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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-07-18
Words:
1,144
Chapters:
1/1
Kudos:
17
Hits:
154

Cada vez que sientas dolor

Summary:

Después de su dolorosa derrota en semifinales, Haaland consuela a Jude por videollamada.

Notes:

Ahora la canción de hey jude me hace llorar.
Saben que me trabe casi una hora porque no encontraba el post de Haaland en su instagram, no sé si lo borro.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Cada vez que sientas dolor

 

Jude entro su a su habitación de hotel aun con las manos enterradas en su sudadera y su gorra azul puesta con la intención de cubrir su rostro. Se quedó ahí, en medio de la habitación su maleta cayó con un ruido sordo, no le dio importancia. El silencio era abrumador, no sabía qué sentir.

En su bolsillo derecho sintió la ligera vibración de su teléfono, pero lo ignoro. Se dirigió al cuarto de baño se sacó la gorra y la ropa, lleno la bañera y se hundió en el agua esperando desaparecer, no le importaba haber tomado un baño previo en las regaderas del estadio, ahí no pudo llorar, ahora sí. Hundió su cabeza entre sus rodillas y grito bajo el agua silenciando el sonido, el dolor, la decepción. No le importaba el dolor de sus pies, le dolía más el ego, el haber decepcionado a medio planeta, se planteó mil maneras de haberlo hecho mejor, ¿pero para qué? Ahora no tenía sentido alguno.

Salió de la bañera, se puso un pantalón flojo y una camisa negra cualquiera, se tiró en la cama, miro hacia el cielo y dudo en mirar su teléfono que no había parado de vibrar desde que entro. Lo hizo, lo encendió, su pantalla estaba desbordada de notificaciones. La primera que vio fue la de sus padres, no quería ni abrirla, cuantas veces iba a llorar en una noche era una pregunta que ni él se quería responder, solo pensaba que Rice se iba a reír cuando viera la mañana siguiente sus ojos rojos e hinchados.

Abrió Instagram, la peor idea de su vida, solo aparecía fotos de la eliminación, reels, de jugadores argentinos burlándose, se quería morir en vida. Iba a apagar el teléfono y tratar de dormir, pero llego una notificación, Haaland.

Lo había etiquetado en una foto en Instagram, apretó esa notificación como si su vida dependiera de ello, era una foto de ambos abrazándose, y unas palabras de aliento.

“Lo diste todo, Jude Bellingham. ¡A por el siguiente!”

Sonrió sin querer, pero pronto, su sonrisa fue desapareciendo, no, no lo dio todo.

Le respondió con tres corazones.

Se quedó ahí mirando la pantalla sin saber qué hacer, la pantalla salto y Jude dio un respingo.

“Haaland videollamada”

Jude maldijo por bajo, porque se le ocurrió contestar al instante, Haaland parecía un adicto al teléfono y ahora no sabía si contestar o no.

Aclaro su garganta, se puso cómodo, y miro al teléfono arreglándose un poco. Aceptó la llamada y esperó, esos segundos los sintió eternos, con una leve ansiedad que le hacía cosquillas en el estómago y en las piernas.

La señal se aclaró y apareció el rostro de Erling, se veía tranquilo, traía el cabello suelto, y sus labios hacían esa sonrisa torcida que le gustaba tanto.

—¡Si te llamas Jude, hey! —dijo suave como si tanteara el ambiente.

Jude bajo la mirada y sonrió suave, casi obligado.

—Hey…

El noruego bajo la mirada y sonrió incómodo.

—Creí que no me ibas a contestar, estoy sorprendido.

Silencio

Jude sonrió y se rascó la frente. Sentía los ojos rojos; tenía tantos sentimientos encima que no sabía cómo seguir la conversación.

—Sabes que te amo, verdad—dijo Haaland de golpe, solo con ver a Jude y sentir su silencio sabía como se sentía.

El corazón de Jude se estremeció y se tapó los ojos, sentía pequeñas lágrimas escaparse de sus ojos sin permiso.

—Todo el maldito torneo lo has hecho excelente, Jude, no tienes nada que avergonzarte.

—yo no…—empezó a hablar, pero la voz se le quebró, apretó los labios y estos empezaron a temblar de impotencia.

—No pongas todo ese peso sobre ti, esto es futbol, y duele y…—Haaland no dijo nada más, escucho que Jude estaba sollozando, luego miro a la pantalla y vio que estaba llorando.

Se le estrujó el corazón. Dejo salir un largo suspiro.

—Quisiera teletransportarme y abrazarte en este momento y decirte que eres extraordinario, tomarte de la mano y decirte que eres lo mejor futbolista del mundo, aunque tu cabeza te diga que no lo eres.

Escucho a Jude reír un poco, Jude miro a la pantalla y se limpió la nariz

—Que cosas dices, probablemente me dieras un golpe en la cabeza y me dijeras que soy un tonto por pensar esas cosas.

Erling soltó una genuina risa

—Sí, tienes razón, también te daría un beso después, no mientas

La sonrisa de Jude se mantuvo unos segundos, luego sus pensamientos lo carcomieron una vez más.

—¡Viste el partido, viste qué idiota de Tuchel nos mandó a ocultarnos, viste cómo ese árbitro no nos marcaba nada y viste!

—Basta, Jude, de verdad, te haces más daño sobre pensando las cosas.

—Pero—

El noruego hizo un sonido para cortarlo, entendía el sentimiento, demonios que sí, él también había perdido.

—Calma, el mundo no se acaba si no tienes una copa del mundo, ¿no?, el otro mundial…—trato de explicar cuidando un poco su tono.

—El próximo mundial es el último de Kane si no este… quería la copa, esta copa

Haaland se llevó la mano a la sien, pausó un rato tratando de acomodar su mente y palabras.

—No te preocupes por el ahora, Jude. Ve y caza el mañana—susurro, Jude hizo una mueca, pero con su expresión le dio la razón—. Pero no esperes que te lo deje tan fácil, yo también voy por esa copa.

Jude soltó una carajada y se tapó la boca ahogándola poco a poco. Ese sonido hizo que el cuerpo de Haaland se sintiera tan cálido, era como el primer rayo de sol después de una tormenta de nieve, ahí estaba su Jude.

—¡En el último partido no crees que no lo note! Te la pasabas distrayéndome—le acusó con el dedo

Ofendido, Jude se señala dramáticamente.

—yo!? Que te distraiga mi cara es tu problema, vikingo mala cara.

Ambos rieron, hablaron de otras cosas, pasaron minutos, y la conversación seguía y seguía; Jude paro y apretó su celular, sonrió tenue.

—Gracias, Erling, de verdad—confeso Jude con una voz suave y una sonrisa débil pero pura.

Al otro lado del teléfono, el noruego se estiró soltando la carga en sus hombros, le devolvió la sonrisa.

—Cada vez que sientas dolor puedes hablarlo conmigo, no lo cargues todo.

Jude asintió. Se despidieron, ya era casi madrugada y necesitaba dormir un poco.

El inglés apagó la luz, bajó un poco el aire acondicionado, se acomodó en la cama, limpió su cara y volvió a mirar al techo. Se sentía mejor. Siempre ver la cara de Haaland lo hacía sentir bien.

Se dio la vuelta desbloqueo su teléfono y les escribió a sus padres, les tenía que agradecer tanto.

Les tenía que agradecer haber podido tener esta experiencia porque sin ella nunca hubiera podido haber conocido a Haaland.

Notes:

(˶ˆᗜˆ˵) Gracias por leer.