Chapter Text
Luego de toda la algarabía de la celebración de un partido que resultó más difícil de lo que esperaba, es decir, México había dado la talla y de alguna manera digna de un rezo (y obvias manifestaciones que encontraron en tiktok) Jude Bellingham logró en menos de 5 minutos algo histórico. 2 goles que llevaron a los ingleses a la siguiente fase, era una sensación increíble, en camerinos todos hablaban frenéticamente con todos, gritaban y planeaban la gran fiesta en el hotel. Jude algo aturdido fue al baño para mayor tranquilidad cogiendo su teléfono con discreción. Quería ver los memes que seguramente ya habrían de ellos por la clasificación, es decir, nadie podía culparlo, al tener 23 años, sus únicos pensamientos eran futbol e internet.
Entró a X entusiasmado, no era egocéntrico, solo curioso, Inglaterra celebraba, pero ¿Por qué había ecuatorianos editando su cara en cuerpos de santos? Iba a investigarlo, cuando una ventana emergente saltó de repente.
-Vicky, felicitaciones ¡de aquí hasta aplastar a todos para que ganes la copa!
- ¿En serio? - dijo con el ojo saltándole. Apresurándose a responder ¿era alguna especie de broma?
-Obvio ¿no? Todos quieren eso ¿ya viste el vídeo con Vinicius? Jajajaja Estoy diciéndole que lo hagamos realidad, pero no responde mis mensajes (╥﹏╥) ¿crees que le caigo mal?
-Solo por casualidad…- temiendo la respuesta y al mismo tiempo esperándola, preguntó- ¿sabes quién eliminó a su selección?
-Noruega ¿pero eso que tiene que ver? ฅ^>⩊<^ ฅ (mira instalar una aplicación para poner emojis bonitos)
- ¡No creo que ahorita le caigas bien a Vinicius, tu (y quiero decir específicamente TÚ) les eliminaste del mundial!
- (˶˃⤙˂˶) pero eso es en el juego ¡ya no estamos jugando!
En ese momento Jude se recordó a si mismo que así era el estúpido vikingo tonto y bonachón de siempre. Él olvidaba que lejos de solo ser un juego, era un deporte competitivo que mantenía a todos actualmente pegados al televisor listos para atacar a todos si su equipo perdía. Se encontró a si mismo sonriendo en la pantalla. Es decir, ¿Quién no? Había visto mil videos cortos en todos lados de Brauty siendo idolatrado por miles de nuevas fanáticas. Era interesante. Había guardado algunos porque eran divertidos y para molestar al vikingo luego, solo por eso. Iba a seguir divagando cuando de pronto, su teléfono vibró. Una videollamada con la foto de un Erling Haaland editada sobre la foto de un personaje rosa que logró distinguir como un personaje de Dragon Ball, el cual no recordaba su nombre, apareció.
Aceptó la llamada y un vikingo con una mascarilla de panda que no encajaba con su cara apareció.
- ¡Judy! Que buenos goles, vamos a celebrar- habló el rubio medio hablando, medio rapeando. - El moreno lanzó al momento una leve carcajada sin pensar hasta que se dio cuenta de su error recuperó la compostura y su semblante serio y habló.
- ¿de qué hablas? ¡Esto es solo el inicio debemos entrenar más fuerte!
- ¡No mientas! Estoy segura que se van a poner hasta la bolsa de té de ebrios, disculpa la mala palabra. – dijo con seriedad- igual lo mas probable es que ganen la copa, así que esta bien un poco de diversión
- ¿tienes idea contra quien nos enfrentamos?
La cara de Erling reflejaba de manera genuina que no sabía quien sería el oponente del moreno y eso casi hace que un pequeño tic en el ojo de Jude se hiciera presente.
- ¿sabes contra quien te enfrentas tu? - habló despacio intentando autorregularse.
-Ah, ni idea. Ya me he de enterar mañana que tenemos entrenamiento, decían que hoy jugaban nuestros contrincantes, igual hemos de perder, con Brazil hasta yo me sorprendí.
-Ganamos nosotros
- ¡lo sé, que emoción! ¡por eso te digo que celebremos!
-Maldito cavernícola ¡que yo soy tu contrincante! - dijo sin ápice de paciencia más, a veces lo exasperaba, Brauty vivía en su propio mundo y aunque a veces resultaba algo tierno, también lo ponía de los nervios.
Un momento de silencio.
Carcajadas.
El puto lunático de cabello de Rapunzel Se estaba muriendo de la risa como si hubiera descubierto la cosa más divertida del mundo.
- ¿en serio? ¡no lo creo!
