Work Text:
—Till despierta, ya sonó el timbre y tenemos que ir a clases.
Un chico con pelo de color azul grisáceo frotaba sus ojos con pereza y se levantaba junto a su amigo, mientras caminaba y bostezaba, recuerda que se quedó dormido al lado de su amigo en la biblioteca.
Recuerda tener un sueño extraño donde estaban en un escenario cantando. Su amigo lo besó y luego murió, todo fue tan rápido que no supo procesarlo, sabe que fue un sueño, pero sigue siendo raro. Observó a su amigo caminar al lado de él, el de su sueño era el mismo pero una versión más adulta y bastante guapo, pero no lo diría en voz alta.
—¿Te encuentras bien Till?
—S-sí, solo tuve un sueño raro.
Habló como pudo y aún así sintió que la voz se le iba, casi en un susurro, su amigo no dijo nada y simplemente dejó que pasaran las horas.
—Iván, ¿vas a mi casa hoy?
—No puedo Till, tengo que ir a trabajar con Luka.
—Ajá.
Till volteó los ojos para un lado, esa muñeca rubia de porcelana no le caía bien, por otro lado, Iván estaba un poco decaído ya que últimamente no había pasado casi tiempo con su persona favorita por culpa de Luka, ya que estaba ayudándolo con los preparativos para declararse a Hyuna.
—Nos vemos mañana mi lindo Till.
Solo recibió un golpe y una mirada fulminante, eso se sintió como un cálido beso para Iván.
Till llegó a su casa y pensó en que le parece lindo Iván, no podía entenderlo... Sabía desde hace un tiempo en que tenía sentimientos extraños por su amigo pelinegro de la infancia, solo que estaba negado a pensar profundamente en sus sentimientos, de todas maneras, odiar es más fácil de comprender que amar, según él.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
En la mañana siguiente ya listo para ir al colegio, salió temprano de su casa y vió a Iván afuera esperándolo. Siempre iba y regresaba del colegio con Iván ya que iban por el mismo camino, solo que la casa de Iván quedaba después de la suya.
—Buenos días Till.
Saludó sonriente el pelinegro.
—Buenos días Iván.
Iván puso cara de asombro, normalmente Till solo lo miraba y comenzaba a caminar dejándolo atrás, pero hoy lo saludó y caminaba a su lado.
Iván decidió ponerlo a prueba con sus acciones, se abalanzó sobre él y le dió un gran abrazo seguido de recostar su cabeza en el hombro de Till, quería conocer su reacción.
Till quedó sin palabras ante la acción de Iván y por más que quería empujarlo y gritarle, se contuvo con tal de hacer las cosas un poco diferentes, por lo que simplemente se dejó abrazar, le correspondió el abrazo y colocó su mano en el cabello de Iván para acariciarlo.
Luego de unos pocos minutos así, Iván ya estaba sonrojado y se puso nervioso, Till por su parte ya estaba incómodo por lo que decidió empujarlo considerando que ya fue suficiente tiempo del abrazo.
—Till, ¿Tienes fiebre? estás actuando diferente el día de hoy.
—Estoy bien, estoy actuando igual que siempre, no sé de que hablas.
Dijo levemente sonrojado y desviando su mirada para otro lado. Su corazón estaba como loco y no tenía idea de la razón.
—En serio estás raro...
Iván no quería decir más nada por miedo a que Till actuara igual que siempre, que aunque no le desagradaba el Till de siempre, el día de hoy lo hacía el quíntuple de feliz.
Till no dijo nada y luego de un rato caminando con ambos en silencio decidió invitarlo a su casa para jugar videojuegos juntos un rato, después de pensarlo habló:
—Iván, ¿estás disponible hoy?
—¿Justo hoy? lastimosamente no, tengo que ir a mi trabajo de niñero junto con Luka.
Till quedó en silencio y recordó a Luka... la muñeca rubia de porcelana que le estaba robando a su amigo.
Se molestó en pensar que Iván iba a pasar tiempo con otra persona, estaba acostumbrado a ser su único amigo, así que simplemente chasqueó la lengua en señal de molestia.
—¿Por qué chasqueas la lengua? no me digas que estas celoso.
Iván solo quería molestarlo más sin saber el impacto que tendría eso en el futuro, mientras que por el lado de Till se replanteaba; ¿celoso? ¿cómo podía estar celoso de que su amigo que siempre estaba con él de la nada fuese con otra persona?
—No estoy celoso, pero no pensé que un inadaptado como tú tuviese amigos.
—¡Claro que los tengo!
Dijo el pelinegro con una falsa molestia, más que molesto, quería hacer drama para jugar con Till.
Till simplemente lo ignoró y se adelantó a entrar por el portón del colegio, vió como Iván se alejaba de él para ir a hablar con Luka, volvió a sentir una molestia que decidió ignorar por ese día.
—¡HOLAA!
Gritó una chica pelirosada que apareció detrás de él tapándole la cara con las manos.
Reconocería esa hermosa voz donde sea que estuviese.
—¿Mizi?
—¡Adivinaste! para la proxima le diré a Sua que te asuste ella.
Till se sonrojó al darse cuenta de que Mizi tocó su cara, no lavaría su cara por el resto de su vida.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Iván estaba hablando con Luka contándole que el día de hoy Till respondió a sus acciones de manera amigable, se preguntaba si quizás tenía oportunidad.
—Dudo que tengas una oportunidad, solo mira como se pone cuando está con Mizi.
Señaló Luka.
