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Promesas

Summary:

En un universo donde Zoro y Sanji viven la historia de Orfeo y Euridice. Y donde Law y Luffy viven la historia de Hades y Perséfone.
La historia está inspirada en los dos mitos pero también en el musical Hadestown. La historia está alterada por mi en algunas cosas.

Notes:

Buenas!
Es mi primer trabajo, pido disculpas por las faltas y por la narración. Espero de todo corazón que os guste.
Y gracias por el apoyo a mis mutuals de tw, en especial a Mimi y Sunny, tqm <3

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

PRÓLOGO

 

21 de marzo del 2019

 

Eran las seis de la mañana, los rayos de luz empezaban a traspasar las cortinas blancas de las ventanas. Mis ojos se tensaban con el contacto directo con esa intensa luz y mi piel buscaba el calor que normalmente desprendía el sol. Pero no eran rayos de sol y lo sabía, continuaba con los ojos cerrados, intentando sentir esa calidez que no logré hallar.

No se escuchaban pájaros cantar, ni los primeros coches de la mañana, solo reinaba un silencio frío y desolador.

Me levanté por los llamados de mi amado, Law, el rey del inframundo y mi marido. Acostumbraba a dejarme dormir, menos el 21 de marzo, el día en que me voy. Decía que quería aprovechar al máximo el último día de nuestros 6 meses pero simplemente se la pasaba contándome sus nuevos proyectos y como se inspiró en ellos. Y al final siempre era por la misma razón, yo y su amor hacia mí.

Al principio le escuchaba pero hubo un punto que dejé de hacerlo, era deprimente, asfixiante y obsesivo. No se en que momento se convirtió así, y lo peor es que asentía para complacerle mientras bebía una copa de vino a las seis y media de la mañana para hacerlo más pasajero.

 

El día pasó rápido o lento, realmente solo recuerdo fragmentos ya que el vino hizo su efecto. No se en que momento estaba en el tren, con una copa en la mano derecha y apoyando mi cabeza en el cristal del vagón.

Ahora Law, observaba el paisaje, con su cara de mal humor y su mirada gélida.

Resople internamente, no recordaba la última vez que hubo una despedida bonita o sincera.

El tren se paró, llegando a su único destino, el mundo de los vivos. Eran las doce del mediodía y por fin la luz natural se filtraba por mi piel, dándome una cálida bienvenida.

Agarré mi equipaje que constaba de una botella de vino y mi teléfono móvil y bajé apresuradamente del vagón. Antes de poder salir por la puerta Law me agarró de la cintura y me atrajo a sí mismo, susurrándome en el oído

—Nos vemos el 1 de septiembre.—

Me gire y encontré sus ojos dorados, fríos y con un brillo oscuro.

—¿Otra vez me vendrás a buscar más temprano? No es justo para mi, ni para mi hermano y menos para el mundo—

Dije con voz cansada sin soltar el contacto visual.

—Me da igual lo que sea justo o no, eres mío y solo mío, Luffy.—

Al terminar esa frase me dio un casto beso en los labios  y soltó su agarre delicadamente, cerrando la puerta detrás de mí. Cuando me di cuenta el tren ya no estaba, solo quedaba yo en la mitad de la estación, parado, desubicado y sobretodo, exhausto.

 

1 de mayo del 2019

 

No se que hora ni día era, había bebido tanto los últimos días que solo recuerdo a Ace regañándome por dejar de lado mis obligaciones.

Obligaciones… No es que las evadiera porque era perezoso, simplemente era incapaz de hacerlas, y sinceramente, no quería humillarme más. Yo, el dios de la primavera, no podía controlar las estaciones ni el clima. Estábamos a mitad de primavera y hacía una semana hubo una tormenta de nieve que duró 3 días seguidos. Simplemente bebí hasta olvidar el problema que en este caso, era yo mismo.

Quería salir, ir de fiesta hasta el amanecer, hacer picnics en el prado verde y hacer coronas de flores y ramos. Era lo que más deseaba, como cuando conocí a Law, pero en ese momento, era imposible. No habían flores, ni campos verdes, ni buena temperatura, pero sobretodo, no estaba el Law que solía conocer.

