Work Text:
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En las instalaciones de Blue Lock es normal encontrarte con un penetrante olor a feromonas por cualquier parte del lugar.
Aunque existan los supresores y Ego, técnicamente los obligue a usarlos, eso no quiere decir que no haya rastro de feromonas de Alfas por los pasillos de las instalaciones.
Una de las pocas excepciones que había, era del único Omega que aún quedaba en las instalaciones del proyecto, el actual corazón de Blue Lock. Isagi Yoichi.
Un bonito Omega dominante que llamaba la atención de los Alfas a su alrededor aunque este no lo quisiera así.
No es que Isagi fuera un Omega solo lindo, porque claro, lo era.
Era de estatura media, definitivamente no es el más pequeño del lugar pero vivía rodeado de Alfas más altos que un maldito poste. Su complexión era delgada con músculos algo definidos por el constante entrenamiento que hacía. Pero seguía siendo un Omega al final del día, así que tenía unos muslos gruesos con una pequeña cinturita donde podías poner tus dos manos ahí con facilidad.
Y sin olvidar los dos grandes amores de todos los adolescentes cachondos de Blue Lock...
Las tetas de Yoichi.
No lo mal entiendas, Isagi seguía siendo un hombre, un Omega varón para ser específicos. Pero como era normal en esta casta, los Omegas dominantes se habían caracterizado por muchas cosas.
La más popular y la más obvia, era que los Omegas Dominantes no eran tan sumisos como los Omegas normales.
Pero otra de las características de la que casi nadie hablaba, e incluso la mayoría de los chicos de Blue Lock se enteraron hasta que conocieron al peliazul, es que los Omegas Dominantes tenían un par de tetas muy bonitas.
Isagi no tenía una complexión como la de Barou o el maestro de Inglaterra, Chris Prince. Así que su prominente busto destacaba aún más de lo que realmente era.
Sus pechos a pesar de ser hermosos, seguían teniendo esa aura masculina. Pues realmente no se parecían en nada a las tetas de las mujeres. No eran tan grandes si las comprabas con las de una mujer, tal vez si las medias en copas apenas llegaba a la copa B o C.
Pero cuando eres hombre, esas diferencias se hacen gigantes.
Eran todo un encanto que se disfrutaba ver tanto de cerca, como de lejos.
Ver cómo el Omega apoyaba sus manos contra su pecho, sus tetas pronunciandose aún más mientras el te mira con esa cara de molestia que expresa claramente que no vales nada fuera del campo, es en definitiva, el evento canónico de todos los chicos de Blue Lock.
Cuando el Omega piso por primera vez las instalaciones de Blue Lock no llamo mucho la atención, pues no era el único Omega de los trescientos participantes. Además de que para detectar a un Omega dominante este debe soltar sus feromonas.
E Isagi llevaba un parche supresor por recomendación de su madre.
Digamos que esa fue la última vez que paso desapercibido dentro de Blue Lock.
Pues tan pronto como entro a los vestidores a cambiarse, todas las miradas de los integrantes del equipo Z se pasaron al pobre Omega que se comenzó a cambiar de ropa.
Sinceramente a Yoichi le daba lo mismo cambiarse en el vestidor junto a los demás, pues como ahora serían compañeros de equipo, era normal que se cambiara juntos a ellos. Así que no notó las miradas de reojo que todos le lanzaban.
Cuando se quito la playera, revelando su bonito y grande pecho, uno que otro soltó un pequeño suspiro de sorpresa.
Y que el traje que Ego les había dado fuera tan ajustado al cuerpo no solucionó mucho a decir verdad.
No solo veías el estilizado cuerpo del Omega, si no también a las buenas amigas de Yoichi que saludaban cada vez que el peliazul se movía.
Bachira fue de los primeros en acaparar a las dos grandes amigas de Yoichi de inmediato. Decidiendo marcar territorio en el Omega, cuando el peliazul acepto ser su mejor amigo, sin juzgar su forma de ser ni a su mounstro.
Así que cuando dormían junto al equipo Z, Meguru procuraba que siempre terminarán abrazados mientras dormían, el de cabello bicolor se aseguraba de sentir los pechos de Yoichi contra su propio pecho al dormir.
A veces apoyando su rostro contra el pecho de Isagi mientras fingía dormir, para que el Omega le diera más tiempo en esas suaves almohadas.
No culpen a Bachira cuando se dió cuenta que las únicas dos alhomadas que necesitaba eran las de su mejor amigo.
El segundo que se unió a este club de admiradores del Omega fue Hyoma, que comenzó a disfrutar que Isagi le secará el cabello con la secadora y le diera masajes en su rodilla. Pues cuando el de ojos azules secaba la parte delantera de su pelo, sus bonitos pechos quedaban cerca de su rostro.