Iván miró desde afuera a Till junto a Mizi, se dió cuenta de lo que mucho que a él gustaba ella, Till estaba tembloroso, sonrojado y por sobre todo, se veía feliz hablando con ella, fue entonces cuando sintió algo indescriptiblemente desagradable moverse dentro de él. Decidió dejarlo así, después de todo solo eran emociones superficiales, según él.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Luego de clases Iván salió para buscar a Luka e ir a su trabajo de niñero, trabajaban en una guardería de niños de entre 1 y 7 años, a Luka no le gustaban mucho los niños pero a Iván sí, y como buen amigo, Luka decidió trabajar con él.
Iván vió en la salida del colegio a Till y decidió despedirse para verse mañana en el mismo lugar de siempre.
—¡Hasta mañana Till!, si quieres mañana iré a tu casa.
—Ajá...
Fue lo único que respondió Till para seguir caminando sin mirar hacia el pelinegro.
El pelinegro sin decir más tomó del brazo a Luka y salió corriendo para llegar rápido a la guardería, Till por su parte vió como Iván agarraba del brazo a Luka y simplemente chaqueó la lengua por el claro nivel de intimidad que tenían esos dos.
Justo detras de él apareció Sua, la chica pelinegra callada, reservada y con aires de misteriosa que siempre estaba con Mizi.
—Till.
Él miró hacia atrás y la vió a ella sola, se preguntaba que quería ella con él.
—Deberías de cuidar a Iván, es muy cercano a Luka y puede que te lo roben.
Dijo la pelinegra para echarle leña al fuego.
Till simplemente la miró con cara de incrédulo, se dió la vuelta y siguió caminando a su casa. Quedó pensando en lo que le dijo Sua, se dió cuenta de que Iván y Luka son cercanos, pero duda mucho que Iván se aleje de él o lo reemplace, a pesar de que actúa mal y grosero con él, es consciente de que Iván no lo dejaría de lado, algo en lo que estaba seguro, es que sí era raro ver a Iván pasando tiempo con alguien más... No quería ser controlador, pero estaba acostumbrado que Iván estuviese exclusivamente solo por y para él.
Aunque no le gustara admitirlo, necesitaba el consejo de alguien externo, quizás su mamá, ya que ella no le echaba leña al fuego como otros... Además de que es alguien mayor, seguro tiene experiencia en relaciones sociales.
Llegó a su casa y vió a su madre, decidido, habló con ella.
—Mamá, ¿alguna vez has sentido molestia cuando ves a alguien cercano a ti con alguien más?
Su mamá lo miró incrédula y sin poder ocultar su risa comenzó a reír desenfrenadamente, sabía que su hijo andaba enamorado por ahí, pero no pensó en una escena como esta.
Till por su lado y por alguna razón se sintió avergonzado de que su madre se riera de él por tal pregunta, no pudo evitar sonrojarse un poco.
—Hijo, creo que sientes celos.
"Celos" otra vez esa palabra... No quería admitirlo pero tal vez sentía "celos" por ver a su amigo con otra persona, amigo el cual siempre estaba para él y nadie más. Till ahora no le queda más de otra que admitir que está celoso.
—Till, ¿sientes celos por alguien?
—Creo que sí.
Respondió dudoso.
—¿Acaso es por tu amigo Iván? siempre vienes con él pero justo hoy viniste solo.
—¿Cómo podría sentir celos por un tonto como él?
Se apresuró en irse ya que le daba vergüenza admitir en voz alta que quizás si sentía celos por Iván.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Por otro lado, Iván estaba preocupado por Till, no le responde los mensajes, pero justo hoy en la mañana fue amable, no entendía lo que le pasaba ¿quizás debió faltar al trabajo para irse con él?
—Ten, pada que no tes tite.
Un niño le entregó una flor roja con dos circulos en el medio para animarlo, parece que su estado de ánimo era visible incluso para los niños, decidió ponerse la flor en el cabello y mandarle una foto a Till.
—Muchas gracias Ibanny.
Agradeció el gesto sonriente, con su colmillo tan característico visible. Al salir de la guardería se quedó hablando con Luka sobre sus problemas amorosos, que además, era su único tema de conversación.
—Está actuando de manera contradictoria, ¿por qué no fuerzas un poco la situación con él?
—Me gustaría, pero eso solo sería contraproducente y quiero ir despacio, no quiero abrumarlo.
—Entonces vamos a causarles celos.
—¿Qué?
Justo en ese momento Luka se fue e Iván quedó con más preguntas que respuestas, no confiaba en los planes de su amigo, por esos planes no tenía novia y estaba ayudándolo para hacer las cosas de manera más normal. Decidió pasar por la casa de Till para jugar un rato ya que salió temprano del trabajo y le quedaba de camino su casa.
En el camino pensaba en ese sonrojo que vió en Till esa mañana, justo después de que lo abrazara, además de que le acarició el pelo, de solo recordarlo hizo que su cara se pusiera roja, amaba mucho a Till, pero no sabía si Till lo quería con la misma intensidad. Sin darse cuenta llegó más rápido de lo esperado y tocó la puerta, justo salió un Till sin camisa a abrirle pensando que era su mamá que había salido. Iván vió ese torso y no pudo evitar sangrar por la nariz...
—¡¿Iván?! pasa y te daré unas servilletas para tu nariz.
Decía un Till preocupado.
Iván pasó y agradeció la ayuda, se sentó en una de las sillas del comedor a esperar que Till regresara con las servilletas, tuvo que calmarse y dejar sus pensamientos indecentes para otro momento o si no iba a seguir sangrando...
—Toma las servilletas para tu nariz, ¿qué es esa flor en tu cabello?