Y eso me afectaba a mi y a todos en el mundo de los vivos. En las calles  no había ambiente y la gente se moría de frío o de hambre. Y todo eso por mi culpa. Culpa que no aguantaba e intentaba ahogar en el vino.

 

~ de ~ del 2019

 

Vuelvo ha estar en el inframundo, observando las vistas desde el castillo de Law. Era todo de neón y luces que intentaban imitar el sol. Era una ciudad enorme pero las calles estaban vacías, todos estaban trabajando sin descansos.

Me bebí un último trago para quitar esos neones de mi vista. De mis borracheras que había tenido y los trozos en negro que tengo, en todos ellos solo recuerdo sus ojos amarillos y la melodía de siempre.

 

———————————————

 

—No te separes de mí, sígueme desde cerca. Pase lo que pase.—

—Lo sé, confía en mí, no me iré a ninguna parte. ********, no te gires, pase lo que pase.—

 

Mis ojos se abrieron abruptamente buscando algo pero lo único que encontraron fue la fuerte luz del sol. Tuve que cerrar los ojos por unos segundos para acostumbrarme al brillo de los rayos de sol. Cuando porfin dejaron de dolerme los ojos agarré mi móvil en la mesita derecha de mi cama.

-0 notificaciones-

Deje soltar un gran suspiro, no habían noticias de ningún resultado de mis anteriores entrevistas de trabajo. Mire la hora perezosamente, eran las nueve de la mañana, todavía tenía tiempo para ducharme y arreglarme para la entrevista de trabajo. No tenía altas expectativas en ese bar pero al menos tenía que intentarlo antes de morir de hambre.

El agua bajaba fría, golpeando bruscamente mi piel caliente de haberme despertado hace poco. Empecé de forma monótona a limpiarme, dejándome llevar por la rutina. Pero cada vez que osaba a cerrar los ojos venían varias imágenes en mi cabeza de él. No sabía quién era, ni su nombre, ni edad, ni apariencia, ni siquiera sabía si era real, pero siempre soñaba con él. Y una y otra vez solo recordaba dos palabras.

—Te fallé—

Y cada vez que retumbaban esas palabras por mi cabeza mi corazón se estrujaba y se hacía pequeño, instalando un vacío que perduraba horas.

Me obligué a dejar de pensar y ducharme rápido ya que por el agua fría me estaba empezando a doler las manos.

Me preparé con un traje que compré hace mucho tiempo de segunda mano y salí del apartamento.

El viento helado me golpeó en la cara, calándome hasta los huesos. El frío se filtraba por el traje desgastado y fino, haciendo que salieran temblores involuntarios de mi cuerpo. Agarre el autobús y me dirigí al sur de la ciudad.

 

El bar no parecía muy lujoso desde fuera, parecía más bien un pub de barrio. En el letrero casi no se leía el nombre del local, estaba borroso y sucio por los años. Logré descifrar cómo se llamaba, “El Viajero”. No le di muchas vueltas y entre, ya que el frío empezaba a ser insoportable.

Al entrar me recibió una calidez de la chimenea que estaba encendida. Un olor a sopa de pollo también se hizo notar en mi nariz. Mire alrededor buscando algún empleado o jefe, solo había un hombre sentado en la barra. Me acerqué a él con paso lento hasta estar a su lado.

—Disculpe, ¿sabe dónde pueda encontrar a alguien que trabaje aquí?—

—Oh, hola joven. Esta hablando entonces con la persona correcta. Me llamo Shanks, el dueño de este sitio. ¿En qué puedo ayudarle?—

—Encantado de conocerle Shanks, me llamo Sanji. Esperaba poder hacer una entrevista de trabajo para el puesto de cocinero.—

—¡Claro! Siéntase y hablemos.— Shanks señaló con su mano el taburete de su lado. Me senté y esperé a que iniciara las preguntas.