Además de que en los masajes, Chigiri podía apoyar su cabeza contra esta parte sin que se viera como un Alfa aprovechado, ya que el mismo Omega le daba permiso al pensar que le dolía su rodillas.
Kunigami también se había unido a aquel grupo. Aunque el era muchísimo más tímido y se mostraba casi siempre teniendo batallas morales si lo que pensaba era correcto o no. Ya que el de cabello naranja solía pedirle a Isagi que corrieran juntos en la caminadora, lo que hacía que hubiera mucho movimiento de parte del peliazul.
No conforme con eso, Isagi solía darse duchas con los demás integrantes del equipo Z. Ignorante a qué la mayoría de ellos tenían la atención puesta en esos bonitos pechos, con sus pezones rosados.
Después del equipo Z, tenemos al siguiente que cayó rendido y sin ninguna pena, fue el genio perezoso, Nagi Seishiro. Quien tan pronto como fue derrotado por el equipo Z, buscaba maneras de recostarse en el pecho de Yoichi cuando el Omega le dió luz verde.
Y Nagi no tenía malas intenciones. Genuinamente no las tenía, al inicio solo era curiosidad. Pero cuando se acostó por primera vez en el pecho de su amigo, supo que ya había caído en un punto sin retorno.
Seishiro Nagi no era mejor que un bebé recién nacido... Solo buscaba los pechos de Isagi como si fueran su único alimento en la vida.
También tenemos al pequeño Alfa; Niko, que después de perder contra Isagi. Digamos que se dió cuenta que ver a un Omega dominante para arriba, estando de rodillas, era una de las cosas más hermosas y calientes que le habían pasado en la vida.
Sentir como su ojito lloroso se desviaba del rostro del Omega, para ver el bonito botoncito que se remarcaba en el traje del ojiazul fue sin duda un momento inolvidable.
Después de ellos, el siguiente fue Barou. Quien tenía una gran resistencia a ese tipo de tonterías y nunca en su vida había mostrado interés en algún Omega.
Hasta que llegó un Omega hombre, con tremendas tetas que hicieron a Barou recapacitar si era mejor o peor que el perezoso con el que compartían cuarto.
Barou al contrario de todos los demás, era más discreto con sus formas de convivir con las amigas de Isagi. Él aprovechaba los entrenamientos para corregir los movimientos del peliazul, dándose un buen taco de ojo cuando el Omega se dejaba moldear a su gusto.
Una parte de él ya se había acostumbrado a vivir con el idiota perezoso y el Omega teton, pero cuando los dos subnormales hablaron de que Barou se vería bien de sirvienta fue una explosión que nada puedo evitar.
Hasta que Isagi se ofreció a vestirse también de sirvienta junto al perezoso para que los tres formen un tonto café.
Tanto Barou como Nagi miraron a otro lado mientras imaginaba las posibilidades...
Y obviamente, si hablamos de los mayores fanaticos de los pechos de Yoichi, en secreto, claro. No nos podremos olvidar al Alfa que se llevaría sin dudar el puesto número uno.
Itoshi Rin. El menor de los Itoshi, se había autoproclamado un gran fan de los pechos de su molesto rival.
Tomando la oportunidad en cada sesión de meditación que tenían para acercarse y manosear un poco los pechos del mayor con la excusa de corregir su postura.
Recordar la vez que Isagi se inclino cerca de su rostro, sus pechos inclinándose junto a él y remarcando aún más sus pezones con ese traje ajustado encima, fue el mejor momento de Blue Lock. Sin duda alguna.
No podían culparlo, porque él no sabía que todo lo que necesitaba eran unas grandes sandías en las manos para ser feliz.
Rin quería lamer mucho esos pechitos de Isagi, si se lo preguntaban.
Después del Itoshi menor, tenemos a otro gran fan de los pechos grandes, solo que muchísimo más explícito con sus comentarios y comportamiento.
Shidou Ryusei, el chico de ojos rosados había gritado a los cuatro vientos (literalmente) su fascinación por los pechos grandes de Yoichi. Cuando estuvieron en el mismo equipo, el rubio no se contuvo y sin pena alguna se acercó al ojiazul y delante de todas las demás chicos, apretó los pechos de Isagi.
Robándole no solo un jadeo de sorpresa al Omega, si no también deleitando a todos cuando el moreno pellizco esos sensibles pezones.
Obviamente Rin y Chigiri fueron los primeros en defender al de cabello azul tan pronto como el demonio caliente atacó a Isagi, lamiendo su nuca, dónde iría justamente la marca de apareamiento.
Después de ellos tenemos al lindo de Nanase, que no solo se mostró interesado en el pecho de Isagi después de caer encima de él.
Tras disculparse por media hora e Isagi le asegurara que no había problema alguno. El agradable Beta de la diadema había quedado flechado no solo por Isagi, si no también por sus atributos.
