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Todo se detuvo al ver a su sol y estrellas a lo lejos, gritando hacia una dirección y persona irrelevante en ese momento. El sonido de los cadáveres que Wei Wuxian controlaba, los cultivadores tratando de defenderse, la masacre que había, todo se ensordecio y su cuerpo se negaba a reaccionar. Fue al dar el primer paso que todo se nubló para él.
Su A-Cheng se atravesó entre un cadáver y su hermana, la dama Jiang. Su espalda se empapó enseguida de sangre cuando esas garras se incrustraron con fuerza en su piel.
Lan Xichen fue testigo de como lentamente el cuerpo de su amado caía. Su cuñada poseía un rostro lleno de pánico, de una tristeza que no podía ocultar con la sonrisa que usualmente les daba a sus hermanos para tranquilizar en aquellos momentos de tensión, solo podía ver el terror inundando su mirada al ver a Jiang Cheng caer al suelo.
Salió de su asombro cuando su hermano jurado, Mingjue, le gritó que se cubriera, pero solo había cabida para un solo pensamiento racional.
— Debo ir con él —pensó con urgencia.
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Jiang Yanli tomó con mucho cuidado y con la máxima delicadeza el cuerpo de su hermano, dejándole en su regazo mientras con su temblorosa mano apartaba los mechones del rostro de su hermanito, notando como trataba de sonreír aun y con la herida que tenía en su espalda.
— No te preocupes A-Cheng, tu hermana está aquí y nunca te abandonará, j-jie está aquí, te va a c-cocinar la sopa más deliciosa y v-vamos a jugar con A-Ling, él necesita a su tío, no puedes dejarlo —susurró con voz temblorosa, importandole poco aquellos gritos y las muertes a su alrededor. Ya ha perdido demasiado, no tolerara perder a su pequeño hermano.
Wei Wuxian, luego de salir del aturdimiento al ver como Jiang Cheng fue atravesado por ese cadáver, se zafó bruscamente del agarre de Lan Wangji y corrió rápidamente hacia sus hermanos, tropezando en los últimos pasos, a lo cual se arrastró quedando así frente a su pequeño hermano.
— A-Cheng, meimei, no es nada, A-Xian ya está aquí y no tienes que preocuparte, vamos a acabar con todo esto y… y si me lo permites vamos a ser los orgullos Yunmeng —suplicó, tratando de retener las lágrimas sin éxito. La idea de perder a alguno de sus hermanos era algo que no podría soportar y el ver a su gruñón hermano sonreirle con aquella calidez que solo era vista por la familia fue algo que rompió su corazón.
Jiang Cheng, como pudo, trató de sentarse para poder ver a las personas que más amaba en este mundo, solo que ahí faltaban tres personas más: su pequeño y tierno sobrino Jin Ling, su hermoso y revoltoso bebé Jingyi, y por último, pero no menos importante, el amor de su vida y alma gemela, su Lan Huan. Tan solo espera y desea que se encuentren bien.
Sabe que es el final, algo en su corazón se lo dice y es el mismo sentimiento que tuvo cuando supo que la batalla en muelle de loto había terminado con la secta Wen vencedora. Al pensar en sus padres lo supo, ellos habían muerto y su corazón se lo dijo, pero no podía creerlo, tuvo que verlo él mismo. Y cuando los vio, tirados y con sus manos entrelazadas, su madre tan bella hasta el día de su muerte y su padre con un semblante tan calmado como el de unas horas antes cuando los visualizo en el bote, fue la imagen más desgarradora y por lo cual no podía permitir que sufriera su hermana.
Él sabe que va a morir, tal vez no por la herida en su espalda, pero sabe que morirá aquí en esta batalla, por lo que con las fuerzas que tenía, e iba perdiendo rápidamente, le otorga unas últimas palabras a su hermano, su preciado y amado hermano.
— A-Xian, mi A-Xian —le llamó como pocas veces, ahora se arrepiente de no haber usado aquel apodo cariñoso, pero no hay tiempo para distracciones, a lo cual sube una mano para acariciar su mejilla, limpiando las lágrimas de su hermano y notando como se inclinaba hacia el tacto—. Tienes que cuidar de Jie, tienes que prometerme que vas a cuidarla —respiraba con un poco de dificultad, pero con mucho esfuerzo siguió hablando—. Tienes que- que cuidar de nuestro hermoso A-Ling —esta vez no pudo contener la sangre en su garganta y tosió con fuerza, pudo escuchar los sonidos ahogados de sus hermanos ante la vista, pero Jiang Cheng negó con la cabeza cuando intentaron levantarle.
