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Cuando el proyecto Blue Lock llegó a su fin con Japón como ganador de la copa mundial, la mayoría sus participantes siguieron con su carrera profesional. Muy pocos fueron los que se retiraron, ya que muchos se habían quedado con sus equipos de la Liga Neo Egoísta.
Isagi permaneció en Bastard München, el equipo con el que había ganado muchas experiencias y le había agarrado un cariño especial, pues en este equipo había un ganando renombre internacionalmente al ser el ganador de la copa mundial y no menos importante, al ser un doncel que había demostrado que no era frágil como muchos creían.
Con el paso de los años Isagi había hecho grandes amigos, aún tenía sus rivales con los cuáles evolucionaba en cada partido oficial y de práctica que tenían. Su relación con Rin; Kaiser y Ness mejoró considerablemente con el paso de los años y al trabajar en equipo. No eran los mejores amigos, pero ahora sí podía decir que eran cercanos.
Aunque no era ningún secreto que la mayoría de los integrantes de Blue Lock (y extranjeros) se sentían atraídos por el doncel, quien era muy inocente para notarlo o muy idiota por no notarlo. Un pequeño balance que nadie se había atrevido a confirmar.
Un doncel que curiosamente había comenzado a tener una relación más cercana con el heredero de los Mikage en los últimos años, pues después de la fiesta de cumpleaños de Isagi estos comenzaron a estar más cerca que de costumbre. Aunque despertaba celos en sus amistades nunca se sospecho que fueron algo más.
Así que, cuando la invitación a la Boda de Isagi Yoichi y Mikage Reo llego a sus manos, decir que estaban sorprendidos era poco...
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Chigiri, Nagi, Otoya y Bachira estaban reunidos en un restaurante de lujo, pagado por el heredero Mikage que los había reunido por una sorpresa de cuál desconocían.
─¿Por qué creen que estamos reunidos?─ Pregunto Bachira, jugando con sus cubiertos, moviendo estos por la mesa con aburrimiento.
─La verdad no lo sé.─ Chigiri tomo de su copa de vino, curioso de ver porque Reo los había citado a los cuatro en el restaurante para hablar.
─Tal vez se va a retirar...─ Murmuró Nagi, acomodando su cabeza entre sus brazos con flojera.
─No creo que sea eso, Nagi.─ Chigiri le respondió, dando otro trago a su copa de vino. ─Chris nos lo hubiera dicho, ya sabes que no es nada discreto.
─Lavinho también lo estuviera gritando a cada rato...─ Otoya se unió a la plática con voz tranquila, mirando su teléfono con desinterés evidente. ─Si Reo se pensará retirar, todos ya lo hubiéramos sabido por nuestros mentores.
Bachira dejo de mover sus cubiertos por unos segundos. Él se encontraba en el equipo de Barcha junto a Otoya, que con el paso de los años se hizo como un hermano para él. Ambos integrantes del Barcha estaban de visita en Inglaterra para un partido de practica con el equipo de Manshine City, el actual equipo dónde jugaban sus otros amigos; Reo, Nagi y Chigiri.
Aunque estaba feliz de reunirse con sus amigos, su mounstro había estado inquieto desde que Reo los citó en el restaurante. Se mostraba ansioso, incluso irritado como si supiera que, lo que Reo les iba a decir no les iba a gustar. Y eso le aterraba.
─Lamentamos la demora.─ La voz de Reo resonó en el piso que había reservado únicamente para sus amigos, sonando perfectamente por el gran restaurante.
─¿Mos?...─ Susurro Nagi, abriendo sus ojos con pereza y curiosidad.
Cuando los cuatro chicos voltearon, sus ojos se abrieron con sorpresa cuando notaron que Yoichi acompañaba a Reo, quien los saludo sonriente con una de sus manos.
Porque en la otra tomaba la mano del pelimorado.
─¡Yoichi!─ Grito alegre Bachira, queriendo levantarse para correr y saltar sobre su mejor amigo, pero Otoya se lo impidió para que no causará alboroto.
─Hola a todos.─ Yoichi les sonrió con amabilidad, sentándose en el lugar que estaba a un lado de Bachira. ─También te extrañe mucho, Megu.
─¡Yo también!─ Grito feliz el bicolor, acercándose un poco de más para invadir el espacio personal del peliazul, quien acostumbrado solo le despeinó en cabello con cariño ─Estaba taan aburrido, ya quiero ir a Alemania para verte... O puedes viajar a España conmigo, quiero volver a jugar contigo... ─ El puchero que se formó en los labios de Meguru hizo reír a Isagi.
Reo, que miraba todo con el entrecejo fruncido solo rodó los ojos por lo bajo. Apretando el agarre de sus manos entrelazadas con Yoichi, que al sentirlo lo volteo a ver, recordando el porque estaban ahí.
─Los citamos aquí para algo importante.─ Reo sonrió, mirando a Yoichi que ahora buscaba algo en una pequeña mochila negra que tenía en su regazo. ─Por favor, Yoichi.
Chigiri arqueo una ceja, mirando con curiosidad como Reo llamaba por su nombre a Isagi, quien no se inmutó, cómo si ya estuviera acostumbrado a que Reo lo llamara por su nombre.
De parte de Bachira lo entendía, la abeja era tan pegajosa como la miel y aunque le duela admitir a Chigiri, el bicolor siempre tuvo un trato especial de Isagi por ser su mejor amigo, así que no fue sorpresa para nadie que se llamarán por sus nombres después de años de amistad.
─Espero que puedan ir, estaríamos muy felices de asistieran con nosotros─ Yoichi sonrió, entregando las cuatro invitaciones en las manos de sus amigos.
Isagi les había entregado una caja pequeña de un color crema, era elegante y que portaba detalles florales en una de las esquinas. También contaba con detalles dorados y en el centro había lo que parecía un pequeño diamante. Tenía un llamativo listón de colores azul con degradado morado, ambos en tonos pasteles. La caja en si era muy elegante y todo rastro en ella demostraba que era de muy buena calidad.
Bachira fue el primero en abrir la caja, emocionado al pensar que sería una invitación de cumpleaños o una de esas invitaciones para sus reuniones de amigos. Pero cuando leyó la primer oración sintió como si su corazón hubiera dejado de latir, sus ojos antes felices parecieron perder su brillo característico de golpe.
Su reacción no pasó desapercibida para los demás, quienes curiosos abrieron sus cajas para leerlas.
Primero fue Hyoma, que prácticamente soltó la copa de vino que tenía en una de sus manos, está se rompió en cientos de pedazos y derramó todo el líquido por el piso. Pero su vista seguía en el interior de la caja, sintiendo cómo todo el mundo se le venía abajo.
Otoya la leyó en silencio, pero su reacción fue igual de desconcertante que los otros dos, simplemente cerro la caja en silencio y miro a los recién llegados como si esperara una explicación ante la broma que acababa de ver. Una reacción antinatural para alguien tan desinteresado como lo era Otoya.
Nagi en cambio la abrió con aburrimiento, casi con desinterés. Pero cuando la leyó el tiempo se congeló, todo rastro de aburrimiento desapareció y sintió como su cuerpo se paralizó de pies a cabeza. Miro la caja como si deseara que fuera una broma de muy mal gusto.
Dentro de la caja había una placa de cristal que tenía escrito, con una caligrafía excelente y perfecta las siguientes palabras;
⋆ Isagi Yoichi & Mikage Reo ⋆
── .✦ Están cordialmente invitados a celebrar este gran día con nosotros, queremos su asistencia en este día tan especial como lo es nuestra Boda. Esperamos de todo corazón que puedas asistir a nuestra unión.
Domingo 22 de junio a las 3:00 de la tarde.
En Okinawa, Japón.
Agradecemos su asistencia a este evento tan especial para nosotros, con cariño.
Los futuros esposos.
