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No Dejes Que...

Summary:

Y cuando el partido se acabó, la tristeza de los aficionados y de los jugadores pesaba en cada corazón.

Las lágrimas habían caído y abrazos como curitas tratando de sanar una herida grande.

Notes:

traiganme al vasco y a todo el equipo de inglaterra para madrearmelos! T-T

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Y cuando el partido se acabó, la tristeza de los aficionados y de los jugadores pesaba en cada corazón. Las lágrimas habían caído y abrazos como curitas tratando de sanar una herida grande. Todo el equipo estaba silencioso en el camión, el rugir del motor era lo único que se oía. 

 

Brian miraba el paisaje por la ventana mientras Armando descansaba su cabeza en su hombro. Los ojos de Hormiga estaban cansados, de haber llorado tanto en la cancha, y con eso el cansancio de la tristeza y decepción, el se durmió. Claro, que no fue el único, la mayoría de los jugadores no tenían energía ni palabras para uno al otro, que la mejor opción era cerrar sus ojos, por lo menos un rato para no aguantar el dolor que vino al perder.

 

Cuando el camión por fin llegó al lugar que llamaron hogar por las últimas semanas, se vieron muchos carros estacionados, esperando a sus jugadores. Antes de llegar Brian cuidadosamente despertó a Armando, que abrió sus ojos oscuros hinchados. Todos se bajaron lentamente del camión, una vez más enfrentando su dolor. Al bajar muchas familias se abrazaron entre sí, antes de llevarse a su jugador a su propia casa.

 

 Mateo, fue el primero, su papá lo abrazó y con lágrimas en los ojos se despidió de Hormiga y los otros jugadores. La esposa de Romo y su hija se lo llevaron. La esposa de Quiñones derramó unas lágrimas antes de llevárselo a casa. Uno por uno se empezaron a ir, y Brian camino a su carro, Armando siguiéndolo. Sus familias no pudieron llegar a ese partido, una se quedó en Chicago y la otra en Jalisco. Así que se fueron los dos juntos al apartamento de Brian. Cuando llegaron ya eran las 12 de la madrugada, un nuevo día, al decir. Al bajar una vez más, Brian quería agarrarle la mano a Armando pero no podía arriesgar que alguien los vea, así que se aguanto hasta que entraron a su apartamento.

 

Brian cerró la puerta e inmediatamente agarró la mano de Armando, buscando sus hermosos ojos oscuros.

 

"Como sigues baby?"

 

"Igual, no -" Comenzó Armando, otra vez sus ojos haciéndose llorosos. "no puede ser, que ya, ya no-"

Lágrimas brotaron de sus ojos antes de que acabara de hablar. Brian con su mano libre, limpio las lágrimas que se deslizaban en la cara de su amado.

 

"No, no jugué nada porque vasco, vasco no pensó que yo podía ayudar al equipo. no confío en mí, y eso solamente es mi culpa."

 

"Vasco es un viejo loco, claramente no sabia que hacer al momento de sacar a Quiñonez. Tu no tienes culpa de nada. Eres un gran jugador, por favor eres el pupilo de Chicharito y eres campeón de goleo, si el vasco te hubiera metido hubiéramos ganado, te lo prometo baby." Brian se acercó y le dio unos besitos lentos y delicados a los ojos de Armando.

 

Armando no respondió verbalmente pero lo abrazó tan fuerte que parecía que Brian era el único que lo sostenía. Se quedaron abrazados por unos minutos hasta que Armando paró de llorar.

 

"No me mientes amor?"

 

"Nunca, ven vámonos a dormir babe," Brian lo guió, como si fuera su primera noche en su apartamento, a la recamara. Armando por fin se dejó sentir algo más que tristeza, el amor de Brian. Armando sonrió y apretó la mano de Brian mientras caminaban juntos.

 

Todo estaba igual que hace unas semanas, dos pijamas doblados y listos para usar al borde de la cama. Fotos de los dos, de sus familias, bordadas y colgadas en la pared. El baño con dos cepillos, tres toallas y un chingo de skincare.

