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Su lenguaje de amor es acicalarse, su Señoría.

Summary:

Ash encuentra a Ewron acicalándose bajo la sombra de un roble, se une a él, juguetean un rato y finalmente se acicalan mutuamente.

 

(un poco--tal vez demasiado--fuera de personaje)

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

El viento soplaba con suavidad y las lavandas bailaban con él. Prawdziwa Polska 2 estaba inmersa en una armonía de pura tranquilidad compuesta por el susurro del viento al rozar la copa de los árboles, el canto de algunos pájaros, y de vez en cuando el relincho de los unicornios de Ewron se unía a la melodía plácida. Puszek y Okruzek interrumpían un poco la calma con sus ronquidos monstruosos, pero incluso sus pesadas respiraciones le traían calma a Ash. 

 

El líder del Régimen caminó con parsimonia entre los matones de lavanda, cuidando no pisar ninguna flor, sus manos extendidas acariciaban las flores con sus largos dedos, y las fallas que cubren casi la totalidad de su piel expuesta desaparece lentamente hasta que sus manos parecen cada vez más humanas. Esto es algo de lo Ash se ha dado cuenta hace un corto tiempo apenas, y aún no descubre a qué se debe, pero el hecho de que esto solo pase en Prawdziwa Polska (2), de todos los lugares en la isla, apenas su sentido del olfato recibe el aroma de las lavandas, lo hace sentir raro. Aunque no raro en el mal sentido, si no como… una sensación cálida en el pecho, algo muy… humano. Algo que lo hace sentir bien, sentirse en paz consigo mismo.

 

Ash sigue caminando y apreciando el paisaje hasta que encuentra lo que busca. Una sonrisa se forma en sus labios sin que pueda evitarlo. 

 

Ewron, acurrucado bajo la sombra de un gran roble, se acicala con parsimonia. Su gran cola de panda rojo reposa sobre su regazo mientras da lametazos a la punta. Ash nunca había visto a Ewron acicalarse, y en cuanto lo vio hacerlo le hizo todo el sentido del mundo. Por supuesto que el híbrido de panda rojo haría cosas de panda rojo.

 

“Hey,” Ash saludó alzando la mano a la altura de su rostro. Su interrupción hizo que Ewron, quien muy ensimismado en su trabajo no se había percatado de su presencia, diera un pequeño salto en su lugar al oír la voz grave de Ash. El líder dejó ir una risa nasal. 

 

“¡Oh kurwa mác, Ash!” Ewron se llevó la mano al pecho para tranquilizar su corazón acelerado. Luego, le dio una mirada de reproche a Ash, quien solo alzó las manos en señal de paz con una sonrisita en sus labios que no se iba por más que intentara. Ash se acercó hasta quedar frente a Ewron, él de pie y el panda sentado, Ewron tuvo que estirar mucho el cuello para verlo a los ojos. Ash se dio cuenta de lo pequeño que Ewron se veía así, y de lo grandes que se veían sus ojos azules cuando lo miraba hacia arriba. Su cabello se veía tan esponjoso también, al igual que el par de orejitas felpudas que se pegaban a su cabeza. El líder sintió el impulso de acariciarle la cabeza pero lo resistió con firmeza.

 

El panda ladeo la cabeza hacia la derecha cuando pasaron unos segundos y ninguno de los dos dijo nada. “¿Qué pasa Ash?”

 

“Nada, estaba perdido en mis pensamientos,” la respuesta floja del hindi no fue suficiente para el panda, pero decidió no preguntar más. Ewron se removió a su izquierda para dejarle un espacio a Ash y palmeó la tierra para invitarlo a sentarse con él. Ash no dudó ni un segundo y tomó la invitación dejándose caer sin esa elegancia con la que usualmente se movía. “Estuve buscándote por todo lados, no respondías a mis mensajes,” Ash le dio un pequeño codazo en las costillas a Ewron en reclamo. Ewron hizo un puchero quejándose por el golpe, que ni siquiera le dolía, y se giró a buscar su comunicador para confirmar. 