─¿Y que les parece?─ Yoichi pregunto, jugando con sus dedos lleno de nervios mientras Reo lo abrazaba por los hombros para demostrarle su cariño.
─Esperamos que puedan ir, realmente no queríamos una boda tan grande.─ Reo comenzó a hablar, bebiendo de su copa de champagne que le acababa de traer el mesero. ─Estan contemplados menos de cien invitados, aunque mis padres querían más gente para sus amigos y socios, pero logramos convencerlo de que no asistieran mucha gente, solo amigos cercanos y personas que realmente queremos. Así que esperamos que puedan acompañarnos, ¿verdad, amor?.
─Claro, pero entenderemos que no puedan asistir porque es muy precipitado.─ Yoichi explica, sonriendo con cariño hacia los cuatro chicos que siguen en completo silencio ─Es en cuatro meses, así que tal vez estén ocupados...
Un silencio recorrió el restaurante antes de que alguien decidiera romperlo.
─¿S-se van a casar?─ Bachira pregunta con la voz temblorosa, Yoichi se preocupa cuando ve lágrimas correr por las mejillas de su amigo.
─Si, pensamos que era lo correcto. Llevamos tres años saliendo y quiero que Yoichi siga en mi vida, así que le pedí matrimonio.─ Mikage habla, mirando con atención como su prometido se levanta de su lugar y abraza a un Bachira que no paraba de sollozar.
El doncel luce confundido de porque su mejor amigo está llorando, aunque una parte ingenua de él, le dice que es por la emoción de la noticia. Así que lo abraza para consolarlo, escuchando los fuertes sollozos del bicolor que se aferra a él como si el mundo acabará de terminar.
─Nunca nos dijeron que estaban saliendo.─ Chigiri exige una respuesta, apretando sus puños por debajo de la mesa y mirando fijamente al pelimorado.
Cuando Yoichi noto que su mejor amigo no parecía mejorar, decidió llevarlo al baño del restaurante para consolarlo. Dejando a su prometido junto a sus demás amigos.
─Pensábamos que era muy obvio, nunca tratamos de esconder nuestra relación en estos tres años.─ El pelimorado explica, sus ojos conectan con los de Chigiri solo para ver algo que ya había notado desde hace minutos.
Chigiri no está mejor que Bachira.
Pero Mikage lo entiende, puede empatizar con sus emociones y sentimientos, pero lo que no puede creer es que realmente nunca le pusieron atención a los detalles de Isagi y él. Ellos no eran discretos con su relación, incluso sus antiguos mentores y Ego se habían dado cuenta cuando solo llevaban dos meses de relación.
Nunca ocultaron su amor, ellos fueron los que prefirieron ser ciegos ante las claras señales.
─Ire a ver a Bachira─ Pronuncia el pelirrojo mientras se retira de la mesa, caminando en dirección al baño donde Isagi se había ido con el bicolor.
─Le voy a marcar a Lavinho, Bachira no se encuentra bien─ Otoya se levanta en silencio, sin hacer sus típicas bromas que hace normalmente y saliendo un momento del cuarto antes de ser detenido por Reo.
─¿Puedes decirle que Chris venga también?. Creo que lo mejor es darles su invitación de una vez.─ Otoya asiente con seriedad, saliendo por fin del restaurante para márcale a su mentor y que venga por la abeja deprimida.
─¿Es verdad, Reo?─ Nagi pregunta cuando están solos en la mesa, el pelimorado se tensa un poco cuando ve a su mejor amigo.
Ahora solo están ellos dos. Y Reo no puedo mentirle a su tesoro, no puede mentirle a su mejor amigo aunque quisiera.
Seishiro, al igual que Bachira, tiene sus ojos cristalinos, pero el no deja que las lágrimas caigan. Solo lo mira como si lo hubiera traicionado, lo mira con enojo y tristeza. Con una gran decepción que hacen que Reo pueda sentir su tristeza aún cuando el peliblanco está al otro lado de la mesa.
─Si, Nagi...─ Murmura el millonario, bajando la cabeza y jugando con el mantel, sin atreverse a levantar la cabeza por completo ─Yoichi y yo nos vamos a casar en cuatro meses.
Nagi asiente, bajando la mirada con dolor y guardando silencio por unos segundos.
─Felicidades...─ El peliblanco susurra, ocultando su cabeza entre sus brazos sin querer decir nada más.
Reo se queda en silencio unos minutos hasta que los tres integrantes del antiguo equipo Z regresan, Bachira sigue sollozando y se niega a separarse de Yoichi aunque sea por un centímetro. Aferrándose el cuerpo del peliazul.
Chigiri en cambio solo está ahí, apoyando a Bachira para que pueda caminar, no habla, pero no es necesario, con solo verlo sabes que no se encuentra bien.
Cuando todos se sientan en su lugar, los meseros comienzan a traer la comida en silencio. Otoya regresa minutos después más serio de lo normal, pero nadie puede cuestionar nada ante el ambiente incómodo que se formó.
Todos comen en silencio, Isagi ayudando a Bachira quien obviamente se niega a comer porque está más preocupado por llorar y negarse a aceptar que el amor de su vida se casará con alguien que no es él.
Los siguientes veinte minutos son pesados, muy tensos. Nadie habla realmente, solo comen en silencio con el sonido de los cubiertos a su alrededor y los sollozos de Bachira que sigue repitiendo una y otra vez que la noticia es falsa entre murmullos poco entendibles.
No es hasta que los mentores aparecen por la puerta del restaurante, ambos entran haciendo ruido y gritando alegremente sobre algunas bromas que no entienden del todo. Hasta que parecen notar lo tenso que está todo y se acercan a sus jugadores.
─¿Que pasa, mi abejorro?─ Lavinho le pregunta a Bachira con preocupación, revolviendo su cabello con cariño fraternal.
Meguru no habla, lo cual ya es una muy mala señal. Solo abraza al brasileño y vuelve a llorar más alto, aferrándose el mayor mientras niega con la cabeza lentamente. Lavinho mira a Otoya en busca de una explicación, pero él solo desvía la mirada hacia otro lado.
─Chigiri, Nagi, ¿Que sucede?─ Chris les pregunta a sus dos alumnos que parecen apunto de llorar igual o peor que el bicolor del Barcha.
Su vista recorre el restaurante, notando que el doncel también se encuentra preocupado. Mirando a sus amigos con genuina preocupación.
Cuando el silencio los invade una vez más, solo siendo roto por los lloriqueos del bicolor y las palabras de consuelo de Lavinho, es que Reo decide que es momento de intervenir.
─Lavinho, Chris.─ Reo saca las últimas dos cajas de la mochila que estaba en el lugar de Isagi. ─Son para ustedes dos.
Ambos mentores entienden de inmediato que ocurrió, no necesitan abrir la caja porque saben lo que hay dentro de está. Saben que adentro está la explicación del porque sus alumnos están comportándose así.
Saben que esa caja es una invitación de boda. Y no son estúpidos, es obvio saber quiénes son los prometidos, el mismo ambiente lo dice.
Chris es el primero en hablar, toma la caja con cuidado y mira a ambos con una sonrisa. Hace tiempo que perdono a Yoichi por lo que pasó en la Liga Neo Egoísta, pues después de una profunda plática con Snuffy, se dió cuenta que sus jugadores tenían un gran interés en ese arándano y sin olvidar que desde hace años noto que su chico uva ya había ganado.
─Felicidades, estén seguros que voy a asistir y tomarles muchas fotos increíbles─ Chris nota el brillo en los ojos de ambos enamorados, felices de que por fin reaccionen alegremente por ellos. ─Espero de todo corazón que sean felices, chicos.
─Gracias... ─ Yoichi agradece, sus ojos se cristalizan y abraza a Reo en busca de consuelo.
