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100% Intolerant [Traducción]

Summary:

Una nueva heladería abre y hay un chico bastante lindo en el mostrador. Solo hay un problema. El lugar tiene una política de ‘asiento solo para comensales’, y Yoongi es muy intolerante a la lactosa.

Notes:

Esta es una traducción consentida del original "100% Intolerante" de icasath (bramblejelli) en AO3, todos los créditos a su persona.
No reproducir la historia original ni la traducción sin el permiso de la autora ni de la traductora, respectivamente.

 

Espero les guste.
Cualquier error no duden en comentarlo, o simplemente dejar comentarios de lo que les pareció!
¡Gracias!

Work Text:

Empezó cuando Hoseok arrastró a Yoongi hacia la nueva heladería que había abierto justo al final de la calle.

Estaban dando pruebas gratis en celebración de su inauguración, y el pequeño lugar estaba abarrotado. Había gente tirada en la calle, abanicándose ante el clima cálido. Yoongi no estaba seguro si la tienda era demasiado, demasiado pequeña, o solo había demasiada gente. Estiró el cuello para mirar y, en efecto, la tienda era diminuta, como del tamaño de la habitación que compartía con Hoseok.

Solo había un señor en el mostrador, enseñando una brillante sonrisa mientras trabajaba con velocidad entregando helado gratis.

Para abastecer a todos los clientes, había dos chicos afuera bajo una sombrilla, recargados sobre una mesa y repartiendo muestras gratis. Uno era bajito con cabello rojo, y el otro era más alto, con cabello negro. Ambos estaban vestidos idéntico, y Yoongi supuso que tal vez trabajaban ahí. O más bien iban a trabajar ahí, ya que esta era la gran inauguración.

Realmente no era muy sorprendente que hubiera tanta gente. La tienda estaba dando helado gratis, y estaba a solo cinco minutos caminando de los cuartos universitarios. Ningún estudiante rechazaría comida gratis. Ni siquiera Yoongi, aunque sabía que se enfermaría si lo hacía. Tal vez se arrepentiría de sus decisiones de pobre más tarde. Tal vez.

“Hoseok despacio.”
Yoongi estaba siendo arrastrado. Prefería caminar a paso relajado, sobre todo con las altas temperaturas como la de hoy. Y, sobre todo, porque iba vestido todo de negro y sudando como el infierno debajo de su sudadera. Tampoco podía simplemente quitársela porque no llevaba nada debajo. En la mañana hacía frío.

“Ah deja de quejarte, estoy seguro que el helado te refrescará.”

“Hoseok, soy intolerante a la lactosa.”

“Sí, pero es gratis.”

“¿Entonces debería estar agradecido porque no tengo que pagar nada para enfermarme?”

“Yoongi–”

“Oye, no rechazaré comida gratis.”

Llegaron a la fila, y la temperatura seguía sintiéndose como si aumentara. Yoongi tenía su teléfono en una mano, echándose aire, mientras Hoseok parecía no poder estarse quieto. Brincaba de un pie a otro, en su playera y shorts. Yoongi podía sentir el sudor en la espalda, arrepintiéndose de cada decisión que había tomado en su vida que lo había llevado a este momento.

Llegando casi al frente de la fila, alguien pasó apresurado, gritando un saludo animado a los chicos de la mesa. Uno de ellos le contestó algo, y el chico asintió, entrando apretujado a la tienda, al parecer para unirse al señor del mostrador. De solo verlo correr, Yoongi se sintió diez veces más exhausto.

Más vale que el helado valga la pena el haber estado de pie sufriendo así, solo para regresar a su dormitorio para sufrir ahí también.

Lo fue. A regañadientes tuvo que admitirlo ante Hoseok, quien estaba ocupado malabareando con todas las muestras que podía cargar en sus manos. Había pasado tiempo desde que Yoongi había comido helado, como si no fuera nada especial, y no valiera el tiempo que inevitablemente pasaba acurrucado en su cama con malestar después de comerlo.

Había descubierto que no muchas cosas lo eran. Aunque obviamente se sacrificaba por la pizza. El queso le retorcía el estómago y tal vez terminaba vomitando lo que había comido, pero se mantenía firme ante su decisión de comerla, defendiendo, coincidentemente, su decisión de pedir pizza con piña. Hoseok siempre bromeaba con que tal vez no era intolerante a la lactosa, y en su lugar, solo era la maldita combinación de piña con pizza la que lo enfermaba. No es así. La piña en la pizza era un ingrediente aceptable.

