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I begged, but my heart begged more to be free

Summary:

Las madrugadas de Checo se habían convertido en sus tardes, pero es que él sabía que su amor merecía ser celebrado. Lástima que Max parecía solo tolerarlo.

Notes:

Wow, ni siquiera sé qué decir, vamos a decir que mi playlist lo hizo de nuevo.
Muchas referencias a canciones, algunas muy obvias.

Así que pongan su playlist más triste y que disfruten.

Obvio ninguna persona involucrada me pertenece, no busco ofender a alguien, solo ficción para entretenimiento, saluditos✌🏻

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Sus ojos no dejaban de llorar. Era la excusa tonta que salía de su boca desde que tenía memoria y no quería aceptar que algo le había dolido.

 

La misma frase que decía cuando su mamá lo regañaba y su tono le generaba un sentimiento pesado en el pecho. Las mismas palabras que salían cuando sus hermanos bromeaban con él sobre que era adoptado.

 

Y las mismas palabras que están en su mente desde hace quince minutos, sus ojos traicioneros seguían soltando lágrimas, y ni podía culparlos, porque él tampoco sabe cómo detener sus pensamientos, pensamientos que teme, no son nuevos.

 

Algo triste, porque, ¿con qué frecuencia pensaba en si realmente su relación seguía valiendo la pena? Y no lo mal entiendan, él de verdad ama a Max, lo ha hecho desde que tenía dieciséis malditos años, desde que eran adolescentes tontos y se enamoró a primera vista del rubio en primer semestre, puede que eso sea lo que le cobra factura.

 

Porque los cambios en cada uno siempre salen a relucir y siempre que intenta abordar el tema, el otro solo lo mira con ojos llorosos, dice que cambiará, y sin embargo, más temprano que tarde, lo mismo sucede, una y otra vez y en cada una de esas veces, él toma la decisión, él quiere ponerse primero y en todas termina retrocediendo.

 

Mentiría si dijera que no sabía que Max no era la persona más cariñosa, pero había escuchado que cuando alguien se enamora le nace hacer las cosas bien, las cosas diferentes, el mayor error de Checo fue creerlo, o su mayor error fue creer que Max lo amaba de tal manera para reformarlo.

 

No quiere decir que su relación sea un total fracaso, claro que no, por algo ha durado tiempo, pero también sabe las veces que se sintió insuficiente, inseguro, dudoso, incluso hasta molesto consigo mismo por darle el poder a otra persona de hacerlo sentir así.

 

Pero Max era su primer amor, su primer novio, su primer todo, aún recuerda aquella plática que habían tenido un domingo familiar, donde su hermana mayor tenía más experiencia y aún que se le clavó por días, y que en momentos como este, siempre, siempre salía a relucir.

 

—Siempre he pensado que está mal casarte con tu primer novio, o esas personas que no conocen a nadie más, siento que se encierran en algo —había salido de la boca de Paola, de la manera más tranquila posible, y era su hermana mayor, tenía más experiencia y aun así él se atrevió a desafiarla con una sonrisa de suficiencia que ahora estaba perdida.

 

—¿Por qué? Para mí mucho mejor, yo sé que amo a Max y quiero estar con él, no tengo que conocer a más personas para saberlo —lo había dicho con toda seguridad, a sabiendas de que su hermana no sabía cómo ese mismo Valentín meses antes Sergio estuvo a punto de terminar todo.

 

—No digo que no quieras a Max, Sergio, incluso la familia ya lo conoce, a lo que me refiero es que tienes mucho por explorar —su hermana volvió a decir con una mirada que indicaba que sabía de qué hablaba, pero no a todos les tenía que pasar lo mismo, ¿no?

 

—Pues yo ya dije, llevamos más de un año y medio, y seguimos igual —bueno, eso había contado como mentira piadosa, ¿saben? Tampoco podía contarles su vida entera.

 

Y el problema de su relación comenzó cuando su pedida fue en una cena y él lo diría como algo romántico pero, fue cuando estaban afuera y él ya se tenía que ir porque su Uber lo estaba esperando, no hubo abrazo, no hubo beso, no hubo nada solo un rápido sí, antes de tener que subirse apresurado.

