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Argentina contra Inglaterra era un partido del que se podían esperar demasiadas cosas, tanto buenas como malas. Pero que Jude Bellingham le pegara un zape en la cabeza a Valentin Barco, no estaba en las predicciones del tarot de ninguna bruja de Twitter.
Una vez terminado los festejos en la cancha y en el vestuario, cada jugador se preparó para volver rumbo al hotel y tener su merecido descanso, con los pensamientos puestos en la tan esperada final contra España. Pero había alguien que no podía sacar de su cabeza lo que había pasado: Valentin Barco. El colo estaba enojado con su amigo (entre muchas comillas porque todos los sentimientos que había acumulado con el paso del tiempo hacía el rubio, eran de todos menos amistosos) por haber tratado de defenderlo cuando Jude Bellingham le pegó al finalizar el partido.
En el momento había enfrentado al inglés y mirado a Nico Paz, que había saltado a defenderlo, y dicho: "no me ayudes, andate de acá", cargado de enojo por el golpe y vergüenza por haber quedado como alguien que no se podía defender, sentimiento que se agravó cuando también Otamendi salió a su rescate. Estaba enojado porque sentía que sus compañeros lo consideraban muy chico para poder dar la cara sin ayuda, y arrepentido por haber reaccionado así con Nico cuando el solo lo quería ayudar.
El rubio por su parte había evitado su mirada durante toda la celebración, y en colectivo cambió su asiento junto a Barco para sentarse solo al fondo. Nico era una persona muy tranquila y odiaba los conflictos. Al ver que el colo estaba en una situación fea, su primer reacción fue ayudar a su amigo y terminó siendo empujado fuera de la situación por el propio Valentin.
La verdad es que en secreto (no muy secreto a los ojos de sus compañeros) estaba enamorado del colorado. Barco tenia una energía efusiva y eléctrica que llamó la atención de Paz en el primer momento cuando se conocieron. Con el tiempo se fueron haciendo amigos, el ser los más jóvenes del equipo y compartir el sentimiento de nunca ser puestos como titulares, los unió y les brindó un hombro reconfortante donde apoyarse.
Nico no sabría decir en que momento se enamoró del colorado, pero lo descubrió cuando lo primero que pensó después de que Valentin se riera de un chiste que dijo, fue que le gustaría que esa sonrisa fuera siempre causada por el y nadie más. Si, estaba hasta las manos.
Al llegar al hotel lo que primero que hizo el rubio fue prácticamente correr a su habitación, nada quería más en el mundo que bañarse y acostarse a dormir una vez por todas. Pero un colorado enano tenía otros planes.
– Ey Nico! – Barco bajó casi corriendo del micro y alcanzó a su amigo antes de que este huyera a los confines de la habitación que compartía con Giuliano. Paz paró en seco su caminata, y se dio la vuelta tortuosamente al escuchar aquella voz que lo llamaba. – ¿Qué estás por hacer ahora? Me gustaría hablar con vos un rato.
Nico no quería hablar con el colorado. La manera en la que lo trató antes todavía seguía presente como una herida abierta, y las palabras que fueron dirigidas duraramente hacia él seguían resonando en su mente. Se sentía inútil y no bien recibido en la vida del más bajo. Siempre daba lo mejor de sí, en el colegio, en el fútbol, en sus relaciones sociales, y en especial en su amistad con Barco. Quería sentirse visto por él y ser considerado alguien que aporte cosas buenas a su vida, y que tal vez, solo tal vez, Valentin se enamorara un poco de él.
– Me voy a bañar y después me gustaría dormir. Estoy muy cansado. ¿No podríamos hablar mañana?
– Es urgente que hable con vos ahora. Por favor Nico.
– Bueno – Nico nunca sabía como decirle que no a Barco, el simplemente era una masita cuando se trataba de Valen, y no podía hacerse el duro por mucho tiempo – Pero primero me quiero bañar.
– Podés venir después a mi pieza. Los chicos organizaron para seguir la celebración en lo de Lean, así que voy a estar solo porque no tengo ganas de ir – Dijo Valen con una sonrisa tímida asomándose. La idea de estar a solas con Barco hizo que Nico se quede rígido por un momento, y trate de mentalizar su matra de cada día: solo es su mejor amigo, y jamás pasaría nada entre ellos dos.
Después de lo que pareció una eternidad para Barco, Nico tocó suavemente la puerta de la habitación y fue a recibirlo con mucha alegría, hasta que se acordó del motivo de la visita y la sonrisa se le fue de la cara. Cuando abrió se encontró a un rubio alto con el pelo mojado, y gotas cayendo en su remera, haciéndose que se viera más lindo de lo que era biologicamente posible según Valentin. "Gracias Dios por el pan de cada día" pensó internamente el colorado.
– Bueno, que querés decirme? Tengo mucho sueño a decir verdad – Dijo Nico pasando y sentándose en la cama del otro chico.
Esto va a ser complicado pensó Valentin.
– Me gustaría pedirte perdón Gallego. No debí haberte gritado cuando me quisiste separar del inglés culón – Al decir eso, Barco seguía parado sin saber si sentarse o no junto con el rubio, y sin previo aviso Nico largó una risa que sorprendió al más bajo.
– Bellingham no es culón.
– Sí es, me podrá haber fajado la peluca pero uno tiene que admitir cuando el otro tiene buenos atributos.
– Sos un boludo – Dijo Nico dejando salir sin querer su acento español.
– Ups, te salió la tonada de tus compañeros paellas – Barco se tentó de la risa mientras se sentaba en ma cama al lado de un muy ofendido Nico. – No me mires así, es gracioso.