Yoichi pensó que sus amigos se iban a alegrar de su compromiso, venia tan feliz pensando que Bachira lo abrazaría y felicitaría con mucho cariño como siempre lo hace con la noticia más mínima que le compartía. Que reaccionarian como sus padres, que lloraron de alegría y los abrazaron a ambos, diciendo una y otra vez que les deseaban mucha suerte en esa nueva etapa de su relación.
Sus padres habían llorado de felicidad.
Pero sus amigos parecieran llorar de tristeza.
─Estoy feliz por ustedes chicos, espero que todo salga muy bien para ustedes─ Lavinho murmura, haciéndole una seña a Otoya para que se acerque. ─Iremos a su boda, lamentamos todo este drama, es que los chicos están tan felices que no se pueden controlar... Sabes cómo es mi abejorro... Tan sensible, mi niño.
Todos saben que es una mentira, pero esas palabras parecen consolar un poco a los prometidos que siguen abrazados y algo decaídos.
Hablan un poco sobre los preparativos de la boda, Reo les pide a todos que por favor no digan nada, pues quieren que sea una sorpresa e irán personalmente con cada uno de sus amigos para entregarles la invitación.
A Yoichi le dejo un mal sabor de boca ver cómo sus amigos se retiran con la cabeza baja, apenas despidiéndose en susurros contenidos cuando la reunión se terminó. Bachira ni siquiera lo abrazo para despedirse, solo se fue abrazando a su mentor mientras seguía llorando.
Un gran contraste con ambos maestros que se retiraron con una sonrisa amable y comprensiva, diciendo unas palabras animadas antes de marcharse.
Cuando los prometidos se encuentran solos en la mesa del restaurante, Reo se da la vuelta y abraza con cariño a Yoichi. Pasando sus manos por la cintura de Yoichi y apoyando su mentón en la cabeza del peliazul. Quien suelta un bajo suspiro mientras lucha por contener las lágrimas que quieren caer por sus mejillas.
─¿Por qué ellos reaccionaron tan mal?─ Pregunta Isagi en voz baja, sintiendo cómo su pareja se tensa un poco antes de formular sus palabras.
─Sabes que son algo... Sentimentales, no pienses mucho en eso, cariño.─ Murmura Reo, separando al más bajo del abrazo y dándole un beso en la frente, haciendo sonreír al doncel después de tener un mal sabor de boca ─Mejor vayamos al hotel a arreglar las cosas, nuestra siguiente parada es en Italia, los chicos de Ubers estarán tan feliz de saber la noticia.
─¿Tú lo crees?─ Yoichi le pregunta un poco más animado, sonriendo y mirando a su prometido con ojos llorosos
─Claro que sí, cariño.─ Reo comienza a darle besitos a Isagi por todo su rostro, haciendo que el doncel suelte carcajadas de felicidad ─Nuestra boda será la más perfecta, ya lo verás.
Sus palabras son como una pequeña curita en el corazón del ojiazul.
─¿Podemos combinar nuestra ropa para ir con los chicos de Ubers?─ Isagi le pregunta al pelimorado mientras toma su mano, ambos están saliendo del restaurante con el chófer esperándolos.
─Me parece muy bien, ¿La escojo yo?
Por favor, cariño.
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Reo recuerda perfectamente el como inicio su historia con Isagi, no se refiere a su pasado con Blue Lock o su inmadura reacción por su separación con Nagi. Si no más bien en aquella vez que dieron aquel siguiente paso que cambio todo.
El pelimorado debía admitir que se sentía atraído por el doncel, pero siempre lo asoció a porque este era bueno jugando y lo que sentía era en realidad admiración.
Tuvo que despertar en la misma cama que Yoichi para darse cuenta que aquello no era admiración, si no amor.
Su primer encuentro más personal fue después de la fiesta de cumpleaños de Isagi, mientras todos estaban tan borrachos como para saber que pasaba, en algún momento Reo e Isagi se separaron del resto para irse a la habitación del cumpleañero, donde la ropa no estaba invitada.
El heredero Mikage recuerda perfectamente como los dos se despertaron confundidos, más no sorprendidos. Era como si en el fondo supieran que esto iba a pasar tarde o temprano, la tensión que ambos cargaban solo necesitaba un empujón (alcohol) para que explotará.
Después de aquello llegaron pequeñas citas, encuentros casuales, mensajes por la mañana y la noche... Cuando menos se dieron cuenta estaban actuando como una pareja de adolescentes enamorados.
Pero ambos ya eran adultos, así que no le dieron más vueltas al asunto; comenzando así su noviazgo. Sus padres fueron los primeros en enterarse, felices de su relación les desearon siempre buenos deseos a ambos.
Sus maestros, como Noel Noa y Jinpachi Ego se enteraron por si solos meses después. Para después ser los demás maestros de la Liga Neo Egoísta. Reo sospechaba que era obvio, se decían apodos cariñosos, se juntaban en las temporadas bajas, en las reuniones de amigos siempre iban tomados de la mano.
No eran discretos, amaban mostrar su cariño junto a sus amigos.
Y ninguno de sus amigos le pregunto directamente, así que ellos supusieron que la respuesta era obvia.
Mikage Reo e Isagi Yoichi estaban saliendo románticamente.
Y años después, decidieron dar el siguiente gran paso; el compromiso. Cambiar el nombre de Yoichi a Mikage Yoichi oficialmente.
Pero Reo subestimó la inteligencia de sus amigos.
─¿Son pareja?─ Aiku les pregunto notablemente sorprendido, mirando entre los dos chicos que tenía delante de él.
Ahora se encontraban en Italia, el viaje fue agradable lleno de mucho amor por parte de la pareja. Reunir al equipo de Uber no fue tan difícil, debido a que el equipo se encontraba unido la mayoría del tiempo.
A Isagi le gustaba bromear de que eran más una familia que un equipo de fútbol.
─Si, tenemos tres años saliendo y hace unos meses Reo me pidió matrimonio.─ Isagi explico con felicidad, mostrando un anillo que tenía en un collar.
Al contrario de Manshine City y FC Barcha, los chicos del equipo Italiano habían tenido reacciones más... Positivas por decirlo así.
Aryu fue el primero el hacer sus características poses de emoción, abrazando a Isagi y diciendo muchas cosas sobre que la boda debe ser muy Glam porque el estaría ahí.
Sendou también reaccionó muy positivo, de hecho los felicito y pidió permiso para llevar una modelo con la que ha estado dándose una oportunidad recientemente para algo más serio. Reo le dijo que no había problemas, así que el delantero de Ubers agradeció.
Y sin olvidar a Lorenzo, que se había colado al chisme, felicito a los enamorados y pidió una mesa en primera fila para ir a la ceremonia. Alegando que le encantaba ver ese tipo de ceremonias y como era cercano a los prometidos, el podía estar cerca de ellos en la boda.
Snuffy en cambio solo agradeció la invitación y les dió un pequeño sermón sobre la vida y el amor, algo poético que casi hizo llorar a Isagi.
Pero luego estaban Aiku, Barou y Niko.
Oliver solo se mostraba sorprendido de que salieran, como si no creyera que los dos japoneses eran pareja. Se veía más apagado de lo normal, su sonrisa sarcástica no estaba como de costumbre. Pero siguió soltando unas bromas debes en cuando, aunque la mayoría eran acompañadas de un silencio incómodo.
Barou en cambio se veía más malhumorado que otros días, incluso Reo notó que se irritó cuando acomodaron desiguales las tazas de café. Acomodando el mismo todas las tazas de la mesa para que mirarán al mismo lado. Pero nunca dijo ninguna palabra acerca de la boda, más que algunos insultos cuando Lorenzo ensuciaba la mesa.
Y por último, el pequeño Niko.
El menor de la familia italiana se la paso con la cabeza baja toda la plática, ni siquiera participó para soltar sus típicas bromas de odio hacia Barou. Algo muy extraño en él.