- Si- dijo Jude intentando mantener la calma.
- ¿me dejas ganar?
-Brauty…
-bueno bueno, no me regañes, ya que más toca, ¡espero que ganes! Pero mejor si gano yo.
- ¿te han dicho que eres raro?
-Cada vez que abro cualquier aplicación o me hablan- dijo sin un ápice de molestia, es decir, Jude también había creído lo mismo antes de conocerlo, pero ya no. ¿a quien engaña? Cuando le empezó a conocer, se dio cuenta que era incluso peor. Pero de alguna manera era su encanto. Erling era encantador. ¿Cómo decían? Es tan raro que es lindo.
Notarlo fue extraño, Jude al principio creyó que era admiración, es decir, el tipo es impresionante, corre como nadie y parece que es bueno sin pensarlo. Pero luego empezó a sonreír con sus maneras infantiles de ver el mundo. Y luego esa estúpida apuesta.
Flashback
- ¿En serio tengo que hacerlo? - dijo el moreno con clara incomodidad.
-Claro, tu dijiste que si podía comer toda esa hamburguesa de un solo bocado harías lo que te pidiera.
- ¡era una maldita broma! No pensé que lo harías, es mas no pensé que eso era humanamente posible.
-Una lástima, si pude ahora cumple la promesa, dicen que los ingleses se toman muy en serio eso de la palabra.
-Bien, bien ¿Qué quieres Haaland?
-primero, ya somos amigos. Deja de decirme por mi apellido. Suena muy rígido. Estuve pensando, no quiero que seamos solo amigos. - el corazón de Jude se estremeció de alguna manera que aun no supo definir- ¡Seamos mejores amigos! Me caes bien, aunque a veces eres como raro. Pero así me caes bien.
- ¿yo soy raro?
-si, un poco, pero aun así eres genial, bueno, no me cambies el tema, tu otro nombre es Victor, ¿no? quiero llamarte Vicky. - dijo de manera firme, aunque mantenía su postura tranquila cualquiera que lo viera se daría cuenta que estaba emocionado y era algo que quería con muchas ganas.
-de ninguna manera. ¿estás loco? No puedes. Fin
- ¡palabra de inglés! - le recordó un poco caprichoso el rubio. Por alguna razón Jude no pudo resistirse a esa tonta y fea expresión.
-Solo cuando estemos los dos solos y a cambio te diré Brauty- El moreno pensó erróneamente que eso haría que Erling se echara para atrás, pero el nuevo y ridículo apodo al parecer le encantó y lo externalizó asintiendo furtivamente hacia Jude quien al darse cuenta de su error se arrepintió al instante. – Listo ya vámonos.
-otra cosa más, quiero un beso.
- ¿de que estas hablando? - Jude no supo porque en vez de asquearse e insultarlo, su pregunta estaba cargada de únicamente asombro. Y bueno, no lo admitiría a nadie, ni siquiera a si mismo. Pero en el fondo, muy en el fondo. Lo había pensado. ¿Qué se sentirá besar al vikingo sin cerebro este?
Un bonito enrojecimiento fue dado en ambos atletas, pero ninguno admitiría que era a causa de esta conversación, atribuyéndolo a un inexistente calor ambiental que justificaron en sus mentes.
-Ósea no, escúchame. El alto se despeinó un poco presa del pánico- verás Emre sigue hablando con otros jugadores diciendo que en tu antiguo club eras muy complicado de tratar, que eres engreído y no te llevas bien con los demás.
Eso no era nuevo, desde su salida de su último equipo, muchas personas lo tacharon de querer tener protagonismo, “una diva” aseguraron algunos de sus compañeros, incluido el capitán de ese momento. Cuando llegó, aunque su título de “joven promesa” lo precedía, él se esforzaba mucho por ello. Pero a las demás personas no le importan lo que ven, le importa como te perciben, no importa cuanto te esfuerzas, si ya tienen un preconcepto de ti, difícilmente salen de eso. Y fue agotador, era joven y apasionado, le frustraba, pero por su personalidad decidió que sus acciones hablarían por él.
- ¿y? - respondió Jude un poco irritado, sabia todo eso ¿pero que tenía que ver?
-Necesitan ver camaradería. - dijo esta vez serio.
Con el tiempo, si, había hecho un par de amigos, incluido el noruego, quien un día apareció con 2 tipos más preguntando que iban a comer y jamás se despegó de él cual pollito con apego ansioso con su mamá gallina. Pero aun seguían esos incomodos comentarios aquí y allá.
