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Solo pasó

Summary:

¿Cómo se le pide una cita a alguien que ves todos los días? Y no, a Yunho no le sirve que le digan que "solo pasó".

Notes:

Para mi amiga Agus <3
la vida nos hizo amigas el hohong nos hizo familia

Work Text:

¿Cómo se le pide una cita a alguien que ves todos los días?

Almorzar es cotidiano, ver películas los fines de semana también, llevarlo a la punta de un monte para descubrirse a punta de ayahuasca no es opción entonces ¿Cómo invitas a salir a alguien que ves todos los días?

Yunho amaría tener una respuesta al menos aproximada pero el amor a su alrededor siempre se dio de maneras tan orgánicas que muchas veces le hace creer que es algo que simplemente no fluye en él.

“Tu madre y yo somos novios desde adolescentes, supongo que solo pasó” Le contestaría su padre, tomando la mano que siempre reposo tiernamente junto a él y dedicándole una sonrisa suave, no necesariamente desgastada por el paso del tiempo, pero simplemente comprendida.

“Sabes que él no sabe ser sutil, solo pasó.” Reiria Seonghwa mirando a Mingi con una ceja arqueada, disfrutando de la incapacidad de su novio para ocultar sus sentimientos.

“Un día simplemente supe que besarlo era lo correcto, solo pasó.” Le diría San, luego de que Wooyoung le dijese algo como “Cuando tuve la hebilla del cinturón de San en la frente tuve que pedirle matrimonio.” O esas cosas que suele decir él, pero estaba seguro que aún así esa frase, ese extenso sufijo, estaría ahí. 

 

Solo pasó.

 

Entonces ¿Porque no solo le pasa a él? Justo a él tan dispuesto que está a que le pase lo que le tenga que pasar con tal de terminar con Hongjoong sonriéndole como una ardilla del otro lado de la mesa.

“Termine con lo de hoy ¿Vas para tu casa o para lo de tus viejos?” Yunho sale de su burbuja al ver a Hongjoong detras de su silla, pateando una de las ruedas para llamar su atención.

“A casa, no quiero viajar mucho.” 

Yunho apaga su computadora y se estira antes de pararse para tomar su campera del respaldo de la dura silla de oficina. Hongjoong empieza a caminar hacia el pasillo y llama al ascensor sabiendo que el menor lo seguirá.

“Pobre tu mamá che ¿No necesitaba ayuda con armar no sé qué en el patio?” 

“Tiene otro hijo, que lo ponga a laburar a él.” Hongjoong pone los ojos en blanco. “No comiences con tus cosas de hermanito menor porque te reviento la cabeza.”

“¡No dije na-da!” Yunho lo mira con una ceja erguida mientras entran al ascensor. “Solo sé con seguridad que mi hermano debe hablar igual de mi.”

“Mi hermano se la banca, ya está grande, en cambio vos sos una polillita anémica. Tu viejo te llega a mandar a mover un bolsón de cemento y lo denuncias al INADI por homofobia.”

“Cada uno lucha las batallas que elige y yo no pienso hombrear cemento ¿Soy culpable acaso?”

“Aprende a poner un estante y decime vos.” El más bajo pellizco su brazo, haciéndolo reír.

“No te voy a pedir un puto favor nunca más en la vida me escuchaste.”

“Por fin loco.” Otro pellizco y unas cuantas risas más. El ascensor abrió sus puertas en la planta baja y caminaron tranquilos, despidiéndose de las porteras y los compañeros que ingresaban para acabar el turno.

Yunho le sostuvo la puerta a Hongjoong al salir y volvió a esa nube de pensamiento asfixiante. 

¿Será que no pasaba porque no sería Hongjoong con quien debiese pasar? Era al pensamiento al que más se resignaba en el último tiempo, pero que podía hacer, si de todos modos no estaba haciendo nada.

