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Platillo 13: Bibimbap del siglo XXI

Summary:

Se había ido, finalmente ella se había ido. El Mangunrok que había hecho para ella se había ido junto con su amada, ahora solo quedaban unas cuentas hojas arrancadas que se habían quedado atrás. Yi Heon, anterior soberano de Joseon, no había sentido tanta tristeza cuando su nación le fue arrebatada que cuando, después de implorar con todas sus fuerzas, Ji-Young se desvaneció ante sus ojos.

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¿Cómo logró Yi Heon viajar al futuro y reencontrarse con su cocinera real?

Notes:

Es el primer fanfic que escribo, termino y publico en esta app (por cierto, es cuenta nueva porque aunque siempre use AO3 nunca me hice cuenta porque no sabía cómo jajaja), no es el mejor fanfic pero es trabajo honesto, realmente me gustó bastante ver Bon appétit, majestad pero el final siento que pudo darme más así que aqui esta ese "más" que yo estaba necesitando.

Otra cosa, es confuso escribir los nombres en coreano asi que si estan mal escritos una disculpita.

Work Text:

Se había ido, finalmente ella se había ido. El Mangunrok que había hecho para ella se había ido junto con su amada, ahora solo quedaban unas cuentas hojas arrancadas que habían quedado atrás. Yi Heon, anterior soberano de Joseon, no había sentido tanta tristeza cuando su nación le fue arrebatada que cuando, después de implorar con todas sus fuerzas, Ji-young se desvaneció ante sus ojos.

Había pasado la noche entera en el mismo lugar donde ella desapareció, donde mató a su tío el tirano y donde su alma se perdió junto con todo lo demás a su alrededor. Había amanecido ya cuando Gong-gil por fin lo encontró.

-Majestad- había dicho- majestad, ¿Donde esta la cocinera?

-Se ha ido al... Al futuro- respondió en un susurro.

Desde ese momento las cosas comenzaron a pasar en un borrón, su amigo tomo las hojas del suelo, su brazo y las pocas esperanzas que quedaban en su espíritu y le dijo- Su majestad, ya verá que volverán a encontrarse, los corazones que pertenecen juntos nunca se alejan demasiado tiempo, o eso me han dicho.

Habían pasado el día buscando un lugar seguro para refugiarse, para cuando lo encontraron el sol estaba en su ocaso. Se habían instalado temporalmente en una casa abandonada en lo profundo del bosque cerca de un río, lo único que había en el lugar eran los fogones y algunos utensilios en mal estado, asi como harapos regados por todas partes. El bufón le aviso que iría a buscar algo de comida, que mientras se quedara a descansar o si le era posible, se refrescara usando el agua del río y una cazuela abollada que había encontrado.

Yi Heon permaneció sentado en el piso de aquella sala, pensando en todo lo que había pasado en tan poco tiempo: la revelación de lo que había ocurrido con su madre, la traición de su tío y los oficiales, su exilio, la lucha contra su tío, la desaparición de Yeon Ji-young. Todo el día anterior paso como un rayo por su mente, en un instante comprendió que todo estaba destinado a ocurrir, tal como le había dicho la cocinera en la primer platica que tuvieron: aunque no hubiera llevado a cabo la purga literaria que tanto deseaba cuando se enteró de la injusticia que sufrió su madre, aunque hubiera querido arreglar las cosas como ella le había sugerido, aun así sería recordado por todos como el Rey Tirano, pero eso ya no le importaba, nunca le había importado realmente, ahora lo único que podía pensar es que tenía que encontrar la manera de traer de vuelta a su amada, o de llegar a dónde (o cuando) fuera que estuviera ella.

Había recapitulado con mucho más detalle sus memorias de lo ocurrido antes, durante y después de que Ji-young regresara al futuro. No podía recordar como se libero de las ataduras o como encontró el Mangunrok pues el se encontraba peleando contra su tío, pero suponía que de alguna manera identifico el libro y por eso lo tomó en sus manos. Cuando su tío dió la estocada que acabaría con su vida, aquella de la cual Ji-young lo había salvado, el Mangunrok se salpicó de sangre, y cuando el libro se abrió en el suelo comenzaron a salir luces extrañas de él que fueron las que se la llevaron. Pero... había hojas del libro que se arrancaron de este cuando el trataba de evitar que se la llevaran. De pronto sintió un golpe de esperanza y se puso de pie.

-¡Las hojas! ¿Dónde estan las hojas?- gritó mientras recordaba a Gong-gil con un manojo de papeles en la mano cuando lo encontró, pero no recordaba haberlos visto de nuevo después de esto. Con pánico comenzó a buscar en su alrededores, en sus propias ropas y en las pocas pertenencias que Gong-gil había dejado antes de partir. No estaban.-¡¿Dónde estan las malditas hojas?!- las lágrimas comenzaban a picar en sus ojos, el miedo a perder su única esperanza de encontrar el camino de vuelta a Ji-young se volvía cada vez mayor, ya no estaba buscando, ahora estaba destrozando todo a su alrededor.

-¡¿Qué pasa, esta bien su majestad?!-

Al escuchar la voz del bufón su desesperación aumenta.- ¿Dónde estan las malditas hojas del Mangunrok?- dice entre dientes de la manera más clara que puede, evitando terminar de perder la cordura.

-Aquí las tengo- contestó el bufón sacando los papeles de entre sus prendas- sabía que estaban ahí por algo así que las recogí y las guardé donde no las perdería- el bufón le extiende las hojas a su majestad y este a su vez se las arrebata de la mano.

Con los ojos inyectados en sangre y la respiración agitada comienza a escanear las hojas una por una, son 3 hojas, cada una con recetas diferentes, aunque se ve claramente que fueron arrancadas del libro el contenido se encuentra intacto y, en general, las hojas tienen una buena apariencia salvo algunos dobleces y arrugas. Por fin Yi Heon siente que puede albergar un poco de esperanza.

-¿Esos papeles son importantes para usted, majestad?- pregunta Gong-gil una vez que ve que se ha tranquilizado su respiración y en sus ojos ha desaparecido la desesperación.

-Son todo lo que me queda... Todo lo que podría ayudarme a encontrarme con ella de nuevo- dice al mismo tiempo que se apoya en una de las paredes para mantener el equilibrio.