─¿Por qué tienes tu anillo en un collar?─ Sendou le pregunto, dándole vueltas a su café con desinterés.
─El anillo me queda perfecto, Reo se aseguro que no se saliera al momento de jugar. Pero decidí que era más seguro llevarlo en mi cuello.─ Yoichi comento, quitándose el collar un momento para mostrar mejor el anillo.
El anillo era plateado con un diseño elegante, coronado por un diamante central de un tamaño perfecto. A sus lados se integran pequeñas piedras preciosas azules con ciertos destellos morados, raras y refinadas. Su acabado es impecable y sus materiales exclusivos dejan claro que era una joya muy costosa.
Algo que definitivamente daría alguien como Reo.
─Que glam.─ Suelta Aryu, fascinado con la joya delante de él y haciendo sus características poses con los brazos ─¡Muy bien Reo, elegiste un buen anillo!.
─Lo se, mi mamá me ayudó personalmente con el anillo. Tardo un poco en hacerse, pero como era para Isagi no importaba la espera.─ Mikage sonrió, bebiendo de su café con una sonrisa.
─¿La boda es en cuatro meses, no?─ Lorenzo interrumpe la plática, comiendo unas palomitas que no saben de donde saco. ─¿Por qué tan pronto?.
─Queriamos tomarnos un descanso de dos meses después de la boda, así que decidimos aprovechar la temporada baja para que nuestras carreras no se vieran afectadas─ Explica Isagi, guardando de nuevo su collar abajo de la ropa, ropa que iba combinada con la de Reo.
─La verdad no me sorprende su decisión─ Snuffy comento con una sonrisa amable, dándole un trago a su café ─Espero que sean muy felices, chicos.
─¡Muchas gracias!─ Isagi agradeció, con las mejillas ligeramente rojas.
La cena transcurrió sin ningún otro contratiempo, hubo varias bromas y chistes acerca de la boda y los preparativos. La mesa nunca se encontró apagada, no como con sus amigos de Inglaterra y España.
Se notaba una ligera tensión, como cuando alguien rompía el orden de las tazas y Barou se paraba para acomodarlas, o cuando Aiku se unia con algunas bromas algo apagadas.
Pero aún así fue divertido, Yoichi disfruto mucho la cena con la familia italiana. Quienes incluso cuando llegó la hora de despedirse, todos les dieron unas suaves palabras de apoyo y agradecimiento por la invitación.
Barou y Oliver se marcharon solo dando una despedida con la cabeza, siendo los primeros en partir sin decir nada más.
Isagi se sintió mal cuando noto su falta de interés en la boda y como lo ignoraban después de dar la noticia. Incluso olvidaron sus invitaciones después de decirles que si podían guardar el secreto unos días más.
─No te preocupes por ello. Yo me haré cargo de esos niños.─ Snuffy agarro el hombro de Isagi para darle consuelo, había notado esa mirada de tristeza cuando vio marcharse a sus dos amigos. ─Aunque... Puedes ayudarme con él más pequeño.
Isagi siguió la mirada del antiguo maestro de Ubers, quien miraba a Niko. Él cuál seguía sentando en la mesa con la cabeza baja, jugando con sus dedos con aburrimiento.
─Gracias...─ Isagi sonrió hacia el mayor y camino hacia su amigo.
Isagi se sentó en silencio junto a Niko, quien pareció no notarlo, pues seguía con la mirada en la mesa. A pesar de los años, Niko aún conservaba su flequillo por su inseguridad, así que Yoichi no podía verle la cara.
─Felicidades...─ Susurro Niko en voz muy baja, Isagi se sorprendió cuando él menor fue el primero en hablar.
Isagi miro de reojo la habitación, ahora se encontraban solo ellos dos. Snuffy consiguió que Reo los esperará afuera, así que debía darse prisa si no quería hacer esperar a su prometido. Pues ahora debían viajar a Alemania.
─Gracias Niko, aprecio mucho tu opinión.─ Isagi le aseguro, tomando entre sus manos las manos temblorosas del menor, que seguía sin querer levantar la vista ─Niko... ¿Hay algo que quieras decirme?...
El silencio regreso a la habitación, las respiraciones de ambos eran las únicas que se escuchaban. Hasta que Niko abrazo abruptamente a Isagi, quien sorprendió acepto el abrazo lentamente.
─Lo siento...─ Murmuró, el corazón de Yoichi se detuvo una vez más al escuchar a uno de sus amigos llorar. ─Lo siento, Isagi... Perdóname por ser tan egoísta... Y- y...
Niko ya no dijo nada más e Isagi yo agradeció, porque sabía que no estaba preparado para escuchar aquellas palabras.
Estuvieron así por unos diez minutos, hasta que la puerta se abrió y por ahí entro Snuffy. Quien al verlos solo suspiro bajito, agarrando entre sus manos a su hijo más pequeño que seguía sollozando en voz baja, cubriendo su rostro con su flequillo y sus manos.
─Muchas gracias Isagi, estaremos muy felices de asistir a tu boda...─ Fueran las últimas palabras de Snuffy, marchandose junto a Niko para irse con los demás integrantes de Ubers.
Reo se acercó a él, tenía una sonrisa en su rostro aunque en sus ojos había un pequeño brillo de preocupación.
─¿Que paso ahí?─ Pregunto el pelimorado con voz suave, abrazando al doncel por la cintura.
Isagi dudo un poco si hablar o no, recargando su cabeza en el pecho de Reo y darle una pequeña sonrisa.
─Nada...─ Susurro, sus manos terminaron entrelazadas con las de su prometido. ─¿Hoy viajamos a Alemania, verdad?..
Mikage lo miro unos segundos, no del todo convencido en sus palabras pero decidiendo que lo mejor sería no insistir. Pues sabía que su pareja se lo terminaría diciendo tarde o temprano.
Yoichi siempre había sido así de transparente, contándole todo lo que le gustaba y lo que no.
─Si quieres ir hoy, vamos hoy. Le pido al del avión que prepare el vuelo─ Reo dijo, tomando la mano de Yoichi para salir del lugar. ─O podemos ir mañana para que descanses un poco....
─No... Viajamos hoy para que podamos apurarnos a entregar las invitaciones... Ahora que se lo dijimos a Lorenzo, no creo que guarde el secreto por mucho tiempo─ Bromeó Isagi, haciendo reir a su prometido que asintió para darle la razón.
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El viaje a Alemania fue ameno, tranquilo. Isagi le había pedido a Noa que reuniera a la mayoría del equipo, a lo que el francés acepto cuando Isagi dijo que debía hablar con ellos de algo muy seriamente.
Técnicamente seguían teniendo entrenamientos en el Bastard München, aunque Isagi había pedido un descanso de dos semanas. Pues cuando Reo le pidió matrimonio, ambos decidieron pedir un descanso para dar las invitaciones personalmente.
Así que ahora se encontraban en el campo de entrenamiento de Bastard, todos se encontraban agotados por el entrenamiento que Noa les había puesto. El francés se encontraba hablando con Kunigami sobre algo del equipo.
Cuando Isagi apareció junto a un mayordomo de Reo, pues Reo había decidido estacionar el auto por si mismo y necesitaba ayuda de alguien para cargar las invitaciones.
─Hola, Noa-san─ Isagi saludo a Noa primero, el mayordomo seguía a Isagi con una caja en sus manos.
Noel cuando lo vio arqueo una ceja, aunque sabía que el peliazul iba a venir después del entrenamiento no espero que en verdad lo hiciera. Y menos con un tipo como a acompañante que llevaba con una caja a tan solo dos pasos atrás.
─Isagi... ¿Que querías dar-
─¡Yoichi!. ¿Cómo se te ocurre dejarme aquí?─ Kaiser interrumpió las palabras del francés, haciendo su aparición mientras caminaba hacia Yoichi.
Pronto el grito de Kaiser llamó la atención de todos sus amigos, quienes se acercaron felices para recibir al peliazul después d eno haberlo visto por unos días.
