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Dulce Subasta.

Summary:

Una subasta de beneficencia da paso a un momento caótico en Hogwarts.

Harry lo aprovecha para buscar la manera de arreglar las cosas con cierto rubio.

O en donde Voldemort nunca existió, la enemistad entre Casas fue olvidada con el paso de los años y solo era un momento (crisis) adolescente.

Notes:

Algo dulce, divertido y cortito porque sí. ♥︎

Chapter 1: Parte I

Chapter Text

Los gemelos Weasley prepararon una pequeña "subasta sorpresa" para ayudar a un compañero mestizo a quien se le incendió la casa en donde vivía en el mundo Muggle junto a sus padres, todos se pusieron de acuerdo para poder darle una pequeña ayuda extra y tanto Fred como George no desaprovecharon aquella oportunidad, invitando a los alumnos de todas las Casas a participar.

Nadie sabía cómo sería aquello pero a todos les tenía picado el bichito de la curiosidad. Por lo que prepararon una convivencia con pequeñas cosas a la venta en beneficencia al compañero y en donde pudieran participar los más pequeños.

Sin embargo, se quedaron los más "mayores" para el último show de aquel día.

La esperada Subasta Sorpresa de los gemelos Weasley.

Habían logrado entrar a la Sala de los Menesteres, la cual ya estaba adornada para la ocasión con sillas por el lugar y un escenario en frente con los gemelos vistiendo un elegante terno cada uno.

Los presentes se fueron acomodando en los asientos, murmurando por lo bajo mientras Ron se sentaba a un lado de Harry con cierto nerviosismo.

—Algo traman. —se escuchó el susurro de Ron, quien se removió inquieto en su sitio—. Estoy sintiendo la "cosa".

—No hagas contacto visual con ellos. —le susurró de vuelta Harry.

—Es imposible. Joder, Fred ya me miró.

Ron había lloriqueado bajito en aquel instante, intentando hacerse más pequeño.

—¡Bien! Ya todos estaban al tanto de nuestra famosa Subasta Sorpresa.

George mantenía en su mano un pequeño martillo de madera mientras Fred hacía llegar una mesa alta con su varita luego de haberla pedido a la Sala. Los alumnos se quedaron en silencio totalmente expectantes.

—Para que no sea tanta la avaricia. —comentó Fred con una risita divertida—. Vamos a subastar a ocho de ustedes, mis hermosos corderos.

Los presentes miraron a su alrededor. Algunos intentaron hacerse pequeños en su sitio, otros estaban emocionados ante la idea, mientras que otra parte contaba el dinero que traían.

—Lo haremos de esta manera. La persona subastada tendrá que ser pujada por el resto, ustedes verán cuánto dar, y el ganador se lo llevará para una linda cita mañana.

—Serán ocho estudiantes, dos de cada Casa.

—Iremos sacando el nombre de los Subastados de aquel frasquito, así que será totalmente al azar. 

Los alumnos comenzaban a emocionarse mientras más hablaban los gemelos. Todos, menos Ron, por supuesto.

—¿Quieres dejar quieta la pierna? —le regañó Hermione.

—Lo siento, es que siento la "cosa". —lloriqueó el pelirrojo.

—¿Cosa?

Neville preguntó curioso, quien estaba sentado por delante a un lado de Seamus, sentándose de medio lado para poder mirar a sus amigos de la fila de atrás.

—Ron tiene esta "cosa" cuando presiente que algo no muy bueno para él va a ocurrir. —explicó Hermione con un suspiro.

—No creo que Fred cobre venganza solo porque te comiste su tarta. —le siguió Harry.

Neville parpadeó un par de veces antes de volver a sentarse bien en su sitio al escuchar los murmullos de los demás. Los gemelos estaban revolviendo los papelitos y todos contuvieron el aliento cuando George sacó uno con su varita, mostrándoselo a su gemelo con una sonrisita divertida.

A Fred le brillaron los ojos.

—¿Seguro? —preguntó Ron entre dientes, totalmente tenso.

—Ah... —Harry no supo qué responder cuando ambos amigos notaron la sonrisa traviesa y victoriosa de los gemelos caer en Ron.

—Mierda.

—¡Y el primero será un Gryffindor!

