Chapter Text
Como de costumbre, Nico estaba mirando detenidamente a Valentín mientras entrenaban.
-Qué lindo que es -suspiró para sí mismo mientras Enzo se le cagaba de risa, como no podía ser de otra forma.
-Sos un boludo -le dijo su compañero.
-No seas malo, che, ¿qué quieres que haga? -contestó el rubio.
-Mmm, no sé, pasar de página -respondió el jugador del Chelsea en tono burlón.
Al oír esa sugerencia, Nico no pudo evitar sentir un dolor en el pecho. ¿Pasar de página? ¿Por qué?... La realidad es que él mismo sabía bien la respuesta: Valentín no sentía lo mismo y se lo había dejado muy en claro.
Y es que la noche anterior, Nico había salido de joda con Valen y dos de las parejas más estables del grupo: JuliEnzo y CutiLicha. El tema es que, entre trago y trago, Nico le declaró su amor a Valen por milésima vez para encontrarse con un «no siento lo mismo» por parte del último...
Valen le había roto el corazón.
Pero Nico no se había ni planteado el dejar que estas palabras cambiaran algo, que lo hicieran desistir... El gallego era todo menos poco perseverante. Tarde o temprano, Valen se daría cuenta de quién era el amor de su vida.
Por ello, no dudó en responder a Enzo con toda seguridad:
-Pffff, la única página que voy a pasar es la de la revista Caras cuando salgamos con Valen -dijo de una manera casi delulu.
-Sos un tarado -resoplaba Enzo, pensando que su amigo sufría al pedo.
En ese momento terminó la práctica, Samuel cagó a pedos a los chicos por boludear, y el Colo casi se acerca a burlarse de ellos, pero algo lo detuvo. Pensó que era incomodidad. Al recordar lo que había sucedido la noche anterior, ni podía ni lograba siquiera mirar a Nico. Evitaba sus miradas. Lo ignoraba totalmente.
Juli se dio cuenta y le preguntó al Colorado al respecto:
-¿Estás seguro de que las cosas están mejor así? ¿Seguro de lo que sentís?
Si algo tenía la Bestia de Calchín es que podía ver a mil kilómetros de distancia cómo se sentían todos a su alrededor, por lo que al recibir la confirmación de que el Colorado «no sentía nada por Nico», no pudo creer haberle pifiado en su percepción.
Valen lo miró con cara de pocos amigos y le respondió de manera tajante:
-No lo veo de esa manera. Es más, nunca me lo planteé porque jamás lo vería de esa manera. No lo entiendo mucho.
Juli le dio unas palmaditas en la espalda y prefirió no insistir más, aunque muy en el fondo seguía incrédulo.
Valentín no sabía ni lo que sentía, pero prefería no indagar más. La introspección era para él un arma de doble filo que optaba por no tocar. Sus experiencias pasadas lo habían convertido en un chico tan tajante como precavido, y simplemente no se sentía listo para bajar sus barreras; rechazar a Nico era algo natural. Era lo correcto. Eso es lo que pensaba.
Pero eso sólo lo sabía él. Y Nico había acabado de escuchar lo que este había dicho sobre él: «Jamás lo vería de esa manera».
El semblante del gallego cambió de manera lo suficientemente sutil como para que nadie lo notara.
Samuel mandó a los chicos a sus casas.
Nico se rindió.
