Work Text:
Hwang Hyunjin aseguraba abiertamente el hecho de que enamorarse de un amigo era la cosa más estúpida que puedes hacer, así que como recomendación suya, diría con toda seguridad que:
"No te enamores de un amigo".
Seguro pondría una mano en tu hombro y con los ojos más sinceros te diría "es por tu bien" mientras te consuela por ser una estúpida persona y enamorarte de quien no debes.
Ahora que sí hablamos de recomendaciones, negaciones y estupideces del ser humano, Hyunjin también recomendaba que si de por si es mala idea enamorarse de un amigo, el hecho de enamorarse de tres amigos, es suicidio, porque eso podría (claro que lo es) ser mucho peor.
Yo sé, yo sé, seguro en este momento te preguntarás: "¿¡Quién carajo se enamora de tres personas!? Y suena ilógico, tonto y poco probable ¿Verdad? Suena absurdo porque sabemos (o siempre nos hacen creer) que solamente amamos a una sola persona en toda la vida (o por lo menos por un periodo de tiempo). El romanticismo clásico del siglo XIX nos dice que en la vida solo se puede amar a una sola persona, una sola persona en tooooda la vida, el romance contemporáneo dice que puedes amar a muchas personas, Pero no todas al mismo tiempo, el asunto está en saber quién carajos tiene la razón.
La respuesta puede variar según la persona a quien se lo preguntes, ideología, libre albedrío, estructura moral, como sea, el chiste es que siempre va a variar, de una u otra forma, la respuesta será diferente, pero la verdad que duele es saber que los humanos, al igual que algunos mamíferos y biológicamente, no somos seres monógamos.
Y si bien, socialmente tenemos la idea de que lo correcto es estar con una sola persona a la vez, la realidad es completamente diferente, pues si fuéramos monógamos, no existiera tanta gente siendo infieles y si bien, la infidelidad era la cosa más mísera y rastrera, no podemos negar que existe y su práctica es recurrente (lamentable).
Ahora, ¿A qué quiero llegar con todo esto? Bueno, querido ser que está leyendo este fanfic, la respuesta es fácil, sencilla, nada complicada, pero si bastante rara de entender, pues nuestro querido protagonista tenía un dilema, uno que no sólo rompía su código moral, sino también sus ideas románticas y eso lo tenía tumbado en la cama, con las piernas pegadas a la pared y su cabeza recargada en el regazo de su mejor amigo, Minho.
Ahí, en ese lugar de su habitación, un sábado en el que no laboraba, estaba teniendo las dudas más existenciales de su vida, o por lo menos de su vida romántica, pues había un dilema que venía enfrentando desde hace una semana y este era que...
Hyunjin estaba enamorado de tres personas.
Y no, no solo tres personas, no, nada de eso, Hwang Hyunjin estaba enamorado de:
tres de sus amigos.
Y algo que se debe aclarar es el hecho de que Hyunjin odiaba los Friends to lovers.
Odiaba leerlo, verlo, cantarlo, odiaba ver cómo los amigos se van amando hasta convertirse en algo que no son, mientras deterioran su vínculo y lo transforman, Hyun odia ver cómo las amistades se rompen y luego, como acto del destino, el poder del guión o quizá la fantasía de un libro, lograba recuperar eso que tanto duele al romperse.
Fue un fuerte golpe cuando se dió cuenta que, con mucha lastima todas las personas que lograban gustarle, eran sus amigos.
Los pensamientos sobre el amor son algo raros, también siempre están en constante cambio, aunque no lo crean, incluso si eres una persona que tiene muy establecidos sus gustos, siempre estás cuestionándote, pues solo de esa forma, logras explorarte entero, logras descifrarte, aunque sea un poco y sobre todo, entenderte. Hyunjin no sabía muy bien su manera de amar, a veces creía también que nunca podría enamorarse realmente, pues enamorarse causa conflictos, enamorarse era, sin duda, un tema que odiaba demasiado. Aunque decir odiar es una blasfemia, pues con sinceridad Hyunjin amaba la idea del amor y se imaginaba enamorado muchas veces.
Amaba muchas cosas: amaba bailar, amaba cantar, amaba pintar y amaba escuchar música, amaba sin duda salir a nadar y abrigarse bien en invierno con calcetines peludas y chocolate caliente, amaba, sabía hacerlo, amaba a su mamá, a su papá y a su perrito que siempre le acompañaba en todas partes, el asunto es que Hyunjin no sabía amar de manera romántica, o por lo menos no un amor que le correspondieran.
O eso creía, hace como un día y cincuenta minutos.
Pues si no amará románticamente, esa libreta de poesía no existiría en su habitación, si no amará no existiría esa caja de cartas que nunca fueron mandadas y tampoco existiera esa cuenta secreta en tik tok dónde compartía videos melancólicos con frases románticas, mucho menos esas pinturas con ideas y rostros, incluso hasta con nombre incluído.
Hyunjin había amado, negarlo ya era absurdo, lo comprendió cuando al leer esos poemas (que desde hace seis meses dejo abandonados) supo que sin duda, aquel chico, su primer mejor amigo, aquel que aún veía algunos domingos, fue su primer amor.
Chan aún dolía, dolía porque realmente fue el primer chico (y único) en su vida. Lo conoció desde que uso pañales, era cinco meses mayor que él, Pero por alguna razón (sus madres eran mejores amigas) se veían desde pequeños, todos los domingos, sin falta. Bang Chan era un hombre fornido, deportista, el cliché absoluto, sin duda un buen corazón, el verdadero sueño, muy contrario a Hyunjin.
Eran contrarios desde niños, pues Bang Chan siempre fue el ejemplar, niño de buenas calificaciones y planes normales, un chico que gozaba de salir a fiestas, su sueño era tener un BMW (su padre se lo regaló cuando tenía 18) y viajar al extranjero, ahora era ingeniero industrial, bastante centrado, un buen chico. Al contrario de Hyunjin.
Y no es que Hyunjin fuera un mal humano, nada de eso, eso solo que Hyunjin siempre fue de notas promedio, a veces sacaba unos cuantos sietes sin sentir remordimiento y su enfoque siempre fueron las artes y humanidades. Estudio danza, pintaba por gusto, su mayor sueño era publicar un libro y estar en Broadway, no salía a fiestas (tanta gente le ponía de malas) y prefería ir por un café de fresas y dibujar con crayolas mientras hablaba de la vida.
Lee Minho, (el mejor amigo de Hyunjin desde hace cinco o seis años) siempre le pregunto como fue que ellos lograron tener algo. Hyunjin lo sabía, sabía que fue en octubre, octubre de 2015, cuando aún era muy joven para besar y aún creía que le gustaban las chicas, tenía quince años, Chan recién tenía dieciséis, fue algo sin querer, un roce y luego un beso, ninguno de los dos tenía muy en claro que hacían, Pero no se detuvieron a pensarlo, cuando menos lo pensaron estaba todos los domingos acostados en el sofá de su habitación, jugando videojuegos o leyendo un libro mientras Chan le acariciaba el pelo, después se invitaron a fiestas, comenzaron a pasar tanto tiempo juntos que al parecer no había Chan sin Hyunjin, ni Hyunjin sin Chan, eran como una pareja, adolescentes tontos que se conocían al derecho y al revés, besos en la madrugada, escapadas a destinos ocultos, muchas cosas que solo ellos compartían.
Fue raro, ese tiempo juntos fue raro porque lo fueron todo por un momento y luego... Luego llegó ese Diciembre (un año después) y el último beso se lo dieron en navidad, en la habitación de Hyunjin, en su cama, Chan se entregó a él y Hyunjin ya era completamente suyo sin arrepentimientos, fue una buena navidad, diferente, experimental, Hyunjin comprometió el corazón y creyó que Chan era suyo, fue maravilloso, se despidieron con las mejillas rojas al día siguiente y Jinnie pensó que lo llamaría al llegar a casa, o por lo menos que se verían para año nuevo, Pero que más daba, fue una noche estupenda, para después ya no volver a verse.
Dramático, ellos si se veían todos los domingos como siempre, Pero a lo que voy es que todo cambio, el motivo Hyunjin aún no lo tiene muy claro, pues solo recuerda que no sé vieron en año nuevo porque él tuvo que viajar a ver a la abuela que vivía en la costa y después de eso ya no eran lo mismo, pues a inicios de año, quizá un seis de enero que se vieron de nuevo, Chan dejo de besarlo, de tocarlo, de quererlo.
No eran nada, Pero como dolía incluso sabiendo eso. Ellos no fueron nada, por lo tanto nunca terminaron lo que nunca comenzó, nunca fueron una pareja, Pero como dolió dejarlo todo a medias. Con el tiempo y conforme fueron creciendo, ese lazo que tenían, esa relación tan estrecha (y de algún modo secreta) que estaba intacta desde hace muchos años, fue desapareciendo, dejaron de hablarse, Chan de un día para otro parecía odiarlo, Hyunjin enojado y sin saber lidiar con el rechazo, comenzó a alejarse de él al punto de no hablarle incluso si estaban en la misma mesa, a evitarlo, comenzaron a ser extraños, Hyunjin se sentía estúpido en ese entonces, pues le había entregado todo y Chan simplemente ya no lo quería; quiero que recordemos que estamos viendo el punto de vista de Hyunjin y que quizá la verdad este sesgada y Chan tiene otro punto de vista, pero este era el recuerdo de Hyunjin, así que esto se verá desde su manera de vivirlo.
Con el pasar del tiempo, ese tiempo que lo cura todo, el odio se apaciguó, Pero el tiempo se acabó y ahora era verlo solo ocasionalmente, eran adultos, los dos ya trabajaban, la vida adulta les había tocado la puerta y ellos simplemente ya no eran adolescentes. Chan aún dolía, un dolorcito minúsculo en el pecho que le llevaba a escribir tantos poemas como le era posible. Algunos eran con enojo, otros con amor y los actuales con melancolía, él aún estaba presente, quizá ya no en su vida actual, pero sin duda aún vivía ahí en su arte, en la pintura que colgaba frente a su cama, en el libro de poesía completa de Idea Vilariño, en la canción de "We are young" de Fun que ambos cantaron a todo pulmón cuando tomaron prestado el auto del papá de Chan y fueron a un estado vecino, Chan estaba en el color azul, Chan dolería siempre de una y otra forma.
Minho a veces lo consolaba por eso, mientras le acariciaba el pelo y le pintaba las uñas (aunque Minho era malísimo haciéndolo y siempre se pasaba o le faltaba) y le decía que incluso con el pasar de los años, la herida podía doler, pues fueron años y aún había mucho por resolver con él. Hyunjin a veces creía que aún lo amaba, de hecho tenía la certeza de hacerlo, pues apenas el domingo pasado, en el cumpleaños de la mamá de Chan, hace una semana, lo vió, no solo eso, sino que también tuvieron una conversación agradable y Chan lo llevo a casa, cuando llegó lo primero que hizo fue marcarle a Minho y contarle que, muy a su pesar, Chan siempre estaría en su corazón como una huella imborrable.
- Hyunnie, Seguro que Chan dejara de doler algún día- le consoló Minho en esa llamada, incluso con su voz somnolienta y uno que otro bostezó.
- ¿Y si nunca vuelvo a amar?- era una pregunta constante en su cabeza.
- No puedes permitir que todo lo que sientas sea para una sola persona, Hyun- Minho se moría de sueño, debía trabajar en unas horas y aún así contesto el teléfono y le dijo palabras bonitas.
- Bien, es hora de dormir. Te amo mucho, gracias por estar aquí, Min- Min suspiro al teléfono.
- También te amo, Hyun, yo siempre voy a contestar, no lo dudes- Hyunjin se rió bajito y eso hizo que Minho sonriera- buenas noches, descansa y no te comas tanto la cabeza ¿Okey?
- Bien, ya iré a dormir.
- Buenas noches, Hyun, nos vemos mañana- la despedida de cada noche, incluso si no se veían al día siguiente por el trabajo o por asuntos pendientes.
Chan fue su primer amor, el primer hombre en su corazón y aquel que aún lo habitaba, poco o mucho, sea como sea, no importaba, Hyunjin aún amaba a Chan, su amigo de la infancia.
Aunque Chan no fue el único amigo que Hyunjin amaba.
Me gustaría contarte que así fue, contarte que Hyunjin está locamente enamorado de un hombre desde que tiene quince años, Pero no, al principio de la historia yo conté que Hyunjin ha amado a tres amigos, sí ha amado, de la conjugación verbal del pasado que se sigue realizado en el presente, quizá si somos más lingüistas, podemos decir que ese sentimiento que albergaba Hyunjin era en tiempo pretérito perfecto compuesto, es decir, una acción que se hizo en el pasado, Pero que continúa. Si queremos ser aún más lingüistas, y queremos usar el pluscuamperfecto, se podría conjugar en una oración como "cuando Minho llegó a la vida de Hyunjin, este ya había amado a sus tres amigos", pero eso para analizarlo era una wea y Hyunjin no quería explicarlo ahora (no sabía hacerlo, era bailarín, no lingüista, así que eso no le importaba).
Ahora es turno de que hablemos del segundo amor de Jinnie, ese que causó un problema de abandono aún más grande que el de Chan, pero no nos adelantemos, primero te contaré la historia. Ellos eran amigos de preparatoria, fue su mejor amiga, sin duda un pilar importante para cuando Chan se fue (como sabemos, Chan nunca se fue en presencia, su ausencia fue en esencia, por favor, tenlo en cuenta).
Tenía dieciséis años cuando la conoció, era de nuevo ingreso, se cambió de escuela y se conocieron en segundo año de preparatoria. Muy linda, amable, graciosa y espontánea, quería ser cantante, Seo Taerin, era, sin duda, la mejor amiga que pudo tener para entonces, lo defendió de algunos chicos abusivos, le enseñó música que jamás creyó conocer, Taerin era fresca, como una brisa marina después de un día de calor horrendo.
Se conocieron en agosto, Taerin era solo un poquito más bajita que él, toda la pinta para ser modelo, demasiado guapa, tenía algo que cautivaba, lo cautivo de inmediato y con esa misma rapidez Taerin lo bateó.
- Hey- saludó un día que les tocó hacer trabajo en equipo, Hyun estaba nervioso, realmente lo tenía muy cautivado desde el primer día que la vio.
- ¿Qu~qué pasa?- sin querer se puso el cabello tras de la oreja, un coqueteo involuntario, quizá.
- Oye... ¿Te puedo hacer una pregunta? - Hyunjin asintió, ya llevaban una horas platicando, la charla de conocerse ya había pasado y comenzaron a llevarse de maravilla.
- Claro, dime- pidió con las mejillas rosas, Tae era en verdad una mujer muy guapa y más así de cerca.
- Uhm... ¿Sabes si tu amiga, Yeji, está soltera?- vaya mierda enterarse de que Taerin gustaba de otra persona, específicamente de otra mujer, una chica que le rebasaba en belleza, inteligencia y muchas cosas que Hyunjin no portaba.
-Ella sí, sí, está soltera y sobre todo, es abiertamente lesbiana, así que no pierdes nada en intentarlo - fue darle luz verde a Taerin y matar las esperanzas de Hyunjin, pero por lo menos, desde ese día comenzó a ser su mejor amiga.
Fue una tortura documentar el comienzo de la relación de Yeji y Tae, ella le contaba absolutamente todo y Hyunjin solo tenía que sonreírle y hacerle creer que todo estaba bien. Hyunjin lo acompañaba por los regalos para ella, Hyunjin tuvo que hacerla de chaperón en una de sus citas, incluso tuvo que salir en una cita con la mejor amiga de Yeji quien terminó obsesionada con él.
Quiero aclarar que a Hyunjin también le gustan las mujeres, por si no nos había quedado claro, estuvo con alguna que otra chica en su vida, porque su bisexualidad se lo permitía, y fue algo fresco saber que en su vida había variedad, fue un descubrimiento para él, una buena sensación, saber más sobre Hwang Hyunjin, incluso si él era Hwang Hyunjin.
La relación de flores y en sueño de Taerin solo duro cuatro meses, quizá el amor tan apasionado termina pronto, quedaron como amigas, pero la verdad es que terminaron porque Taerin era un poco idiota y en una fiesta engaño a Yeji, eso Hyunjin no lo sabía, solo supo que terminaron en buenos términos y ya, Taerin lo olvido pronto, fue su estupidez y también culpa de sus acciones.
Lo que si duro en verdad fue la amistad que tenía con Hyunjin, un Hyunjin descontrolado que comenzó a darle vuelo a su sexualidad, conociendo personas de diestra a siniestra, el sexo a los diecisiete era inexperto, pero existía una vida sexual, y eso le bastaba. Tae también conoció gente, intento otra relación fallida donde Hyunjin tuvo que invitarla a un karaoke para saldar los daños que esa chica le ocasionó.
- Soy bisexual- comentó Taerin en esa borrachera y Hyunjin se carcajeo.
- Tonta mentirosa, te encantan las tetas- se limpio la boca por el alcohol que se le escurría de la comisura- yo juro que eres lesbiana.- bromeó absurdamente mientras todo le daba risa y tenía vómito verbal.
Fue turno de Tae para reírse a carcajadas.
- Son tetas, ¿A quien no?- soltaron una carcajada- Eres un estúpido ciego si no te das cuenta que también he salido con chicos- al parecer no era muy observador, al parecer Hyun no la vio en las fiestas y tampoco en los pasillos de la escuela, cada quien sus asuntos, quizá.
Pasaron ese último año escolar juntos, el otoño cayó y Hyunjin comenzó a salir con una chica muy linda, fue cuando dejó de ver a Tae todo el tiempo como antes, eso sin duda fue algo que su amiga reclamo Alguna vez. Hyun no menciona esa relación entre sus amores, porque realmente esa persona no fue relevante.
Fue una relación de tres meses, terminó en vacaciones de diciembre porque la chica le llamo y le dijo que salió con su mejor amigo y sin querer le montó los cuernos. Estúpidamente Hyun iba a perdonarla, pero justo ese día había salido a la feria de la ciudad junto con Tae.
-¿ Eres estúpido o te falla el celebró?- pregunto la mujer en cuanto lo vio flaquear.- Dame ese teléfono.
- ¿Quién eres tú?- habló la mujer al otro lado del teléfono - estas con alguien más y yo aquí como estúpida pidiendo disculpas.
- Una. No te importa, Dos. Hyun no es un maldito Infiel como tú. Tres. Sí, eres estúpida y cuatro, no vuelvas a marcar- colgó.