—¡Que pase al escenario nuestro pequeño hermanito!

Los demás voltearon al instante para mirar al mencionado. Ron estaba igual de rojo que su cabello mientras escuchaba las risitas a su alrededor y era jaloneado por Hermione para que se pusiera de pie.

—No, no quiero- Harry...

—¡Ya ve! —lo empujó su amigo. 

Con una mueca, Ron avanzó moribundo hasta el escenario en donde sus hermanos lo estaban esperando.

Fred lo recibió con una amplia sonrisa.

—¡Comencemos!

La subasta en sí no duró demasiado, no muchos pujaron por Ron y Seamus ayudó un poco para que su amigo pelirrojo no se sintiera tan mal. Harry también pujó un poco por él con una risita divertida con un par de Sickle.

Sin embargo, Lavender había alzado la mano dispuesta a dar 5 galeones por él.

Ron se removió incómodo ante aquello, intentando no alzar la mirada hasta la chica quien sonreía con amplitud, los gemelos estaban haciendo el conteo cuando una voz tranquila y profunda se hizo escuchar por el lugar.

—Doy 15 galeones.

Ron casi se fractura el cuello al alzar la mirada tan rápido y con su boca totalmente abierta ante la sorpresa. Blaise Zabini tenía la mano ligeramente alzada con una pequeña sonrisa.

—¿Qué tú qué? —Draco a su lado preguntó con sorpresa.

El chico solo sonrió un poco más.

Los gemelos comenzaron el conteo nuevamente mientras Lavender se sentaba en su sitio con una mueca y Ron negaba, mirando a sus amigos con urgencia, los cuales se encogieron de hombros.

Ron Weasley fue subastado y ganado por Blaise Zabini por 15 galeones, quien lo fue a buscar al escenario cuando los gemelos hicieron el llamado. Fred le guiñó burlón el ojo a su hermano pequeño una vez que pasó a su lado, estaba a nada de golpearlo cuando sintió la presencia del moreno a su lado y un toque suave en su brazo haciéndolo avanzar fuera del escenario. Ron no sabía dónde esconderse antes los silbidos y risas de los demás. 

—Mañana te espero en el Lago Negro. —le susurró Zabini una vez bajar, regresando luego como si nada de vuelta a su sitio, ignorando la mirada de Malfoy.

Ron intentó respirar profundo, calmando los nervios que comenzó a sentir e ignorando las burlas de sus compañeros. Con cierta torpeza regresó a un lado de Harry, sentándose pesadamente con un gruñido agotado.

—¿Por qué no dieron más por mí? —preguntó con una mueca.

—No vales tanto, amigo. —respondió Seamus divertido, quien se quejó luego por el golpe que le dio Ron en la cabeza, escuchando las risas de fondo.

Harry solo se encogió de hombros divertido cuando Ron lo miró con los ojos entrecerrados y Hermione negó despacio, reclamando que no había traído dinero.

—¡Es hora de continuar! —se escuchó a Fred con una carcajada mientras George sacaba otro papelito.

—Y qué mejor que hacerlo ahora con un miembro de la Casa de las Serpientes.

Ambos gemelos miraron el nombre en el papel antes de reír, buscando al nuevo afortunado con la mirada, dejando al público joven intrigados por la espera totalmente innecesaria.

—¡Que suba al escenario-

—¡Draco Malfoy!

Fred y George iniciaron con los aplausos mientras los presentes buscaban con la mirada al rubio, quién estaba más pálido de lo usual.

—¡Aahh, eres tú, eres tú! —chilló Pansy, jalando de él con emoción, instándole a pararse.

—¡Soy yo! —Draco exclamó con una sonrisa tensa, levantándose para inclinarse sobre Blaise—. Será mejor que hagas algo.

Su amigo solo le sonrió.

Los aplausos le recibieron mientras subía al escenario, rodando los ojos ante las inclinaciones exageradas de los gemelos Weasley al situarse en su lugar con los brazos cruzados.

—Oh, vamos. Una sonrisa de nuestro chico plateado, por favor. —pidió burlón Fred, picando la mejilla de Malfoy quien gruñó e hizo el "amago" de morderle el dedo al pelirrojo.

