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—No entiendo cómo no estás gritando ahora mismo.
De hecho, Sunoo estaba a punto de gritar, pero del estrés que estaba experimentando en ese mismo instante. Ni él entendía por qué había accedido a ir a ese concierto con Jungwon, pero ahora estaban los dos rodeados de una multitud de personas, las cuales no paraban de hablar y algunas que parecía que estaban haciendo una competición de cabras por los gritos que daban. Entre ellos, su amigo.
—Lo que yo no entiendo es por qué tú estás gritando.
—¿Hablas en serio? ¡Estamos a punto de ver a mi cantante favorito! ¡A unos pocos metros de nosotros! ¿No te parece increíble?
—¿Es que no ves mi cara de entusiasmo? -preguntó Sunoo en un tono sarcástico, maldiciendo que Jungwon hubiera dejado a su ex antes de ir a ese dichoso concierto. Por culpa de Jay ahora tenía que estar ahí parado con dolor en los pies, calor, sed y dolor de cabeza por los berridos que estaba pegando la chica que tenía detrás.
Y cuando pensó que no podía alzar más la voz, la joven se destrozó las cuerdas vocales con un fuerte chillido agudo que de paso destrozó el sentido auditivo de Sunoo por unos cuantos segundos.
—Eh, perdona —dijo Sunoo completamente fuera de sí, girándose para encarar a la chica—. ¿Acaso tienes complejo de vaca con contracciones?
—¡Sunoo, mira! —Le gritó Jungwon eufórico, interrumpiendo la pequeña pelea que estaba a punto de tener con esa fan para girarse a mirar al frente, donde su amigo le señalaba.
Fue entonces cuando vio frente a él, a unos dos metros, a un chico parado en el escenario mientras sujetaba un micrófono y una guitarra eléctrica que después se colgó para empezar a tocarla una vez la melodía comenzó a sonar.
La atención de todo el mundo fue a parar hacia él, incluido la de Sunoo, que ahora miraba fijamente a ese guitarrista, con sus brazos cruzados. Podía escuchar de fondo a la gente de alrededor cantar cuando ese chico comenzó a la misma vez, y sin embargo él no podía. No se sabía ni una sola canción.
Por tanto, fue que decidió prestar más atención a ese chico en concreto. Observó su figura, bastante alta aunque ya de por sí estuviera subido a un escenario, su pelo, empezando a llenarse de sudor según avanzaba el concierto, y por último sus labios. Es decir, Sunoo no pudo evitarlo, al final los estaba usando para cantar.
No fue que Sunoo salió de su trance hasta que notó que hizo contacto visual con él. Su cuerpo se tensó levemente, pero después se auto convenció de que había sido un error. Pero volvió a suceder, y durante un rato más largo que antes.
Sus ojos se miraron durante unos largos segundos mientras que ese chico seguía cantando, y Sunoo sólo se le ocurrió sonreírle de la manera más coqueta que pudo hacer dentro de todos los nervios que tenía por todo el cuerpo. Ante su sorpresa, él le devolvió la sonrisa con otra más atrevida, siendo ahí que Sunoo se giró a mirar a Jungwon.
Pero Jungwon ya llevaba un rato mirándolo con la boca abierta.
—¿¡Has visto eso?! —Le gritó mientras empezaba a zarandearlo—. ¡Sunoo, nos vas a hacer ricos! ¡Por fin, por fin nos vas a poder mantener a los dos!
—No te emociones, babyboy -le dijo Sunoo, todavía con su cuerpo temblando—. Sólo me ha sonreído.
Aunque no fue sólo esa vez, Sunoo y aquel guitarrista se miraron por lo menos unas diez veces más en todo lo que duró el concierto. Y, para sorpresa de sí mismo, Sunoo se quejó de que éste acabase tan pronto.
—¿No piensas ir a hablar con él? -preguntó Jungwon una vez salieron de la multitud, dirigiéndose a una parte apartada para hablar tranquilamente.
—¿Estás loco? Tiene toda la zona llena de guardas, no es como si pudiera acercarme como si nada.
—Disculpe —fue ahora Sunoo el que pegó un chillido, ya que no se esperaba aquella voz tan gruesa que habló detrás de él. Una vez se giró a mirar de quién era, ese desconocido vestido de traje prosiguió hablando—. ¿Podría venir conmigo, por favor? Sunghoon quiere hablar contigo.
—¿Quién es Sunghoon? —La cara del desconocido era todo un poema cuando lo escuchó.
—Sunoo —lo llamó Jungwon suavemente—, Sunghoon es el cantante al que acabamos de ver.
—Oh —de repente, Sunoo se sintió estúpido—. Claro, le sigo...
Con sus pies temblando, miró a su amigo después de decirle que le llamaba en unos minutos para seguir ahora a ese señor. Pasaron por unos cuantos pasillos que se le hicieron eternos hasta llegar a una pequeña habitación que decía "Prohibido el paso, sólo personal".
El guarda se echó a un lado, dándole paso a Sunoo de entrar. Este dudó, mirando la puerta antes de tocar suavemente y después entrar al no recibir respuesta.