Justo como lo predijo, empezó a sentirse un poco mal una hora después. Hoseok estaba sentado frente a él en su propia cama, de piernas cruzadas, todavía con un puñado de muestras. Ahí fue cuando se le retorció el estómago, y tuvo que correr al baño. Algo en lo que había tomado práctica, debido a que comía mucha pizza y solía ignorar su intolerancia a la lactosa, hasta el día que vomitó tanto después de comer macarrones con queso y decidió dejar definitivamente los lácteos.

Al parecer, era más difícil de lo que pensó que sería.

Hoseok solo sonrió burlonamente cuando volvió al cuarto para acurrucarse bajo las cobijas. Aún le quedaba helado, y Yoongi lo veía desde su burrito de cobijas mientras se lo terminaba. Solo tuvo que correr al baño dos veces más.

Esto era todo. A excepción de la pizza, iba a dejar los lácteos completamente. No más lactosa para él, ni ahora, ni nunca.

---

“Oh, mm, chocolate.”

Estaba sentado al lado de Hoseok en el mostrador de la heladería. Su amigo había querido ir desde que se terminó sus numerosas pruebas gratis, y había llevado a Yoongi con él.

“Hoseok, prometiste que yo no tendría que comer ninguno.” Siseó Yoongi, una vez el chico pelirrojo del mostrador tomó sus pedidos y se había volteado.

Hoseok se encogió de hombros, “No sabía de su política de ‘asiento solo para comensales’.”

Debido a que la tienda era demasiado pequeña, tenían la regla de que solo los clientes que estuvieran comiendo en el momento podían quedarse. Había seis banquillos en total, en el mostrador. El resto del espacio era para que la gente esperara sus pedidos de pie. Yoongi fue chantajeado para ir a comer más helado, porque Hoseok quería sentarse adentro, y no quería hacerlo solo.

Yoongi no había mirado el menú, solo eligió un sabor popular, porque no quería encontrar un helado que le gustara y sentirse obligado a devolverlo.

La tienda estaba ocupada, con muchas personas alrededor, esperando sus pedidos. Los dos chicos que habían estado bajo la sombrilla dando muestras gratis el día de la apertura, estaban corriendo de un lado a otro para servir a todos. El de pelo rojo se apresuró con Yoongi y Hoseok y les entregó sus helados con una sonrisa.

Como era de esperar, Hoseok se apresuró a devorar el suyo, y de inmediato ordenó más. Yoongi se tardó lo más que pudo en comerse el suyo. No porque así reduciría la ira del helado hacia su estómago, sino porque si se lo terminaba, y Hoseok seguía ordenando, Yoongi tendría que ordenar más helado para él mismo.

Así que se comió su helado, y también lo disfrutó, porque si iba a sentir los efectos del lácteo en su sistema más tarde, entonces iba a disfrutar comiendo lo que tenía ahora. Y no tenía mal sabor. Le recordaba a los otros alimentos a base de lácteos que se estaba perdiendo a diario.

La gente había disminuido para entonces, y la tienda ya no estaba tan ocupada como hace un momento.

Revisó su teléfono casualmente, lentamente llevando una diminuta cuchara de helado a su boca. Habían pasado treinta minutos. Miró a Hoseok, esperando que decidiera que ya había sido suficiente. No tuvo tal suerte. No solo estaba arrasando con todo el lote de helado de la pequeña tienda, sino también estaba metido en un conversación con el chico pelirrojo.

“Este es Yoongi.” Hoseok lo palmeó en el hombro, y el chico detrás del mostrador sonrió. Sus mejillas redondas, sus ojos formando medias lunas. Su cabello de un color que solo se obtenía con tinte de tienda.

“Yo soy Jimin,” dijo el chico, señalando su gafete.

Yoongi le dio una sonrisa apretada por educación. En los últimos diez minutos ha estado a punto de terminarse su helado, y ya no sabía cómo prolongarlo más de lo que ya había hecho. Esperaba que nadie pudiera ver su pánico.

“Yoongi se ve gruñón, pero solo es tímido.”

Miró a Hoseok. Por qué siempre tenía que exponerlo así delante de gente nueva.

“Podría decirse que es un poco intolerante.”

