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El hijo de Afrodita
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La vida de Percy Jackson cambia cuando se descubre que es un semidios, no es muy difícil de pensar que una vida cambia tanto cuando hay un minotauro que esta persiguiéndolo para asesinarlo; es fácil creerlo luego de eso. Había tenido sus dudas, pero ahora es un fiel creyente de que la mitología existe y es mucho más peligrosa de lo que una vez pensó. Perder a su madre el mismo tiempo que descubre que su padre es un olimpo, podría haber sido suficiente para volverlo loco, tristemente parece que una vida e historia miserable es común dentro del campamento. Había conocido a Quirón, Annabeth, Luke y su amigo Grover ese primer día, también al señor D, que es Dionisio, pero aparentemente hay que tener cuidado con que nombre mencionas en voz alta. Hay muchas reglas en el campamento, demasiadas, más que todo hechas para que no te mueras.
No subas el muro de piedra si no hay alguien mayor cerca.
Ten cuidado de la forja, solo porque por accidente había casi incendiado el lugar el primer día.
No te acerques a Percy Jackson, no es que alguien dijera esa regla en voz alta, pero desde que es hijo de Poseidón parece que es una regla tacita de nadie acercarse mucho. Percy ni siquiera puede ser un semidios común, tiene que ser el hijo de uno de los 3 grandes, lo que se supone que esta prohibido, genial.
Hay muchas cosas que no le gustan a Percy y luego esta…él.
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Draco Malfoy es un chico raro, aunque no tan raro si consideras de quien es hijo. Cabaña numero 10, Afrodita. Al igual que sus hermanos Draco es más hermoso que la media, cabello rubio platinado, ojos grises (bien podría ser un hijo de Atenea), un innecesario uso de skin care como ellos lo mencionaron y alguien que no le gusta ensuciarse. Lo ve pasar por el campamento, porque es un poco difícil de ignorar. Annabeth suele quejarse que desde que Draco asistió el año pasado, es tan molesto como el resto de sus hermanos.
Lo es.
Bastante.
Aunque siempre que esta con Silena parece sonreír un poco amable y su mirada siempre parece interesada cuando ve a los pegasos. Lo ha visto en algunas clases que ha tomado, este se burla de él como sus hermanos y parece tener una chispa divertida al caminar a su lado.
Nunca lo ha retado a un duelo.
Siempre lo ve.
Annabeth no deja de señalarlo.
—Te pareces a Potter—es todo lo que dice Draco una mañana como saludo y Percy frunce el ceño.
—Eso sonó a insulto.
—Por que lo es.
Ni siquiera sabe quien es Potter, así que no tiene gracia. El chico solo se aleja, Percy no lo ve mucho ese primer verano, ya que esta más ocupado en recuperar el rayo de Zeus que en pensar en este. Solo lo ve en el campo de entrenamiento usando una lanza, Luke le advierte que tenga cuidado con él y Percy no lo entiende. No es tan ágil con la lanza y parece más entretenido en cuidarse las uñas que en luchar.
Luke solo se ríe divertido.
—Es un hijo de Afrodita, siempre tienes que tener cuidado, son como sirenas que pueden encantarte—le había aconsejado Luke.
Percy solo se encoge de hombros sin entenderlo.
Aun así, no puede evitar ver al chico de reojo como si quisiera averiguar porque siente su corazón un poco más rápido cuando este se acerca.
Es porque es lindo, supone.
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Su madre esta viva.
Eso es bueno.
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Su segundo verano comienza tan mal como el primero, apresurado, corriendo por su vida en algo que comienza a verse más como un patrón que otra cosa. Descubre que Tyson es un ciclope, Annabeth odia a su amigo, que resulta que es su hermano. Se pregunta de forma sarcástica si su vida es una broma para los dioses, porque no luego de unos pocos días de comenzar el verano en el campamento, discute con Annabeth y termina preparando su coche para la carrera solo. Tyson lo ayuda, porque Tyson es genial y aun así odia la parte que se siente un poco avergonzada del ciclope.