 

Fueron segundos los que Ewron se alejó para hurgar en sus cosas en búsqueda del aparato, pero Ash se encontró lamentando el dejar de sentir la calidez del panda en esos puntos donde sus cuerpos se tocaban. Hombros, brazos, rodillas. Ewron finalmente encontró el comunicador en lo más profundo de su mochila, sepultado con las mil cosas que siempre llevaba encima y que la mayor parte no servía para nada. 

 

Efectivamente, tenía cuatro mensajes de Ash sin ver donde este le pedía que se reunieran.

 

“¿Y para qué necesitaba mi presencia con tanta urgencia el Líder Supremo del Régimen?” preguntó el polaco con ligera burla y le regresó el codazo con un empujón de hombros. Ash continuó con el jugueteo con una risita divertida.

 

“Estaba aburrido,” Ash hizo un gesto de indiferencia alzando los hombros, lo que le ganó un jadeo ofendido de Ewron quien comenzó a reclamarle si acaso era su bufón personal o porqué tenía que ser él quien acabase con su aburrimiento. Ewron lo empujaba tanto con el hombro que Ash casi cae completamente recostado sobre el suelo, no encontró de otra que cerrar sus brazos alrededor del híbrido para parar sus movimientos. Ewron se quedó quieto en sus brazos inmediatamente, y Ash no sabe que lo poseyó para hacerlo recargar su mentón en la coronilla del polaco. “Ya, ya, quería ver si querías ir a explorar conmigo, pero no respondías, por eso vine a buscarte, pero para ser sincero, creo que prefiero quedarme aquí un rato antes que ir a explorar.”

 

Ewron refunfuñó y escondió su rostro sonrojado en el pecho del líder. Esperaba que Ash no pudiera sentir su corazón acelerado o sería vergonzoso.

 

Ash tenía planeado soltarlo tan pronto el híbrido se calmara, pero todo Ewron olía muy bien. Su cabello olía como a sol, pasto y lavanda, y sí, estaba tan esponjoso y suave como se veía. Incluso sus orejas, que se sacudían ocasionalmente como el aleteo de mariposas, se sentían igual de suaves contra la punta de su nariz, le hacían cosquillas que le arrancaban risitas de vez en cuando. Tal vez Ash estaba realmente poseído, porque no había explicación lógica para lo que estaba haciendo.

 

Estaban tan cómodos que Ash estaba por cerrar los ojos para echarse una siesta cuando sintió que Ewron se removía en su abrazo y frunció el ceño, entonces apretó más el abrazo para pegarlo a su cuerpo. Gruñó bajito cuando el panda se siguió sacudiendo. “¿Qué haces? Quédate quieto, vamos a dormir un rato,” las orejas de panda revolotearon al sentir la voz gruesa en ese tono mandón, y se quedó quieto un segundo, con las mejillas sonrojadas, antes de seguir sacudiéndose. No es que estuviera incómodo en los brazos de Ash y que no quisiera dormir con él. ¡Claro que quería! Pero no podía irse a dormir tranquilo sabiendo que no acabó de acicalar el pelaje de su cola. 

 

“Ewron…” Ash gruñó otra vez contra sus orejas. Lo que hizo que Ewron se removiera inconscientemente pero por otra razón. “Joder, hombre, ¿por qué no simplemente te quedas quieto?”

 

Kurwa, Ash, necesito que me sueltes un poco, tengo que terminar de acicalarme o no podré dormir tranquilo,” Ewron refunfuñó tratando de quitarse los largos brazos del líder del Régimen que se aferraban a él como tentáculos. 

 

“¿No puedes hacerlo más tarde?” Ash se quejó, alargando las palabras en una simulación de berrinche.

 

“No, Ash, tengo que hacerlo ahora, ¿quieres que duerma contigo?” le preguntó a Ash picándole repetidamente la mejilla con un dedo, Ash respondió alargando la vocal en tono grave. “Entonces déjame terminar de acicalarme, kurwa.”