– No lo es – Pero la sonrisa y el brillo en la mirada de Paz cuando miraba al colorado delataban sus pensamientos. Luego de un largo rato Nico dijo – Te perdono, pero yo solamente te quería ayudar.
Esa última frase tocó una fibra sensible en el corazón de Valentin. Estaba tan enfocado en no parecer débil frente a los demás, y no recibir ayuda de nadie porque él podía solo, que no se dio cuenta de que tal vez el rubio no lo hacía porque lo consideraba alguien de poco valor, sino porque quería cuidarlo y protegerlo.
– Perdón Nico, odio pedir y que me den ayuda. Siento que puedo con todo, y cuando fuiste a ayudarme tuve miedo de que los demás consideraran que no puedo defenderme solo.
– No es verdad Valen, sos la persona más fuerte que conozco y no podría estar más seguro de lo capaz que sos en todo. Pero me preocupas y me importas, quiero lo mejor para vos y que estés bien.
Un silencio cómodo se extendió por la habitación. Ambos se fueron acercando inconscientemente (o no), hasta el punto donde sus rodillas chocaban y podían sentir la respiración del otro. Nico podía sentir los latidos de su corazón, y estaba muy consiente de la creciente cercanía que se había establecido entre los dos. El colo no sabía que estaba pasando, no podía asimilar el encontrarse en esta situación con su mejor amigo y no saber si correr y no volver nunca más, o inclinarse un poco y darle un beso.
"My advice is always ruin the friendship better that than regret it for all time". En ese momento Nico se acordó de la canción de Taylor Swift que el licha Martinez lo había obligado a escuchar hace unos días, afirmando que le podía servir y dejar alguna enseñanza. Paz sabía que se refería a su enamoramiento hacia su mejor amigo pero prefiero ignorarlo y pretender que no sabía de lo que el mayor hablaba. Tal vez ese momento había llegado, y ahora tenía que seguir el consejo de Lisandro.
– Valen, hay algo que me gustaría decirte – La voz del rubio era apenas un susurro cuando pronunció aquellas palabras. El pelirrojo lo miro confundido y asintió con la cabeza invitándolo a que continúe con lo que tenia que decir.
– Una vez sentencié que el amor no era para mi, y que mi única obligación con la vida era jugar bien al fútbol y enorgullecer a mi familia. Pero eso cambió cuando nos conocimos. Cada noche donde nos quedamos hablando hasta muy pasada la madrugada, cada mate compartido, cada chiste interno que solamente vos y yo sabemos, me llevó hasta este momento donde no puedo estar sin desbordarme de amor por vos.
A medida que Nico iba hablando, Barco se iba alejando cada vez más de él, hasta el punto que dejó de estar sentado a su lado y se paró. Su cabeza funcionaba a mil por hora y no podía digerir lo que el rubio le estaba confesando sin que le dieran ganas de vomitar. Él también estaba enamorado, pero lo había tratado de reprimir tanto por la falta de esperanzas de que sea recíproco que ahora no sabía que hacer.
Paz estaba apunto de morir. Le había expresado su amor a su mejor amigo, y este parecía que de un momento a otro se iba a ir y dejarlo solo con el corazón roto. Tal vez no había sido buena idea seguir el consejo de Taylor Swift, y ahora tendría que cargar con el peso de una amistad fallida y un amor no correspondido.
– Perdón de verdad Valen. Si no sientes lo mismo por mí, yo lo entiendo completamente. Perdón por arruinar nuestra amistad. – el rubio se levantó de la cama y se dirigió hacia las puerta con la intención de irse rápidamente a su habitación. Pero una mano sobre su antebrazo hizo que se detuviera.
– Pará! No te vayas porfa – Nico no supo en que momento Barco se movió pero ahora estaba junto a el, pidiéndole que se quede.
Valen sabía con mucha seguridad que las palabras no eran lo suyo. Así que decidió demostrarle a Nico que su amor era recíproco de la mejor manera: con un beso. Apenas los labios del colorado tocaron los de Nico, el más alto se fundió complementamente en el tacto del otro chico, profundizó el beso y puso sus manos en los cachetes del colorado para profundizar el beso. Por su parte, Valen tuvo que hacer un esfuerzo enorme y ponerse de puntitas para estar a la altura del rubio.
El beso no duró mucho pero fue todo, fue todas las aventuras y risas compartidas, fue todo el amor que guardaba cada uno y fue las esperanzas por trazar algo hermoso juntos. Cuando terminó ambos se separaron pero no incrementaron la distancia entre ellos. Juntaron sus frentes y se quedaron ahí un rato, asimilando todo lo que había pasado en esos últimos minutos.
– Me gustas tanto Nico, mi corazón es todo tuyo desde el día que me dijiste que el color de mi pelo era hermoso, y yo me reí por lo gay que había sonado. Pero en el fondo, desde antes de eso no puedo dejar de pensar en lo lindo que seria una vida con vos.
Ambos estaban llorando y se alejaron para calmarse. Nico no podía dejar de sonreír y de repente comenzó a reír dejando a Barco muy confundido.
– De qué te reís flaco – Dijo Valen con una sonrisa incrédula. No podía creer lo feliz que el rubio lo hacía.
– Por un momento pensé que me odiabas y me puse a maquinar un plan para que Scaloni me ponga de titular, así no tener que compartir banco con vos. Pero lo descarté rápidamente porque jamás iba a funcionar.
– Sos un tarado – Rieron y compartieron un abrazo donde cada uno se dejó llevar por el otro. Nico hundió su cara en el pelo de Valen y aspiró su olor, y Valen puso su cara en el hueco donde el cuello del rubio se unia a su hombro. Así se quedaron un largo rato, simplemente disfrutando de la presencia del otro y de los sentimientos cálidos que los envolvían.
– Te amo Valen.
– Yo también te amo Nico.
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