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nicolás siempre fue lento. y no, no es un insulto, o capaz si. y no solo era lento, si no que un indeciso de mierda como le vivía diciendo lisandro, quien cada vez que le hacía una pregunta al rubio sabía de antemano que lo que iba a recibir un “capaz”, o su clásico “lo que vos digas”. pero quien podría culparlo, era más fácil sacarse toda la presión de una decisión que tener en sus manos tanto poder, por eso cuando comenzó a sentir aquellas nuevas sensaciones a raíz de ciertas situaciones con cierto colorado prefirió evitar la duda o el cuestionamiento y simplemente se dejó caer cómodamente en un “estoy delirando. siempre fuimos así, siempre fui así”
¿pero hasta qué punto esto es realmente así?
nicolás sabe que hubo un quiebre, un momento donde las ganas de besarlo comenzaron a comérselo desde adentro, o aquel pensamiento intrusivo de rozar la yema de sus dedos con la piel expuesta en aquel short de futbol que siempre le quedaba pintado, y él siempre lo dejaba decorando el piso de su pieza después de jugar un picadito con los chicos. porque si, para nicolás era tan fácil dejarse perder en aquella piel pálida adornada con esas miles de pecas que una noche recuerda haberse puesto a contarlas una por una ansiando lograr saber cuántas eran en total, lo cual claramente no logró. el sabe que hubo un quiebre, pero no sabe identificar en cuál de todas las situaciones ocurrió, porque tenía muchas. y no se confundan, su dinámica no se basaba en solo sexo de una noche y listo, taza taza cada uno a su casa. no, era más profundo que eso, porque ellos podían desconocerse de las maneras más degeneradas que puedan existir, nicolás admitía que con el colorado había descubierto aquella parte sumisa que nunca había explorado en la cama con ninguna otra pareja, y para el colorado también fue todo un descubrimiento saber que con su humilde metro sesenta y cinco podía dominar tranquilamente al rubio enorme que tenía de amigo, porque si, solo eran amigos, unos que se conocen mucho más a profundidad que cualquier otro, pero amigos al final de día.
o eso siempre decía nico cuando lisandro le cuestionaba su relación con el colorado, el rubio no veía el problema en su dinámica. hasta que llegó aquel día donde todo se sintió raro y nuevo para nicolás, porque había salido muchas veces con valentín siendo eso que eran y nunca le había pasado de sentir aquel fuego creciendo en su interior mientras no podía mover la mirada de la escena que tenía a pocos metros de él. el colorado siempre había sido un hada social, hablando con todo el mundo y encontrando siempre un tema de conversación con quien sea que tenga al lado, pero, ¿porque ahora a nicolás le molestaba aquello? porque le molestaba que valentín esté hablando con otra persona, ¿no? no había otra explicación, nada de cosas raras ni celos, nunca habia sentido celos, ¿se sentía tan horrible? nicolás no quería ser celoso, quería arrancarse aquella sensación de odio y pesadez del interior que lo iba quemando poco a poco pero no podía hacer nada, la bebida que tenía entre los dedos no apaga el fuego que el rubio creía que aumentaba cada vez más y más, llevándose todo puesto y obligándolo a apretar el vaso entre sus dedos con una fuerza innecesaria. sería más fácil si corría la vista, lo sabía, pero una fuerza que no sabía de dónde venía le impedía correr los ojos de aquellos dos individuos, temía correr la vista y perderse algo importante, o lo que sea que se haya inventado en la cabeza para no correr la mirada del colorado.
lisandro apareció en su radar, o al menos lo noto por el rabillo del ojo porque estaba negado a correr los ojos de aquel par el cual se notaba que estaban teniendo una charla muy entretenida. a nico le volvió a hervir el cuerpo, esta vez un poquito más fuerte que las veces anteriores.
—que caripela nene .-podía sentir la sonrisa de licha mientras le hablaba, se obligó a mirarlo solo por un segundo para confirmar que la sonrisa estaba ahí, cuando lo hizo volvió a su tarea de tratar de ojear al compañero de charla del colorado.