—¡Ah! Se me olvidaba que es una serpiente lista para morder.

—¡Bien! —se carcajeó George—. Comencemos. ¿Quién quiere iniciar la oferta?

—¡Cuatro Knuts! —gritó Seamus desde su sitio.

Malfoy hizo mueca y le mostró el dedo medio mientras escuchaba las risas de fondo.

—¿Cuatro Knuts? —exclamó divertido Fred, apoyando su brazo en el hombro del rubio despreocupadamente—. ¿Alguien da cinco?

Draco miró al pelirrojo con el ceño fruncido, dejando un golpe en su pecho para apartarse de él con un gruñido.

—Ofrezco 10 galeones.

—¿Eh? —se formó un silencio en la sala, todos sorprendidos al ver a Potter relajado en su sitio como si no hubiera dado su oferta al mismo Draco Malfoy.

—¡Harry! —exclamó Ron sorprendido, enderezándose en su sitio luego de haber recuperado su alma perdida. 

Draco solo lo miraba con una ceja elegantemente arqueada.

—10 galeones. —mencionó Fred, sonriendo totalmente divertido—. ¿Alguien ofrece más que eso?

—Sí, acá 20 galeones. —se escuchó desde el sitio en donde los Slytherin estaban sentados.

Draco sonrió un momento, listo para bajar del escenario cuando la voz de Potter lo detuvo.

—30 galeones.

Murmullos sorprendidos se dejaron escuchar, junto con quejas bajas ante la cantidad de dinero que los otros presentes no podían dar.

Ron solo miraba a su mejor amigo con la boca abierta mientras Hermione solo intentaba esconder su sorpresa con una pequeña mueca debido a la decisión de Harry ante aquella subasta, precisamente con Malfoy. Debió de haberlo imaginado.

Draco fue dejado en el centro del escenario nuevamente por George, quien rió con ganas ante la sorpresa que se le dibujó en el rostro al rubio, quien desesperado, le hacía señas "disimuladamente" a sus amigos para que pujaran más por él. Blaise rodó los ojos y le dio una patada a Pansy, quien alzó la mano de inmediato.

—¡45 galeones!

—50. —le siguió Harry.

Tanto Pansy como Blaise miraron a Potter con cierta sorpresa.

—Vaya, vaya. Parece que las Serpientes no quieren dar su brazo a torcer y entregar a su príncipe. —Comentó Fred al mirar como los miembros de la Casa de Slytherin juntaban sus cabezas para contar el dinero que traían.

—Y nuestro chico de oro no está para nada dispuesto a soltarlo, tal parece. —le secundó George con una risita, guiñándole a Harry totalmente divertido con todo aquello.

—¡Blaise! —Draco intentó llamar su atención, moviendo su pie con impaciencia. No le estaba gustando para nada el como Potter le estaba mirando.

Sin embargo, aquel que se hace llamar su mejor amigo, miraba a otro lado totalmente distraido.

—¿Entonces nos quedamos con los 50 galeones? —preguntó Fred, mirando a los presentes—. Es un nuevo récord.

—¡A las una, a las dos-

—¡65 galeones! —chilló una Hufflepuff al ponerse de pie con rapidez, quien era animada por sus amigas.

—¿Hannah? —Zacharias miró a su compañera horrorizado.

—65... galeones. —repitió más bajito con un sonrojo en sus mejillas tras tener las miradas sorprendidas de los demás sobre ella.

—Vaya, vaya, eso sí que es una sorpresa. —se carcajeó George—. Nadie se lo esperó, por lo que veo. —comentó divertido al ver el rostro horrorizado de Draco.

—Oh, por supuesto que no. —se escuchó el gruñido de Pansy, poniéndose también de pie—. ¡75!

—¡80! —le chilló de vuelta la otra chica.

—¡Hannah! —Zacharias nuevamente exclamó sorprendido.

—¡85!

—¡90!

—¿De dónde están sacando tantos galeones? —preguntó un Ravenclaw quien miraba el intercambio entre ambas chicas.

—Ni idea, yo solo traje uno. —le respondió uno de sus compañeros con un suspiro derrotado—. Hubiera traído más si me hubieran dicho que iban a subastar a Malfoy.

—¿Qué?