Y era tanta la adrenalina que ambos soltaron risas estúpidas y nerviosas.
- Asunto arreglado, Hyunjin, esa no volverá a llamar- le bloqueó el número y luego le entrego el celular.
-Gracias, supongo- guardó el aparato en su bolsillo- me pusieron los cachos, Tae.
-No luces muy triste- comentó su amiga con una sonrisa cómplice.
- Me sentía claustrofóbico ahí - alzó los hombros- Dios, soy un maldito.
- Dime algo que no sepa- la mujer le sonrió.
- ¿Hyunjin?- una voz sonó a sus espaldas, masculina, muy conocida, estúpidamente lo puso nervioso.
- Chan- una sonrisa tambaleante, Chan Frente a el luciendo perfecto, que desagradable.
-Oh... Uhm, ¿Cómo estás?- aún se veían todos los domingos, Chan actuaba siempre como si le odiara, era estúpido que le hablara así como si nada- disculpa interrumpir, pero mi mamá te vio y... Bueno, es tarde y... ¡Ay que tonto! No saludé. Hola, soy Chan.
- Que tal, soy Tae- saludo la mujer con una sonrisa enorme, lo sabía, Chan era completamente el tipo de Tae, maldita sea.
- Mi novia.- salió eso de su boca, absurdo, una flecha con dos puntas, una para dar celos, otra para marcar territorio, Hyunjin era un idiota, de eso ya tenemos conciencia.
- Oh... Siento interrumpir entonces.- Chan estaba tenso, el cabello rubio le daba un toque casi maravilloso, carajo ¿Por que era tan guapo? - bueno, mama me dijo que si no querías que los llevemos a casa.
- Uhm, Tu mami tan linda.- Hyunjin moría de la vergüenza, vaya mentira tan estúpida que dijo.- la verdad es que venimos en el carro de Tae, pero dile que muchas gracias.
-Oh... Entiendo, bueno, entonces nos vemos después - Chan dio una sonrisa incómoda, se despidió de ellos y se fue por donde llegó.
- Es ese Chan- Hyun estaba que se desmayaba.
- Mi infierno en persona, dueño de mis poemas, creador de mis desvelos, ladrón de mi corazón- patético.
- No es la gran cosa- ambos sabían que Chan sí era la gran cosa.- bueno, novio, lo que sí tenía razón ese hombre era que es tarde, y que si bien me quedaré a dormir contigo, eso no quita que mañana debo levantarme temprano, así que es la hora de irnos.
- Perdón, no quería decirlo, pero...- Tae sonrió, se giró a verlo y entonces, ahí, en medio de la gente que transitaba, lo beso.
- Sé por qué lo hiciste, no me molesta- el chico estaba en blanco después del beso.
-Me... Tu... Yo- su cerebro no cerebró bien en ese momento.
Del porque del beso no hay mucha explicación, eran adolescentes hormonales que terminaron besándose demás en el auto, luego de eso, lo que sucedió en aquel lugar, a Hyunjin aún le avergonzaba un poco, digamos que los espacios públicos le daban un poco de pena, ahora tener relaciones en un auto no era algo de lo que debía estar orgulloso.
Taerin se convirtió en esa amiga, en ese tipo de amiga con la cual podía besarse, tomar su mano, contarle sus secretos, hacer cosas asquerosas, gritar de groserías sin repudio, esa amiga con la que podía cumplir fantasías sexuales, ya saben, descubrise aún más en ese aspecto de la vida. De ella aprendió mucho, ambos tenían roles muy interesantes y se sentían cómodos al hacerlo, todo bien, se graduaron en julio, la universidad les esperaba y eran caminos diferentes. Tae fue a estudiar a Japón, le hablaba todas las noches en vacaciones, pero de pronto, sin decir alguna explicación coherente, Seo Taerin se alejó.
Hyunjin intento comunicarse con ella, fue un sábado cuando el último mensaje de ella le llegó. "Hey Hyun, ¿Ya dije que te amo mucho? Realmente lo hago, quiero tener una granja contigo, criar pollitos de colores, luego caballos, perros, gatos, me hago famosa, te mantengo, tu bailas para mi... Muchos planes.
Por cierto, te dedico esta canción "
Una canción de twenty One Pilots, Smithereens.
Después de eso la excusa de un celular perdido y luego la mentira, Ella nunca perdió ese número, simplemente ya no quiso contestar nunca más. Del porque se alejó, Hyunjin no lo sabe, lo que si sabía era que estaba enamorado de ella, de Taerin. Fue un dolor terrible ver que ella se alejó sin decir algo sin explicación, sin ningún adiós. Hyunjin le lloró días enteros, su mamá aún preguntaba por ella y sus amigos de la prepa aún le preguntaban como le iba en Japón.
Hyunjin sabía menos que todos ellos, ella estaba ahí, existente, pero lejana, le dejo de hablar, no se comunicaron para nada hasta que Hyunjin, dos años después, supo que volvería. Ella fue a verlo a su casa, él iba con prisa y no pudo detenerse a platicar con ella, así que se disculpó, caminaron juntos hasta la parada de autobús y se despidieron con un "hablamos al rato, para quedar" Hyun iba tan de prisa que no pidió su número, Taerin estaba tan decidida de que esa sería la última vez que se verían.
Minho lo abrazo en el baño de la escuela, Hyun repitió mil veces que ella había regresado y que esto era un golpe a los sentimientos que nunca se fueron de su pecho.
- Seguro podrán arreglar todo- ánimo a su amigo mientras le sobaba la espalda, Hyunjin, escondido en su pecho, hipo una vez más y se limpio las lágrimas con el dorso de la mano.
-¿Crees que ya sea nuestro momento?- Minho le sonrió, limpio sus mejillas y se sentó junto a él en el piso frío del baño, el menor se recargo en su hombro, con las ilusiones a flor de piel.
- Si es que volvió a tu camino es por algo ¿No?- la verdad es que Minho sabía que se ahí nada bueno saldría, Hyunjin se lastimaría de nuevo y Minho no quería verlo destruido, sin embargo, no podía meterlo a una cajita de cristal y proteger su corazón de alguien que lo tuvo desde antes que Minho le conociera.
Seo Taerin no volvió a buscarlo, no se contactó por instagram y no dijo nada más, así que simplemente, como todo, Taerin también paso en su vida sin detenerse, puso su huella, menos profunda que Chan, pero casi a la par y entonces dejo que todo pasará. Hyunjin no se detuvo mucho a pensarlo, a veces la extrañaba y se lamentaba, Hyunjin no sabía dejar ir, eso es algo que ya sabemos.
Fue en ese verano que Hyunjin lo conoció. Lee Félix, estudiante de ballet. Él le hablo primero, después fue el quien comenzó a coquetearle y de ahí todo comenzó a marchar de maravilla, demasiado rápido, demasiado fugaz.
- Minho, es que Félix es maravilloso.- comentó el menor mientras Minho solo revoloteaba su comida, el hambre se le había ido.
Usualmente Hyunjin era raro, Lee Minho se hizo su amigo por el hecho de que Hyunjin era muy distinto a las personas que conocía. Hyun era talentoso a más no poder, tenía mil y un talentos para las artes, cual sea su expresión, Hyunjin sabía manejarlo. Bailaba de maravilla, verlo era casi hipnotizante, sin duda, un chico dorado, Pero eso no fue lo que hizo que Minho se acercará, no, nada de eso, fue su magnífica forma de ser, era empático, carismático y medio rarito, casi nunca hablaba de amores, usualmente quien lloraba enamoradizo era Minho, Minho y las mil chicas que había amado anteriormente.
Fue una sorpresa cuando una noche le conto sobre Chan, lo mencionó una o dos veces en sus confesiones de media noche, Pero no más. Fue una locura cuando confesó que Taerin existía, dos días después ella volvió de golpe para desaparecer de nuevo, después de eso, ocho meses después de esa charla en el baño, Hyunjin, quien nunca hablaba de amor, por más que amará tanto, decidió confesar que alguien le gustaba.
- Te juro que nos parecemos tanto, me siento en confianza, él es maravilloso, lo juro- suspiro mientras hacía un boceto en su libreta, una silueta humana, había pecas, Lee Minho lo supo, Hyunjin estaba entregando el corazón.
Lee Minho era en ese entonces, un bailarín de cuarto semestre, junto con Hyunjin eran la dupla perfecta en los equipos, amigos excepcionales, parecía que se conocían de toda la vida.
Se conocieron en primer año. Hyunjin siempre llamó la atención por su maravilloso cabello de dos colores, morado y rosa, potentes y maravillosos, era hermoso, demasido guapo, Minho puede decir que es el hombre más hermoso del mundo, sin embargo, cuando Hyunjin se sentó junto a él antes de la clase práctica y se presentó a su mismo, Minho supo que era alguien a quien quería en su vida para siempre.
- Hola, mi nombre es Hwang Hyunjin, decidí estudiar Danza porque no sabía que más hacer con mi vida y de tantas cosas que me apasionan, solo el baile logra conectarme.- sonrió ganándose al público, siempre tan irreverente - Pero también sé pintar, escribo poemas malísimos, sé algo de alfarería, Pienso meterme al club de teatro y soy modelo a medio tiempo, de algo debo ganarme la vida.
Presumido, la mayoría lo pensó, sin embargo, Jin no lo hizo con esa intención tan arrogante, de hecho, lo dijo tal cual lo pensó, con un deje de pereza, su carácter tan risueño y su currículum en la boca, Minho supo de inmediato que ese chico era bastante distinto a la demás gente, le cayó de maravilla.
- Yo soy Lee Minho, al contrario de mi compañero, yo solo soy bueno en una sola cosa, el baile- se presentó en simples palabras y todos rieron, hasta Hyunjin - y no me gusta hacer mucho, solo tirarme al sillón y ver series que acaban con mi estabilidad emocional, lo normal.
- Que guapa es la maestra - murmuró Hyunjin mirando a la mujer que les daría historia de la danza, Minho, quien escuchó el susurro de Hyunjin, se giro a verlo.
- Es muy guapa- aceptó, porque realmente la profesora era muy linda y debían reconocerlo.
- Oh, me has escuchado.- las mejillas de Hyunjin se sonrojaron al instante, Minho quería reírse, pero la reacción del menor fue tan linda que no pudo hacerlo.
- No hablas muy bajito que digamos.- alzó los hombros restándole importancia, Hyunjin le sonrió más tranquilo.
- Mi culpa, no sé morderme la lengua.- murmuró para que nadie interrumpiera su plática.
- Me caes bien, seamos amigos.- Soltó Minho como si nada, como si proponer una amistad fuera como decir salud cuando la gente estornuda.
-Eso sonó a la escena de willy Wonka, dónde la niña hueca le da la mano a la niña violeta.- Minho ahogo una sonrisa, eso era verdad, así de extraña sino su propuesta.
- Es verdad, tétrico.- ahora le daba un poco de Cringe, Pero mirar como Hyun le sonrió, le dio tranquilidad.
- Seamos amigos, me caes bien.- lo dijo en el mismo tono, quizá una burla, sabrían que se entenderían muy bien.
- Bien, ahora, prestemos atención.- ambos sintieron, la maestra siguió hablando y las presentaciones seguían y seguían.
Así se conocieron ellos, así fue como ellos cruzaron palabras el primer día de clases y a pesar del tiempo, dos años después, Hyunjin nula vez hablo de amores realmente. Minho estaba bien con eso, era genial poder hablar cualquier estupidez con él y no siempre de relaciones estúpidas, sin embargo, era un poco tonto, porque Minho sí le había hablado de uno que otro amor. Cómo por ejemplo, Lisa, la chica con la que se iba a casar cuando cumplió los dieciocho por un impulso de estupidez, al final no resultó y Minho debió comenzar de nuevo. También le comentó de su gusto por la chica de cabello rubio y sonrisa de conejo, Nayeon que conocieron en primer año, la pobre chica no soporto el estrés y se fue un semestre después de entrar. Y no olvidemos la estupidez mas grande que fue enamorarse de esa amiga que tenían en común, Rachel. La chica era una mujer maravillosa, muy inteligente, su madre era americana, su padre japonés, era una chica muy linda sí, y Minho pensó que tenían algo, genuinamente lo pensó, hasta que simplemente, Soobin, también parte del mismo grupo de amigos, conquistó a la chica y sin que nadie supiera, comenzaron una relación.
Minho estaba destrozado cuando sucedió, de hecho, no lo había superado del todo, y sentía un leve resentimiento por Soobin, porque él sabía, de ante mano que a él le gustaba mucho Rachel y aún así, la conquistó. Rompió el código, o algo así. No importaba mucho, Hyunjin estuvo ahí y le llevo helado a la habitación mientras jugaron mortal Kombat y vieron My hero academy. Según Hyunjin, así se arreglaba un corazón, en ese entonces, Minho le creyó, ahora sabía que Hyunjin no sabía reparar su propio corazón y que obviamente, eso tampoco ayudó en nada.
Fue un golpe fuerte ver como Hyunjin, con las mejillas rojas y la vergüenza a flor de piel, le confesaba
- Me gusta Félix.- habló firme, sin embargo había algo en su voz que delataba su nerviosismo
- ¿Cómo?- Minho no entiendo del todo- tipo... Gustar de gustar o gustar de "se me pasará en una semana" como te gusto esa chica con voz castrosa.
- Gustar de...- paso saliva - de, ya sabes, de gustar del tipo ser mejor persona para él, darle todo lo que merece, dedicarle lover de Taylor o what a feeling de los One Direction.
Minho lo entiendo. Y juro por el cielo que Minho no era un mal amigo, se alegraría siempre por Hyunjin, Pero justo en ese momento Minho no sintió la felicidad que debía sentir, nada de eso. Minho sintió algo pesado en el estómago, como un golpe de piedras que no podían ser digeridas.
-Oh- murmuró atónito, sin palabras.
De la boca de su gran amigo, en todo el tiempo que llevaban conociéndose, solo habían salido dos nombres, dos personas distintas con cariños de grados distintos, Bang Chan, su primer amor y Taerin... Solo Taerin. Pero ahora, verlo con los ojitos brillosos y el Spotify lleno de música romántica le hizo entender algo que Minho se negaba a aceptar, que no aceptaría jamás en la vida, por nada del mundo.
Lee Félix era todo lo contrario a Lee Minho. Félix era dulce, bailaba Ballet, tenía rasgos delicados y el cabello tan suave que parecía acariciable a la vista, Felix tenía una voz gruesa, sabía sobre arte, le dedicaba poemas a Hyunjin, tenían una playlist compartida, salían a los parques a comer en picnics y pintaban recuadros mientras se besan, Félix era un estrella, brillante, abrumador, estúpidamente lindo, sin defectos aparentes, un sueño. Era el mejor de su clase, gustaba de los mismos interés de Hyunjin, incluso hasta seguían a las mismas bandas de música y es por eso que se llevaban de maravilla, tanto así que Minho se sintió desplazado. ¿Quién era él al lado de Lee Felix? Carajo, estaba tan celoso y no entendía porque le estaba.
Quizá porque al parecer el chico pecoso le quitaría la atención de su mejor amigo, si, quizá fue por eso, sin embargo, él jamás se movió de lugar, él siguió ahí con Hyunjin y también acepto a regañadientes al rubio en su grupo de amigos. Era genial ver qué el chico le cayó bien a todos, es como si de repente fuera un foco de atención y todo girará en su entorno, carajo, realmente estaba celoso.
Lee Minho no dijo nada, calló y soporto y rezo al cielo que ese sentimiento indescriptible se fuera pronto.
Por otro lado Hwang Hyunjin estaba en las nubes, flotaba, sí, Pero algo dentro de él le decía que eso, que todo aquello era una mentira, ganas de buscar serotonina quizá o puede que simplemente se negaba a ver qué en realidad, Félix no era del todo el chico que tanto había idealizado.
No es que no fuera fantástico, era maravilloso, sí, inteligente, humano, bondadoso, demasiado alegre, sin embargo, Félix era un poco malhumorado, acaparaba su tiempo y siempre pedía más de lo que Hyunjin podía darle. Hyunjin, no estaba en las mejores condiciones para amar, lo sabía porque fue en octubre, el primero de octubre para ser exactos, cuando Hyunjin ya estaba seguro de preguntarle a Félix si le concedían el gran placer de ser su novio, que lo vió.
Primero de diciembre, cumpleaños de la mamá de Bang Chan, una fiesta en el patio. Había alcohol de por medio, eso disipó sus nervios, pues estar en esa casa era muy peligroso, demasiado para su conciencia, demasiado para su estabilidad.
Él apareció, vistiendo mezclilla y una camisa de cuello alto, el maldito lucía muy bien, demasiado bien para su cordura. Lo supo, lo supo cuando su mente no dejó de repetir momentos juntos, lo supo cuando supo que su corazón tenía dueño y ese dueño jamás aceptó su tonto corazón. Sin embargo, a pesar de que entre ellos solo hubo un saludo de beso y unas cuantas palabras formales sobre sus respectivas carreras, Hyunjin supo que siempre amaría a Chan, que él tendría su corazón acaparado toda la vida.
El lunes que miró a Félix, Hyunjin ya no podía pedirle esa relación. Quería a Félix, lo quería muchísimo, demasiado, se sentía casi enamorado, Pero Félix no era él, y eso lo detenía a pensar. Sin embargo era muy egoísta, demasiado estúpido para dejar ir al rubio que tanto me hacía sentir.
- Hyun, ¿Podemos hablar?- preguntó el rubio mientras desayunaba al lado de Minho. Hyun le sonrió y asintió.- Pero vamos a fuera, por favor.
Se fueron dejando a Minho con el desayuno recién servido, Hyunjin lo recompensaría después, lo sabía, a demás, Minho no se quedó solo, estaban los demás amigos ahí en la mesa, se peleaban por un dulce, una estúpida competencia donde Minho sabía que ganaría a como de lugar, así que Hyunjin no se preocupo y salió.
- ¿Qué pasa?- preguntó mientras acariciaba la mejilla pecosa del menor.
- Yo...- Félix miró a otro lado, esa era una mala señal- creo que debemos dejar lo que sea que tengamos.
Hyunjin quedó frío por un momento. Está bien, aún no lo amaba, Pero sabía que con poco más de tiempo podría llegar a hacerlo, porque Felix era el chico de sus sueños, todo lo que pedía, sin embargo, Hyunjin no quería aceptar que lo mejor para ambos era eso.
- Pero... ¿Por qué?- Félix solo sonrió de lado, algo apenado, demasiado gentil.