—Gracias, un niño hoy me la regaló para que me sienta mejor.
Tomó una servilleta, la enrolló y la colocó en su nariz.
—¿Estás enfermo o qué tienes? por cierto, ¿qué haces aquí?
Enfermo de amor, pensó Iván.
—Algo así, como salí temprano del trabajo pensé en pasar un rato por aquí, para compensar que no pude venir más temprano.
—¿Saliste temprano de tu trabajo junto a Luka?
—¿Sí?
Till volvió a chasquear la lengua, no quería ser egoísta pero es que no soportaba la idea de Iván dejándolo de lado por otra persona, entonces actuó por impulso. Tomó del brazo a Iván y lo llevó hasta su cuarto, lo tiró en su cama y se posicionó encima de él.
—No me gusta que te juntes mucho con esa muñeca rubia de porcelana.
—Till, estás actuando raro.
Dijo Iván estando nervioso y sonrojado por la situación en la que se encontraban, no le disgustaba esa versión de Till, pero sabía que no estaba bien.
Till tampoco sabe qué es lo que está haciendo, simplemente actuó por impulso apresuradamente, ahora se siente avergonzado pero no puede permitirse tambalear ante Iván.
—Till, ¿podrías quitarte de encima por favor?
—No quiero.
Till simplemente se acostó encima de él y lo abrazó. Ambos cerraron sus ojos por un momento y se quedaron en silencio sintiendo revuelcos en sus corazones.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Al siguiente día Iván llegó a buscar a Till para ir a clases.
—Buenos días.
Dijo sonrojado mirando hacia otro lado.
—Buenos días.
Dijo Till como si nada, aunque por dentro estuviese muriendo de la vergüenza. No podía ni mirarlo a la cara.
Se arrepentía por lo que hizo el día anterior, se recrimina cómo es que pudo actuar de esa manera por puros celos, no es como que tenga 14 años. Mientras caminaban juntos sus manos chocaban la una con la otra e Iván no pudo evitar asustarse levemente y tomar un poco de distancia de Till, mientras que el otro simplemente lo miraba de reojo.
Iván pensó en contarle lo de ayer a Sua y pedirle consejos para declararse adecuadamente, quisiera contarle a Luka pero seguro él usaría esa info para algún plan malvado, que justo hablando del rey de roma, llegó el rubio a tomar de la mano al pelinegro para llevarselo.
—Luego te lo devuelvo Till.
Till quedó perplejo mirando como esos dos se agarraban de la mano y a Iván no parecía importarle, mientras que con él se alejó para que sus manos ni siquiera se rozaran. A la mierda con todo, ese acto lo hizo molestar más e Iván lo pagaría.
Luka e Iván entraron al colegio y fueron rápido al patio, ahí se sentaron y Luka por fin habló:
—Hoy empezaremos con el plan, yo seré tu señuelo para causarle celos a Till y acelerar que se hagan novios.
—Luka, esto es una mala idea, solo causará malos entendidos y eso es lo que menos quiero.
—Si eso sucede solo tendrán que hablar y en ese momento podrás confesarte, solo tienes que colaborar y ser paciente.
Cuando Iván iba a decir algo justo sonó el timbre, el rubio se despidió y se fue a su clase, por lo que Iván optó por lo mismo. Sus compañeros aún no llegaban y solo estaba Sua, decidió hablar con ella ya que era más sensata que cierto rubio.
—Sua, ¿puedes ayudarme?
—¿Quieres que te ayude en tu romance unilateral?
Dijo la pelinegra tajante, ella ya sabía de los sentimientos de su amigo, pero también sabía como era el otro chico y no creía que valiera la pena estar con alguien como Till.
Iván asintió con la cabeza, así que resignada, lo invitó a sentarse frente a él para conversar.
—Te explicaré todo brevemente, ayer Till se comportó raro, me dejó abrazarlo, me acarició el cabello, me respondió el buenos días de buena manera, además de tirarme a su cama para decirme que no le gustaba que me junte con Luka...
—Por lo último, quizás estaba celoso que de repente su amigo que siempre ha estado por y para él de la nada se junte con otra persona, quizás también le gustas muy en el fondo.
—No lo sé, siempre se comporta agresivo y cortante, generalmente no me molesta, pero esta parte amigable de él es más de lo que puedo soportar sin volverme loco.
—¿Por qué no le pides ayuda a Luka?
—Luka tiene un plan raro que solo causará problemas, quiero hacer las cosas bien, quiero confesarme adecuadamente sin malentendidos de por medio.
Sua sin más remedio aceptó ayudar a su hermano, con la condición de que luego él la ayude a ella con Mizi.
Solo que ninguno de los dos sabía que Till estaba justo afuera de la puerta y que solamente escuchó "ayuda" "confesarme" y lo peor, "Luka"
—¿Till? ¿por qué no entras?
Mizi colocó su mano en el hombro de Till, hecho el cual hizo que se sonrojara, además de dar un pequeño brinco por el susto, detrás de él estaba Mizi, quien también apenas llegaba a la clase, a lo lejos vió que los demás ya estaban llegando, como pudo se compuso y habló:
—M-mizi, estaba a punto de entrar.
Dicho eso, entró al salón y se sentó al lado de Sua, su mente no dejaba de dar vueltas en lo que había escuchado, y si no estaba mal, ¿estaba pidiendo ayuda para confesarse a Luka? no lo podía creer.
Le molestaba. Le molestaba enormemente y no entendía el porqué, se imaginaba una razón la cual desechó rápidamente, obvio ''eso'' no podía ser. Quizás simplemente estaba siendo egoísta, la persona que siempre se dedicó a él sin queja alguna, de repente estaba interesado en otra persona, ¿no tendría que ser que estuviese interesado en el mismísimo Till?
