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Mejor que la próxima semana

Summary:

Bucky se dio cuenta, que en realidad Toro era su hogar antes de que supiera que significaba tener uno.

Notes:

Siempre quise explorar el romance adolescente de bucky Toro, si el mundo los conociera sería un lugar mejor ❤️‍🩹

Chapter 1: ¿Quién diablos se cree Toro Raymond?

Chapter Text

—¿Quién diablos se cree Toro Raymond?

Davy y Bucky, quienes han estado limpiando sus armas, miran a Percy, quién se está secando el rostro con una toalla. Aún quedan restos de hollín en su rostro y está restregandose el trapo para quitárselo.

—No debiste haberlo hecho enojar.

—De todos modos, ¿quién usa solo calzoncillos para pelear?

Davy y Bucky se ríen, de hecho, no es la primera vez que Bucky lo piensa y siempre que se lo preguntaba, Toro decía que era más práctico. Pobre Toro, de verdad debe vestirse adecuadamente para que dejen de burlarse de sus calzoncillos.

—Apuesto a que le gusta enseñar las piernas como señorita.

—¿Lo has visto peinarse el cabello?—Davy dice de repente, incluyéndose en la plática—, de seguro también se perfuma antes de ir a pelear.

Ey, pero no huele nada mal. Piensa Bucky. Le gusta el aroma fresco que tiene cuando se acerca demasiado a él.

Percy lo está mirando, puesto que es impropio de Bucky quedarse callado, así se reincorpora y prepara su mejor comentario para safarse de esta.

—Tal vez el fuego solo es pretexto para estar desnudo—Bucky dice y hace reír a los otros dos.

—¿Por qué se ríen de él? —Gwenny se levanta de dónde estaba y quién ha estado observando en silencio—, como si tener decencia e higiene básica fuera igual o peor que asesinar a alguien.

Bucky se avergüenza porque es verdad, Toro es su amigo, a los amigos se les defiende apesar de todo y no debería de estar burlándose de él solo para agradarle a Percy, para hacer reír a Davy, ahora Gwenny pensará que es igual de cabeza dura que este par de idiotas.

—Esto es asunto de hombres—Percy dice rápidamente—, no te metas.

—¿Por qué? ¿No te aseas?

Bucky y Davy ahora se ríen de Percy, quién está enrojecido de coraje y sale del campamento. Seguramente estaría molesto hasta hacer pagar a Toro por esto, aunque no sea culpa de la antorchita.

—¡Hola, chicos!

Genial.

—Hola, Toro, creí que estabas en entrenamiento con Namor—dice Gwenny.

—Vengo por Bucky —ambos chicos se miran, pero Davy y la chica abservan a Bucky—, ¿me ayudas?

Bucky no dice nada porque sabe que va a tartamudear como siempre que se pone nervioso, así que solo se levanta y se aproxima al chico y entonces puede verlo mejor, tiene la ceja abierta.

—¿Qué te paso?—le levanta los rulos de la frente para verlo mejor y Toro solo permanece quieto bajo las manos de su compañero—, ¿Estás bien?

—Percy se molestó cuando el humo de mis llamas le cubrió el rostro y me arrojo piedras.

—Eres un idiota.

Davy y Gwenny se miran y luego miran a los chicos. ¿Que diablos fue eso?

Bucky se da cuenta de que los miran de manera sospechosa así que se atreve a decir—: Estábamos discutiendo que tardas más en plancharte el cabello que lo que tardas en controlar un incendio.

Davy se ríe detrás de ellos.

—De hecho no todos—Gwenny agrega—, solo este trío de idiotas, pero no les hagas caso, Toro.

Toro se ríe, de esa manera que no es sincera, es más bien algo forzada e incómoda y Bucky se da cuenta e inmediatamente algo se instala en su estómago, se siente como tomar agua al hilo en ayuno. Ve el rostro de Toro bajarse y mirarlo antes de salir del campamento y marcharse.

Toro es su amigo. No. Amigo no, MEJOR amigo. Pero el MÁS MEJOR Y ÚNICO amigo. De verdad, se cuentan todo, se ríen de chistes locales que nadie entiende y son inseparables, además, Toro siempre ayuda a Bucky a escribirle cartas a su hermanita en el internado, porque Bucky no sabe escribir cartas y Toro lo conoce tan bien como para escribirla por él con su voz.