 

Espero por un mensaje aunque sea explicando bien la situación, nunca llegó. Cuando lo recibió su mamá en su casa ni siquiera supo cómo contarle porque incluso comenzó a dudar de si eran novios o qué había pasado, cómo pudo sonrió y terminó por sólo atinar a decir que estaba bien, que fue en la cena y que sí, por fin tenía a su primer novio.

 

Si su hermana había dicho un, ¿nomás así? ¿No hubo nada?, él decidió ignorarla, todo lo que soñaba desde primero de prepa se le estaba cumpliendo, ya tenía lo que quería, ¿no? Ahora podía ser más feliz, ¿verdad?

 

Si creyó que todo se aclararía, pensó muy mal pues al principio ni siquiera se sentía como una relación, se hablaban en la prepa, les gustaba pasar tiempo juntos, pero saliendo de ahí, parecía que no estaban realmente en sintonía.

 

Apenas y tenían su Instagram. No admitirá el bajón que le dio al ver que en sus seguidores aún mantenía a la que sabía era el ex ligue del rubio, sabía que él ni usaba sus redes pero la espina igual se instaló y duraría ahí por meses.

 

Igual recuerda de manera muy vergonzosa cómo tenía que enviarle los TikToks a Max por línea porque no lo tenía agregado, mandaba las cosas más sin sentido, buscando que Max entendiera que sería más fácil si se agregaban, sorpresa, no pasó.

 

No fue hasta después de los seis meses que él tomó iniciativa. Pero el premio mayor era la vez que habían salido en una cita doble con Carlos y Charles y Max prometió alcanzarlos en el lugar pues tenía un pendiente. Pendiente que duró más de lo esperado y que cuando Charles en desespero le dijo que le marcara él no supo cómo explicar que no tenía su número de celular.

 

Aún recuerda la cara de ambos y cómo Carlos de manera incómoda sacaría su celular para marcarle él mismo. Sí, no pudo verles la cara después de eso, y de disfrutar la salida ni hablar, el hueco en su estómago le arruinó cualquier apetito.

 

Aún recuerda cómo fue su tiempo de "conquista", no tiene caso negar que él movió los hilos. Comenzó con pláticas equis entre amigos, después sobre los intereses de ambos, él buscaría maneras de acercarse, de estar ahí, hasta ser una constante, claro que tener de amigos a Carlos y Charles fue su mayor bendición, las salidas dobles serían su mayor apoyo.

 

Él le diría comentarios a Charles, este a Carlos y a su vez Carlos le comentaría al rubio, todo funcionaba como debería de, él esperaría pero ¿por qué al otro le tomaba tanto tiempo?

 

Según a palabras del propio Charles, Max se sentía inseguro, pues Checo tenía fama de coqueto y no tenía reparo en expresar qué clase de persona quería en su vida y Max sentía no encajar en ella, alegando tener cero oportunidad con el pecoso.

 

Sergio decidió que ya no bromearía al respecto y si lo hacía se aseguraba de incluir las cualidades del rubio, sabiendo que este escucharía, y si alguien notó que sus gustos habían cambiado de la noche a la mañana, nadie diría nada.

 

Tampoco negaría que cada que oía sobre un nuevo partido de práctica del equipo de béisbol de la prepa, esperaba que Max lo invitara, quiere decir estaban quedando, Max era el jugador estrella, podía ser una buena cita, las películas siempre lo usaban de cliché lo sabía, pero no porque era cliché quiere decir que fuera malo, no le molestaría acompañarlo, y aunque no supiera mucho del deporte investigaría o incluso podría preguntarle al mismo Max.

 

Adivinaron, nunca llegó a recibir una invitación, nada, solo comentarios de "ya me voy tengo que ir a entrenar", "mañana tengo juego me tengo que dormir ya" y él solo sentía que su corazón dolía un poquito más. Recuerda que sus ojos lo traicionaron de más cuando el otro canceló una salida por un juego de último momento.