Había comido algunas raices y una serpiente que Gong-gil encontró casi muerta tras el ataque de una ave. Por mucho fue la peor comida que había probado el antiguo Rey de Joseon en su vida, pero había prometido no saltarse sus comidas, asi que hizo lo mejor que pudo para mantener la comida en su estómago a pesar del asco que le ocasionaba. Después de comer, le había contado a su amigo lo que había ocurrido antes de que el llegara a su rescate y concluyeron que, asi como ella había aparecido mágicamente en esta era, el podría hacer lo mismo para llegar a la de ella, solo había que averiguar cómo.

Se propusieron seguir en movimiento al día siguiente, buscarían algun pueblo en el cual establecerse temporalmente y, de ser posible a los cocineros de la cocina real para saber si estaban bien y si tenían más información sobre el lugar de donde es Ji-young.

A la mañana siguiente, ambos retomaron su viaje, según Gong-gil más al norte estaba un pueblo que él conocía y que podría servirles de hospedaje temporal pues nadie reconocería al Rey exiliado en un lugar así, solo tendrían que caminar sin parar todo el día para llegar antes del anochecer.

Llegaron al pueblo poco antes del atardecer y Yi Heon entendió porque el bufón dijo que ahí nadie lo reconocería: era un pueblo muy pequeño y muy pobre, se podía notar en los huesos de los niños quienes, en cuanto pusieron ellos un pie en el pueblo, corrieron a pedirles dinero, tambien en la escasez de plantíos y la delgadez de su ganado. Gong-gil intercambio unas cuantas monedas por una habitación en el "hotel" del pueblo, esa noche no cenaron fuera para no llamar aun más a atención en el pueblo, asi que se tuvieron que conformar con unas cuantas raices y fruta que encontraron en el camino.

Pasaron unos cuantos días antes de tener las primeras noticias sobre los cocineros de la cocina real, gracias a que Gong-gil tenía múltiples contactos debido a sus tiempos de espía del rey, había logrado saber que algunos de los cocineros habían logrado volver a la cocina real sin mayor problema gracias a la bondad del nuevo soberano, sin embargo Gil-geum no era una de ellos.

Los días que siguieron Gong-gil se había dedicado a encontrar el paradero de Gil-geum a partir de sus contactos, se trasladaba todos los días a un pueblo cercano aun más grande, donde más comerciantes transitaban y como él bien sabía que los comerciantes que viajan entre pueblos no traen solo mercancía, sino tambien novedades, decidió que a través de ellos se encontraría con información más rápido y de manera más segura.

Mientras tanto Yi Heon tendría que permanecer en el pueblo pequeño, donde menos comercio había y, por tanto, menos posibilidades de llamar la atención. Por varios días de había quedado encerrado en la habitación rentada, hasta que comenzó a aburrirse de simplemente mirar por la ventana y decidió salir a dar una vuelta. Usando ropa menos limpia y más rasgada pasó un poco más desapercibido, pero aun se notaba que el era (o más bien que fue) de cuna noble. La gente no se le acercaba mucho, pero los niños curiosos siempre lo estaban mirando y fue a través de ellos que descubrió más del pueblo.

Los niños comenzaron a preguntarle cosas cuando los adultos no estaban cerca, y él los cuestionaba tambien."¿Eres el hijo bastardo de laguna cortesana y por eso te mandaron lejos?" "¿Tienes monedas de plata a montones'?" "¿Es verdad que los nobles tienen sangre azul?". Él respondía a todas sus preguntas con la sinceridad y el ingenio suficiente para evitar que descubrieran, asi fuera de casualidad, que él era algo más que un simple noble exiliado. Los niños comenzaron a contarle los problemas del pueblo "Dice mi mamá que ha habido sequías y que eso ha arruinado las cosechas" "Mi papá tuvo que sacrificar a la última vaca que teníamos para cambiar su carne por remedios para mi hermana" "Pues mis vacas ya no dan leche porque estan demasiado flacas, me dijo mi abuelito". Nada de esa información le era útil para descubrir como volver con su amada, pero aunque ya no fuera el Rey de Joseon, no podría evitar escuchar a esos niños y pensar, en cuanto se iban, en que podría haber hecho por ellos si se hubiera enterado de esto al ser el rey.

Habían pasado unos cuantos días cuando de pronto los niños dejaron de acercarsele, sabía que no era porque ellos no quisieran, pues siempre lo miraban de reojo y trataban de saludarlo sin que nadie los viera, pero entendió que no era una persona grata para los adultos del pueblo y decidió mantener el perfil bajo. Gong-gil había conseguido en esos días más dinero que información, por lo que haciendo uso del poco dinero que tenían comenzó a comprar en el pueblo, a los agricolas les compro sus cosechas, aunque estuvieran en mal estado, a los ganaderos les compró la poca leche que producían, a los que le vendían ropa vieja se las compraba aun si no las necesitaba, y poco a poco se fue sintiendo bienvenido en el pueblo.

Por fin un día comenzaron las lluvias y que afortunados fueron todos, los campos comenzaron a enverdecer, el ganado engordó y el pueblo poco a poco comenzó a recuperarse, los comerciantes se detenían con mayor frecuencia en el pueblo y algunos pueblerinos comenzaron a vender su mercancía en otros pueblos cercanos, el sol salía para todos, y con la prosperidad llegó tambien el agradecimiento. Varios pueblerinos se reunieron un día para organizarse, se habían enterado que el noble que les había ayudado en su peor momento estaba buscando a alguien y decidieron ayudar, como pudieran, a encontrar a esa persona: una mujer, una cocinera.

Yi Heon esperaba todos los días que alguna noticia llegara sobre el paradero de la amiga de su amada cocinera, pero cada día Gong gil llegaba sin noticias y esto comenzaba a desesperarlo. El tiempo avanzaba con demasiada prisa, como si la única manera de volver con su amada fuera vivir los días deprisa y alcanzar los mil años aun vivo.

En el pueblo las cosas parecían ir mucho mejor que cuando llegó, los pueblerinos lo saludaban por la calle y los niños comenzaban a engordar, así que aunque no tuviera las noticias que tanto esperaba, podría gozar tranquilamente de su tiempo libre para investigar por su cuenta, se la pasaba una buena parte del día escribiendo lo que había sucedido el día de la desaparición de la cocinera, tambien las pequeñas insinuaciones de que ella pertenecia a otra época: las cosas que sabía, las que decía y las que tenía cuando se conocieron.