La pequeña figura de Hongjoong se alzaba frente a él, mirando hacia ambos lados de la calle esperando el momento de cruzar y la pregunta pesaba inevitablemente en alguna parte de su cerebro. A veces adoraría poder pausar o arrancar momentáneamente ese pesar de él, para disfrutar de Hongjoong como un amigo y no como un suplicio, pero él sabía que ese pensamiento tan pesado solo era temporal, que habían momentos en los que su cabeza y su realidad podían coexistir en paz, solo que la tragedia es eterna de transitar y facil de olvidar cuando uno intenta separarse de ella y hacerla ajena.

Cruzan la calle y su atención se clava en el fin de las suelas de los zapatos de Hongjoong, con un miedo a verlo de más pero una codicia que no le permitía verlo menos.

“¿Venís a casa?” Cuando frenaron Yunho notó que ya estaban esperando el colectivo en el lugar de siempre.

“¿Y cuando le diga a mi mamá que no pude ir a socorrerla porque me retuviste en tu departamento?”

“Ayy, pobre de vos tan sin salida…” Los ojos del más bajo transmiten una risa que no deja salir.

“Depende, ¿Que vas a querer comer?”

“Las empanadas de pollo de la roti.” Yunho soltó el aire por la nariz en una risa.

“¿Las pasamos a comprar antes de llegar?” Hongjoong le sonríe al ser aceptada su propuesta.

“Obvio.”


Las empanadas estaban sobre el horno, listas para calentarse cuando quisieran comer pero mientras tanto, Hongjoong se estaba en el piso frente a él cebando el primer mate de la ronda y tomándolo con gusto.

“Hubiésemos comprado bizcochos en la panadería.” 

Hongjoong encoge los hombros y le pasa el primer mate. “Si queres bajar agarra las llaves tranquilo, como en tu casa.”

“Enano vago, ahora por eso no compro un pingo” Yunho se levanta y camina a la cocina de Hongjoong a agarrar lo primero que se cruzase.

Cuando vuelve con un paquete de bizcochitos en la mano Hongjoong está escuchando un audio con cara de fastidio. “Yu, ¿Vos de casualidad le devolviste los registros al cadete de Compras?”

El más alto suspira y se tira al suelo frente a él. “No, los vienen a buscar en dos días más.”

“Dicen que no los encuentran…” Yunho le saca el mate de la mano y se lo toma.

“Bueno, que los encuentren porque nosotros no estamos allá.” 

“Si Yu pero…” Yunho extiende la mano frente a Hongjoong y éste le entrega el celular con un bufido.

“No más trabajo, lo hubiesen pensado hace una hora cuando nosotros seguíamos ahí.” El más alto guardó el celular en su bolsillo y devolvió el mate.

“Mañana les voy a decir que vos fuiste el que no me dejó contestar.”

“Anda a explicar qué hacía yo a esta hora con tu celular en el bolsillo.”

“Les voy a decir que sos un tóxico.” 

Y de pronto Yunho pesaba diez kilos más.

“Deciles ¿Quien te va a creer? Si yo soy el bueno de nosotros dos.”

“Ya vas a ver cuando pida el traslado.”

Ambos rieron y siguieron hablando, del trabajo, de la vida, de sus familias y de cosas sueltas a las que siempre volvían. Dieron vueltas por el piso y el sofá, moviendose de acuerdo a su comodidad o a la falta de ella. 

En algún punto Hongjoong calentó la comida y pasaron la mitad de la cena peleando por que ver mientras comían, para terminar escuchando música sin más, la cual siguió sonando suave cuando Hongjoong se prendió un cigarrillo apoyado contra el largo y único ventanal de su monoambiente.

El mayor juraba que odiaba el olor a cigarrillo en su casa y procuraba dejar salir el humo hacia afuera, pero la brisa oía sus pedidos inconscientes y uno de esos hilos de humo acababa por chocar en su cara, lo suficientemente imperceptible para que Hongjoong no intente evitarlo pero lo suficientemente presente para que Yunho pueda imaginar el sabor amargo en los labios del mayor.