—Nada.

Pansy siseaba como una serpiente lista para atacar a la yugular mientras miraba a la Hufflepuff luego de dar su oferta. Blaise solo se mantuvo quieto en su sitio, mirándose las uñas totalmente despreocupado, ignorando la mirada venenosa de su mejor amigo quien tenía un ligero sonrojo en sus mejillas; Draco se sentía sutilmente humillado. Un Malfoy siendo "vendido" es bastante humillante para él.

El rubio se removió incómodo en su sitio viendo la pelea que se genero entre Pansy y la otra chica, suspirando totalmente derrotado. Un día con una Hufflepuff... bueno, era algo que podía tolerar.

Hasta que se escuchó la voz de Potter nuevamente.

—250 galeones. —alzó un poco la voz para dejarse escuchar entre la pelea de ambas chicas.

Pansy emitió un sonido de sorpresa al igual que el resto de los presentes, mirando a Harry como si le hubiera salido otra cabeza. La pequeña Hannah miró a sus amigas, quienes negaron con pena, no tenían más que ofrecer. 

Draco dejó apenas abierta su boca debido a la sorpresa de escucharlo, viéndolo alzar una bolsita de genero en donde, suponía, tenía los galeones.

—¡Harry! —exclamó Ron.

—¡Está bien! —rió Fred totalmente encantado. 

—¡Vendido a Harry Potter! —le siguió divertido George, golpeando su martillo en la mesa.

—¿Qué? —susurró Draco perplejo.

—No podemos hacer que los estudiantes gasten tanto dinero. —le murmuró Fred.

—Eso sería muy cruel de nuestra parte. —George asintió con un puchero.

—¡Acaban de hacer que Potter gastara 250 galeones!

—Ah, Harry no cuenta. —le había restado importancia George mientras agitaba su mano de forma desinteresada.

—¡Que suba el ganador a reclamar su premio! —exclamó Fred.

Draco se tensó, escuchando los aplausos de los demás inundar la sala, notando de reojo como Pansy se cruzaba de brazos con una mueca. Merlín, iba a matar a Blaise, quien ahora mismo lo miraba divertido. ¿Qué tanto sonríes, maldito desgraciado? 

—¡Harry! ¿Si tenías tantos galeones porque no pujaste por mí? —le preguntó Ron indignado a su amigo cuando éste se puso de pie para dirigirse al escenario.

—Quería gastarlos en algo mejor. Sin ofender. —respondió burlón antes de encaminarse hasta los gemelos.

—Ve el lado bueno Ron. —le mencionó Seamus desde el asiento de adelante con una risita al ver al pelirrojo con una expresión de traición en sus facciones—. Dudo que Zabini te trate tan mal.

Ron, indignado, le dio una patada a la silla de su compañero, intentando ignorar aquella mirada que venía justamente de la parte en donde sabía, el moreno estaba sentado.

Mientras tanto, un Harry Potter totalmente despreocupado subía por su premio con la mirada fija en Malfoy, quien intentaba alejarse cautelosamente pero siendo detenido por Fred en el momento.

—Recuerden que es por el día de mañana. Si fallan les caerá un hechizo horrible que le llenara la cara de granos. Cortesía de nuestra estupenda Hermione Granger. 

George explicaba mientras sacaba su varita y los apuntaba a ambos. 

—¡¿Me aplicaste ese hechizo a mí también?! —gritó Ron desde su puesto, apuntando a su hermano totalmente indignado. ¿Ya no podría irse a esconder con Hagrid? 

—Obvio. —sonrió Fred. 

Draco intentó no ver a Potter durante aquel proceso, ni se tomó el tiempo de darle atención a la discusión que se formó entre Fred y Ron. Se repitió mentalmente que aquello es por una buena causa, que podía aguantar un día con Potter; podía, claro que sí. Una buena causa... luego de haber donado una suma considerable de dinero por su cuenta; no debió de haber hecho eso.

—Listo. Felicidades, Harry. —mencionó George al terminar, recibiendo la bolsita con los galeones—. Disfruta de tu premio. —le guiñó antes de alejarse.

—Oh, por supuesto que lo haré.

A Draco no le gustó para nada la forma en que Potter lo dijo.