- Es que nunca vamos a llegar a nada serio, Hyunjin.- alzó los hombros- llevamos así cuatro meses y yo... Ya no estoy para eso, es todo o nada.- Hyunjin no lo sabía, no tenía por qué enterarse que Lee Felix había conocido a Seo Changbin, no sabía que en el proceso donde debían enamorarse, alguien llegó y lo arruinó todo.
Hyunjin no estaba listo para ser todo o nada, quería mucho a Félix, de hecho, era el chico más perfecto que pudo conocer, Pero sabía que nada de lo que podía ofrecer podría ser posible, que era solo una ilusión y que nada mejoraría con él tiempo.
- Lo entiendo - asintió, había lágrimas en sus ojos, era normal, estaba dejando ir a la que sería su futura pareja estable. - Pero... ¿Seguiremos siendo amigos?
- Nunca lo hemos dejado de ser, Hyunjin - claro, ellos solo fueron amigos, Felix no vio ningún movimiento serio, Hyunjin jamás quiso avanzar, dolía, sí, Pero era algo que pasaría. - Pero mira, dame tiempo ¿Si? Sé que podemos ser buenos amigos, Pero necesito un poquito de tiempo, porque aunque no lo creas yo sí quería que... Que, me pidieras que me quedará.
- No puedo obligarte a quedarte cuando sabes que ya no es lo que quieres, Félix, no hay que mentirnos- sus palabras sonaban duras, Pero no lo eran en lo absoluto. Ambos sonrieron, se abrazaron y se dejaron ir.
Dejar ir es algo que Hwang Hyunjin no sabía hacer, le costaba mucho trabajo, de hecho era algo que odiaba. Era aferrado, incluso si no lo demostraba, incluso si no suplicaba, incluso si la gente no lo sabía, Pero a Hyunjin le costaba trabajo dejar ir y esa carga emocional lo mantenía estancado, como en tierra fangosa.
-Es que... Ni yo sé cómo me siento, Minho - esa noche jugaban mortal Kombat y después verían un anime, quizá jujutsu kaisen, o algo como eso.
- Es normal que te sientas mal, Hyun, no te hagas el fuerte- le animo Minho, Pero Hyunjin alzó los hombros.
- Es que es cruel no sentirme mal, Pero no me siento mal ¿Sabes?- intento descifrar lo que sentía, Pero era una encrucijada que ni el mismo entendía - es como si... ¿Tuviera un hueco en el pecho?
- Oh, mi pequeña Llama, se siente mal- Minho paro el juego, y estiró los brazos, Hyunjin de inmediato se acercó a él y lo abrazó de vuelta, un abrazo reconfortante, algo realmente satisfactorio.
Hwang Hyunjin era un enigma, alguien que realmente a veces no sabía ni lo que sentía, las emociones son complejas y tan extrañas para una persona que realmente no sabe que sentir, porque en nuestro psique no todo es caliente o frío, hay más matices, colores distintos, no siempre podemos encasillarlo todo.
Minho y Hyunjin fueron amigos durante el resto de carrera, hacían performance juntos, bailaron de la mano y apuntaron al mismo sueño de tener su propia academia de baile, se esforzaron por hacerlo. Su mundo era solo de ellos dos, no había un Minho sin Hyunjin y con eso era suficiente, o eso creyeron, hasta que un día, antes de la graduación, sucedió un acontecimientos que les hizo cambiar el juego, por lo menos un poco.
Una fiesta, nada del otro mundo, simple despedida para un evento tan satisfactorio como lo es acabar la universidad. Fue una fiesta con compañeros de clase, hubo alcohol, Karaoke, muchas comida, gente y aglomeraciones.
- ¿Se dan cuenta que esto es una juego de adolecentes cachondos?- alguien comentó mientras se sentaba en el círculo. Había solicitado a todos los solteros disponibles de la generación y los que querían acceder a dicho juego, ya estaban sentados ahí.
Hyunjin le había insistido a Minho a que participarán, el otro a regañadientes asistió, había alcohol en su torrente, no tanto, Pero había.
- Hyun, aquí hay espacio, ven, siéntate- dijo Yi y le hizo un hueco, mientras a Minho, Seungmin lo sentó al lado suyo, justo en frente de Hyunjin.
- Sí, sabemos que es un juego estúpido, pero estamos ebrios y es solo por esta noche- alguien más dijo y se ganó una risa colectiva.
- Bien, bien, ¿Quién gira la botella?- preguntó Yi y como nadie se atrevió, ella lo hizo sin dudarlo.
Siete minutos en el paraíso era el juego más tonto que había, ¿Que caso había en encerrarse con alguien en un mueble oscuro, solo siete minutos? Bueno, había muchas respuestas a eso y el motivo era siempre el terminar enrollándose del alguna manera, la oscuridad o el mismo juego volvía calientes a las personas, probablemente.
La primera vuelta dió a dos desconocidos, todos vitorearon y los llevaron al pequeño despacho de la casa, donde estaba prohibido prender la luz y salir antes de los minutos que les brindaban. Después dió a Seungmin y Jeongin quienes salieron con la ropa desarreglada y los labios tan hinchados que parecían por reventarse, siempre se les vio las ganas que se traían mutuamente, sin duda eso fue fascinante para ellos. Después fueron cuatro parejas más, Hyunjin en una de ellas junto a una chica, Pero realmente no pasó mucho, solo fueron unos besos y ya, nada más que eso.
- Bueno, bueno, una última vuelta- todos estaban quizá más ebrios que antes, Hyunjin solo tenía tres tequilas encima y Minho cuatro minutos de frutos rojos, así que estaba tranquilos, había gente más ebria que ellos y es por eso que el vivirlo se iba reduciendo. Seungmin y Jeongin habían desaparecido desde hace rato y no era sorpresa saber dónde se encontraban, realmente a nadie le sorprendería saberlo.
La botella giró, Hyunjin miró al karaoke y miró a dos de sus amigos cantar canciones en un español malísimo, era divertido ver a gente tan feliz reunida, realmente sorprendente saber que quizá, la vida no los volvería a juntar nunca más, por lo menos no a todos ellos reunidos en un mismo lugar, triste, las despedidas lo son, supongo.
- Esto si no lo venía venir- alguien comentó y eso llamó la atención de Hyunjin, quien aún sentado en el suelo miró la botella, la botella lo apuntaba, pudo verlo, sin embargo, en el otro extremo de aquella botella, con ojos profundos y una ceja levantada, Minho miraba la botella que también lo apuntaba.
- Carajo, esto si será emocionante - comentó uno de sus amigos y eso hizo que los dos participantes se quedarán en blanco.
Hyunjin sabía que esos siente minutos solo estarían encerrados hablando alguna tontería, juzgando a algunos jugadores o simplemente comentando los mejores momentos de la fiesta, así que sin miedo ni remordimiento, se levantó y cruzó el pequeño círculo para brindarle la mano a su mejor amigo.
Minho lo miro desde el suelo, le dio una sonrisa de autosuficiencia y se levantó de un tiro tomando la mano del menor. Minho era más bajo que Hyunjin, Pero su aura era tan potente que incluso imponía más que Jinnie y eso mantuvo a todos emocionados, preguntando ¿Quién será el pasivo? No podían ponerse de acuerdo, así que hubo apuestas, la mayoría votó que era Minho, de alguna forma podría ser el de abajo, porque Hyunjin, a pesar de ser más flacucho, tenía algo que les hacía creer que él dominaría.
Minho abrió la puerta, a la vista de todos y cuando entró, se giró para giñarle un ojo a Hyunjin, quien solo le aventó la sonrisa más coqueta que podía darle.
El lugar era pequeño, estaba oscuro y solo tenía un escritorio, las sillas al parecer no estaba puestas y tampoco había papeles, solo oscuridad, un escritorio y una ventana que daba la vista a algún lado de la ciudad. Hyunjin se sentó en el escritorio, mientras peinaba su cabello para atrás, realmente el lugar era verdaderamente caluroso ¿Cómo esto podría ser un despacho? Realmente eres pequeño.
- ¿Miraste como salieron Seung y Innie? - comentó Hyunjin de repente, mirando como Minho se acercaba a él - realmente ellos se traían una ganas descomunales, es increíble como...
De repente la cercanía de Minho le hizo erizar la piel. El mayor se posicionó entre las piernas del menor y lo miro directamente a los ojos, Minho en ningún momento lo tocó, solo era cercanía de sus piernas entre las de Hyunjin, solo eso, sin embargo, eso hizo que la mente atolondrada de Hyunjin pensará que realmente eso era muy sexy.
- Salieron súper sonrojados, estoy seguro que ellos hicieron más que besarse - Minho estiró la mano y la colocó en el cabello del menor. Hyunjin comenzó a respirar más fuerte.
- ¿Tu crees?- una pregunta estúpida- digo, tenían toda la ropa desacomodada y estaban todos sudorosos.- Hyunjin también sabía jugar, Pero sobre todo, sabía actuar por impulso, así que puso las manos en los hombros de su amigo y lo impuso a acercarse más.
Minho se dejó hacer, hipnotizado por la belleza de Hyunjin y el cómo la luna daba en su rostro, era casi mágico, Hyun era hermoso, casi maravilloso, como un Dios encarnado, la piel de la perfección. Muy guapo y de cerca aun más, increíble los celos que sintió al saber que hubo gente que ya lo tuvo así de cerca muchas veces, carajo, de solo mirarlo lo ponía de rodillas y se inclinaba como su fiel siervo.
- Sí, además esas sonrisitas estúpidas solo quieren decir una cosa - Minho inclinó su cabeza de lado, mirando a Hyunjin, quien de inmediato miró sus labios como un reflejo, era casi ilógico que ellos estuvieran en esa posición tan íntima.
- Calentaron el horno antes de los bollos - ambos sonrieron y asintieron, Minho llevó la mano a los cabellos de la nuca del menor, comenzó con círculos suaves, masajes relajantes de dedos traviesos que exploraban piel que rico tantas veces en otro contexto.
Hyunjin no podía resistirse, cruzó sos manos en el cuello de Minho y estampó sus labios con los de Minho, desesperado. Tenía poca paciencia y Minho por una extraña razón le robaba todos los pensamientos coherentes que tenía, realmente ilógico lo mucho que deseaba besar a Minho, lo mucho de saber a qué sabían esos labios que parecían prohibidos por mucha maneras y que por muchos más sabían cómo a la tentación misma.
Se besaban apasionadamente, sus labios rozaban a un ritmo acelerado y sus respiraciones se combinaban entre si, Minho introdujo su lengua en la cavidad de su amigo y tocó el mismísimo cielo cuando la lengua ajena lo recibió en una danza desordenada y ansiosa. Las manos de Hyunjin lo presionaban junto a él, mientras que Minho jugaba con el cabello largo de Hyunjin. Fue desastroso, como el choque de dos mundos, como si la luna chocará con la tierra, algo realmente catastrófico, maravilloso saber que ellos se entregaban de esa manera mutuamente.
Minho alejo las manos del cuellos de su amigo, posicionó una en el cuello de Hyunjin, por el costado y supo que su piel era tan suave que eso le dejaría sin dormir muchas noches, porque justo cuando tocó la manzana de Hyunjin, este soltó un pequeño gemido que lo hizo gruñir en el beso, carajo, eso era alucinante, el alcohol hacia maravillas y ellos estaba entregados a su labor. Minho, ya sin cohibiciones, bajo la otra mano hasta su muslo, lo sostuvo con ganas y de poco en poco, de beso en beso, fue subiendo la mano en caricias tan leves y tan excitantes que provocó suspiros en el menor.
- Se acabó el tiempo, preciosos- unos toques en la puerta les hizo apartarse de golpe. Hyunjin lucía desastroso, con las piernas abiertas y los labios hinchados, casi como en un trance. Minho no había visto una cosa más hermosa en la vida, realmente Hyun estaba en otra liga superior.
- Carajo, esto no se bajara de inmediato- se quejo Hyunjin y de un salto bajo del escritorio para tratar de acomodar su ropa interior, sin embargo, Minho estaba mudo, no supo que decir, estaba realmente sin palabras coherentes que decir, el cerebro lo tenía frito, carajo ¿Que había hecho?.
Después de eso, Minho pensó que sería más incómodo, penso que Hyunjin lo evitaría, o quizá que haría preguntas a las que Minho no tenía respuesta, como por ejemplo, la heterosexualidad que tenía, o cómo carajos se sintió al respecto.
Minho no podía llegar a decirle realmente que eso no fue cosa de una sola vez y por el calor del momento. Minho sabía que quiso hacer eso desde hace muchísimo tiempo, sin embargo no se atrevía a que sucediera, porque eran tantos sus perjuicios y sus miedos que realmente no lo dejaban ejecutar esos deseos.
Fue un alivio (y a la vez una tortura) ver cómo el tiempo pasaba y Hyunjin nunca hablo de eso. Nunca trajo el tema a la mesa y tampoco hizo intenciones de acercarse así de nuevo. Cosas de una sola vez, un juego estúpido donde ambos le dieron rienda suelta a esos deseos escondidos y luego... Nada. Nadie lo hablo, nadie lo volvió a tocar, nada, absolutamente nada entre ellos.
Fue un año después que sucedió algo que conmocionó a esa amistad. Diciembre del 2023 cuando Minho miro en carne propia el sentimiento de celosos por fin con un nombre. Lee Minho había conocido personas en ese tiempo, mujeres hermosas Pero siempre había algún detalle que no terminaba de convencerlo en lo absoluto. Hyunjin le había dicho que si quería, le presentaba a alguna amiga y eso le molestó tanto que no le hablo en tres días sin explicación real. Era injusto que Minho sintiera todo y Hyunjin nada.
Más injusto aún porque Lee Minho había amado muchas veces, muchas, tantas que su corazón parecía condominio. Había amado a la chica con la que se iba a casar siendo tan joven, había amado a su amiga con la que compartió el primer año de carrera fallida en la que jamás se sintió a gusto y se salió para entrar a baile, también había amado a esa amiga que solo duró un año en la carrera de baile, amo locamente a Lisa, la mujer espectacular que aún odiaba ver con Soobin, y también a esa extraña de internet que le hablaba bonito y le juraba un futuro a su lado. Lee Minho sabía tener relaciones serias, sabía mantener personas al lado suyo, por favor, duro desde los trece años con su primer amor, eso sí era un compromiso serio y aún así, a pesar de que Minho era más normal en el amor que Hyunjin, sabía que no estaba conforme.
Eran como el Ying y el Yang, Minho soltaba tan facil que parecía que no sentía nada realmente, y Hyunjin no sabía soltar al punto de parecer que sentía tanto. Contrarios, ellos eran tan contrarios que era gracioso de ver. Porque para todo el mundo Minho era un enamoradizo que amaba con profundidad y Hyunjin un imbécil que jamás había tenido algo serio con alguien, Pero solo Minho sabía cuánto había llorado Hyunjin por amor en sus brazos y solo Hyunjin podía ver como Minho de tanto amor, no amaba a nada realmente.
Fue entonces que un diciembre lo cambio todo, estaba acostado en la cama, mirando un documental de algo que ni atención le prestaban, que sucedió.
- Es que no lo entiendes, Minho- comentó Hyunjin entre sus piernas mientras divagaba en su mente.
- Pues explícame - dijo obvio.
- Es que no es normal que ame a tres personas a la vez- se lamentó de inmediato.- es que es ilógico que mi corazón sea para Chan, Tae y Felix, es ilógico, estoy descompuesto.
Hyunjin enterró más su cabeza en el regazo de Minho y Minho negó.
- Mira, yo no dudo que se pueda amar a tres personas a la vez- el amor es extraño, así que cualquier cosa puede pasar ¿No?- Pero... ¿Puedo ser sincero contigo?
- Siempre, Min, siempre - se levantó de sus piernas y se puso de rodillas para verlo con detenimiento, Minho de recargo en la pared y estiró las piernas adormecidas, justo estaban frente a frente, mirándose.
- Yo creo que no amas a los tres, menos a la vez - Hyunjin se quedó mudo.
- ¿Qué dices?- su cabeza aún no tenía muy clara esa idea de saber que el realmente no amaba a los tres. Era ilógico, ilógico porque realmente sentía algo cada que los pensaba, realmente era algo muy tonto creer que no.
- Me escuchaste perfectamente, Hyunjin.- murmuró tratando de hacerlo entrar en razón.
- Sí, pero no captó bien ¿Por qué dices eso?- la mascarilla de su rostro que Minho le puso mal puesta, le picaba, Pero su interés por saber las sabias palabras de Minho, fue más fuerte.
- Es que estás aferrado, Hyun. - ¡Auch! Ya lo sabía, Pero aún dolía saberlo.
- Dime algo que no sepa.- trato de bromear, Pero Minho le brindo una sonrisa cálida y siguió su discurso.
- Eres tan aferrado que al no soltar, te impide conocer personas, experiencias y todo lo que un amor puede brindar, un amor de verdad, Hyun.- te impide no mirarme a mi. Carajo, deseaba muy en el fondo que los ojos de Hyunjin se pusieran en él y ese pensamiento le erizo la piel, no, no, se negaba a aceptarlo, eso solo viviría en su cabeza, aquellas confusiones mentales solo serían para él.
- No es verdad - porque en su mente era el amor su verdugo y los recuerdos su jaula, porque esperar que el amor lo dañará era mejor que aceptar que en su corazón ya no habitaba ese amor que tanto anhelaba sentir.
- Estás aferrado a personas que sabes que no vas a tener.- y es por el si que las quería, porque no podía tenerlas con él y estaba bien con eso, personas inaccesibles, ya no están en su vida, algo así como el dicho que dice "mejor malo conocido que bueno por conocer" - A ver, dime tres cosas que amas de cada uno, comenzamos con Félix.
- De él amo sus pequitas, - Hyunjin simuló puntitos en sus propias mejillas- también que tengamos cosas en común tantas que es como yo mismo y...- se rasco la nunca tratando de encontrar más motivos.- Bueno, creo que con él tuve el mejor sexo que he probado en toda mi vida, a demás es mi amigo, seguimos siendo amigos a pesar de todo, lo cual es alucinante, porque ni yo mismo puedo creer que nuestra unión este, incluso si es una tortura verlo de noviecito con ese tal Changbin de cultura física.
- Okey, - no dijo nada más sobre lo egoísta y dolido que Hyunjin sonaba al mencionar a Changbin- ¿Y de Tae?