Se supone que eran amigos. Pero verlo como hermano, se siente un poco vergonzoso.
Esta un poco solo también, con todo eso de Grover y su misión de traer a Pan.
—Pero si es el gran Percy Jackson—habla una voz a su espalda, por un momento teme que sea Clarisse, no lo es—, ¿la esfinge te comió la lengua?, no es divertido burlarme de quienes no responden—habla Draco con un falso encogimiento de hombros.
Pestañea confundido.
No lo había visto mucho al inicio de verano, supone que ha llegado tarde; no es que lo hubiera estado buscando de forma obsesiva con la mirada; solo era raro que no estuviera ahí. Siente un extraño aleteo en su vientre que supone que es por la discusión con Annabeth y su enorme consumo de gaseosas para mantenerse despierto en lugar de tener sueños extraños.
—No soy grande este verano—admite Percy casi cansado.
Nunca fue una invitación para que Draco tomara asiento a su lado, es un poco tarde y en cualquier momento iba a oscurecer, por lo que no pueden quedarse afuera demasiado tiempo.
—Dale a final de verano, si eres como Potter, sin duda tendrás problemas pronto como de costumbre.
—Sigo sin saber quien es Potter.
Draco parece dudar, su nariz hace un movimiento curioso cuando se arruga y Percy ladea la cabeza queriendo verla mejor.
—Es un compañero al colegio que voy, uno muy exclusivo, con baños mucho mejores que estos—dice Draco señalando a los baños comunales como si fueran una blasfemia.
Levanta ambas cejas.
Los hijos de Afrodita sin duda eran un poco delicados, quiere hablarlo en voz alta, pero recuerda cuando hizo el comentario a Drew y esta casi lo obliga a tener maquillaje permanente. Recordó con amargura el consejo de Luke, quien ya no estaba de su lado y que era su enemigo, los hijos de afrodita son peligrosos.
—Te estas quejando por un baño—habla Percy incrédulo.
Draco bufa.
—Alguien que no usa acondicionador no lo entendería.
—Si uso acondicionador.
—…
—Algunas veces.
—…
—Casi nunca—admite Percy gruñendo, ganando una sonrisa de parte de Draco, antes de que este se encoja de hombros como si hubiera ganado de alguna manera—, ¿por qué te acercas? —pregunta confundido a lo cual Draco solamente sonríe un poco más grande.
—La cabaña de Afrodita tiene una especie de iniciación—responde Draco con una mirada divertida a lo cual Percy frunce más el ceño—, enamorar a alguien y romperle el corazón.
—Eso suena horrible—dice Percy horrorizado a lo cual Draco se encoge de hombros.
—El amor nunca es lindo—habla el chico levantándose de su lugar viéndolo divertido—, solo sirve para lastimar.
Percy se levanta al mismo tiempo frustrado.
—Eso no es verdad—no es que fuera un romántico que defiende el amor, pero siente que esta siendo demasiado grosero.
Draco ladea la cabeza divertida.
—¿Tu padre no abandono a tu madre? —pregunta divertido, congelando a Percy—, ella debió sufrir mucho. Hay historias similares aquí, donde demuestran lo fácil que el amor puede herir. Como alguien puede fingir una familia feliz y una vez que los monstruos llegan, le admiten a su hijo que en realidad la madre que tiene no es su madre y que fue concebido con un dios, una gran historia de amor realmente—añade esto ultimo con una especie de dolor.
Quiere preguntar.
Va hacerlo.
La alarma de que es hora de volver a las cabañas distrae a Draco que se marcha sin decir nada, Percy se queda observando la espalda del chico aun después que se marcha y apenas llega a dormir a su cabaña. Esa noche piensa mucho en su madre Sally y en todo lo que tuvo que vivir, odia admitir que Draco puede que tenga razón en que el amor no siempre es lindo.