Toro no puede enojarse con Bucky.

Bucky siempre se ríe de Toro pero no es para hacerlo sentir mal, porque Toro también hace bromas sobre Bucky. Pero esto es diferente. Bucky siempre le dice.

—¡Haz algo! ¡Defiendete!

—¿Por qué me molestaría en pelear con ese deserebrado?

—¡Por qué se está riendo de ti!

Y Thomas Raymond siempre dice algo como.

—Nl tiene importancia, no me conoce.

Y entonces Bucky es quién quiere golpearlo a él.

Toro se lleva muy bien con las chicas, mucho mejor que con los chicos y Bucky no le había tomado importancia hasta que todos comenzaron a señalarlo por no involucrarse en cosas de hombres, él siempre es servicial con Gwenny, con Jaqueline y hasta con Peggy, que parece que quiere golpear a todos con esa mirada pesada. Todas lo adoran.

Él es siempre el que arrastra a la antorcha a hacer locuras. Y Toro nunca ha dejado de ir, aunque al principio siempre pone peros, siempre termina cediendo porque Bucky es todo lo que tiene que se siente real.

Bucky sale del campamento y lo busca con la mirada y no lo encuentra por ningún lado.

—¿Estás buscando al niño en llamas?

Namor pregunta desde un convoy, ni siquiera está haciendo algo interesante, solo está sentado relajándose, bebiendo algo de una cantimplora.

—Quería que lo ayudara con algo.

—Olvidalo, Boy Scout, Jaqueline está ayudándolo.

—¿Sabes qué necesitaba?

—¿Por qué tanto interés? —el tono en su voz es de fastidio—, ¿No te estabas riendo de él hace diez minutos con todos esos niños ridículos?

Bucky baja la mirada al suelo para que los ojos del submarinero no lo acribillen más de lo debido.

—Estoy en todos lados, Barnes, cuida como tratas al protegido de Hammond enfrente de mi.

—No le he hecho nada, es mi amigo.

—Que rara forma tienen los humanos de cortejar a sus amigos.

Bucky abre los ojos de manera exagerada y se aparta del convoy como si estuviera a punto de explotar.

—¿De qué hablas?

—¿De verdad?—suspira—, si necesitas consejos, puedo—

—¡No quiero cortejar a Toro!

—Curioso.

—¿De que hablas?

—No estoy hablando de Toro, niño.

Diablos... Acaba de cavar su propia tumba y quién está ahí para la sepultura es este hombre que desde que lo conoció no ha parado de menospreciar su esfuerzo.

—Ahora entiendo porque Rogers es el capitán de este mediocre equipo.

¡Que estúpido ha sido!

Al día siguiente, todo el mundo esta enloquecido porque en primer lugar:¡Alguien salió herido en una expedición!, y en segundo lugar: Bucky no ha coincidido con Toro en toda la mañana y ese asunto está matándolo.

—Jerk, que bueno que te encuentro.

Steve está caminando hacia él con una libreta en la mano, la puede reconocer, es donde a veces Steve dibuja y hace anotaciones.

Bucky está parado haciendo guardia en una de las entradas laterales del campamento.

—¿Qué necesitas?

—Quiero hablar contigo de algo.

—¡No hice nada!—se exalta demasiado rápido—, ¡Percy amarró mal la lona de la primera estancia de enfermeras!

Steve niega con la cabeza y lo toma del hombro para alejarlo de ahí y estar a solas con él. Okay. Esto de verdad es en serio porque no hay manera de que lo aparte para regañarlo, a Steve le gusta gritonearle enfrente de todos, o quiere pedirle un consejo o quiere sermonearlo.

—Namor me habló de algo que sucedió ayer y-y creo que debemos hablar de eso.

—Diablos, quiero arrojarme de un puente.

—Oye, es en serio, debemos hablar.

—Por favor no, gracias.

—Buck—

—No necesito esto. Menos si llevas toda la mañana ensayandolo.

Steve mira su cuaderno y lo oculta detrás de él.

—Solo déjame decirte que no importa que camino elijas mientras te haga feliz, yo estaré feliz por ti con eso.

Bucky rueda los ojos.

—¿Quién te escribió este discurso?

—Eso no importa—el capitán pone una mano sobre su hombro—, eso no cambia quién eres.

—Esta bien, Capitán Maravilla, ya entendí, yo también te quiero.