Hiori no se queda atrás. Siempre lanzando miradas poco discretas hacia los pechos de Yoichi cada que podía en los entrenamientos. Disfrutando ver en silencio cómo aquellos pechos rebotaban con cada movimiento de Yoichi...
¿Que podemos decir del heredero Mikage?... Bueno, el si fue directa con Isagi y pidió permiso para tocarlas al creer por un momento que eran producto de una cirugía plástica muy bien hecha... Solo necesito apretar un poquito los pechos de Yoichi para darse cuenta que no, que eran muy reales y muy suaves.
Y que si apretaba un poco fuerte, el Omega soltaba un lento y cautivador gemido que provocaba un escalofrío por todo tu cuerpo.
Otoya y Karasu habían sido otros dos Alfas que no se quedaron atrás. Ambos estaban más interesados en primer lugar por la casta de Isagi. Queriendo conocer al único Omega que quedaba el proyecto y de paso, era un Dominante.
Hasta que Isagi les dió una mirada algo nervioso cuando ambos chicos pasaron de burlarse de él, a prácticamente babear por poder manosear sus pechos.
Otoya no contuvo sus intentos de cortejo con el Omega aunque ese lo rechazo cuentos de veces. .
Sorprendentemente para los chicos de Blue Lock, el encanto de Isagi no se quedó solo en las instalaciones, pues lastimosamente había llamado la atención de la sub-20.
El famoso defensa de ojos bicolor, Aiku, había caído rendido de inmediato cuando conoció al pequeño arándano de Blue Lock. Haciendo bromas en doble sentido sobre ponerle una correa en cuello al peliazul y hacer un pequeño juego de roles.
Uno que Isagi siguió el juego pensando que se refería al fútbol...
Sendou, el delantera que casi nunca recordaban también se mostró ligeramente interesado. Aunque el, al contrario de su amigo de cabellos de dos colores, le pregunto directamente si no le estorbaba esa parte de su cuerpo, algo preocupado por su bienestar.
Y como ya hablamos del Itoshi menor, entonces hablar de Itoshi Sae tampoco se nos puede olvidar.
Aunque él de cabello magenta parecía turnar su vista entre dos lugares específicos. Los adorables pechos de Isagi que saludaban con cada paso que diera en el campo y ese redondo trasero que era una clara demostración del trabajo duro del Omega.
Él mediocampista ni siquiera se molestó en ocultarlo; cuando una de las cámaras lo captó viendo fijamente los pechos de Isagi después que está metiera el gol decisivo. Para después bajar la vista a ese culito del Omega cuando aquel Alfa peliblanco tenía el placer de sostener al Omega por la cintura.
Nagi pensó que había visto el cielo cuando el Omega le saltó encima, poniendo sus suaves pechos contra su cara...
Con ellos cerramos todo un arco dónde los chicos de Blue Lock disfrutaron los atributos de Isagi, pero abrimos uno nuevo lleno de experiencias con el inicio de la Liga Neo Egoísta.
Conocer a los jugadores extranjeros fue algo clave para su progreso en un fútbol comparado con el nivel mundial. Algo que nunca se arrepentiría.
De lo que si puede arrepentirse, es cuando el maestro Chris Prince, encargado del estrato de Manshine City, aún con cierto resentimiento le pidió a Isagi y Yukimiya que participarán en una sesión de fotos para una marca de ropa deportiva.
Pues la marca había pedido a los dos jugadores de Bastard München.
Isagi al principio acepto emocionado porque era una nueva oportunidad en su carrera futbolística, saber que una famosa y cotizada marca de ropa quería su presencia para modelar la nueva colección de ropa fue sin duda un gran logro en su vida.
Yukimiya, que apartir del partido contra Manshine City había sido más amable y habían firmado una buena amistad, le dió muchos consejos sobre el modelaje y recomendaciones. Pues el Alfa tenía más experiencia en esto.
Todo parecía ir de color de rosa.
El mentor de Inglaterra parecía ya no tenerle tanto rencor después de arruinar una de sus mejores jugadas en la Liga Neo Egoísta, Yukimiya y él se habían hecho más unidos en el transcurso de Blue Lock al estudio de sesión de fotos..
Hasta que todo dejo de salir muy bien, para salir muy mal.
Isagi sabía que apenas llegarán irían directo a cambiarse de ropa y ponerse un poco de maquillaje, es algo que ambos Alfas con los que habían venido le habían advertido.
─Aquí es como otra cancha de fútbol, la gente va y viene en un espacio muy cerrado... Muchos piensan que modelar solo es posar bonito, pero no lo es... Hay gente por todos lados─ Yukimiya le comento con suavidad al Omega, mirando por la ventanilla del auto.