No es un amor de películas.
Siente malestar en su vientre el resto de la noche.
Una parte de él se pregunta si Draco dijo eso porque quería enamorarlo, lo cual seria raro, porque ambos son chicos y los chicos no suelen enamorarse. Aunque si fuera Draco, tal vez no estaría en contra, Percy piensa que es tan lindo como una chica o incluso más.
Se coloca la almohada sobre su rostro para ahogar sus gritos.
Draco es un enigma que debería tener lejos y al mismo tiempo no quiere.
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Casi mueren por una bandada de pájaros en la carrera y tienen que ir a una misión de la muerte.
Todo bien.
Thalia ya no es un árbol al final del verano.
Todo mal.
Es hija de Zeus, eso no puede ser bueno.
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En las vacaciones de navidad cuando tienen que ir a una nueva misión, no ve a Draco, no sabe porque ese detalle le molesta tanto. Tampoco es que piense mucho al respecto, tiene muchos problemas con las cazadoras, Annabeth desaparecida, Thalia, Nico y muchos problemas para pensar al respecto. Camina casi de puntillas todo ese tiempo, porque esta desconsolado sin su amiga cerca.
—Escuche que Draco le rompió el corazón a Pólux—mientras estaba alistándose para ir a dormir ese comentario lo detiene.
Justo acaban de tener la lucha de capturar con la bandera contra las cazadoras y había tenido el incidente con Thalia, que no entiende cual es su maldito problema por querer estar a cargo de todo, como si fuera la líder del campamento o algo así.
Como si fuera Luke.
Deja eso de lado para acercarse más a la pared donde algunos hijos de Afrodita están charlando.
—Si bueno, cumplió nuestra tradición de alguna forma—dice Drew una de las hijas de Afrodita—, al menos tuvo más agallas que Silena—añade ahora con molestia.
Percy frunce el ceño ante eso. Entonces lo recuerda, las palabras de Draco el ultimo verano, el comentario de una tradición y como el amor no era necesario. Algo dentro de Percy pesa un poco, ya que no había querido creer que Draco era como sus hermanos y es estúpido, no conocía al chico, es obvio que va a ser como los demás; también se molesta porque pensó que iba a enamorarlo a él y eso le fastidia. Parece ser que la única que no es igual es Silena.
La chica había sido amable con él.
—Pólux parecía afectado—dice Michel uno de los hermanos de Draco luciendo un poco culpable.
—Si bueno, lo superara—comenta Drew de forma indiferente—, Draco hizo lo que tenía que hacer.
Luego se marchan.
Percy queda pensativo, antes de toparse a Nico que le dice que tienen que ir por Bianca y la charla queda al fondo de su mente.
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Al final del verano pierden a Bianca, Zoe, Nico se marcha del campamento y Percy solo se arroja sobre la cama pensando lo que le había dicho Afrodita. Conocer a la madre de Draco lo había dejado en shock, se parecía demasiado a su hijo, esta lo había visto con interés revelando que su destino amoroso seria muy divertido de seguir y le aconsejo que se diera cuenta de sus sentimientos antes que fuera muy tarde.
Los dioses son unos hijos de puta.
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—El hijo prodigo regreso—la voz de Draco el siguiente verano llega con un suspiro cansado de parte de Percy.
Había sucedido todo el caos con Rachel, Annabeth, el colegio y solo quería dormir un poco. Draco parecía divertido y con una sonrisa un poco tensa que lo dejo confundido, hasta ahora el chico siempre había sido demasiado arrogante, supuso que no todos tienen un año tranquilo.
Son semidioses.
Supone que un año tranquilo no es capaz en su vida.
—Ocupo unas vacaciones de las vacaciones—dice encogiéndose de hombros, sigue limpiando su espada.
