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Terquedad

Summary:

Sako está en una cafetería con Inugami, no espera enfrentarse a sus sentimientos por Hiragi allí, pero ocurre.

Work Text:

Sako Kota nunca había sido de los que mira atrás. Solo existía una excepción, y ese era Hiragi Touma. El corazón se Sako, aunque curtido en pérdidas y violencia, no superaba a ese que llegó para salvarlo, para enseñarle a defenderse y que luego se fue, sin más se fue.

No era ira lo que sentía, era algo peor, más profundo, era decepción. Y eso se mezclaba con rencor que no permitía pensar con claridad. Sako no podía soportar la idea de estar alejado, sin embargo, su orgullo no le dejaba acercarse.

Así que mientras degustaba un dulce importado, Inugami trataba de convencerlo de acercarse a Hiragi, de aclarar el asunto de una vez.

Sako no era tonto, sabía que eso era lo correcto. Pero las palabras se le quedaban atragantadas, nada salía, solo podía hablar con los puños y desde luego que no había funcionado, perdió ante Hiragi, nunca podría ganarle. No es que fuera débil, es que luchar contra el amor de tu vida debería ser ilegal.

El sabor dulce del chocolate de procedencia extravagante, que no recordaba, era lo único que lograba saciar el vacío que le perseguía. En ese sabor se podía perder, podía soñar con compartir una vida con Hiragi Touma, y solo sería eso, un sueño.

Daba igual cuánto insistiera Inugami. Sako era demasiado terco.

...

Pero el destino jugaba en su contra. La puerta del local sonó anunciando nuevos clientes, allí en el umbral estaba Hiragi junto a Kaji Ren. Los dos entraron percatándose de la presencia de Sako. Sako no los vio, y fingió no hacerlo.

La sonrisa canina de Inugami delató sus pensamientos.

— No hagas nada imprudente. — Susurró Sako como una súplica.

Pero Inugami no era de los que se acobarda, llamó la atención de los recién llegados y los invitó a unirse a ellos. Hiragi pareció dudar, fue Kaji quien tomó la iniciativa, estaba harto de esta situación, esos dos debían sentarse a hablar.

Sako suspiró, frustrado por la situación. Sus mejillas se tornaros de un leve carmesí cuando Hiragi se sentó justo a su lado. La sonrisa de Hiragi vaciló... ¿Estaba nervioso? ¿Podía escuchar los latidos acelerados de Sako?

En algún momento Hiragi pidió un refresco, Sako ni siquiera escuchaba a Inugami y Kaji que hablaban, estaba más concentrado en ver sus manos como si fueran lo más interesante del mundo, decidido a ignorar esta situación.

En algún momento Kaji se levantó. — Tengo que ir al aseo.— Dijo, aunque Sako juró que solo era una excusa.

Inugami se levantó, más sospechoso, sin dar explicaciones más que una sonrisa.

Traidores.

Sako estaba ahí, abandonado a su suerte, con un dulce a medio terminar y su amor platónico ahí, justo a su lado.

...

El silencio resultaba incómodo.

Sako estuvo por levantarse y pedir la cuenta, Hiragi lo detuvo. Lo agarró suavemente de la cintura y Sako perdió el equilibrio, acabó sentado sobre el regazo del contrario.

— No huyas. — Dijo Hiragi.

Sako bufó. Se removió para bajar de las piernas de Hiragi y sentarse en el frío asiento de la cafetería. Por un momento pensó que sería fácil, pero Hiragi apretó su agarre en la cintura de Sako.

Hiragi no supo por qué lo hizo, solo supo que necesitaba tenerlo cerca. Sus sentimientos desbordándose entre tanto silencio y malos entendidos.

Sako Kota por primera ver miró a Hiragi Touma, verlo de verdad, como un igual y no solo como su superior. No era solo admiración y lo sabía, tal vez desde hacía mucho. De repente el chocolate ya no le parecía tan dulce, no como la mirada que Hiragi le dedicaba en ese momento.

Si eso era amor, lo quería para siempre.

Aunque no lo admitiría pronto porque la terquedad era parte de su ser.