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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 1 of Was it casual?
Stats:
Published:
2026-07-26
Words:
1,406
Chapters:
1/1
Comments:
6
Kudos:
56
Bookmarks:
4
Hits:
395

Was it casual?

Summary:

Una noche de insomnio, un tiktok y una pregunta

Contadme vuestros “fue casual cuando…”

Mikel decide responder. Sin esperar que Unai también lo hiciera.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Eran las dos de la mañana y, a pesar de tener un partido decisivo al día siguiente, Mikel no era capaz de conciliar el sueño. El insomnio llevaba acompañándolo desde que era un niño, pero nunca se había sentido tan solo. Ya no tenía a quien llamar o escribir cuando la oscuridad le ganaba y no encontraba la forma de iluminarla. Desde su ruptura con Unai (si es que a eso se le podía llamar ruptura), todo se le venía encima con más fuerza que de costumbre. Por eso mismo necesitaba distraerse constantemente, cualquier estímulo que mantuviera su cabeza ocupada para no pasarse la noche sobrepensando. Así que, después de pasar horas intentando dormir sin éxito, cogió el teléfono de la mesita de noche y abrió TikTok.


Normalmente, en su Para ti aparecían reseñas de películas o recomendaciones musicales. Los vídeos de fútbol los pasaba siempre, bastante tenía con vivirlo a diario como para seguir viéndolo en su tiempo libre. Prefería aprender sobre cualquier otro tema y acumular datos tanto divertidos como inútiles con el objetivo de quedar como el amigo más guay cada vez que jugaban al Trivial.
Y, aunque durante un buen rato todo siguió la línea habitual de su Para ti, el mundo se le paró en cuanto escuchó sonar Casual, de Chappell Roan, de fondo en un vídeo. Había descubierto aquella canción dos años atrás, también en TikTok, justo cuando empezó a conocer a la persona por la que perdió la cabeza… y por quien seguía perdiéndola. Porque, por mucho que le diera vueltas, nunca llegó a entender qué había pasado entre ellos.


Nunca llegaron a estar juntos. Eso era completamente cierto. Pero tampoco había un solo comportamiento entre ellos que pudiera describirse como el de dos amigos. La letra de la canción empezó a resonar en su cabeza, no solo por la nostalgia del momento en el que la descubrió por primera vez, sino porque describía con una precisión casi dolorosa todo aquello que no sabía poner en palabras. Fue entonces cuando salió de la burbuja en la que se había encerrado y, leyó el texto que acompañaba al vídeo.


Contadme vuestros “fue casual cuando…”


Mikel no era una persona que soliera comentar o publicar cualquier cosa en redes sociales que no fueran Instagram o Twitter. Pero eran ya las tres y media de la pasadas y, después de leer comentarios de todo tipo (desde una usuaria que se preguntaba si todo fue casual cuando la chica con la que nunca llegó a estar dijo su nombre, en lugar del de su futura mujer, durante los votos de su boda, hasta otra que se preguntaba si fue casual cuando el chico que le gustaba había dejado de comer fresas porque ella era alérgica), decidió poner su granito de arena.

 

Mikel
Fue casual cuando envolvías tu chaqueta en mi cuerpo cada vez que subíamos en un coche porque te diste cuenta de que me daba frío fácilmente, cuando discutiste con tus compañeros solo para estar conmigo, cuando nos sentábamos bajo las estrellas a hablar de cómo sería nuestro futuro en el futbol, cuando me diste un ramo de nomeolvides con una nota que decía “estas flores representan el amor verdadero y eterno, por eso te las doy a ti”, cuando me llamabas durante horas por la noche para ayudarme a lidiar con mi insomnio, y cuando siempre me cogías de la mano entre la multitud porque tenías miedo de que me perdiera? 

 

Escribir aquel comentario fue tan doloroso como liberador. Recordar cada uno de esos momentos volvía a dolerle. Su mirada se fue al ramo de flores que reposaba, ya disecado, sobre el escritorio de su habitación, con la nota aún conservando el mismo color que el día en que Unai se la dio. Durante mucho tiempo había visto aquel ramo como una promesa de que, algún día, podrían estar juntos. También volvieron a su cabeza las mil conversaciones que compartían sobre cualquier tema, especialmente aquellas en madrugadas como estas, en las que Unai se quedaba al otro lado del teléfono durante horas. Eso le parecía uno de los gestos más bonitos que habían hecho nunca por él, no solo porque le hacía sentirse acompañado, sino porque sabía el sacrificio que suponía quedarse despierto hasta tan tarde. Aun así, poner por escrito todo lo que sentía en una sección de comentarios con desconocidos que parecían encontrarse en la misma situación le proporcionó una sensación de consuelo que ni sus amigos más cercanos podían ofrecerle.