El edificio tenía una terraza. Maltratada y a dos pisos del departamento pero tenía unas lindas vistas al barrio y a la autopista a la lejanía. Hongjoong solo subía a colgar sábanas o cosas que no entraban en el tender dentro de su hogar, pero Yunho cada tanto le pedía ir a tomar algunas cervezas y mirar todo como si intentase mapear la ciudad desde allí. 

“¿No queres subir?”

“Andá, te miro desde acá.” Hongjoong estira la cabeza hacia atrás, sacando la cabeza por la ventana y mirando el cielo.

“Si yo tuviese una terraza viviría ahí arriba.”

“Tenes un balcón.”

“Francés.”

“Es más que ésto.” Hace énfasis en su apoyo en el ventanal.

“De hecho es lo mismo solo que con una baranda por afuera.” 

“Vos porque no entendes la vibra, ponete creativo…” Hongjoong se acerca a su perchero y toma uno de sus abrigos largos. “Recién despierto, con un café en la mano y unas tostadas haciéndose en la cocina, me prendo un cigarrillo…”

“Y ya se te hubieran quemado las tostadas.” Hongjoong lo mira mal desde arriba pero rápidamente respira hondo y vuelve a ponerse en el papel.

“... me prendo el primer cigarrillo de la mañana en bata y abro el ventanal. Hace frío, pero el frío porteño que te hace aprovechar y abrir las ventanas para que todo se ventile y la brisa entra, me enfria el pecho y el café se siente más caliente… Apoyo los codos en el alféizar y…”

“Saltas.” Hongjoong casi se ahoga con la risa y se gira a mirarlo, con los codos en el ventanal.

“Ya quisieras.” Hongjoong suspira y da una calada más. “Vos no entendes el romanticismo de la ciudad.”

Yunho se estira y cierra los ojos, imaginando mejor todo lo que Hongjoong había dicho. Alejándose de la casa de paredes beige en la que estaba y viajando hacia su propio departamento, una mañana gris otoñal, el olor a las tostadas y Hongjoong, pasando en bata de la habitación al living, abriendo la ventana de par en par y respirando hondo el frío casi siempre húmedo de la ciudad, casi que dándose el gusto de algo de aire puro antes de llenarse la boca de aquel gusto amargo por el que moría de curiosidad. 

Y por un instante se imaginó a él mismo, quejándose del frío y de los pies descalzos del mayor, tomando las dos tazas de café y llevándolas a la ventana y dejándose guiar por la brisa hacia el cuello del mayor…

Abrió los ojos resignado y miró al chico frente a él, que lo miraba sonriente.

“¿Sueño?”

“No, solo imaginaba lo que me dijiste.”

“¿Quién de los dos usaba la bata?”

“La usaba yo, vos no usabas nada.” Ambos rieron y Hongjoong apoyó su cabeza sobre sus brazos, decidiendo revisar la cereza de su cigarrillo como si fuese lo único en el mundo.

Yunho, inquieto, se levantó y se paró junto a él, viendo por la ventana el paisaje de la parte trasera del edificio. 

Hongjoong levantó un poco el cigarrillo sin ver y lo intentó acercar a los labios del menor. Ofreciendo.

“Sabes que no fumo.”

“Yo no sé nada.” Hongjoong giró la cabeza mirando a Yunho desde la comodidad de su brazo.

“Qué sorpresa.” Hongjoong agito el cigarrillo frente a él y Yunho puso los ojos en blanco. “Bueno pero deja la mano quieta…” Yunho tomó la muñeca de Hongjoong y dio una calada rápida. Solo fumaba con alcohol en la mano pero debía confesar que el mayor lo ponía igual de mareado.

Hongjoong siguió mirándolo desde abajo, acurrucado en su manga y dando una calada en una posición extraña para no quemar la tela, dejándola irse con el viento. 

“¿Pensaste en dejar de fumar?”

“No tendría excusa para irme de la oficina dos veces por día.”

“Encerrate en el baño.”

“¿Y con quien voy a hablar en el baño? Ves que sos un tóxico.” Ambos rieron.

“¿Te molesta?” Hongjoong lo miró un segundo, como pensándolo, pero acabó negando.