No tenía sentido siquiera pensar en eso, Iván estaba en todo su derecho de interesarse en otras personas y debido a que el tema no pudo salir de su cabeza, ni siquiera prestó atención a las clases, tampoco hizo un esfuerzo grande en hacerlo.
Luego de que terminaran las clases, recogió sus pertenencias y se levantó para irse, entonces Iván lo agarró del brazo y habló:
—Till, hoy sí puedo ir a tu casa, ¿vamos?
—Hoy no me apetece, otro día mejor.
Se maldijo internamente por responder de tal manera justo cuando decidió ser más amable con él, vió como Iván ponía esa cara de cachorrito perdido por haberle dicho que no, y aunque se sentía mal por dentro, no estaba de ánimos para estar con él el día de hoy.
—Está bien Till, hasta mañana.
—Hasta mañana Iván.
Salió del salón de clases y pudo mirar de reojo como llegaba aquel rubio para llevarse a su pelinegro a algún lado. Simplemente lo ignoró y todos salieron del edificio, ya en el portón pudo ver como esos dos se agarraban de la mano y hasta se acercaban entre ellos... Pudo seguir viendo más si no fuese por la pelinegra que se paró frente a él.
—Till, lo que te dije ayer es enserio.
Otra vez Sua, echándole más leña al fuego.
—Iván no me interesa lo suficiente como para preocuparme si me lo roban o no, ¿por qué mejor no te ocupas de tus asuntos y me dejas en paz?
Till luego vió que detrás de Sua estaba Iván que claramente escuchó lo que dijo, fue entonces cuando se dió cuenta de la gravedad de sus palabras, pero ya no había marcha atrás, así simplemente se dió la vuelta para marcharse a casa.
Iván por otro lado estaba atónito totalmente, no lloró ni se desplomó, solo entró en un bloqueo y no escuchaba nada de lo que decía nadie, Luka por su parte iba a reprochar a Till por haber dicho algo tan grosero, pero prefirió enfocarse en su amigo que estaba totalmente ido.
—Creo que él ni siquiera vale la pena para que te esfuerces.
Habló Sua, también estaba indignada y molesta por lo que dijo Till, ¿cómo era capaz de expresarse así de su amigo de la infancia que siempre estuvo con él? un simple mal agradecido.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Till llegó a su casa, ni siquiera saludó a su mamá y fue corriendo hacia su cuarto, se desplomó apenas cerró la puerta y lágrimas comenzaron a brotar, se dió cuenta de lo cruel que fue con sus palabras y que además fue una mentira, le importaba y se preocupaba por Iván más de lo que le gustaría admitir.
Pensó en mandarle un mensaje disculpándose pero sería demasiado inmaduro disculparse por mensaje, su orgullo ni siquiera le permitiría actuar de tal manera, simplemente esperaba que Iván no se lo tomara tan mal y actuara igual que siempre.
A Iván se le quitó el asombro rápido, se dió cuenta que Till volvió a ser el de siempre y que no tenía oportunidad con él, ¿le dolió lo que dijo?, sí, en definitiva sí, pero no había nada en sus manos para hacer, se prometió a sí mismo reprimir sus emociones, emociones superficiales después de todo.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Al otro día, Iván pasó por la casa de Till para buscarlo para ir al colegio, no hizo falta que tocara la puerta ya que justo salió su compañero.
—Buenos días Till.
Sonrió Iván, lo mejor que pudo aún cuando le dolía el corazón, tenía una expresión amarga, de fingir que todo estaba bien, Till se dió cuenta de eso y se sintió aún peor.
—Buenos días Iván.
Caminaron juntos con Till un poco más delante que el pelinegro, llegaron al portón del colegio y entraron, ahí estaba Luka otra vez esperando a Iván.
—Iván, ven por favor.
—Nos vemos luego Till.
El peliazul grisáceo vió como el pelinegro se iba con aquel rubio de porcelana que detestaba cada día más, fue entonces cuando se fijó que Sua y Mizi estaban delante de él.
—Till, te pasaste con lo que dijiste ayer de Iván, eres un egoísta, lo quieres solo para ti y por eso actúas de manera contradictoria para que él no sepa lo que quieres y se quede a tu lado.
Sua escupió como si no le importara hacer sentir mal a Till, por otra parte Mizi también estaba ahí, decepcionada de que su gran amigo Till, tratara mal a Iván, esta vez habló Mizi:
—Till, Iván siempre ha sido cuidadoso contigo, entiendo que a veces se pase un poco de la raya y te moleste, pero no puedes decir que no te preocupas por él, como si él no fuese nada para ti...
—No es asunto de ustedes lo que suceda entre Iván y yo.
Sua y Mizi se miraron desconcertadas entre ellas, no podían entender como Iván estaba detrás de alguien así. Ambas se dieron la vuelta y se fueron agarradas de la mano y mirándose con una expresión que el peligris sabía muy bien lo que significaba.
Se sintió mal, como si estuviese deseando algo a lo que no tenía derecho desear, vió esa escena de ellas dos tan felices juntas y supo que no tenía oportunidad con Mizi, cosa que raramente no lo hizo sentir mal, o más bien ni siquiera sintió algo, en ese momento recordó la sonrisa amarga que su querido pelinegro le dió en la mañana y solo pudo apretar los puños.
De nuevo, no podía concentrarse en clase, la culpa se lo carcomía por dentro y quería aclarar la situación, decir que solo se siente amenazado de que le quiten a su amigo... Es más egoísta de lo que pensó.
