Actions

Work Header

Anécdota

Summary:

—Gus, atendé na las cosas que están diciendo en twitter por el abrazo. ¿Por qué no me avisaste que estamos casados y tenemos tres hijos?

—Yo te pedí matrimonio el otro día ka’ure con una chipita y me dijiste que no, debería contarles para que te cancelen.

Chapter 1

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Lunes 29 de junio, 17:00 horas.

Quedaba apenas media hora para el comienzo del partido que definiría el futuro de la albirroja en el mundial, y probablemente, el resto de la semana de todos los paraguayos.

El ambiente en el vestuario era tenso, pero las ganas y la esperanza de dejar todo en la cancha para regalarle una alegría más al pueblo seguían intactas. Algunos caminaban inquietos de un lado a otro, intentando descargar de alguna manera la adrenalina; otros preferían quedarse sentados, convencidos de que si movían un dedo sin querer terminarían vomitando de los nervios.

Pero todos los pensamientos se esfumaron cuando vieron entrar a la persona que les había acompañado durante todo el camino, y que con muchísimo trabajo y sacrificio, les había ayudado a llegar hasta ahí.

—Muchachos —empezó Alfaro— Sabemos que nos enfrentamos a un partido que no va a ser nada fácil. Tenemos enfrente a una selección con muchísima historia, que quiere seguir escribiendo páginas en su libro, pero la nuestra también merece ser contada, y confío en que hoy van a demostrar por qué estamos acá —hizo una breve pausa antes de continuar.

—Ni el país de donde vengas, ni la cantidad de nombres reconocidos que tengas en tu plantel importan realmente cuando empieza el partido. Mientras ustedes crean que son capaces y recuerden que todo un país está esperando, orgulloso por lo que lograron, pueden comerse al mundo entero si quieren, y esa garra es la que quiero ver hoy en la cancha ¿Escucharon? Sin excusas, sin pretextos. Con el objetivo firme y claro en la cabeza. ¡Vamos carajo!

El vestuario estalló en gritos, aplausos y abrazos de ánimo.

Como último acto antes de salir, decidieron encomendarse a la Virgen de Caacupé que les acompañaba en cada encuentro desde que el sueño mundialista había comenzado. Y entonces llegó el momento de la verdad.

El partido fue agonizante desde el primer minuto. Las calles de todo el país estaban en silencio, con millones de ojos pegados a las pantallas y una ilusión que parecía pesar sobre los hombros de cada jugador.

Hasta que sin previo aviso aparece el, la joya.

El grito de todo Paraguay probablemente pudo escucharse hasta Boston. La felicidad era palpable. Pocos podían creer lo que estaban viviendo, pero a 10 minutos del comienzo del segundo tiempo llegó el empate, y aunque dejaba un mal sabor de boca, la esperanza seguía ahí.

Eso pareció cambiar tiempo después, cuando el final del partido se acercaba y el marcador cambió a favor de Alemania. Daba la impresión de que todo se venía abajo, hasta que llegó una inesperada revisión.

El gol fue anulado y las almas de millones de paraguayos pudieron volver a sus cuerpos, pero una posibilidad intimidante comenzó a crecer. Cada minuto que pasaba parecía acercarles un poco más, y sin darse cuenta, fueron obligados a enfrentarse a la realidad: tanda de penales.

Alfaro había hablado con Mauricio para pedirle que fuera el primero en patear. El mediocampista aceptó con una seguridad que por dentro ni el estaba realmente seguro si tenia.

La tanda fue agónica, y para los ojos de todos los paraguayos, interminable. Un penal detrás de otro hasta el ultimo, el decisivo.

El peso de todo un país estaba en los pies de José Canale.

Respiró.

Corrió.

Pateó.

Gol.

Paraguay estaba en octavos de final.

La explosión de alegría fue inmediata. Los jugadores corrieron hacia la gente que estaba presente en el estadio para festejar, aunque varios se quedaron rendidos en el piso por el camino, intentando recuperar el aire y asimilar lo que acababa de pasar.

Otros solo miraban a su alrededor, como si intentaran guardar cada detalle en la memoria para no olvidarse de ese momento jamás.

Pero en medio de la euforia, dos personas parecían completamente sumidas en su propio mundo.

—¡Vení acá! —gritó, abalanzándose sobre el—. ¡Te dije Mauricio! ¡Te dije que se podía boludo! ¡Nos merecemos esto, ¿entendés?! ¡Nos merecemos carajo!

Notes:

el gusmau me hizo querer volver a escribir y no me aguanté jujuju, un dia estaba pensando en como reaccionarían si vieran todo lo que ocasiono el famoso video del abrazo y eso inspiró esta historia, en un mundo paralelo todo lo que están leyendo es real ok, si hay errores pls don’t mind them empece a escribir esto a las 2 de la mañana, hope you like iittttttt<33333