 

“Bieeeen,” Ash lo soltó con reticencia, observando como Ewron se acomodaba nuevamente con la cola en el regazo y comenzaba a dar lengüetazos desde lo más cerca de la base que podía hasta llegar a la punta de la cola. Era como ver un gato bañarse, pero en lugar de un gato era un panda rojo con una cola casi tan grande como su cuerpo. De repente le entró curiosidad por cómo era capaz de acicalarse con su lengua si cuando lo ha besado anteriormente su lengua nunca se ha sentido rasposa como usualmente la tienen los animales. Casi sin pensarlo acercó silenciosamente su mano al pelaje para ver si por error Ewron terminaba lamiendo su mano. Cosa que de hecho pasó. Ewron abrió los ojos repentinamente y miró raro a Ash quien solo miraba con admiración su mano. Sí que era rasposa, pero la duda persistía, ¿cómo es que nunca antes lo había sentido?

Ja pierdole, Ash, ¿en serio acabas de atravesar tu mano en mi sesión de acicalamiento?” Ewron no estaba ofendido pero si que estaba extrañado. Ash miraba con tanta atención su boca que casi le dio vergüenza continuar con su acicalamiento.

 

“¿Cómo es posible? Nos hemos besado antes y nunca había sentido tu lengua así, ¿cómo lo haces?” Ash lo miraba con un brillo casi infantil en los ojos, Ewron notó repentinamente. Curiosamente, los fallos de Ash se habían reducido lo suficiente como para permitirle ver al menos un ojo y un poco del otro se mantenía apenas cubierto. Ewron no dijo nada, anticipándose a que si mencionaba algo los fallos podrían volver a aparecer, no siempre podía ver el rostro humano de su asesino así que prefirió no arriesgarse.

 

“Es cosa de híbridos supongo, siempre que necesito acicalarme el pelaje mi lengua simplemente se pone así,” el panda siguió con lo suyo mientras oía a Ash murmurar “impresionante”, cambiando ocasionalmente el ángulo de las lamidas. La mirada de Ash todavía seguía sobre él y era imposible no notarla. Era tan atenta que casi podía sentirla sobre su piel. Después de unos momentos de sentirse como un animal en exhibición Ewron frunció el ceño y tomó una decisión. 

 

Ash no pudo detener el ataque de Ewron y cayó al suelo con el híbrido sentándose encima de él y atacando su rostro con lengüetazos rasposos y besos repartidos en todos lados. Ash rió con ganas por las cosquillas que le provocaban las lamidas y trataba de cubrirse el rostro para evitarlas. Era una sensación rara, húmeda y rasposa, como si un enorme Golden Retriever lo estuviera atacando. Pero por cada lengüetazo había un beso de Ewron así que estaba bien.

 

“¿Ya satisfice tu curiosidad, Mi fiel Asesino? ¿Ya puedo continuar con lo mío?” Ewron también estaba divertido, la enorme sonrisa en sus labios hacía que sus mejillas se abultaran y sus ojos se hicieran más pequeños. El híbrido había terminado semisentado en el firme abdomen de Ash, con las manos del mismo sujetando sus caderas. 

“Mi Espada, satisficiste mi curiosidad, ahora puedes continuar,” Ash asintió con solemnidad y se echó a reír. Sus brazos subieron de las caderas a la cintura de Ewron y lo atrajeron con fuerza contra su pecho hasta dejarlo recostado completamente sobre su pecho. Ewron resopló divertido enterrando el rostro en la curvatura del cuello de su pareja y le permitió el capricho a Ash por lo menos unos momentos antes de recordarle que tenía nudos en su pelaje que desenredar.  Entonces se dio cuenta de lo maltrecha que estaba la larga trenza oscura de Ash, con ramitas y hojas secas enredándose en ella y se le ocurrió una idea.

 

Se alzó un poco con ayuda de sus antebrazos y dejó un besito en la mejilla morena, lo que arrancó una sonrisa boba de Ash. Entonces con voz animada canturreó el nombre de su pareja: “Ash, Ash, Ash,” recibiendo un ¿mhm? “Tengo una maravillosa idea” Ash respondió:“dime” “¿Tienes contigo tus dos cepillos?” “sí, ¿por…? “Tu me ayudas a desenredar los nudos de mi cola y yo cepillo tu cabello, que está hecho un absoluto desastre. Los dos ganamos.”