Hiori y Kurona prácticamente saltaron hacia él peliazul para abrazarlo, diciendo que lo habían extrañado aunque solo llevaba seis días de descanso.
─Perdón, perdón.─ Fue lo que contesto el doncel con una sonrisa, disfrutando la compañía de sus amigos después de haber tenido malos ratos recientemente con sus otros amigos .
─¿Cómo estuvo tu viaje a Inglaterra?─ Yukimiya le pregunta amablemente, haciendo que Hiori y Kurona se aparten lo suficiente como para que todos los demás chicos de Bastard se puedan unir a la plática.
─¿Si pudiste arreglar tu asunto pendiente?─ Gagamaru se unió a la plática, en su espalda estaba Igaguri que prácticamente estaba desmayado después de tanto ejercicio.
Isagi se tensa un poco al recordar el rostro de Bachira y Chigiri tan devastados, aunque rápidamente lo cambia por una sonrisa amable.
─Digamos que si...─ Isagi sonrie, antes de que pueda hablar Kaiser vuelve a interrumpir.
─¿Y porque traes a este tipo con una caja?─ Michael pregunta directamente, juzgando al mayordomo de Reo de arriba a abajo.
Aunque el mayordomo no se inmuta, esperando pacientemente a que el pelimorado aparezca para entregar las invitaciones.
─Oh, es el mayordomo de Reo... Se llama Luka─ Yoichi dice con calma, mirando al chico de cabellos negros que solo hace un movimiento cabeza sin mucho interés.
Antes de que Kaiser vuelva a interrumpir al resto, Noel Noa se apresura a hablar, haciendo que Kaiser lo mire mal cuando nota que no lo dejaron hablar.
Ness a su lado se cruza de brazos y niega con la cabeza en dirección al mentor de Bastard München.
─¿Para que querías que los reuniera después del entrenamiento?─ Noa pregunta, pues tiene poca paciencia con la mayoría de jugadores del Bastard... Los años no hacen más que sacarle más canas.
─¡Oh, si!─ Isagi dice, caminando hasta la caja y comenzando a sacar las invitaciones, repartiendo cada una a sus amigos.
Noa, Kaiser, Ness, Kunigami, Hiori, Kurona, Yukimiya, Kiyora, Raichi, Gagamaru y al casi inconsciente Igaguri.
─¿Esto que es payaso?─ Kaiser dice, mirando la invitación con curiosidad pues aún no la había abierto.
─Es la invitación a nuestra boda.─ La voz de Reo se escucha, apareciendo en la entrada después de haberse peleado por un lugar de estacionamiento.
─¿Qué?─ Ness pregunta en voz alta, mirando a la pareja que se acaba de abrazar delante de todos y después mira la invitación en sus manos.
─Reo y yo nos casaremos en cuatro meses, queríamos darles la invitación personalmente... Esperamos que puedan ir, la boda será en Japón─ Yoichi comenta felizmente, esperando ver la cara de felicidad de sus amigos.
Pero no recibe eso.
Kunigami asiente por unos segundos y se marcha mientras se pone una toalla alrededor del cuello, apenas murmurando un frío y seco "bien". Que podría haber sido más bien un gruñido bajo.
Ness lo mira con algo muy cercano a la ofensa, antes de bajar la cabeza esperando a que Kaiser se mueva primero para seguirlo, sin tomarse la molestia de abrir la invitación que sigue en sus manos.
Hablando de Michael, este abrió su invitación con una rapidez casi impactante. Leyó el contenido con velocidad aunque todos notaron cómo cada vez parecía más enojado con cada palabra en la invitación. Hasta que simplemente se fue del campo con Ness siguiendo sus pasos cabizbajo, dando zancadas grandes para alcanzarlo.
No dijo nada más, solo se fue con la cabeza en alto como un emperador que fue ofendido personalmente por una tontería y no haría un berrinche innecesario.
Kurona directamente se escondió en el pecho de Hiori, ocultando su rostro y aferrándose a su amigo de cabello cian que también parecía algo abatido por la noticia. Dándole palmaditas a Kurona en la cabeza como señal de ánimo.
Reacciones que no pasaron desapercibidas para la pareja, quienes no ocultaron la pequeña mueca en sus rostros.
─¿Jin ya lo sabe?─ Noel les pregunto, su tono de voz siendo el mismo de siempre pero con cierta calidez que llamo la atención de la pareja.
─No, pero ya debería estar haciéndose una idea de lo que está pasando...─ Isagi contesto en voz baja, su mirada desviándose entre Hiori y Kurona que todavía parecían bastante deprimidos.
─Decidimos comentarle de la boda hasta el último, porque viajaremos a Japón para arreglar unos asuntos respecto a los preparativos─ Mikage explico, soltando el agarre de la cintura de su prometido para permitir que el peliazul vaya con sus amigos.
Yoichi fue de inmediato con Kurona y Hiori, el primero lo abrazo mientras susurraba un vacío y apagado "felicidades". El de cabello cian en cambio solo le dió una sonrisa que no era del todo sincera.
Noa miro de reojo la interacción antes de soltar un suspiro.
─Jin se va a enojar que yo sepa la noticia primero que él...─ El francés comento, mirando la caja en sus manos. Para después asistir lentamente. ─Bien, gracias por la invitación y... Felicidades por su boda.
─Gracias.─ Contestaron Isagi y Reo al mismo tiempo, mirando al antiguo mentor de Bastard München retirarse a los vestuarios con su invitación de boda.
─¡Al fin alguien se casa!─ Raichi grito de felicidad, dándole su invitación a Igaguri para que la sostenga, mientras el de dientes afilados se acerca a Reo y lo abraza por los hombros. ─La verdad no pensé que ustedes Idiotas se casarían primero que yo, pero no me quejo. Ya me hacía falta un descanso y unas cervezas.
Mikage soltó un carcajada mientras negaba con la cabeza, el comentario de Raichi sobre que ambos se casarían antes que él le causó gracia. Además de que su comentario hacia menos tenso el ambiente.
─¿Que darán de comer?─ Gagamaru comento con calma mientras miraba a Reo, en sus manos estaba la invitación ya abierta.
─Reo contrato un chef personal... Todavía estamos algo indecisos del menú.─ Yoichi comento tranquilamente, algo más animado después del comentario de su amigo de dientes afilados.
Kurona todavía abrazaba a Isagi, aunque está vez parecía más relajado a comparación de como estaba antes. Hiori a su lado solo asentía vagamente a las cosas que escuchaba.
─Felicidades a ambos. Gracias por la invitación.─ Kiroya agradeció la invitación con una pequeña reverencia en modo de agradecimiento.
─No hay de qué... Esperamos que puedas asistir─ El de cabello azul agradeció, peinando con delicadeza el cabello de Kurona cuando noto que esto calmaba al más bajo.
─Mm, ¿La fecha es algo apresurada no?─ Yukimiya comento mientras arreglaba sus lentes, sus brazos cruzados contra su pecho. ─Normalmente las bodas se tardan entre medio año para hacerse.
─Pff, ¿No estás viendo que ambos cagan dinero?─ Igaguri rodo los mientras se dejaba caer en el pasto del campo, acomodando las invitaciones en su pecho. ─En especial el señorito Mikage.
Los presentes soltaron una baja risa. Porque todos ganaban realmente bien como futbolistas profesionales, unos tenían más salario que otros pero sus cuentas bancarias no sufrían.
Y no se diga de Rep, quien ya se por si era un millonario antes de ser jugador profesional.
─Bueno, felicidades a ambos. Yo sé que Dios aceptará su relación.─ Yukimiya agrego para ambos prometidos, mostrando esa sonrisa que lo hacía lucir increíblemente atractivo.
