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Lecciones de Sigilo

Summary:

Tanjiro quiere averiguar porque su maestro, el señor Tomioka sigue desapareciendo de sus entrenamientos, asi que se decide a seguirlo.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Las lecciones que los Pilares del Agua debían impartir a su nuevo aprendiz debían haber empezado a las 8 horas en punto; sin embargo, algo había fallado.

Uno creería que el problema era que dicho aprendiz era un niño de doce años, que hasta hace poco menos de un año jamás había realizado alguna labor tan extenuante y peligrosa como cazar demonios, pero no, era todo lo opuesto. El joven Tanjiro aún no dominaba todo a la perfección, pero aprendía muy rápido y era siempre responsable y atento con todo lo que le exigían.

No, lo que estaba fallando eran sus maestros, o al menos uno de ellos.

Giyuu Tomioka era uno de los tres pilares del agua y era quien había adoptado al joven como su discípulo después de salvarlo a él y a su hermana en aquella montaña. Durante los primeros meses que Tanjiro se mudó a la finca de la lluvia, él había sido el maestro ideal: responsable, atento, considerado, pero firme y estricto.

Pero últimamente las cosas habían cambiado.

Giyuu seguía impartiéndole lecciones, pero tenía una tendencia a desaparecer más a menudo. Y ya no eran simplemente las misiones de rutina; desaparecía sin razón y terminaba dejándole la labor de enseñar a sus dos compañeros pilares.

El ambiente entre los otros dos también era diferente: los primeros meses existía un cierto aire de camaradería entre los tres pilares; era más que obvio que existía una hermandad real entre ellos y que no eran simplemente compañeros de título, pero ahora las cosas eran más incómodas. Sabito se había vuelto más gruñón y crítico, y más de una vez Makomo tuvo que interrumpir un argumento entre los dos respecto a las extrañas desapariciones de Giyuu.

Pero nadie había querido decirle a Tanjiro lo que estaba sucediendo. Cuando una vez más vio que no había ni rastro de su otro maestro en la lección de ese día, él no aguantó más las ganas de preguntarle a Sabito y Makomo.

—¿Qué es lo que hace el señor Tomioka cuando desaparece?

Sabito y Makomo se congelaron ante la pregunta e intercambiaron miradas. Sabito le guiñó un ojo como si le dijera: «No te preocupes, yo me encargo». Soltó su espada de práctica para acercarse a Tanjiro, tocarle el hombro y responderle con su sonrisa más cálida:

—Lamento ser yo quien te diga esto, pero Giyuu ya no te quiere.

Tanjiro palideció. —¿Qué?

—No le digas esas cosas al niño. —Makomo golpeó a Sabito en la cabeza, decepcionada de sí misma por creer que él respondería de forma madura-. No le hagas caso, Tanjiro, Giyuu solo ha estado teniendo algunas... —Su voz tambaleó por unos segundos. —...misiones extra últimamente.

—¿Pero no debería ir yo con él? Soy su tsukugo, hemos hecho muchas misiones juntos...

—Es que está tratando de reemplazarte —añadió Sabito con malicia.

Makomo le dio una mirada asesina: —No le metas ideas en la cabeza, Sabito.

Sabito se agachó y puso su brazo alrededor de su hombro. —Verás, lo que pasa es que quiere conseguir un sucesor de una forma más tradicional, el método Rengoku, por decirlo de alguna forma.

—¿El pilar de las llamas? No lo entiendo.

—No le hagas caso —Makomo le acarició el pelo mientras miraba burlonamente a Sabito—, solo está celoso porque su esposo prefiere salir a "misiones" que estar con él.

Podías adivinar por la mirada de Sabito que ese último comentario sí le dolió, además del hecho de que se puso de pie de golpe con un semblante indignado.

—Yo estaba antes que esa...—Sabito recordó que estaba junto a un niño y decidió controlar su vocabulario: —...esas misiones, merezco más tiempo de calidad. No puede ser que abandone a nuestro retoño por sus "misiones" mientras que nosotros lo cuidamos.

—Pero las misiones son asignadas por el patrón, no es como que el señor Tomioka pueda saltarse sus deberes.

