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Baggage, Distance, and Other Minor Inconveniences

Summary:

Mantener una relación a distancia entre el Real Madrid y el Manchester City ya era un dolor de cabeza. Lidiar con el orgullo de Erling y la terquedad de Jude era el dolor de cabeza de Kylian Mbappé.

Pero justo cuando alfa y omega parecen haber encontrado el equilibrio perfecto entre besos en vestidores y llamadas nocturnas, Jude viaja a México, sus instintos de omega protector se disparan y decide "adoptar" a Gilberto Mora sin consultar a nadie. Ahora Erling tiene que lidiar con la semifinal del Mundial, un omega caprichoso y su nuevo "hijo".

Notes:

Esto tendrá al menos 3 partes, espero lo disfruten!

Chapter Text

Cuando Erling Haaland conoció a Jude Bellingham había tomado la decisión de que aquel omega debía pertenecer solo a él, Jude también había tomado su propia decisión aquel día, y esa decisión era tentar tanto al alfa hasta llevarlo al límite, cosa que había hecho. Había provocado tanto a Erling Haaland, que el noruego no tuvo más opción que reclamar al joven omega en los vestidores del club.

Así que para nadie era secreto que alfa y omega estaban juntos desde aquel día, era común ver a Jude llegar con la ropa de Erling, o notar como el dulce aroma a miel cubría al alfa. Siempre uno al lado del otro, siempre buscándose mutuamente, la marca cubriendo la nuca del azabache y las marcas de dientes y rasguños cubrían siempre el torso del noruego. Así que la pareja no tardó en ser una figura pública a lo largo de las redes sociales.

Por lo cual, para todos había sido la mayor nota periodística enterarse que la bonita pareja iba a separarse, que cada uno había decidido irse a diferentes clubes: el omega enfocándose en España mientras que alfa iba terminar en Inglaterra. La distancia había sido complicada de superar al inicio, las discusiones eran diarias, e incluso habían llegado al punto de separarse, situación que ahora ambos recordaban entre risas.

-¡Tienes que concentrarte! -Kylian tomó al omega por las solapas, azotandolo contra los casilleros-. ¡Estas haciendo que perdamos!

-Ya suéltalo, no ves que está sufriendo.

-¡No estoy sufriendo! -El omega manoteo quitándose al beta de encima, sus brazos cruzados y buscando algún justificante para su clara decaída situación.

-Arregla tu mierda antes de volver al campo.

Aquellas palabras de parte del beta hicieron que el omega terminará quedándose en la banca por el resto de los partidos, después de todo, sus compañeros habían decidido que aquello era lo mejor para el equipo. El alfa se había preocupado al notar aquella situación, ver cómo su ex-novio se encontraba simplemente en la banca con aquel semblante decaído había estrujado su corazón de una manera que no sabía era posible.

-Tienes que hablar con él, no es pregunta. -La voz de Vini al otro lado del auricular logró sacarle un suspiro cansado. No quería escuchar a nadie.- Es para ayer.

-¿Estás hablando con él?

-¡Si!

-Pasamelo.

-¡No!, ¡No quiero-! -Erling alzó la voz más de lo necesario, pero aquello no impidió que escuchará el movimiento de fondo para finalmente virar los ojos al saber que se aproximaba un sermón.

-Arreglen su mierda. -El alfa estaba por responder sarcasticamente a aquello, pero sabía que aún no terminaban de hablar.- ¿Por qué pelearon en primer lugar?

-¿La distancia?

-Esa mierda qué.

-¡Dimelo a mi!, Jude dijo que la distancia era algo imposible de quitar y que no soportaba seguir así.

-¿Y tú lo aceptaste?

-¿Qué quieres que haga? -Kylian quería golpear al alfa en ese instante, ¿por qué era tan idiota?-. La primera vez que estuve con Jude, le prometí que no haría nada que él no quisiera. Y si él quería dejar las cosas, no haría nada por contradecirlo.

