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Era jueves lo cual significaba media day, muchos esperaban encontrarse con las actividades y responsabilidades habituales que tenían que seguir pero, los de marketing, redes y comunicación tenían otra idea.
Mientras iban terminando con sus obligaciones, cada piloto fue citado y guiado a una sala de conferencia donde tres personas se encargaron de explicar por qué estaban ahí y qué iban a hacer.
La verdad, para Oscar fue simple de entender ya que ya habían hecho ese formato una vez y fue bien recibido, este constaba de que, por ejemplo, McLaren, Lando hacia una práctica corta de cuatro vueltas en el circuito que les tocaba ese fin de semana y él, Oscar, le hacia de ingeniero, obviamente siguiendo algunas de las indicaciones del que verdaderamente ocupaba ese trabajo.
Todos lo habían hecho con su compañero de escudería y, honestamente, había sido media divertida la actividad ya que tenían vía libre para tomárselo en serio al trabajo o, simplemente, boludear. Por supuesto, ese ‘boludear’ tenía ciertos límites, el límite siendo traer de vuelta el auto sano y salvo, y por lo menos anotar dos o tres cosas que estaban andando mal o que se tenían que ajustar.
Ahora, el mismo formato se volvía a repetir con la excepción de que no tenían permitido estar con su compañero de escudería. Al ser la primera vez que intentaban hacer esto, la mayoría terminó siendo emparejada con personas con las que ya eran medio cercanas como George con Alex, entre otras.
Él por su parte soltó un suspiro mientras esperaba a ser llamado, sea quien le toque como compañero esperaba poder pasar esta actividad tranquilo y sin problemas.
— Bien, siguiente grupo, Piastri con… —Al escuchar su apellido dio un paso al frente, espero paciente a que el chico busque en su tableta y le diga quién iba a ser el afortunado.— Colapinto.
. . .
Bueno, media day existía por una razón, las ideas y actividades con las que el equipo de marketing y redes salían eran brillantes como esta. Esperaba que en vez de cuatro vueltas las hayan cambiado a diez como mínimo, el trabajo de ingeniero era bastante interesante y digno de respeto.
Mientras esos pensamientos surgían en su cabeza, su cuerpo se movió por sí sólo y se detuvo al lado del argentino, sus miradas se encontraron por un momento, sonrisas cómplices se formaron en los labios de ambos.
Cómo no iba a ponerlo feliz trabajar o estar cerca de su novio sin necesidad de tener que buscar alguna excusa de por medio.
Por supuesto, como pilotos, la relación que mantenían era ultra, mega secreta y privada aunque por las miraditas que Lando y Gabriel les estaban dando desde la otra punta de la habitación… estos muy probablemente ya sospechaban algo pero no importa, los interrogatorios podían quedar para después, su atención ahora mismo estaba dedicada a solo una persona.
— Para mi que vos metiste mano, medio raros esos grupos. —Gracias al constante ruido de personas hablando alrededor y que en varios clips se había notado que él mismo a veces no escuchaba bien, el argentino aprovechó esto para acercarse más, lo suficiente para que sus hombros y nudillos se rozaran, y así murmurarle cerca del oído esas palabras.— Digo no más, podrían haberme puesto con Checo o con Gabi.
Realmente había hecho un buen trabajo en sentarse a estudiar español entre las pruebas de simulador y demás obligaciones, Franco se notaba más contento y cómodo hablando con él aunque sus conocimientos se limitaban a poder entender medianamente bien lo que escuchaba, escribía y leía mientras que a la hora de pronunciar… Mejor se quedaba con el inglés, por lo menos por ahora.
— Tan supersticioso que sos y no crees en las coincidencias ahora. —Para darle más énfasis a su acto negó con su cabeza y cruzó sus brazos, notó como los ojos verdes del otro bajaron por un momento a donde se habían rozado sus nudillos, ahora él también lamentaba la pérdida de ese mínimo toque. En un intento de arreglarlo, se acercó más para así presionar sus hombros juntos sin dejar ni un centímetro entre ellos, sumándole a esto una leve sonrisa se dibujó en sus labios, ojos verdes chocaron con los suyos, cafés. .— Pero está bien, si te gusta creer que arreglé los grupos hacelo.