Después del momento agridulce la pareja se quedó con los antiguos integrantes del equipo Z, Kurona y Hiori se marcharon después de felicitar a la pareja, alegando que tenían cosas que hacer.
Aunque a Yoichi, al principio tenía un mal sabor de boca, tener la brutal sinceridad de Raichi, la ingenuidad de Gagamaru y la torpeza de Igaguri fue como un si le hubieran dado una botella de agua en el desierto.
Algo refrescante que hizo que su humor mejorará, dejando en el fondo aquellos pensamientos negativos que se habían comenzado a instalar en su mente.
Hasta que llegó el turno de las últimas personas a las que debían darle su invitación.
Isagi pensó que todo saldría bien, estaba preparado para aceptar ese momento incómodo donde sus amigos se iban o no mostraban interés en la boda.
Pero Isagi había sido demasiado positivo. Y los miembros de PxG se encargaron de recordarle aquello.
Para poder entregar las invitaciones tuvieron que ir a buscar a cada uno de los chicos, ya que no todos aceptaron reunirse para hablar.
Los únicos que habían podía reunirse, fueron curiosamente los únicos que habían entrado en las expectativas de Yoichi. Que habían sido amables y habían aceptado la invitación con felicidad sincera.
Nanase había sido el primero en felicitarlos, llorando de felicidad mientras abrazaba a Isagi y le agradecía una y otra vez por haberlo invitado a un día tan importante como lo era su boda.
Tokimitsu y Zantetsu agradecieron a ambos entre palabras torpes y apenas entendibles. Pero siempre se mostraron positivos e incluso hicieron preguntas sobre la boda y algunos preparativos.
Loki primero no se creyó la noticia, diciendo que eran muy jóvenes todavía para estar casados. Tuvo que leer la invitación dos veces para entender que no era una broma. Dándoles felicitaciones a la parejita mientras todavía asimilaba que se iban a casar.
Charles en cambio fue... Charles.
Saco una libreta donde se puso a anotar detalladamente cosas que esperaba en la boda, todos caprichos infantiles hasta que dejo a los presentes en blanco cuando pidió explícitamente que el debía subir también al altar para acompañar a la pareja.
─Yo debo estar ahí, soy buen amigo de los dos. Así que mi presencia en el altar es indispensable junto a mis golosinas en la cena.─ Fue el argumento del francés más pequeño, asintiendo con determinación mientras lo anotaba en su pequeña libreta.
─E-eh... ¿Claro?─ Yoichi miro a su prometido para que lo ayudara, pero el también se veía igual de perdido.
─Mmm, llevaré unas sogas para atar a Charles. No sé preocupen por la pulga.─ Hugo les dijo mientras leía uno de sus libros, aprovechando que Charles estaba discutiendo con Loki por su lista de "estupideces".
─Gracias Hugo...─ Isagi le agradeció, él de pestañas largas solo asintió mientras continuaba con su libro.
Ni tan interesado en el tema, ni tan desinteresado. Un balance perfecto entre que si estaba feliz y entre que no le importaba mucho.
Y aunque suene mal, Isagi esperaba esa reacción de sus amigos.
Invitar a Shidou no fue difícil, la pareja lo fue a visitar, encontrando a Shidou en una situación algo extraña y vergonzosa de admitir. Así que lo invitaron a la boda, a lo que el rubio solo pidió una invitación extra.
─Invitaron al dientes dorados, a la rosa azul y al libro en blanco, pero no invitaron a mi cara de culo.─ Les reclamo el de ojos rosas, sentando en su sala mientras la parejita miraba a todos lados menos al moreno. ─Pero no sé preocupen, yo le daré la noticia de que mi Chibi-chan se va a casar.
Tanto Reo como Isagi no soportaron más de diez minutos en el departamento de Shidou, viendo como el rubio se paseaba por su departamento desnudo como si ellos no estuvieran ahí.
Y tampoco le negaron la invitación para Sae, quien aunque estaba invitado, tenían planeado decirle a Lavinho que lo invitará el.
La reacción de Karasu fue normal... El de cabello morado solo les cuestionó acerca del porque se tardaron mucho en invitarlo. Además de que hizo muchas preguntas sobre su relación y si debía llevar un regalo.
Pero luego está la de Rin.
Para esta, Isagi le había pedido a Reo que lo dejara ir solo. Pues sentía que Rin no se lo tomaría muy bien que digamos. El pelimorado lo entendió de inmediato y lo espero el auto, afuera del departamento del Itoshi menor.
─Rin se que estás ahí...─ Isagi se quejo, apretando la invitación contra su pecho mientras esperaba que el peliverde abriera la puerta. ─Te prometo que solo serán unos cinco minutos...
Después de casi dos minutos en silencio, la puerta se abrió. Mostrando a un Rin con su ropa de yoga y su semblante serio de siempre.
─Tienes exactamente cinco minutos para hacer lo que sea que viniste, tibio de mierda.─ El Itoshi menor le dijo, mirando al doncel con la misma frialdad de siempre.
─Bueno... Es que yo...─ Isagi lucho un poco para encontrar las palabras, antes de suspirar y tranquilizarse. Estirando la invitación hacia el menor. ─Reo y yo queremos invitarte a nuestra boda... Es en cuatro meses.
Rin abrió los ojos por un segundo antes de fruncir su ceño, mirando la invitación pero sin querer sostenerla.
─¿Te vas a casar?─ Le pregunto el peliverde, sin ver los ojos azules de Isagi. Solo viendo la invitación.
─Si, Rin... Reo y yo quisimos dar el siguiente paso en nuestra relación─ Contesto el doncel con voz calmada, todavía esperando que Rin tomara la invitación. ─Así que por eso vine hasta aquí para invi-
─No iré a tu estúpida boda, Isagi.─ El Itoshi lo interrumpió, cruzando sus brazos contra su pecho. ─Haz lo que quieras con esa invitación de mierda.
El más alto se dió media vuelta, listo para entrar de nuevo a su departamento. Pero Isagi se lo impidió, tomando del brazo al peliverde antes de que esté se fuera.
─Rin... Se que tuvimos nuestras diferencias hace años... Pero no quiero... Quiero que estés conmigo en un día tan importante como lo es mi boda...─ Yoichi susurro, sus ojos llenándose de lágrimas que se negaban a caer. ─Sigues siendo mi amigo.
Rin lo miro por encima del hombro antes de soltar una risa burlona.
─Como si me importará estar ahí.─ Fueron las palabras del Itoshi menor, que sin ninguna delicadeza le arrebato la invitación al doncel y la dejo caer al piso. ─Mejor deberías considerar si lo que quieres es casarte, no vaya a ser que te arrepientas al final.
─Rin... Por favor...─ Yoichi miro al peliverde, está vez no solo había tristeza, había enojo. ─Tú fuiste quien terminó la relación... Yo solo ya no te rogué más.
Rin lo miro unos segundos antes de quitar el agarre de Isagi de sus brazos y simplemente meterse a su departamento, pero antes de cerrar la puerta murmuró lo suficientemente alto como para que el peliazul escuchará.
─¿Y en verdad te quieres casar?.
Yoichi solo bajo la cabeza cuando la puerta se cerró, dándose la media vuelta para marcharse. No recogió la invitación del piso, solo se fue a buscar a su prometido.
Que al verlo llegar con lágrimas en los ojos se bajo del automóvil y abrazo a Isagi mientras permitía que su novio llorará en su pecho.
─¿P-porque todos son así?─ Yoichi se quejo mientras lloraba, su voz completamente rota mientras las lágrimas caigan por sus mejillas. ─¿P-por qué no pueden estar felices por nosotros?...
─Cariño...─ Reo murmuró, pasando su pulgar por la mejilla de Isagi para limpiar sus lágrimas. ─No digas eso, nuestros amigos si están felices pero... Pero tienen pro-
─No digas mentiras..─ Lo interrumpe el doncel, las lágrimas todavía cayendo por sus mejillas nuevamente. ─Ellos n-no estaban felices, Reo... ¿Debimos casarnos si quiera?...
