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Coleccionando tus desastres

Summary:

Enzo es un desastre impulsivo que vive metiéndose en quilombos, ignorando que hay alguien al otro lado coleccionando cada una de sus lesiones.

Julián está harto de tener que curar las lastimaduras y tapar los golpes de un desconocido.

Cuando el destino los cruza, Julián no sabe si ponerse feliz o putearlo por la trompada en el labio con la que se va a despertar al otro día.

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• Soulmate AU: dónde las lesiones de tu alma gemela se reflejan en el cuerpo sin sentir su dolor, pero siguen ahí hasta que terminen de sanar.

Chapter 1: Pov: Julián

Chapter Text

 

Tres gotas de sangre. Una detrás de otra, caen sobre la hoja de su trabajo práctico. Le llevó unos segundos reaccionar y correr al baño. El reflejo que le devolvió el espejo fue el de una nariz roja, con un hilo de sangre del lado derecho. Julián esperó. Contó los minutos mientras veía cómo su mejilla izquierda se iba volviendo cada vez más roja. Eso iba a ser un moretón si no buscaba hielo rápido. Abrió la canilla y se mojó la nariz. Suspiró, volviendo a mirarse en el espejo. Tenía ojeras por las horas que pasó preparando su investigación; tenía que presentarla al día siguiente. Y ahora iba a pararse frente a una clase de casi cien personas con la cara llena de trompadas. Porque donde fuera que su alma gemela estuviera, o hiciera lo que hiciera, Julián una vez más iba a tener que llevar sus marcas en la piel.

Las cosas eran de esa manera hacía ya algunos años, desde que cumplió los dieciocho. Una noche se levantó al baño y se asustó de su propio reflejo. Se tuvo que mojar la cara para sacarse la ensoñación de encima y ver cómo tenía un derrame en el ojo y un moretón que prácticamente se lo envolvía, además de rasguños en algunas partes del cuello y los antebrazos.

Se quedó hasta tarde sentado en el piso del baño con el botiquín, intentando curar las lesiones con las pocas cosas que tenía en el departamento. Tenía que alcanzar, aunque con el ojo ya no iba a poder hacer mucho.

Eso lo obligó a dar muchas explicaciones. Algunos de sus amigos le creyeron más rápido que otros. Tenía la suerte de no tener pareja a la que complicarle la vida con los constantes golpes en su cuerpo, ni era un pibe que se metiera en quilombos.

A raíz de eso, Julián se había acostumbrado a llevar siempre con él algunos elementos básicos de primeros auxilios. Pedir permiso para salir de clase porque le empezaba a sangrar la nariz o la boca se había vuelto algo habitual después de varios meses.

La peor parte fue explicarles a sus padres que tal vez tenía un alma gemela que estaba sufriendo algún tipo de maltrato. Realmente esperaba que ese no fuera el caso. Su otra opción era pensar que su alma gemela vivia metida en peleas. Ninguna de las dos opciones hacían que Julián sintiera menos preocupación e intentará curar lo antes posible.




 

────────────────




 

Julián prácticamente se tiró en el banco al lado de Lisandro. La capucha de su buzo verde le cubría bastante la cara y los anteojos de sol que se había comprado para situaciones como estas le servían, aunque no fueran ni ahí su estilo.

“Gordo, no es por tirar la mala, pero está nublado” dijo Rodrigo al llegar a la mesa, mientras se sentaba enfrente y dejaba la mochila a un costado. “Aparte no te combinan con el outfit” agregó, sacando algunos apuntes mientras esperan en el patio a que sea la hora de su siguiente clase.

“Ya sabes que no lo hace por el outfit Rodri” lo retó Lisandro, a quien no le gustaba hablar mucho tan temprano a la mañana.

Julián suspiró y se sacó los anteojos. El moretón debajo del ojo estaba ahora un poco más apagado, casi amarillento, pero seguía ahí. Tenía otro más chico en la mejilla que había intentado disimular con maquillaje, pero como no tenía ni idea del tema, se había comprado una base que no era de su tono de piel y ahora la marca tenía un color marrón bastante raro.