Por suerte o por desgracia, Mikel comprobó pocos minutos después que las costumbres no desaparecen de la noche a la mañana. Porque Unai, que tampoco había conseguido conciliar el sueño aquella noche, había respondido a su comentario.

 

Unai▸ Mikel
Lo fue, no eramos nada más que amigos. Simplemente romantizar de más cada interacción que tuvimos.

 

No esperaba que Unai llegara a enterarse de que había comentado aquel vídeo y mucho menos que respondiera, pero que insistiera en que no habían sido más que amigos y que todo hubiera estado únicamente en su cabeza era algo que no acababa de creerse.


Aquello ya se lo había dicho durante la última conversación que habían tenido, esa conversación agridulce que puso punto final a algo que nunca llegó a empezar. Pero Mikel sabía que los amigos no se miraban de esa forma ni tenían ese tipo de detalles entre ellos. Sabía que aquello no era normal en una amistad y poco a poco, la tristeza que llevaba semanas acompañándolo empezó a transformarse en enfado.


Entonces se dio cuenta de un detalle.


Unai seguía teniendo la foto de perfil que compartían.


A Mikel siempre le había parecido una tontería ese tipo de cosas. Sin embargo, cuando coincidían en torneos fuera de casa y compartían hotel durante varios días a pesar de jugar en equipos rivales, se escapaban a la misma habitación a ver el anime del cual en ese momento todo su vestuario estuviese hablando. Después de tantas noches compartiendo una cama de noventa y una serie, habia terminado aceptando compartir una foto de perfil.


Aquello ya le pareció el colmo claro. No podía estar hablando en serio si seguía manteniendo esa foto. Así que, antes de acostarse, porque entre el la tristeza y el cansancio ya apenas podía mantenerse con los ojos abiertos, decidió dejar un último comentario, más por vacilar que por cualquier otra cosa. Ya de nada servía seguir en esa onda negativa.

 

Mikel ▸ Unai
Es gracioso como dices todo esto pero sigues manteniendo la foto de perfil compartida que solíamos usar.

 

Puso el comentario con esa mezcla de vacile y sinceridad que tanto le caracterizaba. No pretendía seguir dándole vueltas al tema, pero sí hacerle ver que lo que habían tenido nunca había sido una simple amistad. Que usar los banderines de córner como referencia para saber a partir de dónde podían darse la mano durante unos segundos no era algo que hicieran dos amigos. Que desaparecer durante el descanso para verse a solas, priorizando esos pocos minutos juntos antes que escuchar la charla táctica de sus respectivos equipos, tampoco lo era. Nada entre ellos era propio de dos amigos. Pero, a esas alturas, ¿qué más podía hacer?


Después de eso, apagó la luz de la habitación. Solo la pantalla del móvil seguía iluminando la oscuridad del cuarto. Las notificaciones no dejaban de llegar, decenas de usuarios daban me gusta a su comentario, otras tantas respondían preguntándose qué había pasado realmente entre ellos o dejando emoticonos de sorpresa. Mikel le dio la vuelta al teléfono y cerró los ojos. No volvió a entrar nunca más en aquella sección de comentarios, a pesar de que allí se encontraba exactamente lo que llevaba tanto tiempo queriendo oír.

 

Unai▸ Mikel
De acuerdo, nunca fue casual. Admito que todo fue mi culpa. Nunca quise que todo terminara de esa manera. Honestamente, todos los días sigo buscando el ese calor que siempre estaba a mi lado. Incluso he conservado todos los regalos que me has dado, la colonia que dejaste en mi casa cuando rompimos sigue en mi baño, a veces, cuando te echo de menos la rocío en mi sudadera solo para recordar los buenos tiempos. Te quería y siempre lo haré.

 

Unai▸ Unai
Algunas noches me siento en el borde de mi cama pensando en si tal vez debería pasar página, pero inmediatamente vuelvo a pensar en que tal vez aún tenga una oportunidad y en si debería intentarlo de nuevo.

Notes:

Volví a caer en el delirio, chicas. El de hoy, más que full risas, está inspirado en una sección de comentarios del trend de “was it casual when…” que vi hace unos cuantos días y me apetecía trasladarla a la ficción, cambiando un pelín los comentarios para que encajasen con ellos :)

Me hubiese gustado meter más recuerdos y cosas entre ellos, pero no lograba hacerlo encajar bien. Si a alguna le hace gracia, a lo mejor me animo.

Espero que hayáis pasado un buen rato leyendo.

Un besazo.

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