Trabajaba recordando cada detalle que pudiera recordar y dibujando lo que más le costaba describir, recordaba la ropa extraña que usaba el día que la encontró, la "bolsa" que tenía, lo que había dentro (que para el eran un montón de artilugios sin sentido), tambien recordaba que ella no sabía dónde era Joseon, asi que tal vez Joseon no exista en el futuro o se llame de otra manera. Esas eran las cosas que registraba cuando algo disparaba sus recuerdos sobre ella, y asi tranquilizaba sus ansias de encontrar pronto la manera de traerla de vuelta.

Un día dos cosas importantes sucedieron. Gong-gil llegó más pronto de lo normal a su habitación rentada y le informó a su majestad que había escuchado a algunos guardias decir que mandarían a buscarlo para traerlo de nuevo al palacio con el motivo de enmendar el error de expulsarlo con falsas acusaciones. Para el ex monarca esto no fue un alivio, el ya no deseaba ninguna clase de relación con el palacio, ya había dejado esa vida atrás desde el momento en el que le arrebataron el trono, y sabía que volver al palacio significaría no volver a ver a su amada cocinera, asi que cuando Gong-gil además mencionó que comenzarían la búsqueda en los pueblos del norte, decidió de inmediato que habría que trasladarse inmediatamente del pueblo.

Como en un pueblo pequeño las noticias viajan rápido, no tardo en saberse que el noble bondadoso se marcharía ese mismo día por lo que los pueblerinos decidieron mostrar su agradecimiento entregándoles la poca información que habían logrado reunir: la cocinera que estaba buscando parecía estar en un pueblo al oeste, se había instalado ahí y había comenzado un "restaurante" como ella le llamaba. Agradecidos, ambos hombres se marcharon y se despidieron del pueblo para nunca volver a ser vistos.

Tras días de viaje llegaron al pueblo donde una "antigua cocinera de la cocina real" había abierto un "restaurante", y aunque al inicio fue difícil ubicar el lugar por lo enorme de este pueblo en comparación con el anterior, lograron encontrarse con quien buscaban. Gil-geum estaba secando unos chiles al sol cuando de pronto vió una figura conocida acercandose.

-¡AH! Majestad, ¿Es usted?- exclamo ella al verlo más de cerca.

-Baje la voz- le pidió el, antes de continuar- he escuchado que le va bien con su " restaurante", señorita- miraba a su alrededor y observaba todo con gran interés, esta chica no era más que una huérfana antes de conocer a Ji-ypung el mismo día que ellos se encontraron, le sorprendía ver que ella no solo había transformado la vida de él completamente.

-Así es, majestad, he estado esforzándome y utilizando todos los conocimientos que me dejo la señorita para poder prosperar por mi cuenta- contestó la joven, aun haciendole reverencia.

-Por favor, puede dejar de hablarme tan formal, ya no soy el soberano de estás tierras- murmuró en respuesta.

-Majestad, usted me dió la oportunidad de trabajar en la cocina real, será mi soberano para toda la vida- respondió Gil-geum con la mirada más sería que le había visto, aquella que ponía cuando se trataba de secundar a Ji-young cuando planeaba sus comidas.

-Ese puesto se lo gano con su propio esfuerzo al igual que mi... Al igual que la cocinera real- replicó él- Y acerca de ella, hay algo que debo hablar contigo.

Para Gil-geum escuchar que su querida amiga había regresado al futuro, fue una sensación agridulce, estaba feliz porque sabía que la señorita lo que más deseaba era volver a donde pertenecía, pero estaba triste de no haber podido despedirse de ella. No pudo evitar llorar por su preocupación y tristeza, "¿Estará bien la señorita?¿Habrá llegado a salvo al futuro?" Eran los pensamientos que llenaban su mente antes de escuchar el plan de su majestad.

-Escucha, Gil-geum- le dijo Gong-gil- su majestad quiere ir a dónde la cocinera real se encuentra, al futuro, necesitamos que nos digas todo lo que sabes sobre la señorita para poder encontrar alguna pista que nos sea útil.

-La señorita siempre me contaba que ella era del futuro, que las cosas eran muy diferentes allá, las cosas se nombraban de otras maneras, pero nunca llegó a hablar a detalle del mundo del futuro- respondió Gil-geum, dispuesta a serle útil al rey- pero cuando cocinaba era otra historia, siempre nos habló de "Francia" y las técnicas de cocina que había aprendido en "la cocina francesa", nunca entendí a lo que se refería, pero siempre fue muy especifica con los nombres de las cosas nuevas que nos mostraba y que muchas de esas técnicas no existirían hasta dentro de varios años, algunas veces eran más de 200 años, otras veces decía que en 400, pero en una ocasión se le escapó decir algo de "el siglo XXI" en seguida la señorita se cayó y cambio de tema, no pude llegar a preguntarle más al respecto, pero...- se detuvo un momento para pensar y continuó- creo que si la señorita viene del futuro, es muy probable que venga del "siglo XXI", aunque no sé cuándo sea eso, lo siento- concluyó

Para ninguno de ellos tenía sentido el "siglo XXI" se encontraban en la era de Joseon, año del mono azul, la palabra "siglo" como medidor de tiempo no les podía decir a cuanto tiempo se refería, pero apreciaron la información que Gil-geum les aportó.

Los siguientes días se establecieron en la casa de la cocinera, la ayudaron incluso a conseguir algunos clientes hablando de su buena comida y de como fue aprendiz de la gran cocinera real por todo el pueblo, pero los días tranquilos se acabaron cuando la búsqueda del rey exiliado se traslado al oeste y tuvieron que partir nuevamente. Antes de despedirse de la señorita, esta les pidió un favor.

-Por favor su majestad, si vuelve a ver a la señorita, dele este mensaje de mi parte, quiero que sepa que estoy bien y que le agradezco todo lo que me enseño, por favor- le dijo mientras le entregaba un papel.-Y por favor, encuentrela y quédese con ella, protejala siempre.