 

Ash lo pensó un momento. Los dedos ágiles de Ewron en su cabello, masajeando su cuero cabelludo, mhm. Sip, le parecía estupenda idea. “Suena bien, hay que hacerlo.” 

 

Se incorporaron sentándose nuevamente pero ahora con Ash de espaldas a Ewron para que el panda pudiera trabajar con el largo cabello del líder mientras Ash cepillaba su cola. 

 

Aunque no era la primera vez que Ash tocaba la cola de Ewron, sí era la primera vez que tenía el privilegio de poder ayudarle a cuidarla, y estaba por decir menos, emocionado. La larga y esponjosa cola cayó con gracia en su regazo y Ash la tomó entre sus manos casi con adoración, tratándola con el cuidado con el que se trata una reliquia preciada. Pesaba poco, considerando lo enorme que se veía, pero era tan cálida como una manta. También era extremadamente suave, se notaba al tacto el cuidado que Ewron le daba. Debía ser muy engorroso limpiar la sangre de ella, Ash tendría en mente esto la próxima vez que viera a Su Espada cubierto de sangre, tal vez Ewron le permitiría ayudarle incluso. Las manos de Ash comenzaron a trabajar, primero cepillando la punta de la cola para deshacer los nudos, tal como haría con su propio cabello. Después fue subiendo conforme dejaba de sentir nudos.

 

Ewron ahogó un jadeo cuando las manos de Ash sujetaron su cola. Tal delicadeza siempre lo abrumaba. La dedicación de las manos de Su Asesino, unas manos acostumbradas a tratar todo con firmeza, manos que habían arrancado vidas, llenas de callos y durezas por empuñar espadas. Manos manchadas de sangre, pero que al mismo tiempo cepillaban con dulzura y deshacían nudos difíciles con sus propios dedos. Las manos que un día podían sujetarlo por el cuello para estamparlo contra una pared y que otro día acariciaban su cabello mientras depositaba besos sobre sus párpados cuando la oscuridad lo aterraba. Al sentir tal dedicación sintió que tenía que retribuirla y puso sus manos a trabajar. 

 

Primero retiró la banda elástica que mantenía, o hacia el esfuerzo, atado el grueso cabello de Ash. Esa trenza que le llegaba a la altura de la cadera, negra como la obsidiana y mechones morados que aparecían de vez en cuando. Era suave, y ligeramente rizada, pequeños mechoncitos rebeldes salían de la trenza, lo que la hacía parecer menos impoluta, pero que personalmente a Ewron le encantaba. Poco a poco deshizo la trenza con su dedos, cuidando de no jalar ni un nudo para no causarle dolor a Ash. De tanto en tanto retiraba ramitas y hojas de su cabello, ahogando risitas cada vez. 

 

Una vez la totalidad de la trenza del líder estuvo deshecha y su cabello rizado caía sobre su espalda como una cascada, Ewron comenzó a usar el cepillo, y al igual que Ash, empezó por las puntas, deshaciendo nudos que parecían de película de terror. Afortunadamente siempre llevaban consigo aceite de lavanda y eso le ayudaba a que el cuero cabelludo de Ash no sufriera mucho por los tirones.

 

Estaban completamente entregados a sus tareas, tratando de demostrarle al otro el cariño que sentían por medio de estos pequeños actos de amor. 

Quien terminó primero fue Ewron, quien selló su trabajo con un listón morado muy bonito y elegante que había comprado la última vez que había visitado el distrito comercial. El panda estaba muy orgulloso de su trabajo, y se notaba por sus gorjeos de felicidad. Ash paró de cepillar la cola del panda para admirar el trabajo de Su Espada. Ewron tenía experiencia haciendo eso y se notaba, la trenza era perfecta y Ash se lo expresó verbalmente. 