Terminadas las clases, Till decidió dar el primer paso para arreglar de a poco la situación, entonces se acercó a Iván y le dijo:
—Iván, ¿quieres venir a mi casa hoy?
—Está bien Till.
Iván pudo sentir la mirada de Sua y Mizi reprochándolo por dejarse manipular de esta manera, pero él era débil ante Till, cualquier cosa que Till dijera él lo aceptaría sin más, fue entonces cuando ambos se levantaron y se fueron juntos uno al lado del otro, como siempre lo habían hecho.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Ambos entraron a la casa de Till y dejaron sus bolsos en el mueble, Iván saludó educadamente a Io y ella lo recibió gustosa, le agradaba saber que Till tenía al menos un amigo, lo que no sabía era lo grosero que es Till.
Io se dió cuenta del pequeño nerviosismo casi imperceptible de Till, pensó que era alguna señal y decidió salir para dejarlos solos mientras reía para sí misma. Los muchachos subieron al cuarto de Till y jugaron algún que otro videojuego, Till frustado de que Iván siempre ganara.
—¿Cómo puedes ganarme si he jugado esto más veces que tú?
—Solo se necesita estrategia y no tanta fuerza bruta.
Till le tiró una almohada al pelinegro en forma de broma, pero no esperaba que el pelinegro se la regresara, y así estuvieron jugando una mini pelea de almohadas en las que ambos se divertían, en un momento el peliazul solo pudo ver la gran risa de aquel chico que lo estaba volviendo loco estos últimos días. Sintió el mundo detenerse y solo podía apreciar esa maravilla sonrisa, una que le gustaría ver hasta el día en que se muera.
Fue entonces que algo quizás hizo click dentro de Till y se dejó caer al lado de Iván, apoyó su cabeza en el hombro del pelinegro y cerró los ojos, ambos en silencio disfrutando otra vez de un cálido momento.
Iván no entendía, no quería ser inseguro pero Till solo le causaba más dudas que respuestas, dice que no se preocupa tanto por él pero luego se comporta de una manera asfixiantemente tierna, escena de la que difícilmente puede resistirse, pero aún así se reprime para no molestar al otro...
—Iván.
—D-dime.
—Perdón por lo que dije ayer, fue desubicado y no es lo que siento realmente, que quede claro que sí me importas y me preocupas, no lo repetiré dos veces.
—Está bien, sabía que mentías.
Eso reconfortó de sobremanera a Iván, de nuevo, Till parecía que le daba oportunidad para luego quizás comportarse agresivo otra vez, pero fue peor por lo que hizo Till a continuación:
Till se sentó en el regazo de Iván y lo abrazó.
—Realmente lo siento... Soy un tonto, tienes derecho a estar enojado.
Pero Iván más que enojado estaba feliz, abrazó con miedo y lentitud a Till, se aferró a él como si ese momento fuese a escaparse y fuese su única oportunidad de estar así. Se quedaron abrazados un largo rato hasta que Till se despegó y se volvió a sentar al lado de él.
Iván por su parte estaba hecho un desastre, no entendía a Till para nada, no sabía lo que quería y lo que no, si su amado siempre actuaba de manera agresiva, ¿qué tendría de malo que él actúe de manera egoísta?
Iván se abalanzó encima del otro y sostuvo sus manos por encima de su cabeza, estaban tan cerca que podían sentir la respiración del otro, el mismo número de dedos en los pies, los mismos diez dedos en las manos, el mismo calor corporal...
—Eres tan lindo...
Iván frotó su mejilla contra la del otro, sabía que algo como un beso era más que negado, se apartó para irse pero pudo darse cuenta del sonrojo de oreja a oreja del que estaba por debajo de él, vió una oportunidad cegadora por esta ocasión y quiso ser aún más egoísta...
—¿P-puedes soltarme?
—Claro, igual ya es tarde y debería de irme.
El pelinegro, más que satisfecho con lo de hoy, decidió levantarse para irse. Parece que se dió por vencido antes de tiempo, pero ahora irá con todo.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Al día siguiente no fueron juntos al colegio, pero cuando Till llegó al portón pudo ver desde afuera como Iván le entregaba una carta a Luka, con una expresión que no era de disgusto, pero tampoco sabía como describir, en ese instante se derrumbó por dentro y pensó que ya Iván se declaró a Luka, sin aguantarlo más entró corriendo al colegio y fue directo a su salón, donde estaba Sua sola.
—Te lo dije.
Susurró ella, pero él simplemente la ignoró, no quería lidiar con eso y agachó su cabeza.
Los demás alumnos llegaron y el pelinegro pudo observar el estado de ánimo tan decaído que tenía su persona favorita, parece afectado con algo pero no podía preguntar en ese momento.
Till solo pensaba en Iván dejándolo de lado por irse a algún lugar con Luka, otra vez no se concentró en las clases, ya a este punto podía reprobar las materias y ni siquiera parecía importarle.
Al salir de clases, Till se levantó y se fue casi que a la velocidad de la luz, decidió evitar a Iván para no entrometerse en su nueva relación, por más mal que se sentía, no era nadie para decirle que deje a su novio por él.
Todo el grupo vió como el peliazul grisáceo se iba corriendo y Mizi se atrevió a preguntar:
—¿Qué le pasa a Till hoy?
No obtuvo respuesta, parece que todos estaban igual que ella... Ahora habló Luka pero de otro tema.
—Iván, la carta que me diste... Hyuna la rechazó sin más.
