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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-07-23
Updated:
2026-07-23
Words:
1,263
Chapters:
1/?
Kudos:
2
Hits:
61

Nuestro pequeño universo

Summary:

¿Cuánta batería te queda?" Geon siguió, su tono juguetón pero gentil.

"No lo sé... ¿tal vez un uno por ciento? Sinceramente, me estoy quedando dormido", admitió Yu.

"Bueno, nos queda el uno por ciento... Aprovechemos al máximo".

(Una historia de agotamiento, noches tranquilas y una confesión sellada con un beso inesperado)

Notes:

Como dije también lo iba a subir en español!! Para las nex2y q hablamos español🙂‍↕️
Es mi primera ves escribiendo..
Espero les guste y si les gustó pueden votar🫶🏻

Chapter 1: Batería: 1%

Chapter Text

Era el final de una jornada agotadora. Uno de esos días donde las horas pasan volando sin que nadie lo note, hasta que el peso en los párpados se vuelve insoportable. Yu y Geon apenas habían cruzado miradas durante el día; sus agendas compartidas los mantuvieron en esquinas opuestas, casi sin interactuar.

Geon detestaba ese tipo de rutinas. No se malentienda, adoraba su trabajo y todo lo que conllevaba, pero verse tan ocupado y no poder buscar el refugio o los mimos de Yu era algo que le costaba sobrellevar. Podía sonar demasiado dependiente, pero era su realidad, lo que dictaba su corazón en la intimidad.

En cuanto pusieron un pie en la habitación compartida, el alivio los recibió. Se turnaron para una ducha rápida y, al terminar, Geon buscó de inmediato el refugio de las sábanas. Se acurrucó entre las mantas de forma ansiosa, dejando escapar unos pequeños sonidos suaves y ahogados, idénticos a los de un cachorro que suplica por un poco de compañía.

Yu no pudo evitar una sonrisa cansada pero profundamente dulce. Ese ruido tan tierno que Geon hacía cuando necesitaba atención o simplemente se sentía vulnerable en la noche, siempre lo hacía dudar de si realmente estaba al lado de un ser humano o de un cachorrito indefenso. No había otra explicación lógica. Con total naturalidad, Yu se acercó y se deslizó en la cama a su lado.

El ritual nocturno siempre cobraba la misma forma: ambos tumbados boca arriba, con la mente flotando en el umbral del sueño. O más bien, Yu estaba a punto de perder la batalla contra el cansancio, hasta que el colchón se hundió levemente a su costado y la voz queda de Geon rompió el silencio.

—Yu-ah... ¿ya te dormiste? —el aludido simplemente negó con un leve movimiento de cabeza, manteniendo los ojos cerrados.

—¿Cuánto te queda de batería? —insistió Geon, con un tono juguetón pero suave.

Yu suspiró con ternura, abriendo los ojos lentamente para girarse sobre el colchón, quedando cara a cara con él en la penumbra.

—No lo sé... ¿Quizá un uno por ciento? De verdad me estoy cayendo de sueño —admitió Yu, su voz apenas un arrullo cálido.

Geon dejó escapar una risita tímida.

—Bien, nos queda un por ciento... Aprovechémoslo.

Yu le sonrió de vuelta, conociendo de memoria el final de ese camino. Sabía que se avecinaba una charla perezosa pero reconfortante; esos momentos suspendidos en el tiempo donde el mundo exterior desaparecía y solo existían ellos dos en su propia burbuja.

Sin embargo, el cansancio real de Yu comenzó a ganarle terreno tras unos minutos de susurros, y sus ojos se cerraron sin pedir permiso.

—Yu-ah... Yu-ah, no te duermas... —escuchó a lo lejos.

—No me estoy durmiendo... —alcanzó a balbucear.

A sus palabras les siguió un silencio inusual. Yu lo percibió extraño, pero el peso del sueño era tan denso que decidió no abrir los ojos para comprobar si el menor también se había rendido.

Fue entonces cuando sintió una presión sutil. Unos labios ajenos se posaron sobre los suyos con una delicadeza extrema. Eran suaves, tibios y... ¡espera! ¿¡Unos labios!?

El letargo de Yu se evaporó en un segundo. Abrió los ojos de golpe, encontrándose con el rostro de Geon a escasos centímetros del suyo. Las mejillas de Geon lucían un tierno color carmín, y sus ojos, fijos en él, destellaban en una mezcla de travesura y pánico absoluto por lo que acababa de hacer.