Yi Heon y Gong-gil dejaron el pueblo atrás ese mismo día, ahora sin un destino en mente, con el único objetivo de perder por completo a los soldados que estaban en su búsqueda y ser declarado como desaparecido para el palacio. Habían viajado por varios pueblos, en ninguno se hospedaron más de un par de días antes de partir, el ex monarca no tenía mayor idea de como podría encontrarse con la cocinera real de nuevo y frustrado por el tiempo perdido decidió recurrir a alguien ingenioso que podría darle perspectiva a sus ideas, Chun-saeng, el inventor, así tal vez un hombre de ideas fuera de lo común podría tener mejores ideas.

Lo encontraron en el mismo pueblo donde lo habían conocido, aunque ahora el parecía mucho más feliz y menos ermitaño, había comenzado un pequeño negocio de venta de "arroz inflado", el pueblo parecía haber recuperado su estabilidad también, y cuando él los reconoció de inmediato los saludo con una sonrisa.

-Majestad, ¿Qué lo trae por aqui, viene a encargar un nuevo utensilio para la cocinera real?- le pregunto en cuanto tuvieron la oportunidad de estar solos.

-No, yo ya no soy más el rey de esta nación ¿No se ha enterado?- comentó Yi Heon mientras se sentaba en la antigua casa donde alguna vez la cocinera real había preparado un platillo para convencer al excéntrico inventor de ayudarla.

-No, sinceramente a mi los chismes del reino no me importan en absoluto- respondió él- pero, entonces que ocurrió con la cocinera real, ¿ella sigue en el palacio? Escuche que hubo una gran matanza ahí dentro, me preocupé un poco por ella.

-Para no interesarse por los chismes sabe usted demasiado- soltó Yi Heon tras una risa- le contaré lo que ocurrió.

Como era de esperarse, tras escuchar la historia de lo ocurrido con la cocinera real tras toda la rebelión en el palacio, el inventor no pudo calmar su emoción.

-No puede ser, ¡de verdad era del futuro!, debo confesar que la "olla a presión" que me hizo hacer era algo fuera de este mundo, algo que nunca hubiera podido inventar por mi cuenta, tiene sentido que ella fuera del futuro- concluyó Chun-saeng.

-Así es, ella era realmente del futuro... Y ahora esta allá y no he podido encontrar la manera de ir con ella- dijo notablemente desanimado el ex monarca, le había contado ya de lo que pasó no solo el día que ella se fue, tambien días antes: la confesión de amor y el anillo. Era la primer persona a la que le contaba esto, no sabía porque ni siquiera a Gong-gil le había desvelado esta información, pero creía que era necesario que el inventor entendiera lo importante que era para el reencontrarse con la chef real.

-Bueno, yo no sé mucho de maquinas que puedan llevar a uno al futuro, pero creo que podríamos hacer pruebas con las hojas que usted mencionó- dijo el inventor con una leve sonrisa de lado que buscaba consolarlo.

Una vez hecha esta propuesta ambos decidieron hacer un plan para encontrar la manera de llevar al antiguo soberano al futuro. Comenzaron con pequeñas pruebas, hicieron que Yi Heon leyera las hojas en voz alta una y otra vez, probaron haciéndolo de noche y de día sin descanso, pero no funcionó. Lo siguiente fue vertir un poco de su sangre en las hojas, asi como el libro se había empapado de la sangre de Ji-young, tal vez salpicarlo de la sangre de él "activaría" el viaje, pero esto tampoco dío resultado. Habían pasado varios días y nada estaba dando resultados, los rumores de que el ejercito se acercaba al pueblo para continuar con la búsqueda aumentaban cada día, se les agotaba el tiempo.

En una de las tantas pruebas que hicieron Yi Heon recordó un detalle importante, el día que su amada se fue hubo un eclipse, se lo comentó a sus compañeros y decidieron que lo mejor, y la última esperanza que les quedaba, era que hiciera exactamente lo mismo que ya habían probado en una noche de eclipse lunar, asi tal vez funcionaría. El próximo eclipse ocurriría en unos cuantos días más, si no mal recordaba Yi Heon, una de las concubinas viudas había querido planear una fiesta nocturna para observar el eclipse en la fecha de su cumpleaños. Solo le quedaba esperar y rezar a los cielos que el eclipse lo transportará a otra época.

La despedida, al igual que con Gil-geum, fue breve debido a la llegada del ejercito. El creador de la primera olla de presión les dió un poco de arroz inflado para su viaje y les deseo suerte en su otro viaje, esperaba poder contar con que le informarían si había logrado ir al futuro para no quedarse con "el pendiente" como había dicho.

Ambos muchachos partieron nuevamente sin un destino, viajaron durante un tiempo atravesando los pueblos, pero el ejercito estaba decidido a encontrar al rey exiliado, asi que comenzaron a trasladarse a través de los bosques. Cada vez se aproximaba más la fecha del eclipse lunar y para estar aún más seguros de que funcionaría, decidieron regresar al ultimo lugar donde su amada fue vista, a riesgo de ser descubiertos por la cercanía con el palacio real.

Llegó el día del eclipse, ambos se encontraban acampando en el bosque, en el punto donde llevaría a cabo el último intento de viajar al futuro, habían preparado todo: las hojas ensangrentadas, la carta que le entrego Gil-geum y una hoja nueva donde habían escrito el número 21 con esperanza de que esto lo llevara a la época exacta, esperaron el anochecer y una vez cayó la oscuridad esperaron al eclipse junto a una fogata.

-Majestad, ¿Qué hará si esto funciona, qué hará en el "siglo XXI", como encontrará a la cocinera real?- le preguntó Gong-gil sentado a su lado.

-No lo sé, no se cómo es el futuro, no sé lo que me espera allá, pero sé que hice una promesa y debo cumplirla- respondió mirando a la luna, esperando el momento que lo llevaría al futuro, si es que ocurría. No podía evitar sentir que sus esperanzas estaban infundadas, que probablemente la promesa no podría ser cumplida y tendría que vivir el resto de su vida buscando a su amada, pero seguiría intentando hasta lograrlo, de eso estaba seguro.