》Nuestro sobrino es realmente bonito, tienes que verlo. Y por último, tienes que cuidar de mi A-Huan y mi A-Yi, por favor —lágrimas comenzaron a descender de sus ojos morados, herencia de su padre. El desgarrador sentimiento que lo posee ahora al pensar en su amado y su hijo es tanto que incluso ensordece el horrible sufrimiento de su herida—. Lamento no haber sido el hermano que merecías, pero en una próxima vida, c-cruzando los ríos y lagunas de la r-reencarnación- —la sangre inundó su boca e inevitablemente la expulsó, sin embargo, se obligó a proseguir— s-seremos los orgullos Yunmeng. Lamento no tener el poder para protegerte, para proteger a esas personas, perdóname por favor.
Jiang Cheng sentía como su hermano temblaba más conforme escuchaba sus últimos pedidos, por lo que junta su mano libre con la de su hermano y la aprieta aun y cuando no tenía mucha fuerza. Jiang Yanli lloraba silenciosamente, ya que, al igual que Jiang Cheng, ella tiene el mismo sentimiento de que su hermano no va a pasar la noche, pero no quiere aceptarlo, se niega por completo.
— A-Cheng, no, no, v-vas a estar bien, vamos a estar bien, i-iremos a nadar a los lagos y enseñaremos a cazar faisanes a nuestro sobrino. No he conocido a Jin Ling, tienes que acompañarme a conocerlo, t-tú eres mejor con los niños que yo, ¿qué tal si hago algo mal y se me cae? También debo conocer al bebé que me contaste —el miedo que siente es incomparable, la masacre que vivieron en Yunmeng es poco a lo que siente en esos momentos, pero tiene que mantener la esperanza. El agarre de Jiang Cheng se debilita con cada segundo que pasa, pero no importa, Wei Wuxian será la fuerza por ambosy se lo demuestra al apretar su mano—. N-No existe nada que perdonar, tú eres mi pequeño hermano, en esta y las demás vidas siempre seremos hermanos, pero no podré soportar tu pérdida, aun te falta mucho para irte —aseguró con una sonrisa tratando de disimular su desesperación de separarse de su pequeño y gruñón hermano—. Así que no hables como si fueses a morir porque no lo permitiré, tu hermano no lo permitirá.
Jiang Yanli trató de acomodar el cabello de su hermano en un intento de calmar sus propios nervios, acariciando su rostro y limpiando con su propia túnica la sangre qué manchaba el hermoso rostro de su hermanito.
Lan Xichen, después de terminar con unos cadáveres, finalmente corre para ir con su amado. Necesitaba llegar lo más pronto posible porque tiene un horrible presentimiento. Al estar a unos pasos de los hermanos Jiang se quedó petrificado por segunda vez ya que ahora lo veía con más claridad que antes: su A-Cheng esta herido, tiene que actuar rápidamente o será demasiado tarde. Acortó la distancia faltante y, sin dar explicación alguna a sabiendas de que los Jiang lo comprenderán, opta por pasar un brazo de su amado por sus hombros, tomando su cintura con su mano libre mientras Wei Wuxian pasa su otro brazo en una acción idéntica al Lan.
Jiang Yanli se levantó junto a su familia y Wei Wuxian le indicó que se colocará detrás de él para mayor seguridad.
Pero antes de poder irse, Jiang Cheng visualiza que varias flechas apuntan hacia ellos, por lo que empuja a Wei Wuxian a un lado con sus últimas fuerzas y seguido de ello, sin siquiera pensarlo, se coloca frente a su amado. Es así que múltiples flechas le llegaron por la espalda y lo último que logró ver fue la mirada llena de sorpresa y horror en su A-Huan, además de una palidez que nunca había visto.
Antes de caer siente que unos brazos lo rodean y escucha gritos desgarradores, por lo que, como puede, voltea su cabeza y nota que Wei Wuxian ha matado a esos arqueros. Desvía la vista de nuevo y la enfoca en su esposo y observa sus labios moverse, pero no logra escucharlo, no entiende que quiere decirle. Todo sonido se ha silenciado, su vista se torna borrosa poco a poco ya que el dolor se ha encargado de ello y la sangre en su boca le impide hablar correctamente.
Quiere asegurarle a su esposo que esta bien, que no le duele nada, que estará bien y que solamente necesita dormir un poco, pero su voz no sale por más que intentaba hablar.
Lo último que Jiang Cheng pudo ver fue a su esposo con una mirada llena de desesperación antes de sumirse en una bella y cómoda oscuridad.
Wei Wuxian estaba al borde del colapso cuando mató a aquellos arqueros y regresó con su hermanito. Su hermana estaba a un lado del cuerpo, llamándolo a gritos y tomando su mano mientras lo movía desesperadamente.
