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No encariñarse con la niña.
Se suponía que esa era la regla principal al comenzar con esta misión absurda de criar a una pequeña diseñada especificamente para matar. Sin embargo, era una regla difícil de seguir si tu compañero te incentiva a jugar en grupo con la susodicha y el perro que tiene por mascota.
A pesar de que Una no sonreía por ninguna circunstancia, y tenía habilidades físicas e intelectuales sobresalientes a comparación de cualquier cría de su edad, esta se hacía querer. Es una nena adorable, en todos los sentidos, y esa adorabilidad incrementa cuando Sushi juega o duerme con ella.
Al final, si Mac se encariñó con la pequeña es por culpa de su compañero, Jukka. A este no le importó que le agarrara afecto y le hacia seguirle la corriente.
Los días en la montaña suelen ser tranquilos si es que no hay gente que va a por Una.
Ir de caza, salir a jugar en la nieve, en los días cálidos ir a nadar al lago, o darse una escapada a la ciudad más cercana donde disfrutar del cine es cosa del día a día. Es tan pacífico que incluso pareciese como si estuviera viviendo una vida...
— Normal.
— ¿Eh?
Le tomó por sorpresa escuchar una voz ajena a la suya continuar con lo que estaba pensando. Era Jukka. ¿Acaso habló en voz alta?
— Digo que todo esto parece tan normal— dijo mirando a su alrededor, habiendo delante suyo un campo abierto, por cuyo cielo se extendían un sinfín de estrellas. Y frente a él, una fogata con Mac echado en el pasto a su lado, y Una y Sushi durmiendo junto a ellos.
— ...
— Me pareció que estabas divagando un poco, ya que no me hiciste caso cuando te hablé— Jukka se dirigió a él con un tono de molestia fingida.— ¿Estoy en lo correcto?
— Sí, ¿cómo lo supiste?— Mac preguntó con algo de intriga. A pesar de que ya van alrededor de año y medio juntos cuidando de Una, este hombre no deja de sorprenderlo, y eso que no parece muy listo.
— Es que eres muy obvio, Mac.— Jukka soltó unas cuantas carcajadas al ver que su compañero lo miraba confundido— ¡Jajajaja!
— Anda, lo digo en serio.
El tipo seguía riendo ahora que Mac ponía su cara de irritado, a veces le gustaba molestarlo para verlo así.
— Bueno, ya que insistes. La verdad es que creo que yo tengo la misma expresión al pensar en eso.
— ¿Cómo?
— Que yo también pienso que en este último tiempo juntos hemos tenido la oportunidad de vivir una vida normal. Y quizá hasta algo más...— esa última parte salió con algo de timidez.
— Ha sido muy divertido.
— ¡Exactamente! Tanto así que me siento algo triste de pensar que solo faltan 6 meses para...
— Para volver a nuestra realidad. —Se hizo un pequeño silencio luego de que se dijera esa frase, pero continuó — ¿Y bien?— preguntó Mac.
— ¿Qué cosa?
— ¿Qué me estabas diciendo antes?— Jukka algo confundido luego comprendió que su compañero se refería a cuando este no le prestó atención.
— ¡Cierto! Bueno Mac, dime. Si por alguna razón, dejaras de ser sicario, ¿qué te gustaría hacer?
— ¿A que viene eso?
— Verás, ya que ambos somos fuertes podríamos trabajar en construcción o dedicarnos a la pesca. Y como tenemos experiencia con niños, incluso podríamos ser maestros de guardería.— Mac pudo notar que al parecer esto último entusiasmaba mucho a Jukka.
—No, no lo veo.— contestó algo incrédulo ante la idea y continuó— Pero respondiendo a tu pregunta, la verdad es que yo me conformo con ser una persona normal. — anhelando algo tan simple, se le ocurrió que diciéndolo en voz alta ante Jukka y las estrellas podría existir la posibilidad de que se hiciera realidad.
— Sí, sería lo mejor.— Su compañero parecía compartir el mismo anhelo.
Ya habiendo dicho lo que pensaban, el ambiente otra vez quedó en silencio, tan solo siendo cubierto por los sonidos de la naturaleza a su alrededor. Ambos pareciesen querer decir algo más, pero temiendo que sus siguientes palabras sean incorrectas, dudaban si sea buena idea compartirlo con el otro.