-Señor, espero de verdad que la encuentre- le dijo su amigo

-Gong-gil, gracias- por primera vez en toda la noche Yi Heon dejó de ver la luna para mirar a su amigo.- Me ayudaste todo este tiempo a esconderme, a buscar a los amigos de la cocinera real y a intentar lo imposible para llegar con la mujer que amo, de verdad te lo agradezco- le dijo firmemente y despues de voltear nuevamente la mirada al cielo le preguntó.- Y... ¿Qué harás tu?-

-Yo... Cuando usted se vaya yo ya no tendré ningún otro objetivo más que vivir mi vida en paz.- respondió lentamente.- tal vez siente cabeza, hay una persona que... llamó mi atención.- confesó el bufón.

-¿Quien es?-

-La señorita Gil-geum, ella fue muy valiente desde que llegó junto con la cocinera real, pero no me había fijado en ella realmente, no hasta la última vez que la vimos y pude ver que no solo era valiente porque tenía a la señorita, ella siempre fue valiente porque su espíritu es fuerte, tal vez regrese a su pueblo y le ayude con su "restaurante"- Gong-gil se había recostado en el suelo con los hombros tras la cabeza, viendo las estrellas brillar mientras explicaba sus planes.- Pero lo primero es asegurarme de que llegue bien al futuro, ya sabe usted que no puede hacer nada sin mi- bromeó como de costumbre.

-Es verdad- contestó con una risa- Yi Heon- Gracias, amigo.

El silencio se hizo entre ellos, un silencio tranquilo y cómodo, un silencio que duró una eternidad para el anterior monarca de Joseon, pero que en realidad solo fueron unos cuantos instantes. De pronto el eclipse comenzó, ambos se levantaron rápidamente del suelo y de manera ansiosa comenzaron su prueba. Yi Heon levanto las hojas en sus manos, se hizo una cortada en la mano y dejó caer sangre en ellas (esto lo sugirió Chun-saeng, tal vez la sangre necesitaba estar fresca cuando hicieran el ritual bajo el eclipse), después leyó en voz alta las recetas que había escrito en cada hoja y las colocó en el suelo. Los segundos pasaban, los grillos cantaban y nada ocurría, la esperanza era lo único que comenzaba a desaparecer.

-¡Por favor, Dios, destino, futuro o lo que sea, dejame reencontrarme con mi amada!- comenzó a gritar, aun con la mano ensangrentada volvió a tocar las páginas sueltas del Mangunrok- Por favor, dejame volver con ella- decía ahora en un hilo de voz tratando de contener un sollozo. Las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos y el aire en sus pulmones parecía demasiado para sus pulmones.

Gong-gil se había acercado para intentar ayudar a su amigo de alguna manera, pero nada se le ocurría, miraba a las hojas, los alrededores y nada cambiaba, miró la luna y esta aun no estaba totalmente eclipsada, esto le daba un poco de esperanzas de poder hacer algo en los pocos minutos que le faltaban, fue entonces cuando vió algo que llamó su atención, un pedazo de tela tirado entre las hierbas, de color rojizo oscuro, casi imperceptible por la oscuridad del eclipse, algo que solo su vista entrenada y acostumbrada a la noche le permitía encontrar. Corrió a alcanzarlo, esperando que no fuera alguna alucinación y cuando la tuvo entre sus manos entornó los ojos y uso su tacto para asegurarse de que era la tela del hanbok que el rey había mandado a hacer solo para la cocinera real. En seguida regresó con su amigo, quien seguía implorando en el suelo, ahora bañando las hojas de lágrimas y llenando el silencio de la noche con suplicas.

-Majestad, tome esto, deprisa- le dijo el bufón mientras le colocaba entre las manos la tela que había encontrado, Yi Heon, al reconocer la tela que el mismo había escogido para su amada la tomó entre sus manos, por instinto la acercó a su cara y con ella se secó sangre y lágrimas del rostro, de pronto una luz intensa y dorada comenzó a salir de las hojas del libro. Sin evitarlo el miedo hizo que ambos hombres retrocedieran, pero pronto Yi Heon se impulsó hacía las hojas en el suelo para tomarlas, en ese instante la luz proyectada desde las páginas lo rodeó y lo último que pudo ver antes de perder la conciencia fue el eclipse lunar en su etapa final.

Había despertado por el calor del sol en su rostro, lo primero que vió al abrir los ojos fue el suelo grisáceo y un palo del mismo gris insertado en él, lo siguiente que notó al comenzar a recuperar sus sentidos y conciencia fue el ruido, tantos ruidos extraños al mismo tiempo, mezclado con voces y algo que parecía música. Comenzaba a recuperar la fuerza en su cuerpo y con sus manos impulsó su cuerpo para poder sentarse, abrió los ojos como pudo, pues el sol lo cegaba fuertemente, pero lo que vió a continuación lo asombro de tal manera que tuvo que ponerse de pie en un instante. Había una especie de espejo frente a él, al otro lado del... sendero donde se encontraba, pero este espejo no lo reflejaba a él, reflejaba colores y personas que no estaban en realidad, de ahí mismo parecía provenir la música que escuchaba.

La gente a su alrededor caminaba hacia sus propios destinos, vestidos con ropa similar a la que tenía Ji-young cuando aun creía que era una aparición maliciosa. Los caminos que recorría la gente estaban rodeados por tenderos con algún tipo de cacerolas y hornos que nunca había visto en su vida, había todo tipo de olores, todo tipo de ruido y todo tipo de cosas extrañas rodeándolo, en definitiva no estaba en Joseon.

-¡Estoy en el siglo XXI!- gritó alzando los brazos en señal de victoria. Un hombre le contesto "Felicidades amigo, todos estamos en el siglo XXI" y al mismo tiempo otros transeúntes se rieron de él, sin embargo este comentario no hizo más que incrementar la felicidad del antiguo rey de Joseon, pues ahora estaba seguro de que estaba en el futuro, el futuro donde su amada lo estaba esperando.

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Ji-Heon acababa de despertar, era su día de descanso por lo que no iría al restaurante. Aunque ella no acostumbraba levantarse tan tarde, menos aún desde que volvió de Joseon y ya estaba acostumbrada a dormir después de entregarle su cena al rey y despertar al amanecer, ese día el cansancio la había superado, pues había pasado las últimas semanas ideando el nuevo menú para la evaluación de la estrella Michelin y finalmente la noche anterior acababa de concretar todos sus esfuerzos en un menú completo de 7 tiempos basado en los platillos que preparó en al palacio del rey en el siglo XVI.