—Primero de todo, ¿Sabe usted cocinar?—

—¡Si! Cualquier tipo de plato. Aprendo rápidamente las recetas y tengo buena base en el ámbito de la cocina. He trabajado anteriormente en 3 restaurantes.—

—¡Perfecto! Entonces está usted contratado, Sanji.—

—¿Como ha dicho?—

Habré escuchado mal, no hay persona que contrate con tanta facilidad a alguien.

—Esta usted contratado. Puede empezar mañana a las 10 de la mañana—

—…..M-muchas gracias señor. Si no le importa que le pregunte, ¿cuánto se me pagaría al mes? —

—De base sería doscientos dólares, pero la propina te la quedas y cada menú que hagas es una comisión de diez dólares. ¿Le parece bien?—

No es mucho pero es mejor que nada, al menos podré pagar el piso y un poco de comida.

—Me parece bien señor Shanks. Gracias por la oportunida.—

—¡No me agradezcas muchacho! Gracias a ti por aceptar, sé que no es mucho dinero pero los tiempos están difíciles. Que los dioses nos salven de esta pobreza. En fin, te invito a una bebida para celebrarlo.  ¿Que te apetece?—

—Con agua voy bien, gracias.—

—¿Solo agua? Espere, le haremos la especialidad de la casa. ¡Hey, Zoro! Sal de una vez del almacén y ven aquí a preparar dos bebidas que tenemos clientes.—

Después de unos segundos se escuchó una voz lejana.

—¡Ahora voy! Estoy haciendo el inventario ya que soy el único que trabaja aquí.—

Y ahí lo vi, esa cara que se me hacía familiar, ese chico que por alguna razón se me hacía importante y conocido. Cuando me devolvió la mirada se congeló en el lugar, abrió tanto los ojos que parecían que se le iban a salir. Nos aguantamos la mirada durante unos segundos hasta que el reaccionó primero. Agarro a Shanks y se lo llevo a lo que había intuido que era el almacén.

Pasaron unos minutos que se me hicieron eternos. Volvieron aparecer por la misma puerta, pero esta vez el chico que me sonaba tanto, con su pelo verde, llevaba una rosa en la mano. Espera, ¡¿De donde demonios sacó la rosa?! Dio la vuelta a la barra y se arrodilló delante mía. ¿Qué estaba haciendo esta cabeza de musgo?

—Hola lindo, me llamo Zoro. La primera vez que te vi supe que eras tú y no necesitaba nadie más. Cásate conmigo por favor. Te haré el hombre más feliz del mundo.—

Espera, ¡¿QUÉ?! Este hombre está loco. ¿Me acaba de pedir matrimonio?

—Eres consciente de que la primera palabra que me diriges es ¿si me quiero casar contigo? No hemos interactuado nada, ni sabes mi nombre.—

—¿Cómo te llamabas? Seguro que es un nombre precioso.—

—Sanji, me llamo Sanji.—

Me giré sobre el taburete y miré a Shanks.

—¿El siempre es así? ¿Tan intenso?—

Shanks se quería reír pero estaba intentando aguantar la compostura.

—Si te soy sincero acostumbra a ignorar a todo el mundo. Nunca lo vi interesado ni en hombres, ni en mujeres. Así que eres el primero en el que demuestra algo. Y si, normalmente es intenso en todo lo que le gusta.—

—Se que es una idea un poco precipitada y que parezco loco. Pero Sanji, cuando termine mi canción tendrás todo lo que desees. Solo tienes que quedarte a mi lado y no irte.—

Mire fijamente a Zoro, se notaba que hablaba con toda la sinceridad del mundo y eso me parecía demasiado tierno.

—Así que eres músico. Ahora todo tiene sentido. Me siento halagado pero en este momento mi único objetivo es tener el estómago lleno y un lugar caliente en donde dormir.—

—Yo puedo conseguir eso y mucho más. Cuando termine la canción todo volverá a la normalidad. No más inviernos eternos, no más hambre ni sufrimiento. Dame una oportunidad y te lo demostraré.—

—Lo siento, no puedo confiar en una canción ciegamente.—

 

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