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Besos del chef

Summary:

Sergio llega a casa y se ve obligado a comerse las porquerías que prepara su hermoso Lukita.

Notes:

Yo otra vez :3 este es corto, perdón por eso.

Me encuentras en twitter como: @tamagochii06

Disfrútalo porfavor! 🙏

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Desde muy pequeño tuvo que aprender a preparar cosas básicas para comer, pues mamá y papá salían a trabajar y él se quedaba a cargo de sus dos hermanitas.

Claro, cuando creció y se convirtió en futbolista profesional dejó su modo chef de lado.

La gastronomía eslava es muy extensa, y se basa principalmente en aportar la mayor cantidad de proteínas al cuerpo. Puede que a simple vista no sean apetecibles, pero luego te agradeces a ti mismo por habértelo comido, ya que te pones más fuerte que nunca.

Antes, entre semana, la preparación de alimentos no era un problema, almorzaban en los comedores comunitarios junto a los demás de la plantilla.

Ahora que Luka esta embarazado, y Zidane lo mandó para casa, tiene que valerse por si mismo y prepararse comida.

Si ya hace una porción para él, ¿porqué no hacer una porción extra para Sergio? Seguro llega cansado y hambriento de los entrenos.

La primera vez, fueron holodets: gelatina de huevo y pollo, rica en proteínas y colágeno.

Sergio llegó a casa, dejando los zapatos en la entrada y trotando hacia la cocina cuando distinguió movimiento en ella. Cuando estuvo allí, porsupuesto, se recargó en la isla y se dedicó a admirar a su Lukita, que llevaba un delantal puesto. Su bella barriguita de siete meses tensaba la tela de la prenda.

Menos de unos minutos pasaron, y se le borró la sonrisa cuando vió lo que había en el plato que Luka traía entre manos. Le gustaba mucho la gelatina, pero cuando esta era de sabores frutales o de leche; en su vida se imaginó gelatina... con pollo y huevo.

Tomó el tenedor con la mano sudorosa. Se conocía a sí mismo lo suficiente para saber que vomitaria ahí mismo si pasaba un segundo más con esa cosa en frente.

Levantó la mirada y se topó con Luka, que tenía una linda sonrisa en el rostro.

Reuniendo todas sus fuerzas, partió un pedazo y se llevó el tenedor a la boca. La textura gelatinosa se le pegó al paladar, y cuando dio el primer mordisco, sintió la ternura del pollo, seguido del sabor de la yema del huevo.

No hagas tanto show, Sergio... ¡Lukita te lo hizo con mucho amor! Además, esto seguro esta lleno de colágeno ...pensó mientras masticaba lentamente.

"Sese... no lo tienes que comer si no te gustó"

Apenas escuchó las palabras de Luka, pues se concentró más en pasarse la comida; con los ojos ligeramente empañados de lagrimas.

"¡Esta riquísimo, cari!" aseguró el español, con la sonrisa más sincera que pudo hacer.

"Ah, ¿está riquísimo?" imitó Luka, obviamente no convencido por la pésima actuación de Sergio. "Comelo todo entonces. Quiero verte" se recargó en la mesa del comedor, haciendola crujir un poco.

Sergio en la escuela aprendió que mentir estaba mal cuando le pusieron las orejas de burro y lo hicieron pararse en el rincón, pero no puede, no puede hacer sentir mal a su omega.

Paso tanto tiempo en sus pensamientos, que nisiquiera se dio cuenta cuando Luka le quitó el plato de enfrente.

"Ya me lo comeré yo, Sergio" dijo Luka con voz suave, pero con ese atisbo molesto que reconocería hasta el fin de sus días. El omega se esfumó de su rango de visión, cargando con la aberración culinaria.

Sergio suspiró, sabiendo que ese día no habría más cena.

 

///

La segunda vez fue panqué de plátano. No se trató de ningún choque cultural, sino un experimento fallido que quemó el horno.

Cuando regresó a casa, divisó una nube de humo densa en la cocina. Salió corriendo de inmediato hacia la cocina, casi tropezandose con los escalones de la entrada. Nunca había corrido así, ni cuando volaba para taclear a los rivales.

Llegó y exhalo de alivio cuando vio que Luka estaba bien. Sólo tenía un pequeño rubor de vergüenza en las mejillas y una sonrisa nerviosa.

Se apresuró en abrir el ventanal que da acceso al patio para dejar salir el humo. "¿Que ha pasado, Luka?" aún tenía acelerado el corazón.

El croata se mordió el labio, estaba demasiado apenado para contestar con palabras. Llevaba guantes de horno en las manos, y cargaba un recipiente.

Luka puso el recipiente en la isla de la cocina, y le quitó el trapo que tenía encima –incinerado también–. Una costra de cenizas negras se deshizo frente a él.

"Creo que..." empezó, con el tono de voz bajito. Si tuviera una cola, la tendría entre las patas "Le puse demasiado tiempo" completó.

Sergio volvió a suspirar de alivio, rodeó la isla y llegó a Luka. Antes de poder siquiera tranquilizarlo, vio en primer plano como el horno se había quemado por dentro y seguía desprendiendo densas nubes de humo. "Mierda, Lukita" exhaló "Esto va a salir una buena pasta arreglarlo".

Luka agachó la cabeza, asintiendo y poniendo una carita que haría que Sergio lo perdonara en un dos por tres.

///

La tercera vez, y última hasta ahora afortunadamente, fue apenas ayer.

Luka, otra vez, hacía de las suyas en la cocina. Sergio lo vigilaba de lejos, mientras 'veía' televisión en la sala de estar –mentira, porque llevaba ignorando la pantalla hace mucho–.

El omega tenía el delantal bien ajustado, apretaba su pancita tan bien. Su trasero, aunque pequeño, era respingón, y sus piernas estaban más rechonchas que nunca.

Tampoco ayudaba que el croata se pusiera de puntitas para alcanzar las cosas de la alacena, e incluso aveces subiera una pierna a la encimera para impulsarse.

Cree que lo esta haciendo apropósito, si no, no se explica. La manera en la que este contornea las caderas cada que se mueve es hipnotizante.

Mierda, ya esta duro.

Tal vez distrayendo a Luka con una ráfaga de feromonas, sólo tal vez, no cenarían la asquerosidad que está preparando.

Se ve tan aberrante que ya esta pensando en la excusa que usará para no comérselo.

En un momento, se distrajo con el trasero de su amado. Tan redondo y pomposo. No notó que la flama del sarten se elevó hasta tocar la campanilla de la cocina.

"¡Sranje!" gritó Luka, soltando el mango de la sartén. Afortunadamente, nadie salió herido apesar de una pequeña quemadura posible de sanar con pomada.

Ama mucho a su Lukita; pero que, porfavor, nunca se meta a la cocina otra vez.

Notes:

Me puse horny a la hora de escribir el final, como pudiste haber notado.

Hice unos doodles basados en el escrito que puedes encontrar en mi twitter. Gracias por leer <3