 

“Está perfecta, gracias Mi Espada,” Ewron chirrió de alegria e infló el pecho con orgullo.

 

“Lo sé, soy excelente,” por supuesto, el panda también tenía permitido pavonearse un poco.

 

Ya era hora de cambiar de lugares para que Ash pudiera seguir cepillando la parte a la que no tenía acceso anteriormente. La base de la cola de Ewron. Que también era probablemente el lugar más sensible del híbrido. Ewron estaba un poco sonrojado cuando se dió la vuelta para presentarle la cola nuevamente, y Ash notó que sus manos estaban hechas puños sobre sus rodillas, no pudo evitar sonreír de lado. Ash sabía perfectamente que causaría si acariciaba de cierta forma la base de la cola de Ewron.

 

“Tranquilo, solo voy a cepillarte, nada más” Ash se inclinó hacia el cuerpo más pequeño y le susurró en el oído antes de darle un besito en una de las orejas felpudas de Ewron. Quien se retorció nuevamente, avergonzado. Podía sentir la sonrisa en el rostro de Ash sin siquiera verle la cara.

 

“Termina pronto, tanto acicalamiento me está dando sueño,” Ewron exigió, quedaba mejor parado si actuaba caprichoso en lugar de abochornado.

 

Ash rió con burla, pero le concedió a Ewron lo que quería. Intentó lo mejor que pudo no ejecutar ciertos movimientos para mantener todo en la misma armonía que habían tenido todo este tiempo. Ewron ya sin nada en que concentrar su atención más que en las manos de Ash y el cepillo que desenredaba su pelaje, comenzó a hacer ruiditos complacidos con su garganta, gorjeando de vez en cuando y moviendo la punta de su cola suavemente. 

 

Ash terminó después de unos minutos, y el panda que había comenzado a cabecear por el sueño fue despertado con una serie de besos que empezaron en el hombro, después al cuello y finalmente a las mejillas.

 

Los fallos de Ash eran casi inexistentes, al menos los de su rostro, para este momento. Sus ojos morados miraban los azules de Ewron con cariño, y aunque Ewron estaba medio adormilado, también lo miraba con esa dulzura que parecía gotear miel. Lentamente acercaron sus rostros, sin dejar de mirarse, sintiendo el aliento del otro sobre sus labios. Ewron le dio un besito en la barbilla a Ash, riendo suavemente, luego le dio otro en la mandíbula, la mejilla, y la punta de la nariz, hasta que finalmente unieron sus labios en un beso suave, lento. Saboreaban el momento, uno de los pocos en que se permitían demostrar tanto. En algún momento Ash le abrió los labios con la lengua para explorar la boca ajena. Entonces el asesino tarareó con fascinación.

 

“Tu lengua volvió a ser normal,” el líder del Régimen abrió los ojos y sonrió en medio del beso. Ewron no los abrió pero también sonrió.

 

“Te dije que solo pasa cuando necesito acicalarme,” se separaron con las mejillas sonrojadas, y con el sueño haciéndose cada vez más evidente en sus sistemas. Ewron se levantó y estiró su mano en dirección a Ash, con una sonrisa perezosa en sus labios. “¿Liege wie?

 

Ash asintió y tomó la mano de Su Espada. “Liege wie.”

Notes:

Este es mi primer escrito para el mes Assassinduo, ¡yei! (y mi primer escrito de ellos publicado también ¡doble yei!)
Espero les haya gustado, hecho un día tarde pero ¡hey! al menos no tarde un mes en terminarlo, una victoria es una victoria, intentaré escribir algún otro día, estoy emocionada por el dia del Hanahaki y la Boda, aunque aún no se como escribirlos, pero estaba pensando en algo divertido, como ellos, Ash y Ewron (y tal vez los polacos: Graf, Nexe, Quackity) bailando esa canción polaca viral en tiktok que bailan los padrinos del novio, ¿Mr, Polska se llamaba? No sé, pero me obsesioné con esos videos y no puedo dejar de repetirlos cada vez que me sale uno, jeje.

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