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Un nombre que no te pertenece

Summary:

Bajo un imperio gobernado por las familias más poderosas, los Bakugo buscan la paz al pasar por una familia de herreros dejando atrás su linaje mientras son buscados por ser supuestos monstruos con magia maldita, todo cambia cuando el emperador exige que el hombre de cada familia enlistarse en el ejército. Katsuki toma la decisión de tomar el lugar de su padre y filtrarse bajo las filas enemigas, ahora debe sobrevivir bajo el entrenamiento del capitán Shoto Todoroki que vive bajo una máscara de frialdad y perfección.
En un mundo donde revelar su verdadero nombre significa la muerte, Katsuki descubrirá que el lazo que lo une a su capitán es la chispa más peligrosa de todas que puede comprometer todo lo que busca protejer.

Chapter 1: Una vida simple

Chapter Text

Los días en el pueblo de Okuizumo pueden parecer de lo más ajetreados pero para Katsuki Bakugou son de lo más cotidiano que pueden haber, para un joven de 20 años el fingir todos los días bajo el engaño de ser una persona normal puede ser muy molesto porque quien teniendo la posibilidad de explotar sus habilidades y magia quiere ser normal y vaya que literalmente puede hacer explotar cosas que es una ironía según piensa el.

Sus padres buscando un lugar mejor encontraron un pueblo un poco lejano a la ciudad central de Yuei pero a consideracion de katsuki no era un "poco lejos" si dicho lugar está casi olvidado en los mapas porque ¿que lugar sería más perfecto para esconderse que un lugar en medio de la nada?  Bueno ha de admitir que es buena estrategia de sus padres pero es aburrido tener que estar en la herrería todo el día atendiendo a personas que no ayudan nada en su paciencia de ser supuestanente normal y no un monstruo buscado por la familia imperial.

Si, los Bakugo fueron cazados por generaciones al ser acusados de magia negra que causa catástrofes y maldice a las personas y bueno todo esto no lo puede entender del todo, más sin embargo si se se llega a descubrir que aún hay algún miembro de la familia Bakugo vivo inmediatamente serían eliminados por lo que solo les queda esconderse y no tiene mucho que hacer si su cabeza tiene fecha de muerte.
Ahora reciden en este pequeño poblado que pasando por el registro pertinente, ya son parte de la comunidad. Sus padres están muy contentos tanto que ahora se ven más felices.

En la herrería un estruendo resonaba por todo el lugar quienes caminaban cerca de ahí ya podrían deducir de quien podría venir dicha violencia que se infrinjia sobre los pobres metales pero para el era lo único que lo podía mantener cuerdo en el mejor de las circunstancias. Mientras golpeaba el metal al rojo vivo con precisión pero con evidente violencia solo podía pensar en todo lo que lo atormentaba porque ¿que mejor momento podía encontrar alguien para sobrepasar que al lavar los chacharros y por supuesto en su caso golpear algo?.

-¡Katsuki! ¡Bájale a tu intensidad mocoso o romperas el yunque!-gritó Mitsuki mientras entraba a la herrería limpiándose el carbón de las manos.

-¡Cállate vieja bruja! Este maldito metal es una porquería. Mira que no tendría que usar la violencia si fuera un mejor material y no se por que te quejas tanto si de igual manera todo me quedara perfecto y lo sabes- dijo rodando los ojos.

-Mira mocoso malcriado, ten más cuidado o lo volverás a hacer todo de nuevo y sabes que haré que lo hagas- dijo mientras se hiba a seguir puliendo unas espadas recién hechas.

-Vamos, vamos no discutan, miren el lado positivo ya casi es hora de cerrar- dijo Masaru levantándose con ayuda de su baston del taburete donde daba los ultimos retoques a unos artefactos.

Su padre a diferencia de su madre era más pacífico y si que podía llegar a entenderlo mejor ya que le dirigió una mirada comprensiva mientras le hablaba a su madre para que lo dejara en paz y no quería desacreditar a su madre, claro que la quería pero puede que sean demasiado parecidos entre sí y por más que lo quería evitar no podían estar en un mismo lugar sin tener algo por el que discutir, a pesar de todo siente gran gratitud por los dos aunque no lo demuestre mucho claro.

-Katsuki, ve a dejarle el encargo a la señora Ivara- dice su madre sin verlo.

-Maldita bruja ¿No estas viendo que estoy en algo?- Al parecer no había ninguna decencia ni respeto por los demás, piensa mientras sigue en lo suyo.

- ¡No te estoy preguntando! Vas y punto, deja eso ahí, de igual forma solo lo has estado golpeando desde hace tiempo, has algo de provecho.

-Solo voy porque ya no quiero aguantar tu parloteo ¡y no me esperen temprano!- sale de la herrería con el paquete cargado, siendo sincero tal vez si era buena idea distraerse un poco aunque sabe muy bien que la bruja pudo haberlo hecho.