Yoongi frunció el ceño, sus ojos lanzando dagas directo a su amigo. Jimin solo mostró su brillante y alegre sonrisa, y señaló al otro chico de cabello negro que trabajaba detrás del mostrador. En ese momento estaba limpiando los vasos, como en el que Yoongi tenía su helado, reduciéndose rápidamente.

“Ese es Jungkook.”

Jungkook los saludó con la mano desde donde estaba antes de volver a lo que hacía. Definitivamente parecía menor y ciertamente era mucho más alto. Yoongi frunció los labios. Al menos Jimin se veía más bajito que él. Estaba cansado de los chistes casuales de Hoseok sobre su estatura, y esperaba que cambiara su objeto de burlas a Jimin.

“¿Entonces viven cerca, chicos?” Jimin se recargó en el mostrador. Había elegido su propio vaso y estaba ocupado limpiándolo.

“Oh sí, vivimos en los dormitorios, por allá…” Hoseok señaló vagamente en una dirección que Yoongi no estaba seguro que fuera la de sus dormitorios en absoluto.

Se desconectó cuando ese par empezó a hablar de las clases que tomaban, y dónde vivían Jimin y Jungkook. Yoongi jugaba con su celular más y más, considerando mandarle mensaje a Hoseok para decirle que ya era buen momento para irse educadamente y prometer volver otro día.

“Oye, ¿estás bien?”

Yoongi alzó la mirada, dejando caer su celular en el mostrador. Jimin estaba invasivamente cerca, inclinado frente a él sobre el mostrador. Yoongi solo lo miró. Jugueteó con el corte en la rodilla de sus pantalones. Había aprendido la lección de ese cálido, cálido día, y llevaba una playera.

“Mm, sí, estoy, estoy bien.” Miró alrededor, “¿dónde, dónde está Hoseok?”

“Oh, solo fue al baño.” Jimin le sonrió cálidamente. Si le hubieran dado una moneda por cada vez que ese chico había sonreído desde que Yoongi estuvo sentado en la heladería, habría completado para otro helado que no podría comer sin que su estómago se retorciera en sí mismo.

Yoongi solo le devolvió la sonrisa. Se había terminado su helado, y una mirada discreta al vaso de Hoseok le dijo que su amigo también. Se bajó del banco de un brinco, perdiendo al instante casi quince centímetros de altura. Al menos aún era más alto que Jimin, pero solo por poco.

“¿Te vas?”

“Sí, mm, solo, solo esperaré a que Hoseok vuelva.” Yoongi apretaba su celular con la mano. Estaba tartamudeando, y podía sentir el calor de la vergüenza en sus mejillas.

Por suerte, Hoseok apareció un momento después, y se fueron, prometiendo volver pronto. Yoongi en secreto esperaba que no regresaran, porque su estómago había empezado a dar todo tipo de vueltas y retortijones. Si era o no debido al helado quedaba a la interpretación, pero Yoongi estaba un 80% seguro que era su maldita intolerancia a la lactosa.

Jimin los despidió con la mano, y Yoongi sintió ese retortijón en el estómago de nuevo.

---

Ambos chicos regresaron un par de días después, temprano en la mañana, por lo que Yoongi casi lo mataba. No era suficiente hacer que su amigo intolerante a la lactosa comiera helado y molestarlo en frente de un chico lindo, también tenía que sacarlo de la cama a tempranas horas de la mañana para hacerlo.

“No seas tan dramático, Yoongi. Solo son las nueve.”

“Sí, nueve horas antes de que despierte.”

“Eso es mentira.”
“Es más una fantasía, pero supongo que puedes verlo como una mentira.” Bufó.

Hoseok lo ignoró y siguió andando. Yoongi se cruzó de brazos, escondiendo la cabeza entre sus hombros mientras luchaba por mantener el paso con su amigo.

La heladería no estaba tan ocupada ya que todos estaban dormidos, o trabajando, o en clases. Eso significaba que Jimin y Jungkook podían platicar con ellos. Yoongi sintió su estómago retorcerse de nuevo, pero probablemente era la trampa mortal de lactosa helada que había estado comiendo.

Había esperado que Hoseok molestara a Jimin. Era demasiado agradable. Tendría que rezar para que creciera más, aunque las posibilidades de que eso sucediera eran mucho menores que la posibilidad de que no le afectaran los lácteos.