—Te dije que rechazaría algo que ni siquiera hiciste tú.
Las muchachas se quedaron en silencio viendo como dejaban el otro tema de lado, quizás para no hacer sentir mal a Iván.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Una semana ha pasado y Till ha evitado todo contacto con el pelinegro y con el rubio. Durante el desayuno ni siquiera terminó su comida ya que se fue corriendo justo apenas llegó el pelinegro. Ya no iban juntos al colegio y tampoco se devolvían juntos a sus casas.
Till sabía que estaba mal pero ese sentimiento opresivo en su pecho no se iba por más que quisiera olvidarse de aquel lindo pelinegro de ojos tan oscuros como la noche pero con un destello rojo en el medio, aquel chico con una sonrisa radiante y ese colmillo que no podía negar, le gustaba, ese chico que lo seguía a todas partes, lo ayudaba con sus tareas, le curaba sus heridas cuando se peleaba en la calle y seguía ahí por más mal que lo tratara.
Ahora entendía lo que sintió cuando vió a Mizi y a Sua juntas tomadas de la mano, era envidia y celos de ver algo recíproco entre dos personas que se aman, él también quería aquello con alguien, también entendió la razón por la que no sintió nada cuando vió que no tenía oportunidad con Mizi, ya no podía negarlo más.
Le gustaba Iván. Más de lo que quiere admitir.
Iván por su lado estaba más que deprimido y confundido, extrañaba a Till, extrañaba molestarlo y cuidar de él, extrañaba acariciar su cabello y que el otro se molestara pero aún así no lo alejaba, extrañaba frotar su mejilla contra la del otro y que el otro simplemente se recostara en su hombro cerrando los ojos para disfrutar de la calidez que compartían.
Ha pasado una semana desde que disfrutó la presencia de aquel chico que tanto le encantaba, cuando estuvo justo encima de él y pudo ver su cara sonrojada de punta a punta con un brillo cegador en sus ojos... Ya Iván ni siquiera lo negaba, o más bien nunca lo negó.
Le gustaba Till. Mucho más de lo que puede expresar.
Estaba decidido, mañana atraparía a Till sea como sea.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
El día siguiente empezó e Iván fue temprano a la casa de Till para atraparlo e ir juntos como antes, y le sirvió llegar más temprano que de costumbre ya que Till justo iba saliendo... Hicieron contacto visual por diez segundos que se sintieron como una eternidad.
—Buenos días querido Till.
—Buenos días tonto Iván.
El corazón de Till dió un vuelco "querido" ese estúpido pelinegro lo volvía loco y no sabía que hacer. Se detuvo antes de seguir caminando. El pelinegro lo vió y se detuvo justo a su lado.
—¿Te importa faltar a clases hoy?
De repente, Till escupió esa simple frase impulsivamente pero es que ya no aguantaba más, el pelinegro aprovechó está oportunidad y respondió:
—No me importa si significa pasar el día contigo.
—Está bien.
Till invitó a pasar a Iván a su casa aprovechando que estarían solos ya que su mamá salió a trabajar. Justo en ese momento Luka llamó a Iván.
—¿Tienes que contestar justo ahora?
Dijo Till en un susurro casi inaudible, pero que incluso Luka al otro lado del teléfono escuchó y supo que los chicos andaban juntos, entonces decidió usarlo a su favor.
—Amor, necesito que llegues temprano para hablar del lugar en que tendremos nuestra cita esta noche.
—¿De qué hablas? por cierto, hoy no iré a clases, avísale a Sua y a Mizi.
—Cariño, ¿cómo vas a faltar el día y dejar a tu lindo novio solo?
Till no pudo más y agarró el teléfono, habló tajante:
—Jodete.
Enseguida colgó el teléfono y tomó a Iván de la mano, lo llevó hasta su habitación y de nuevo, se colocó encima de él, pero esta vez era más hambriento que nunca, pero antes de hacer las cosas mal, habló:
—Deja a Luka, ¿qué tiene él que yo no?
Iván quedó atónito, sin palabras, desmayado, ido completamente.
—¿Dejar? ¿qué quieres decir?
—Te hiciste novio de Luka, ¿no?
Iván entonces entendió la situación y el actuar de Till, se rió a carcajadas como nunca antes.
—¿Qué es tan gracioso?
—Tus celos, Luka y yo ni siquiera somos novios, él solo quiso agotarte la paciencia.
—Pues lo logró muy bien.
Si Iván y Luka no eran novios, entonces estaba bien que el peliazul grisáceo se comiera al pelinegro indefenso que tenía debajo de él.
Procedió a dar un ligero beso en los labios del indefenso pelinegro que tenía debajo de él, era tan perfecto, tan tierno, tan suyo.
Till le quitó la chaqueta del uniforme y le aflojó la corbata, quería comérselo pero sabía que tenía que ir despacio.
Iván solo se estremeció por ese beso, nunca antes se había sentido tan feliz como en ese momento, pero antes de seguir, lo empujó levemente para que pudiesen hablar, aunque le gustaba lo que Till le hacía, primero quería dejar las cosas en claro.
—Por favor, hablemos antes de seguir.
Dijo el pelinegro agitado. El otro chico simplemente se sentó en su regazo otra vez y lo miraba fijamente, no entendía que significaba esa mirada, pero con que estuviese dirigida hacia él, era suficiente.
—¿Puedo saber qué te pasa? esto no es propio de ti.
Till se acercó a él y le plantó un beso en la mejilla, para luego decir lo siguiente:
—Eres mío, no de nadie más, así que deja de salir con Luka.
