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"New Rules" Julienzo

Summary:

Dónde Julian, cansado de ser el títere de Enzo, propone nuevas reglas para alejarse de este

-Inspirado en "New Rules" de Dua Lipa

Notes:

Buenasss, es mi primer fic con capitulos sobre el Enzulian/Julienzo así q si sienten q algo no va, me lo dicen, acepto críticas JDOKAKD

espero q les guste, desde q escuché new rules pensé en un fic de estos dos, también se me ocurren muchos con canciones de Miranda y asi q cuando termine este, esperen a one shots con canciones de Miranda a (prometía cosas q no sabía si iba a cumplir no)

y nada, disfruten a

Chapter 1: Introducción

Chapter Text

Era una noche helada y extrañamente tranquila en la ciudad de Buenos Aires. El viento colándose por las persianas traía ese frío típico que invita a encerrarse, mientras la gente abajo continuaba con su vida sin prisa, algunos terminaban de cenar, otros apuraban el paso para irse a dormir y unos pocos recién arrancaban la noche. Todos estaban ocupados en lo suyo.

Menos una persona.

En un departamento a oscuras, desplomado en medio de las sábanas revueltas de su cama, un chico lloraba en absoluto silencio. Estaba desolado, con la garganta apretada y la cabeza dándole mil vueltas, repasando una y otra vez cada una de las situaciones por las que había tenido que pasar últimamente.

Pero la pregunta era ¿quién es y qué carajos está pasando acá?

Bueno, déjenme presentarles a Julián Álvarez, un pibe de 20 años que cometió el gravísimo error de enamorarse, muy estúpidamente, de su mejor amigo. Un chico que, para colmo, solo lo usa como un titere, como cuando una chica lo rechaza a o cuando estaba aburrido.

Cansado de sentirse miserable, Julián empezó a preguntarse qué podía hacer para frenar esta pavada. Llevaba ya varios meses metido en esa dinámica nefasta donde era prácticamente un trapo sucio que se dejaba manipular sin poner resistencia.

Y no es que no le hubieran avisado, sus amigos ya se lo habían dicho hasta el cansancio, advirtiéndole que tenía que cortar eso de raíz antes de salir más lastimado. Pero la verdad era que Julián no podía. Bastaba con tenerlo cerca para que su cerebro dejara de funcionar por completo. La palabra «No», algo tan simple como dos letras, era físicamente imposible de pronunciar cuando tenía a ese morocho en frente.

Harto de llorar por el mismo boludo de siempre, de repente dejó escapar una risa amarga en medio del silencio del cuarto.

"¿Qué carajos estoy haciendo con mi vida?", pensó para sus adentros.

Era un pibe lindo, se lo vivían diciendo, joven y que tenía a un montón de personas detrás intentando sacarle una charla, pidiéndole una oportunidad para salir a tomar algo o llevarlo a una cita. Pero no. Él decidía gastar toda su energía enfocándose en uno solo.

Enzo Fernández.

Volvió a repasar cada gesto, cada mensaje a deshora y cada ninguneo por parte del otro y conforme pensaba en todo lo que había aguantado hasta ese momento, las lágrimas que le corrían por las mejillas se fueron transformando en pura rabia.

Bronca de haberse dejado usar así. Bronca de haber aceptado, casi en silencio, que esa iba a ser su rutina de ahora en adelante, seguir a Enzo a todos lados como si fuera su perro faldero. Se refregó los ojos con la manga del buzo, limpiándose las lágrimas y los mocos que le escurrían por el rostro, y respiró hondo. Tenía que cambiar. Quería cambiar, ¿pero por dónde carajos se empieza a desarmar algo así?

Y ahí fue cuando se le prendió la lamparita.

Se le vino a la cabeza que su amigo Licha, tenía una libreta llena de "reglas" que usaba como filtro para saber si un pibe valía la pena o no. Julián descartó esa idea rápidamente, ya que no necesitaba un test para saber que Enzo no le hacía ningún bien, eso lo tenía clarísimo. Pero el concepto se le quedo. Siguió dándole vueltas al asunto unos segundos más hasta que se le ocurrió la idea definitiva.

Se levantó de la cama, ahora con una postura completamente distinta, impulsado por una mezcla de entusiasmo y determinación. Fue directo a buscar su mochila de la facultad, la abrió y revolvió en el fondo hasta sacar una carpeta y una birome que estaba perdida entre los apuntes.

Se sentó en el escritorio, acercó la silla a la mesa de madera lisa y apoyó el cuadernillo frente a él. Pasó un par de hojas usadas hasta encontrar una completamente en blanco. Agarró su birome con firmeza y, bien centrado arriba de la página, escribió a modo de título

"Nuevas reglas (para evitar caer en la locura y sobre Enzo)"

Miró la hoja fija durante unos segundos, sintiendo un orgullo genuino por estar dando, al fin, el primer paso hacia su nueva vida.

Un paso lejos del otro.