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igual ya lo sabíamos (maybe we knew all along)

Summary:

“Ayer cometí un error y entré a mirar nuestro hashtag en Twitter y Tiktok,” dijo Ferran mientras jugaban a un videojuego en la sala de de estar de Pedri.

“¿Nuestro hashtag? ¿Qué quieres decir?” Preguntó Pedri sin dejar de mirar la tele.

“Sí tío, Fedri, eso que nos dijo ese tío en esa entrevista el mes pasado, que la gente nos shipea y toda esa mierda.”

“Ah,” el corazón de Pedri dio un pequeño vuelco, por algún motivo. “¿Ah sí?”

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O: Pedri y Ferran prueban a besarse para ver qué onda eso de los edits. Parece que la gente de internet tenía razón.

Notes:

no sé que está pasando

(esto es la traducción de ESTO)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

“Ayer cometí un error y entré a mirar nuestro hashtag en Twitter y Tiktok,” dijo Ferran mientras jugaban a un videojuego en la sala de de estar de Pedri.

“¿Nuestro hashtag? ¿Qué quieres decir?” Preguntó Pedri sin dejar de mirar la tele.

“Sí tío, Fedri, eso que nos dijo ese tío en esa entrevista el mes pasado, que la gente nos shipea y toda esa mierda.”

“Ah,” el corazón de Pedri dio un pequeño vuelco, por algún motivo. “¿Ah sí?”

“Sí, fue bastante heavy,” Ferran se rió. “La gente incluso escribe cosas sobre nosotros y todo, como historias, novelas, ¿sabes? Hay teorías también, y como universos alternativos, es muy loco.”

Lo dijo como si nada, como si fuese la cosa más normal del mundo.

“Y tengo que decir,” siguió. “Cuando miré Tiktok, encontré algunos edits un poco... incriminantorios, eso se lo tengo que reconocer,” dijo con una sonrisita.

“¿A qué te refieres?” Preguntó Pedri, genuinamente confundido, intentando ver la expresión de Ferran a su lado y empujándolo un poco con la rodilla.

“Nada, olvídalo,” Ferran lo dejó estar, centrándose de nuevo en el juego. “Joder, siempre haces lo mismo cuando llegamos a esta parte, te odio,” dijo empujando la rodilla de Pedri de vuelta. 

“Ale a veces los mencionaba,” Pedri dijo al cabo de un rato, su voz suave como un susurro, como si en realidad no quisiera decirlo en voz alta. No sabía por que lo estaba haciendo, honestamente. “Lo de las novelas y las teorias no, los edits. De hecho se enfadó conmigo por culpa de uno que encontró.”

“¿En serio? ¿Cuál?” Preguntó Ferran, pausando el juego y girándose para mirar a Pedri directamente.

“No sé, uno en el que nos abrazábamos,” respondió él avergonzado, encogiéndose de hombros e intentando evitar la mirada de Ferran. De repente sintió que estaban demasiado cerca para este tipo de conversación.

“Ya, la verdad es que nos abrazamos mucho,” Ferran se rió, tímido, la sonrisa que hacía aparecer su hoyuelo izquierdo y las arruguitas de sus ojos. “Siento que se enfadara contigo por mi culpa,” dijo al final, volviendo a empujar la pierna de Pedri, y manteniendo la suya allí, piel con piel, encontrando sus ojos y forzando a que no se despegaran.

“Tío, no fue tu culpa,” dijo Pedri. “Además ya se ha acabado, está todo bien. Sabes que nunca fuimos en serio ni nada.”

“Ya…” dijo Ferran, ausente, como si se hubiese quedado atrapado en su cabeza.

Pedri estaba apunto de reanudar el juego cuando Ferran preguntó, “¿Lo has… pensando alguna vez?”

Pedri tragó saliva. “¿El qué?” preguntó, aunque sabía perfectamente a qué se estaba refiriendo. Solo necesitaba un poco más de tiempo, un par de segundos más.

“Nosotros, esos edits, no sé,” dijo Ferran, encogiéndose de hombros. Se le estaba empezando a fruncir el ceño. “¿Piensas que están locas?”

“No lo sé,” dijo Pedri, tratando de situarse. No le estaba gustando la cara de preocupación de Ferran. “Igual no.”

No se había dado cuenta de que su pierna izquierda estaba encima de la de Ferran, su mano casualmente encima de su rodilla. Siempre pasaba, siempre acaban entrelazados, siempre tocándose de una manera u otra.

“Supongo que es verdad, es como que siempre estoy tocándote,” dijo Ferran, sonriendo.

“Ya,” Pedri se rió.

“Me gusta,” Ferran admitió rápidamente. “Es verdad que no me había dado cuenta de que lo hago tanto.” Le agarró la rodilla un poco más fuerte. “Puedo parar, si te incomoda, es solo que—nunca me había parado a pensar que pudiera ser un problema.”

“No lo es. Para mí, almenos,” dijo Pedri, serio.

“Vale.”

Sus hombros estaban prácticamente pegados, el peso de la mano de Ferran en su pierna casi quemaba. Y Pedri de repente estaba siendo demasiado consciente de todos los puntos en los que se estaban tocando. 