Iván JAMÁS en su vida pensó en que Till diría algo así, estaba tan perplejo como sonrojado, le gustaba esta situación, le encantaba este chico que estaba celoso y lo estaba proclamando como suyo, pero aún así no podía alejarse de su amigo.
—No puedo alejarme de Luka, pero jamás te reemplazaría a ti.
Otro vuelco en el corazón del peliazul, este chico le encantaba y no podía hacer nada contra eso.
—Promételo.
—Till, te prometo que jamás te reemplazaré.
El pelinegro culminó esa frase con un beso en la mano del chico que tenía enfrente, estaba tan feliz que podría explotar ahora mismo.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Al día siguiente ambos estaban yendo al colegio tomados de la mano, ya se reconciliaron, pero Till todavía no se sentía satisfecho, quería más, pero ni siquiera dijo claramente sus sentimientos, no formalizaron pero aún así tuvo el descaro de decir que Iván era suyo y de nadie más.
Ambos llegaron al colegio y se soltaron las manos rápidamente, a Iván no le importó ya que estaba demasiado feliz para enfocarse en eso.
Mientras que Till estaba preocupado, él quería dar otro paso, pero necesitaba tiempo para prepararse mentalmente y hacerlo lo mejor posible, todavía sentía celos por Luka, pero si se trataba del pelinegro, sabía que nunca lo cambiaría.
Cuando llegaron al colegio, enseguida fueron Sua y Mizi a llevarse rápido al pelinegro, querían regañarlo lo antes posible por dejarse manipular del peliazul, sin embargo, la felicidad no dicha con palabras de Iván las sorprendió más de lo esperado.
—¿Cómo dices que dijiste?
Preguntó la pelirosada.
—Ya Till se disculpó por lo que dijo, además de decir que sí se preocupa por mí, solo estaba celoso por Luka.
—Viste que mi plan sí funcionó, deberías de agradecerme.
Dijo un chico rubio con lentes desde atrás, iba llegando pero escuchó un poco de la conversación entre todos.
—No puedo agradecerte cuando fue un plan cuestionable, que de alguna manera funcionó.
—Entonces, ¿ya son novios de manera oficial?
Preguntó la pelinegra, pero supo rápido la respuesta cuando vió la cara de desconcierto de Iván. En ese momento justo sonó el timbre y el pelinegro salió corriendo en rumbo al salón para evitar la confrontación.
Ahora que lo pensaba, fue tonto, Till lo proclamó como suyo, pero, ¿más nada?, aunque se dieron dos besos, eso no significa que sean novios ahora, ya estaba en esta onda con Till, así que podía preguntarle después de salir de clase.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
—Iván, vayamos a mi casa.
—Till, hoy tengo que trabajar, pero antes quiero preguntarte algo.
Ambos chicos salieron y hablaron frente al portón del colegio, antes de que Iván se fuese a su trabajo de niñero. Rápidamente se dignó a hablar:
—Entonces... ¿qué somos? ¿amigos?
Till sintió que la garganta le ardía y comenzó a toser de la sorpresa, ya había pensado en eso pero no esperaba que fuese Iván el que saque el tema.
—Por ahora, sí...
Iván pensó ''por ahora'' significa que lo serán a futuro, aunque se sintió insatisfecho, decidió respetar a Till.
—Está bien, ¿puedes darme otro beso antes de irme al menos?
Till dudoso, aceptó darle un beso, lo mínimo que podía hacer mientras se preparaba para su noviazgo, entonces se acercó a Iván, se inclinó un poco para arriba y volvió a hacer contacto con esos cálidos labios que lo podrían volver adicto...
Iván por su parte no quería soltarlo así que puso sus manos en la cintura de Till, atrayéndolo más hacia su cuerpo, intensificando ese beso con la persona por la cual podría morir si es necesario.
El peliazul viendo como escalaba la situación lo empujó levemente y decidió abrazarlo.
—Lento, por favor.
—Bien.
El pelinegro sabía que tenía que ir lento por el otro chico, no le molestaba ya que ahora da pasos más grandes que antes, con ganas de quedarse más tiempo tuvo que irse para no llegar tarde al trabajo.
—Buena suerte pequeño idiota.
Dijo un Till ruborizado completamente, una situación que el otro chico guardaría por siempre en su corazón.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Así pasó un tiempo, Till cada vez aclarando más sus sentimientos por aquel pelinegro que ya directamente lo volvió loco, ya había decidido cuando le iba a pedir que sean novios, pensó en organizar una cena medio casual con él en su casa y rezaba para que nada le arruine los planes.
Por el lado de Iván estaba cada vez más desesperado, cada vez quería más contacto pero Till no le dejaba, además de parecer estar tramando algo, su ansiedad crecía un poquito cada vez más.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
—Iván, hoy por la tarde, ven a mi casa para cenar. Nos vemos.
Le dió un beso corto al pelinegro y se fue sin más, recién salían del colegio y se fueron juntos como siempre, Iván ni siquiera tuvo oportunidad de responder.
Por el lado de sus amigos, todos se quedaron boquiabiertos al ver que era Till quien se acercaba a Iván para besarlo, nadie lo podía creer y mucho menos con la personalidad explosiva del chico.
El pelinegro se preguntaba que era lo que Till tenía planeado, estaba emocionado, asustado, nervioso, un poco de todo.
——ʕ•ᴥ•ʔ——
Till llegó a su casa y vió a su mamá con sus amigas, aparentemente iba a hacer pijamada con ellas, así que ya no podía hacer la tan esperada cena con Iván, se recriminó a sí mismo por no haberle avisado a su mamá con tiempo, ahora tendría que cambiar los planes de último minuto.