Habían sucedido muchas cosas ese verano y acaba de iniciar, como el hecho de que Grover tiene que cumplir pronto su misión o todo se ira al carajo, la extraña amistad de Annabeth y Clarisse, como todo el campamento corriendo de un lado a otro con el nuevo maestro de espadas.
Sospechoso con un perro gigante.
Por suerte Tyson había vuelto ese verano y la cabaña no se siente tan sola.
Algo bueno al fin.
—Me gusta ir a Hawái, aunque hay una villa en Francia que me gusta visitar cuando estoy aburrido.
—¿Cuánto dinero tienes?
—Suficiente para comprar a todos dentro del campamento.
—La esclavitud es ilegal.
Draco hace un sonido de puchero como si estuviera indignado de que le molestara por eso, aun así, Percy no se ofende, hay algo en su tono de voz que parce una broma que lo hace sonreír. El chico es un snob, algo que podría molestarle un martes cualquiera, de alguna forma no le molesta tanto si es Draco.
Se pone de pie de un salto y le ofreció la mano, Draco levanta una ceja.
—¿Entrenamos? —dice un poco animado ante la idea de entrenar con alguien.
El hijo de Afrodita levanta una ceja incrédulo.
—No soy bueno en la lucha—habla con un poco de diversión en la voz, pero antes de que Percy pueda suplicar un poco más (lo cual habría hecho), este se pone sobre sus pies—, pero supongo que no puedo despreciar un duelo del Potter 2.0.
Percy hace un puchero molesto por ser comparado con alguien más, quiere que el chico solo lo vea a él y no piense en algún idiota dentro de su colegio de niños ricos, decide que es mejor concentrarse en que Draco había aceptado entrenar con él.
Eso lo llena de emoción.
No será tan duro con él, después de todo Percy no quiere verse mal ante el chico, no entiende muy bien porque, pero no le presta atención.
La lucha es…más difícil de lo que pensó. No porque Draco fuera un gran guerrero, tiene bases en la lanza y lucha como todos en el campamento, no destaca mucho en fuerza física, aunque tiene reflejos agiles, el problema es su Don. No había pensado mucho en que los hijos de Afrodita aparte de ser extremadamente bellos y poder aumentar sus habilidades, algunos tienen otros poderes.
—Detente—dice Draco entre la lucha con una voz similar a la del canto de una sirena y Percy lo hace.
No porque quiera.
Su cuerpo simplemente no responde, como si quisiera obedecer a Draco, como si nada más en este lugar importara. Cuando Draco lo lanza por los aires golpeando su pie y haciéndole una llave, este solo se va guiñándole un ojo. Percy queda confundido, cuando le pregunta a Annabeth más tarde sobre el tema, esta suspira un poco cansada y lo explica.
El verdadero "Habla de Encanto". Esta es una habilidad en forma de persuasión mágica o manipulación verbal que utiliza la voz para influir directamente en la voluntad, las emociones y los deseos del objetivo.
¿Cómo funciona?
El usuario impregna sus palabras con un toque de magia. Quien la escucha siente una necesidad irresistible de complacer al hablante, obedecer sus órdenes o hacer lo que este sugiera.
—Draco es el segundo usuario más fuerte luego de Silena, no es el guerrero más hábil, pero es peligroso—admite Annabeth a regañadientes.
Para que ella lo admita, debe haberlo visto antes, Percy pestañea sorprendido preguntándose que tan poderoso puede ser alguien que puede tenerte en la palma de la mano.
—Siempre lo estas viendo—dice Annabeth antes de irse frustrada.
Eso lo confunde.
¿Hizo algo mal?
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Percy había olvidado esa habilidad por un tiempo, había estado más preocupado en medio del laberinto, escapando por su vida, intentando encontrar a Pan, incluso en medio de la isla de Calipso. Todo había sido una locura hasta que regresaron al campamento para una lucha mortal. Percy siente que todo sucedió demasiado rápido, de no ser por la ayuda de algunos como Nico o el monstruo con cientos de manos, habrían perdido la batalla.