Steve parece respirar por fin porque sus hombros se relajan. Parece aliviado de que esto haya terminado finalmente

—Dile a Peggy que gracias por preocuparse también.

Y lo deja ahí porque necesita estar ahí para recibir las camionetas con los heridos.

Y entonces lo ve, a lo lejos cargando una caja con dificultad. Sus cabellos están todos revueltos y el pantalón se le ha ensuciado de arcilla.

—¡Cabeza de cohete!

Toro vuelve la cabeza y sonríe al verlo desde el otro lado del campo y solo atina a saludarlo apenas moviendo sus dedos porque la caja le impide mover toda la mano, eso provoca que la caja se le resbale.

No puede oírlo pero puede hacerse a la idea de cómo se escucha la risa burlona de Bucky aún a tanta distancia.

Es un alivio para Bucky que él no este molesto, obvio que no lo estaría, Toro no tiene putrefacto el corazón como para guardarle rencor, aunque si la situación fuera diferente y los papales estuvieran invertidos, él ya le habría pateado el trasero a Toro por burlarse de él. Porque Bucky es así y Toro es tan bondadoso que lo entristece que nadie más sé capaz de verlo.

Más tarde, todos están comiendo pan de ajo y bebiendo té de manzanilla silvestre de Dum-Dum encontró en una pradera cerca. Todo el mundo esta rodeando una fogata improvisada en medio del bosque a las afueras del campamento.

Toro se dejó caer al lado de Bucky porque siempre hace eso y él se hace a un lado para que se acomode mejor.

—Perdón por lo de ayer.

Murmura apenas, todos están tan inmersos en sus propias conversaciones que realmente a nadie le interesa que se estén secreteando como siempre.

—No pasa nada—Toro le da un mordisco a su pan—, no es lo peor que has dicho sobre mi.

—Oye, yo nunca, nunca, de verdad nunca he dicho—

—Ya lo sé, solo estaba tomandote el pelo, todo bien.

—Te lo debía.

—Ya sé que nunca lo dices en serio—Toro lo mira con migas de pan el los labios y Bucky se resiste a reírse de él porque tiene bigotes de harina—, te dejas llevar por todos los demás y yo entiendo, quieres otro tipo de amigos.

Toro se limpia los labios con la servilleta en la que le han dado su pan y Bucky baja la mirada, porque eso ha ido directo a su corazón.

—No, prefiero ser amigo tuyo que de Percy y todos ellos.

—Eso no cambia todo lo que haces para agradarles, Bucky.

Ya no lo está mirando, solo está comiendo y viendo al frente, hacia la fogata.

Bucky lo mira finalmente, nunca lo ha analizado, es decir, todos asumen que le gusta, ¿Por qué? Toro no es diferente a los demás salvo que tiene rulos suaves y unas pestañas tupidas y ligeramente curvas, tiene pecas, tiene un par de granos en las mejillas, aún no se le define la mandíbula pero ya se le nota su manzana de Adán, es complicado no prestarle atención, es un poco más alto que él, casi nada, no es musculoso, no es guapo, pasaría desapercibido de no ser por sus poderes con el fuego.

Pero dios, ojalá pudiera entender que es lo que tiene Toro que no puede pasar por alto, por qué sigue pensando en él, es ese tipo de hiperfijacion que lo hace sonreír, que hace que quiera contarle cualquier tontería para escuchar su risa.

Cómo la vez que ambos hurtaron un par de cervezas y se escondieron en un convoy a beberlas.

O cómo cuando Toro le enseño un par de trucos que aprendió en el circo.

O cómo cuando Toro le acomodo el cuello de la camisa para la cena del Capitán América con el gobernador de estado.

Cómo esa vez cuando tomaron la ropa de Percy y se la pusieron a un puerco y ambos estaban a reventar de risa y sin querer Toro lo tomo de la mano para sacarlo volando de ahí.

Click.

Oh, no.

—Eres mi mejor amigo, Bucky—Toro dice y se detiene antes de mirarlo—, no quiero que te enojes conmigo por esto.

Diablos...

—¿Quieres que le echemos un ojo a las cartas de Becca mañana? Tengo una respuesta lista pero creo que le faltan cosas.

Bucky aparta la mirada suavemente mientras su cerebro esta haciendo un corto circuito, tarda medio minuto en responder.

—Sí.

Toro sonríe con la boca llena de pan.

—Okay.