Dentro, se encontró con un pequeño camerino vacío, lleno de cosas por todas partes, como desodorantes, ropa, peines y zapatos. Decidió colocarlo todo un poco mientras esperaba a que llegase el susodicho cantante, estando a punto de marcharse cuando pasaron casi diez minutos hasta escuchar cómo se abría la puerta.
—Ya te lo he dicho, llegaré a casa en unas horas...
Sunghoon apareció en mitad de una llamada, yendo sus ojos a Sunoo nada más entró en la habitación. Sunoo, en respuesta, lo miró de vuelta algo sorprendido, apartándose a un lado al ver que se movía en busca de algo.
—No, voy en coche con Jake, así que no te preocupes -Sunghoon metió sus manos en los vaqueros que estaban tirados en el suelo.
Sunoo sólo se apoyó en la pared mientras esperaba a que le hiciera caso de una vez, viendo a Sunghoon caminar hacia él mientras encendía uno de los cigarros, con el móvil sujeto entre su oreja y su hombro. Los dos se miraron en silencio una vez se tuvieron en frente, escuchándose el murmullo de fondo que salía del teléfono.
—Te llamo luego y hablamos más tranquilos; ahora mismo estoy ocupado.
Repentinamente, Sunghoon colgó la llamada y dejó el móvil en el tocador, volviendo a mirar nuevamente a Sunoo y dando una calada al cigarro.
—No has cantado. —Esas fueron las primeras palabras que salieron del cantante, tras unos segundos observando de cerca a ese chico.
—¿Qué? —Sunoo parecía algo desconcertado.
—No has cantado ni una sola canción. Ni siquiera has hecho el intento, y estabas en primera fila, la entrada no habrá salido barata. Sólo te has dedicado a mirarme y sonreírme todo el concierto, ¿puedo preguntar por qué?
La cara de Sunoo no podía estar más roja, desde luego no esperaba que fuera a pasar esto. ¿Le había llamado para reprocharle en su casa que no se sabía ni una de sus canciones?
—He venido con un amigo. Él sí es fan, yo sólo quería hacerle compañía.
—Oh, así que sólo has venido a perder el tiempo —Sunghoon se rió mientras colocaba su brazo en la pared para acercarse más a Sunoo, expulsando el aire de su boca a pocos centímetros de él. Esto normalmente le hubiera molestado, pero por alguna extraña razón le había gustado. Y Sunoo odia el tabaco.
—¿Crees que estoy perdiendo el tiempo?
La mirada de Sunghoon se volvió más curiosa, estirando su brazo libre hacia el mentón de Sunoo para acariciarlo suavemente.
—Espero que no, bonito. No te he estado comiendo con la mirada todo el concierto para que ahora no me beses, ¿sabes?
Aquellas palabras hicieron que el corazón de Sunoo diera un vuelco, agarrando el borde de su chaqueta con nerviosismo. Normalmente solía ser él el que se pasase de coqueto, pero ese chico empezaba a sacar su lado más tímido.
—¿No decías que me estabas mirando por no saberme tus canciones? —Se atrevió a preguntar, sin poder apartar sus ojos de los de él mientras sentía su pulgar pasar por sus labios, lo cual lo calló por completo.
—Tenía pensado bajarme del escenario a besarte si conseguías cantar alguna como recompensa, pero veo que has preferido reservar esto en privado.
Sunoo dio una risa floja, sin ser capaz de hablar al estar ensimismado viendo a Sunghoon soltar nuevamente todo el humo de su boca para acercarse a pasarlo a la suya, dejando que todo el tabaco entrase por ella antes de sentir que sellaba sus labios en un lento beso, con sus manos ahora tomando su cintura con firmeza. Estaba tan concentrado en sentir los labios de Sunghoon contra los suyos que no notó cómo lo alzaba en el aire para sentarlo en el tocador y colocarse entre sus piernas, con sus manos ahora agarrando sus muslos para apretarlos y empezar a subir por su trasero.
Aquello le sacó un pequeño jadeo que hizo separarse de él, empezando a quedarse sin aire. Pero antes de poder asimilar la situación, Sunghoon ya estaba atacando su cuello con largas lamidas y besos que le sacaron más ruidos. Mañana iba a estar lleno de marcas, pero en esos momentos le daba igual.
Sobre todo cuando Sunghoon tomó su mentón para alzar su rostro y redirigirlo nuevamente a sus labios, lamiéndolos y mordiéndolos lentamente para que pudiera abrirlos e introducir su lengua.
—Parece que vas a tener que venir a verme más a menudo, porque no pienso quedarme con las ganas de más...
Los ojos avellana del joven lo miraron confundido por cómo se separaba de él. Quería seguir, pero entendía que su camerino no era el mejor lugar. Sacó su teléfono lentamente para dirigirse a sus contactos, entregándoselo después.
—Apunta tu número, chico lindo. Voy a llamarte al llegar a casa.
—¿Y quién dice que yo quiera volver a verte? —Aún después de mostrar esa sonrisa juguetona, Sunoo tomó el móvil para apuntar su número tal y como le pidió.