- Fue mi amiga, me daba seguridad, creo que esa fue la primera razón.- Hyun bajo la mirada a sus dedos, jugo con ellos mientras buscaba más motivos en su mente- uhm, sus ojos me encantaban, te juro que son hermosos, como de color Hazel, increíbles. Y...- alzó los hombros - Supongo que el hecho de que con ella pude ser yo mismo.
- Y ¿De Chan?- preguntó temeroso de su respuesta. Minho se negaba a admitir que sentía algo por Hyunjin, sin embargo, a Chan lo sentía como una sombra tormentosa que no lo dejaba llegar a ningún lado.
Minho era un poco egoísta, pues sabía que alegrarse de la existencia transparente de Chan hacia que Hyunjin no se enamorara de alguien más, cruel, ese pensamiento hacia de Minho una persona qu. Ce
Je cruel, Pero... ¿Quien dijo que en el cariño todo es bondad? ¡Patrañas! El amor es una guerra sucia donde la victoria muchas veces es retorcida.
- Yo...- el semblante del menor decayó de repente, es como si le hubieran apagado el interruptor de su buena energía.- De él, bueno, creo que la intensidad con la que me hizo sentir, su manera de tocarme fue como si yo fuera una obra de arte, supongo que él tiene el recuerdo de todo lo que fui y...- se movió de lugar, se recargo en la pared junto a Minho y abrazo sus piernas como si estuviera en un capullo- No sé, bueno, a veces quiero volver a ser esa persona.- aferrado a quien fue en el momento en que sintió la felicidad, esa felicidad, por primera vez.
»- Uhm, Chan tiene algo que nunca me va a devolver ¿Sabes? - su tono dejo de ser alegre, algo cambio al hablar de él, era hasta casi poético verlo tan vulnerable por un amor- Y saber que he perdido eso me es... Difícil de manejar. - suspiro, se quedó mirando a un punto por unos largos segundos y después de un suspiro, volvió a hablar- Y bueno, también me gustan sus bíceps, joder no sabes las ganas que tuve de que me ahogara en esos brazotes.
Y no sería Hyunjin si no dijera una babosada para aligerar ese ambiente, así que eso logro que ambos escupieran una risa ruidosa que causó que por un momento se relajarán de esos temas que a veces eran tan difíciles.
- Hyunjin, tu no los amas.- comenzó de nuevo su discurso, mientras estiraba su brazo derecho para darle palmaditas en la espalda a Hyunjin.
- Pero...- Min le interrumpió
- Mira, creo sinceramente que al único que amaste de estos mencionados es a Chan.- Hyunjin suspiro.
» - y antes de que reniegues, aquí te van mis motivos. Creo que Félix no es amor, es solo el resplandor de saber que puede existir alguien que se parezca a ti de alguna forma, fue con la última persona con la que te abriste de esta manera, y bien sabemos que eso te cuesta mucho trabajo, así que supongo que fue el hecho de que no se permitieron llegar a nada, porque tú tenías tu tiempo y él el suyo. Tu querías abrirte de poco en poco, Pero al costarte trabajo, tomaste mucho tiempo en avanzar, mientras que Felix realmente quería a su propio ritmo una relación que no podías darle, en ese momento Changbin llegó y todo cambio el rumbo.- Hyunjin no amaba a Felix y Félix tampoco amo a Hyunjin, eso Hyun siempre lo supo, sin embargo, jamás lo acepto hasta ahora- No eras tú para él, Pero el tampoco era para ti y es válido.
- ¿Bailarín o psicólogo? - bromeó mientras Minho le dió un sape en la cabeza.
- Deberías ir al psicólogo, - casi casi le dijo "medicate" en letras rosas y glitter- Pero bueno, no, no soy psicólogo, solo estoy diciendo lo que creo que sucede.
Bueno, sí, era un alivio entender que lo que sentía por Félix era solo un gusto, un gusto que paso y que nunca llegó nada más. Es como si le quitaron un peso del saco que colgaba en la espalda.
- ¿Y con Tae?- Minho lo abrazo con un solo brazo y le dió leves caricias en el hombro.
- Con ella... - comenzó a pensar- Bueno, sinceramente no creo que la ames por el hecho de que lo único que realmente te dolió fue el hecho de su abandono.- se alejo volviéndose una extraña y volvió un día para volver a irse para siempre, las personas duelen, las personas que pasan y dejan huella son aquellas que más nos hieren - Es decir, un factor común que tenemos en estás tres relaciones es el hecho de que de una u otra manera te dejaron.- inconscientemente Hyun hizo un pucherito que hizo que Minho se repleantara si estaba siendo muy cruel- No me hagas esa carita, lo que digo es que estás siguiendo patrones, Hyun y eso es un círculo vicioso, un círculo que debes romper para que no te lastimen más.
» - Siento que con Tae fue...bueno, una locura,- nada mejor que esa palabra para describir a la chica- llegó como una salvación, ya sabes, una chica única, con la que compartiste tantos momentos amistosos, eso se tergiversó en el momento en que cruzaron la linea entre ustedes, ya sabes, cuando viste a Chan y la relación con ella cambio de rumbo.- aquel día que lo cambio todo, aquel diciembre absurdo- Fue un curita que tapó una herida tan grande y al final, su presencia lacero aún más esa herida y la hizo más grande. - las heridas emocionales duelen como nunca- No la amas, Hyun, o no románticamente, por lo menos. Fue un pilar en tu vida, te dejo con muchos planes que querían realizar, Pero no la amas porque no te duelen tus sentimientos por ella, te duele que se haya marchado y que se haya alejado, cuando tú no le harías eso nunca.
- Me estás dando como saco de boxeo.- bromeó limpiando sus lágrimas, las palabras conmueven, darse cuenta de muchas cosas también era un poco sentimental ¿No?
- Y lo siento mucho, Pero amigo mío, lo tuyo para con ellos es por el hecho de que con ninguno de ellos tuviste algo establecido.- Auch.
- ¿Qué dices?- preguntó desconcertado, mientras sacaba su cara de sus rodillas.
- Que jamás tuviste una relación formal con ellos.- claro, con ellos jamás tuvo el título de novio, con ellos jamás existió. Solo eran demasiado sentir y poco actuar, que loco era todo eso.
- Pero...- quiso rechistar otra vez, Pero Minho volvió a interrumpir.
- Con Félix casi llegaste a la meta de una relación.- claro, estaba casi seguro de pedirle ser su novio- Con Tae tenías todos los beneficios de una relación, pero siempre estaban en la mitad, con mucho para no ser solo amigos, Pero no tanto para ser novios- claro, todo Pero nada a la vez, la mitad. - y con Chan... Con él nunca tuviste nada, Hyunjin.
Ilógico, por qué por Félix sintió menos y casi lo tuvo todo, con Tae siempre fue la mitad y con Chan, con quién nunca tuvo algo realmente, era al que más quería, quien más le hizo sentir.
- O sea que estás diciendo que fue mi imaginación aquellos besos y esas salidas y todo lo que vivimos ¿O como?- estaba un poco a la defensiva, como un último suspiro de esos sentimientos fantasmas que lo ponían a defender algo que no existía.
- Estoy diciendo que idealizaste mucho a Chan y todo lo que hicieron juntos.- idealizar... Hyunjin sabía en lo profundo que realmente el si idealizo a Chan, de hecho, había escrito uno que otro poema sobre la idea de Chan y no quien era Chan realmente, Pero que alguien más se lo dijera era algo que pegaba diferente.
- Auch.- fue lo único que pudo decir.
- ¿Quieres que pare?- Minho tenía consideración, no era un estúpido, quería a Hyunjin y es por eso que le decía todo aquello, Pero si él necesitaba un descanso y tocar las cuerdas, también estaba bien.
- No, extrañamente eso se siente... ¿Liberador?-porque lo era, porque lo necesitaba.
- Bueno, entonces iremos con el punto que más conflicto me hace.- continúo Minho.
- ¿Cuál?- preguntó desconcertado.
- Chan- un suspiro entrecortado y luego saber que ambos se enfrentarían al dragón. Minho tal vez como el flamante caballero que blandía su espada y vestía su armadura de plata. Hyunjin como la víctima del dragón, cuando en realidad era el mismo, su propia víctima.
- ¿Por qué?
- Porque a él sí lo amaste, Hyun y siento que por él es que todo comenzó.- Lo amo... ¿Lo amo?
- ¿Cómo?- Hyunjin aún acurrucado sobre si, estiró su mano, para que su amigo la tomara, Min entrelazo sus dedos, le dió calor.
- El comenzó este circulo vicioso del cual no has salido.- el inicio de eso, el ojo del huracán, la catástrofe en persona- Bien, me sé la historia que tienes con él, sé que él realmente era tu amigo de infancia, y no fue una elección de ustedes, sino de sus madres quienes siempre les tuvieron juntos. Ni tu, ni él conocían tan bien a otra persona, y a pesar de que siempre fueron todo lo contrario, ustedes eran una dupla muy buena. - fortaleza, Minho le brindaba fortaleza, ese simple roce de manos, esa intimidad que les albergaba, hacía que algo dentro de Hyunjin se sintiera calientito.- Cuando ustedes crecieron y en la exploración de uno mismo en la adolescencia, se prendieron uno del otro, porque a pesar de que conocían más gente, ustedes eran en los que más confiaban, tu le podías confiar todos tus secretos y él te los confiaría. ¿Quién mejor para explorar la sexualidad que alguien a quien conoces desde siempre y tienen la seguridad y confianza para hacerlo?
» Chan en ti vio a alguien con quién podía explorar todo lo que conllevan las dudas de la adolescencia, desde el amor, la sexualidad y las primeras veces. Y tú hiciste lo mismo, él para ti fue la exploración de todos esos acontecimientos, el problema vino cuando simplemente lo de ustedes no... No funcionaría de verdad. Y quizá no lo manejaron de la mejor manera, ¡Por Dios! Sus madres los veían como familia, tu le dices tía a su mamá al igual que él a la tuya... Sería muy raro que de repente ustedes dos tuvieran una relación y peor aún, homosexual, y ya que sabemos perfectamente que el papá de Chan no es la persona con más razón del mundo, tu no tenías problema, tu mamá siempre fue muy abierta con esos temas, Pero hay papás que no lo son.
» No quiero suponer nada, Pero creo que Chan se alejo de ti por eso, y no lo estoy justificando, se fue justo en el momento menos indicado, Pero fue cuando ustedes habían cruzado todos los límites disponibles, sabes...- todos y cada uno, el chico perfecto había hecho alguna travesura- Y creo que tú corazón estaba tan en juego que terminó cargando todo el peso hasta romperse. Cuando él se fue, tu no supiste manejarlo bien porque eras casi un niño y era la primera y la única persona por la que sentiste eso.
Y después de eso, fueron los minutos más largos y reflexivos en los que nadie dijo nada más, tomados de la mano, haciendo entender a Hyun que el amor que sentía era espejismo, recuerdo, un calvario.
- Chan para mí es...- se corrigió - Fue, la persona por la que más he sentido en toda mi vida.
- Y eso te llevo a aferrarte a él.- y ahí, la verdad que dolía.- Cariño, otro factor en común de estas tres personas es que los tres... los tres fueron tus amigos.
- Y ninguno de ellos se quedó.- patrones y más patrones, la peor condena en el infierno es la repetición constante, en la vida humano son los patrones, una cosa involuntaria y absurda.- Ugh, por eso odio a los Friends to lovers.
- Las personas son transitorias en nuestras vidas.- porque las personas no estaba para siempre, porque no siempre pueden quedarse, la personas pasamos en vidas ajenas y no nos detenemos nunca, pasamos, pasamos como los días, las personas pasamos como el tiempo y las nubes que llevan el día, las personas pasan, pero no siempre pueden quedarse. Eso debería ser casi un pecado.
- Minho.- hablo Hyunjin después de diez minutos de silencio, sin soltar su mano, volvió a posicionarse frente a él y tomó su otra mano, ambos se miraron mutuamente- sé que siempre te he dicho que no me gustan las promesas, pues el futuro es incierto y prometerme siempre a tu lado es una blasfemia. Pero quiero decirte, que el tiempo que nos toque vivir en el mismo camino, no dudes en que te amo demasiado.
- Yo también te amo, tonto.- lo jalo de las manos hasta tener a Hyunjin encima suyo, como un Koala y lo abrazo con todas sus fuerzas mientras Hyun rodeaba su cuello con sus largos brazos- ¿Cómo te sientes? - estaba preocupado, realmente esperaba otra reacción de Hyunjin y uno una enorme sonrisa y una cara de satisfacción.
- No me siento mal.- nada más que la verdad- Creo que...- alzó los hombros- Creo que tus palabras me han ayudado. Creo que solo debía escucharlo ¿Sabes? La verdad, eso me pone Feliz.
- ¿Y cuál es la verdad, Hyun?- tenía las manos sobre la cintura de su amigo, Minho sabía que esa cercanía era peligrosa y que debía alejarlo por su propio bien.
- Que no estoy enamorado.- las personas captamos las cosas a nuestro propio tiempo, Hyunjin todo esto ya lo sabía, Pero aceptarlo es lo que le costaba, eso era lo que no le permitía continuar- Felix me gustó mucho, a Taerin la quise demasiado y a Chan... - suspiró - A Chan lo amé.
En tiempo pasado. Porque por fin, Hyun era consciente de que en ese momento de su vida, en ese precioso momento y para su buena suerte, No estaba enamorado, ni de tres personas, ni de una, mucho menos de un amigo, así que era un alivio, pues Hyunjin no estaba enamorado.
Sin saber que su destino ya estaba escrito, y que soltar siempre le costaría trabajo.
★☆ Quill pen- Hyunjin ★☆
Lee Minho era sin duda el hombre más común del universo.
O no.
Vivió diecinueve años en la periferia, un pueblito tranquilo donde todos se conocían entre si. Ahí la conoció a ella, a esa chica espectacular que le cego de amor y casi lo converse de unir su vida para siempre en un matrimonio sagrado dónde Minho renunciaría a sus sueños de ser bailarín y conseguiría trabajo dónde su padre, ella se dedicaría al hogar y quizá tendrían dos o tres niños siendo tan joven. Sin embargo, cuando él se enteró por amigos en común que esa chica simplemente no era una persona fiel y que le había montado los cachos con un chico del mismo pueblo, todo se derrumbó. Claro, le dolió como nunca alejarse de esa persona que amo por cinco años, sin embargo, eso le impulso a tomar sus cosas, abandonar ese trabajo mal pagado en la tienda de conveniencia e inscribirse a la carrera de danza que siempre soño.
Siempre bailo.
A diferencia de Hyunjin, Minho lo único que sabía hacer bien era bailar, o eso creía, ese era su criterio personal. Así que se inscribió en la universidad pública y tomó el primer tren a la capital, todo fue de maravilla, cuando consiguió trabajo de medio tiempo y cuando se comenzó a llevar mejor con su madre, todo iba bien cuándo supo que todo siempre mejora y que él amor toca su puerta de nuevo una y mil veces, porque de eso va amar ¿No? Porque pertenecer a una sola persona es inútil, el corazón se puede enamorar y desenamorar las veces que sean necesarias ¿No?
Sin embargo quién ama a todos, no ama a nadie, o eso aplica en el dicho de "quien es amigo de todos, no es amigo de nadie" ¿No? Si usamos esa lógica, entonces Minho de tanto amar, no amaba a nadie, a ninguna de esas chicas que pasaban en su vida como las olas de mar. Lee Minho estaba enamorado de la idea de amar a alguien, sin embargo, eso no aseguraba que alguna vez hubiera amado a alguien realmente.
Enamorado de sentir, de entregar, de dar todo, y también estaba dolido al ver que por más que hiciera, nunca era suficiente. Jamás sería suficiente, porque lo hacían sentir vacío, daba, daba, daba y jamás recibía nada a cambio, eso era cruel, sin embargo, como un vicio letal, Minho era adicto a amar algo, amar a alguien y después caer en el vacío era, sin duda, la sensación mas terrible que podían sentir.
Era simple, sus metas no profesionales eran simples, solo buscaba alguien que lo quisiera de la misma forma en la que él amaba. ¿Era mucho pedir?
Sí, quería desayunos los domingos en algún lugar lindo, bailes en la cocina con música imaginaria, una familia bonita, tradicional y simple. Quería vivir feliz y conforme con todo lo que era. Una mujer que lo ame, que lo valore, que le haga sentir único en el mundo.
Sin embargo, nadie llegaba a ocupar ese estúpido puesto con vacante disponible cada dos por tres y solo una persona le hacía sentir de la forma en que le gustaba, aunque claramente fue inconsciente, algo que aún no llevaba muy bien.
Hwang Hyunjin era su mejor amigo. Y a primera vista es un chico despistado, talentoso y bastante guapo. Es como un estuche de monerias, como si fuera Barbie en persona y todo lo hiciera malditamente bien. Y no solo eso.
No.
Hyunjin era la única persona que le había demostrado a Minho que podía ser querido de una manera bonita. Hyunjin lo hacía sentir como en casa, como si fuera una persona única, como si realmente valiera la pena el tiempo que pasaban juntos. Hyunjin le daba tranquilidad, le daba paz y le hacía sentir especial, era todo lo que quería y más, realmente sueño, Hyunjin era un sueño, alguien que valía la pena conservar en su vida, querida defenderlo con uñas y dientes, darle todo, porque Hyun merecía el mundo enteró.
Minho había tenido amigos antes, todos ellos terminaron siendo unos estúpidos que siempre esperaban algo de él, sin embargo, tenía tantos amigos que su vida social era gigante... Aún así se sentía vacío, vacío como el universo, que a pesar de tener tantos entes, tantos planetas y estrellas, el vacío que lo habita es aterrador y estúpidamente inmenso.
Solo Hyunjin lo hacía sentir visible, junto a él resplandecía, brillaba, podía ser el mismo y el otro chico jamás lo juzgaría. Gracias a Hyunjin conoció muchas cosas, desde grupos musicales que antes no escucharía, hasta pinturas y colorimetría, realmente sabía tanto que era admirable, Minho adoraba escucharlo por horas, hablar y hablar y jamás callarse, adoraba verlo, era una persona maravillosa, realmente un sueño, sabía desde política hasta videos graciosos de internet, de todo, no mentía, Hyunjin era como el sol, sin embargo jugaba a ser la luna, escondido en su propio brillo son ver a si mismo por su resplandor.
Minho lo admiraba, lo admiraba como a su artista favorito o como un poeta contemporáneo, sin embargo, tanto tiempo lo mueve todo y en el proceso no sabe en qué momento comenzó a sentir algo.
