Chapter Text
Día 1.
Harry siempre odio mirar su reflejo por lo poco suyo que se sentía. La realidad es que pocas cosas se habían sentido como "suyas" a lo largo de su vida.
Le costaba mantener sus ojos abiertos y sus manos aún estaban un poco doloridas porque, aunque les había dado tratamiento, no es un experto en curar cortes.
Había perdido el poco control sobre sí mismo que le quedaba esa noche y, como de costumbre, no había podido conciliar el sueño.
No le gustaba dormir, las pesadillas eran demasiado horribles desde lo de..., Nada.
Se quito las sabanas con un movimiento vago y se incorporo, mirando hacía a todos lados. Sabía que no debía comenzar a acostumbrarse a estar sin sus tíos, porque definitivamente tendría que volver con ellos al finalizar la semana entrante. Pero, por ahora, quería permitirse imaginar que vivía solo... Incluso el caldero chorreante era mejor que la perfecta casa de su tía.
Hacía tres días que Harry se había permitido estas pequeñas e improvisadas "vacaciones", porque sus parientes mismo había salido a sus propias vacaciones, solo encargandole cuidar de la casa. Harry solo pasaba a la casa para limpiarla durante un rato y después volvía al Callejón. Claro que nadie más sabía esto, si lo hicieran, Harry jamás podría estar allí en ese momento.
Sus pies lo guiaron hasta el baño, donde se movió con pasos torpes y lentos, intentando y logrando esquivar los vidrios en el suelo que, sabía, tendría que limpiar después.
No entendía que le había pasado.
Con un poco de dolor en sus manos, se lavo los dientes. La desgracia era que ya no poseía un espejo, pues a el pertenecían los vidrios esparcidos por el suelo.
Lo pagaría después, no podía pensar en eso ahora. No cuando su mente estaba tan... Perdida.
Y aún así, nunca había sentido tanta claridad.
La crisis anterior le había enseñado algo: no sabía nada.
Se vio a si mismo, solo unas horas antes, en ese mismo baño. Sentado en el suelo, con la cabeza entre la piernas y las fría pared tocando su espalda, mientras la cálida sangre salía de sus nudillos y los vidrios del espejo que él mismo había roto lo rodeaban como una prueba de su desesperación.
Suspiró.
Sabía lo que tenía que hacer ahora, y Hermione estaría realmente orgullosa: Estudiar.
Su rostro se contrajo en una mueca cuando su pie descalso cayó sobre un vidrio.
Primero necesitaba limpiar el desastre que causo.
...
¡Absurdo! ¡todo esto era absurdo! Nada importante había entre las páginas del libro que había comprado, había paseado por cada biblioteca del estúpido callejón que se encontró, pero no halló nada acerca de la familia Potter.
Parkinson, Malfoy, Avery, Bones, ¡habían millones de familias y nada sobre la suya!
No era suya. El apellido no le pertenecía. No lo merecía.
Sin importar cuantas veces dijeran que era igual a él. Sabía que no podía ser realmente cierto.
Harry necesitaba saber más sobre él. Sobre su familia.
Nadie le decía nada a él, todos intentaban protegerlo, mantenerlo aislado del mundo y su gente, y lo apreciaba, pero, por malagradecido que suene, no era suficiente.
No había sido suficiente para nada porque nunca entendía nada.
¿Podía alguien culparlo por querer lo que los demás ya tenían?
Cedric, oh, Cedric ¿Había mundo donde pudiera perdonarle?
Si no hubiera sido tan débil... o si Cedric hubiera sido solo un poco más egoísta, estúpido, estúpido Hufflepuff dispuesto a morir por los demás...
Cedric era todo lo que él no era.
Harry tiro el libro sin cuidado alguno sobre la cama y se levanto, necesitaba otro, uno que sí tuviera información sobre su familia. Uno que no inventará historias sobre la noche de la muerte de sus padres.
Así que salió.
En los cuatro días que había estado en el callejón, descubrió que le gustaba mas en estas fechas, podía disfrutar mejor de toda la magia que había a su alrededor, no todas las tiendas estaban abiertas, claro, pero había las suficientes y con eso le bastaba.
Lamentablemente no era el mejor día para encontrar bibliotecas
o simplemente las bibliotecas no lo querían, tenía sentido.
Entonces vio la librería Flourish (Pésimo servicio. No recomendado. En cuanto vieron que era él, lo abordaron y tuvo que escapar sin comprar nada) y un callejón más pequeño desde donde se veían más tiendas, no lo había notado el día anterior.
Decidió que no había hecho suficientes estupideces esa semana.