Era una mañana fresca, pero el cielo claro significaba que el sol pronto aparecería para hacer sufrir a Yoongi. Su intención era volver al dormitorio antes de que se le derritiera la piel por el calor. Al menos no estaba envuelto en una sudadera esta vez. Igual vestía todo de negro, (prefería sufrir de calor que perder su estética), pero era una camisa de franela delgada. A regañadientes se había quitado su gorro unos minutos atrás.

Sin embargo, lo que no era su intención, era volver a la pequeña heladería unos días después. Esta vez, sin Hoseok.

“Hola.” Dijo Jimin.

“Oh, um, hola.” Yoongi se sentó en el mostrador. Intentando no hacer muy obvio el hecho de que tenía que dar un brinco para sentarse en el banco. Si lo notó, Jimin no dijo nada.

Era temprano en la mañana de nuevo, y no estaba seguro de qué estaba haciendo mientras ordenaba su helado. Estaba pagando por perder su sueño extra y enfermarse. Sonaba como una total pérdida para él, para ser honestos.

“Aquí tienes.” Jimin le extendió su vaso. “¿Dónde está Hoseok?”

“Oh, um, en clases.”

¿Alguna vez dejaría de tartamudear? ¿Alguna vez sería capaz de mantener una conversación con quien sea sin trabarse? Realmente lo esperaba, porque en este momento, se sentía tan incómodo como los lácteos que rechazaba su cuerpo.

“Y, ¿qué clases tomas tú?”

Jimin estaba inclinado casualmente contra el mostrador, recargado sobre sus codos, y la barbilla en sus manos, con una pequeña sonrisa en su rostro. Su cabello rojo caía lánguidamente sobre su frente, partido a un costado. No parecía diferente al helado de fresa en el letrero detrás de él.

“Música.” Yoongi tragó.

Jimin ladeó la cabeza, su cabello esponjoso revoloteó con el movimiento.

“Es decir, me gusta producir, producir y esas cosas, sí. Como escribir un poco.” Señaló nerviosamente mientras hablaba, una mano apretando el vaso, sus dedos congelándose.

“Oooh, ¿qué tipo de música?”

“Rap.”

Jimin asintió, sonrió de nuevo antes de hablar, “mi amigo produce y esas cosas también. ¿Conoces a Namjoon?” Jimin se apartó el cabello del rostro. Un brazo sobre el mostrador, el otro todavía sosteniendo su cara.

Yoongi asintió.

Jimin rio, “yo bailo.”

“Pero–

“Hay dos clases. Hoseok está en la otra.”

Siguieron con su pequeña y torpe conversación, hasta que el helado de Yoongi se terminó, y volvió a su dormitorio, a su cama. Aunque le daba pena ajena recordar todo lo que le había contado a Jimin, le había gustado platicar con él.

Estaba solo 75% seguro que el retortijón en su estómago era su cuerpo diciéndole que era un tonto por comer helado de nuevo.

---

Durante el siguiente mes, se volvió normal para Yoongi ir a la heladería y platicar con Jimin.

“Debe gustarte demasiado el helado, eh.”

“Sí. Me encanta el helado.” Dijo Yoongi. Solo era una media mentira.

Jimin siempre estaba en el turno de la mañana, y vergonzosamente Yoongi había puesto una alarma para levantarse a tiempo. Aunque nunca lo admitiría. Jimin nunca parecía cansado, no como él. Sin importar cuantas veces bostezara, Jimin nunca lo hacía. Nunca tenía ojeras, o cabello desmarañado como Yoongi. Siempre tenía el rostro fresco, como si viviera por las mañanas.

Yoongi apenas podía abrir los ojos. Aunque suponía que eso era bastante útil, porque cada vez que veía a Jimin su estómago se retorcía, y cada vez estaba menos seguro que fuera el helado quien lo causara.

Pasar su tiempo forzándose a atravesar el malestar se había vuelto su nuevo pasatiempo. Ni siquiera Hoseok visitaba la heladería tanto como él. Pero Hoseok no lo sabía. Su amigo pensaba que Yoongi solo iba si él lo arrastraba hasta allá. No estaba listo para decirle que se levantaba temprano para ir y charlar con Jimin.