Hace ya unas cuantas semanas que había comenzado su nuevo trabajo, y varios meses desde que había salido del hospital al que llegó después de su viaje en el tiempo, había abandonado la oportunidad de utilizar el premio merecido por ganar el concurso del sartén de oro, y por un tiempo se había decidido a no trabajar nuevamente pues estaba esperando encontrar la manera de volver a Joseon, sin embargo sus investigaciones no dieron fruto, asi que planto sus esperanzas en lo poco que había cambiado de la historia: "El cuerpo del Rey Tirano nunca fue encontrado", tal vez este cambio podría significar que Yi Heon logró viajar en el tiempo asi como ella lo hizo, y tal vez la estaba buscando. Es por esto que se decidió por comenzar su carrera de nuevo, le pareció lógico pensar que si un restaurante se hacía extremadamente popular por estar ella, la ganadora del sartén dorado, y además por un menú tan llamativo, tal vez esto le facilitaría la búsqueda al Rey de Joseon, solo esperaba que sus esperanzas no fueran infundadas.

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El mundo del futuro era demasiado extraño, luces y ruidos por todos lados, gente con ropa muy extraña y demasiado descubierta, carretas sin ganado para empujarlas porque avanzaban con alguna especie de poder mágico que había en ellos. Lo desconocido del mundo, y el miedo a levantar sospechas sobre que él no era de esta epoca, lo hicieron evitar los lugares donde veía más gente, asi fue como atravesando calles menos concurridas llego a un pequeño parque que se encontraba solo. El hambre comenzaba a hacer presencia con ruidos en su estomago así que sacando de su manga el dinero que tenía guardado decidió buscar algún lugar donde comer.

Caminó por la calle aledaña al parque por un buen rato viendo disimuladamente cada tienda con objetos extraños que se le cruzaba, en el futuro todo parecía requerir de una especie de "Descuento" y había letras extrañas mezcladas con letras que si reconocía, no entendía la utilidad de la gran mayoría de los artilugios que ofrecían en aquellos puestos, pero el olor a comida era inconfundible en cualquier época, asi que cuando un aroma delicioso comenzó a llamar la atención de su estomago lo siguió. Llegó a un pequeño restaurante metido entre callejones, un lugar llamado "EL MEJOR BIBIMBAP DE SEÚL". Yi Heon entro al establecimiento decididamente y fue recibido con un sonido de campanillas y un aroma aun más intenso a comida, observó el interior tratando de no llamar mucho más la atención de lo que ya parecía llamarla con su atuendo, vió las mesas mucho más altas de lo normal y gente sentada en alguna especie de trono, pequeños "soles" saliendo del techo y a la gente con pequeños rectángulos metálicos como el que tenía Ji-young cuando se conocieron. Sin darse cuenta una muchacha se había acercado a él para mostrarle su asiento.

-Por aqui señor, deje le muestro la carta- le dijo la mesera con cortesía mientras le indicaba la mesa donde se sentaría imitando al resto de comensales.-¿Hay algo que guste ordenar para beber? Le preguntó la señorita con un extraño pincel en la mano y un libro pequeño.

-Ummm, deme agua por favor- dijo Yi Heon, dándose cuenta repentinamente que además de hambriento se encontraba sediento, en el futuro hacía demasiado calor como para no tomar agua todo el día al parecer.

-Con gusto, en un segundo se lo traigo- dijo la muchacha mientras se retiraba.

Yi Heon comenzó a leer el extraño papel brilloso y liso en sus manos, como los nombres le eran completamente desconocidos, prefirió guiarse en los dibujos excelentemente dibujados a los costados, era increíble que en el futuro pudieran hacer tal calidad de dibujos en tamaños tan diminutos y de una manera tan exacta.

-Listo, aqui esta su vaso de agua, ¿Desea ordenar ya?- le preguntó la señorita cuando estuvo de regreso.

-Creo que voy a ordenar, le ordeno un bibimbap, el mejor de seúl, por favor- dijo Yi Heon

Con una risa contenida la chica le comentó que el bibimbap estaría listo en unos "minutos", fuera lo que sea que significaba eso. Él esperó pacientemente observando los extraños objetos en su mesa, una especie de taza alta y cerrada con una punta estrecha de donde salía un liquido rojo picante, otra taza similar pero con la cabeza redondeada y pequeños hoyos de donde salía sal y unos trozos de papel que la gente parecía utilizar para limpiar sus manos y bocas, si que eran abundantes en el futuro, usar papel para limpiarse le parecía un gran desperdicio.

De pronto la puerta de entrada se abrió, anunciando la entrada de alguien con un sonido de campanilla, al voltear hacía la puerta Yi Heon no pudo evitar su sorpresa, Gong-gil estaba frente a él, vestido de ropas extrañas iguales a las de de los habitantes del futuro, con una especie de caja de color negro en su mano, con el cabello corto y peinado hacia atrás y una especie de bufanda delgada atada a su cuello.

-¿Gong-gil?-murmuró para si mismo, no podía creer lo que estaba viendo frente a él, ¿sería posible que Gong-gil viajara junto con él y el no lo supiera? Pero luego algo extraño sucedió que lo saco de su idea.

-Buenas tardes señor, Nam-goong, ¿lo de siempre?- le preguntó la señorita que también estaba bajo sus ordenes mientras lo acompañaba a su lugar.

En definitiva el no era Gong-gil, ¿o si? Tal vez era alguien muy parecido, tenía la misma cara, solo que el cabello recortado, como parecía que en esta época lo usaban los hombres, y vestía la ropa extraña que era común en esta época, si Gong-gil hubiera viajado junto con él estaría igual de desorientado como él mismo lo estaba y además lo hubiera reconocido al instante.

Sus ideas acerca de lo que podría haber pasado con Gong-gil se vieron interrumpidas por una voz que le decía- Aquí esta su bibimbap, señor, buen provecho- seguido de un aroma que recordaba muy bien. El sabor del bibimbap pronto lo hizo olvidar su alrededor para concentrarse en saciar su hambre. No tardo mucho en acabarse por completo su platillo, satisfecho se limpió las comisuras de la boca con aquellos papeles que todos usaban, de pronto recordó que aunque ese hombre podría no ser Gong-gil, tal vez podría saber algo hacerca de Ji-young, con poco disimulo volteo a ver la mesa donde se había sentado aquel Nam-goong solo para encontrarla vacía, al instante escuchó las campanillas de la puerta nuevamente. Se levantó a toda prisa y salió del restaurante, lo encontró ya a unos puestos lejos del restaurante, amarrandose unos hilos de sus extraños y delgados zapatos.