Sus amigos lo miraron un momento en silencio, pero ninguno dijo nada sobre su intento por tapar los golpes.

“Che, y si alguna vez le rompen la boca de una piña... y le vuelan un diente, ponelé, ¿se te cae a vos también?” preguntó Rodrigo, estirándose un poco sobre la mesa. Agarró uno de los cuadernos de Julián y vio una huella dactilar de sangre ya seca en una esquina de la tapa, pero prefirió ignorarla.

Los ojos de Julián prácticamente se dispararon hacia Rodrigo. “Espero que no. ¿No pasa eso no?” le preguntó a Lisandro en un tono bajo y preocupado.

“No, no” dijo Licha, aunque no sonó muy convencido. “Le puedo preguntar a Cristian; a él le pasó una vez que le volaron un diente y creo que a su alma gemela no le pasó nada.”

Rodrigo y Julián intercambiaron miradas. Cristian era el mejor amigo de Lisandro. La amistad de ellos era complicada por donde se la mirara, sobre todo porque Licha estaba enamorado del Cuti desde que eran pendejos. Algo que les admitió una noche en pedo, pero que seguía negando hasta el día de hoy. Para Lisandro que Cuti encontrara a su alma gemela era una «re buena noticia» porque lo iba a ayudar a por fin dejarlo ir y concentrarse en la facultad, pero siempre encontraba la manera de acercarse, de volver a Cristian, hasta por la mínima boludez. Como ahora.

Rodrigo decía que Lisandro estaba muy enganchado, que ni ahí se iba a olvidar de Cristian. Julián, en cambio, le tenía un poco más de esperanza, o al menos intentaba no bajársela cuando Licha decía que estaba «mejor» o «conociendo a alguien».

El hilo de pensamientos de Julián se cortó cuando su celular vibró en el bolsillo del buzo. Lo sacó y miró los tres mensajes seguidos de Ota.



 

Ota:

eu te consegui el numero

no preguntes como

pero ahi te lo paso

 

Ota compartió un contacto.

Mensaje / Añadir contacto

 

 

Julian:

Esa es Karina?

Decis que me puede ayudar?



Ota:

see esa es la Kari

y no sé gato

en el barrio dicen q anda muy bien

que posta rompe el vínculo con tu alma gemela

eso si, cobra caro



Julian:

Ya me dio miedo

Mejor no



Ota:

daaaa no sea cagon

no queres ke se te termine todo eso??



Julian:

Si, pero me da miedo.

Mira si quedo peor y empiezo a no sé sentir los golpes

Qué hago? Y eso del pago

Que miedo Ota

Olvidate no voy a llevar un gallo muerto



 

Ota:

buee

para

un que???

no te va a pasar eso capo, si la gente dice ke anda re bien y hace los trabajos re bien

es porque e así

pero hace como vos quieras, yo cumpli como me pediste



 

Julian:

Si, si amigo

gracias



 

Bloqueo el celular y suspiro. Rodrigo fue el primero en levantar la mirada de los apuntes.

“¿Que paso?”

“Ota me consiguió el número de Karina. La mujer esa que les comenté, la que dicen que puede romper los vínculos con las almas gemelas.”

“¿Y creés en eso?” preguntó Licha.

Julián se encogió de hombros y se acomodó mejor la capucha cuando un grupo de pibes de su clase pasó por al lado de la mesa. “No sé si creo o no, pero estoy cansado de sangrar, de andar con golpes por ahí. Trato de curarlos los más rápido que puedo, porque no sé, espero que se le curen a la otra persona también, pero ya pasaron muchos años y la cosa no cambia”

“Pero puede ser peligroso intentar algo así, Juli. Entiendo que…” empezó Rodrigo, pero Julián lo interrumpió porque ya sabía hacia dónde iba.

“Sí, ya sé, por eso lo voy a pensar”