Cuando Hyunjin le contó la primera vez sobre sus amores, Minho sintió cosas extrañas en el pecho, al mismo tiempo que se retiraba de algunos perjuicios que tenía arraigados del pueblo donde nació. Jamás creyó que en su vida existiera un hombre, Pero en cuanto lo miro hablar de ese famoso Chan, Minho sintió que algo le quemaba en el pecho.
Era como si tomará ácido o cloro, una sensación tan perceptible que le hizo retroceder por eso tan extraño que nunca había sentido algo. Siempre vio a Hyun como alguien inalcanzable, saber que había estado al alcance de algunos seres le hacía sentir... Distinto. Para él, Hyunjin era inmaculado en el corazón, lo había visto (antes de Félix) tener cosas de una noche, algunas personas que vienen y van de su vida, Pero nunca lo vió hablar de sentimientos, jamás le hablo de eso hasta aquella vez. A deferencia de Hyunjin, Minho entregaba siempre el corazón y nunca el cuerpo, podía besar miles de labios, amar miles de ojos, dejar que miles de amores habitarán su corazón, sin embargo, jamás se dejó tocar el cuerpo, nunca.
Pero aquella vez que Hyunjin le habló de él, fue que supo que Hyunjin tenía un corazón habitable y que era tan grande como para solo albergar a una persona.
Bang Chan era un estúpido por robarle el corazón y no devolverselo. Tonto, tonto y culpable, porque era su entera culpa que Hyunjin no... Que Hyunjin ya no pudiera entregar el corazón a nadie más. Minho sabía que podía tratarlo mejor, que podía ser mejor persona de lo que fue Chan, sin embargo, ahora era un fantasma, una sombra que siempre acompañaba a Hyunjin y saber de su existencia le enfermo.
Los otros golpes fueron más ligeros, Taerin solo una ilusa que le causó traumas de abandonó y Félix.... Félix fue el despertar de sus emociones. Minho sabía que lo que tenía con Hyun era algo diferente, algo que nunca había tenido con nadie, ni siquiera con sus antiguos amigos a los que veía como simples amigos. Si, claro, les deseaba el bien y se alegraba por verlos feliz, Pero sabía que esa felicidad solo sería mérito suyo; mientras que por Hyunjin... A él quería hacerlo feliz. Quería verlo sonreír, ser feliz, que nada le pasará, quería guardarle el corazón en una cajita y cuidarlo como si fuera un pajarito.
Estúpido. Esos sentimientos eran estúpidos y trato de reprimirlos porque ¡Vamos! Minho no podía ser... Uhm... Uno de esos, de esos que su padre llama desviados y su madre arruga la nariz al verlos, no, Minho no podía ser así porque había amado antes, muchas veces.
No amaba a Hyunjin, no podía hacerlo, porque había sentido amor antes y no era remotamente parecido a lo que sentía por Hyunjin desde el momento en que lo miro por primera vez.
Minho no amaba a Hyunjin.
Un mantra por las mañanas y luego se iba a la facultad a pasar todo el día junto a él, no lo amaba, no podía hacerlo, Pero si podía amar a esas chicas que pasaban en su vida y que no pensaban jamás parar, como un tren bala, como el tiempo, ellas pasaban y jamás se detenían a ver que Minho, más que una cara hermosa, era un humano con un corazón y la necesidad de ser amado de la forma en la que él quería ser amado.
No me mal entiendan, con Hyunjin se sentía tan amado y más, sin embargo, Hyunjin nunca le daría besos prolongados y tampoco le cantaría sus canciones favoritas. Así que se obligó a barrer todo eso debajo de la alfombra y lo evito a toda costa, así duro hasta la graduación, Pero todo se fue a la mierda el día en que Minho perdió los estribos y lo besó sin remedio.
El no hablar de ese beso le hizo sentir impotente y a la vez tan aliviado que lo mantenía confundido, odiaba que Hyunjin no le diera la importancia que merecía y agradecía el hecho de que jamás lo puso en la mesa, porque explicarlo sería lamentable y era algo que no quería hacer, ¿Cómo explicar que lo besó con tanta pasión si era un heterosexual hecho y derecho? Absurdo, todo era absurdo, sentir es absurdo, Minho estaba cansado de todo eso.
La noche en la que decidió decirle a Hyunjin que no estaba enamorado de esos tres fue algo... Raro.
Espero gritos, defensa de ese amor, quizá enojo o peor aún, que lo corriera de su casa, Pero Hyunjin no hizo nada de eso, lo reflexionó un momento y luego se levantó a lavarse el rostro por las mascarillas, después trajo un tazón de chatarra y lo abrazo tan fuerte que Minho casi rompe a llorar sin saber porque.
Después de eso Hyunjin no hablo del amor en dos semanas, no mencionó al fantasma de Chan, el abandonó de Tae y menos lo que Félix le hizo sentir al estar con alguien más y no ser él.
Fue una noche de diciembre que Minho llegó sin ser invitado a casa de sus mejor amigo. Llevaba soju y una película que deseaba ver desde hace mucho tiempo, así que simplemente tocó la puerta y su amigo me abrió de inmediato, le dió un abrazo y lo dejo pasar.
- ¿Pijamada?- preguntó Hyunjin mientras buscaba en su alacena el ramen instantáneo de carne de res que guardaba para momentos especiales como este.
- Me auto invite- Minho puso todo en la mesa de centro, mientras miraba a Hyunjin moverse en la cocina. El menor se giro y le sonrió.
- Tu no necesitas invitación, Min.- porque Minho era así, lograba ese efecto de entrar en su vida como si nada y eso a Hyunjin (quien siempre aprecio su espacio) no le molestaba para nada.
Después de eso charlaron, cenaron y se pusieron a ver la película que estaba tan aburrida que realmente se sintieron traicionados porque realmente era un asco, ninguno de los dos era crítico del cine, por Dios, Minho tenía como película favorita escuadrón suicida y Hyunjin triunfos robados tres (y podría debatirlo con la cuatro, porque amaba a Ashley Benson en esa película), sin embargo, esa película que veían acurrucados en el sillón era tan mala que le causaba conflictos.
- Es tan aburrida que seguro mi abuela bordando sería más divertida.- bostezo Minho y quitó esa horrenda película de la tele, mientras se estiraba en su lugar.
- Deja, yo creo que está mejor la de el sacerdote que se convierte en dinosaurio, que está, es malísima y el actor es horrendo.- ambos comenzaron a reír sabiendo la referencia de esa película tan bizarra donde un cura se convierte en dinosaurio ninja o algo así.
- Horrendo como Gal Gadot actuando, toda la razón.- Hyunjin arrugó la nariz de repente, ese nombre le desagradaba demasiado, como muchos otros en la lista de insensibles.
- Duh, no menciones a esa persona desagradable antiderechos, por favor, en esta casa no.- Hyunjin era muy empático con todas las luchas sociales. Sin duda amaba el revuelo y los derechos respetados, sin duda alguien que le encantaba mantenerse informado.
- Bueno, bueno.- alzó los brazos en forma de paz- Pero dime, ¿Algún anime que quieras ver?- Lee know tenía ganas de ver dan da dan, todo mundo hablaba maravillas del anime y el quería saber que tan bueno era.
- Quiero ver una película.- Hyunjin hizo un puchero y la mejor carita de perrito que pudo, Minho no pudo ni siquiera decir que no, ya había perdido la batalla sin siquiera meter las manos, así era siempre con ellos dos, siempre puestos a la voluntad ajena, Hyunjin tan dispuesto a darlo todo por Minho, Minho cediendo todo a Hyunjin sin siquiera preguntar.
- ¿Cuál?- preguntó para ver en qué aplicación de streaming se encontraba, y Hyunjin le sonrió.
- My own prívate Idaho - Minho frunció la cejas sin entender el título que Hyun le daba, carajo, que terrible era en el inglés sin duda.
-La para que de la que cosa.- Hyunjin soltó una risa.
- Una película que recomendó Jeongin.- claro, tenía que ser Jeongin, el otro mejor amigo de Hyunjin, Minho no era celoso, Pero el simple hecho de saber que para Hyunjin había muchos más amigos especiales, a Minho le daba dolor de estómago.
El concepto de amistad de Minho era...normal. Minho creía que puedes tener muchísimos amigos en la vida, sin embargo, solo un amigo con el que le puedes contar todo, aquel que quieres más que los demás, aquel quien te consuela como a nadie y aquel en que siempre puedes apoyarte, ese amigo especial, al único que llamas mejor amigo, el único que merece ese título.
Hyunjin creía que todos los amigos son especiales, porque de otra manera, no puedes llamarlos amigos, Hyunjin tenía un cariño especial a cada uno de ellos y Jeongin, era uno de sus amigos. A Hyunjin le gustaba creer que las amistades son todas especiales, que no hay alguien que valga mas que otros, no hay mejores amigos que otros, pues sinceramente, era selectivo con sus amistades y es por eso que tenía en claro lo que quería en la amistad.
- Claro, tenía que venir de él, quien más.- Hyunjin no notó el tono ácido en la voz de Minho, no tampoco noto que Jeongin no era del agrado de Minho.
- Sabes que ama el cine.- una verdad que nadie negaba, Jeongin era un cinéfilo loco.
- Bueno, no tanto como ama a Seungmin.- y Hyunjin se rió abiertamente y aplaudió muy de acuerdo con la afirmación de su amigo.
- A menos que le pongas una película de Park Bogum- Jeongin amaba a ese actor.
- Es que es entendible.- es que es park Bogum de quien hablan, lo normal es caer perdidamente enamorado de él.
-Pero en esta película sale Keanu Reeves de joven- Hyunjin suspiro como colegiala enamorada.
-¿Quién es ese?- Minho tenía el ceño fruncido y se sintió como un inculto del cine.
- ¿Matrix?- Hyunjin hizo algunas poses representativas de la película, Pero Minho seguía sin saber a quien rayos se dirigía, hasta que viajo a sus memorias y el foco se le prendió al instante.
- Oh... - asintió febrilmente- ¿El que sale con Sandra Bullock en máxima velocidad?
- Ese mismo- asintió Hyun y Minho dió su consentimiento para que la vieran.
- Es muy guapo.- de los hombres más guapos de Hollywood, hermoso, de joven era ese chico misterioso que te enamora solo de verle.
- Y lo mejor es que según Jeongin, sale muy gay aquí.- Minho asintió, ya estaba acostumbrado a los comentarios de Hyunjin donde siempre había alguna frase que hablaba sobre las diferentes orientaciones sexuales, de milagro y no estaba hablando de omegaverse o algún manhwa cochinon que le recomendaron en tik tok.
-Ponla.- y Hyunjin ni tarde, ni perezoso lo hizo. Vieron la película, al principio Minho no le entendió mucho porque era en ingles y era malísimo en el idioma, sin embargo, los subtitulos ayudaban y entonces lo entendió todo, y entonces cuando la película culminó y ambos estaban bañados en lágrimas, se abrazaron aún más en el sofá y suspiraron con un sentimiento de tristeza en el pecho.
- Jeongin nos mandará al psicólogo - murmuró Minho en cuanto las letras finales terminaron y Hyunjin asintió con los ojitos rojos por el llanto.
- Nos quería ver destrozados, es mi culpa por confiar en él.-Hyunjin se limpió las mejillas y suspiro con tristeza. - Ay por favor, a quien engaño, sí su película favorita es the mood for love, ¿Qué nos podemos esperar?
- Toda la razón, ese hombre goza del sufrimiento - ahora estaban ambos ahí, con el hueco en el corazón y con el trauma de una película maravillosa.
- Y de hacernos sufrir como imbéciles.- Hyunjin hizo un pucherito, seguía sensible.
- Confiamos mucho en él.- las películas destruían porque al parecer nuestro cerebro no sabe distinguir la ficción de la realidad, les dolía el pecho como si a ellos les hubieran roto el corazón y no fuera solo una película estúpida .
- Nuestra culpa.- solo ellos culpables, pudieron haber desertado y ver Demon Slayer en vez de mirar este trauma cinematográfico. Se quedaron en silencio, ambos recargados uno con él otro, como siempre estaban, Hyunjin estiró la mano y Minho se la tomó como acto reflejo, aquel silencio tan como basto para solo admirar sus manos entrelazadas, a veces no eran necesarias las palabras.
- Oye...- murmuró Minho irrumpiendo el silencio que les invadía, Hyunjin, quien estaba fijo viendo sus manos juntas.
- Dime, Min.- giró a mirarlo y entonces pudo notar que estaban cerca, más cerca de lo necesario.
- No tiene nada que ver con la película, lo juro.- Hyunjin asintió, con esos ojos saltones viendolo con curiosidad.
- Okey, entiendo...- murmuró esperando que soltará lo que sea que quisiera hablar.
- Bueno, la verdad es que... - Minho paso saliva, aún estaba sumergido en esos negros ojos de Hyunjin -¡Ay, bueno! No sé cómo decirlo, Pero... - que difíciles son las palabras cuando tienes miedo de soltar lo que piensas- ¿Cómo saber que un chico te atrae.
Y eso descolocó a Hyunjin, se separó un poco de él para verlo directamente a los ojos y entonces le sonrió cálidamente, sabía o sospechaba, que estos temas le costaban mucho trabajo hablarlo, lo comprendía, quería hacerlo, deseaba hacerlo.
- No siempre es igual para todos.- dijo mientras bajaba su mano, sin embargo, Minho nunca lo soltó.
- ¿Pero?- Lee quería respuestas, quería respuestas a lo que sea que sucediera cuando gustas de alguien que jamás creíste gustar, busca patrones, algo que le indicará a que eso que sentía era verdad y no solo una ilusión.
- Bueno...-Hyunjin trato de indagar en sus memorias, la primera vez que me gustó Chan fue tan... Normal - es lo mismo que con las chicas, Min.- lo mismo que cuando te gusta alguien más, así se siente y no todos los sentimos igual- ¿Por qué? ¿Te gusta un chico?
- Gustar es muy grande.- susurro Minho perdido en sus pensamientos - Me atrae... ¿Okey?
- Sabía que mi radar LGBTQ+ no me fallaría.- festejo Hyunjin y Minho giro los ojos, le dió un golpe en el brazo y Hyunjin de quejo como siempre lo hacía.
- ¡Por Dios!- volvió a pegarle y Hyun comenzó a carcajearse - Eres insoportable.
- Es que lo sabía, Minho.- y comenzó a picar la mejilla de Minho para molestarlo aún más - Lo sabía desde el día del beso.
Y las mejillas de Minho enrojecieron de inmediato, los ojos los abrió sorprendido y por poco y tratamudea, no podía creerlo, no podía creer que Hyunjin pronunciará ese beso que sucedió hace mucho tiempo y aún vagaba en su mente todo el tiempo y lo confundida de manera inigualable.
- Oh... Bueno- sonrió tratando de seguirle el juego- que decir, te llevaste mi primer beso a mi mismo género.
- Sí, lo supe - Hyunjin sabía que Minho nunca había besado a un hombre antes- y cuéntame... ¿Te gustó?- alzó las cejas en forma coqueta y pícara, las orejas de Minho estaban al rojo vivo, el corazón le palpitaba tan rápido que por poco y podría pensar que estaba por darle un paro cardíaco.
- Duh, ¿por qué preguntas eso?- Minho trato de sonar lo más tranquilo posible, Pero era imposible, todo en el estaba gritando emocionado y saltando en un pie por la emoción que esa charla le provocaba.
- ¿Curiosidad?- Hyunjin alzó los hombros restándole importancia. Minho lo contempló un momento, contempló las opciones y su cerebro pensó tan rápido todos los escenarios posibles. Pero bien dice que quien no arriesga no gana y a Minho le gustaba darlo todo en la apuesta.
- Estoy seguro que ya sabes la respuesta ¿No?- y entonces Hyunjin casi se atraganta con su propia saliva. Tosió ruidosamente y trato de sacar su faceta coqueta.
- Pero quiero que lo digas.-y más que broma era búsqueda de respuesta, el mapa para él tesoro, algo que quería saber con certeza, su mente se lo pedía, todo en él lo deseaba.
- Sí, Hyun, me gustó- contestó Minho mirándolo a los ojos y lo que él corazón de Hyunjin sintió fue algo que hasta la fecha aún no podría describir.
Se miraron a los ojos, nadie apartó la vista, era como si se estuvieran retando y el más débil, quien bajara la mirada primero, perdía.
- sí, se re noto y más en tus pantalones.- bromeó Hyunjin tratando de aligerar el ambiente cargado de tensión sexual, Pero creo que en estos momentos las bromas sexuales no son las más indicadas.
- Oh, cállate.- Lee rompió el contacto visual y le dió un golpe leve en el hombro, Hyunjin comenzó a reirse- que tú también estaban exaltado esa noche.
- Que decir, eres sexy. - alzó los hombros siendo un sínico, pues en el juego de la seducción, Hyunjin era un maestro y a la vez el más tonto de los aprendices- Y dime...- carraspeó tratando de desviar el tema- ¿Te gusta para algo sentimental?
Minho hizo corto circuito, no entendió bien a quien se refería Hyunjin y del porque preguntaba ahora, ¿Hablaba de él? ¿Hyunjin había descubierto sus sentimientos? ¿cómo era posible?
Y entonces lo entendió... Hyunjin no era tan brillante, tal vez demasiado imbécil, claro, Hyunjin se refería al supuesto chico del cual disipó sus dudas.
- ¿Él?- tú - ¡No!- negó rotundamente, aunque luego lo pensó mejor - Bueno...- rasco su cabeza sin saber realmente que sentía- ¿probablemente en un futuro no tan cercano?
- Oh, mi muchacho quiere experimentar sexualmente - Hyunjin se abalanzó sobre él en un abrazo amistoso donde Minho por fin confesaba a voz alta sus dudas y se abría plenamente a Hyunjin.
- Que decir, bueno, probablemente. - tenía las orejas calientes- Pero...
- ¿Pero?- porque siempre hay un Pero en todo, Hyunjin odiaba los peros.
- Yo...- no sabía cómo confesarlo sin sentirse como un patético- Hyunjin yo no tengo experiencia.
- Oh... - una sorpresa, claro, era verdad, por supuesto, Hyunjin se había olvidado del hecho de que Minho era hetero y que andaba experimentando todo esto porque era un experto- Es verdad.
- No quiero cagarla.- y entonces ambos se dieron cuenta de aquella propuesta que flotaba en el aire y que ninguno de los dos era lo suficientemente valiente para proponer.