Sabito y Makomo intercalaron miradas de complicidad como si se estuvieran diciendo telepáticamente: «Mejor no decirle al niño», antes de cambiar de tema. Tanjiro hizo varios intentos de insistir durante la clase, pero fueron en vano; sabía que ellos evitaban contarle secretos debido a que el muchacho era pésimo para mentir, así que probablemente era algo que Giyuu no quería que nadie supiera.

A Tanjiro le habían enseñado que, al ser el hermano mayor, él debía ser respetuoso y maduro con los demás, y la decisión respetuosa y madura era no meterse en los asuntos privados de los demás; por lo tanto, pensó que la decisión correcta era no insistir y dejar a Giyuu en paz.

Pero Tanjiro también pensó: «Ahora tengo tres hermanos mayores y Nezuko se la pasa durmiendo, no tengo que ser ejemplo para nadie», así que al día siguiente se puso a seguir a Giyuu.

Bueno, más o menos; por pura casualidad, al día siguiente Tanjiro se despertó más temprano de lo usual y alcanzó a divisar el momento en que su maestro se escapaba de la Finca de la Lluvia y empezó a seguirlo antes de que la culpa por andar de chismoso lo detuviera.

Se escondía entre los árboles y el pasto, ya que en su mente poco experimentada con realizar la más mínima travesura, esos eran los sitios donde podía camuflarse mejor gracias a su haori verde.

Se sintió bastante ridículo cuando, después de un kilómetro y medio, se dio cuenta de que había dejado el haori en la finca y que Giyuu de todos modos nunca miró para atrás en todo su trayecto.

Un kilómetro después, Giyuu se detuvo en una cafetería. Al notar que dejó de caminar, Tanjiro se escondió detrás de unos matorrales donde (en teoría) podía observar todo desde lejos sin que lo notaran.

Giyuu, por su parte, movió la cabeza, observando el sitio lado a lado por unos segundos hasta que halló su objetivo: una mesa donde una joven mujer lo recibió con una cálida sonrisa que, para la sorpresa de Tanjiro, él le regresó.

La mujer era más bajita que él, tenía el cabello negro, vestía un haori con diseño de mariposa y pudo notar que poseía una pinza para el pelo en forma del mismo insecto. A Tanjiro le costó unos segundos reconocerla, pero recordó haberla visto casualmente cuando lo dejaron asistir a una de las reuniones de los pilares.

«¿El señor Tomioka y la Pilar de la Flor? ¿Qué hace ella aquí?»

La primera conclusión que tuvo fue la obvia de que les habían asignado una misión juntos, pero después de unos minutos de observarlos, compartiendo anécdotas, sonrisas y postres sin la menor prisa por ir a otro lado infestado de demonios, se volvió obvio que estaban en una cita.

«¡La está cortejando! ¡Se ha estado saltando nuestros entrenamientos para cortejarla!»

Eso molestó mucho a Tanjiro, algo raro en él. De la nada, entendía completamente la molestia de Sabito y la compartía. ¿Acaso Giyuu no conocía el código de los hombres? Amigos antes que......respetables señoritas (incluso en su mente, Tanjiro se rehusaba a decir una grosería más fuerte que recorcholis).

No podía comprenderlo, en parte debido a que sus padres habían muerto antes de que le hablaran de las aves y las abejas, así que la idea de preferir a una mujer por sobre tu semi-familia se le hacía risible, sobre todo porque Giyuu debía ser el hermano mayor. ¡No le entrego el título de hermano mayor para que él prefiera pasar su tiempo libre coqueteando!

Él no tenía la menor duda, él jamás se distraería de esa forma por una muje...

—No te muevas —demandó una voz detrás de Tanjiro.

Tanjiro tragó saliva y levantó las manos; estaba tan molesto con su descubrimiento que no notó que había alguien que lo había visto y que, para peor, había puesto una katana en su cuello.

—¿Por qué estás espiando a mi hermana?

Tanjiro se dio cuenta de que era una interrogación y se dio la vuelta lentamente porque, a pesar de temer por su vida, sus padres le enseñaron que no hablar a los ojos era muy grosero y los modales son lo primero.