 

Recuerda enojarse, pero con él, porque su tonta cabeza en lugar de reclamar, pensó: "Ahora sí, me invitará", y se quedó en pensamiento porque ni de esa manera el rubio cedió. Lo peor es que tuvo el valor de contárselo a sus amigos y lo primero que recibió de un Lance enojado fue:

 

—¿Es en serio, Checo? ¿Ese idiota te gusta? Ni siquiera usa su cabeza para algo tan simple, deberías de cancelarle igual.

 

Ahora entiende que Lance siempre tuvo razón, tal vez no en cancelarle, pero si Max no podía pensar algo tan simple y obvio, era lógico que su cabeza no podía dar para situaciones más complejas. Y eso se vería reflejado tiempo después, cuando su única solución fuera ofrecer un perdón quedado y ojos llorosos que prometían cambiar.

 

Siente que es el culpable, él debería de haberlo sabido, forzar las cosas nunca termina bien, y aunque se intenta convencer de que técnicamente solo las movió un poco, el destino siempre va adelantado, y él fue un tonto por creer que podría ganarle.

 

Ahora, Sergio sabe que es una persona súper expresiva, social y extrovertido, le gusta gritar a los cuatro vientos el amor que tiene, contrario a Max que no parece siquiera interesado en algo más que los juegos de su celular.

 

Sergio es consciente de que las redes no determinan el amor que una pareja se tiene, pero también sabe que siempre dejó claro lo bonito que sería que alguien lo presumiera de varias maneras, con un simple reposteo él se conformaría, tampoco esperaba recibir el gran buffet, patético ahora que lo mira.

 

Tira indirectas pero ninguna parece llegarle al otro, y si lo hacen son completamente ignoradas, y no importa qué tan bonito se ponga para sus salidas, ni por asomo verá la cámara del celular contrario apuntarle.

 

Ahora cada que ve su propio perfil siente repulsión al ver la descripción compartida, porque sabe que es falso. Él fue el que la puso en ambos perfiles, también la publicación de su primer año fue producto de las manos de Sergio, por más que se esforzó en que pareciera algo que Max publicaría, nunca se sintió correcto y nunca lo haría.

 

Oh San Valentín, trágico San Valentín, confiesa que siempre ha influenciado sus expectativas por las películas de comedia romántica, las ama con su vida, toda su vida soñó con algo así. Su comienzo no fue parecido pero esperaba que las cosas mejoraran, qué idiota era.

 

Creyó haber ocultado muy bien su cara de decepción ese primer San Valentín como novios, cuando dos días antes un Max que lucía apenado le comentó que no podían pasar juntos la kermés de su prepa, que el equipo había organizado un puesto y tenía que estar ahí. Él entendió, de verdad que lo hizo, aún les quedaba toda la tarde, mientras podría estar con sus amigos.

 

Su entendimiento duró hasta que vio al capitán del jodido equipo, Lewis Hamilton, pintando figurillas con su pareja, el cocapitán del equipo en un puesto. A ver, ¿qué? Si las dos personas más importantes estaban aquí, ¿qué tan necesaria era la presencia de su novio en aquel puesto? Ni siquiera tuvo que preguntar porque fue el mismo Lewis quien al verlo atinó a sonreír y preguntarle si quería que le hablara a Max.

 

Wow, eso rozaba la humillación en muchas, muchas maneras, solo pudo disimular la pena y las lágrimas que amenazaban con formarse en sus ojos negando de forma rápida. Cuando el otro parecía que iba a insistir, fue detenido por el brazo de Nico, quien ahora lo miraba apenado y con unos ojos lastimeros. Olvídenlo, esto ya no era rozar, ya había excavado en lo profundo de la humillación pública.

 

Fue el peor día y se sintió mal por sentir envidia de sus amigos, pero es que no pudo evitar pensar que qué le faltaba a él.

 

Recuerda que cuando su hermana llegó por él y le preguntó cómo le había ido, mintió, dijo que todo muy bien y que estaba emocionado por ir a la casa de Max. Mintió, de nuevo, no quería ni verlo, pero quiso darle una oportunidad y fue, lo recibió un Max penoso con rosas y peluches disculpándose por el tiempo perdido, y lucía genuinamente arrepentido, tanto que Sergio olvidó que a él no le gustaban ni las rosas ni los peluches.