Mikage solo permite que el peliazul se oculte otra vez en su pecho, permitiendo que siga sollozando en su pecho mientras Reo lo consuelo lentamente.
El pelimorado solo levantó la mirada cuando se sintió observado, encontrándose con la mirada del Itoshi desde la ventana del departamento.
Ninguno se dijo nada, solo se vieron por un segundo antes de cada uno tomar su camino.
── .ᰔ. ──
El día más importante había llegado, el día de la boda de Yoichi y Reo por fin había llegado.
Isagi se encontraba en el suite que el resort le había preparado, su mamá estaba a su lado mientras la maquillista se encargaba no solo de maquillar un poco el rostro del peliazul, si no también lo estaba peinando.
Cómo no tenía el cabello tan largo solo hicieron su flequillo aún lado con un pasador, revelando así su rostro dónde aplicaron un poco de maquillaje para que su rostro se viera aún más perfecto en su día especial. Habían resaltado sus pómulos con un rubor rosado claro y aplicado un labial mate de un color vino.
Su vestido de novia era corte princesa con una silueta clásica, con un delicado escote de hombros caídos hecho de tela drapeada y translúcida. En la cintura baja se desprendía una falda sumamente voluminosa y vaporosa con múltiples capas de organza, la cual cae con suavidad creando ondas naturales en el dobladillo y extendiéndose en una hermosa cola. El vestido era de un tono marfil, llevaba también un velo largo de tul liso estilo catedral que cae fluidamente desde su cabeza, envolviendo sus hombros de forma etérea y fusionándose con la amplitud de la falda.
Aquel vestido lo había escogido con su madre y su suegra, quienes lo acompañaron a comprar los dos vestidos que usaría en la boda.
Cómo su boda sería en Okinawa, una playa, el día estaría caluroso, así que habían escogido un vestido no tan grande ni con muchas capas ya que con el calor sería imposible no sudar en el altar.
E Isagi quería lucir perfecto en este día tan especial.
─¿Que tal me veo?─ Le pregunto a su mamá con evidente emoción, poniéndose de pie cuando la maquillista le informo que ya habían terminado.
─Te ves tan hermoso, mi pequeño Yocchan...─ Susurro Iyo, sus ojos volviendo a cristalizarse mientras veía a su único hijo, apunto de hacer su propia familia.
─No llores que voy a llorar.─ Yoichi murmuró con un pequeño puchero, usando sus manos para quitar la lágrimas que querían salir.
─Perdón, perdón.─ Iyo se disculpo con una sonrisa avergonzada, limpiando sus lágrimas con sus pulgares. ─Ya, ninguno de los dos debe llorar... Todavía.
El peliazul rio, mientras se miraba en el espejo. Mirando lo bien que le quedaba el vestido y lo hermoso que se veía, mirando con felicidad su reflejo.
Su mamá se retiró diciendo que su padre vendría en unos quince minutos para poder llevarlo al altar, así que Yoichi tenía unos quince minutos él solo todavía para asimilar su boda.
Cuando alguien toco la puerta, haciendo que el ojiazul de un pequeño brinco de sorpresa. Caminando hacia la puerta con cuidado.
─¿Quien es?─ Pregunto Yoichi con voz suave llena de curiosidad.
─El diablo.─ Contesto la voz del otro lado de la puerta, haciendo reir al doncel mientras abría la puerta.
─¡Ego-san!─ Yoichi se quejo mientras seguía sonriente, permitiendo que su mentor pase a la suite donde ahora solo estaba Isagi.
Ego paso hasta quedar a mitad de la habitación, mirando al peliazul unos segundos antes de negar con la cabeza y soltar un suspiro bajo.
─La verdad... Si me esperaba que tú fueras el primero en casarse de todos mis diamantes.─ Ego comenta, su mano moviéndose en un gesto para restarle importancia. ─Pero verlo en persona es algo completamente diferente a lo que pensaba.
Yoichi sonrio, caminando hasta Ego. Quedando frente a frente con el creador de Blue Lock.
─¿Enserio?─ Pregunto el doncel con voz suave, mirando al de anteojos con curiosidad.
─Genuinamente pensé que te casarías con otra persona.─ Jinpachi comenta, una de sus manos acaricia el velo que cae por los hombros de Isagi. ─Esa vez que fuiste a dejarme las invitaciones solo te regañe. No me arrepiento, lo volvería a hacer, pero está vez si quiero decirte algo enano.
Las mejillas de Isagi se pintaron de un color rosado cuando Ego le dió un pequeño golpe en la frente.
─No le hagas caso a los otros resentidos. Yo sé cuánto amas a esa uva andante, así que no dejes que los comentarios de los otros influyan en tus sentimientos─ Le dijo el pelinegro, ajustando sus gafas con desinterés. ─Escogiste al otro idiota por algo, ¿No?.
Isagi sonrió mientras se limpiaba las lágrimas que querían salir de sus ojos con rapidez.
─Ego-san...─ Susurro el ojiazul viendo como el de anteojos salía por la puerta lentamente, dejando atrás el doncel.
Yoichi bajo la cabeza mientras miraba su dedo anular, el mismo en el que Reo le había puesto en anillo por primera vez para proponerle matrimonio.
Y una pequeña sonrisa apareció en su rostro sin que se diera cuenta.
─¿Yocchan?─ Isagi levanto la cabeza cuando escucho a su padre llegar, lo que significaba que ya había llegado la hora. ─¿Estás listo, cariño?..
─Claro que si, papá.─ Sonrió el doncel, acercándose a su padre para tomar su brazo. ─Llévame con mi futuro esposo...
── .ᰔ. ──
Ego regreso a la capilla donde sería la boda. Cómo la boda era en la playa, los Mikage habían contratado un resort de lujo que contaba con una cabina de cristal cerca del mar. Aunque el lugar donde estarían los novios estaba justo encima del agua.
─¿Cómo te fue?─ Noa le pregunto cuando vio a Ego sentarse junto a él. A su otro lado estaban los demás maestros de la Liga Neo Egoísta que solo con verlo se acercaron a escuchar.
─Que te importa.─ Ego contesto mientras se sentaba entre Anri y Noa. Quienes soltaron un resoplido acostumbrados a su personalidad.
─¡Oh, vamos!.─ Se quejo Chris con enfado, cruzando sus brazos contra su pecho.
Lavinho a su lado le dió la razón, portando sus lentes negros característicos. Snuffy solo rodo los ojos y mejor se dispuso a ver el hermoso mar que tenía delante.
Antes de que los mentores pudieran seguir quejándose con Ego, Reo apareció vestido de un hermoso traje hecho a su talla de color negro. Su cabello no estaba peinado en su típica coleta, si no que estaba suelto, acomodado perfectamente para el día más importante de su vida.
Caminando junto a su madre, que vestía un vestido de color lavanda muy elegante pero que combinaba perfectamente con la playa. Además de que tenía varias joyas costosas que hacen que casi Lorenzo se pare a verlas personalmente.
De no ser por Barou que lo detuvo antes de que se pusiera de pie, todo hubiera acabado mal.
Cuando Reo llegó al altar, se quedó viendo el agua debajo de la cabina. Disfrutando ver el agua abajo de él mientras esperaba a Yoichi, sus manos temblando de nervios y emoción.
Ego miro al Mikage unos segundos sin una emoción definida para después solo suspirar, decidiendo mirar mejor a los demás diamantes brutos que habían pertenecido a Blue Lock.
Todos estaban ahí, incluso los que Isagi pensó que no asistirían debido a sus reacciones negativas, habían llegado a la ceremonia.
Todos los chicos de Blue Lock estaban ahí para ver cómo Yoichi se casaba con otro.
El de anteojos soltero otro suspiro, cruzando sus piernas y mirando con desinterés todo.