─El cuatro ojos tiene razón.─ El Alfa mayor interrumpió, ignorando la mirada fulminante que Yukimiya le lanzó por el apodo. ─Se que es tu primera seción de fotos, niño. Así que intenta seguir el ritmo... No de nosotros, si no de todos haya adentro. ¿Te adaptas bien, verdad?... Demuéstralo con todos esos Betas que estarán detrás de ti arreglando cualquier mínimo error.
Isagi asintió, tomando nota mentalmente de cada una de las palabras.
Los consejos no se quedaron ahí.
Yukimiya también le dijo que los Betas que les ayudaban en el vestuario a veces eran muy bruscos, tocando cualquier parte del cuerpo para arreglar el vestuario. Y los maquillistas no se diga, que se enojaban por cualquier cosa que arruinaba el maquillaje.
Yoichi pensó que con esos consejos que ambos Alfas le habían dado lo habían preparado para lo suficiente para poder adaptarse al ritmo de las sesiones fotográficas.
Porque está sería su primera muestra al mundo de que podía ser un buen modelo y si lograba cumplir su sueño de ser el mejor delantero del mundo, el marketing sería un gran aliado cuando fuera reconocido mundialmente.
Pero todo salió muy mal desde el momento que piso el estudio. E incluso los dos Alfas que lo acompañaban se dieron cuenta.
─Maestro...─ Isagi susurró algo incómodo, mirando al maestro de Inglaterra. Acababan de llegar, así que tenían que ir a cambiarse de ropa pero ninguno de los tres se movió.
─¿Por qué son Alfas?... Las personas del staff siempre son Betas para garantizar la seguridad...─ Yukimiya miro preocupado al adulto que los acompañaba.
Porque era verdad, más del 70% de personas que estaban ahí para ayudarlos no eran Betas, eran Alfas. Tanto mujeres como hombres, pero al final del día seguían siendo Alfas.
El mentor de Inglaterra frunció su ceño, al igual que los chicos de Blue Lock se veía confundido de este cambio tan repentino.
Isagi recordaría esa sesión de fotos como la más incómoda de su vida.
No por la ropa, ya que está le quedaba realmente bien y era una colección que saldría pronto para Omegas masculinos. Isagi lucía muy bien con aquellos shorts y pantalones deportivos, resaltando su belleza natural.
Y el hecho de que la colección que el modeló se vendería en un solo día en Japón, fue una clara demostración de que lo había hecho muy bien.
Lo incómodo fue sentir las manos de todos los chicos de vestuario. Al principio se convenció de que todo era profesional, arreglaban sus shorts, acomodaban las sudaderas, le indicaban las posiciones en las que debía estar.
Hasta que se dió cuenta de aquel patrón.
Todos los Alfas que lo estaban ayudando siempre terminaban en la misma zona. Acariciando sus pechos disimuladamente con "fines prácticos y profesionales".
Hubo un momento donde le pidió al maestro Chris que si por favor podía hablar con los chicos del Staff sobre ya no tocar su pecho porque se sentía incómodo.
Y Chris podría guardarle un gran rencor al arándano viviente, pero no era un mal Alfa. Así que hablo con todos en general y los amenazó sobre contar todo con los medios si seguían siendo poco profesionales con un Omega todavía menor de edad.
Después de aquello Isagi disfruto genuinamente la sesión de fotos, guardando una foto al terminar; dónde el vestía un conjunto deportivo de color blanco que combinaba con el de Yukimiya que era de color negro. Ambos abrazados con grandes sonrisas.
Y un Chris Prince en el fondo peleando porque su café no tenía crema deslactosada.
No fue su última seción de fotos ni tampoco su favorita.
Pero si a Isagi, ahora que ya es un famoso jugador de fútbol, le preguntarán, ¿Cuál de todas tus secciones de fotos ha sido tu favorita?.
El delantero Omega sin duda respondería;
─Todas las sesiones donde destacan mis atributos─ Mientras su vista baja disimuladamente hacia sus pechos, que probablemente habían crecido un poco más después de que se hiciera un jugador profesional.
El entrenamiento constante más el claro ejercicio de actividades no deportivas, habían hecho que su cuerpo tuviera pequeños cambios.
Y si a los chicos de Blue Lock les hicieras la misma pregunta, la respuesta es muy obvia, tanto que todos siempre contestan lo mismo.
─«Cuando Isagi acepto vestirse se sirvienta junto a Nagi y Barou para un cafetería...»
Porque esa vez, nadie pudo dejar de ver aquel traje de sirvienta que el peliazul había elegido. Con un escote en forma de corazón que resaltaba sus tetas, que si llegabas a mirar desde arriba, se te paraba y no el corazón...
Lo único malo de esa vez, fue cuando Isagi anuncio al mundo que estaba saliendo desde hace dos años con su amigo y ex compañero de Blue Lock, Shouei Barou.
Y que ya estaban planeando tener una familia.
Ah, que tragedia. Esas bonitas y suaves tetas ya tenían dueño.
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