 

Hablaron, vieron su película favorita y para el final de la noche ya se habían dicho "te amo" por primera vez, prometieron mejorar la comunicación, las actitudes y todo parecía que estaba floreciendo, aun si lo tenían que haber hecho desde meses antes, mejor tarde que nunca o algo así decían.

 

Su segundo San Valentín fue la prueba de que, bueno, las promesas se pueden romper. ¿Verdad?

 

La iniciativa, maldita infeliz iniciativa, porque nunca le podía pasar por la cabeza a Max, siempre era Sergio haciendo citas, Sergio planeando salidas, horarios, todo, Max solo contestaba y si lo hacía era a los planes que más le parecían, nada demasiado alborotador, nada demasiado nocturno, nada, nada como Checo.

 

Por eso cuando le dijo a Max que si él no decía qué hacer en San Valentín él no propondría nada, esperaba una sorpresa que le hiciera borrar todos los problemas. Claro que cuando su novio comentó que sería un picnic igual que en su aniversario, Sergio deseó hundirse en la bañera.

 

Un picnic, como el de su aniversario, un picnic con el que Sergio nunca había estado de acuerdo, que Sergio había comentado con él, que se aseguró de hacerle saber a todos y a Max de primero que no le gustaba, que era el único plan que no se acoplaba, pero hoy, había tenido iniciativa, ¿no?

 

Escribió una carta para acompañar el regalo que le daría a Max, se sintió sucio, porque no sentía realmente lo que puso, el día llegó y él ni siquiera podía levantarse de su cama, afuera parecía nublarse y él internamente rezó para que eso pasara, así podría poner una excusa para no presentarse y ver si el plan cambiaba.

 

Dios lo odiaba porque no pasó y refunfuñando fue, su madre solo lo miraba con esa cara de que sabía todo pero no podía intervenir, Sergio no sabía cómo sentirse al respecto.

 

De verdad que intentó poner su mejor cara, simplemente lo mejor que podía dar ese día era una miserable sonrisa que lastimó sus ojos, que ante cualquier viento volvían a nublarse. Por primera vez Max entendió y preguntó al respecto, fue el toque que Sergio necesitaba, las palabras salieron incluso antes de que pudiera pensar en ponerles algún filtro.

 

Expresó cómo no sentía las cosas bien, cómo la relación colgaba de él, cómo cada día que pasaba era un día donde su paciencia se agotaba más, y Max alegó haber cambiado, pero mientras las excusas salían de su boca, Sergio entendió algo.

 

Todo lo que Max había cambiado, en realidad era el mínimo de una relación, y él, él lo había aceptado todo este tiempo, él había sido el que prefirió vivir en su ilusión del primer amor, él sólo se había encadenado y le había dado la llave a Max, pero las cosas tenían que cambiar, él tenía que ponerse primero.

 

El parque no era el lugar ideal, por lo que sugirió moverse a la casa de Max para hablar mejor, el otro aceptó sin mucha resistencia y cuando la madre de Max llegó por ellos, aún recuerda el silencio incómodo que atormentaba el momento, si pudiera regresar el tiempo era capaz de irse caminando con tal de evitar esa situación.

 

Tal como prometió, en la casa del rubio tomó la decisión, tenía que terminar esta relación, amaba a Max, Dios sabe que sí, recuerda estar en el baño y escribirle a su mamá un mensaje de que en diez minutos le pidiera un Uber mientras las lágrimas retenidas por fin encontraban salida.

 

Mensaje que borraría apenas minutos después, pues al salir la primera vista que vio fue a su rubio sollozando con las mejillas rojas, una carta en sus manos. Y Sergio aguantó la vista, y con todo dolor le confesó que no podía aceptar su amor, que no era suficiente, que de verdad agradecía los cambios que el otro proclamaba haber hecho, pero simplemente no bastaba y no lo haría, ya no más.

 

Tampoco era de piedra, por lo que cuando terminó de pronunciar las palabras y vio a su novio, el serio y racional Max, arrodillarse mientras sollozaba como un niño pequeño aferrándose a sus piernas mientras prometía mejorar, ser mejor, y nunca volver a lastimarlo, Sergio se tentó.

