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Entre lágrimas desesperadas estaba intentando darse a entender.
- Cálmate, no te puedo entender si te pones así. -
Eso sólo hizo que se molestara más.
- ¿Calmarme? ¿CALMARME?, te di un trabajo ¡uno! Porque confíe en que podías aunque sea con eso -
- ¿En serio te molestas tanto porque se me olvidó el vestido en la tintorería? -
Ella lo mira con furia, respira profundo para poder seguir hablando
- ¿Y tú en serio crees, que si sólo fuera por eso, yo me pondría así como estoy ahorita? -
-...No te entiendo -
- El día de nuestra boda; me embarraste la cara de pastel; hora y media de trabajo más $800 echados a la basura por hacerte el chistoso.-
- Ay, pero si igual te lo ibas a -
Ella lo interrumpe, sabe que si lo sigue escuchando va a perder la poquita cordura que le queda
- Y yo pensé "fue sólo una broma, no es para tanto", pero estaba despierta desde las 4 de la mañana, y llevaba 10 horas sin comer, lo menos que quería era embarrarme la cara y el vestido de pastel -
Él estaba apunto de decir algo, pero ella lo vuelve a interrumpir
- En el nacimiento de tu hijo, era una cesárea programada, estaba esperando que me llevaran al quirófano cuando nos avisaron que se iba a posponer ¿por qué? Porque iba a haber partido - comienza a reír sarcástica - y tú - dice entre risa y llanto - y tú te fuiste con ellos (los doctores) a verlo, me dejaste sola. -
Parece que él va a decir algo, pero se queda callado.
- Cumpleaños y aniversarios que se te olvidan, cuando llegas borracho entre semana, y ahora...-
Hace una pausa.
-...ahora te pedí que POR FAVOR no se te olvidara el vestido que iba a usar en la fiesta de graduación de tu hija, y no solo se te olvidó, sino que usaste el dinero de la tintorería para comprarte una estúpida hamburguesa. -
- No lo entiendo, pensé que estábamos bien - dice entrecortado.
- No Homero, tú estabas bien, porque te resuelvo todo como si fueras otro hijo, y mientras tú duermes tranquilo, yo estoy llorando en silencio al otro lado de la cama por la vida que desperdicié -
Pone las manos en las sienes mientras cierra los ojos.
- Es que ya no aguanto, de veras que ya no aguanto. - da la espalda.
Él se limita a agachar la mirada.
- ¿Entonces ya no me amas? -
Ella se voltea seco y lo ve con incredulidad, estaba apunto de gritar otra vez, pero después de un respiro, y con más calma, da un paso al frente.
- Por supuesto que te amo, Homero - lo dice con ternura - te amo tanto que me está destruyendo -
Marge queda frente a él, su mirada toma intensidad, y ahí es cuando Homero comienza a sentir miedo: termina de caer en cuenta que la mujer que tiene delante suyo ya tomó una decisión (desde hace tiempo, de hecho).
- ¿Y qué hay de los niños? -
- Lisa y Bart ya son adultos, y si tanto te preocupa Maggie va a pasar conmigo un tiempo en casa de mi madre. -
Marge se dirige a la entrada.
- Entonces vas a irte así nomás -
Marge se detiene un momento.
-...Primero tengo que ir por el vestido.-