—tengo la misma cara de siempre .-no había ninguna emoción en su voz, estaba más concentrado en lograr largar rayos láser por los ojos y borrar de su vista a aquel muchachito de rulos.
lisandro largó una carcajada baja, identificado automáticamente aquel tono y aquella cara, dios sabrá cuantas veces había sido el portador de aquel mal humor generado por el odio de verlo al cuti interactuar con cualquier ser humano que no sea alguno de sus amigos o gente que tenía en su radar, odiaba aquel sentimiento de que cristian pudiera encontrar a alguien mucho mejor que él, era un pendejo bastante inseguro y la falta de explicaciones en su relación también era un factor importante a la hora de desconfiar de todo el mundo.
– deja de querer ojear al pibe y vamos con los chicos, enzo sacó una botella cara y quiere que lo grabemos.– con gran esfuerzo lisandro logró mover un poco aquella muralla rubia que se había plantado en la barra cual patovica, mientras empujaba a su amigo también le hacía señas al colorado para que lo siguiera, el cual no dudo un segundo en abandonar su charlita y seguir a sus amigos, capaz también impulsado al notar que la mirada de cierto rubio se había alejado de él.
【✦ ✦】
el día después de salir siempre era igual para nicolás y valentín. después de un sábado repleto de risas y bebidas con nombres rarísimos que sus amigos compraban en grandes cantidades estos dos encaraban para el departamento del rubio con una tranquilidad envidiable y apenas cruzaban el umbral de la puerta la ropa comenzaba a estorbar, las respiraciones se agitaban cada vez más y el rastro de ropa de ambos comenzaba en el living y terminaban en la pieza del rubio, donde ambos cuerpos descansaban cubiertos de sudor y con el pelo completamente revuelto.
la mañana era tranquila, nico se levantaba antes que valentín y se disponía a preparar algo para desayunar mientras de fondo dejaba cualquier partido o canal de futbol que estuviese en ese momento, o alguna repetición de carrera si es que hubo fórmula uno ese finde. después de acomodar todo lo que había sido desparramado por sus amigos en la previa por fin podía sentarse en el sillón a relajarse, o bueno, eso era antes de que comenzara a cuestionarse su relación con el rubio. donde antes quizás se concentraba en lo que sea que estuvieran diciendo en el canal de tyc sports ahora esos pensamientos eran ocupados por miles de cuestionamientos. ¿qué fueron esos celos? ¿qué pensaría valentín si se enterase que el rubio estaba empezando a dudar de sus sentimientos hacia el? seguramente le cortaría todo de raíz, dejando de compartir las noches juntos y solo limitándose a verse en las juntadas que organizaban o en los partidos de los jueves contra los compañeros de trabajo de cuti.
en algún momento se fue a muy muy lejano porque cuando volvió en sí gracias a un sacudon que recibió de costado notó que el colorado ya se encontraba acomodado a su lado, vistiendo solamente con una remera holgada que claramente era de él. a nicolás se le olvidó como respirar por unos segundos, quedando plasmado ante semejante vista. no se sentía merecedor de ver al colorado recién levantado, con sus hebras coloradas disparadas en distintos lugares y su cuello completamente adornado por chupetones que el mismo se había encargado de dejar anoche. al parecer, los celos en él despertaban un instinto posesivo en su interior.
—¿queres mate? lo armé recién .–ofrece, una vez logra encontrar su voz nuevamente y aparta la vista de la imagen del colorado la cual le está afectando física y mentalmente.
