Chapter Text
Ethan tenía aproximadamente unos 15 años, a esa edad empezó a sentir más necesidad de unir varias partes de animales. Primero a sus solos 10 ya había logrado conservar algunos órganos de animales, y también diseccionar algunos sapos o animales más grandes.
La primera vez que unió a dos animales distintos fueron un ganso y un gato, evidentemente el nuevo espécimen que creo no despertó, pero Ethan lo embalsamo y lo guardo en un cofre. Cuando abría un animal este mayormente este estaba muerto, morían de un cuello roto o de cualquier cosa, esto lo llevó a la curiosidad de saber cómo eran los órganos cuando todavía el sujeto de prueba aún estaba vivo.
Ethan pensó en ponerle anestesia a sus "pacientes", pero,
¿De donde demonios sacarían anestesia?
Uso métodos antiguos que no se utilizaban desde hace muchos años, pero ninguno dio buenos resultados obviamente, siempre morían antes de que pudiera satisfacer su curiosidad, les daba dosis muy altas y morían de infartos o sus órganos dejaban de funcionar antes de los abriera.
Salio del sótano a tirar otro de sus experimentos fallidos. Nathan regresó con una bolsa llena de telas e hilos para sus títulos, caminaba tranquilamente con la bolsa, se sonó la nariz y tomo aire para recargar la bolsa que se le estaba cayendo, eso era todo lo que Ethan necesitaba.
Esa noche mientras todos dormían en la mansión de Baxter Anderson; cuando todos bajo el techo yacían durmiendo sobre sus camas, excepto Ethan.
Se quitó lentamente las sabanas de encima, se levantó con la pijama puesta y casi de puntillas con los pies descalzos, paso a paso hacia su armario, giro la llave, saco una aguja e hilo que usaba para cerrar a sus "pacientes", salió de su habitación solo con la luz de perla de la luna como espectadora; giro la perilla de la habitación de su gemelo, deleitandose con el sonido de las respiraciones de su querido hermano, abrió la puerta solo un poco, paso por la estrecha entrada, se estaba poniendo demasiado emocionado que incluso juraba oír los latidos de Nathan sincronizando con el aire que sacaba de los pulmones, cerro la puerta con un click , camino lento a pasos largos observando como el pecho de Nathan subía y bajaba, el sonido de las respiraciones y latidos retumbaba en los oídos de Ethan, cuando llegó a la cama de Nathan, subió lentamente sobre el cuerpo de su hermano, el sonido de los latidos fuertes hacían que Ethan se emocionará con cada centímetro más cerca de su querido gemelo, con el cuerpo de Nathan entre sus rodillas, desabrotonó la pijama de su hermano.
Saco el primer botón , el regreso de los latidos lo había embriagado por completo y los tan ligeros suspiros le habían hecho desear la piel de su hermano.
Quito el tercer botón , ya viendo el pecho de Nathan, no pudo resistirse más a acercarse y tocar.
Apoyo suavemente su oído sobre el pecho para poder saborear más de cerca la melodía de los latidos, e imaginar la sangre de aquel corazón idéntico al suyo, ya podía sentir el sabor a hierro de la sangre que corría por las venas del cuerpo de su querido Nathan, se lamió los labios pensando en como podría ver el corazón palpitante de Nathan dentro aún de la caja torácica.
Saco de su bolsillo la aguja afilada ya conectada con el hilo, no podía apresurarse a empezar a abrir directamente a Nathan, así que solo haría por esta vez algo pequeño. Con su otra mano saco una aguja con una pequeña dosis de anestesia la cual había robado de la clínica de una visita que hizo con Baxter, tomo delicadamente a su gemelo por el mentón, inyectó el líquido en los labios de su hermano, esta es suficiente preparación, es hora de la cirugía.
El sol muestra ya sus primeros rayos a través de las ventanas de la mansión Baxter, Nathan despierta lentamente, levantándose con calma y un poco somnoliento, bostezo, o algo así, porque su boca no se abría, Nathan no podía ver que se interponía en sus labios, así que hizo más fuerza, gotas de sangre cayeron de su boca, los hilos ensangrentaldos se salieron de sus labios y cayeron sobre las sabanas blancas, manchando todo del líquido rojo, como una escena de asesinato.
Nathan se levantó de la cama dirigiéndose a él baño, con sus manos abajo de su rostro para atrapar las gotas de sangre que aún caían, cerró la puerta del baño y se miró en el espejo, sus pobres labios parecían haber sido atacados por una bestia; pero había algo ahí.
Podía imaginar como la gente lo miraría.
Como pequeños niños correrían espantados.
O la tan incomodidad que sentiría la gente al siquiera estar cerca.
Eso le encantaba, y más aún sabiendo que luciría como uno de los primeros títulos que había hecho hace mucho tiempo. Volvió a su habitación, tomo un pequeño espejo y saco de un cajón el hilo con la aguja que usaba para hacer sus muñecas, clavó la aguja en las aberturas ensangrentadas de sus labios, y empezó a cerrarlas con delicadeza, como si estuviera armando una muñeca nueva.
Esta iba a ser una magnifica obra.