-Uhm, supongo que hay libros, manhwas y hasta cómics que te pueden ayudar.. - porque Hyunjin había tenido sexo muchas veces, Pero no sé consideraba buen maestro, a demás, la sola idea de besar a su mejor amigo era... Inquietante.
- Hyun...- murmuró Minho mientras se recostaba en el sofá, pensando bien en sus próximos movimientos, como un felino calculando si podría cazar esa presa o no.
- Min...- le siguió Hyunjin en el juego, recargandose en el sillón, en la misma posición, solo quedando frente a frente de Minho. El mayor se quedó en silencio, enrojeció aún más y luego alzó los hombros.
- Olvídalo, es algo idiota - Minho espero que, como siempre, Hyunjin lo dejaría pasar simplemente, Pero su sorpresa fue mucha cuando el menor lo tomó del brazo y lo invito a seguir.
- ¿Lo es?- era arriesgado y Minho aún tenía miedo, quería pensar con la cabeza fría, las consecuencias de sus actos, los próximos caminos a tomar conforme sus decisiones.
- ¿Quizá?- indagó y vio como Hyunjin se acercaba más y más a su espacio personal, Minho no se quejo, el corazón se le aceleró y sintió como si millones de mariposas le volaran en el estómago.
- Sabes que puedes decírmelo todo.- La respiración de Hyunjin se mezclo con la suya, sus labios estaban a nada de rozarse y Minho estaba en un trance, sus ojos eran hermosos de cerca y ese lunar bajo su ojo tenía una formita irregular, pues no era perfectamente redondo.
Bonito, Hyunjin era bonito y Minho sintió que el mundo se paralizaba con solo verlo así de cerca.
- Sé lo que quieres hacer.- murmuró como si la situación no fuera demasiado obvia, como si no tuviera las manos aferradas a los hombros de su amigo y sintiera cosquillas de sentir los dedos curiosos de Hyunjin rozando su cintura en esa posición tan incomoda en el sillón.
-Pero no voy a hacerlo si no lo pides y menos si no lo quieres.- Y ese tono de voz fue la perdición de Minho, porque supo que ya no había retorno, que no había salvación.
- Hyunjin... - suspiro mirandolo sin perder ningún detalle de su rostro, Hyunjin se mordió el labio y eso le aloco todo- Carajo, bésame, maldita sea, vuelvelo a hacer.- casi rogó desesperando y Hyunjin le dió un poco leve en los labios, un roce que apenas sintió.
- ¿Estás seguro?- Minho asintió ansioso.
- Lo estoy.- y entonces se besaron.
Apasionado, con chasquidos y manos en todas partes, Minho amaba morder y ser agresivo y a Hyunjin eso le encantó, le encantó la forma en que actuaban porque no necesitaron palabras, solo eran acciones complementarias, una torre de naipes, algo que se construye, ellos se besaron con ansias, desesperación y deseo guardado en el pecho sin poder detenerlo siquiera.
Las manos de Hyunjin se posaron en sus mejillas, aquella posición era tan incómoda que les obligó a dejar de besarse, sin embargo, volvieron a hacerlo y las manos viajaban por todo su cuerpo como dos inexpertos tocando tierra desconocida, navegadores, exploradores de tierras no descubiertas, eso eran, así se sentía.
- Minho, Uhm, Min...- Hyunjin puso un poco de distancia, en el proceso, el mayor tomo su labio entre sus dientes y lo sostuvo un momento, eso a Hyunjin le prendió como a nadie- Solo aclaremos que nada cambiará entre nosotros ¿Vale? Seguiremos siendo amigos y nada se pondrá incómodo ¿Okey?
- Claro, solo es por la experiencia.- Comentó Minho y se burlo internamente de él por ser tan estúpido y creer que podría cumplir esas clausulas.
- Claro y porque confío en ti, tanto como tú confías en mí.- porque para Hyunjin este encuentro no era solo entregar el cuerpo, era poner todo en el fuego y actuar por pura inercia, eran patrones, algo que alguna vez lo daño, sin embargo dió un voto de fé, confío, confío porque es Minho de quién se trata y Minho jamás le haría nada de todo lo que vivió, ellos podrían hacerlo sin involucrarse de más, claro.
- Tu eres en quien más confío, Hyunjin y estoy seguro que nada cambiará entre nosotros, lo prometo.- Minho beso sus labios lentamente, como si cerrarán un pacto sagrado.
- Bien, entonces dime...¿Pasivo o activo?- y Minho enrojeció completamente, dándole un golpe en el brazo a Hyunjin.
- Carajo, que preguntas tan incómodas, Hyunjin.- el mencionado le sonrió, lo tomó de las mejillas y se acercó tanto a él que de nuevo estaban por rozar sus labios.
- Pues yo te veo como un pasivo.- y Minho alzó los hombros.
- Pongamoslo a prueba.- y entonces jalo a Hyunjin para que se sentará en su regazo.
✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨
La mañana siguiente, cuando el ruido de la habitación fue casi exasperante, Minho tuvo que abrir los ojos de su plácido sueño, porque Hyunjin maldijo en susurros gracias al golpe que se dió con uno de sus muebles.
El chico estaba con pantalones cargo, una mochila verde y el suéter más grueso de su armario, se sobaba la rodilla izquierda y mordía una barrita de cereal. Parecía un prófugo apunto de salir huyendo de la escena del crimen y Minho sintió frío en su interior.
Quizá en sus locas fantasías esperaba algo distinto, quizá amanecer calientitos, entrelazados y hambrientos, Minho no espero ver a Hyunjin de pie, desayunando barritas de cereal y a punto de ponerse los zapatos
- ¿Ya te vas?- sonó más decepcionado de lo que esperaba que sonará.
- Uhm- trago la barrita- Sí, mi mamá me espera, iremos a dejar unas cosas a mis primos, puedes quedarte, mi cama es cómoda y te deje algo de comer en la cocina.
- Bien, dormiré un rato más.- porque Min moría de sueño y sentía el cuerpo cansado como si hubiera corrido un maratón.
-Pero te prepare el lunch, está calientito justo al lado de ti.- dijo con voz quejumbrosa y Minho volvió a girar los ojos.
- Con razón olía horrible, seguro lo quemaste.- se burlo aunque ambos sabían que era mentira y si bien a Hyunjin no se le daba bien la cocina, seguro le preparo algo presentable y comible.
- De hecho le eche una poción mágica para convertirte en rana.- Hyunjin se miró en su espejo y acomodo su cabello, ese cabello que a Minho le recordó las cosquillas que le hizo en el estómago o lo suave que era cuando lo enredo entre sus dedos.
- Solo si así me libró de tu horrible sazón - hizo mueca de asco mientras se levantaba perezoso de la cama, el frío azotó su cuerpo desnudo, vaya que era un día muy frío.
- Cállate y cómetelo todo. - claro, eso mismo le dijo anoche, Pero en otro contexto y eso le prendió de solo recordarlo.
- Por cierto...- se rasco la cabeza mientras buscaba su ropa interior en el suelo- ¿Cómo te sientes? Uhm... ¿Te duele algo?
- Por extraño que parezca, solo siento cansadas las piernas, mi flexibilidad no es la mejor.- irónico , era un bailarín profesional - Para ser tu primera vez, fuiste demasiado gentil, lo agradezco, pude caminar perfectamente bien, es sorprendente, muchachón.
- Uhm... ¿Estuve bien?- Minho moría de la vergüenza y entonces Hyunjin se giró a verlo, se sentó en la cama con delicadeza, justo al lado de él y le sonrió.
- De maravilla, Honnie. No te preocupes por eso.- le acarició la cara con sus dedos y le sonrió, bonito, Minho sentía que en cualquier momento iba a besarlo, sin embargo, Hyunjin lo soltó como si quemara y se levantó como si tuviera un resorte- Bien, chau tengo que irme, nos vemos luego de las vacaciones.
- De hecho, nos veremos para ensayar el festival navideño.- le dijo con pereza.
- Carajo, odio ser bailarín.- Minho sonrió de lado.
- Nadie te cree esa tontería.- se burlo.
- Bueno, tienes un punto -le sonrió Hyunjin y camino con dirección a la puerta- mi bebé, nos vemos luego, se me hace tarde. No olvides cerrar la ventana.
- ¿La abriste en pleno casi invierno? - ahora entendiste el frío descomunal en la habitación.
- Apestaba a sexo.- claro, por supuesto que oleria a sus actividades nocturnas.
- Ya vete mejor, yo me encargó.- Hyunjin se fue sin rechistar, se le hacía tarde, muy tarde, tanto así que su madre casi iba a buscarlo de las orejas.
Diciembre paso, los ensayos llegaron y cuando menos lo pensaron, la presentación navideña en el teatro municipal fue maravillosa y estuvieron espectaculares sus números y solitarios, todo mundo les aplaudió, todo iba bien, claro que sí, ellos amaban bailar, amaban estar ahí, mover el cuerpo, expresarse, ellos bailaban y bailaban, adoraban hacerlo, navidad les encantaba porque significaba el baile de navidad donde cada año les contrataban para realizar actos, todo mundo los amaba, las flores que recogieron fueron la prueba de que a todo mundo le agrado su arte.
Y quiza Hyunjin tenía una mala suerte con la fiestas navideñas o era la fea sensación de saber que había perdido todo en esas fechas, quizá sus traumas o la incertidumbre, sin embargo, por más que intento hablar de aquello que pasó a inicios de mes, el tema jamás se puso en la mesa de nuevo, nadie lo habló ni siquiera en las facetime que se hicieron ya que Minho regreso a su pueblo para festejar con su familia las fiestas navideñas.
Cuando Minho regreso y la academia regreso a sus actividades diarias, incluso si Minho sintió que algo podría cambiar, nada lo hizo, nada podía hacerlo porque esa fue la única regla realmente dicha en lo que sea que esos dos tuvieron entre ellos. Min seguro que eso no sucedería de nuevo y Hyunjin... Solo fue algo que no pudo sacarse de la cabeza con nada.
Pero como todo cambia y todo pasa, en cuanto lo vió, con el cabello rubio recién decolorado por las fiestas navideñas, atado en un coletita baja y sonriendo al espejo mientras sudaba como ninguno, supo que había metido la pata y sin duda, había roto una regla en ese trato indiscreto dónde ninguno de los dos lo pacto realmente, fue algo tácito, en letras pequeñas, y Minho lo rompió.
Minho se había enamorado de Hyunjin, cuenta se dió un lunes 5 de Enero a las 3:27 p.m.
Y fue horrendo. Horrendo saber que sentía algo que no debió sentir por nada del mundo, sin embargo, ni siquiera lo habló, solo dejo que todos pasará, sin embargo, el estrés es demasiado y la tensión entre ellos creció tanto que un día, cuando menos lo pensaron, ese encuentro único, se volvió en algo que sucedía por lo menos cuatro veces a la semana en cualquier lugar disponible y posible. El estrés, las cosas en común, el ambiente tenso, todo era un pretexto para que ellos dos pudieran encontrarse, como se encuentra la Luna con el Sol, un eclipse, ellos sucedían, ellos pasaban, un choque de mundos o la rotación de ellos a ellos mismos, pasaban como pasa el tiempo, el clima y los acontecimientos.
Se besaban discretamente al llegar a su lugar de trabajo y también en ratos de soledad donde lo único que podían encontrar eran sus labios, se besaban entre vestidores y también cuando llegaban a casa, ellos eran todo, como una pareja de enamorados, como se actúa cuando uno ama con demasiado, Mingo cocinaba para ambos, Hyunjin le daba detallitos sin ocasión y solo porque le nacía hacerlo; Nadie sospecho por extraño que parezca, ninguno de sus amigos se sorprendió de verlos llegar juntos o bailar siempre en la pista las noches que salían de rumba, no les sorprendió porque ellos siempre fueron así, unidos con un hilo invisible que les ataba la cadera solo porque sí.
Jeongin no pregunto nada, Seungmin ni sospecho, nadie vio algo extraño, porque ellos siempre fueron extraños y estaban aislados en su mundo. La diferencia es que ahora habían agregado los besos y el sexo a su relación, Pero fuera de eso no hubo ningún cambio, ellos siempre fueron así, eso los llevo a este punto sin retorno.
Y es verdad lo que se dice, que cuando más felices somos es cuando menos podemos verlo, porque entonces Minho se sintió feliz, sí, claro, feliz como cuando consigues la lotería, feliz como cuando tienes el trabajo de su sueños, feliz como se siente en navidad con los copos de nieve caer, feliz, lo estaba, sí, claro que sí, Pero entonces regreso a su pueblo a celebrar el cumpleaños de su padre y el comentario de "¿Y la novia para cuando?" Lo que le preguntó su tía lo hizo pensar, quizá pensar demasiado.
Su subconsciente le trajo a mente la risa de Hyunjin, sus bonitos ojos cafés, sus comentarios acertados y sus cómodos brazos cada vez que lo acurrucaban, sus besos y esas palabras que siempre lo motivaban...Minho pensó en Hyunjin y eso no fue para nada grato.
No lo fue porque Minho era en exceso feliz con su mejor amigo, lo era de verdad, porque con él se sintió cómodo y dejó de buscar eso que tanto anhelaba encontrar; Minho había cerrado las aplicaciones de citas, dejo de coquetear por gusto a cualquier chica que encontrará por ahí, Minho dejo de buscar el amor, porque mentalmente, creyó que ya lo había encontrado.
Y fue feliz.
Pero también malditamente miserable, lo fue con él hecho de saber que realmente nunca podía amar a Hyunjin. No podía, no podía amarlo, jamás, saberlo le hirió el corazón, el dolor se sintió como un impacto ante un metal duro que te da en el pecho y te roba el aliento, Minho sonrió y dijo que aún no llegaba la afortunada, sin embargo, dos minutos después se fue a encerrar al baño a limpiarse las lágrimas que corrían por su rostro, lágrimas saladas y tristes que le hacían reclamarle a todo el mundo el porque Hyunjin era un él, porque Hyunjin era un hombre y Minho no podía amar a un hombre nunca.
Entonces decidió que debía hacer algo al respecto.
Al regresar a su casa, camino como un zombie a su departamento y no le llamó a Hyunjin en ningún momento. Fue un dolor mental saber que si incluso Hyunjin sabía que volvía ese día, Hyunjin no fue a buscarlo, incluso si el problema era suyo y no de su amigo, amigo, amigo, amigo, ellos eran amigos ellos siempre serían amigos y eso dolió. Aquella noche Minho se arregló lo más que pudo, se puso su perfume favorito y bloqueo el número de Hyunjin para no buscarlo borracho.
Amanecer en una cama desconocida no fue lo más horrible que sucedió, el hecho de sentir que había sido infiel, fue aquello que lo mantuvo en casa todo el fin de semana. Sentía que había traicionado a Hyunjin, lo sentía y se sintió culpable y aún más culpable cuando esa chica le mando mensaje y lo cito para verlo otra vez.
- ¿No pensabas avisarme que seguías con vida?- la molesta voz de Hyunjin sonó en el café donde Minho esperaba la llegada de esa chica. Minho no esperaban su llegada, no esperaba verlo, menos cuando lo estaba a nada de ver a una chica de la cual no recordaba ni el nombre.
- Perdón, llegué ayer y llegue cansado- argumento, mientras veía como Hyunjin se acercaba a él, le sonreía bonito y extendió los brazos para abrazarlo, Pero Minho no se levantó de su asiento, solo le sonrió de lado y espero que Hyunjin se marchara rápido, pero cuando el menor se acercó y le abrazo el cuello, mientras extendía los labios para besarlo, Minho no pudo hacerlo y desvío la cara, el beso dió en su mejilla.
Hyun pensó que fue porque había mucha gente ahí y a Minho aún le apenaba.
- Bueno, Pero me alegra verte sano- lo soltó lentamente y se sentó frente a él.- Yo venía por un matte de fresas, y fue sorpresa verte aquí, ¿Que tal todo en casa? ¿Cómo están tus papás?
- Papá está bien, le gustó tu regalo, mamá como siempre, todo fue normal, Hyun- su voz sonaba casi monótona, Hyunjin lo pasó por alto y no dijo nada al respecto.
-Que bueno, esperaba que le gustará porque casi me quedo calvo buscando el regalo- bromeó, Pero Minho solo sonrió y asintió, guardaron silencio por un momento, mientras Hyunjin de se armaba de valor para preguntar - Minho, ¿Te pasa al...-
Se vio interrumpido por una tercera persona, una chica que le tapó los ojos a Minho, Hyun no reconoció a esta chica de nada, y estaba por reclamarle, Pero vio que está chica le destapaba los ojos y de pronto lo beso.
Hyunjin aún no sabe que fue peor, el verlos besarse o verlo no apartarse de aquel beso. Minho sonrió al terminar el espectáculo y la chica saludó a ambos
- Te estaba esperando - dijo Minho casi mecánico, viendo a la chica con una enorme sonrisa.
- Perdón la tardanza.- murmuró ella- me tenía que poner linda para verte.
- Yo...- Hyunjin se levantó de inmediato - bueno, debo... Debo irme.
No dejo que Minho contestará, se levantó y se fue como alma que lleva el diablo, Minho se sintió miserable, sin embargo, no quiso hacer nada al respecto y dejó que su día pasará.
Nadie dijo nada, cuando sus vacaciones terminaron el día miércoles, Minho regreso a la academia, no contacto a Hyunjin por esos días, tenia miedo, miedo de lo que sea que esto aconteciera, Pero entonces Hyunjin le sonrió normal y continuaron como siempre hasta que él cielo oscureció y ellos, aún ensayando, se quedaron solos en su salón de baile.
- ¿Quién es ella?- cuestionó Hyunjin mirando a él espejo, Minho dejo de bailar abruptamente.
- La conocí en un club- alzó los hombros.
- Oh- fue lo único que dijo.
- Nada serio, ese día descubrí que no es para mí.- aclaró de inmediato.
- Bien- murmuró como si no tuviera el corazón apachurrado en el tórax, era terrible que sintiera una opresión que no lo dejaba bailar bien, por culpa de este sentimiento, termino girando mal y cayendo al suelo.- mierda- gruñó.
- ¿Estás bien?- preguntó Min alarmado, tratando de alcanzarlo de inmediato, Pero Hyunjin solo se levantó y asintió.
- Me voy a las duchas- avisó mientras sacudía el polvo imaginario de la ropa.
- Hyunjin...- trató de que ese ambiente se rompiera, de un momento a otro se sintió todo tenso y fuera de su rutina, el sentimiento de no estar bien le invadía, sin embargo, Hyunjin solo miro a Mi ho como si estuviera cansado, avanzo dos pasos más a la salida y luego giro levemente el rostro para ver a Minho.
