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Secretos a voces

Summary:

Ferran Torres solo necesita un momento para asimilar que ha marcado el gol de la victoria.

O

Como Fedri no es tan secreto y se comen a besos después de la final

Work Text:

Necesitaba un momento, desde el pitido final, todo había sido euforia a su alrededor. Chillidos, abrazos y felicitaciones, eso era lo único que recordaba de las últimas horas. Pero ahora Ferran había salido un momento a la terraza, se había sentado al borde de la piscina, remojando sus pies. Necesitaba un momento, nada más cinco minutos para descomprimir.

Dentro aún seguía la celebración, todos estaban eufóricos, y para no estarlo eran campeones del mundo. Pero él aún estaba que no se lo creía. El gol que había coronado a España como campeona mundial había sido suyo, su gol, no el de Lamine ni el de Oyarzabal, sino el suyo, su gol.

Estaba tan absorto en sus pensamientos que no notó cómo Pedri llegaba a su lado. Este se lo quedó mirando en silencio, y cuando Ferran se dio cuenta de que había alguien a su lado, pegó un brinco.

-¡La madre que te parió, Pedri, qué susto me has dado! - exclamó.

-Vamos hombre, no es para tanto...¿Te importa que me siente?- Preguntó Pedri

-Faltaría más...

Pedri se sentó a su lado y entrelazó su mano con la de Ferran.

-¿Todo bien?- preguntó el Canario.

Ese era su forma de decir "estoy aquí, si pasa algo puedes contármelo". Habían desarrollado ese código cuando aún eran simples amigos.

-Es surrealista, he marcado El Gol, yo, que hace un par de días rezaba por uno... Para demostrar que sí que valgo...- Apretó la mano del contrario.

Pedri lo miró con cariño, sabía que su pareja estaba atravesando un bache y que la confianza consigo mismo aún tenía trabajo.

-Nunca he dudado de ti. - Le dedicó una sonrisa cálida al Valenciano, se acercó a su cuello y le dejó un beso.

Ferran volvió a saltar de la sorpresa, con sus mejillas teñidas de rojo.

-¡Pedri! Pueden vernos... - lo regañó.

-Vamos Ferri, que todos lo saben, aunque no digan nada. ¿O te tengo que recordar el día que Pau te pilló saliendo de mi habitación con solo una toalla? ¿O el otro día cuando Gavi te pilló cuando dormías en mi cama abrazado a mi camiseta? ¿O está misma tarde con ese beso súper disimul....

-¡Ya, ya, ya! Lo capto, no hace falta que hagas la lista de la compra.- El rojo de la cara de Ferran se extendía hasta sus orejas y miraba con reproche a su pareja.- Pero es tu culpa, me tienes abandonado.

No le parecía muy justo decir que la relación hubiese sido descubierta por su culpa, Pedri tenía la misma responsabilidad que él. El menor alzó una ceja y una sonrisa traviesa se instauró en sus labios. Rápidamente se acercó a la oreja del contrario, mientras que su mano empezó a subir por su muslo.

-¿Tanta prisa tienes, campeón? Me vas a estropear la sorpresa- susurró antes de morder el lóbulo de la oreja de Ferran.

Pedri notó cómo el cuerpo de Ferran se tensaba bajo sus palmas. Y allí vio su señal, con facilidad empujó al más alto a la piscina, quien, al no esperar esas acciones, cayó fácilmente al agua.

Cuando Ferran volvió a la superficie, Pedri se estaba descojonando vivo.

-¿Hacía falta?- Preguntó Ferran nadando hasta la orilla.

La piscina no era profunda, y Ferran tocaba el fondo de la piscina con las puntas de sus pies.

-El ambiente se estaba calentando demasiado, había que enfriarlo- se defendió Pedri.

Una idea maliciosa apareció en la mente de Ferran, quien estaba llegando a donde Pedri se encontraba. Al llegar, se situó entre las piernas de Pedri, mirándolo.

-¿Me vas a tirar?- preguntó el más bajito.

-No... De momento.- Respondió Ferran.

En la zona de estaba Pedri tenía menos profundidad y Ferran podía tocar el fondo de la piscina a la perfección. Posó sus manos en los muslos del Canario y los empezó a besar, alternando cálidos besos y ligeras mordidas, subiendo por ellos. Las manos de Pedri se posaron en los hombros de Ferran, no sabiendo bien bien si alejarlo o dejar que siguiera.

Finalmente, Ferran llegó a la entrepierna. Beso la área con un poco más de énfasis, notando el miembro semierecto de su pareja. Con la guardia de su pareja baja, retrocedió haciendo que Pedri perdiera el equilibrio y se precipitara hacia delante, Ferran solo tuvo que dar un ligero empujón para que este cayera encima suyo, dentro de la piscina.

-El ambiente se estaba calentando demasiado, había que enfriarlo- Dijo burlonamente Ferran ante la mirada incrédula de Pedri.

-Increible, ¡sí has sido tú!- Protestó el Canario intentando ahogar al contrario.

Ferran dejó que este lo llevara debajo del agua, pero arrastró al otro y, debajo del agua, lo besó.

Pedri salió a la superficie en busca de aire.

