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Marcando Territorio

Summary:

Una mañana, Wednesday despierta y ve que Enid esta dormida a su lado, supone que volvió a tener una pesadilla y se metió a su cama para no dormir sola así que no le da importancia. Sin embargo, al despertar Enid reacciona raro al ver “algo” en Wednesday. Cuando le pregunta qué le pasa, ella se pone nerviosa y evade la pregunta como si se avergonzara de algo.
El resto del día, Wednesday nota que todos la miran raro, se ríen y murmuran cosas, especialmente los lobos. No tiene idea de lo que pasa, pero esta segura de que tiene que ver con Enid.

Notes:

Se me ocurrio esta idea hace un par de semanas, pero no me había animado a empezarla. No sé cuántos capítulos tendrá, pero lo más seguro es que sea un fic corto. Espero que le guste y comenten, que dejen comentarios me motiva mucho para seguir escribiendo.

Chapter 1: Deberías ponerte una bufanda

Chapter Text

Wednesday despertó cuando el sol entró por la ventana de su habitación. De inmediato sintió un peso extra encima de su cuerpo. Se trataba de Enid, quién dormía plácidamente a su derecha. Enid abrazaba a Wednesday por la cintura mientras su rostro descansaba cómodamente en el cuello de Wednesday. Podía sentir la respiración de Enid en su cuello y como, ocasionalmente, Enid inhalaba fuertemente como si tratara de aspirar lo más posible el olor de Wednesday. Aunque en vista de que seguia dormida, probablemente no lo hacía conscientemente, sino que era algun reflejo extraño o eso pensaba Wednesday.

Aunque la curiosa escena sorprendería a cualquiera, para Wednesday no era más que una molestia menor. Nada más que parte de la nueva rutina a la que había tenido que acostumbrarse las últimas semanas. Desde que volvieron a Nevermore luego de pasar los últimos 3 meses buscando a Enid por la frontera de Canadá, poco a poco habían tratado de reintegrarse a sus vidas normales, pero estaba siendo un tanto difícil en algunos aspectos. Claramente varias cosas habían cambiado luego de aquella experiencia. Particularmente el vínculo entre ellas dos cambió mucho, ahora a Wednesday no le incomodaban tanto las muestras de afecto de Enid, a tal punto que en ocasiones era la propia Wednesday quien buscaba el contacto físico, ofreciéndole abrazos a Enid o acariciando su espalda para reconfortarla cuando la notaba decaída por algo.

Claro que por lo general esas demostraciones de afecto de su parte se limitaban a la privacidad de la habitación que compartían. Desde la primera semana que volvieron a la escuela, Enid había experimentado muchas dificultades para reintegrarse a sus viejas rutinas. Desde la dificultad para ponerse al corriente con las clases, hasta sus problemas para controlar sus recién fortalecidos poderes e instintos de lobo. Wednesday se había esforzado por ayudarla a sobrellevar todas esas dificultades y había descubierto que el contacto físico ayudaba a calmarla mucho. Lo descubrió luego de la primera semana en que las pesadillas iniciaron.

Una noche, Wednesday se despertó con el sonido brusco de los gruñidos de Enid. Desde su primer año en Nevermore había tenido que aprender a soportar los gruñidos que Enid a veces hacía cuando dormía, pero estos se sintieron diferentes. Eran mucho más intensos y amenazadores, en ocasiones parecían más rugidos que gruñidos. Se levantó de la cama de golpe y se acerco a la cama de su compañera de cuarto para ver qué le pasaba. La cama y las sabanas estaban cubiertas de arañazos. Las garras y colmillos de Enid estaban extendidos y ella se sacudía de forma errática lanzando rasguños al aire. Tenía los ojos cerrados, la respiración agitada y estaba cubierta de sudor. Aunque la apariencia tan salvaje y amenazadora de Enid le resultaba extrañamente encantadora, Wednesday no disfrutaba verla sufrir así. Enid estaba teniendo una pesadilla, probablemente soñando con la horrible persecución que sufrió de parte de otros lobos.

La primera noche que volvió a ser humana, ambas acamparon en un bosque y Enid tuvo una pesadilla similar, aunque menos fuerte ya que la cercanía de Wednesday y el hecho de que esta rápidamente sujetara las manos de Enid, la ayudaron a calmarse de inmediato. Recordando eso, Wednesday se acerco con cuidado buscando el momento exacto para sujetar los brazos de Enid sin recibir un corte de sus garras. El efecto fue inmediato, su respiración se estabilizó y contrajo sus garras lentamente. Temiendo que la pesadilla volviera, Wednesday se subió a la cama y se acomodó al lado de Enid abrazándola. Permaneció despierta, vigilando el sueño de su amiga hasta que el cansancio la venció y cerro los ojos.