- No es demasiado bonita- soltó un comentario mal vibroso acerca de la chica con la que vio a Minho, la chica por la cual Hyunjin paso en vela pensando si no era suficiente, la chica por la cual Minho le hizo creer que no era realmente suficiente para alguien.
- Estás celoso - se burló Minho, pero al ver que Hyunjin soltó un bufido y sonrió de lado, supo que era verdad, supo que Hyunjin estaba celoso y que no había ni un Dios que lo calmará.
- Soy más lindo, si somos sinceros- tomó su toalla y se limpió el sudor de su rostro, hizo una mueca de superficialidad, incluso si tenía el ego herido y el corazón lastimado, Hyunjin no podía permitir que Mingo lo viera herido por sus acciones- Pero no puedo estar celoso, tu eres mi amigo.
- Claro, amigos.- Ja, amigo, ninguno de los dos creía esas estupideces que podrían soltar, ellos no eran amigos, eran más que eso, como almas gemelas, dos seres cósmicos que un día se cruzaron en sus caminos, para siempre, Minho no sabía si amaba o no amaba a Hyunjin, sin embargo, lo quería, lo quería de alguna forma y no podía negar que verlo tan celoso, tan hiriente, casi animal, le prendió como nunca.
Minho se levantó la playera para secarse el sudor, ver a Hyunjin ahí parado, sin mirarlo, como si fuera un cobarde, carajo, estaba mal, malditamente mal, Pero le encendía tanto ver a Hyunjin molesto, celoso y vanidoso.
Camino hasta donde él estaba, lo volteó al tocar el hombro y pronto puso sus manos en las mejillas ajenas acercándolo cada vez más a él.
- Mierda, bésame.- murmuró a centímetros de sus labios, Pero Hyunjin no se acercó del todo, trato de resistirse unos segundos y luego, al sentir la respiración de Minho tan cerca suyo, haciéndole cosquillas, no pudo resistirse más.
Lo beso tanto que sus labios ardieron y la sangre de la leve mordida que dió Minho a sus maltratados labios hizo que el beso supiera a metal, fue salvaje, se besaron con enojo y furia, amor y deseo, se besaron tanto que de un momento a otro, las piernas de Hyunjin rodeaban las caderas de Minho y este lo empotraba contra el espejo de la sala, seguro dejando la silueta sudorosa de Hyunjin contra el vidrio, Pero no importo mucho en ese momento.
Quizá Hyunjin y Minho eran solo momentos y en ese entonces no pudieron verlo, sin embargo, lo que salió de la boca del mayor, fue eso que desencajo un poco a Hyunjin.
- Está es la última vez, ¿Verdad?- y Hyunjin solo sintió un golpe terrible en el estómago, una última vez, claro, si así lo quería Minho, así sería, porque respetaría sus decisiones incluso si esos sentimientos que comenzaban a florecerle en el esófago serían arrancados de tajo, incluso sin ser marchitados.
- Sí, si quieres conseguir una novia. - un beso en su cuello le hizo cerrar los ojos con deseo, Minho sabía todos sus puntos débiles, tanto físicos como mentales - Además ya conseguiste esa experiencia que querías ¿No?
Claro, por aquello que comenzó, claro, por aquello que se supone que detonó está extraña relación dónde solo Hyunjin comenzaba a sentir, o eso creía él.
- Bien, sí, tienes razón.- y entonces continuaron, ahí, en una sala de baile y luego en las duchas, dejaron marcas.
Hyunjin usualmente odiaba las marcas, no le gustaba que su piel se viera morada, sin embargo está vez no rechisto, dejo que Minho fuera tan salvaje como quisiera y lo hizo tocar las estrellas, fue casi mágico, pedacitos de piel de la espalda de Minho se quedaron atoradas en las uñas de Hyunjin, fue tremendamente único, digno de una despedida simbólica, aquella noche, cuando cada quien se fue a casa, sintieron que nada había cambiado, grave error.
La amistad siguió como si nada, el nuevo cuadro vendido de Hyunjin lo celebraron con un pic nic con Innie y Seungmin mientras veían una película que a Hyunjin hizo llorar mientras todos se burlaban de él por ser sensible. Todo fue bien, junio, el mes después de que dejarán de frecuentarse sexualmente, fue algo tenso, sin embargo, julio fue mejor y pronto su amistad comenzó a ser como lo era antes, ninguno hizo intento de buscarse nuevamente para aquellos encuentros Minho creyó que Hyunjin, como siempre, había encontrado a personas de una sola noche, Hyunjin creyó que Minho simplemente existía, la verdad es que no quería comerse mucho la cabeza en ese tema.
Lee Minho, el eterno enamorado, consiguió un ligue en el centro comercial en julio 17, nadie sabía, lo mantuvo oculto porque " si lo decía lo cebaba y ya no sucedía" así que no dijo a nadie, cada que salía de la academia, siempre iba a verla, le llevaba flores y la chica parecía ser una buena chica.
- ¿Está noche pijamada?- le invito Hyunjin en las duchas, no, no era algo en doble sentido, solo una invitación casual como lo hicieron en toda la universidad.
- No puedo, tengo algo que hacer- le contesto mientras cerraba su locker.
- ¿Mañana?- Hyunjin hizo una carita triste, Peroalana también la vería y no podía quedarle mal a ella.
- ¿Sábado?- Hyunjin negó.
- Veré a Hannie.- Han Jisung, el chico que recién se había agregado a su pequeño grupo de amigos, ese simpatiquillo que no le cayó bien al principio y que ahora adoraba. A Minho eso no le gusto.
- Me dejas por irte con él, malo- dijo como chantaje.
- Tu eres el que me deja por ir a no sé dónde.- le volteó la carta el menor .
- Mira, no me entenderé mucho y no quiero decir mucho de esto, pero- se rasco la nuca- bueno, estoy conociendo a alguien y...
- Oh, entiendo, una de tus citas- el sonrió y asintió.
- Espero que está chica sí sea la buena.- dijo antes de salir.
Hyunjin sintió un vacío en el pecho aquella noche, llegó a casa, se acurrucó y vió a la ventana toda la noche, no lloro, no tenía motivos para hacerlo, Pero si escucho " Subway" de Chapell Roan en bucle, no lloro, Pero sintió un martillazos en el pecho.
Hyunjin tenía una regla ¿Recuerdas?, bueno, Hyunjin también tenía una maldición y esa maldición era clara, Hyunjin amaba a sus amigos, todos esos amores eran los más cercanos a él. Minho tenía que ser la excepción, no podía perderlo por este sentimiento que crecía en su pecho y lo impulsaba a cometer error tras error, Hyunjin no podía hacerlo, no cuando quería tanto a Minho como para alejarlo de su vida.
No lloro, no lo hizo en todo julio y menos el primero de agosto que se enteró que Minho le pidio oficialmente a la chica que fuera su novia y ella acepto. Todo parecía que sucedía de maravilla, todo fue bueno, Min se la presento el 20 de agosto y la chica era linda, educada, con buen trabajo, solo cuatro años mayor que ellos, muy divertida, Hyunjin sintió celos un momento y luego alejo todo eso y se enfoco en se un buen amigo y apoyar a Minho en todo lo que pudiera, si él era tan feliz como parecía en ese momento, entonces no tendría porque preocuparse y oponerse.
Septiembre paso con Minho siendo un fantasma, ella le robaba todo el tiempo y ahora solo se veían en la academia, Minho salía corriendo y siempre llegaba tarde, ella tenía todo su tiempo y Hyunjin trato de comprenderlo, así es la gente enamorada ¿No? Así es la gente cuando ama, sin embargo, eso lo hirió más de lo que pensó, porque de repente se sintió solo. Septiembre fue de ser el mal tercio con Jeongin y Seungmin, sin embargo, tomó ese tiempo para planear aquella fiesta para festejar el cumpleaños de Lee know el 25 de octubre, sabía que no podía festejarlo ese día, lo haría dos días antes para que pudiera ir a aquella cena que sus padres harían, Minho invito a Hyunjin en julio, le mando la invitación y el Qr para él pase, si, este año le celebrarían en grande y eso a Hyunjin le hacía mucha ilusión, porque eres como un reconocimiento de amistad aún más grande, ya saben, eso de conocer papás y festejar con ellos es otro asunto.
- Ya compré el traje con Miri, es azúl, se ve lindo- comento mientras calentaban, estaban a dos días de la fiesta que Hyunjin había organizado, a cuatro del cumpleaños de Minho.
- Cierto, con que irás muy guapo, ya quiero verte- bromeó con él y Minho asintió.
- Te enviaré foto, lo prometo- y la cara de Hyunjin desencajo.- Te invitaría, pero realmente solo es para cuatro personas.
Cómo si nunca lo hubiera invitado, como si no tuviera pantalones para decirle "hey, no puedo intisrte porque irá mi novia, así que ya no estás invitado" mierda, eso fue terrible para Hyunjin, eso lo hizo llorar. Porque ya no había un sentimiento romántico en su pecho, había desaparecido con él tiempo, pero esto era por su amistad, era porque de repente Hyunjin ya no existía en la vida de Minho, este le había olvidado por completo, lo había dejado de lado y dolía, dolía como no tienen una idea, porque lo quería, quería muchísimo a Minho y que de repente lo dejara de lado era doloroso.
La fiesta de Minho fue agradable, él apareció con ella y ni siquiera pudo acercarse a él en ningún momento, era como si un mar de gente le llevará a otro extremo, inalcanzable, no le alcanzó a dar ni un abrazo, fue tan abrumador verlo tns lejano que le causó náuseas, es que era como una persona que solía conocer, pero ya no, es como si a principio de año ellos no estuvieran envueltos uno con él otro, como si esos momentos solo vieran en la mente de Hyunjin, como si solo fuera parte de su imaginación tan grande.
Salió de su casa, salió casi corriendo, sin abrigo y solo con la camisa de seda que portaba; camino hasta que supo que estaba lejos de su casa, cerca de aquel parque donde alguna vez contó una historia suya, hacía frío x en otoño fue muy frío ese año, sin embargo, estaba entumecido, viendo a la nada. No amaba a Minho, no lo hacía, Pero sentirse reemplazado era el peor sentimiento del mundo.
- Siempre olvidas el suéter, Hyunjin, eso no ha cambiado- escucho una voz a sus espaldas y entonces la sangre de Hyunjin se helo.
- Salí demasiado rápido - comentó después de un largo silencio.
- Ten mi chamarra- el chico se lo puso en sus hombre y Hyunjin le agradeció con un gesto, no iba a negar que esa ayuda fue bastante grata, hacía frío, no quería regresar a casa. - ¿Todo bien?
- En este momento no siento que todo esté bien, Channie- como si un muerto resucitará, como si simplemente aquella persona que tantas lágrimas le causó no fuera quien se preocuparse por él.
- ¿Quieres hablarlo?- preguntó y entonces Hyunjin, con los ojos llorosos y el corazón apachurrado le contó todo.
Y Minho no sospecho, y si lo hizo no dijo nada, tan ensimismado, tan mentido en esa burbuja de romance que rompió en el día que menos pensaba que lo haría, el día en que todo terminó. Fue en el restaurante carísimo dónde festejaban su cumpleaños, ella llegó hermosa, porque era hermosa y le cayó bien a sus padres, todo iba de maravilla, sus manos entrelazadas y risitas compartidas, hasta que sucedió: Ella estaba casada, Minho no lo sabía, el marido llegó directo a su mesa, un cocinero del lugar que le hizo una pataleta y terminó haciendo un show delante de todo el mundo, delante de sus papás y con todo el público mirándolos mal, la mujer no dió explicaciones , salió a discutir con su marido y dejó todo su alboroto en el camino, los papás de Minho con pena me dijeron que se marcharan, Pero el nego y pidió que se fueran sin él, terminó llorando en el baño del restaurante cuando supo que ella tampoco sería la indicada, incluso si todo parecía serlo, incluso si ella le hizo sentir casi cerca de sus expectativas.
-¿ Hyunjin?- marco el único número que conocía de memoria.
- Min, ¿Qué pasa?- preguntó el chico preocupado.
- ¿Pue~puedes venir por mi?- preguntó con voz rota por el llanto.
- Estoy allá lo más rápido posible.
Y Hyunjin moría de coraje al verlo tan triste llorando arrinconado en su habitación, con la sabana hasta el cuello y los clinex a su lado, el menor se carcomía entero al verlo sufrir por gente idiota, no podía creer que realmente eso sucediera, así que simplemente se sentó junto a él en la cama y le acaricio la cabeza con mucho cariño, lo consoló en silencio por unas cuantas horas.
- Es que ella...- hipo- Ella...- su solo recuerdo dolía.
- Min no...- lo atrajo a su cuerpo y le paso la mano por el pelo tratando de tranquilizarlo, de arrullarlo.
- Es que debí suponerlo, pero no quise creer.- lloriqueo más fuerte sin creer que realmente eso le había pasado a él, a él por idiota confiado y a nadie más.
- No te mortifiques por esto, ¿Vale?- Minho sollozo de nuevo y se dejó hacer entre los brazos de Hyunjin.
- Hyun, es que...- el llanto no lo dejaba terminar oraciones coherentes, era realmente una osadía hablar par él en ese momento.
- Tranquilo, Min, no pasa nada, ella ya pasará - porque los amores pasan y sabía que tarde o temprano pasarían, porque ellos siempre pasan, el amor no es para siempre, lo entendió muy tarde.
- Es que soy un idiota- lloró sobre Hyun.
- No lo eres ¿Vale? No te digas eso.- y entonces de quedaron en silencio, Minho dejo de llorar luego de dos minutos y entonces algo se vino a su loca cabeza.
- Hazme olvidar, Hyunjin.- murmuró enterrado en su pecho, Hyunjin shockeado por el cambio de ritmo, suspiro al sentir las manos de Minho por su cuerpo.
- Min...- trato de pararlo, pero Minho, se puso de rodillas y junto su rostro con él de Hyunjin y los puso frente a frente.
- Por favor.- suplicó con esos enormes ojos pidiéndole algo casi imposible.
- Min, esto no es bueno- trato de convencerlo, Pero Minho negó y plantó un besito en sus carnosos labios
- Te necesito, Hyun - Pero Hyunjin no cedió, puso sus manos en los hombros de Minho y marco la distancia entre ellos
- No lo haces.- quería que su amigo entrara en razón, estaba dolido, nada bueno saldría de esto.
- Sabes que sí.- insistió, herido por el rechazo.
- Min...- suplicó el menor, Pero Minho volvió a intentar atacar, sabía sus puntos débiles, si solo besaba esa parte del cuello que hacía retorcerse a Hyunjin, sería más fácil, cedería a sus encantos y se sentiría mejor.
- Ya hicimos esto muchas veces antes, Hyun- claro, muchas veces en millones de superficies, aprovecharon de maravilla aquellos meses que compartieron cama, ¿Por qué no volver a hacerlo?
- Pero no contigo tan vulnerable, no puedo.-ni quería hacerlo, no así, no en ese momento, no ahora, no nunca más, no cuando le costó tanto trabajo borrarlo de sus mentes y convencerse de que de esa forma perdería a Minho.
- Hyun, hazlo- rogó con enojo- hazlo maldita sea, sino iré a buscar a alguien más y...- Hyunjin lo interrumpió, lo abrazo fuertemente y me dió besitos en la coronilla.
- Estás hablando desde el dolor, corazón.- murmuró y comenzó a llorar al verlo tan alterado, tan ensimismado, no le gustaba el Minho que ella dejó, no le gusto para nada.
- ¡CLARO QUE NO!- trato de safarse de sus brazos,pero el abrazo era tan humano que derritió ese falso enojo de Minho - Hyun, yo... - suspiró - Te necesito.
- Pero esa no es la manera correcta.
- ¿Entonces?- preguntó haciendo un puchero.
- Ven, trata de descansar.- Hyunjin lo acurrucó en la cama, lo abrazo y le canto canciones de cuna hasta que se quedó dormido.
Aquella noche y todo noviembre ellos se quedaron dormidos todas las noches juntos, no hubo besos tampoco roces sexuales entre ellos, solo buenos ratos, con helado, mil ensayos, salidas al cine, a museos, a tiendas musicales y a miles de cosas que hicieron en sus tiempos juntos, sin querer, Hyunjin reparo algo que no le tocaba reparar, algo que no rompió, no directamente, Hyunjin le ayudo, le animó y estuvo con el todo momento, diciéndole lo lindo que era, bailando con él en la cocina con música imaginaria, el le ayudó muchísimo, demasiado, tanto que borro el recuerdo de esa tonta en poco tiempo. Y Minho se enamoro en el proceso, profundamente, tremendamente enamorado de un Hyunjin que siempre iba a estar ahí, que importa que ya no hubiera besos ni sexo de por medio, el amor era tangible en cada acto. No es que se enamorarse de repente, el asunto estaba en que Minho siempre estuvo enamorado de Hyunjin, siempre, y en la búsqueda de encontrar eso que tanto buscaba, negando lo que sea que sintiera por su amigo, es que se hizo demasiado daño en el proceso.
Claro, por supuesto que eres verdad, amaba a Hyunjin, porque Hyunjin era todo aquello que buscaba y siempre lo supo, Pero de negó tanto a verlo que se cego y no miró más allá de lo que era, claro, siempre fue Hyunjin, mi Mili, ni ninguna de esas extrañas que pasaron por su vida los últimos años, ninguna de ellas era la indicada, porque siempre fue Hyunjin, Hyun y sus bonitas palabras, sus actos abnegados, sus detalles desinteresados, siempre fue Hyunjin, siempre smo a Hyunjin desde que lo conoció en la universidad, siempre fue él, sin duda ahora lo veía con claridad. Nadie podía amarlo como Hyunjin lo amaba y el no podía amar a nadie como amaba a Hyunjin.
Hyunjin fue la excepción de Minho, pues, después de todas esas personas que creyó amar y no amo, Hyunjin es a quien quería no amar y por primera vez, después de muchos años sin saber cómo amar de verdad, amaba. Amaba a Hyunjin, ese sentimiento en su pecho, eso que sentía, eso que no podía nombrar era real y verdadero amor.
Y mientras Minho más se iba enamorado de su amigo, aceptando que el era la excepción de su regla, Hyunjin iba borrando cada vez más esos sentimientos que surgieron como una marea y le arrastraron por un momento.