Observó, con cierta diversión, como los ojos del otro se abrían más en forma de sorpresa, no esperando para nada ese contraataque, y como cierto rubor rojizo aparecía en las puntas de sus orejas, acto seguido sintió un codo hundirse en el costado de su estómago.
— Atrevido que sos, mirá si te escuchan, yo zafo porque cuento con los dedos los que saben español acá pero, ¿y vos?
Él por su lado simplemente se encogió de hombros e intentó verse natural y tranquilo a la hora de responder con un tono monótono.— Solo estaba respondiendo a tus acusaciones sin pruebas.
Normalmente, seguirían ‘peleándose’ por mera diversión hasta que alguno de los dos decida rendirse y soltar el tema, pero esta vez la atención de ambos fue llamada por un tercero, mismo que hizo que se rompiera la frágil burbuja en la que se habían metido.
— Oii, tenemos que irnos. —Había sido Gabriel quien les llamó la atención, el brasilero hasta les hizo señas mientras se retiraba con su compañero por la puerta dejándolos solos en la sala de conferencia.
Por un momento se miraron entre ellos confundidos ante la rapidez de los demás por irse y cómo fallaron en notarlo. Pero en fin, caminando a la par se dirigieron a la salida, en el trayecto sus nudillos se rozaron una vez más y, ahora sin espectadores alrededor, sus dedos no dudaron en entrelazarse.
Fue un gesto que duró poco ya que apenas cruzaron la puerta se soltaron pero la mínima calidez y cariño que compartieron permaneció como un suave cosquilleo en la palma de sus manos.
( . . . )
A mitad del camino a los garajes surgió la cuestión que todavía no habían discutido por estar hablando de otras cosas que no tenían nada que ver con Gabriel y Kimi, únicamente cuando se separaron de estos y vieron a lo lejos a Alex con su traje de piloto a medio poner y a George con auriculares colgando de su cuello fue que cayeron en que.
— Bueno, ¿quién va a ser quién? —La pregunta del millón, como decían las instrucciones de esta actividad, uno iba a salir con su auto y el otro le tenía que hacer de ingeniero, sencillo y fácil de entender, si bien todo era por fines de contenido uno también podía aprovecharlo y probar su auto con mejoras antes de la primera práctica libre.
Mclaren había traído mejoras, Alpine no.
Si iban por la decisión de que uno aproveche la actividad para probar su auto la respuesta estaba clara.
— Hmm, yo ya fui ingeniero con Lando.
— Y yo ya fui piloto.
Pero al mismo tiempo Alpine era Alpine, sabía que Franco no iba a correr en la primera práctica porque el mismo se lo había comentado, teniendo en cuenta las veces que hablaron de esto y los videos que circulaban en Internet sobre cómo manejaba ese auto. Definitivamente, Alpine seguía siendo Alpine, y si también tenía en cuenta lo que había pasado el domingo.
— Anda a cambiarte vos, yo voy a buscar los auriculares. —Y antes de que su novio se le ponga a discutir e intentar hacer que cambie de opinión empezó a caminar hacia donde se encontraba Stuart.
Esta acción definitivamente no iba a tener consecuencias luego en el futuro.
( . . . )
Bien, lo bueno de todo esto es que ya tenía bastante cancha con lo que tenía que hacer por lo que no necesitaba que Stuart le ande encima y además estaba decidido a tomárselo en serio para ver si podía ayudar a su novio y ese auto maldecido por esta escudería.
Se acomodó los auriculares, acercó el micrófono cerca a su boca y aclaró su garganta mientras que una de sus manos sostenía una lapicera que golpeaba suavemente contra la libreta donde se suponía que debía anotar los problemas, su mirada se centro en la cámara que mostraba al argentino ya en el auto, estaba todo listo.— Radio check?
Observó con atención los movimientos del castaño que, extrañamente, por un momento dejo quietas sus manos sobre el volante antes de agarrarlo bien.— Pero avisá, me diste un susto.
— Franco, inglés. —Obviamente a él no le molestaba escuchar a su pareja hablar español y, como ya había quedado claro, podía entenderlo sin problemas pero si esto era contenido oficial para las redes sociales de la fórmula uno entonces, desafortunadamente, sólo estaba permitido el inglés.
