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Re-conocerte

Summary:

Takemichi consigue un buen futuro para todos. Manjiro, tras ser el último detonante de Takemichi, regresa a su cuerpo de adulto y ve los cambios. Ava, su prometida, ya sabía que esto pasaría y le propone romper el compromiso si él ya no quiere esto, pero Manjiro es más terco de lo que parece.

Work Text:

Takemichi despertó esa mañana confundido. Los recuerdos llegaron como un golpe: las muertes, los viajes en el tiempo, la frustración, cada vez que fracasó y Mikey siendo su último detonante.

Mikey.

El corazón de Takemichi se estrujó al recordar cada muerte que vio de él.

— Takemichi, ¿Estás bien?

La voz femenina que reconoció como la de Hina sonó a su lado en la cama.

Takemichi se giró lentamente y su confusión creció. Era Hina, sí, pero una adulta, con una sonrisa que no había perdido dulzura.

— Has regresado.

Hina afirmó al notar la confusión de su marido.

Una sonrisa se fue dibujando en los labios de Takemichi poco a poco.

— ¿Lo conseguí?

— Sí, Takemichi, lo conseguiste. Pero ahora sigue durmiendo, es de noche aún.

...

Ava estaba viendo la carrera en que su prometido competía. El corazón le latía frenético y la preocupación, que siempre estaba presente, iban en aumento.

Hina y Takemichi llegaron y se sentaron asu lado en el palco reservado para la familia y amigos de los participantes.

— ¡Hina! ¡Takemichi! Al fin llegáis.

Takemichi la miró confundido sin saber quién era. Ava no había estado en ninguno de los otros futuros. Hina sonrió de forma cómplice, Ava era consciente de los viajes en el tiempo porque Emma y Hina se lo contaron.

— Hola Ava, tuvimos un imprevisto. — Dijo Hina.

Se había pasado parte de la mañana explicando a Takemichi los cambios en esta línea.

Pero le había hablado de Ava. Quería que descubriera esto él solo. La única chica que pudo con los impulsos oscuros de Manjiro Sano y lo guió por un buen camino.

— Vale, pero ¿Por qué me mira tan raro?— Dijo Ava señalando a Takemichi.

— Es que regresó anoche.

— Oh. Eso...

— Sí.

Ava regresó su mirada a la pista donde su prometido iba en cabeza.

Takemichi la seguía mirando, pero comenzaba a entender. Hina solo sonrió y se sentó mirando la pista. Mikey debería regresar en cualquier momento.

...

Mikey ganó la carrera.

Y en ese momento ocurrió, entre vítores y aplausos, gritos de alegría, sintió un mareo y luego un montón de recuerdos vinieron hacia él como una avalancha.

Miró a su alrededor confundido.

Y luego una chica de cabello castaño y ojos como el cielo se acercó a él. El abrazo fue cálido, aunque no correspondió, no entendía quien era ella, aunque recuerdos de ella se mezclarán con muerte y violencia.

Su mirada se desvió a Hina y Takemichi que estaba ahí también. Las lágrimas en los ojos de Takemichi le dieron la respuesta que necesitaba.

—¿Lo conseguimos, Takemitchy?

Ava se separó ante las palabras de Mikey.

No lo miraba sorprendida, sino con cierto...¿Miedo? Y a la vez reconocimiento, como si entendiera bien lo que estaba pasando.

— Lo conseguimos, Mikey-kun.

Emma y Drakem llegaron después. Vieron la escena y sonrieron.

— Ya era hora. — Dijo Draken.

Ava comenzó a sentir que sobraba allí. Comenzó a alejarse pero cuando llevaba unos pocos pasos alguien la sujetó del brazo con delicadeza.

— Espera. — dijo Mikey.

Ava lo miró y sus ojos azules casi grises, como un cielo nublado, temblaban con emociones contenidas.

— Tenemos que hablar. — Continuó Mikey.

...

Bajo la mirada de sus amigos, Manjiro se llevó a Ava a un lugar más privado.

Los recuerdos seguían agolpándose en su mente y no podía evitar mirar de reojo a la chica a su lado. Si su yo adulto la había elegido debió ser por algo y no solo por su belleza, que admitía que tenía.

Llegaron al piso de Ava.