Aun así, lo recuerda.
En medio del campamento, en medio de la lucha, recuerda haberle prestado atención a Draco corriendo entre monstruos y luchando como un verdadero guerrero. Su corazón se había agitado y de no ser porque Annabeth le corrió la cabeza, probablemente habría muerto atacado por un monstruo.
No pensó mucho en eso.
Digo.
Todos se habían visto muy geniales en ese momento.
—Siempre estas viendo a Draco—repite Annabeth luego que la lucha termina, luego que quemaran a los que perecieron en batalla.
Percy voltea a verla confundido, sin entender de que habla, pero la chica no habla mucho. Tampoco menciona el beso incomodo que habían tenido, antes que se arrojara contra un volcán. Todo había sido tan rápido y Percy se había sentido como, digo, no mal, había sido su primer beso y eso significaba que tenía que ser especial de alguna manera, solo que se sintió un poco incomodo después de eso. Supone que cualquier primer beso es así, incomodo, pero con el tiempo deja de serlo.
¿Le gusta Annabeth?
No se siente así, pero tal vez no se deba sentir así, es una amiga querida para él.
—Digo, es, no, no es verdad—habla Percy que había estado viendo a Draco de forma inconsciente, antes de ver a su amiga con una sonrisa nerviosa.
No veía mucho a Draco.
Si lo hiciera se daría cuenta.
Annabeth le da una mirada larga antes de suspirar y apartar la mirada triste, se siente culpable por ella, pero lo deja de lado. No estaba mintiendo, no estaba observando a Draco.
Su mirada voltea a ver al chico al otro lado del campamento y cuando este voltea a verle, lo saluda casi aburrido. Percy siente sus mejillas calientes, porque no entiende porque había estado viendo al chico.
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Ese año Draco no vuelve a casa, habla sobre como sus padres estaban en…una situación tensa y prefiere quedarse en el campamento. Hay algunos chicos que se quedan todo el año. Percy piensa que el próximo año se cumple su profecía y que tal vez el campamento se vuelva más peligroso que lo que sea que este pasando en el hogar de Draco. Esta casi tentado a decirle que vaya con él, pero no lo hace.
—Puedes hablarme por mensaje Iris si estas aburrido—habla Percy un poco incomodo.
Draco pestañea, antes de bufar divertido y Percy se siente humillado por algún motivo.
Idiota.
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Habla con Draco, al inicio una vez a la semana, luego intenta hablarle más seguido sin lucir como un chico raro. Solo quiere saber como esta todo en el campamento y Draco es fácil para ponerlo al día, también habla con Annabeth todo el tiempo y esta bien eso, todos son amigos. Cuando Annabeth le pregunta si habla con Draco, Percy lo admite algo abochornado y culpable cuando su amiga luce triste.
Siente que esta haciendo algo malo.
Pero le gusta hablar con Draco.
Se siente confundido.
Aprende que Draco es un hijo de puta que le gusta las cosas de chicos ricos, se queja del agua fría, le gusta las cerezas y en especial las manzanas verdes. No sabe muchas cosas del mundo normal, habla siempre de las personas que no son mestizos con un termino que dice “muggle” y cuando Percy pregunta, este solo se encoge de hombros. El chico oculta muchas cosas, no habla sobre Pólux, cada vez habla menos del famoso Potter (quien parece ser una molestia) y le dice que le gusta mucho el arte muggle (sigue sin entender de donde salió ese termino), como los museos y teatros. Percy no tiene la menor idea de ellos, así que no puede aportar nada.
Draco bromea sobre como deberían ir algún día a uno para culturizarlo.
Percy bromea de regreso con que lo va a llevar a un arcade.
Luego de 3 llamadas no pregunta casi nunca sobre el campamento, pero las llamadas se hacen mucho más comunes que antes.