–si, porfi.–murmura el colorado con la voz todavía un poco ronca debido a que estaba recién levantado, nico le extiende el mate y ahí es donde sus dedos se rozan, como siempre había pasado porque es normal entre dos amigos que partes de sus cuerpos se rocen. quizás lo que no es normal es la electricidad que siente nicolás que le recorre de la cabeza a las puntas de los pies. aleja la mano rápidamente una vez nota que el mate ya está bien sujetado por las manos del contrario y sigue con la mirada fija en la pantalla de televisor, obligándose a no mover sus ojos de ahí. por el bien de ambos, obviamente.
en algún momento de la ronda de mates nicolás se hizo más consciente de él poco espacio personal que tenía, el colorado estaba casi encajado en el costado de su cuerpo. no sabía en qué momento pasó, ni quién había sido. quizás el, llevado por el subconsciente había terminado por pegarse al colorado lo mas posible, nuevamente se olvidó de cómo respirar, esto no era normal en ellos. de noche no existía el espacio personal entre ellos, no había brechas entre sus cuerpos, siempre terminaban siendo uno pero ¿de día? de día eran amigos, cada uno en una esquina del sillón, hablando de boca, o de river, o de algún jugador extranjero, ¿pero esto? no, no era parte de ellos. nicolás debería explicarle a su subconsciente de que esto los ponía en una situación que no estaba buena y no era beneficiosa para ninguno de los dos en esa sala.
como si el contacto de la piel del muslo de valentín le quemara se levantó casi de un salto, buscando estabilidad en cualquier otra cosa, necesitaba alejarse de el olor de valentín que lo mareaba cada vez más.
–voy…voy a poner más agua.– murmuró ahogado, mientras se iba sin mirar hacia el sillón nuevamente, buscando llegar lo más rápido posible a la cocina donde iba a encontrar el escape que le hacía falta en ese momento. en ese momento no le importó dejar a un colorado completamente confundido y avergonzado en el sillón, mirando la puerta de la cocina con más dudas que certezas, o quizás si tenía una certeza de algo
nico no quería acercarse más.
y si a valentín no le bastó con aquella escena humillante en el sillón, lo que siguió después fue suficiente para contestar todas sus dudas.
al principio fue ligero, quizás tan ligero que ni el ojo más afilado podría haberlo notado, pero valentín si. conocía a nicolás más de lo que le gustaría admitir, por esa razón sabía que la razón de que se encontrara sentado entre enzo y julián era pura y exclusivamente para evitar que él se sentara junto a él, como era costumbre entre ellos cada vez que se juntaban. o que aquella vez que en lugar de ir juntos al partido de aquel jueves lo que recibió fue un mensaje simple de “me lleva enzo, justo estaba en su casa, perdón:(“
el colorado todavía no sabía si esto era lo mejor para ambos, o si hubiera preferido otra manera de que el rubio le dejara claro que no sentía nada por el, que simplemente lo único que podía brindarle era su Dinámica de siempre y nada más. quizás era mejor así, cortar todo de entrada y sin tener ninguna charla incómoda que pueda generar el perder la amistad que tienen, valentín aceptaba en silencio aquel pequeño pero potente mural que el rubio levantaba poco a poco entre ellos, buscando claramente marcarle la cancha de Que Si y Que No entre ellos. claramente una de los principales NO era el contacto físico de día. y eso no era difícil, lo difícil era que hacía valentín con las ganas que tenía de tocar, de sentir, de admirar. porque antes podía libremente extender su mano hacia la de nico, podía apoyar su cabeza en el hombro del contrario mientras este hablaba animadamente con los demás. pero ahora, ahora la historia había cambiado y tenía que apretar las manos muy fuerte cada vez que nico se revolvía el pelo que le caía sobre los ojos incomodandole la vista, tentándolo a estirarse y cortar esos centímetros que separaban sus dedos de la hebras doradas de su amigo. o relamerse los labios constantemente cada vez que miraba los del otro, tentado a acorralarlo contra la primer superficie que encontrara y perderse en el calor de la boca contraria como tantas veces había hecho antes.