Pero la escena que encontró al girar le quitó el susto rápidamente: era una joven unos años mayor que él, pero mucho más baja, el cabello negro con puntas púrpura, ojos del mismo color y usaba el uniforme del cuerpo de cazadores. Tenía un ceño fruncido que, en la opinión del pelirrojo, la hacía ver más adorable que intimidante; no ayudaba el hecho de que ella decidió ponerse de puntillas para disimular la diferencia de estatura.

El hecho de que la joven fuera tan bajita y que estuviera de puntillas mientras lo amenazaba le trajo un lindo recuerdo de cuando jugaba a los samuráis con su hermana Hanako.

—Qué tierna —se le escapó a Tanjiro.

—TIERNA —gritó la joven indignada.

Tanjiro recordó la espada apuntando a su cuello. —Perdón, perdón, es que por cómo se ponía de puntillas me recordó a mi hermanita, que era igual de pequeña que us... —Tanjiro dejó de hablar al notar por su olor que la palabra "pequeña" la había hecho enojar más. —Perdón, quise decir chiquita... digo adorable... digo estatura promedio... emm... quise decir...

Mientras más hablaba, el rostro de la joven se seguía llenando de venas y su olor indicaba que estaba más que furiosa, así que él solo atinó a preguntar:

—¿Decir tierna es tan malo? Siento que de todas las palabras que dije, esa fue la que menos la hizo enojar.

La joven, por su parte, solo cerró los ojos y suspiró en un nada exitoso intento de calmarse.

—No me contestaste, ¿por qué estás siguiendo a mi Nee-san?

—¿Nee-san? ¿Es la hermana menor de la señorita Kanae?

La joven levantó más la espada: -Yo hago las preguntas.

Tanjiro respondió con nervios: —Yo-yo no la estoy siguiendo, quería ver hacia dónde va el señor Tomioka cuando desaparece.

—¿Qué? ¿Tomioka?

Rápidamente, la joven guardó su katana y empujó a Tanjiro al suelo para robarle su puesto en los matorrales.

—Huh, ¿con qué esta desgraciada se estaba escapando con el pilar del agua?

—No le iba a impedir que los mirara, ¿sabe? —Tanjiro replicó débilmente, aún en el suelo.

Mientras se levantaba, pudo notar que en el lado derecho del cinturón de la joven, ella tenía amarrado con un cordel unos binoculares, en los cuales tenía escrito con una caligrafía muy elegante los kanjis "コチョウ・シノブ"; aunque Tanjiro no era ningún analfabeto, aún no se manejaba del todo en katakana, así que le estaba costando más trabajo del que le gustaría admitir entender lo que decía.

—Kah-Keo-Kob-Koch-Cocjin

La joven se distrajo de su espionaje al escuchar los pobres intentos del pelirrojo de leer el texto; se calmó un poco y extendió su mano para ayudarlo a levantarse.

—Kochou Shinobu, ese es mi nombre.

—Kamado Tanjiro, un gusto —le respondió con una sonrisa en el segundo que se encontraba en pie.

Shinobu, por su parte, estaba mirando al suelo y jugando con el pelo de su frente con un poco de vergüenza. —Perdón, a veces me dejo llevar por mis emociones; no debí haberte amenazado ni empujado.

—¿También viniste a espiarlos? —Tanjiro apuntó a los binoculares.

—Sí —Shinobu giró nuevamente a espiar en los matorrales—. Esta idiota ha estado desapareciendo sin explicación los últimos días, así que pensé que estaba metida en algo malo... y terminó siendo un hombre... Creo que prefería mi teoría de las drogas; explicaría por qué siempre está tan feliz.

—Yo pensé lo mismo... bueno, no lo de las drogas, pero sí lo de no entender cómo podía cambiar a sus hermanos menores por un cortejo.

—Oh, eso lo entiendo... de parte de él, pero no sé qué es lo que ella le ve al antipático ese.

Tanjiro se la quedó mirando ofendido: —El señor Tomioka también es un gran hombre; ella sería muy afortunada de salir con él.