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A veces sueña con Draco, no lo confiesa a nadie, parece algo vergonzoso.
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Rachel lo besa antes que deba regresar al campamento, al igual que Annabeth se siente incomodo, tal vez besar no sea lo de Percy.
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Cuando va ese verano todo es una mierda, uno pensaría que luego de derrotar un minotauro no vendría nada peor, pero siempre hay algo peor. La profecía esta a la vuelta de la esquina, tiene que averiguar sobre Luke, tiene que ir con Nico a bañarse en el rio estigio para obtener super poderes y hay una guerra contra Cronos. Pierden a muchos, Percy odia la sensación de amigos que pierde en el camino y la lucha tiene que seguir. Hay veces donde solo quiere estar sentado y descansar, pero luego ocupa correr.
La maldición de Aquiles.
El punto en su espalda, se siente como un blanco que todos quieren herir.
En medio de la guerra Draco logra apartar a Annabeth y Percy de un impacto que casi los lastima, antes de gritarles idiotas y seguir en la lucha.
Nico llega al rescate, con tres dioses, maldita sea si no los salva. Luego deben luchar contra Luke en el monte olimpo y luego todo termina.
Percy se siente cansado.
En el campamento todo parece que ha acabado y por un instante quiere pensar que así será, que luego de estas misiones de muerte e impedir que una profecía destruya el mundo. Piensa en la maldición en su cuerpo, en la forma que Nico le había dicho que buscara un ancla, como había pensado en todos sus amigos y por algún motivo su deseo de hablar una vez más con Draco fue lo que lo impulso fuera del agua.
¿Eso significaba algo?
Tal vez.
—Levántate Perceus, Quirón te esta llamando—habla Draco cansado pateándolo suavemente a su lado.
—Nadie me llama así.
—Entonces levanta y mueve tu culo gordo.
—Tengo un buen culo gracias por notarlo.
Estaba acostado en la orilla del lago tomando el sol, se siente como una lagartija. Voltea a ver al chico rubio, hay una cicatriz sobre su mejilla que esta seguro algunos chicos de la cabaña de Apolo han estado trabajando porque ahora se ve más débil que antes.
Al verlo lo recuerda.
Draco llorando sobre el cuerpo de Silena de forma desconsolada, su llanto desgarrador y como no pudo quedarse a su lado.
Tantos muertos.
Ahora luce mejor, aunque ahora es el jefe de la cabaña de Afrodita, parece acostumbrado a que todos le hagan caso. El chico sigue golpeando suavemente su costado como si quisiera que se levantara, Percy lo sujeta del tobillo haciéndolo caer y por un momento se ríe pensando en la maldición de Aquiles; a veces luego de muchos traumas es normal reírse de cosas sin sentido. Draco intenta ahorcarlo y Percy se ríe, porque todo es un poco divertido, luego del caos es bueno tener cosas por las cuales se puedan reír.
Este se detiene, Percy lo ve, están demasiado cerca y siente su rostro caliente.
Esto es diferente.
Ya no es como Annabeth o Rachel, que lo besaron sin estar preparado y se había sentido incomodo, Percy quiere esto, cortar esos centímetros que los separan y se pregunta si los labios de Draco son tan suaves como se ven. Su rostro se vuelve rojo como un tomate cuando se levanta y dice que tiene que ir con Quirón.
Huye.
Un chico no puede besar a otro chico, porque, aunque Percy quiera, tal vez el otro chico no quiere y no debería imponer. Se supone que los chicos no se besan entre ellos, no es que tenga nada de malo, Percy piensa que no tiene nada de malo, pero sabe que no todos piensan así y se siente abochornado como si quisiera morirse.
Maldición.
Si iba a sentirse tan culpable, bien lo hubiera besado.
Quirón solo lo observa golpear la pared de la casa principal, sin decir nada, parece acostumbrado a que otros semidioses hagan eso.
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Hay otra profecía.
Hijos de puta.