Si Jungkook lo había notado, no dijo nada. Sin embargo, Taehyung sí. Taehyung, el novio/mejor amigo de Jungkook. Porque Yoongi no estaba seguro, o no tenía ningún concepto de espacio personal y privacidad, o sí lo tenía, pero simplemente no le importaba la incomodidad de Yoongi.

No es que Taehyung se acercara físicamente a él, no. Le gustaba quedarse a un banco o dos de distancia, comiendo su propio helado. Lo que sí hacía era mirar fijamente. Miraba a Yoongi sonriéndole a Jimin, y miraba a Jimin riendo con Yoongi.

Jungkook también miraba. Debía ser cosa de ambos. Lo que Jungkook no hacía, sin embargo, era sonreír burlonamente a Yoongi cuando Jimin estaba volteado. Taehyung alzó las cejas. Yoongi no frunció el ceño exactamente, prefería pensar que su rostro estaba serio, como si no estuviera mirándolo amenazantemente. Taehyung solo se tocó la nariz mientras con la otra mano tomaba la malteada que Jungkook le pasó. La bebió con burla, sus+ piernas cruzadas.

Tal vez eran follamigos. No lo sabía.

Taehyung pasaba el rato ahí tanto como Yoongi, así que se había acostumbrado a esto, pero no significaba que no lo incomodara. Podía oír a Taehyung jugar con el popote de su malteada, pero no le iba a dar la satisfacción de mirarlo.

Aunque Jungkook no parecía ser del tipo de tener un follamigo. Bueno, al menos eran amigos cercanos.

Frente a él, Jimin estaba hablando con su gerente, y dueño de la tienda, Seokjin. No era mucho mayor que Yoongi, pero era mucho más amigable, probablemente era la razón por la que tenía su propia heladería, además de otras razones relacionadas con la lactosa.

Ahora era más fácil hablar con Jimin, y se llevaban bastante bien. Sus conversaciones siempre empezaban un poco torpes, pero luego de unos minutos, se volvían casuales, relajadas, naturales.

Yoongi no quería pensarlo, mucho menos ilusionarse, pero podía jurar que la sonrisa de Jimin se ampliaba ligeramente cuando entraba a la tienda en las mañanas.

Había pasado poco más de un mes, y ahora Yoongi estaba solo 50% seguro que el malestar de su estómago era causado por el helado.

---

Había pasado un mes y medio desde que la heladería abrió y, por primera vez, Yoongi estaba ordenando a voluntad propia un segundo helado. Bueno, no estaba seguro que contara como propia voluntad si solo lo hacía para quedarse en la pequeña tienda un poco más.

Sí, tomó la decisión de ordenar y comer helado, pero no es porque realmente quisiera comerlo. Él y Jimin estaban en medio de una conversación. Simplemente no podía dejarlo e irse por la tonta regla de Seokjin de ‘asiento solo para comensales’. Eso habría sido grosero, y estaba feliz de quedarse donde estaba.

Yoongi le había dicho a Jimin lo que pensaba de la regla, aunque no muy elocuentemente, porque estaba adormilado por haberse quedado hasta tarde intentando escribir música.

Jimin rio ante lo que había dicho mientras le pasaba su nuevo vaso. Sus dedos cerca, pero sin tocarse. De pronto Yoongi se alegró por el frío del postre y esperó que este refrescara sus mejillas calientes.

Su estómago se retorció, y estuvo un 40% seguro que fue debido a su doble dosis de helado.

---

Hoseok era un metiche.

“Oye, ¿dónde estuviste hoy?”

“¿Qué?” Yoongi estaba en el baño intentando sentirse menos enfermo.

“La clase se canceló así que volví aquí y no estabas.”

“¿Y?”

“Eran las nueve treinta. Siempre estás aquí a las nueve treinta.”

“No cuando me arrastras para ir por helado.”

“Yoongi eso fue una vez.” Hubo un ligero golpe cuando su amigo se recargó en la puerta del baño.

“Dos veces.”

“De acuerdo, dos veces si quieres ser chocante.”

Yoongi se miró en el espejo, se veía un poco pálido y enfermizo, y se sentía un poco pálido y muy enfermizo.

“Fui por le– galletas a la tienda.” Casi dijo leche. Joder, había visto muchas películas donde la gente casualmente compraba leche porque no los atacaba como lo hacía con él. Rogaba que Hoseok no lo notara.

“Aah sí, ¿y dónde están esas le– galletas?”