 

Pero contra todo pronóstico negó diciendo que lo perdonara pero ya no podía, que perdón por hacer esto pero alguien tenía que tomar la decisión y sabía que el otro en su comodidad nunca lo haría, así que tenía que correr por su cuenta.

 

Y él de verdad estaba decidido, su error fue tomar la carta que Max comenzaba a abrir con desespero en un intento de demostrar que sus sentimientos eran igual de intensos que los de Sergio.

 

Y si ya había empezado el error, terminó de condenarse cuando accedió a leerla, cuando vio cómo el otro lo llamaba el amor de su vida y el hombre que quería para su futuro, incluso había incluido que él se volvería la mejor versión de sí para poder hacerlo feliz, bueno, Sergio selló su destino perdonando al rubio.

 

¿Y cómo había llegado aquí? Ah, que es verdad, la fiesta, recuerdan que Max no era de planes sociales, lo recalcó cuando él, muy emocionado, fue a contarle sobre un festejo que estaba organizando su antro favorito por aniversario, abrirían toda la noche y Sergio tenía meses sin salir, de verdad que quería volver a sentir adrenalina por un día, y obvio que la primera persona en quien pensó era su novio, era lo normal, ¿no?

 

Además sabía que a Max no le gustaba que saliera con sus amigos al antro, pues los únicos que iban a estos lugares eran Esteban y Fernando, amigos que nunca habían sido del total agrado de su novio, por lo que sabía que si ponía los nombres sobre la mesa Max aceptaría, bravo, otra cosa que no pasó.

 

Volvió a recibir una negativa por parte de este, pero lo intentó, y en su mayor plan de venganza invitó a Esteban y Fer, sabía que estaba mal ¿okay? Él sabía pero el enojo lo cegó y de verdad le encabronaba que él sí tenía que acceder a todo tipo de planes pero su novio no podía ceder por una vez, por una sola noche.

 

Lo que no esperaba es que dos días antes, mientras expresaba su descontento con su mamá, esta atinara a decir un comentario que abarcaría las madrugadas de Sergio:

 

—¿Cómo piensas en tu futuro con alguien así? Él no va a cambiar esa parte, lo sabes, y tú tampoco quieres, pero ¿cómo van a ceder?

 

Vaya, su mamá le había tirado toda su venganza en minutos y es que tenía razón, no podía huir toda la vida en arrebatos de enojos. No podía ignorar a Max porque se enojaba y el otro no podía simplemente seguir negando todos los planes que salieran de su zona o bien enojarse si Checo recurría a otros amigos para ir a estos.

 

Entonces ¿qué tenía que hacer? ¿Por qué todo era tan complicado? Y un solo pensamiento volvió a sacar todas las cosas que habían estado como pequeñas piedras en su corazón y que buscaban por fin una salida.

 

Y lo que más le pesaba a Checo es que si ahora terminaba a Max, para él no sería más que un berrinche por una tonta fiesta cualquiera. Para él la ruptura sería eso, por una salida rechazada, y para Sergio sería el corazón reclamando paz.

 

Porque él de verdad creyó que las cosas cambiarían, porque había indicios de que el rubio en verdad estaba mejorando, porque tenía todas las cosas que alguna vez había anhelado, ¿entonces por qué cada cosa que tenía se convertía en algo de temer, en algo que sobrepensar? Tal vez simplemente las cosas que alguna vez quiso no eran como las imaginaba.

 

Cuando sintió que sus ojos por fin se cansaban y las lágrimas secaron para solo ser sollozos, decidió que el día había sido demasiado, que las cosas no las podía solucionar en ese momento, que mañana tampoco tendría idea de qué hacer pero al menos no sentiría cómo la cabeza le pesaba en reclamo del cansancio.

 

Mañana sería otro día, esperaba que mejor, esperaba que el valor que tanto había batallado para alguna vez conseguir volviera, o que el rubio entendiera que lo estaba perdiendo, esperaba, como siempre lo había hecho.

 

 

Notes:

Espero haya sido de su agrado, cualquier error o comentario háganlo saber, no me molesta en absoluto.

Hipotéticamente, si fueran Sergio, qué harían?😺.
Quiero hacer un POV Max