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Percy pierde sus recuerdos, lo cual no importa, porque tiene monstruos persiguiéndolo y algo como sus recuerdos parece no importar en ese momento. Llega a un campamento romano, donde todo se siente mal, pero como no tiene recuerdos no puede explicarle a los demás porque todo se siente mal. Hay personas amables que se preocupan por él, personas que lo molestan y todo parece llegar a él de forma natural. Luchar se siente bien, huir de los monstruos también, correr en una aventura con Frank y Hazel también. Entre los únicos recuerdos que tiene es el de un chico rubio que no deja de sonreírle de forma fanfarrona.
—Creo que tengo novio—dice a Frank y Hazel cuando terminan la misión, no han vuelto sus memorias, pero si las del chico rubio.
Y su deseo de besarlo.
Eso significa que es su novio.
Hazel parece confundida y desconcertada, algo sobre no haber estado preparado para esta época, pero apoyándolo. Frank siempre amable Frank le dice que le encantara conocerlo y Percy asiente feliz.
En el campamento romano no deja de hablar de su novio.
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Cuando los chicos del campamento griego van por él, aun esta algo revuelto de sus memorias y pregunta por su novio. Annabeth suspira de forma cansada, aunque algo divertida, no entiende que pasa y cuando pregunta a los demás parecen no dejar de reírse. Toma unos días el que sus memorias vuelvan a estar bien, el darse cuenta de que no, Draco no es su novio y que lo ha estado presentando a todos como si fuera su novio.
Se ríe nervioso.
Eso quedara entre amigos.
¿Verdad?
Nadie tiene por que saberlo.
¡¿VERDAD?!
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—¿Por qué todo el mundo dice que somos novios? —es lo primero que le pregunta Draco luego de la batalla contra Gaia, porque obviamente no puede esperar un poco más.
Percy ni siquiera sabe a quien culpar, si a los romanos o sus propios amigos, que convenientemente huyen apenas ven a Draco acercarse. Percy se siente agotado para esta charla, aun hay partes de su cuerpo que siente que se han derretido y paso de luchar con su padre, a tener que luchar contra Gaia, a ver a Leo casi morir en fuegos artificiales y es mucho que procesar en poco tiempo.
Toda la misión de los 7.
Una maldita locura.
Espera no tener misiones en un futuro cercano o se va arrojar el mismo de un puente en llamas.
Por ahora tiene que lidiar con algo peor…sentimientos. Piensa en negarlo todo, decir que es una locura y la mirada de Draco le dice que espera esa respuesta de su parte. Se siente un poco tonto, mientras estaban luchando en medio del otro lado del mundo, sabia que tanto Draco como Clarisse y Will se habían estado encargando de todo por esta parte del mundo para ellos.
Fueron valientes.
Maldita sea, el chico es demasiado hermoso.
Estúpido hijo de Afrodita.
Al igual que en sus memorias cuando había perdido las demás, Draco sigue viéndose hermoso y aunque no se conocen por tanto tiempo (en persona, en llamadas Iris siempre solían hablar), siente que su pecho va a salir de su boca como si quisiera vomitar.
No había tenido tiempo para darse cuenta que le gustaba un chico.
Por más hermoso que fuera.
Era un chico.
No todos los chicos aman salir con otros chicos, Percy teme que, al decir sus sentimientos, estos sean rechazados. Lo cual es tonto, ha salvado dos veces al mundo en guerras contra titanes, al menos lo que merece en su karma cósmico es que la persona que le gusta le regrese los sentimientos.
Tal vez deba trabajarlo un poco diferente, ir despacio, pedirle una cita e intentar no ser un completo desastre.
—Cuando perdí los recuerdos, tal vez le dije a los demás que éramos novios—admite un poco condensado, no tiene que decir toda la verdad.