-¿Pa' qué me besas debajo del agua? No podía respirar- Protestó cuando Ferran salió a la superficie.

-Queria probarlo, siempre salen en las películas, no me culpes por no tener branquias- El más alto agarró la cintura de Pedri y lo acercó a su pecho.

El más bajito, sin mucho esfuerzo, enrolló sus brazos alrededor del cuello de Ferran, ya que sus pies casi no tocaban el fondo. El más alto tocó suavemente los muslos de Pedri, dándole permiso para enrollarlos alrededor de su cintura.

Y así se quedaron un buen rato. Ferran andaba por la piscina con Pedri colgando de su cuello, intercambiaron besos y caricias en un momento íntimo. Hasta que aparecieron Pedro Porro y Borja Iglesias, con un altavoz en la mano.

-¿Qué hacéis, tortolitos?- Preguntó Borja levantando una ceja.

-El cielo estaba bonito- Intentó excusarse Ferran mientras bajaba a Pedri de encima suyo.

-¡Que estamos en Nueva York chaval, aquí no se ve ni una puta estrella en el cielo!- Exclamó Porro.

-Queríamos cinco minutos de privacidad y tranquilidad, que con vosotros allí, imposible hermano- Agregó Pedri saliendo de la piscina.

-No hace falta que pongáis excusas- Empezó Borja abrazando a Pedri por los hombros - que sabemos perfectamente que hacíais aquí, pillines.

Pronto el ambiente de la piscina se fue animando y la fiesta se acabó trasladando a la piscina. Alcohol, música y alegría durante un par de horas más hasta que, rendidos, se fueron retirando cada uno a su habitación.

Pedri andaba lo suficientemente sobrio para poder andar y hablar con claridad, pero lo suficientemente borracho para que la opinión de los demás dejara de importarle. Ferran andaba en las mismas.

Así que al llegar al pasillo de sus habitaciones, Pedri acorraló a Ferran contra la puerta de su habitación y, tirando de la camiseta del más alto, se empezaron a besar con ferocidad. Pedri abrió la puerta a duras penas y ambos se precipitaron dentro de la habitación, cerrando la puerta detrás de sí, ante la incrédula mirada de Fabián y Mikel.

-¿Te importa que duerma en tu habitación?- Preguntó Fabián a Mikel, quién inicialmente compartía habitación con Pedri.- Sabía que esto pasaría...

 

 

 

El móvil de Pedri llevaba sonando un buen rato. Ya era por la mañana y tenían que coger un avión que los llevaría de vuelta a España, pero ninguno de los dos jóvenes que dormían en esa cama tenían muchas intenciones de levantarse.

-Pedri...-La voz rasposa de Ferran sonó por encima del teléfono.- Dame.

En otro momento Pedri hubiese hecho alguna broma con lo que su acompañante acababa de decir, pero no tenía ganas ni energía y le entregó su teléfono.

-¿Sí?... Sí, sí, soy yo, estoy con Pedri ahora mismo... Nos acabamos de levantar... No... Si... Vale... En una hora en la recepción.... Okay, perfecto.... Deu- Y colgó, devolvió el teléfono a Pedri quien aún no abría sus ojos.-Trenemos que espabilar, me voy a dar una ducha.

Pero antes de que pudiese moverse el canario, lo agarró de la cintura y lo volvió a tirar en la cama.

-No.

-Sí.

-No.

-Sí.

-He dicho que no.- Pedri se sentó encima de Ferran, atrapándolo entre el colchón y él, abriendo por fin los ojos.

Y vaya vistas, Ferran se encontraba sonrojado con el pecho descubierto donde solo quedaba una ligera marca resultado de su apasionada noche. Pedri fue bajando la vista hasta que llegó a la cadera y justo allí debajo había una marca de color violeta oscuro. Pedri sonrió y la acarició con el pulgar.

-No hagas eso...- Guñió el Valenciano tapándose la cara con la mano.

-Podríamos hacer uno rápido...

-No, a mí no me engañas, la ultima vez que dijiste esto por poco llegamos tarde al entreno...- Con la otra mano agarró con firmeza la cadera desnuda de Pedri, evitando que este continuará moviendose encima suyo.- Porfavor... - suplicó.

Pedri tenía una sonrisa traviesa instaurada en sus labios.

-Creo que me estás mintiendo...- Dijo Pedri posando su mano en el pecho del contrario.

-Pedri por favor, no quiero llegar tarde, cuando volvamos a Barcelona, seré todo tuyo, lo que quieras, pero por favor....

-Me voy de vacaciones cuando lleguemos, se lo prometí a Mamá.

Ferran apartó la mano de su cara y por primera vez esa semana contempló el cuerpo desnudo de su pareja encima suyo, viendo con claridad las marcas que había dejado la noche anterior repartidas por el pecho de su pareja, y en ese momento supo que no había vuelta atrás.

 

 

 

-¡Ya estamos aquí!- Anunció Ferran llegando a la recepción del hotel.

Ya se encontraban todos allí eran los últimos en bajar.

-Lo siento, se me pegaron las sábanas...- se excusó Pedri.

Pero nadie le creyó.