Work Text:
Wednesday salió de su oficina y en su camino hasta la cocina, vio que su esposa estaba sentada en el sofá. Desvió su rumbo y le dio un beso en la mejilla a modo de saludo.
—¿Todo bien con la reunión con el editor? —Enid preguntó mientras Wednesday se acomoda a su lado.
—Mejor de lo que esperaba —Wednesday vio que su esposa estaba viendo un álbum de fotos, pero no pudo identificar cuál de todos ellos.
—Me alegro —Enid besó la coronilla de Wednesday quien había apoyado su mejilla en el hombro de Enid.
—¿Qué estás mirando? —a Wednesday le dio curiosidad saber porqué Enid estaba mirando uno de los tantos álbumes qué la propia Enid se encargó de ordenar por fechas y celebraciones importantes.
—Las fotografías de nuestra boda —Enid se lo entregó y Wednesday fue mirándolo desde el principio.
—Esta es mi favorita —dijo Enid mientras apuntaba la foto donde estaban recitando sus votos frente al altar.
—La mía es está —Wednesday le mostró la foto en la cual Enid estaba frente al espejo con su vestido de novia.
Estuvieron aproximadamente media hora mirando ese álbum. Recordando los días previos a la ceremonia y lo agotador qué fue planear la boda en la mansión Addams.
—¿Hay una razón para mirar fotos un viernes por la tarde? —Wednesday se fijó qué en el sofá y a sus pies estaban las cajas qué en uno de sus lados se podía leer “RecuerdoS”.
—Anoche tuve un sueño extraño —partió diciendo Enid— y tengo ese sentimiento de nostalgia. Así que los fui a buscar y los traje todos. Desde que nos convertimos en roomies hasta los del mes pasado cuando celebramos nuestro quinto aniversario.
Wednesday esa mañana había notado algo extraño en su esposa, pero cómo tenía varias reuniones, ella no tuvo tiempo de averiguar la razón.
—¿Recuerdas algo de ese sueño? —Wednesday sujetó la mano izquierda de Enid entre las suyas.
—Vagamente… —Enid tenía algunas imágenes en su mente y algunas sensaciones que persistían en medio de su pecho— son tan raras
—Los sueños suelen tener esa cualidad —Wednesday seguía acariciando la mano de Enid y mirando el anillo de bodas en su dedo anular.
—Lo sé, pero es que este en particular, me hizo pensar.
—¿Pensar en qué?
—Cómo si nos conociéramos de otra vida —confesó.
—¿Quieres decirme cómo fue ese sueño? —Wednesday besó el dorso de la mano de su esposa y la dejó en su regazo.
—Sí —Enid cerró los ojos por un momento para recordar los detalles más relevantes— éramos adolescentes, asistimos a una academia para personas con poderes sobrenaturales o algo parecido y te conocí porqué éramos compañeras de cuarto.
—Tal cómo nos conocimos, la única diferencia es que nos conocimos en la universidad —Wednesday hizo la comparación.
—Sí —Enid sonrió— aunque apenas y nos soportábamos las primeras semanas, además de tener una fuerte discusión por no confiar en mí y utilizarme para tus investigaciones , cuando yo te consideraba mi amiga. Creo que ese concepto era ajeno para ti.
—En la realidad tampoco es diferente —Wednesday añadió interrumpiendo el relato de su esposa.
—Casi al final del sueño te salvé de un monstruo porque yo me había convertido en lobo —Enid estaba decidida a averiguar más de esas criaturas.
—Eso es interesante.
—Te busqué entre esos estudiantes y apareciste mal herida y lo único que atiné a hacer fue abrazarte, en un momento tu me alejaste, pero después me devolviste el abrazo —Enid hizo una pausa— y eso fue todo mi sueño.
Wednesday es la primera vez que escucha a su esposa relatar uno de sus sueños, nunca había tenido pesadilla desde que la conoce y conociendo los detalles, entiende porque su rostro esa mañana estaba lleno de congoja.
—Es difícil dar una interpretación, dejémoslo como una anécdota —Wednesday quiere dar por terminado el tema, porque nuevamente estaba viendo que Enid no tenía esa habitual alegría en su rostro.
—Es que eso no es todo.
—¿Hay algo más en ese sueño? —Wednesday preguntó con preocupación.
—No, es algo más físico —Enid desabrochó los primeros botones de su blusa y tenía una pequeña W medio de su pecho.
—Esto sí que es extraño —Wednesday de pronto sintió un leve ardor en su muñeca izquierda.
—¿Es una E? —Enid vio la marca roja.
—Al parecer sí —Wednesday pudo notar que tenía cierto relieve como una cicatriz. Estuvo minutos en silencio pensando cómo se pudo producir ese extraño fenómeno, hasta que le dijo a Enid qué la esperara.
Wednesday fue hasta su oficina, en el primer cajón de su escritorio, sacó una pequeña caja aterciopelada y volvió hasta donde estaba Enid.
—¿La reconoces? —Wednesday le preguntó mientras le entregaba la pulsera.
Enid estuvo un rato mirándola, hasta que recordó qué de niña tenía una y creyó haberla perdido.
—Es mía, ¿Dónde la encontraste? —Enid le devolvió la pulsera y Wednesday la guardó en la caja.
—Es hora de que yo te cuente una historia —Wednesday le relató el encuentro de ambas cuando todavía eran unas niñas en un parque y que habían intercambiado obsequios. Wednesday dijo que ella le había dado un collar con un colgante qué tenía la inicial de su nombre y ella esa pulsera.
—Ya vuelvo —Enid fue hasta su joyero para comprobar si aquel colgante alguna vez le perteneció a su esposa.
—Era mío —Wednesday dijo cuando Enid se lo dejó en su mano.
—Vaya, esto es.. —Enid no podía encontrar las palabras adecuadas para definir tantas coincidencias y tampoco cómo pudo haber olvidado ese encuentro con Wednesday.
—¿Sorprendente, el destino, almas gemelas? —Wednesday intentó completar la frase de su esposa, pero ella tampoco tenía los calificativos adecuados.
—Wends… siento tanto haberme olvidado de ti, deberías haberlo dicho cuando nos conocimos en la universidad —Enid abrazó a Wednesday quien cerró los ojos y aspiró fuertemente el aroma de su esposa.
—Estuve tentada de decirte, pero éramos unas desconocidas, además todo resultó bien al final de todo —Wednesday besó a Enid.
—Vaya qué sí —Enid dijo con entusiasmo, porque recordó qué la próxima semana tenían hora con el médico para confirmar si todo iba bien con su embarazo.
—Estoy convencida qué nuestras almas siempre buscarán —Wednesday volvió a besar a su esposa y acarició el vientre todavía plano de su esposa.