“¿Crees que deberíamos probar?” dijo de golpe. “Solo como para comprobarlo, ¿sabes? Ver de qué va la cosa, para estar seguros de que todas esas teorías son una parida y eso,” Pedri sugirió, como si estuviese sugiriendo ir a dar un paseo por el parque, no besar a tu mejor amigo y probablemente cambiar completamente la trayectoria de vuestra relación.

“Sí,” respondió Ferran, demasiado rápido, su mirada instintivamente cayendo hasta los labios de Pedri. “Vale, sí, ¿Por qué no?”

Ferran se acercó, todavía cogiendo a Pedri de la rodilla, y al segundo siguiente, estaba besándolo. A Pedri se le cortó la respiración, pero se deshizo en el roce de los labios de su mejor amigo igualmente. Fue demasiado inocente, torpe, Pedri intentando abrir la boca, Ferran cogiéndolo de la pierna para impulsarse hacia él, abriendo la boca también. Sus dientes chocaron, y de golpe estaban los dos separandose y partiéndose el culo.

“¿Qué coño ha sido esto, tío?” Pedri se rió, sus mejillas rojas como si acabase de jugar los 90 minutos de un partido.

“Ya, vaya puta mierda,” Ferran se rió con él sin dejarlo ir, sus cuerpos todavía más entrelazados que antes. “Normalmente no beso así, lo siento, te lo juro que beso mucho mejor que esto.”

Pedri resopló, riéndose divertido. “Sí, no, yo también, solo—a ver, ven,” dijo Pedri, cogiendo a Ferran por el cuello y sintiendose atrevido como normalmente solo se sentía en el campo.

“Qué—”

Pedri se tragó su sorpresa, mordiendole en labio y lamiendo directamente dentro de su boca. De repente estaba en su regazo, y todo era Ferran—Ferran cogiéndolo por la cintura y juntando sus cuerpos, Ferran abriendo la boca y dejando que Pedri hiciese lo que quisiera, Ferran gruñendo al sentir la lengua de Pedri deslizándose con la suya.

“Joder, esto ha sido muy sexy,” Ferran dijo, su voz entrecortada, sin aliento.

Pedri asintió sin saber qué es lo que Ferran había encontrado sexy exactamente, su cerebro nadando en placer y adrenalina. Giró un poco la cabeza para empujar la lengua todavía más adentro, cogiendo y estirando el cabello de Ferran con ansia.

Ferran le apretó la cintura todavía más, mientras su lengua seguía explorando la boca de Pedri, una batalla de saliva y manos y jadeos entrecortados. Era perfecto, era todo, y Pedri sentía que no se iba a cansar nunca.

Pero también se estaba quedando sin aire, así que se separó un poco para respirar, descansando la frente encima de la de Ferran, sus ojos todavía cerrados, intentando recuperar el aliento.

“Joder Pedri, no sabes cuanto me ha puesto esto,” dijo Ferran, su voz rompiéndose al final, casi gimiendo.

Pedri le besó de nuevo en lugar de contestarle. Solo un pico, todavía intentando recuperar su ritmo cardíaco. “Ferran,” dijo.

“¿Qué?” preguntó él, atontado.

“Tenían razón,” Pedri dijo, abriendo los ojos y mirando al maravilloso chico que tenía debajo, su mejor amigo en todo el mundo, con las pupilas dilatadas por el placer—una expresión nueva para Pedri, pero una que sabía que no se cansaría de ver a partir de ahora.

“¿Cómo? ¿Quién? ¿Sobre qué?”

“No sé, la gente! Internet! Sobre… sobre nosotros, sobre tu gustándome, y tu—”

“¿Te gusto?” preguntó Ferran, meneando su colita de perro imaginaria.

“Yo… joder, Ferri, sí,” Pedri se rió, todavía encima suyo, cómodo y seguro, cogiéndolo por detrás del cuello. “Creo que sí, un montón.”

Fue el turno de Ferran de responderle con un beso. Pedri se deshizo en él, cerrando los ojos mientras Ferran le sostenía la cara con delicadeza. Su tacto familiar pero diferente ahora, más suave, nuevo.

“Sí, creo que tu también me gustas,” dijo Ferran antes de besarlo de nuevo.

“Crees?”

“No, estoy seguro,” Ferran sonrió esa sonrisa insoportable que sabía que volvía loco a todo el mundo.

Pero era la sonrisa de Pedri ahora.

Seguramente siempre lo había sido.

 

 

Notes:

me muero de la vergüenzAAAAAAAA sintiéndome federico moccia ahora mismo bleehh bienvenidos a cursilandia!!!!

alguien me dijo que quería este fic en español y dije venga voy a probar de traducirlo, pero no sé si me ha gustado mucho escribir en español, me siento rarísima jajajajaj

dejad comentarios si os ha gustado q sino me tiraré por un puente y no volveré a escribir en español JAMÁS

muaks, seguidme en twitter si amáis a pedri como yo

merci x tot oskm

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