Pronto reconoció las oscuras tiendas y la extraña gente, las recordó del... incidente con los polvos flu en su segundo año.
Era el Callejón Nocturn.
Y sí, Harry podía ser muchas cosas, pero suicida no era una. Lamentablemente, cuando volvió a mirar, la "entrada" ya no estaba y estaba atrapado.
Genial. Simplemente genial. Una nueva aventura.
Y, sin más que hacer, camino sin rumbo buscando una salida, con el corazón latiendo a mil por hora por el miedo que, cada minuto, empezaba a crecer.
Vio una tienda, más pequeña y vieja que las que estaban a sus lados, pero que era obviamente una biblioteca.
No parecía una buena idea, pero ¿quién era él para juzgar al destino mágico?
Sus pies lo guiaron hasta la biblioteca y, aunque nunca había sido muy religioso, no pudo evitar hacer la señal de la cruz que había visto a sus tíos hacer tantas veces antes de comer. ¿Tenía sentido? ¿Era Dios "Dios" en el mundo mágico? Era otra cosa que no sabía.
No es que Harry realmente lo creyera, pero si existía la magia ¿Por que no existiría un Dios? No tenía nada que perder y nada que creer.
Sintió como sus pies lo guiaban hacia la vieja puerta de color caoba oscuro, que se veía casi fuera de lugar con la biblioteca vieja y arruinada, la puerta se alzaba elegante y de alguna forma imponente, como si lo retara a entrar e ignorar la vocecita en su cabeza que le decía que no lo hiciera.
Harry pudo ver a un costado de la puerta un cartel que estaba mal acomodado y parecía a punto de caerse, y en el, las palabras medio borradas por el tiempo se mostraban como una advertencia:
«Entra, y quizá halles aquello cuya ausencia ignorabas. Sea luz, sombra o guía, habrás de llamarlo tuyo.
Entra, y despídete de quien fuiste, pues ya no volverás a serlo.»
Trago saliva y se mordió el labio mientras abría la puerta y entraba, pero los nervios desaparecieron en segundos porque ¡Era enorme! A veces amaba la magia, en serio, ¿cómo podía hacer que algo que se veía tan pequeño fuera tan, tan, grande? No tenía sentido. tenía pasillos gigantes que parecían perderse con el lugar y viendo que a la derecha había una escalera, era obvio que habían más pisos, cuando desde fuera solo parecía una pequeña biblioteca de un solo piso.
Camino, dominado por el asombro, por la biblioteca vacía y vieja hasta una estantería alta y elegante. Harry de la nada se encontró frente a una sección de libros extraños, todos ellos de tapa dura, forrados en lo que parecía una tela y con los títulos y detalles bordados en oro o plata. Todos ellos eran pesados.
Agarró uno que era marrón oscuro con letras grandes y un título bordado en plata.
Sintió como su estómago se revolvía mientras observaba el libro como si quisiera abrirlo y al mismo tiempo cerrarlo e irse corriendo. Solo tener el libro en las manos lo hizo tragar saliva con nerviosismo.
Lo abrió lentamente y leyó unas palabras de su primer capítulo:
«Desde los inicios, ciertas casas han visto crecer la sangre de los magos más poderosos. Sus mansiones conocen secretos que nunca fueron escritos, y sus apellidos cuentan historias de poder, orgullo y ambición. Los linajes que hoy conocemos no surgieron por casualidad; cada unión, cada nacimiento, cada pacto dejó su huella en la historia de la magia. Entre estas familias, la herencia mágica no es solo un don: es un derecho, un deber... y, a veces, una condena.
Si este libro a llegado a tus manos, entonces te dejo a ti todos mis conocimientos aprendidos sobre este mundo que creo llamar mio.»
Reviso con intriga el nombre del autor al pie del libro, en la parte de atrás, y no reconoció el nombre ni el apellido:
«Thaddeus Rookwood»
No parecía ser exactamente lo que necesitaba, pero...
Buscó entre las páginas, hasta que vio el titulo «Potter, la familia del Dragón»
¡Sí, carajo! ¡Justo lo que quería!
Harry siguió su instinto caminando junto a la misma repisa.
Llegó a una parte donde el librero tenía un pequeño espejo cuadrado en medio.
Harry odiaba los espejos.
Apartó la mirada con fuerza y sus ojos se posaron en un libro del librero frente al suyo, donde un libro grueso forrado en azul oscuro con detalles en plateado y un título escrito en una cursiva antigua y elegante, igualmente plateada:
«Prince: maestros de la verdad.»
«Entra, y quizá halles aquello cuya ausencia ignorabas...»