-¡Pendejo! -La voz de Vinicius se escuchó de fondo nuevamente. El alfa comenzaba a sentirse ciertamente ofendido, aunque dentro de él sabía que merecía aquel trato.

-Eso que dijo él. Espero que hoy llegues aquí, vayas a la dirección que te voy a mandar, y hables con nuestro mediocampista si quieres seguir vivo.

El francés colgó después de aquello y un mensaje con una dirección y hora llegó al celular de Erling tan solo cinco minutos después. No sabía que planeaban aquellos locos, pero quién era él para juzgar. Viajó a España apenas su propio partido concluyó y se dirigió al lugar que habían acordado. Un restaurante fue lo que encontró y el lugar al que ingresó, justo al fondo divisó la hermosa figura del omega dando la espalda.

Comenzaba a odiar a aquel par, pero cuando menos lo pensó, su propio se movió por sí solo llevándolo hasta aquella mesa. Ninguno de los dos dijo nada, se limitaron a ordenar y verse en silencio. Ni alfa ni omega sabía cómo comenzar con la conversación, pero el alfa sintió como sus colmillos picaban por volver a marcarlo, y el omega sentía como su cuerpo se estremecía ante el olor de la madera invadiendo sus fosas nasales.

Comieron en silencio, y el alfa pagó la cena. Salieron uno al lado del otro comenzando a caminar sin rumbo, las miradas sobre ellos eran claras, pero el aroma del alfa cubriendo por completo al omega evitaba que cualquiera se acercará a ellos. Los dedos del inglés buscaron la mano del noruego, y sin muchos preámbulos ambos terminaron en la habitación de Jude, ambos terminaron en la cama, como ya era su costumbre cada vez que los dejaban solos.

-¿Lo planeaste tú o Kylian te amenazó?

Jude se acurrucó contra el cuerpo del alfa, sus dedos delineando el abdomen del rubio con aire distraído, pero esperando por la respuesta. Sabía que Kylian lo había planeado todo, puesto que el francés era honesto y raras veces metía las manos al fuego por otras personas.

-Kylian me amenazó, pero decidí venir porque… no soportaba verte de esa manera, pensé que me odiabas y no querías volver a verme. Pero no había día en que no pensará en ti. -Tomó el mentón del inglés buscando besarle nuevamente.- Te amo, Jude, y no soportó no verte o tenerte.

-A veces te odio, ¿por qué tardaste tanto?

-Dijiste que no querías volver a verme.

Al decir lo último Erling parecía un cachorro herido, y Jude entendió que realmente no podía enojarse con él, tomó las mejillas del rubio para volver a besarlo, dándose cuenta de cuánto lo había extrañado y cuánto lo amaba. Cada beso acompañado de un “te amo”, cada “te amo” lleno de aquel amor que ambos se profesaban.

Desde aquel día no habían vuelto a pelear, cosa que tanto Kylian como Vinicius agradecían, aunque el 50% de las veces no soportaban escuchar las largas pláticas de Jude acerca de cuánto amaba a su alfa. Lo único que los consolaba era que O’Reilly tenía que escuchar al alfa, y cuando los tres se juntaban, no podían evitar quejarse de sus respectivos compañeros.

—-

La Ciudad de México era… sofocante. Usar shorts más cortos de lo común comenzaba a ser un bien necesario, y aunque le dijeran que dejará el celular, no podía evitar mandarle aquellas fotos a su alfa solamente para provocarlo, las respuestas venían acompañadas de mensajes subidos de tono que hacían sonrojar a Jude y logrando que terminará botando el telefono justamente como su capitán le ordenaba en primera instancia.

-Le voy a decir a Haaland que te quitaste el short en medio de alfas.

-¡Que te follen, Gordon!

Jude le sacó el dedo en medio justo en el instante que Gordon tomó aquella foto, a los pocos segundos un montón de mensajes subidos de tono llegaron a su celular, pero ningún reclamo de por medio. Erling se encontraba más confiado de sus compañeros de equipo desde que habían pasado juntos durante algún tiempo, cosa que lo tranquilizaba. El día del partido habían hablado por teléfono, y Erling había estado al pendiente de dicha transmisión hasta que había terminado.