Yoongi frunció el ceño instintivamente, fue un buen ceño, podía verse a sí mismo lo enojado que parecía, pero fue en vano ya que Hoseok estaba del otro lado del baño. Molestándolo.

“¿Me las comí?” Dijo, como si fuera obvio.

“Y cuando te las comiste, ¿de casualidad lo hiciste en la heladería de Jimin?”

“No es su tienda, y– ¿qué carajos? Cómo–”

“Te vi cuando iba a comprar leche a la tienda.” Su tono era casualmente satisfecho.

Si hubiera habido una cara amenazante mejor, Yoongi no la habría visto, solo deseaba que Hoseok pudiera verla también. En su lugar, todos sus esfuerzos se redujeron a nada frente al espejo del baño. Ya que su amigo era el único que sabía que era intolerante a la lactosa, también significaba que sabía que Yoongi se había estado enfermando deliberadamente solo porque quería charlar con Jimin.

“Además, te escuché vomitar por diez minutos.” Hoseok rio disimuladamente.

“No estaba vomitando, me dieron arcadas. Y no fue porque haya comido helado. No he hablado con Jimin desde la última vez que tú lo hiciste. Me estaba cepillando los dientes, y tuve una pequeña arcada.”

En el momento justo, una ola de asco lo atacó, y se giró hacia el váter. Últimamente había estado aceptando un segundo helado, lo cual no ha sido su mejor idea.

---

No mantenía su intolerancia a la lactosa en secreto a propósito. La mayoría de las veces le contaba a la gente a los minutos de conocerlos, sobre todo si iban por comida. Por un tiempo ha sido su única forma de comenzar una conversación, tal vez por ello había sido tan difícil hablar con Jimin al principio.

Definitivamente no tenía que ver con la forma en que sus ojos se arrugaban cuando sonreía, o la curva que su boca hacía, o su cabello, que parecía suave y esponjoso.

No podía exactamente decir, Hola, soy Yoongi y tu helado me enferma, pero está bien, lo comeré de todos modos solo para poder hablar contigo. Bueno, en teoría nada lo detenía. ¿Pero iba a admitirlo? Nop.

Ahora suponía que esa era su segunda forma de comenzar una conversación. O tal vez solo una continuación de la primera. No solo podía llegar y empezar una conversación con un tema que podría llevar a muchas discusiones acaloradas centradas en el veganismo, sino también podía alertar a la gente de su propia estupidez, y disposición a sufrir al mismo tiempo.

Yoongi ahora visitaba la tienda tres o cuatro veces a la semana. No le quedaría dinero si no fuera porque Jimin le volvía a llenar el vaso gratis. Al menos solo pagaba el 50% de su postre enfermizo. Ya estaba en suficiente quiebra, pero igual se compraba su helado. Jimin también le había dado un descuento de cliente regular, alegando que incluso si todos sus clientes dejaban de ir, Yoongi solito podría mantener el negocio con la cantidad que gastaba en helado.

“¿Entonces de verdad te encanta?” Jimin se apartó el cabello de los ojos y sonrió.

Yoongi abrió la boca para hablar, pero la cerró cuando sintió un poco de náuseas, y simplemente asintió.

Jimin estaba ocupado limpiando un vaso. “¿Qué más te gusta? Aparte de la música, claro.”

“¿Honestamente? Dormir.” Dijo, mientras meneaba su helado con la cuchara.

“Sí, yo también, pero estoy atrapado en el turno matutino. Tengo baile en la tarde. Aunque trabajar aquí paga bien, y te tengo a ti y a Jungkook para charlar.”

“Tú no estás tan mal.”

Jimin rio.

“Si te encanta tanto dormir, ¿por qué estás aquí tan temprano?”

“Tengo un horario ocupado, música que hacer y todo eso.”

“Ah, si no estuviéramos tan ocupados, tal vez podríamos salir alguna vez.” Jimin sonrió.

Estaba 30% seguro que era el helado.

---

Todo terminó con un giro de eventos un tanto dramático pero predecible.

Estaba sentado en su banquillo, (se había sentado en el mismo cada vez, y Jimin bromeaba con ponerle su nombre), por quinto día consecutivo. Llámenlo excesivo, Hoseok solo creía que Yoongi estaba enamorado.

