir bajo la lucha de feromonas de los alfas que peleaban por el título del Alfa. Pero lo que encontró ahí dentro, más que una lucha de egos y feromonas y miradas llenas de juicio, fue más bien una brisa fresca y limpia y miradas curiosas acompañadas de sonrisas enormes, Memo no supo cómo reaccionar a eso.

 

—¡Memo, qué bueno que llegas! Te hemos estado esperando por años, cabrón.

 

—Ya estábamos diciendo que te habías ido a comprar cigarros, wey.

 

Edsón Alvarez le revolvió los rizos con cariño y lo abrazó, seguido de él, Raul Jimenez se acercó a darle un apretón de manos y con eso todos los demás se acercaron a saludar y el silencio que se había generado en el momento en que entró se rompió y el escándalo en la sala de reuniones podría haber superado por mucho el ruido común de un mercado en hora pico. 

 

—Memo, cabrón, ¿cómo has estado?

—Todo bien… —En definitiva, Memo no esperaba esto para nada.

—Ese Ochoa, hasta que te dejas ver.

 

Todos parecían… no sabía cómo decirlo. Memo no diría cercanos, más bien algo como, cómodos, parecían cómodos con la presencia de los demás. El omega mayor olisqueó disimuladamente para tratar de encontrar algún aroma que pretendiera imponerse sobre los demás, cómo muchas veces había pasado antes, pero no encontró nada. Literalmente no había nada en el aire más que el aromatizante y el aire acondicionado. Entonces se dió cuenta de un dato importante. Todos, realmente todos ellos, incluso los betas, llevaban parches neutralizantes cubriendoles la glándula. Qué.

 

¿Ellos de verdad habían llevado parches para no molestar a los demás con sus feromonas? Memo estaba sorprendido. Nunca en sus cuatro mundiales ni amistosos con la Selección Nacional había presenciado algo así.

 

—¡Hijos de la guayaba! ¿quién se chingó mis papas?! —alguien gritó de repente—¡Pinche Isra, ya te vi cabrón, regresamelas!

 

—¿Alguien tiene un cargador que me preste? —preguntó uno de los más jóvenes.

 

—Tengo un chingo de hambre, ¿a que hora vamos a comer? —se quejó otro pataleando.

 

—Oigan, ¿y el profe?

 

Se suponía que el profe ya debería haber estado ahí, pero en la sala solo estaban los seleccionados y nadie más, así que se sentía más como una reunión de conocidos en lugar de una junta deportiva. Estaban todos divididos en grupos pero extrañamente no se excluían entre sí, parecía un salón de clases de secundaria.

 

—¿De quién es ese pinche celular que no deja de sonar? —uno que se estaba queriendo echar un sueñito gruñó desde la mesa en la que se había subido.

—Es mío, perdón, mi mamá me está preguntando cómo va todo.

—Ah, no hay pedo Morita, no hay problema con el ruido, no le hagas caso a este pendejo.

 

—¡Armando bájale el volumen a tus canciones coreanas! 

—¡Son japonesas, inculto!

—¿Por qué responde Brian por él? —se escucharon los aullidos del Piojo de fondo.

 

—¿Si me pueden prestar un cargador por favor? Me quede a media partida de Dress to impress.

—¿Qué carajo es Dress to impress?

—Toma mi cargador, chaval, está en mi mochila.

 

—Se me antojaron los tacos de la esquina…

—Yo traigo antojo de pistaches en salsa verde…

 

Memo, Raul, Edson, Julián y todos los mayores estaban sentados juntos en las sillas del fondo, habían pasado los últimos minutos hablando sobre sus expectativas sobre el mundial, contra quienes posiblemente jugarían si es que pasaban de fase de grupos.

 

—Sí vamos a pasar, ¿como chingados no?

—Obviamente cabrones, se las vamos a dejar ir bien hasta el fondo al grupo A.

 

Edson y Julián eran los más emocionados de entre ellos, sus rostros brillaban cada que reían con fuerza. Memo estaba perdido en sus pensamientos, analizaba todo en la sala, parecía que todavía no se terminaba de creer que no hubiese esa tensión que siempre había tenido que soportar durante los mundiales anteriores. Todos estaban revueltos, los de Chivas se codeaban con los del América, los del Toluca estaban con los de Pumas, y los que jugaban fuera estaban repartidos en en esos grupos, a veces uno se iba de un lado al otro, Memo ya había perdido la cuenta de cuántas veces los grupos habían cambiado y en ningún momento de la última hora había habido algún tipo de discusión ni altercado. Era sorprendente.

 

—Es algo raro, ¿verdad? —Memo se dio cuenta de que Edson lo miraba con una sonrisa que decía que sabía lo que estaba pensando. <<¿qué cosa?>> le preguntó Memo—. No había tenido esta sensación antes. Es muy… diferente a los años pasados. Se siente una vibra muy chingona, ¿no crees?

 

—Sí, no recuerdo haberme sentido tan tranquilo en una primera reunión de estas antes. Todos se ven animados —una pequeña sonrisa se formó en sus labios al ver a los más jóvenes bromear entre sí. Uno de ellos le llamó la atención. Gilberto Mora se había acercado a él de los últimos cuando llegó, parecía un muchacho muy educado, lo saludó con mucho respeto y un apretón de manos que lo hacía parecer un adulto, pero su rostro con acné y ese brillo característico de la adolescencia delataban su joven edad.

 

—Es muy joven. Oí que tiene diecisiete años.

 

Edson sonrió al ver hacia dónde miraba. El también sentía curiosidad por el muchacho, había oído tantas cosas interesantes sobre él que realmente deseaba saber cómo sería su futuro en el fútbol.

 

—Lo es, pero su talento lo respalda. No dudo que reciba ofertas de Europa en cuanto acabe el mundial.

—También está el otro, Hormiga, bicampeón de goleo para Chivas, estuvieron cerca de ganar este año.

 

Al lado de Mora, reproduciendo quién sabe qué cosa en su celular estaba un jugador de Chivas, el nacido en Celaya, Armando Gonzáles, otro joven con talento que ninguno dudaba que sería muy nombrado en el futuro. Y justo al lado de él, estaba otro joven talentoso, Brian Gutiérrez, el nacido en Chicago que había elegido jugar para el país de sus padres—ahora su país—en lugar del lugar donde nació como muchos otros lo habían hecho ya, cuyo talento en el mediocampo daba mucho de qué hablar y de quién se esperaban grandes cosas.

 

—Parece que tenemos muchas jóvenes promesas este año. Obed Vargas, Mateo Chávez, también les esperan grandes cosas en el futuro.

 

—Sabes... tengo un buen presentimiento esta vez, Memo —el mayor miró el rostro del defensa, y pudo ver en sus ojos esperanza, un fuego que ardía con hambre de victoria, y cuando se giró a ver a los demás, quienes se habían quedado callados para oírlos, se dio cuenta de que ellos también lo sentían.

 

Álvarez asintió solemne. Romo, Pineda, Jiménez, Quiñones, todos parecían sentirse de la misma forma. Algo había diferente en el aire en este mundial. Algo que aún no podían comprender. 

 

 

 

Notes:

Si les gustó siéntanse libres de darle kudos,y por su puesto también agradeceré sus comentarios constructivos. <3