-¡Señor Bellingham!

La suave voz a lo lejos hizo que Jude se detuviera de salir del estadio. Se giró y frente a él estaba el pequeño que lo había marcado durante más de 90 minutos.

-¿Si?

-¿Cambiamos? -los ojos brillantes y aquella sonrisa hizo que el omega quisiera abrazarlo y protegerlo, parecía que su instinto de cuidado comenzaba a estar más presente desde que se encontraba al lado del alfa, pero se contuvo y simplemente asintió.- ¡Gracias!

Jude retiró su propio jersey y se lo entregó al menor recibiendo el de la Selección Mexicana a cambio. Después de intercambiarse los jerseys se acercó a él estrechando entre sus brazos e inconscientemente marcándolo con su propio aroma como si de un cachorro se tratase. Gilberto Mora sintió sus mejillas enrojecer, y no porque el omega lo marcase si no porque instintivamente se sintió pequeño y protegido, no sabía cuánto había necesitado aquel abrazo hasta que tuvo al omega abrazando de manera ciertamente protectora.

-Cuidate, cachorro.

Los dedos de Jude revolvieron su cabello y nuevamente sintió sus mejillas calentarse debido a la vergüenza.

-Ese niño, Mora, ¿no es adorable? -Jude ingreso a los vestidores diciendo aquello, logrando que los alfa girarán ciertamente confundidos, logrando que el omega les devolviera la misma mirada-. ¿Qué?

-¿Estás embarazado? -Gordon se ganó un tenis en el rostro por aquella pregunta, logrando que todos se burlarán de inmediato-. ¿Qué?

-No Antonio, no estoy emabarazado, ¿por qué preguntas?

-Tu aroma es… Distinto. A lo mejor fue por el niño, te le acercaste, ¿no? -Jude asintió, sintiéndose extrañamente avergonzado.- Oh, creaste un vínculo con él. Es decir, ya sabes, te lo quieres quedar.

-No digas tonterías Kane, no me lo quiero quedar… ¿O si?

Jude meditó aquello para sí mismo durante un momento, ¿quería al niño?, ¿qué diría Erling?, meditó su respuesta y después de cambiarse colocandose el jersey de noruega que había robado de su alfa salió de los vestidores llevando su propia maleta colgando de su hombro. Su paso era distraído, y nuevamente se topó con el equipo mexicano. Se despidió una segunda vez de ellos, y cuando llegó con el menor del equipo, no pudo evitar quedarse abrazado un momento extra.

Morita no lo negaría, le gustaba la sensación de abrazar al inglés, no solo porque era su fan, Jude Bellingham era el jugador que más admiraba desde que lo había visto por primera vez, le parecía sorprendente que un omega jugará de aquella manera, pero sobre todo, le gustaba aquella calidez que llenaba su pecho el sentir las feromonas del omega envolviendolo.

-Aguas, que se quieren llevar a tu chamaco. -Brian soltó el comentario burlón, mientras Gil sentía sus mejillas calentarse pero sin soltar al inglés.- O bueno, creo que el chamaco se quiere ir con él.

-¿Me lo puedo quedar? -Esta vez fue el turno del inglés de hacer el comentario, dirigido específicamente hacia su capitán.

-Esa pregunta debería ser para tu alfa.

Jude no dijo nada, por el contrario, continuó caminando sin soltar al joven omega.

-Jude, ¿en serio te lo vas a quedar? -Gordon alzó una ceja, viendo como el omega le daba la mitad de su platillo al cachorro que ya se encontraba comiendo ignorando al resto del equipo.- ¿Ya le dijiste a Erling?

-No, pero ni modo que me diga que no.

Los otros alfas suspiraron, ignorando por completo la situación viendo como Jude se portaba extrañamente servicial, se preguntaron si se comportaba igual con Erling o si solo lo hacía con Gil porque, bueno, era un cachorro aún.

-¿En serio está bien que duerma aquí?