—Tus labios me lo han dicho, además de tus temblores repentinos en tus piernas desde que he empezado a besarte.
—De acuerdo, chico egocéntrico, que beses bien no significa que quiera tener nada contigo.
Sunghoon soltó una carcajada y volvió a agarrar su móvil después de robarle un beso a ese chico, leyendo el nombre que había agendado como nuevo contacto.
—Sunoo, ¿mm? —Leyó en voz alta, mirando al dueño del nombre sentado en la mesa de su camerino que lo observaba en silencio limpiando el resto de saliva de sus labios—. Así que así se llama el nuevo dueño de mis sueños nocturnos.
—Oh, por favor —Sunoo no pudo evitar sonreír un poco avergonzado, aunque dejando que sus ojos rodaran hacia arriba y se pusieran en blanco—. ¿A cuántos fans les dices eso, mm?
—Te sorprendería saber las pocas personas que han pasado a este camerino, precioso.
Los ojos del cantante mostraron un guiño coqueto que hizo al corazón de Sunoo sacudirse. ¿Por qué ese imbécil tenía que ser tan atractivo? Apartó los ojos de él finalmente con vergüenza y bajó de la mesa de un pequeño salto.
—Debería irme ya, Sunghoon.
—¿Contestarás mi llamada?
Sunoo dejó escapar una risa repentina de sus labios, viendo al alto acercarse a él para tomar su cintura y besarlo una vez más.
—Lo pensaré —las manos de Sunoo se posaron sobre los hombros de Sunghoon, acariciándolos con suavidad. El contrario solo podía sonreír en respuesta, dejando que sus ojos recorrieran todo el rostro angelical de ese joven. Era como si el universo le hubiera presentado al chico más hermoso del mundo para que pudiera probarlo a su antojo.
—Espera, te daré una última cosa antes de que te vayas.
Sin más remedio, Sunghoon soltó la estrecha cintura de Sunoo y se encaminó hacia la mesa, sacando una fotografía del último álbum y un rotulador, garabateando rápidamente una dedicatoria y una firma en ella.
—Para tu amigo —explicó mientras se la entregaba—. Por las molestias de estar esperándote mientras intento entretenerte para que tardes más en irte.
Al verla, Sunoo alzó sus cejas y sonrió. Sabía que su amigo iba a pegar un grito en cuanto lo viera. Sin embargo, no podía evitar sentirse ciertamente celoso.
—¿Y a mí? —Preguntó de manera juguetona, puesto que esos últimos besos le habían sabido a poco—. ¿No piensas darme ningún autógrafo?
La sonrisa de Sunghoon se amplió con lentitud, sobre todo de ver al contrario pasar una mano por su abdomen de manera descarada antes de tirar de su camiseta para acercarlo un poco más, dejando que sus propias manos actuasen solas y volviera a agarrar al contrario para seguir manejarlo a su antojo.
—¿Quieres un autógrafo, mm? Tengo algo mejor para ti...
De los labios de Sunoo salió un suave jadeo cuando Sunghoon ladeó la cabeza hacia su cuello, dejando una húmeda lamida antes de empezar a besar la zona, cada vez con más intensidad. Las manos del alto se apretaron contra sus caderas cuando mordió su piel, sacándole un gemido ahogado. Sunghoon se separó mientras relamía los labios y tomaba el mentón de Sunoo para cerrar los suyos.
—Cuando desaparezca la marca, tendrás que volver a verme para que te haga otra. Así te acordarás de mí más veces que si te doy un simple autógrafo que puedas perder.
La explicación de Sunghoon dejó al joven sin palabras, sin ser capaz de reaccionar hasta pasado un rato cuando volvió a besar sus labios, y no pudo hacer más que corresponderlo.
—Atrevido... —murmuró tras separarse, sintiendo todo su cuerpo alterado. Si ya sentía que iba a desmayarse con un par de besos en el cuello, no quería saber cómo estaría cuando ese chico quisiera hacerle el amor. Porque, después de eso, estaba claro que iba a responder esa llamada nada más apareciera el nombre del cantante en la pantalla.
—Vete antes de que me arrepienta, Sunoo —le pidió Sunghoon, pasando una mano por su cabello realmente alterado. Ese chico estaba consiguiendo sacar su lado más atrevido, y no iba a poder contenerse mucho más si volvía a besarlo una vez más.
Sunoo, en respuesta, lo siguió con los ojos y asintió tras unos segundos de silencio, caminando hacia la puerta.
—Más te vale llamarme antes de que yo me arrepienta de haberte dado mi número.
—Ten por seguro que te llamaré.
Sunoo sonrió hacia el chico, mirándolo una vez más antes de obligarse a sí mismo a salir del camerino. No respondió ninguna de las preguntas que su amigo le hizo, puesto que ni él mismo asimilaba lo que acababa de pasar. Sin embargo, nada más llegar a casa, estuvo toda la noche hablando por llamada con ese cantante. Esa y muchas otras noches más, cuando no podían verse para continuar con sus sesiones de amor.