Allí podrían hablar y además ella se sentiría más cómoda en su espacio que en el de él está vez.

Ava preparó dos tazas de café y se sentaron uno frente al otro en la pequeña sala de estar.

Mikey notó cómo Ava jugueteaba con sus dedos sobre la taza, estaba nerviosa.

— Entonces eres...

— Soy tu prometida, Ava Saita.— Completó ella.  — pero si ya no lo ves tan claro... Puedes romper el compromiso. — Dijo.

Algo parecido a la confusión cruzó el rostro de Mikey.

— ¿Por qué haría eso?

— Porque acabas de regresar a un futuro que no conoces y supongo que puedo no ser lo que quieres ahora.

Aunque las palabras de Ava salían llenas de seguridad y madurez, el temblor en sus dedos decía otra cosa.

— No voy a romper el compromiso. Si te elegí... Es por algo.

Ava lo miro por primera vez a los ojos. Azul y obsidiana chocaron.

— ¿En serio?

— Sí, así que cuéntame sobre nosotros porque estos recuerdos aún son confusos.

Una sonrisa se dibujó lentamente en los labios de Ava.

Comenzó a relatarle la primera vez que se conocieron que fue en la universidad cuando Ava se perdió el primer día de clases y Mikey, a pesar de parecer intimidante, la ayudó. Qué comenzaron a hablar más cuando Ava se hizo amiga de Emma ya que eran de la misma edad y estudiaban los mismo; literatura japonesa.

Ava relató que se ganó el corazón de Mikey cuando lo vio una tarde lluvia fuera de sí y no sé asustó, de alguna manera ella calmó los impulsos oscuros de Manjiro y eso hizo que él quisiera conocerla más, tenerla más cerca. Ava fue la primera en apoyar a Mikey en su idea de dejar la carrera universitaria y pasar a ser corredor de carrera de moto.

Y mientras Ava hablaba, Mikey comenzaba a sentir su corazón latir desbocado. Sentía como si todo cobrara sentido. Está vez no era un mafioso, ni sentía un dolor agonizante, tenía a sus familiares vivos y sus amigos estaban con él. Y por si fuera poco, está joven parecía encantada con él y lo calmaba.

Porque sí, desde que había regresado no sentía los impulsos oscuros.

Y si se debía a la presencia de Ava, entonces no la solitaria jamás.

...

Manjiro estaba en el centro comercial y a su lado estaba Ava agarrada a su brazo. El contacto se le hacía familiar y cómodo.

Aún era raro, había pasado un mes desde que había regresado y sus sentimientos era un mar de contradicción. Por una parte ya tenía los recuerdos bien ordenados y sabía perfectamente todo sobre su relación, por otro lado había sentimientos nuevos que comenzaban a ser reales.

Le gustaba Ava.

Le gustaba la manera en que sonreía, su habla pausada, el perfume a lavanda que usaba, el brillo en sus ojos azules cuando hablaba de algo que la emocionaba, su manera de mantener la calma en los peores momentos y, sobre todo, el cómo le hacía sentir como si ya nada pesara sobre sus hombros.

Atrasaron la fecha de la boda para poder re-conocerse otra vez.

Ahora Manjiro sentía ansias por tenerla para él solo. Una punzada de posesividad y amor le cruzaban el cuerpo.

Ava era como un ángel que había llegado para estar con él y hacerle la vida un poco más fácil.

...

Emma y Hina estaban en la habitación de la novia. Ava estaba llena de nervios por la boda que al fin había llegado.

Aún pensaba que era un sueño.

Amaba demasiado a Manjiro Sano.

El vestido era corte princesa con corsé de escote recto. Parecía una princesa de cuento que pronto sería reina.

— Estás hermosa. — Dijo Hina.

— Mi hermano se va a morir de amor al verte. — Dijo Emma.

Y Ava no pudo sonreír más.

Caminó hacia el altar mientras Hina y Emma tomaban sus puestos como damas de honor.

Takemichi y Draken estaban del lado de Mikey.

Por un momento el tiempo se detuvo. La música sonaba, pero Manjiro no era capaz de escuchar nada ni de ver nada que no fuera Ava acercándose hacia él.

Y verla vestida de blanco para él llenó su corazón de formas que nunca creyó posibles.

Supo en ese momento que esa era decisión correcta.