Se cruzo en el pasillo y agarró el pesado libro entre sus manos con curiosidad.
"¿Qué hace Harry Potter en un lugar como este?" dice una voz femenina, burlona y altanera desde atrás. Harry trago saliva y se sintió sonrojar de vergüenza.
"Qué te importa" soltó sin pensar y vio la cara de la chica; Pansy Parkinson, si no recordaba mal; convertirse en un mueca de desagrado.
"¿Es qué no te enseñaron modales, Potter?" dijo mientras se cruzaba de brazos y Harry no estaba de humor para lidiar con ella ahora.
"No. ¿Ya te vas?"
"No. Tengo preguntas."
"No me importa"
"¿Qué libro es ese?"
"¿No me vas a dejar, no?"
"No"
Harry hizo una mueca y la observo. Ella estaba apoyada sobre uno de los libreros con sus ojos observándolo de arriba a abajo, evaluandolo con el ceño fruncido, pero también una media sonrisa irónica.
Harry se tenso y apretó su agarre en el primer libro que tenía en la mano, dejando olvidado el segundo de nuevo en el librero.
Harry la recordaba siempre detrás de Malfoy en Hogwarts.
Harry noto de nuevo su reflejo en el librero con el espejo al lado de Pansy. Y su reflejo cambió, quiză reaccionando a su vergüenza, esos rasgos que tanto quería ignorar se hicieron mas presentes. Trago saliva. Si alguien podía notar que su reflejo cambió, sería ella.
Se apartó del espejo y dudó un poco mientras le pasaba el libro que tenía en sus manos, Pansy lo agarro y esbozó una pequeña sonrisa curiosa "'Sangre y Linajes Mágicos' de Rookwood, eh? No pensé que este fuera tu tipo de lectura, Potter" Dice, antes de sonreír de lado.
Harry desvia la mirada "Solo me dio... curiosidad"
"La curiosidad es el inició de todo, dice mi madre"
Cool, no me importa.
"Yo también lei este libro, sabes?" dijo ella, mientras movía su mano.
Tampoco me importa. "¿En serio?"
"Si" Ella sonrió falsamente "A los once años"
Y eso lo hizo inhalar con sorpresa, lo hizo sentir estúpido.
"¿Por qué?" Dijo ella.
"¿Por qué, qué?"
"¿Por qué este libro entre todos?"
Y Harry dudó un poco "Quiero aprender sobre mi familia"
"¿Sobre tu herencia?" dijo alzando una ceja, sorprendida.
"Mi... Herencia?"
"...Si?" Dijo ella, como si fuera una obviedad. Ella se acercó a él con paso firme y elegante, y pasó a su lado hasta la estantería, comenzando a revisar los libros que estaban junto a Hany sin decir nada. Harry contuvo la respiración.
"Toma" dijo ella dándose la vuelta de la nada con un libro en las manos que le acercó con una media sonrisa astuta "Sangre y linajes mágicos es un buen inicio si queres conocer un poco de la historia, pero si lo que buscas entender es cómo funcionan las familias antiguas entonces este te puede ayudar más"
Harry la miró desconfiado pero ella solo volvió a sonreír y le extendió el libro como incitándolo a aceptarlo. Al final, Harry agarró el libro y reviso su portada: era como todos los demás, pesado, de tapa dura, era de color bordó y tenía detalles en dorado.
«Cultura sangre pura: más allá de la sangre»
Pansy se paro erguida, su brazo izquierdo descansando relajado a un costado, mientras que su brazo derecho se doblo apoyado en su cadera. Harry miró el libro de nuevo y susurro "Gracias..
"De nada. Ya era hora de que comiences a informarte sobre estas cosas"
Y Harry alzó una ceja "¿Por?". Pansy soltó una risa sin gracia y lo miro "Porque sos el heredero" de nuevo, como si fuera una obviedad, un conocimiento universal
"No soy heredero de nada, Parkinson"
Pansy lo miro de manera extraña, como si buscara algo en él que dijera que estaba bromeando. Harry no bromeaba.
"¿Es broma?"
"¿Por que te haría una broma?"
"Porque sos tonto"
El silencio reino unos segundos, pero su silencio pareció volver arrogante a Pansy. "¿Nadie nunca te explicó lo que significa tu apellido?"
Harry la miró, confundido y nervioso "Mi apellido..." Harry hizo una mueca "No sé ni por qué te estoy hablando" Murmura mientras mira para otro lado. No tenia escapatoria
Pansy lo miro con incredulidad, después sonrió con diversión "Imposible" Soltó. "Sos el heredero de una de las Casas más importantes de Gran Bretaña y el mundo. Los Potter tienen asiento en el Wizengamot, alianzas con medio ministerio y sangre que se remonta a antes de la fundación de Hogwarts"
Harry parpadeo "No sabía eso..."