El joven de pronto se sintió bajoneado y ya se le fueron las ganas de hacer algo ese día, pronto le llegó un mensaje de Iván diciendo que ya iba saliendo a su hogar, por lo pronto decidió arreglarse también para al menos recibirlo, pensó que quizás una salida al parque tampoco estaba mal.
Como lo dijo, pronto llegó Iván a la casa de Till y tocó el timbre, el pelinegro estaba sudando de los nervios e hiperventilando un poco, necesitaba calmarse... Mientras que el peliazul estaba igual o quizás hasta peor, todo fue obra suya pero no pudo concluir su plan original.
Salió de su casa y frente a él estaba ese chico pelinegro que le encantaba, se veía notablemente sonrojado y nervioso, le gustaba verlo así, aunque él mismo estaba igual, optó por salir y decir que caminen por ahí hasta llegar a un parque.
Estuvieron un rato caminando juntos haciendo bromas entre ellos, con una que otra grosería por parte de Till, sumado con también uno que otro golpe, cosa que era normal en él y al pelinegro no le molestaba, ya sabía como era el peliazul y lo amaba profundamente.
—Ven, sentémonos aquí.
Invitó el pelinegro, estaban en un parque cercano, con unos niños jugando cerca, algunas bancas, columpios y toboganes pequeños, se sentaron uno al lado del otro, sus hombros se rozaron y ambos dieron un respingo, jamás habían sido tan conscientes de la existencia del otro como en este momento. Till decidió aclararse la garganta y hablar primero:
—Hoy todo salió mal... Quería que tuviéramos una cena romántica en mi casa, pero se me olvidó avisarle a mi mamá y ella invitó a sus amigas para quedarse a dormir... Lo lamento.
Iván le dió un gran abrazo al otro chico, aunque quizás el plan original no se pudo hacer, cualquier plan que hicieran estaba bien, siempre y cuando fuese con él, solo él.
—Está bien, cualquier momento es especial si es contigo.
Till aceptó su abrazo y se acurrucó en el pecho de Iván, sus palabras lo hicieron sentir mejor, pero igual se prometió a sí mismo que algún día tendrían esa cena romántica solo entre ellos.
—Ya es momento de que lo diga, ¿no?
—¿Decir qué?
El pelinegro se apartó rápidamente por los nervios y se volvió a sentar a su lado, ya tenía una idea de lo que Till quería decir pero sus nervios no le colaboraban, había estado esperando este día desde hace mucho, quizás en otras vidas también estuvieron juntos.
—Lo que llevo guardando desde hace tiempo, tonto... Escucha bien ya que no lo diré dos veces.
En ese momento ambos se miraron fijamente y sintieron como el tiempo se detenía, solo eran ellos y más nadie, ni siquiera la brisa del atardecer podía llevarse ese momento tan especial e íntimo que estaban compartiendo, Till agarró las manos del pelinegro y mirándolo fijamente se dedicó a hablar.
—Sé que muchas veces fui un estúpido, esos celos estúpidos me ganaron y actué más idiota de lo que nunca lo he hecho, pensaba que estaba actuando de la mejor manera y resulta que solo estaba dañándote, pero ahora, quiero arreglarlo y que me des una oportunidad para demostrarte que soy más que unos tontos celos... Quiero que te centres en mí y en nadie más que en mí como siempre lo has hecho... Me gustas Iván, me gustas más de lo que puedo tolerar y desde hace más tiempo del que puedo recordar, soy un estúpido por darme cuenta justo ahora.
Iván entonces asombrado pero aún mirándolo comenzó a llorar, las palabras que tanto quiso escuchar desde hace mucho tiempo por fin llegaron a sus oídos y no podía estar más contento, lloraba de felicidad, por sentirse amado, de saber que la persona que él más amaba, también lo amaba a él con la misma intensidad.
—¡¿Por qué estás llorando?!
Habló nerviosamente Till, no quería hacerlo llorar, o al menos no de esta manera.
—Lo siento, solo estoy demasiado feliz.
El peliazul entonces llevó su mano a la cara del chico que estaba llorando frente a él y le limpió sus lágrimas como pudo, esfuerzos en vano ya que salía una lágrima tras otra, pero no le importaba, ambos estaban felices y lo sabía perfectamente. El pelinegro tomó con una de sus manos la mano que tenía en su rostro y la apretó fuerte para poder hablar luego de recomponerse.
—Está bien Till, yo sé que siempre te preocupaste por mí a tu manera y estoy agradecido de que hoy en día sea capaz de expresarlo con palabras. También me gustas Till, eres la luz de mi vida, la rebeldía de mi corazón rodeada de tanta obediencia en mi vida, eres tan lindo como las estrellas fugaces que veía de niño.
Se quedaron mirándose fijamente, acercándose entre ellos lentamente, como si el momento fuese una canción interminable donde bailan el uno hacia el otro. Se dieron un beso, pero esta vez ese beso no dura un instante, es la unión con la que pactan sus sentimientos, perdura y exploran sus bocas mutuamente buscando acercarse más hacia el otro, es un beso que quedará en la historia enterrado por la eternidad.
Se despegaron por la falta de aire, pero con hambre de más, aún así Till aprovechó ese momento para sellar el inicio de su historia.
—Entonces, ¿quieres que seamos novios?
—Claro que sí.
Con eso dicho, Iván colocó su mano en la nuca de Till para jalarlo hacia él y darse otro beso, su primer beso de ahora novios oficialmente, ninguno podía esperar por ver lo que tenía el futuro para ellos.