Hasta que llegó el momento que todos estaban esperando.
Isagi aprecio en el inicio del camino, con su padre agarrando su hombro y el velo cubriendo su rostro. Ambos estaban sonrientes y arreglados, pero Yoichi era él único que parecía brillar en esa tarde junto al mar.
Cuando él doncel sintió todas las miradas en él, solo sonrió con algo de pena, sus mejillas se tiñeron de un rosado bajo, apretando el bonito ramo de orquídeas en sus manos. Issei le susurró algo a su hijo que lo hizo soltar una baja risa, haciendo que niegue la cabeza mientras miraba el piso de cristal.
Para después comenzar a caminar hacia el altar del brazo de su padre.
Isagi no regreso las miradas a ninguno de sus amigos, su vista estaba fija en una sola persona. En quien sería su esposo apartir de esa noche.
Su vista siempre estuvo fija en esos ojos morados que tanto amaba, viendo aquellos ojos que lo miraban con tanto amor que hacían que las piernas de Isagi temblaran. Pero Isagi no podía flaquear en un momento tan importante.
En el momento de Reo y él.
─Te ves tan hermoso, Isagi...─ Susurro Reo cuando su prometido por fin estuvo enfrente de él.
─Ya no seré más Isagi, Reo...─ Yoichi sonrió, una de sus manos tomando la mano de su prometido con calidez. ─En tan solo una hora seré Yoichi Mikage... ¿No suena tan mal, verdad?.
Ego vio con sus propios ojos la ceremonia, vio a dos tontos enamorados casándose mientras ignoraban el alrededor. Ignoraban todos los malos comentarios.
Vio como el sacerdote les preguntaba ambos si realmente querían casarse, a lo que los dos tortolos solo rieron mientras comenzaban a llorar. Diciendo el famoso "si, acepto".
Él como Reo recetó sus votos matrimoniales, su voz quebrándose a la mitad de ellos mientras miraba a su ahora esposo con tanto cariño que las lágrimas del pelimorado salieron solas, resbalando por sus mejillas hasta caer en el piso.
Él como Yoichi leyó sus propios votos con la voz cada vez más rota, para después hacer un puchero para retener sus lágrimas y limpiar sus ojos con el dorso de su mano sin quitarse el poco maquillaje que le habían puesto. Susurrando unas disculpas a todos sus invitados por ser un llorón.
Él como ambos intercambiaron sus anillos con manos temblorosas, él como Yoichi estuvo a punto de tirar su anillo mientras se lo ponía a Reo porque seguía llorando.
Y entonces llegó, el pelimorado levanto el velo del ojiazul. Yoichi apoyo su mano con delicadeza en la mejilla del pelimorado mientras se acercaba a él y Reo paso sus manos por la cintura del doncel para después besarse.
Cerrando así la ceremonia.
Y dando la bienvenida a una pareja de esposos realmente enamorada.
─¡Bravo, bravo! ¡Ese es mi hijo!─ Grito Chris mientras se grababa llorando, con Lavinho aún lado mientras se limpiaba los mocos con un pañuelo y sollozaba a moco tendido ─¡Yo lo amo tanto!.
Los recién casados al verlos se miraron un segundo entero antes de ponerse a reír, aún abrazados.
Acabando la ceremonia se les dió la indicaciones todos los invitados de bajar al resort privado de la playa, donde estarían las mesas y se daría la comida.
Dónde habían copas de champagne en todas las mesas y platos de costosos de comida, junto a un menú de mariscos exóticos.
Reo fue el primero que llegó a la fiesta, sonriendo a todos y acercándose a su familia que no paraba de felicitarlo. Incluso fue con algunos de los mentores que no paraban de decir que ceremonia había sido magnífica.
Yoichi apareció media hora después, vestido con un nuevo vestuario compuesto por una falda fluida de talle alto en un suave tono rosa pastel confeccionada en gasa ligera con un dobladillo ondulado. Sobre ella se superpone una túnica translúcida de color blanco etéreo con amplias y fluidas mangas acampanadas, la cuál exhibía bordados florales en tonos rosados y destellos sutiles concentrados en los hombros, el pecho y los bordes festoneados de las mangas.
Un vestuario tradicional japonés que también había comprado junto a su vestido de novia.
Los novios se la pasaron en su propia burbuja de amor, bailando las canciones que sonaban y compartiendo algunas copas de champagne mientras reían y se divertían con sus amigos. Cortando el pastel y disfrutando la comida.
Una de las mejores partes de la fiesta fue ver a Lavinho y Chris obligar a Snuffy a bailar, pues ya estaban muy ebrios e intentaban sacar a bailar al mentor de Ubers que se aferró a la mesa para evitarlo. O cuando Isagi lanzo el ramo y curiosamente termino cayendo en las manos del famoso delantero número uno, Noel Noa. Que solo soltó un suspiro y en silencio se lo dió a Ego que lo rechazó, aunque Anri lo termino aceptando por su jefe.
O cuando Charles intento partir el pastel junto a los novios, solo para ser detenido por Loki y Hugo que tuvieron que envolver un mantel de las mesas en el pobre niño francés para evitar que hiciera más travesuras. Solo para enterarse media hora después que Shidou se había robado a su burrito humano y estaban haciendo un caos en la cocina del resort.
En algún momento Yoichi termino bailando con Bachira, quien no solo pidió disculpas por su comportamiento tan desinteresado, si no que también confesó que siempre estuvo enamorado de él desde el inicio de Blue Lock.
No fue el único que lo hizo, unos necesitaron más que una copa de alcohol para poder hacerlo, tener el valor de confesar lo que realmente sentía. Pero Yoichi recuerda claramente todas las personas que lloraron en sus brazos mientras bailaban y recuerda las confesiones de cada uno, pues era lo minino que podía hacer por ellos al no compartir sus sentimientos.
También se acuerda de todas las personas las cuáles incluso tuvo que abrazar después de que se rompieran en sus brazos, sollozando una y otra vez que habían perdido al amor de su vida y que no habían podía hacer nada para evitar la boda.
Recuerda el rostro lloroso de Rin, aferrándose a él mientras le rogaba entre sollozos que por favor cancelara la boda. El como Kaiser lo llevo a un lugar apartado solo para tomar sus manos y pedirle que por favor lo amará a él. Recuerda a Barou tomando alcohol en su mesa mientras lo miraba con los ojos cristalizados.
Recuerda como Niko lo abrazo hasta que Snuffy tuvo que pedirle que por favor se fuera con Aryu quien estaba muy preocupado por él. El como Chigiri se despidió al final de la ceremonia mientras le deseaba mucha suerte en su matrimonio, aunque estaba llorando. El como Nagi solo lo abrazo y le susurró un leve "te amo".
Cómo Ness le dejo una pequeña carta en su lugar donde le dedicaba un pequeño poema dónde no solo se confesaba, si no también le preguntaba si en algún otro universo hubiera tenido alguna oportunidad...
Pero aunque suene mal, Isagi está vez no se sintió mal ni dudo de su amor hacia Reo ni un solo segundo. Si no que consoló a sus amigos con sinceridad y les repitió siempre las mismas palabras.
─No pienses en el hubiera, por favor... Si no paso fue por algo, no es porque no hayas sido suficiente. Es que yo ya estaba destinado a casarme con mi Reo... Así que si lloras, hazlo porque me estarás dejando atrás... No porque me seguirás amando aún cuando ya este casado.─ Les decía con voz suave, permitiendo que lo abrazaran con más fuerza y se pudieran desahogar.
La noche, aunque fue la más dolorosa para algunas personas.
Para Reo y Yoichi fue la mejor noche de sus vidas, porque todos pudieron ver cuánto se amaban realmente. El como su amor fue consumido hasta que ahora solo eran ellos dos contra el mundo.
El como su boda, al final del día, si había salido perfecta.
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