“Me gustan así, medio chapita.”

“¿Chapita yo?”

“Si, ahora rompeme el celular en la cabeza para que no vuelva a hacerme el lindo con ninguna trola.” Hongjoong ríe y se para derecho.

“Hacete el vivo y revoleo tu celular al mugrero del edificio de enfrente.” Hongjoong miró hacia donde hablaba Yunho y negó riendo.

“Me porto bien, me portó bien.”

Yunho ríe de lado. “Eso espero, si no le voy a tener que pasar mi número a tus trolas.” Hongjoong intenta hacer un puchero pero la risa se lo prohíbe y Yunho pesa 20 kilos más que esta mañana.

Yunho piensa, piensa en sus padre, en Seonghwa y Mingi, incluso en el depravado de Wooyoung y San, piensa y las imágenes imaginarias de Hongjoong despertando en su casa le secan la lengua.

Sus ojos se toman el atrevimiento de contarle las pestañas a Hongjoong, ignorando a conciencia que para eso esos ojos deben estar mirándolo de igual forma. Bajó por el tabique de su nariz y acabó en su sonrisa a labios cerrados, pudiendo retratar sus colmillos tan perfectamente que le daba vergüenza admitirlo, por suerte eso podía quedarse solo en su mente.

Sintió una uña rascar suavemente la piel de su brazo, y al volver a subir los ojos, Hongjoong lo miraba tranquilo.

“¿Te vas a quedar a dormir?”

“Como vos prefieras.”

“Quiero que te quedes a dormir.”

“Entonces me quedo.”

Hongjoong dió un paso hacia delante y Yunho, por inercia, pegó la espalda al ventanal.

El mentón del menor se le clavó al pecho mientras lo miraba desde abajo, dentro de sus libertades movió un poco la cara, haciéndole cosquillas en el pecho.

“Mañana quiero ver una película ¿Vamos?” Sintió brazos recorrer su cintura y anclarse allí, autorizando a sus propios brazos a enmarcar al cuerpo que se le pegaba.

“Obvio, después vamos a comer algo rico.” Hongjoong asintió, volviendo a hacerle cosquillas.

El abrazo se mantenía silencioso, como si no quisiese ser percibido.

“¿Tenes sueño?” Hongjoong negó.

“Un poco de frío capaz.” Hongjoong se acurruco más entre los brazos que lo sujetaban y despegó su mentón para mirar a Yunho más de cerca. Tan cerca que su aliento inyectaba nicotina en el pobre colgajo de hombre frente a él.

Yunho se permitió volver a mirarlo, conectando su visión al calor que le abrigaba el abdomen y casi sin querer sonrió, sin pesar nada esta vez, capaz menos que cuando salió de su casa hoy.

Entonces Hongjoong se estiró el centímetro que faltaba y lo besó.

Corto, casual, como si siempre hubiese estado ahí. Un pico.

“¿Te vas a quedar a dormir?”

“Me quedo.”

Hongjoong le sonrió. 

“Entonces paso al baño a ducharme, cuando salga podes entrar vos.”


Hongjoong dejó el celular cuando lo vió acercarse a la cama, en cuanto se acomodó volvió a acurrucarse contra él, dejando un beso en su mentón, casi testeando aguas después de haberlas bebido.

“¿Que pelicula querias ver?”

“La que me llame la atención mañana.” Yunho rió y asintió.

Luego de unas cuantas respiraciones, algunos movimientos de Hongjoong y lo que Yunho no lograba distinguir entre minutos o días respiró hondo y decidió hablar sin importarle el miedo latente de estar dentro de una burbuja de jabón.

“Puedo preguntarte algo…”

“Solo pasó, supongo.” Yunho asintió lento, como si no acabase de entender.

“¿Solo así?”

“¿Cómo fue para vos?”

Y Yunho lo entendió.

 

Solo pasó.

 

“Hablemoslo mejor mañana Yu.” Un beso fue lo único que necesito para aceptar la sentencia y entregarse al sueño con un calor extra pero ahora suyo.