-Si, no te preocupes, solo, ignora lo que Erling pueda decir por teléfono.

Gil asintió, se acurrucó contra el cuerpo del omega viendo con ojos curiosos lo concentrado que parecía Jude al teléfono, sus dedos moviéndose hábilmente por la pantalla mientras aquel bonito aroma a miel cubría el cuerpo del cachorro en un aire sumamente protector. Ambos se encontraban en medio de una versión exageradamente improvisada de nido, el aroma a madera y pasto era tenue, pero aún así era bastante relajante tanto para él como para el inglés.

-Hola cielo, felicidades. -La voz del alfa sonó después del último tono, el menor intentaba observar, pero Jude estaba demasiado embelesado con los bonitos ojos azules de su alfa.- Lo hiciste de maravilla.

-Gracias. Ahora tocamos tú y yo.

-Así es, quedas advertido que no me contendre solo porque eres tú.

-Eso espero. -Jude canturreo en un tono exageradamente feliz, Erling le devolvió la sonrisa hasta que el negro cabello extra llamó su atención. Su semblante cambió, pero recordó las palabras de Kylian, de cómo debía evitar hablar antes de una explicación, explicación que sabría Jude le daría tarde o temprano.- Cierto, mira.

-¿Miro? -el celular se movió de ángulo, dejando ver al menor completamente abrazado al inglés, ¿Jude lo estaba poniendo a prueba y él no se había enterado acaso?- ¿Hola?

-Hola señor Haaland, soy Gilberto Mora -el joven sonrió ampliamente, y luego el ángulo volvió a Jude, el cual también parecía extrañamente feliz.

-¿No es adorable?, es nuestro nuevo niño.

-¿Nuestro nuevo niño?

-¡Si!, ¿no es lindo?vivirá con nosotros.

-Cariño, ¿él quiere vivir con nosotros? -Erling no parecía en contra de cuidarlo al lado de su omega, pero le preocupaba lo precipitada que parecía la decisión de Jude.

-¡No tengo problema!, me gustaría mucho ir con ustedes.

-¡Ves!, ahora será nuestro cachorro. -Jude le abrazó con más fuerza, beso su frente y procedió a despedirse de un confundido Haaland.

Como había prometido, Jude llevó con él al pequeño cachorro hasta Miami, lugar donde se llevarían a cabo los cuartos de final con el partido entre Inglaterra y Noruega. Alfa y omega disputarían su siguiente paso por la copa del mundo, lugar al que solo llegarían los mejores.

-¡Traidor! -Jude lloriqueó dramáticamente al ver al menor con el jersey de Noruega, Gil no pudo evitar reír ante las exageradas reacciones del inglés, pero finalmente se dio la media vuelta, dejando al descubierto un gran BELLINGHAM con el respectivo número 10-. Está bien, te perdono, esta vez. Te veremos al final del partido, ¿de acuerdo?

-Entendido y anotado. -Gil sonrió, se acercó al inglés y le abrazó con fuerza, recibiendo diversos besos sobre las mejillas a cambio.

Sus caminos se dividieron, Gil se dirigió a las gradas mientras Jude se dirigió hacia los vestidores de Inglaterra, donde su alfa ya lo esperaba. Ninguno de los dos demoró en lanzarse a los brazos ajenos, Jude abrazados con brazos y piernas recibiendo a cambio los brazos de Erling en su cintura; la nariz del omega se dirigió al cuello del alfa, aspirando el delicioso olor de sus feromonas invadirle a lo largo de su cuerpo, Erling no se quedó atrás, relajandose por completo ante el dulce aroma de su omega.

-¿En serio estas bien con eso? -O’Reilly veía al omega con duda, pasando su mirada del omega al alfa y luego a Gordon.

-¿Por qué me ves a mi? -el alfa realmente no entendía qué tenía que ver ahí.

-¿Les crees?

-Ah… no. Sé que Jude se muere, aunque no tanto como Erling, ¿me equivoco?