La mañana siguiente Enid se sorprendió al encontrar a Wednesday acurrucada a su lado. Tras explicar lo que pasó, Enid le agradeció por preocuparse tanto por ella y sin decir nada, prácticamente pactaron que esa sería la nueva rutina para calmar las pesadillas de Enid. Desde entonces, compartir la cama se había vuelto algo relativamente común para ellas. No es como si lo hicieran todas las noches, pero poco a poco dejo de limitarse solo a las pesadillas, en ocasiones habían dormido juntas luego de que Enid la convenciera de hacer un maratón de películas. También cuando se desvelaban estudiando juntas o cuando Wednesday notaba que Enid estaba decaída por algo. A veces hasta lo hacían cuando Enid tenía pesadillas más leves y “normales” como cuando Enid la despertó a las dos de la mañana para pedirle dormir juntas porque tuvo una pesadilla donde reprobaba un examen y Capri la castigaba pegándole en la cabeza con un periódico frente a toda la clase. Resoplando de frustración ante la ridícula excusa, Wednesday se hizo a un lado para dejarle espacio y permitir que Enid se acurrucara a su lado en la cama. A estas alturas ya había ocasiones en que ni siquiera le pedía permiso y simplemente se subia a la cama de Wednesday a media noche. Incluso en una ocasión se levantó para ir al baño y al salir estaba tan adormilada que se acostó en la cama de Wednesday sin darse cuenta.

Aunque ese tipo de acciones si le parecían irritantes, Wednesday no hacía nada para detenerlas. A lo mucho había ocasiones en que se quejaba un poco a modo de broma, pero nunca le impedía dormir a su lado. Con pesadillas o sin ellas, si acurrucarse a su lado ayudaba a aliviar cualquier pesar que Enid tuviera, por más insignificante que fuera, entonces Wednesday lo permitiría sin dudarlo.

—Mmmhhm… Buenos días, Willa. —Dijo Enid aun con la cara escondida en el cuello de Wednesday y respiro profundamente antes de abrir los ojos y enderezarse.

—Buenos días, Enid. ¿De qué fue la pesadilla esta vez? ¿La cacería, el Hyde, el desayuno que el Tio Lucas te preparó o volviste a llegar a clases en ropa interior?

—Mmm… no lo sé. No recuerdo muy bien, pero creo que debió ser una de las primeras dos porque tengo el vago recuerdo de que mordí la almohada o algo. —Dijo estirando los brazos, aun sin bajarse de la cama.

—Menos mal que ya preparé varias almohadas y sabanas extra por si tienes otra pesadilla fuerte. —Wednesday finalmente se enderezó y empezó a estirarse también. —¿Quieres que desayunemos en el patio de la escuela o prefieres que le ordene a Dedos que nos traiga algo?

—Mmm… creo que quiero desayunar en el patio con las demás. Yoko había preparado una sorpresa para Divina por su aniversario y no estuvieron disponibles todo el fin de semana. Quiero que me cuente cómo les fue. —Dijo Enid sonriendo con entusiasmo.

—Es reconfortante que tu amor por el chisme sigua intacto, pero no pensé que tuvieras tanto interes en escuchar sobre la vida sexual de tus amigas.

—¡Hey! En primer lugar, no me interesa saber sobre eso, no soy una pervertida. Y, en segundo lugar, que Yoko dijera que iban a estar ocupadas todo el fin de semana no significa que hayan estado… bueno tal vez sí, pero me imagino que también le habrá preparado una sorpresa romántica a Divina y quiero escuchar sobre eso. Aunque no lo parezca, Yoko puede ser muy romántica cuando se lo propone.

—Fascinante información. —Respondió Wednesday en tono sarcástico. —¿Ahora podemos vestirnos y terminar con esa tortura lo antes posible?

Ambas se levantaron de la cama y empezaron a cambiarse de ropa. Enid se vistió bastante rápido, dándole la espalda a Wednesday mientras se quitaba la pijama y se ponía el uniforme de la escuela. Era lunes y ese día sus clases empezarían un poco tarde debido a que se cancelaron las clases en el laboratorio luego de un pequeño accidente que podría o no haber sido causado por un acalorado debate entre Wednesday y Bianca sobre la cantidad de nitroglicerina que era seguro agregar a la mezcla de “algo”. Por lo tanto, tenían algo de tiempo libre en la mañana.

Wednesday fue un poco más lenta para vestirse porque realmente no le emocionaba mucho pasar ese tiempo conviviendo con Yoko y los demás. Aunque ya había aceptado considerarlos amigos y a petición de Enid se estaba esforzando por pasar más tiempo con todos, la verdad era que ella estaría mucho mas agusto si toda su interacción social se redujera a convivir exclusivamente con Enid.

—Aunque te quejes, sé que en el fondo te divierte discutir con Yoko así que seguramente vas a disfrutar que desayunemos juntas.