— Ah, cierto, radio check, sí, te escucho. —Extrañamente, justo como le había pasado al argentino, sus propias manos se detuvieron por un momento al escucharlo, raro, oírlo hablar en inglés. Como era usual, lo que pensaba, Franco lo decía.— Dios, qué raro que es escucharte.
Pero no era momento para estar actuando de esta forma así que, mientras el castaño iba saliendo a pista, decidió omitir ese comentario y recordarle por segunda vez.— Franco, inglés.
— Siii, ya se, ya se. —Algo le decía que iba a tener que hacerle acordar a su novio de esto un par de veces más a lo largo de estas cuatro vueltas, sí, cuatro, lastimosamente decidieron quedarse con cuatro en vez de diez al final.
Por toda la primera vuelta mantuvo su concentración en los datos que las pantallas le mostraban, en las cámaras de Franco cuando venía una esquina, en la distancia con los demás pilotos, misma que informaba cuando creía que era necesario tener en cuenta.
Cuando esta vuelta se completó empezó el trabajo de verdad acompañado de una simple pregunta.— ¿Cómo lo sentís?
Del otro lado escucho un apenas susceptible suspiro, observó como las manos del argentino se ajustaban con mayor firmeza sobre el volante que, honestamente, había visto varias veces como intentaba irse para otro lado.— Sé que es la primera pero el balance y el agarre–
Su mano se movió rápido para empezar a anotar respaldando lo que escuchaba con algunos datos que él mismo había visto saltar, conversaron un poco más sobre la información casi como si realmente fueran piloto e ingeniero, capaz ambos se estaban tomando demasiado en serio esto a comparación de otros que, viendo de reojo a lo lejos, estaban riendo. Muy probablemente, sea el video que vayan a sacar los de redes, ellos iban a tener poco tiempo pero no importa, lo importante acá era que:
Alpine, escudería maldita, si no lo joden a él, le hacen la vida imposible su novio, increíble lo de este equipo.
— ¿Oscar? —Ah, por pensar en Alpine se había quedado callado por un momento, sacudió un poco su cabeza para intentar despejar su mente y se volvió a concentrar de vuelta, esto todavía no había terminado.
— Perdón, uhh, estoy anotando lo que decís y chequeando los datos, si notas algo más decímelo. —La verdad, no sabía si esto iba a ser realmente tomado en cuenta por la escudería y los mecánicos pero por las dudas intentó ser lo más específico posible, de igual forma podían chequear los datos si pensaban que se había equivocado.
Sorprendentemente o no, trabajaban bastante bien juntos, era lo menos que uno podía esperar de dos personas que si no se estaban intentando chamuyar o molestar mutuamente estaban hablando de autos, compartiendo opiniones y debates, a veces incluso Max se unía a sus conversaciones.
Segunda vuelta, se podían notar más o menos los mismos problemas, no había necesidad de anotarlos de nuevo, siguió su trabajo en silencio por un momento. Por un momento porque, extrañamente, luego de un rato se dio cuenta de lo silencioso que estaba el otro.
— ¿No estamos habladores hoy? —Bastante raro viniendo del argentino que hasta podía hablar por lo codos, siendo piloto él mismo sabía que uno podía comportarse diferente dentro y fuera del auto como también que se necesitaba concentración pero al mismo tiempo… quería intentar aprovechar el momento ya que a veces se les dificultaba encontrarse en los hoteles y demás.
— Según yo hable un montón pero si vos decís, tendrías que informarme de más cosas. —Una de sus cejas se alzó al escuchar esa petición, rápidamente se dispuso a ver los datos, la distancia con los demás autos, el tiempo que había hecho, todo era bastante normal, no había nada muy importante para informar.
Esto solo dejaba una sola opción disponible en el intento de ser un buen ingeniero, listo para responder cualquier pregunta que le lance el castaño.— ¿Qué querés saber?
— Cualquier cosa. —Eso definitivamente no ayudaba, inconscientemente su ceño se frunció levemente por un momento antes de dirigir su mirada a las pantallas nuevamente, cualquier cosa, okay, algo podía encontrar que entrase en esa categoría tan extensa. Aunque, luego de unos segundos de su silencio, su búsqueda fue cortada a la mitad por la siguiente confesión.— Lo que pasa es que me gusta escucharte aunque todavía sigue siendo medio raro.