-Cierra la boca, Gordon. -Dijeron tanto omega como alfa al unísono, logrando que Gordon finalmente se colocará de pie.

-Groseros. Le diré a Harry. -Dicho aquello el joven se fue, dejando nuevamente al trío solo. O’Reilly se encogió de hombros colocándose de pie y yendose caminando trás el inglés.

-Si ganas te dejaré hacerme un cachorro. -Jude sonrió con suficiencia besando cortamente los labios de su alfa.- Y si gano… Tendremos dos cachorros.

-¿Dos?

-Dos.

El alfa sonrió tomando el mentón del omega para besarlo, sus labios mordiendo los ajenos, sus manos delineando la estrecha cintura del omega el cual se abrazo con fuerza al cuerpo del rubio. Sintió los dedos del alfa recorriendo la piel de sus muslo hasta colarse debajo del short deportivo, lo cual le alerto de inmediato, estaban en los vestidores de inglaterra a tan solo media hora de su enfrentamiento… no podían no ahí.

Pero dios, la necesidad era tanta que no tardo en sentarse en el regazo del rubio, abrazandose con fuerza a él, besandole con la necesidad que ardía dentro de su ser. Erling lo tomo con fuerza por el trasero comenzando aquella fricción que sabía su omega necesitaba tanto como él gracias a las feromonas tan dulces que dejo salir.

-¡Sé que estan haciendo así que no voy a entrar! -la voz de Rice al otro lado de la puerta hizo que se separarán de inmediato, saliendo de su ensoñación- ¡Pero Odegaard y Kane los buscan!

Los dos se separaron de inmediato, sus rostros completamente rojos y ambos con la sangre bombeando tan rápido que sentían que morirían ahí mismo. Nadie hizo comentario o burla alguno, sabían qué estaban haciendo pero sabían que no era el lugar ni mucho menos el momento para decir algo. La estrategía era simple, Jude marcaría a su alfa y los demás se encargarían del resto, para Noruega sería lo contrarío, mantener a su 9 lo más lejos posible del 10 de Inglaterra.

-Ven. -Jude llamó al alfa, el cual obedientemente se acercó a él, lo sentó en la banca y sin decir palabra alguna comenzó a peinarlo acomodando nuevamente su rubio cabello en una coleta-. Te veías fatal.

-Tan lindo eres, mi cielo.

-Me amas. Y te amo. Así que, no te dejes ganar.

-¿Me crees capaz de hacer eso? -Jude alzó una ceja, y Erling suspiró derrotado.- No me dejaré ganar.

A ojos de Jude, Erling no había cumplido su palabra. El rubio parecía completamente distraído a lo largo del partido, y aquello hizo molestar al omega, tanto que al concluir ni siquiera había volteado a verlo, cosa que había herido al alfa.

-Ve a hablar con él -Kane bloqueo el paso del omega, Jude tenía aquel semblante desafiante de siempre, pero el alfa ya era inmune a ello, después de todo tenía dos cachorros que hacían esa expresión diario.- Ya. No quiero distracciones cuando juguemos con Argentina.

-Si, si, ya voy.

Jude terminó obedeciendo, cabizbajo y casi arrastrando sus pies caminó hasta los vestidores de Noruega, estaba a punto de tocar cuando el sonido de un golpe seguido de un gruñido y aquellos pasos que reconocía al instante le advirtieron de hacerse a un lado puesto que la puerta iba ser azotada. Y así pasó, el alfa que buscaba salió azotando la puerta y chocando con el cuerpo del omega, el cual se cohíbe ante el aroma tan amargo y el semblante lleno de irá de su pareja.

-¿Podemos?

-No. -El alfa no dijo nada más y simplemente se alejó, dejando al omega con las palabras en la boca y el sentimiento de amargura en el pecho.

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Erling sabía que había cometido un error, pero también sabía qué era lo que se aproximaba, sabía qué era lo que buscaba Jude, y sabía que no estaba preparado para hablar, su ira era tanta que ante el mínimo error terminaría explotando. Pero sabía que había herido a su omega, el vínculo que lo unía le rogaba por pedirle perdón pero se sentía demasiado enojado como para hacerlo.