Lan Xichen, el famoso Jade Lan, salió de su aturdimiento después de unos momentos y ordenó lo siguiente.
— Tenemos que salir de aquí, A-Cheng no puede estar en estas condiciones.
Seguido de ello, cargó el cuerpo de su esposo en brazos, tal y como en su noche de bodas cuando consumaron su amor y se prometieron tantas cosas después de la guerra, donde muelle de loto con ayuda de Gusu sería llevado a la gloria de nuevo, donde ese bebé Jingyi sería hijo de los dos, ese pequeño bebé que en este momento estaba en LanLing Jin junto al pequeño Jin Ling durmiendo.
“EL LIDER JIANG HA MUERTO POR CULPA DE SU HERMANO”
“MATEN AL PATRIARCA YILLING”
Esos y más gritos que se escucharon en todo el lugar al momento de ver como el líder Lan cargaba en sus brazos al líder Jiang. Nadie podía entender porque hacia eso, mucho menos sus hermanos jurados que veían de lejos esa escena.
Mientras tanto, todos los líderes que codiciaban el sello del tigre estigio intentaban quitárselo a Wei Wuxian en nombre de la supuesta justicia hacia el líder Jiang, por lo que el Patriarca, sabiendo que su hermano odiaba esa cosa, se alzó entre los líderes con toda la energía demoniaca y sus emociones al límite por la muerte de su hermano, y frente a toda la sorprendida multitud lo destruyó por completo, no quedó nada más que polvo que se fue con el aire.
Todos los líderes quedaron con las bocas abiertas, ya que esa poderosa arma había sido destruida y en un solo segundo, sin oportunidad de poseerlo. O eso creían.
Cuando quisieron acercarse, Wei Wuxian los repelió con su energía demoniaca, Jiang Yanli miraba mal a los de su alrededor dando a notar el porque era la hija de la gran araña violeta, y Lan Xichen, el líder bondadoso, en esos momentos solo tenía una mirada de muerte para quien tratase de acercarse, por lo que con esas advertencias les dieron el acceso rápido para no tener que sufrir la furia de aquellas personas que perdieron a un ser sumamente amado.
Después de una cabalgata extremadamente larga, todos llegaron a LanLing Jin para recoger a Jingyi y Jin Ling. Yanli se negaba a quedarse ahí, ese lugar era el constante recuerdo de su fallecido esposo y eso era muy doloroso para ella, por lo que iría a Yunmeng, a su hogar. Su hermano lo reconstruyó tanto como pudo estos años y no puede dejar que cualquiera usurpe el lugar de los Jiang como muchos líderes han intentado antes.
Una semana después Jiang Cheng poseía su tablilla en el salón ancestral. Es día en que ni Jingyi ni Jin Ling paraban de llorar a menos que estén en el cuarto de Jiang Cheng o con Yanli cerca de ellos. Y aun así, la ausencia del joven de túnicas morados y ceño fruncido es sentida por aquellos pequeños que hipan con tristeza por las noches.
Los adultos notaron como el olor de los lotos calma a los pequeños, el olor natural de los Jiang, por lo que Lan Xichen tomó una decisión y renunció a su puesto de líder pasando así el poder a su hermano mientras él y Jingyi se mudaron a Yunmeng.
Lan Qiren, viendo que su amado sobrino no se recuperará de la muerte de su único amor, aceptó esto y le recuerda que los irán a visitar. Jiang Yanli y Wei Wuxian estuvieron muy contentos porque ese bebé regordete ahora se encuentra con ellos, ese bebé que les recuerda a su A-Cheng como cuando come algo que no le gusta y frunce su ceño mientras balbucea palabras poco entendibles, como si los regañara.
Todo Yunmeng está de luto. Su gran líder esta muerto, siguen sin poder creerlo, pero saben cuánto quería su líder a sus hermanos, por lo que ellos siguen a la actual líder, Jiang Yanli, y su mano derecha, Wei Wuxian. Todos saben los problemas que tanto Wei Wuxian como Jiang Wanyin tenían, pero también reconocen que se amaban como los hermanos que eran, y quizá la sangre no los unió, pero el destino sí.
Jiang Wanyin siempre fue recordado como el líder que logró encarnar su lema en poco tiempo y saben que, de no haber muerto, habría logrado más, mucho más.
Mientras Lan Jingyi y Jin Ling crecian, una persona de entre las sombras movía sus hilos, esperando el momento para poder completar su venganza y darle una oportunidad más de vida a su viejo amigo.
Fin de la parte 1