Aunque como buen amigo, no lo había molestado mucho, solo las burlas ocasiones de que el ‘pésimo reflejo nauseoso’ de Yoongi era lo que realmente lo separaba de Jimin. Hoseok también se salía con la suya. Siempre probaba su suerte porque sabía que Yoongi era pura palabrería. El chico se había estado enfermando solo para poder hablar con el chico que le gustaba, definitivamente era demasiado blando para criticar a Hoseok por un comentario lascivo.

Como la mayoría de las mañanas, la tienda estaba vacía. Los negocios siempre despertaban en las tardes. Taehyung tampoco estaba cerca, y como siempre, Jungkook limpiaba vasos tranquilamente detrás de Jimin.

Cinco días de dos vasos de helado diarios le había cobrado factura a Yoongi. La noche anterior había sido la peor. Después de eso se había prometido que hoy sería el último día, y regresaría en una semana o algo así. Se había sentido enfermo incluso antes de llegar esa mañana, cuando iba camino a la tienda.

Tal vez era el helado, estaba 15% seguro.

En la última semana, Jimin había empezado a sentarse a su lado en un banquillo y limpiaba los vasos ahí. Yoongi comía dolorosamente despacio, y Jimin limpiaba vasos repetidamente, incluso si acababa de limpiarlos. Yoongi se sentaba ligeramente volteado hacia Jimin, y este se sentaba encarándolo, sus rodillas tocando el banquillo contrario, mientras seguía limpiando.

Jungkook seguía con su trabajo como siempre.

“Danza fue cancelada hoy.” Jimin comenzó.

Yoongi lo miró mientras lamía su cuchara.

“Así que me preguntaba si–”

Yoongi iba a la mitad de su segundo helado, después de una hora más o menos de estar hablando con Jimin, cuando lo sintió. Cuando su estómago se retorció y pudo sentir esa sensación familiar acumularse en su garganta.

Estaba 100% seguro que esto era por el helado.

Rápidamente se apartó del mostrador, bajándose del banquillo, y corriendo hacia el baño. Apenas logró llegar antes de inclinarse en el lavabo, no llegando al váter. Bueno, era mejor que vomitar en el piso.

Miró sombríamente el lavabo. Parecía un poco como helado derretido, pero no olía para nada como helado derretido. Tuvo arcadas de nuevo y cerró los ojos, esperando que pasara esa sensación enfermiza. Su cabello negro se pegaba a su frente.

Era tan vergonzoso. Tendría que decirle a Jimin que vomitó en el lavabo, y luego, ya sea Jimin o Jungkook, probablemente Jimin, tendría que limpiarlo, aunque Yoongi lo haya enjuagado.

Normalmente no se enfermaba cuando comía lácteos. Normalmente solo tenía que sufrir en el baño por un rato. Al parecer, tomar dos vasos de helado al día durante cinco días seguidos, no era la mejor idea, incluso para alguien cuyo cuerpo no rechazara la lactosa.

Yoongi se sostuvo del lavabo, inclinándose cuando sintió su garganta contraerse una vez más.

Alguien tocó cuidadosamente la puerta.

“¿Yoongi?”

“Estoy bien, solo–” Tuvo otra arcada. Podía sentir la saliva en su barbilla y esperaba que Jimin se fuera.

Jimin abrió la puerta, y su rostro se arrugó. “¿Estabas vomitando?”

Yoongi alzó la mirada hacia Jimin. Si fuera Hoseok le habría contestado con un comentario sarcástico, pero era Jimin y Yoongi no era un idiota. Además, no creía ser capaz de hablar sin vomitar.

Jimin cerró la tapa del váter y lo sentó en esta. Abrió los grifos al máximo y le dijo a Yoongi que se sentara un momento antes de irse.

Un minuto después regresó con nada más que cloro, el cual vertió en todo el lavabo, hasta que estuvo completamente azul. Colocó el cloro debajo del lavabo y ayudó a Yoongi a levantarse.

“No tenías que venir si estabas enfermo, sabes.”

Yoongi asintió. Se sintió un poco mejor mientras Jimin lo guiaba hacia su banquillo. Jungkook le pasó un vaso con agua y deslizó una cubeta sobre el mostrador antes de volver a limpiar. Yoongi se lavó la boca, agradecido por el agua fría, mientras Jimin colocaba uno de los banquillos frente a la puerta del baño.

Desapareció al fondo de la tienda, y volvió con papel y un plumón. Garabateando rápidamente en este, pegó el letrero en la puerta. Fuera de servicio.