Pansy lo miro, solo lo miro, con esos ojos verdes profundos "¿No sabes que sos?"
Él frunció el ceño "¡Obvio que si!" Intentó defenderse "¡Soy el niño que vivió, derrote a Voldemort!" aunque la incomodidad bailo entre sus palabras.
Pansy abrió los ojos alarmada "¡No lo nombres, idiota!"
"Y no, no sos famoso solamente por 'derrotar' al señor oscuro. Eras famoso desde antes de ser el niño que vivió, eras famoso por tu linaje, por tu padre, por tus abuelos. Y después de esa noche también fuiste famoso por ser el último heredero de tu familia"
Harry sintió que un escalofrio le recorria la espalda ante esas últimas palabras. La incomodidad fue mayor a lo demás. "¿Porque nadie me dijo nada entonces?"
Pansy sonrió como un cazador que observa a una presa. "No sé ¿no eras el favorito de Dumbledore" Pansy se estaba burlando y Harry lo sabía, quiso atacar, defender a Dumbledore, defenderse a si mismo... Pero no pudo.
"No te importa"
Pansy sonrió, tabiendo que había ganado.
"Todavía no entiendo algo" empezó "¿Por qué venir al callejón Nocturn?"
Harry alzó los hombros "Entre sin querer y no pudo salir, me encontré la biblioteca mientras buscaba una salida"
Pansy parpadeo un par de veces y después dijo "A veces pasa"
Ella sonrió "Pero el hecho de que sea de una biblioteca cuestionable no te haga dejar el libro" mientras le devolvía el libro "Información es información".
Harry no estaba de acuerdo,
"No necesito aprender estas cosas..." Dice en voz baja, dándole la espalda de Pansy. Des de detrás suyo, volvió a escuchar su voz: "¿En serio? Entonces decime: ¿qué asientos le corresponden a tu familia en el Wizengamot? ¿Cuáles son tus alianzas de sangre? ¿Con qué familias tienes derecho a exigir un pacto?" Ella interrogó sin piedad, haciendo que el se detuviera y mirará el libro en sus manos de nuevo.
«...Sea luz, sombra o guia, habrás de llamarlo tuyo...
Entonces la escucho reír "No seas ingenuo que eso no te conviene." Él no la veía, pero escucho sus pasos detrás suyo cuando ella se acerco a él "Vivimos en un mundo donde todos somos una pieza de un gran juego desde incluso antes de entrar a Hogwarts, y vos sos la pieza mas valiosa, pero no tenes ni idea."
Trago saliva cuando ella quedó en silencio, como si lo invitara a reflexionar. Entonces se dio la vuelta y la confrontó, mirándola a los ojos "¿Y qué querés que haga?"
Ella le sonrio "aprender a jugar."
Él la miró, realmente la miró, desde su pelo negro lacio hasta los hombros hasta sus ojos verdes tóxicos, como si buscara algo que ella no estuviera diciendo. "¿Me estas... ofreciendo ayuda?" Pansy sonrió aparentemente satisfecha con su pregunta y, por unos segundos, dudó.
"Si"
"¿Por qué?"
Entonces uso su mano derecha para poner su pelo atrás de su oreja "Diversión. Poder. Vos ganas una maestra y yo gano un favor." Ella hizo una pausa calculada y lo miro fijamente, verde tóxico con verde avada, un encuentro mortal y poderoso.
«....Entra, y despidete de quien fuiste, pues ya no volverás a serlo»
El corazón de Harry comenzó a latir con fuerza contra su pecho y trago saliva, sabiendo que era una oferta peligros a, pero a la vez, tentadora. Conocer aquel mundo que se le había negado y por primera vez cruzarse con alguien que no le habla como El niño que vivió, sino como alguien más...
La imagen de si mismo siendo reconocido como Heredero Potter en lugar de el niño que vivió fue, sin duda, suficiente para hacerlo dudar.
Pansy frente a él le extendió la mano, como si quisiera cerrar un trato y Harry miró su mano unos segundo, que parecieron horas. "Esta bien" Dijo al final, tomando la mano de Pansy "Pero no confió en vos"
Pansy sonrió como un depredador satisfecho y orgulloso, cerrando el trato con un apretón de manos "Buena elección. Entonces, bienvenido verdadero al mundo mágico, Heredero Potter."