—Te dije que no te durmieras... —susurró Geon, con la voz temblando suavemente en la oscuridad.
El corazón de Geon latía tan fuerte que Yu juraría que podía escucharlo en el silencio de la habitación. La valentía traviesa del menor pareció esfumarse en el segundo exacto en que Yu abrió los ojos.

Geon intentó retroceder rápidamente, sintiendo sus mejillas arder en un rojo furioso, pero Yu, a pesar del cansancio, reaccionó con esa calma protectora que siempre lo caracterizaba. Con un movimiento suave pero firme, Yu deslizó su mano hasta la nuca de Geon, impidiendo que se alejara y se escondiera en las sábanas.

—¿Geon-ah...? —susurró Yu, con la voz un poco ronca por el sueño, pero con una sonrisa increíblemente cálida dibujándose en sus labios—. ¿Qué fue eso?

—Yo... tú no te despertabas y... —Geon tragó saliva, perdiendo toda la osadía de hace unos segundos. Sus manos temblaban un poco sobre el pecho de Yu—. Lo siento, hyung. Olvídalo, de verdad, es que estaba siendo molesto...

A Geon se le cortó la respiración cuando sintió el pulgar de Yu acariciar suavemente su mejilla, subiendo la temperatura de su piel aún más. La mirada de Yu no tenía reclamo, solo una ternura infinita que siempre lograba calmar las ansiedades de Geon.

—¿Y quién dijo que me molestó? —preguntó Yu en un arrullo, acercándose despacio, dándole a Geon todo el tiempo del mundo para procesarlo.

Yu no dejó espacio para que Geon se siguiera castigando mentalmente. Acortó la distancia con una lentitud casi agónica y unió sus labios en un beso de verdad. No fue un beso impulsivo, sino uno pausado, lleno del cariño y el soporte que Geon había estado ansiando en secreto durante todo el día.

Al sentir la calidez de Yu y la seguridad que siempre le brindaba, el cuerpo de Geon finalmente se relajó. Un pequeño gimoteo, idéntico a los q hace jugando pero cargado de un sentimiento mucho más profundo, se escapó de su garganta mientras se aferraba a la camiseta de su hyung.

Escuchar ese sonidito tierno hizo que Yu sonriera en medio del beso. Con total naturalidad, Yu usó su peso para inclinarse un poco más sobre él, envolviendo a Geon en un abrazo protector que lo hacía sentir el centro de su universo. La timidez traviesa de Geon empezó a ceder, respondiendo al beso con una torpe pero dulce urgencia, subiendo sus manos hasta el cuello de Yu.

Cuando se separaron apenas unos milímetros, sus respiraciones se mezclaban en la penumbra. Yu se quedó mirándolo, delineando el rostro sonrojado de Geon con una mirada llena de devoción.

—Tu porcentaje de sueño... creo que lo rompí —susurró Geon, intentando recuperar su faceta juguetona para ocultar los nervios que todavía hacían temblar su voz.

Yu soltó una risa baja, un sonido reconfortante que vibró directamente en el pecho de Geon, y dejó un tierno beso en su frente antes de volver a mirarlo a los ojos.

—Vale la pena quedarme en cero por ti —respondió Yu con total sinceridad, acomodando un mechón de pelo de Geon detrás de su oreja—. Me alegra que me hayas despertado. Ahora, déjame abrazarte bien...

Permanecieron abrazados unos minutos más, sin necesidad de decir nada. El cansancio seguía allí, pero ahora compartía espacio con algo nuevo, algo que ninguno de los dos sabía cómo nombrar.

Geon escondió el rostro en el cuello de Yu, demasiado avergonzado para mirarlo otra vez.

—Hyung...

—¿Mm?

—¿Y... mañana?

Yu tardó unos segundos en responder. No porque dudara de lo que había sentido, sino porque tampoco sabía qué aspecto tendría el mañana después de aquel beso.

Sonrió con suavidad y acarició su espalda.

—Mañana seguiremos siendo nosotros.

No era una promesa de que todo sería sencillo. Tampoco una respuesta para todas las preguntas que ahora revoloteaban en sus cabezas.

¿Se sentiría todo diferente al despertar? ¿Podrían mirarse sin sonrojarse? ¿Habían cambiado las cosas para siempre?

Ninguno de los dos tenía la respuesta.

Pero, mientras Yu lo abrazaba un poco más fuerte y Geon se aferraba a él como si ese fuera su lugar en el mundo, ambos supieron que estaban dispuestos a descubrirla juntos.