“Lo arreglaré después.”

Yoongi sonrió avergonzado. “Lo siento.”

“No, está bien, no fue tu culpa.”

Se ahogó con el agua.

Jimin lo miró preocupado.

“Lo es un poco.”

“Yoongi, tú no decidiste enfermarte y vomitar.” Jimin dejó de lado los vasos que estaba limpiando y se inclinó para consolarlo, con una mano acariciando suavemente su espalda y una sonrisa dulce en su rostro. Yoongi no sabía cómo lo hacía, sabía que olía a vómito, y un poco a cloro, y aun así Jimin se estaba acercando.

Colocando su mano en el otro brazo de Jimin, Yoongi cerró los ojos con fuerza.

“Prométeme que no te reirás de mí si te digo algo.”

“¿Qué?” Jimin retrocedió para tomar la mano de Yoongi. La que estaba sobre su brazo. La otra mano de Yoongi descansaba sobre la cubeta entre sus rodillas. “No me reiré de ti, lo prometo. ¿Estás bien?”

Yoongi se mordió el labio, y miró la cubeta.

“Soy intolerante a la lactosa.”

“Yoongi–”

Mientras tanto, Jungkook rompió en carcajadas, escuchando su conversación.

“Soy intolerante a la lactosa, pero seguía viniendo y comprando helado porque me gustaba hablar contigo.”

Cuando Yoongi finalmente alzó la mirada hacia Jimin, pudo ver que se estaba esforzando por no reírse, su rostro se partió en una sonrisa.

“Bien, puedes reírte de mí.” Yoongi murmuró avergonzado.

Jimin se rio. Pero intentó hablar. Cada vez que abría la boca simplemente se carcajeaba. Yoongi tenía la cabeza sobre una mano, el rostro rojo. Sonriendo.

“Yoongi, oh por dios,” dijo entre cortado, “hay… hay un menú para… intolerantes a la lactosa.”

Jungkook estaba doblado en sí mismo, y Jimin casi estaba llorando.

“¿Qué?”

Ninguno de los otros dijo nada, simplemente se reían. El rostro de Yoongi se había paralizado.
“¿Hay un jodido menú libre de lactosa, y yo he estado aquí, he estado aquí comprando estas trampas mortales de lácteos?”

Jimin solo asintió, una mano cubriendo su boca mientras se estiraba para alcanzar el estante de menús al final del mostrador, tomando uno y mostrándoselo.

“Oh por–”

“No puedo creer que tú solo–” Jungkook intentó decir antes de empezar a reírse de nuevo.

“Yoongi oh por dios.”

Yoongi solo frunció el ceño, las comisuras de su boca se alzaron hasta que soltó una pequeña risa, y recargó su frente en el hombro de Jimin, con la cara roja.

Jimin se apartó y colocó sus manos en cada lado del rostro de Yoongi y lo sacudió ligeramente.

“¿Por qué, Yoongi? No puedo creer–”

“Me gusta um hablar contigo…” Dijo quedamente, agachando la mirada.

Jimin juntó su frente con la de Yoongi y tomó el menú libre de lácteos y el plumón negro que había usado anteriormente. Rápidamente escribió algo y se lo pasó a Yoongi.

Yoongi solo se quedó quieto, paralizado por el rostro de Jimin, quien le sonrió antes de presionar sus labios cuidadosamente en la nariz de Yoongi. Luego bajó de su banquillo, y arrastró a un ligeramente mareado Yoongi hacia la puerta. La cubeta había caído de sus manos, pero igual apretó con fuerza el menú que Jimin le había dado.

“Nos vemos pronto, Yoongi.” Jimin lo empujó suavemente hacia la puerta antes de despedirse con la mano. “Ve a que te mejores.”

“Sí… adiós.” Agachó la cabeza.

Todavía podía escuchar la risa de Jungkook mientras salía, y aún podía ver el rostro de Jimin, brillante, sonriente y feliz.

Miró el menú mientras caminaba. El menú libre de lácteos. El menú para personas como él, quienes no podían comer helado de personas normales sin sufrir un poco. Jimin había escrito un número, y debajo de este, palabras apresuradas.

Tal vez podamos hablar fuera del helado:)

–JIMIN x

Ahora, Yoongi estaba 100% seguro que los revoloteos en su interior no eran por el helado.