un poco le había hervir la sangre la situación, pero no por nicolás, jamás cuestionaría una decisión de su amigo, si no él no poder libremente tocarlo a su antojo como antes si podía, cuando no era consciente de aquellos sentimientos que ahora le arruinaban la Dinámica que siempre había tenido con el rubio. siempre fueron toquetones, molestos uno encima del otro pero ahora, en este terreno desconocido donde valentín jugaba completamente de visitante era un calvario. ¿hasta donde tenía permitido llegar? ¿cuánto era mucho entre ellos ahora que las cosas se habían tornado raras gracias a él? no lo sabía, y quizás, en el fondo, tampoco quería averiguarlo
así que de a poco, dejaron de hacer las cosas que antes les nacían sin pensar. dejaron de buscarse para irse juntos, o para juntarse antes de que la manada de caballos que tenían por amigos hiciera aparición en el departamento. todas esas pequeñas cosas que antes formaban parte de ellos y su Dinámica habían desaparecido. excepto la vuelta juntos post boliche, porque claro, ninguno de los dos se animaba a dejar ir lo único que les quedaba para seguir tocándose con justificación, aunque no la necesitaran porque nadie más que lisandro y cristian sabían de su situación. quizás alguno que otro tenía sospecha pero solo eran eso, sospechas.
valentín se acuerda de aquella noche donde nuevamente el culo se le llenó de preguntas, todo gracias a cristian y su capacidad por hacerte cuestionar absolutamente todo lo ocurrido en tu vida. se acuerda del frío que le calaba los huesos mientras estaba apoyado en el barandal de aquel balcón que conocía más de lo que le gustaría admitir en voz alta, abrazándose a sí mismo para calmar aquella sensación de piel rara que le generaba el soplido del viento contra el buzo finito que le había robado al dueño del departamento, como siempre lo hacía.
【✦ ✦】
sintió el ventanal abriéndose detrás de él, pero no amagó a moverse para verificar quién era el culpable de interrumpir su soledad bajo la luz de luna, estaba más preocupado por tratar de generarse calor frotándose los costados con una furia desesperada
–te vas a congelar acá papito .– la inconfundible tonada cordobesa rompió instantáneamente aquel espiral de silencio y cuestionamiento en la que había caído casi inconscientemente, soltó una risotada media baja, prefería congelarse acá que tener que volver al interior del acalorado living donde había otro tipo de congelamiento, más específicamente con la única persona que deseaba que lo ayudara a entrar en calor más rápidamente, pero valentín tenía claro que eso no sería posible, capaz no ahora y, quizás nunca.
–¿de qué te estás escapando ahora? .- cuestionó el cuti, sin un ápice de maldad en la pregunta, pero que para valentín fue como recibir un golpe mortal en medio del pecho. sabía de que huía y sabía que podía contárselo a cristian porque era un amigo de fierro que siempre lo acompañaba. pero no quería decirlo en voz baja, porque decirlo en voz baja era asumir que algo había cambiado y que, contra toda su voluntad, él había sido el culpable de que eso sucediera.
— de tu novio, se pone re goma cuando se mama.-murmuró, medio en chiste pero no del todo. era verdad que lisandro con unas copas de más se ponía más mimoso de lo que el grupo acostumbraba a verlo y soportarlo, y para valentín, que era un gato arisco que solo se dejaba mimosear cuando él daba el primer paso, lisandro en pedo era un dolor de huevos.
–claaaro, usa a mi marido de excusa vos .-el tono jodon de cuti siempre podía aligerar cualquier cosa que esté dijera con total verdad, por eso a valentín no le golpeó tanto el notar que claramente no podía mentirle a nadie, o más específicamente, que jamás podía mentirle a cristian.
el silencio que siguió fue cómodo, tranquilo y sereno. de esos que caen en el momento justo para no asfixiar a nadie con la tensión o la incomodidad que sigue después de un dicho tan potente como el que había salido del cordobés hacía unos minutos atrás. valentín comprendió, que el único que quizás podía tenderle una mano mientras se revolcaba en el piso era el morocho que tenía a su lado, mirando a la nada junto a él, esperando quizás una respuesta.