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Si había empezado a sentir un repentino calor subir por sus mejillas y como todo su cuerpo se congeló por unos segundos al su cabeza quedarse en blanco no lo iba a admitir, es más, iba a aclarar su garganta, actuar tranquilo y decir.— Franco, inglés. —Lo que paso después fue mera coincidencia, el como apoyó parte de su cara en la palma de su mano, intentando cubrirse un poco en caso de que justo lo graben o le saquen alguna foto.
— Cieeerto, perdón, me olvido. —Algo le decía que esta vez en realidad Franco no se había olvidado, algo le decía que el argentino muy probablemente tenía una sonrisa en sus labios.
Tercera vuelta, extrañamente, empezó a verse una caída e irregularidades en los tiempos, mismos que inmediatamente cuestionó mientras intentaba encontrar el problema, afortunadamente la respuesta del piloto fue más rápida.
— El ritmo se pierde. —Lo que faltaba, mientras una de sus manos frotaba su sien la otra agarró la lapicera de vuelta acompañada de un suspiro que escapó de sus labios.
— Okaaay, también lo anoto, perfecto, si hay competencia de quién anotó más cosas ganamos.
— Ja-ja, qué gracioso que sos.
En el momento decidieron reírse y bromear, ya a este punto era lo mejor que podían hacer además de esperar que el auto pueda volver sin problemas al garaje. De todas formas, muy probablemente después iban a tener una charla larga sobre todo esto en un intento de hacer catarsis para estar preparados para el fin de semana que los esperaba.
Si terminaban bien o mal, por lo menos luego tenían vacaciones, ya podía imaginarse en esa playa junto a su novio, disfrutando del sol, el agua, sin ningún pensamiento o preocupación de por medio sobre sus escuderías.
Simplemente ellos dos disfrutando de esos días sin ninguna obligación.
Pero en fin, primero tenían que terminar este día y después sobrevivir al fin de semana, la cuarta y última vuelta pasó sin muchos más problemas porque, bueno, ya los tenían anotados a todos y afortunadamente no apareció ninguno más. Era hora de traer el auto de vuelta al garaje.
— Última vuelta, felicidades, sobreviviste. —Sin mucho apuro empezó a acomodar algunas cosas que había movido por comodidad, cerró la libreta y enganchó la lapicera en el anillado de esta.
— A qué costo igual, ¿no? —Bueno, técnicamente ya habían terminado así que no vio necesidad de corregirlo, no había mucho más que hacer tampoco.— Muy buen trabajo hiciste eh, capaz tendría que convencerte de cambiar de trabajo.
— Hmm, lo voy a pensar. —Negó con su cabeza a pesar de que el argentino no podía verlo, una sonrisa formándose en sus labios al mismo tiempo que dirigía sus manos a los auriculares, listo para sacárselos.— Trae el auto, hablamos después.
— Okaaay, te amo. —Y así como iba a alejarse para dar esto como terminado ahora se quedó congelado en su lugar, había alcanzado a escuchar esas palabras antes de quitarse los auriculares, mismos que volvió a poner en su lugar.
— Franco, están grabando las radios para el video. —Al parecer le tenía que hacer acordar de otra cosa a su novio, una que era más importante que lo de tener que hablar en inglés, ya sentía el posible dolor de cabeza venir.
— Uh, la puta madre. —Silencio, vio por las cámaras como el auto se seguía moviendo, cada vez más cerca del pit lane.— Igual no se entiende una chota, ¿no?
— Sos un boludo. —Iban tan bien sin mandarse alguna pero bueno lo hecho, hecho está. Nuevamente suspiró a la par que frotaba su rostro, algún día iba a pasar y si así era por lo menos tenían que exponerse los dos. Una de sus manos sostuvo el micrófono de los auriculares y lo acercó a su boca, después de una pequeña pausa, lo dijo.— Yo también.
El silencio reinó nuevamente pero esta vez fue bastante corto, vio como los dedos del argentino golpeaban el volante como si estuviese siguiéndole el ritmo a alguna canción, definitivamente estaba sonriendo.— No te escuche, ¿qué dijiste? Anda re mal la radio esta.
— No voy a caer en esa y repetirlo, concéntrate en no chocar a ninguno.
— Casi que caes igual.
— Nope, no estuviste ni cerca.
— Un poquito la dudaste.
— De nuevo, no.
Written by a human in Ellipsus.