-Disculpeme señor, ¿sabe algo de una cocinera real llamada Yeon Ji-young?- le preguntó a toda prisa.

-¿Una cocinera real? Pues no se mucho de cocineros falsos o reales pero si he escuchado de la cocinera Yeon Ji-young, mi jefe de la oficina fue a su restaurante y dice que realmente son maravillas que comería un rey de la era Joseon- respondió Nam-goong mirando extrañado al loco disfrazado de noble de la antiguedad que acababa de abordarlo.

-¿Sabe dónde esta?- le preguntó tomándolo del brazo para evitar que volteara y retomara su camino.

-Ehhh, ella no, no sé donde esta, pero su restaurante esta en el Hotel 5 estrellas Widae aquí en Seúl, ahora si me disculpa- dijo quitando la mano de Yi Heon de su brazo- ya acabó mi descanso y debo llegar al trabajo- Y retomó su camino.

La felicidad que Yi Heon sentía no cabía en su pecho, no solo había logrado llegar al futuro, tambien sabía donde estaba su amada: el "Hotel 5 estrellas Widae", ahora solo le quedaba descubrir dónde estaba y qué era un hotel. De pronto una mano toco su hombro.

-Señor... Olvido pagar... su cuenta- le dijo con voz entrecortada por el cansancio la señorita del restaurante- Son... 7,000 wones... Por favor- la chica exhalaba las palabras junto al ritmo en el que respiraba por la agitación de perseguirlo con una escoba por el pasillo.

-¿7,000 wones? Sí, claro, ¿crees que esto sean 7,000 wones?- preguntó Yi Heon sacando 3 monedas de plata de su manga.

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Había pasado el resto del día preguntando a transeúntes acerca de la ubicación de este "Hotel" donde se encontraba Ji-young sin mucho exito, todos le respondían con información aún más confusa, nombres de lugares que no conocía y referencias de cosas que para él no existían como los "aeropuertos" y el "metro", pero sabía que tarde que temprano daría con el lugar que estaba buscando, lo más difícil ya lo había logrado, así que no podría perder la esperanza ahora.

La noche cayó y aun así nunca hubo oscuridad, era impresionante que tuvieran lámparas que no necesitaban de velas o de aceites para funcionar toda la noche y que además iluminaban intensamente las calles, la gente tampoco se iba a dormir temprano en esta época, o tal vez habían inventado la manera de no necesitar dormir. Comenzó a buscar donde pasar la noche, vagó por varias calles en busca de algún letrero que dijera " Posada" o algo similar pero no encontró ninguno, caminó por las calles más transitadas esta vez, en parte llamado por la luz y la música de estas, para buscar algún lugar donde le permitieran dormir, pero no lo encontró. Aturdido por el sueño, el ruido y las luces, se preguntó si Ji-young dormía bien de noche cuando estaba en Joseon o tal vez ella tampoco dormía pero ¿Con qué se entretenía por las noches?

Antes de que el sueño lo derrumbara, entró a un "Study café" que le pareció el lugar menos colorido y ruidoso que había visto en todo el día. Al entrar se encontró a una persona frente a él tocando una de esas pantallas luminosas con sus dedos, para pasar desapercibido lo más posible decidió tratar de memorizar lo que el muchacho frente a él estaba haciendo en cuanto llegara su turno de tocar esa pared luminosa. Sorprendido y confundido por lo que aparecía en la pared cada vez que el la tocaba logró de alguna manera llegar a la misma opción que el chico detrás de él: "selecciona tu lugar de trabajo" para eso decidió tocar uno de los espacios en blanco al azar, y al momento de pagar simplemente coloco unas monedas sobre la pared. Entro y se sentó en el primer lugar vació que encontro, otra vez una de esas mesas demasiado altas y con los asientos elevados que al parecer se usaban en todos lados. Le tomo menos de un instante acomodarse en la pequeña mesa frente a él y quedarse completamente dormido.

Cuando despertó alguien que estaba agitando su hombro, pidiéndole que por favor dejara de roncar pues estaba haciendo mucho ruido.

-Disculpa, ¿Sabe si ya es de día?- pregunto Yi Heon aun un poco adormilado.

-Son las 8:30 AM- respondió el chico que lo había despertado, para después ponerse unas bolitas negras en los oidos, sí que era rara la gente del futuro.
Al salir del Study café para verificar si era de día (porque la respuesta que le dió aquel muchacho no le había hecho sentido para nada, como casi todo lo del futuro), se encontró con un nuevo bullicio de gente y un día soleado.

Continuó su día caminando sin rumbo, ahora decidido tomar los caminos más concurridos, esperando asi familiarizarse con el "Joseon del futuro" y parecer un nativo. De pronto un hombre vestido con un atuendo negro lo tomo de un brazo y le dijo:

-Disculpa, ¿te interesaría ser modelo?

Unos instantes después Yi Heon se encontraba dentro de un cuarto blanco. Había dicho que sí a lo que aquel hombre extraño le había preguntado esperando que con eso siguiera pasando desapercibido, pero sucedió todo lo contrarió, aquel hombre le explico que su "modelo" los había "cancelado" a "último minuto" y que necesitaba a alguien urgentemente para una "sesión de fotos", y aunque no entendía nada de lo que le decía la parte que si comprendió fue " Te pagaremos" y aceptó, tener dinero lo ayudaría a encontrar más fácilmente a Ji-young asi que no podría negarse a realizar algún trabajo.

Le habían explicado lo que tenía que hacer, simplemente era usar la ropa extraña que le daban, y "posar" para unas fotos, ellos harían el resto, en realidad fue la experiencia más cercana a lo común que había vivido desde que llegó al futuro: todos los atendían, le arreglaban su atuendo y le aplicaban polvos y ungüentos, finalmente le ofrecieron cortar su cabello o darle una " peluca", el había notado que en el futuro era raro que los hombres tuvieran el cabello largo, al contrario, parecía ser mejor tenerlo lo más corto posible, y aunque esto para el era todo lo contrario a lo que le habían enseñado, decidió sacrificar lo sagrado de su cabello por pertenecer más al futuro de su amada, fue así como recibió su primer corte de cabello, y no pudo negar que se le veía bastante bien.