— Y que tal si...
— Y que tal si...
Ambos comenzaron a hablar al mismo tiempo.
—Tu primero.
—Tu primero.
—No, tú.
—No, tú.
Sin querer se enfrascaron en ese juego algo frustrados.
— ¡Esta bien! ¿y si nos fugamos?
— ¡Esta bien! ¿y si escapamos?
Al final tan coordinados no estaban, pero la idea era la misma.
— ¿Fugarnos? Que cosas dices Mac, ni que nos fuéramos a casar.
—¿Y en que momento dije que me casaría contigo?— A veces le sorprendía las cosas que salían de la boca de su compañero, pero si que esto lo tomó por sorpresa ya que terminó con un ligero sonrojo en sus mejillas y algo nervioso ante la idea.
— Dijiste que nos fuguemos, y eso lo dicen en las pelis cuando las parejas lo dejan todo y se van a casar en Las Vegas.
Definitivamente un día de estos Jukka lo mataría por hacerlo sobrepensar ante cosas tan simples.
— Serás tonto. Cuando digo "fugarnos" me refiero a que escapemos.
— Entonces, ¿nada de bodas?
— Por supuesto que no.
— Oh, bueno...— se le escuchó decir medio decepcionado.
Mac estaba aun mas confundido ante esa reacción.
— Jukka, en serio pensabas que...
— Bueno, es que pensándolo bien, no me molestaría casarme contigo. Serías una gran esposa. Quiero decir, ante ciertas cosas eres algo flojo, pero cocinas, ordenas la cabaña y también cuidas muy bien de Una.
— Estas describiendo lo que hace una mamá ¿Acaso soy tu madre?
— Eres como la madre de Una.
— ¿Me dices porqué estoy discutiendo sobre si casarme contigo o no?
— Es tu culpa por decir que nos fuguemos — el tono de irritación se hacia notar, pero lo cambió a uno más suave y tranquilo para seguir con la conversación.— Pero ese tema lo podemos tocar luego. Lo importante ahora es que, por lo que veo, ambos estamos de acuerdo en lo mismo.
Siendo que ahora iban a comenzar con una conversación seria, Mac decidió dejar para después el tema de "casarse", aunque lo carcomía por dentro dejarlo ahí.
— Sí, es una decisión difícil. Toda la organización se nos vendría encima.
— Pero es injusto. Una es solo una niña y aun así quieren...
— Lo sé, es cruel. Y justamente por eso debemos armar un plan para salir exitosos y fugarnos junto a Una.
Una vez más, Jukka lo miró detenidamente y Mac se dio cuenta de su error.
— Ugh, escaparnos, ESCAPARNOS.— en definitiva, tenía mucha paciencia.
— Mucho más entendible— seguía burlándose de su amigo.— En ese caso, queda.— dejó de lado la sonrisa pícara y la suavizó.
— Sí, pero hay que coordi— no pudo continuar porque fue interrumpido por la voz de su compañero.
— Mac, mientras sintamos lo mismo con respecto a Una y nuestra fuga, ¿lo podemos dejar ahí por hoy? Desde mañana podemos comenzar con el plan, aun tenemos unos cuantos meses. Esta noche me gustaría seguir así, solo pasar un tiempo tranquilo, los cuatro.
Jukka no recibió respuesta por lo que levantó la vista para ver directamente a Mac, pero este lo miraba incrédulo e incluso con un son de burla. Eso le bastó para darse cuenta.
— ¡Es tu culpa! Ahora se me pegó esa palabra.
— Yo no dije nada.— respondió de forma indiferente.
— Pero lo pensaste.— señaló de forma acusatoria a Mac.
Mac empezó a reír solo un poco, pero lo cortó al recordar algo.
— Y sobre lo de casars—
—Ese tema también es para mañana.— una vez mas lo interrumpió, esta vez algo sobresaltado.
— Entonces para mañana.
—Sí.
A partir del día siguiente continuarían con los temas serios, en esos momentos, ambos hombres solo se conformaban con la tranquilidad de pasar una noche al aire libre disfrutando de un espectáculo de estrellas titilantes junto a Una, Sushi y, por supuesto, con la cálida compañía del otro.