-No te estoy entendiendo Haaland
- Brauty- corrigió sin vergüenza alguna el rubio- Mira, ambos sabemos que no tienes la mejor imagen ante los reporteros y aficionados, a los de aquí tienes tiempo para ganártelos, nos vemos casi todos los días, pero a esos buitres y los fans no. Debemos parar esa ola de odio que recibes todos los días.
- no entiendo que tiene que ver todo esto con un beso.
-a eso voy espérame- dijo como si estuviera ordenando todas sus ideas- pensé, ¿hay alguna manera de hacerlos cambiar de opinión rápido? Creo que una muestra de camaradería entre amigos funcionaría bien. Cuando en el próximo juego ganemos, yo iré a hablar con los buitres, tu vendrás y le darás un beso a tu guapo amigo ¡todos se volverán locos! Demostraras que todos somos amigos y que puedes divertirte un poco.
-eso suena estúpido, no va a funcionar
-porque suena así, funcionará – dijo convencido- créeme sé como funciona el mundo.
Por alguna razón, parecía serio y convencido. Un aura de madurez era emanada por su persona y sin saber porque, quizás por su determinación o por el cansancio que resultaba hablar con el vikingo lleno de energía. Jude solo cedió para que se callara de una vez.
-Lo pensaré, ahora ya vámonos.
Al parecer eso contentó al rubio, que no dijo nada y con la misma energía empezó a caminar hacia la salida.
Se dio el dichoso partido, como era de esperarse, Haaland fue llamado para la entrevista mientras sus amigos y compañeros de equipo caminaban hacia los camerinos, Jude estaba nervioso ¿en serio iba a hacerlo? Lo había estado pensando, no tenía nada que perder ¿las cosas no pueden estar peor? Así que a medio camino se detuvo y sin pensarlo más caminó directo al rubio y le dio un rápido beso en la mejilla. No se detuvo a ver la reacción de nadie camino como siempre serio, no huyó de su equipo, nadie dijo nada particularmente malo, es más, todos se burlaron del suceso y se sintió un ambiente más amigable, Jude siguió el tono con los demás, indiferente a todo. Se excusó para ir al baño prudencialmente después. Y ya solo, en la comodidad de su propia intimidad que resguardaba ese pequeño cubículo, sintió toda la sangre en su cara, toda su alma en el piso y de alguna manera solo se repetía en su mente ¿Qué carajos?
Fin del flashback
Un poco ensimismado todavía por el recuerdo, tuvo que preguntar que había dicho el rubio, porque al parecer ajeno a todo el vikingo seguía hablando sin parar.
- ¿Nos vamos a ver? Tenemos que celebrar que estamos aquí y que vamos a jugar juntos.
-en equipos contrarios- le recordamos.
-Si,si pero ¡otra vez juntos!
Jude sonríe por fin, presa de una calidez en su pecho rendido a ese tonto sujeto.
-Hoy no, cada quien debe dormir y entrenar. Se nos vienen días de mucho estrés. - Iba a refutar a Haaland, hasta que el inglés aclaró- Hablo de mí, estoy estresado. No te necesito siendo motivo de más estrés.
Cual cachorrito triste Haaland no tuvo más remedio que asentir a regañadientes. Sabía lo mucho que esto importaba ¿Quién no? Era la Copa del Mundo. Pero intentaba disfrutar el momento para no arrepentirse de nada. No existía nada mejor que estar allí. Ya de por sí, todo esto era una locura y un gran regalo. Habían ganado contra Brasil y sin Italia en la lista, era más de lo que había podido soñar. Además, ya había hecho eso de los remos de los vikingos que era tan divertido. Lo siguiente era un largo veremos, ya se daba por servido.
-entonces ¿Cuándo? Siempre es difícil encontrarme contigo. Siempre andas super ocupado con cosas de hombre super ocupado.
- ¿luego del partido? - contestó ya cansado, igual uno de los dos estaría eliminado así que, uno estaría muy feliz, el otro, muy triste y vengativo embriagando al ganador para que muera de una intoxicación alcohólica para vengar a su país, bueno es lo que él haría, Haaland quizás seguramente celebraría por él.
-Vicky, esto es serio ¿me lo prometes?
-Brauty ¿Cuándo no soy serio?
-hablo en serio con seriedad- fijo furtivo y caprichoso el rubio siendo antinatural con su apariencia y altura.
-Bien, bien. Nos vemos luego del partido, lo prometo.
-Te estaría esperando- comentó feliz el noruego.
-Ya que más toca- sonriendo a la pantalla, despidiéndose.
Y poco a poco saliendo del baño y lavando sus manos, una realidad estúpida y asfixiante se instauró en su pecho.
Realmente me gusta…
¡Mierda!