—Que me resulte agradable señalar las estupideces que dice tu amiga no implica que disfrute hablar con ella Enid. Como ya te he dicho antes, tan solo tolero su presencia porque a ti te hace feliz.

—Awww eso es tan dulce Willa. Lo juro, desde que empezó el semestre has estado más tierna que nunca.

—Repite eso y tal vez considerare coserte la boca mientras duermes.

—¿Una vaga advertencia en lugar de una amenaza directa? ¿A qué se debe tanta amabilidad? ¿Acaso intenta seducirme señorita Addams?

—¿Volviste a confundir mis píldoras de veneno con dulces o a qué se debe que estes balbuceando más sinsentidos que de costumbre?

Enid se acercó por detrás a Wednesday quien ya se había colocado la parte de abajo del uniforme y ahora se estaba poniendo la camisa blanca. Pensaba esperar a que se la pusiera para abrazarla por detrás.

—A nada en especial, simplemente he estado pensando en lo dulce que has sido conmigo estos días. Y sé que no lo haces porque te sientas culpable de lo que me paso o algo, noto en tus ojos que simplemente te nace hacer todas esas cosas.

—No sé de qué hablas Enid. —Dijo abrochándose los botones de la camisa sin voltear a verla. Sintió los ojos de la loba encima de ella mientras apenas se estaba poniendo la camisa, pero no le dio importancia.

—Claro que lo sabes. Ahora aceptas pasar tiempo con nuestros amigos, me has acompañado de compras y hasta has aceptado probarte algunos de los outfits que elijo para ti, me dejas dormir en tu cama cuando tengo pesadillas, hacemos noches de chicas siempre que te lo pido y tú misma vienes y me abrazas cuando notas que estoy estresada por algo. —Enid finalmente abrazó a Wednesday por detrás, rodeando su cintura con los brazos. No se apoyo en el hombro de Wednesday, pero apoyo su frente en su nuca de modo que Wednesday podía sentir su aliento en su cuello. —Es justo el tipo de amistad que esperaba tener cuando me dijeron que al fin tendría una roomie, pero se siente… mejor. Tener algo así contigo es como un sueño. —La voz de Enid se suavizo hasta ser casi un susurro. —Te lo juro Wednesday, si sigues consintiéndome tanto vas a provocar que yo….

—¿Voy a provocar qué?

No hubo respuesta. Enid se quedó callada de golpe, no fue el silencio de alguien que no esta seguro de como continuar con lo que trataba de expresar, fue un silencio incómodo, como si algo la hubiera dejado petrificada.

—¡¡MIERDA!!

Enid grito, soltó a Wednesday y retrocedió varios pasos como si el contacto con su amiga de pronto le quemara.

—¿Enid?

Cuando Wednesday volteó, vio una expresión que nunca había visto en el rostro de su amiga. Parecía una mezcla de horror, culpa y vergüenza. Sus mejillas rápidamente se tiñeron de rojo al igual que el resto de su cara y sus ojos se humedecieron, aunque no llegaron a derramar lágrimas.

—Yo… lo siento… no quería… no sé porque…. Yo no… yo…

—¿Estas bien? —Preguntó preocupada. Su amiga tartamudeaba incapaz de decir una frase coherente o de mirarla a los ojos. Se veía como si estuviera a punto de tener un ataque de pánico.

—Yo… recordé que tenía que hablar de algo muy importante con Yoko. Me voy a adelantar, te veo allá, o si quieres puedes faltar, sí es mejor que no vayas, será una conversación muy aburrida. De hecho, algo me dice que todo el día será muy aburrido, incluso las clases, en especial las clases, las clases seran un asco. ¿Sabes qué? Deberías quedarte encerrada en la habitación todo el día y pedirle a Dedos que te traiga comida jajaja. Sí, definitivamente ese es un excelente plan, no salgas de la habitación por nada del mundo. Y si tienes que hacerlo ponte una bufanda porque… hara frío, mucho frío, estará helado, seguramente caiga nieve, lo presiento. Ok, tengo que irme, te quiero, bye.

Enid salió corriendo de la habitación, cerrando la puerta con un portazo y dejando a Wednesday completamente confundida. Dedos salio de su escondite, igual de confundido por la forma tan acelerada en la que Enid había hablado antes de huir de la habitación.

—“Ok… eso es nuevo. ¿Ahora qué le hiciste?”

—Yo… no tengo idea. —Dijo terminando de ponerse el uniforme.

—“¿Vas a hacerle caso?”

—Por supuesto que no.

Salió de la habitación cerrando la puerta de otro portazo, dispuesta a encontrar a Enid y averiguar la causa de su extraño (aún más de lo usual) comportamiento. Ya que, aunque estaba segura de no haber hecho nada que pudiera ofenderla, tenía el extraño presentimiento de que la reacción de Enid tenía que ver con ella.