Un año había pasado desde la primera vez que se acostaron, la presentación navideña volvería a ocurrir este año y ellos ya tenían todo preparado, se esforzaron muchísimo, demasiado, querían darlo todo realmente, porque sabían que sería la mejor presentación que han hecho en los últimos años, entre ellos había química, una química imparable.
Bailaron maravillosos, la gente nuevamente se levantó de sus asientos y les aventaron flores, lo hicieron genial, fue una presentación maravillosa, a todo el mundo le encantó.Minho noto algo extraño el día de la presentación de diciembre, pues Hyunjin lo hizo explendido y mando un beso al público, algo discreto y que solo alguien que le tomara mucha atención podía notar, un pequeño besito y sonrisas sonrojadas, Minho lo noto, Pero no le tomó tanta importancia, dejo que sucediera y entonces simplemente, cuando el baile termino y dieron las gracias al público, corrieron tras bambalinas y se abrazaron fuertemente, porque el esfuerzo valía completamente la pena, se abrazaron fuertemente brincaron en su lugar y entonces Minho supo que era el momento de confesarle a Hyunjin lo que sentía y decirle que lo quería mucho, muchísimo, tanto que lo amaba como a nadie, Pero antes de cualquier cosa, los deseos lo impulsaron y estuvo apunto de besarlo, de darle un beso en los labios tan intenso que le mostrara toda su felicidad.
Pero Hyunjin giro el rostro y el beso llegó a sus mejillas, como un deja vu, Minho no entendió que pasaba y pregunto.
- ¿Qué pasa?- ¿por qué no me besas?
- Chan está aquí.- y ese nombre nuevamente comenzó a desencajarlo, que tenía que ver en el momento.
- ¿Él de nuevo?- Minho pensó que se refería a que Chan estaba en la ciudad, no que estuviera literalmente ahí, a seis metros de ellos, viéndolos romper ese abrazo.
- Minho esta aquí...- señaló su pecho, su corazón exactamente, y entonces Minho quiso llorar - Siempre ha sido Chan.
- ¿Q-qué?- murmuró sin entender a que se refería y porque le dolía demasiado.
- Mierda, tengo que irme.- dijo en cuanto vio que Chan agitaba la mano, esperándolo ahí, de pie, galante y esperanzado- Pero... ¿Quedamos hoy en mi casa? Pondré la cena.
Minho sintió plomo en el estómago y solo asintió.
- Bien.- lo dejo ir como una metáfora, como una realidad.
Cuando Minho llegó todo fue normal, Hyunjin le abrió la puerta lo dejo sentarse en el sillón y le dió la cena instantánea que preparo con rapidez, puso una película que era en español y doblaron al coreanos y todo iba extraña mente bien, como siempre, con risas abrazos y comida compartida, hasta que miro unas flores, unas gardenias bien colocadas, las favoritas de Hyunjin, por supuesto, en un florero al lado del librero de Hyunjin, eran hermosas, si, Pero eso era el vivo retrato de que él volvía a estar ahí, que ese fantasma volvía a ser tangible que volvía a existir, como si hubiera cobrado vids de nuevo.
- ¿Qué hay de mi?- pregunto de repente, haciendo que Hyunjin se voltea a verlo.
- ¿Qué dices?- no entendió ese comentario que salió de la nada- ¿Cómo?
- Dijiste que siempre ha sido Chan, Pero... - murmuró mientras recargaba su rostro en el respaldo del sillón, estaba vulnerable- ¿Qué hay de mi?
- Minho...- Hyunjin no sabía cómo contestar esa pregunta.
Para Hyunjin, Minho también fue la excepción; usualmente Hyunjin, el que parecía que no amaba, Pero amaba todo, aquel que odiaba los Friends to lovers, Pero que todas sus historias románticas eran con amigos, había hecho una excepción, Minho fue la excepción porque realmente, Hyunjin nunca había amado a Minho.
- Hyunjin, no puedes simplemente decir que siempre ha sido él, cuando a mí me besabas de esa forma, no Hyunjin, sabes que no es verdad- porque no podía, no puedes hacer todo lo que ellos hacían con un amigo común, porque Hyunjin no trataba así a Jeongin, ni a Seungmin, ni a nadie más que a él.
- Minho, tu eres mi amigo.- amigos, ellos eran amigos, ellos siempre fueron amigos, miedo y malas decisiones, los dos eran los malos de su cuento, un cuento con dos villanos.
- No, a un amigo no lo tratas así.- comenzó a llorar, y Hyunjin también lo miraba con los ojos tan llorosos que le causaba pensando tan grande, era una charla tranquila, en el sillón, como si hablaran de sus libros favorito o el tema de la película, se miraban a los ojos, ambos recargados en el sillón, con las mejillas llorosas y un amor que alguna vez fue mutuo, Pero no al mismo tiempo, no de la misma forma.
- Min...- trato de justificarse, pero era imposible.
- No, Hyunjin, tu lo sabes...- suspiró, vuelve a amarme, no lo ames a él, a él no, él es alguien con quién nunca podré competir, con él no - ¿Qué paso con ese patrón? ¿Uhm? Con eso de que tú te enamoras de tus mejores amigos, ¿Qué hay de mi?
- Carajo, sí. si quieres que te lo diga, sí.- le confesó sin exaltarse, ninguno de los dos se levantó de su sitio, eran solo dos chicos que charlaban a un tono de voz tranquilo, como si no estuvieran ahí rompiéndose el corazón - sí sentí algo por ti, era exclusivamente tuyo, tuyo y de nadie más, lo fui por esos meses, Minho. - porque el creyó que había algo, porque no solo fue un acoston y ya, no, Hyunjin no podría tratar así a Minho, lo quería demasiado para hacerlo- Pero tú te encargaste de que eso no fuera así, tú te encargaste de enseñarme que no es de esa forma, me mostraste a esa chica en el café y luego hablaste de todas tus citas como si yo no fuera nadie en tu vida, como si tú y yo no... como si nosotros jamás hubiéramos hecho nada.- las lágrimas comenzaron a empapar el sillón
» - luego te enamoraste en agosto de ella y... ¡Por Dios! - murmuró aún con ese dolor palpable- Me quitaste el pase para la celebración de tu cumpleaños en ese lugar exclusivo donde te llevaron tus padres, y no, eso no me dolió del todo, Pero me dolió el hecho de que ni siquiera tuviste la decencia de decirme que ya no podías invitarme, que me quitabas esa invitación - lloró - me hiciste de lado, carajo me dejaste, fuiste tú, tu me apartaste de ti, así que lo descarte y dejé de quererte de esa forma ¿Vale?
» - Y acepte mi lugar en tu vida como tu mejor amigo- porque esa era su labor- lo acepte, me resigne y continúe aquí contigo, a tu lado, sin pedir nada, sin exigir nada, simplemente nos deje pasar ¿Eso querías no?
- ¿Cómo vas a decir eso? - Minho se limpió las mejillas, Pero las lágrimas salian si pedir permiso y volvían a mojar todo a su paso- Sé que hice mal y sé que en ese momento fui idiota, pero te pedí disculpas y después tú...- sollozo incapaz de controlar todo lo que sentía, era mucho, mucho que sentir, mucho que vivir, carajo, que dolor sentir tanto - Hyun tu me has tratado con tanto amor, tú... no, esto no hacen los amigos que no se aman, Hyunjin. Porque tú me besabas de esa forma, y me haces sentir como nadie me ha hecho sentir, tu me tocas de esa forma y nosotros... - suspiró - No podemos no estar enamorados.
- Minho yo...- estiró la mano y tocó la mejilla de Minho- Min, yo te ame muchísimo ¿Vale? Muchísimo.- porque jamás tuvo un amigo como él , porque ninguno de sus otros amigos fueron tan especiales como Minho lo era en su vida- Pero, Minho yo no puedo amarte como tú quieres.
- ¿Por qué yo no?- esa pregunta que siempre te va a calar en todos los universos posibles, esa pregunta que quita el sueño y te hace meditar por noches enteras, ¿Por qué yo no? - ¿Qué hay de diferente en mi?
- Eres grandioso, tan maravilloso que te juro que pensé que me enamoré de ti hace un año, incluso desde que nos besamos por primera vez, te juro que creí que estaba tan enamorado de ti y que realmente tu y yo teníamos posibilidades, somos compatibles y de la forma en la que tú me quieres yo tampoco la había sentido para nada, Pero simplemente
...- suspiró tratando de ser más leve al momento de romperle el corazón - simplemente, yo estaba en lo incorrecto, me equivoqué, lo hice Min, lo hice porque no eras tú, Minho, no eres tu para mí.
- ¿Por qué sí es él, entonces?- Minho siempre lo supo, supo que ante Chan el era nadie en la vida de Hyunjin , supo que no había competencia para ese gran amor que le tuvo y por supuesto supo que ahora había un 'END GAME' gigante escrito en letras neón- ¿Qué tiene él que no tenga yo?
Porque si no se lo decía, entonces Minho se comería la cabeza preguntándose eso.
- Minho, ese no es el asunto.- negó - eso no es el asunto porque no es algo que tenga el y tú no, es el hecho de que a él siempre lo he querido sin razón para quererlo y a ti te quiero por mil y un razones, de eso va mi amor por él, es la incógnita el misterio, el simplemente hecho de levantarme cada mañana y saber que es él, que lo que siento por él no lo he sentido con nadie más, que no podre sentirlo con nadie más.
» - siempre tuviste razón, Minho. No quise a ninguna de las otras dos personas en mi lista.- trato de bromear, Pero no era momento.
Minho dejo de recargarse, limpio sus mejillas y se puso de pie.
- ¿Me quieres?- preguntó esperando ansioso una respuesta que no llegaría
- Te quiero, Pero no puedo amarte.- y ahí la respuesta que no quería escuchar, quien gana se lo lleva todo y Minho había perdido, lo peor de todo es que estuvo en sus manos no hacerlo y aún así lo había desaprovechado con sus indecisones
A veces de eso va la vida, vamos pensando demasiado que perdemos el tiempo y las oportunidades, Minho había entendido que había perdido todo con Hyunjin, todo lo que deseo que sucediera, todo lo había perdido, ya no quedaba ni remota posibilidad de luchar.
-¿ Ese es tu veredicto final?- Hyunjin se levantó igual que él y asintió.
- Eso es lo que yo siento.- Minho debía aceptarlo, así que asintió, abrió los brazos para recibir una abrazo y Hyunjin lo abrazo de inmediato, enterrando su rostro en el cuello de su amigo, ambos se abrazaron fuertemente y Minho, aún con lágrimas le dió un besito en la coronilla de la cabeza, suspiro y guardo el recuerdo de tenerlo así de cerca.
- Yo...- suspiró - Necesito tiempo ¿Vale?
- No te vayas así.- pidió Hyunjin, pensando que Minho estaba enojado.
- Hyun, debo irme, será mejor, solo por un momento, debo pensarlo bien.- aceptarlo, vivir el duelo, necesitaba vivir con él rechazo y enterrar ese sentimiento de años que oculto por miedo, que confesó demasiado tarde.
- Minho, tu y yo somos amigos y yo... - suspiro sin saber que hacer- No quiero perderte.
- No nos perderemos, solo...- era necesario para poder sobrevivir a todos los cambios que haría - Solo necesito tiempo.
-¿Prometes volver, Minho?- este asintió, sí, lo haría, si, porque no vivían uno sin el otro, dependientes, solitarios, esos eran, dos adultos que no sabían estar el uno sin el otro.
- Sí, lo haré.
Aquella noche, Hyunjin escribió un poema, uno que jamás saldría a la luz.
" No quiero que te retires esta noche
quiero volver a sentirme amado de nuevo
no, no tomes tu ropa del suelo
ni me mires molesto
no deberías.
Tú lo sabías
sabías querido amigo
que mi corazón
no ocuparías de esta forma,
que nunca podría entregártelo como querías,
porque este tonto
ya no me pertenece
desde antes de conocerte,
no me pertenece,
lo entregué y no me lo han devuelto
incluso con el tiempo.
Seguro lo ha perdido en alguno de los lugares que visita,
seguro en alguna de sus chaquetas
o en la guantera de su auto,
no sé, quizá lo tiene alguien a quien ama
o simplemente está debajo de la cama
en el baúl de los recuerdos.
Perdóname amigo mío
soy egoísta y no quiero soltarte
pues esperaba que solo mi cuerpo fuera suficiente,
que mis besos por tu cuerpo serían suficientes
que solo yo soy suficiente
así sino un corazón
así con un hueco en el pecho
y un solo nombre en mi mente.
Egoísta, soy egoísta
porque te quiero aquí
incluso si amarte no puedo,
si amarte nunca podré.
Por favor
esta noche no te vayas
su fantasma sigue allanando mi vida
y solo cuando tus brazos me rodean
me siento menos solo,
cuando huelo tu perfume
me olvido de su esencia
por un rato por lo menos.
Pero lo sabías,
sabías que mis ojos solo miraban
sabías que solo lo podía mirar a él
que nunca miraría a nadie más
lo sabías
tú me consolabas todas esas noches
donde su aroma perduraba en mi almohada
y las ansias de volver a verlo
me obligaban a arrancarme las uñas
estuviste ahí tomando mi mano
y me protegiste de su ausencia
que tanto mal me hacía
porque él me dejó un diciembre
lindo, tú lo sabías
y aún así besaste mis labios
un año después,
lo sabías, cariño, lo sabías
y ahora también me estás dejando
con la excusa de protegerte el corazón
Me estás dejando
lo estás haciendo
y lo entiendo
sin embargo, esta noche no lo hagas
y quédate a dormir.
Porque él vuelve
incluso si solo es su recuerdo
ese que tanto ahuyentaste
ese que ahora repudias
es necesario que lo hablemos
si quieres confiésalo todo
o no digas nada y guárdalo,
simplemente no me eches toda la culpa
porque tú también la tienes
los dos lo sabemos
los dos somos culpables
y víctimas del amor no correspondido
Pues yo al amarlo tanto
He olvidado que puedo amar a alguien más
y al quererlo tanto
te dejé de lado
y si bien hoy mi cuerpo es tuyo,
y todos mis besos son para ti
yo ya nunca podré amar como quieres ser amada.
Sé que te irás,
amor es inevitable
es comprensible
Nadie debe ser amado a medias,
sin embargo,
como una petición que no merezco,
un acto sumado a mi egoísmo
un último favor
antes de que no vuelva a verte nunca más
si quieres no es necesario que me toques
o que yo lo haga contigo,
pero lo suplico, lo ruego,
Casí de rodillas
esta noche
Solo por hoy
esta noche
no me dejes
esta noche
y siendo la última
que nos pertenezca solo a nosotros
solo nosotros dos
y nadie más."
Septiembre, cuando las hojas comienzan a caer, año con 9 meses después.
Hyunjin no sabía que desintoxicarte de alguien es tan doloroso que incluso causa jaquecas insoportables, es como una enfermedad dolorosa que te rompe los huevos uno por uno y te dobla los nervios hasta que te deja aturdido del dolor. Dejar ir a Minho esa noche fue el mayor sacrilegio del mundo, porque a Hyunjin le constaban tanto trabajos las despedidas, tenía un complejo de abandono horrendo dónde muchas veces culpo por no saber detener a las personas, sin embargo, ahora todo era mejor, porque es verdad que él tiempo lo cura todo.
Cruzar las calles siempre es una metáfora, encuentras tanta gente que a veces te hace creer que todo sucede por razones misteriosas del destino.
- Uhm... - escucho una voz al lado suyo y giro la vista por inercia- ¿Hyunjin?
- ¿Minho?- sonrió al verlo, el estaba ahí, de pie, con el cabello rubio y una boina café, su rostro estaba más maduro, sí, Pero lucía distinto, mejorado, ya no era aquella persona que lo dejo llorando en el living.
- Wow, cuánto tiempo sin verte.- dijo con sorpresa mientras ambos cruzaban la calle para el mismo lugar.
- Ha pasado un rato. - demasiado tiempo para un "te prometo volver" pero también demasiado necesario para ellos, porque su amistad no daba para más, era momento de aceptarlo .
- Yo... - Minho se rasco la nariz en un tic nervioso- ¿Estás ocupado?
- Aún tengo tiempo- sonrió Hyunjin y le propuso- ¿Quieres ir por un café?
- ¿Sigue esa cafetería abierta?- preguntó z tenía mucho tiempo que no fue a esa cafetería donde pasaron tanto tiempo juntos.
- Eso creo, la verdad es que no sé si sigue en pie.- ambos caminaron juntos y en el camino fueron comentando sus vidas, sus logros, sus tropiezos, hablaron de que fue de ellos cuando la academia cerró y que hacían actualmente para mantener su economía; fue una grata sorpresa ver que la cafetería seguía de pie, pidieron lo mismo de siempre y luego tomaron la misma mesa de siempre, todo era como antes fue.
Hablaron de todo lo que se habla en un reencuentro, sonrieron y se fueron de anécdotas que pasaban, Minho le platico que tenía mucho trabajo en la agencia en la que trabajaba y Hyunjin comento que se dedicó a la pintura, ya que eso le dejo más dinero que bailar.
- Sigues con Chan.- preguntó Minho indiscreto y Hyun negó moviendo su pajita.
- Preferí ir a terapia.- porque realmente Chan era momentos, era una etapa que pasó en su vida y que era mejor así, de lejos, Chan era mejor como un recuerdo, sin duda eso lo aprendió muy a las malas.
- Nada sano, ¿Verdad?- Hyun se rió y asintió, sin duda consciente de sus malas decisiones y las consecuencias de aferrarse a algo que ya no sería.
- No debemos forzar las cosas.- dijo contentó y aceptando esa verdad - ¿Qué hay de ti?
- Yo también comencé a ir a terapia.- le contó - Creo que ahora ya se estar solo y estoy bien así por un momento.
- Eso es genial.- festejo Hyunjin al aceptar ese logro de Minho.
- Lo es.- aceptó y continuaron platicando aún más
La plática fue amena, relajada y se pusieron al corriente de sus vidas, todo cambió en poco tiempo y en los meses que no se vieron, ellos hicieron mucho, casi que parecían dos extraños, sin embargo, el tiempo corrió y cuando menos lo pensaron, se hizo tarde, la plática fue buena, ellos fueron mucho y compartieron muchos momentos, Pero ellos eran extraños, ya no era el Minho que Hyunjin conoció y ya no era el Hyunjin que Minho tanto amo.
Ya no eran.
Hyunjin se disculpo, tenía una cita con su novia, la llevaría a pasar una velada en el río Han y debía pasar por ella a su casa, Minho insistió en pagar la cuenta.
Nunca más volverán a verse.
F I N