El teléfono sonando hizo que respondiera de inmediato, su lobo movía la cola de un lado a otro feliz hasta que terminó volviendo a esconderse al escuchar la voz del otro lado.

-¿Qué tal estás?, me manda tu omega.

-Creí que era él.

-¿Y por qué no le llamas?, sabes esto de ser intermediario es divertido cuando son chismes, pero estar en medio de las disputas no tanto.

-Estoy intentando calmarme porque sé que me va a reclamar.

-¿Si lo dejaste ganar?

-¡Claro que no!, no soy idiota. -Erling se acostó en la cama, el teléfono en altavoz reposaba a su lado mientras veía el techo.- Justamente me estaba peleando con Sorloth cuando se acercó a hablarme, estaba demasiado enojado y por eso le dije que habláramos luego. Bueno realmente solo le dije “no” y me fui como el idiota que soy.

-Eso sí me dijo, realmente no te dejaron hacer nada, pero, debes admitir que si estabas más emocionado viendo a Jude.

-Adiós Kiki.

-¡Cobarde! -el último grito fue la señal para colgar la llamada.

Lo pensó, medito las palabras de Kylian y concluyo en que, en esta ocasión, Jude había mandado al francés. Ahora estaba en sus manos llamar él mismo a su omega. El teléfono sonó por segunda vez, pero en esta ocasión, el nombre era el de O’Reilly. No le apetecía hablar con el alfa, por lo que colgó la llamada, para llamar a Jude.

-Hola.

-Perdoname por no dejarte hablar -tomó asiento sobre el colchón, teléfono en mano y la vista fija en la pared frente a él.- Estaba peleando con Sorloth por los pases, y básicamente nos culpamos mutuamente por perder, el golpe que escuchaste se lo dí yo a él, por eso no quería hablar contigo. Estaba demasiado alterado, ya me regaño Odegaard y arreglamos todo. Felicidades por llegar a la semifinal.

-Gracias.

Jude sorbió la nariz, no sabía en qué punto había comenzado a llorar, y mucho menos sabía cuán dolido se encontraba hasta que había escuchado aquellas palabras salir de su pareja. Ni siquiera esperaba que Erling fuera a llamarlo primero. El aroma de su cachorro le hizo alzar la mirada y se topó con los ojos preocupados del menor, el cual se acerco hasta él.

-Ni siquiera me di el tiempo de conocer a Morita, ¿está contigo?

-Si, aquí está, ¿quieres hablar con él? -Jude sorbió su nariz, lo que hizo que Erling se preocupará, ¿había hecho llorar a su novio?, era un alfa bastante idiota.

-Voy para allá, ¿de acuerdo?

-Te esperamos.

Haaland no tardó más de lo necesario en arreglarse, y salir corriendo del hotel hasta el auto, condujo directamente al hotel de los ingleses, y subió hasta el piso correspondiente, cuando tocó la puerta lo recibió un niño. Sabía que era un niño por su físico, bajito y de cabello negro, con aquellos ojos abiertos de par en par, y un aroma increiblemente dulce a frutas.

-¿Morita?

-¡Hola señor Haaland! -una brillante sonrisa adornó su rostro, y Erling no dudó en acariciar su cabello, realmente parecía un cachorro adorable. -¡Señor Bellingham!

-Puedes llamarme Jude, Morita. -Jude se acercó hasta el alfa, se abrazó con fuerza a su torso liberando finalmente las lágrimas que había contraído todo ese tiempo, sintiendo aquel fuerte aroma cubrirlo y los labios del rubio cubrir su rostro con suaves y delicadas caricias.

Morita simplemente sonrió, no esperaba que su vida diera aquel vuelco, pero realmente le hacía feliz estar con el omega y su alfa. Esperaba que todo continuará con aquel ritmo, parecía que ambos tenían emociones bastante fuertes, pero nada quitaba aquel amor que parecía florecer entre ambos.