Perdido en sus pensamientos camina cuesta abajo en dirección a el centro del pueblo que aunque no es muy grande tiene vistas hermosas y puede darle crédito a el lugar por ello pero no quita el hecho de que sigue extrañando la vida que tuvo en el lugar que paso la mayor parte de su infancia y sobre todo donde podría ser libre sin tener que esconder quien es. Porque claro decir su apellido era ponerse la soga al cuello por lo que se hacen llamar los Kajiwara pero por otro lado en un lugar donde nadie parece tener interés en los demás no tenía que esconder su nombre y eso ya era algo que agradecer.

Pronto llego al centro donde se encontraba un gran mercadito con muchos puestos de todo tipo, siguió andando saludando brevemente a algunos conocidos hasta llegar a la tienda de la señora Ivara, era una ancianita, y no es que no la comprendiera pero lo sacaba de sus cabales porque aparte de que no escuchaba bien siempre divagaba y claramente la paciencia no estaba en su lista de virtudes.

-¡Aqui esta su pedido, anciana! -gritó dejando caer el paquete sobre el mostrador- Aquí tiene los refuerzos para su carreta. La bruja dice que ya están pagados.

​La anciana, que estaba concentrada contando granos de arroz, dio un saltito y lo miró a través de sus grandes anteojos.

​-¿Qué? ¿Almuerzos? No, no quiero más comida joven, ya le dije a tu madre que el último estaba raro.

​Katsuki cerró los ojos y apretó los puños y sintió cómo la temperatura de sus palmas subía.

​-¡No es un almuerzo!- exclamo desesperado señalando el paquete- Son las piezas para su carreta, la que tenía el eje roto señora.

​- ¿Un filete de lomo? -preguntó ahustandose los lentes- Ay qué muchacho tan amable, pero hoy no lo puedo comer, dile a Mitsuki que agradezco el detalle, pero que se lo guarde a tu padre.

​Katsuki soltó un gruñido nada propio de alguien educado.

​-¡No   es   CARNE señora!- gruño casi haciendo una rabieta-¡Es LO QUE PIDIO! ¡PARA  LA CARRETA!

​-No me grites muchacho, que no estoy sorda-dijo la señora Ivara, frunciendo el ceño.

​Katsuki estuvo a punto de mandar todo al diablo y dejar que el puesto estallara, pero pensando en su salud mental y en la segura reprimiendo de su madre lo pensó mejor.

​¡Ya me largo! - anunció Katsuki entre dientes, dándose la vuelta antes de que el humo de sus manos fuera demasiado evidente.

Aún no puede controlar el olor a polvora que emana de sus manos, y siempre da la escusa que es el material usado en la herrería,   simplemente divaga de regreso tomando el camino largo que tiene una vista muy bonita desde lo alto pero cuando esta a punto de llegar a la herrería escucha el sonido de una gran cantidad de cascos de caballo pero lo que le helo la sangre fue escuchar las trompetas y tambores que distinguen a los mensajeros del emperador.

Automáticamente corre hacia su casa para buscar a sus padres, en casos así es mejor estar informados pero teniendo distancia claro.
Al llegar cerca del lugar donde la mayoría de la gente del pueblo ya está reunida se queda junto con sus padres a una distancia prudente para escuchar.

-¡Atención a todos! Este es un decreto oficial del emperador. ¡El clan de liberacion ha invadido la frontera por lo que el hombre mencionado de cada familia debe presentarse en la base del ejército imperial!

Siente que las manos le tiemblan a la vez que un nudo en la garganta, puede distinguir el alboroto que se propagó por los ciudadanos más sin embargo siente el sonido muy lejano mientras sigue mirando los mensajeros, siente una mano que lo sostiene del hombro,  regresa a la realidad y voltea a ver a sus padres.

Su madre tiene esa mirada que aunque busque ocultar es de gran preocupación, pero lo que más le sorprende es ver una mirada decidida en su padre que hace que el peso en su corazón sea más grande.

Cuando ya estaban todos los ciudadanos reunidos empezaron a llamar a los hombres de cada familia para entregar el decreto, en algunas ocasiones los hijos son los que se presentarían.

-¡La familia Kajiwara!- anuncia el mensajero despues de algun tiempo con voz clara.

Masaru pasa el baston a su esposa mientras se esfuerza en llegar al soldado que esperaba dar el decreto de reclutamiento, sólo hasta ese momento katsuki sale de su transe y corre frente a su padre sin pensarlo.

- ¡Alto! ¡Es una locura!- grita hacia el soldado- ¡Mi padre no puede ir! Tiene muchos hombres más fuertes y el no está bien de su pierna ¿que espera que haga el? ¡No puede hacer esto!

- ¡SILENCIO!- Expecta el soldado- Señor, debería enseñarle a su hijo a no abrir la boca frente a un soldado- Si desea ir el deberían arreglarlo en privado.

- ¡Katsuki!, hijo por favor, cálmate. Todo estará bien solo ve con tu madre- dice su padre dándole una mirada que nunca había visto en el jamás, no era miedo sino de aceptación al cargar con ello aún si debe morir .

-En el campamento imperial en dos dias, ¡en caso de que no se presente puede considerar a toda su familia como traidora hacia el emperador!- dijo el soldado dando una mirada pesada mientras se retiraba.