Draco se cruza de brazos, su cuerpo lleno de tierra y debe haber estado luchando tan duro como todos los demás, lo había visto, en medio de sus hermanos protegiendo a los menores y aun así arrasando con monstruos. Percy se acerco ayudar algunas veces, pero eran tantos que no siempre pudo estar a su lado.
El chico se aclara la garganta.
Si.
Sentimientos.
—¿Por qué dijiste eso? —pregunta Draco tenso.
Vaya.
Si.
¿Por qué el Percy del pasado hizo eso?
Percy quiere llora internamente por esa versión de hace algunas semanas, idiota, que le ha causado todo este problema.
—Bueno, cuando perdí mis recuerdos, tal vez te recordaba a ti.
—Y se lo dijiste a todos.
—Algunos del campamento romano, si, fue…si.
¿Qué más puede decir?
Se imagina en medio de un jurado invisible, que lo declara culpable y él de forma dramática, diciendo que es inocente en el nombre del amor, para que luego Afrodita aparezca como su abogada y que lo liberen de todo esto. Es un poco Delulu, pero en defensa de Percy, ha estado en medio de un viaje donde sus amigos no dejan de fastidiarlo por haber sido un idiota enamorado.
Incluso Annabeth.
Dulce Annabeth.
Su mejor amiga en medio del tártaro lo empujaba recordándole a Draco y que era un idiota si no iba a declararse nunca, para alguien que alguna vez se había enamorado de él, era una idiota que lo apoyaba.
Va hablar, a intentar una ultima defensa que no haga todo esto una mierda más grande, cuando algo lo detiene. Unos labios sobre los suyos, suaves, dulces con un aroma a manzana que lo congela. Se siente extraño, todo el mundo se vuelve en silencio y por un instante deja de respirar. Nada importa ahora, aunque lento para captar que sucede, sus manos sujetan rápidamente la cintura del chico frente a él y le regresa el beso de forma demandante.
Esto se siente bien.
A diferencia de sus otros besos, incomodos, tensos, mal, como si algo estuviera mal, este era diferente. Como si siempre hubieran tenido que ser así, como si esto fuera lo que un beso siempre tuvo que ser.
Draco se aleja, Percy no se molesta en ocultar el gemido lastimero de sus labios. Solo aleja su rostro, Percy lo sujeta tan fuerte que el chico no puede alejarse, aunque quisiera y de reojo puede ver como todos los chicos del campamento que los ven, están victoreando y algunos de las cabañas de Hermes hablan sobre unas apuestas.
—Estas usando tus dientes, no lo hagas—reprende Draco divertido, Percy asiente de forma rápida.
—Nada que la practica no mejore—añade moviendo sus cejas.
El hijo de Afrodita lo ve como si fuera un idiota, antes de suspirar y sujetar su cuello para volverlo a besar. Lo que hace que las piernas de Percy se sientan como fideos y una estúpida felicidad quiera explotar de su interior como si fuera un volcán en erupción.
Créanle.
Sabe de esas cosas.
Esto era lo que merecía, salvar el mundo dos veces sin duda merecía una recompensa de ese nivel.
Ahora lo que le dijo al campamento romano y sus amigos, de que Draco era su novia, ya no es una mentira.
Genial.
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—Por cierto, soy mitad mago, cuando vayamos a visitar a mis padres no hables mucho de la guerra.
—Espera, ¿un mago?
—¿Eso es un problema?
—¿Puedes sacar un conejo de tu sombrero?
Draco lo golpea en el tobillo provocando que Percy tenga que saltar, porque había dolido mucho. Lo único bueno es que cuando su novio (Percy se sonroja emocionado porque ya puede decirlo en voz alta) hace esas cosas, solo tiene que abrazarlo y besarlo por toda la cara. Draco se quejaría de la saliva y al final se resignaría a las muestras efusivas de amor de Percy.
Se siente bien.
Percy es muy feliz con el Hijo de Afrodita que ahora es su pareja.
Valió la pena cada maldita guerra.
Fin.