La joven puso una mano en su pecho y exclamó con prepotencia: —Mi hermana es la mujer más hermosa de todo Japón, es uno de los ocho pilares y la mejor doctora de toda la organización. Podría conseguir cualquier hombre que quiera.

—Estoy de acuerdo.

Ella lo miró confundida: —¿Estás de acuerdo?

—Claro, los dos son geniales, por algo se volvieron pilares.

—Se supone que defiendas al Pilar del Agua.

El pelirrojo giró la cabeza ligeramente a la derecha en confusión. —¿Por qué? ¿No puedo creer que los dos son geniales?

—Tienes que defender a tus amigos cuando otros los insultan.

Por unos segundos, los dos compartieron una mirada y un silencio incómodos.

—¿O sea que nosotros no somos amigos?

Shinobu lo miró con incredulidad: —Acabo de poner una espada en tu cuello.

—El señor Tomioka también, y ahora vivimos juntos. —Tanjiro miró hacia arriba pensativo—. Ahora que lo pienso, casi todos mis amigos han querido matarme en algún punto.

—En ese caso yo debo ser tu mejor amiga —le respondió Shinobu sarcásticamente mientras se frotaba los ojos con frustración.

Para el infortunio de Shinobu, Tanjiro no captó el sarcasmo de esa frase, lo que hizo que se sorprendiera cuando él le agarró las manos con los ojos brillantes de felicidad.

—¿De verdad? ¡Nunca había tenido una mejor amiga!

—¿Qué? No, no estaba diciéndolo así.

—¿Entonces a qué se refería?

Ella tenía toda la intención de darle la respuesta más venenosa que pudiera formular, pero el la estaba mirando con ojos de tan pura emoción y una sonrisa tan cálida que solo podía sentir culpabilidad de emocionarlo por nada, sin mencionar que se había vuelto consciente de su descarada invasión de privacidad, estando su rostro tan cerca de ella y capturando sus manos entre las suyas, lo que era demasiado contacto masculino para alguien que no hablaba con nadie que no fueran sus hermanas.

También no pudo evitar notar el detalle de que, a pesar de ser más joven que ella, él tenía unas manos muy grandes y fuertes, y no pudo evitar sentirse como una pervertida por notar ese detalle.

En cuanto se compuso un poco, sacó sus manos violentamente del agarre y se fue ofendida al otro lado. —Hablar contigo es inútil, me voy de aquí.

—Espera, espera. —Tanjiro la empezó a seguir—. Sigamos hablando; si quiere defiendo al señor Tomioka, pero no se vaya.

—Presiento que en cuanto me llegue mi nueva katana, tú serás al primero al que envenene —le respondió Shinobu entre dientes.

—¿Vas a impartir veneno con tu katana? ¡Eso es impresionante!

—¡ALÉJATE DE MÍ!

Shinobu empezó a caminar más rápido mientras Tanjiro la seguía, tratando de sacarle conversación a quien creía que era su nueva mejor amiga. Ambos olvidaron completamente sus objetivos originales de espiar a sus maestros/hermanos mayores, quienes, por supuesto, se habían enterado de su presencia desde que los empezaron a seguir.

Giyuu le susurró a su cita: —Cuando volvamos, tenemos que darles un par de lecciones sobre sigilo; no durarán mucho contra alguna de las lunas si así es como espían a alguien.

Kanae solo sonreía: —Me alegra que se lleven bien.

Notes:

Estaba estancado con dos one shots que queria terminar mas dos fics largos en los que estoy trabajando y termine encontrando en mis borradores una idea que escribi hace algunos meses que estaba 90% terminada y pos....aqui esta xd

Esto se me ocurrió por el fanart de Yorichii Colombiano (ya saben, el NSFW con viaje en el tiempo), hizo que me dieran ganas de escribir una historia donde ellos se conozcan de chiquitos, cuando los dos aun eran cazadores inexpertos y Kanae aun vivia, tome algunas obvias libertades con las edades, pero por algo esto es un AU xd.

¿Que clase de cambios ocurrirán en la historia con este cambio en la linea de tiempo?

Pos no se, es un one shot, no hay mas capitulos en producción :v

Como sea, bye, tomen agüita

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