Le indicaron que se parara sobre una tela blanca frente a un aparato extraño que soltaba una luz cegadora, pidieron que hiciera algunas posturas con su cuerpo y gestos con la cara, al inicio le costó un poco no cerrar los ojos instintivamente con la luz, pero en cuanto se acostumbró pareció dejar satisfechos a los que le pagarían.

-Es tuviste excelente Yi Heon, ten esta es tu paga del día- dijo el hombre que lo trajo aquí mientras le entregaba un sobre blanco- En realidad tienes bastante potencial como modelo, eres alto, guapo, delgado y tienes ese "algo" que no se ha visto en mucho tiempo ¿Quisieras trabajar formalmente para una agencia?-

-Sí, por su puesto- respondió, sabía que trabajo significaba dinero, pero la palabra "agencia" la descubriría más tarde, ahora lo que más le preocupaba era tener donde dormir nuevamente.

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Ji-young había comenzado su mañana como todas las demás: despertaba, se arreglaba, desayunaba y partía al trabajo, pero ese día algo se sentá ligeramente diferente. Llevaba varió días pensando más de lo normal en Yi Heon, esperando mágicamente verlo pasar a través de la puerta de su restaurante un día con un nombre diferente y sin memorias del pasado, justo como había pasado con Gil-geum y los otros cocineros de la cocina real, pero no había ocurrido, así que no le quedaba más que tener fé en que el encontraría la forma de volver a su lado.

Habían pasado ya dos semanas desde que había terminado el menú del restaurante y ahora los días eran menos pesados. Ya había recibido reseñas sobre su trabajo y estaba bastante tranquila con respecto a la evaluación. Asi que cuando le informaron que un evaluador de Michelin estaba ahí para evaluarlos decidió realizar su trabajo de siempre y presentar su trabajo con orgullo. Sin embargo el evaluador devolvió dos de los platillos sin siquiera tocarlos y con observaciones, molesta decidió atender al evaluador en persona lo que provocó un enfrentamiento, uno que fue resuelto por la persona que menos esperaba encontrar en ese lugar y en ese momento.

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Yi Heon había comenzado a trabajar para una agencia de modelaje, llevaba ya algunas sesiones de fotos y unos cuantos comerciales y tenía algo de dinero reunido, por las noches dormía en algún Study café (en los que en realidad nunca supo como pagar) y después del trabajo o en sus días libres indagaba más sobre el mundo moderno, sobre el Hotel que estaba buscando y como llegar, por fin entendía que era un hotel y no solo eso, ahora sabía como utilizar un "espejo luminoso" llamado célular, pues le habían dado uno en esta agencia para poder contactarse con él. Decidió a atreverse a tomar el metro para llegar al Hotel después de ver un "video tutorial" de como usar el metro en corea y tras encontrar un mapa en redes decidió que no podrá ser más difícil que gobernar un país entero, pero lo fue.

Aun así logró llegar a su destino, un poco más tarde de lo deseado para él pero justo a tiempo para intervenir en la acalorada discusión que estaba teniendo Ji Young con un comensal demasiado parecido a Lim Soon Jae.

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Había pasado ya un año de su milagroso encuentro en el siglo XXI, pero a pesar de todo ese tiempo Ji Young aun no podría creer que esto no fuera un sueño, no sabía exactamente qué era lo más increíble de todo lo que había vivido: viajar al pasado y sobrevivir en el, o volver al futuro y que Yi Heon estuviera ahí. Todo le parecía tan mágico e inimaginable que en el momento que lo vió defenderla del falso evaluador Michelin, de verdad creyó que estaba sufriendo una alucinación. Se había logrado convencer de que lo vivido hace siglos en su viaje en el tiempo posiblemente fuera solo su mente entreteniendola en el tiempo que estuvo en coma después del accidente en el baño del avión, pero afortunadamente no había sido así.

Apartir de ese día había comenzado a vivir juntos, pues después de que Yi Heon le explicara que básicamente vivía en un study café ella le ofreció un cuarto en su casa que se usaba como almacen de articulos antiguos de su padre. Acerca de eso, su padre se dió cuenta en seguida de su extraño comportamiento con las "cosas del futuro" que tanto le extrañaban a Yi Heon, pero lo dejó pasar por su gran conocimiento sobre las costumbres y política de la Dinastía Joseon, gracias a esto no tardo en darle su visto bueno para que viviera solo con su hija al cabo de unos meses de vivir con ellos y ver lo enamorados que estaban uno del otro, de hecho hasta le había propuesto a su hija que le pidiera matrimonio, porque dicho en sus palabras "Un hombre asi haría lo imposible por ti, no lo pierdas". Y tenía razón, sin embargo la propuesta no fue necesaria porque él, al momento en el que se enteró como son las propuestas matrimoniales en el siglo XXI, no tardo mucho en preparar algo especial para pedir su mano, y menos aun tardaron en casarse con atuendos tradicionales de boda de la Dinastia Joseon, algo un poco inusual pero que encantó mucho a su esposo y a su padre.

Despues de este tiempo juntos, la rutina los había alcanzado, pero no para mal. Ambos se levantaban temprano y desayunaban juntos para después arreglarse para sus respectivos trabajos, Yi Heon seguía siendo modelo, aunque su popularidad había crecido bastante como para aparecer en comerciales de marcas grandes y hasta recibir propuestas para representar papeles en algunas novelas, su trabajo era menos exigente por lo que el solía quedarse en casa y para cuando Ji-Young regresaba de su turno en el restaurante, la comida estaba hecha, todo limpio y en la televisión siempre había algún reality show del cual Yi-Heon estuviera obsesionado y que veían con mascarillas de hidrogel. Ver a ese gran ex monarca convertido en todo un esposo cariñoso y atento solo por ella la hacía sentir siempre afortunada como nadie en el mundo. Yi Heon, por su parte se sentía afortunado por comer todo tipo de comidas inimaginables en su época, por aprender cada vez más cosas nuevas, por saber que su pueblo prosperó después de su exilio, pero más que nada por tener a su maravillosa esposa a su lado en el presente.