–no sé qué pasó, pero sé que fue mi culpa el cagarlo todo. capaz fue mi error en pedir algo que claramente habíamos acordado que no era parte de lo que tenemos, o no se, solamente sé que quería algo más que tener que revolcarnos en la oscuridad y que a los primeros rayos del sol ya volviéramos a ser los amigos de siempre, ¿peque de avaricia? capaz que si, y me da una bronca bárbara pero no por nico, realmente yo respeto que él no busque lo mismo que yo, pero odio esta sensación de estar perdiendo poco a poco a lo único que genuinamente quiero en mi vida, no sé, estoy re sensible loco.-chista con bronca, la verborragia de hace unos segundos lo hace temblar porque todo lo que se venía tragando en silencio explote de repente, mientras sigue mirando a un punto fijo en el horizonte porque una cosa es decir las cosas y otra cosa es decir las cosas mirando a alguien a los ojos. a valentín no le daba tanto el pecho para ser mas valiente de lo que ya había sido.
–fa, es como verme un espejo hace un par de años eh .-responde cristian, con ese humor tan característico de él, el colorado sabe que el contrario tiene la vista ahora fijada en el, quizás buscando algún indicio de algo, pero no le daría nada, que se conforme con que había largado sus pensamientos más profundos y listo. más no le puede brindar.-¿hablaste eso con nico? o sea, todo esto que veo que tenías enterrado en lo profundo de la garganta, ¿se lo dijiste a él también?
valentín niega enseguida con la cabeza, lo único que le faltaba a su vida era tener más humillaciones y no estaba planeando perder la ínfima dignidad que creía que le quedaba, confesándose al rubio que se encontraba huyendo de él como si este fuese la lepra hecha persona.
–ni loco cris, bastante me humille estos días como para encima hacerme el confesador serial y que el otro me corte más el rostro de lo que ya lo hizo, deja nomás. seré gil pero tampoco un gil de mierda.
– siempre asumiendo vos, colorado de mierda. mira que ya estuve en tu lugar eh, realmente esto de asumir porque no se quieren sentar al lado tuyo o porque te esquivan es una paja, pero morirte con la duda de qué mierda está pasando realmente es peor, no tengo la respuesta a todo pero capaz si la tengo para todo este drama novelesco en el que te metiste, Hace Las Preguntas y no te respondas solo con pelotudeces, te lo digo como el mejor amigo que soy.
— pero cris, ¿y si sale todo como el orto? y me tengo que quedar con estos sentimientos para mi solo, me da un cagaso bárbaro no solo tener que estar sintiendo algo por mi mejor amigo si no que, en el proceso, perderlo también.
– pero nene, ¿y si sale todo bien? ¿te vas a quedar realmente con la duda de qué hubiera pasado si, en lugar de arriesgarte? no te tenía tan cagón colo, me agarras re de sorpresa eh .- con esa última cagada a pedos es que cristian vuelve a dejarlo solo en el balcón, ahora con más dudas que certezas, porque capaz, muy en el fondo cristian tenía razón. ¿o no?
cuando sintió que tenía todo el cuerpo entumecido fue que decidió volver al interior del departamento, no tenía ni idea de la hora pero por el griterío que se había armado seguramente ya era hora de empezar la ida al boliche. una vez adentro noto que estaban todos dispersos en distintas zonas, pero cierta cabeza rubia que le importaba estaba sentado todavía en el sillón, con el celular en una mano y en la otra lo que parecía ser un vaso de fernet, no sabe si hizo algún ruido que salió de él sin permiso o que, pero nicolás levantó la vista casi en automático, chocando con la suya y regalándole una de esas sonrisas que hace un par de semanas no recibía, de repente, el frío polar que lo había dejado casi duro en el borde del balcón había desaparecido y en su interior solo había un calor familiar, amigable y suavecito acunandolo de a poco. y ahí, justo ahí, fue donde una nueva pregunta le apareció en la cabeza, con una tonada cordobesa que conocía de memoria
¿y si sí?