 

Armando se fue directo a la cama pero Brian aun sentía una pesadez en su corazón, no sabia que hacer. Quería dormir claro, estaba cansado y al dormir sus pensamientos sobre el juego, sobre el mundial se acabarian por lo menos unas cuantas horas. También quería ir a correr al gym, correr hasta que lo único que pueda pensar es en suspirar para no desmayarse. Pero al fin, decidió bañarse, la agua fría contra su piel lo incomodaba, pero no era nada como los resultados de este partido.

 

En la cobertura de la agua, no pudo sostener sus lágrimas.

Como fuente de agua, salieron una tras la otra.

Brian juego más que Hormiga, pero él y muchos aficionados no estaban satisfechos con su desempeño. Él quería meter su primer gol mundialista como todos los demás. El tuvo la oportunidad pero no pudo.

 

"Amor."

 

La voz de Armando lo sacó de sus pensamientos, trató de limpiarse su cara rápidamente pero fue obvio que lo vio llorando.

 

"Ya voy para la cama, nomas me quería bañar.." Brian alcanzó el shampoo más cercano y lo escurrio en sus manos.

 

"Pero ese es mi shampoo."

 

"Babe-" Brian no sabia que decir, pero por hábito no más dijo eso y puso más atención a las botellas de shampoo. Tenía razón Armando, como siempre, el shampoo de olor a vainilla, no era suyo. Su pelo ondulado requiere shampoo específico para que sus mechones no se vieran como escoba usada.

 

Brian iba dejar al shampoo caer al piso pero Armando entró con él. Su ropa se mojó instante, pegandosele a su cuerpo.

 

"Te vas a enfermar."

 

"¿Y tú? con esta agua fría no?" Armando movió la palanca para que la agua saliera más cálida. "Tallame el cabello no?" Se dio media vuelta, dándole su espalda.

 

Brian hizo lo que Armando le pidió. Suavemente tallando su cabello con sus dedos. Su pelo esfumándose debajo de sus dedos. La ropa mojada salpicó contra sus pies mientra Armando se desvestía. 

 

"Brian, quiero que me digas la verdad."

 

"De que?"

 

"Por qué llorar en la ducha y no conmigo?"

 

Brian sintió su garganta haciéndole un nudo. Sus ojos una vez más llenándose de lágrimas. Brian trato de aclarar su garganta y suspiro lento.

 

"Quería ser fuerte." Para ti, para mi. Se le quedaron las palabras en su boca.

 

"Ya lo eres amor," Armando volvió a voltearse. Cara a cara Brian busco en sus ojos marrones la verdad. Su mirada le dijo todo. Brian cerró la distancia entre los dos y lo besó.

 

Labios suave en un ritmo lento. Con los ojos cerrados de ambos, no se distinguía entre lágrimas y agua. Entre jadeos y sollozos la ducha se les olvido a los dos. Solo cuando el shampoo entró al ojo de Brian los dos se soltaron.

 

"ARMANDO MI OJO."

 

"Abrelo!" Armando usó sus manos para mantener los párpados de Brian abiertos para que la agua se lo lavará. Después de eso los dos se bañaron rápidamente sin perder más el tiempo.

 

Armando se puso una camiseta de Brian como pijama ya que la suya estaba mojada en el baño. Brian le siguió la onda, los pijamas eran un par para pareja así que usarla cuando Armando no la usaba, no tenía sentido. Antes de apagar la luz Brian sintió un poco de dolor en su ojo, asustado alcanzó la mano de Armando.

 

"Baby, what if I go blind?"

 

"No exageres amor, bueno, no a ver abrelo otra vez." Armando volvió a inspeccionar su ojo, pero se veía normal, triste pero normal.

"Tu ojos azules se ven hermosos, pero también uno sí está un poco irritado por el shampoo o por llorar o los dos, corazón."

 

"Bueno, menos mal, imaginate perder el juego y perder mi ojo."

 

"Ya mi amor, el juego se acabó, yo no jugué y los aficionados no saben apreciarte pero no dejes que nos coma el diablo amor, no es el fin de nuestras carreras, a cabo 2030 nos pertenece."

 

"Tienes razón baby." Brian le dio un beso en la frente antes de apagar la luz. Brian cerró sus ojos y abrazó a Armando de su cintura. El calor de su piel calentando su corazón. 

Notes:

gente llore y ni dormi por q Mexico perdio...

ahora que plebes? que hago? me hago chivahermana o que T-T