Actions

Work Header

Melodía Silenciosa - Naukosick

Summary:

Multi crea música que estremece el alma, pero guarda un silencio que nadie logra descifrar. Quackity es el único capaz de descifrar las letras ocultas en sus acordes desde el balcón de al lado. En un mundo lleno de ruido, ellos encuentran su propio refugio en las canciones que comparten en secreto. ¿Qué pasa cuando la persona que mejor entiende tu silencio es la que el destino te prohíbe tener cerca?

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: PRÓLOGO

Chapter Text

Quackity

Acabo de darle un puñetazo en la cara a un chico. Y no a cualquier chico. A mi mejor amigo. Mi compañero de cuarto.

Bueno supongo que desde hace cinco minutos debería llamándolo mi excompañero de cuarto.

Su nariz comenzó a sangrar casi de inmediato, y durante un segundo, me sentí mal por haberlo golpeado. Pero entonces recordé lo puto, traicionero y mentiroso que era, y me dieron ganas de golpearlo de nuevo. Lo hubiera hecho si Ewron no lo hubiese impedido, parándose entre los dos.

Así que, en vez de golpearlo, lo golpeé a él. No le hice ningún daño, por desgracia. Nada comparado en el daño que le hice a mi mano.

Golpear a alguien duele mucho más de lo que imaginaba. No es que me pase una cantidad excesiva de tiempo imaginando como sería golpear a la gente. Aunque comienzo a sentir el impulso de nuevo al observar mi teléfono, al mensaje de texto entrante de Multi. Él es otro de quien me gustaría vengarme. Sé que técnicamente no tiene nada que ver con mi situación actual, pero podría haberme avisado un poco antes. Así que también me gustaría darle un puñetazo.

Multi:

¿Estas bien? ¿Quieres venir hasta que la lluvia se detenga?

Por su puesto que no quiero ir. De por sí, mi puño ya duele lo suficiente. Si fuese al departamento de Multi, me dolería aún más luego de haber terminado con él.

Me doy la y vuelta y miro hacia el balcón de su departamento. Se encuentra apoyado contra la puerta corrediza de vidrio, celular en mano, mirándome. Es casi de noche, pero las luces del patio iluminan su rostro, sus ojos oscuros se centran en los míos, y la forma en que sus labios se curvan hacia arriba en una sonrisa suave y arrepentida, hace que sea difícil recordar por qué estoy molesto con él. Se pasa la mano libre por el cabello que cuelga sobre su frente, revelando aún más la expresión de preocupación en su rostro. O talvez de pesar. Como debe ser.

Decido no responder, y en su lugar le enseño mi dedo medio. Niega con la cabeza y se encoge de hombros, como diciendo “lo intenté”, para luego entrar a su apartamento y desliza la puerta para cerrarla.

Pongo el celular en mi bolsillo para no mojarlo y miro a los alrededores del patio en el complejo de apartamentos donde he vivido durante dos meses enteros. Cuando nos mudamos hacia un poco de frio, pero parecía que este patio de algún modo aún se aferraba a la vida.

Vibrantes hortensias azules y purpuras decoraban las pasarelas que conducen a las escaleras; y la fuente colocada en el centro veía un flujo constante de visitantes jóvenes.

Ahora que el frio llega poco a poco a su pico más atractivo, ya no hay agua en la fuente desde hace tiempo. Y las hortensias son un recuerdo triste y marchito de la emoción que sentí cuando Roier y yo nos mudamos aquí. Mirando el patio, ahora vencido por la temporada, veo un inquietante paralelismo en cómo me siento en este momento.

Derrotado y triste.

Me encuentro sentado en el borde de la fuente de cemento ahora vacía, con los codos apoyados en las dos maletas que contienen la mayor parte de mis pertenencias, esperando a que un taxi venga a recogerme. No tengo ni idea da a qué lugar va a llevarme, pero sé que preferiría estar en cualquier otro lugar que en donde estoy en estos momentos. Lo que es… bueno, sin hogar.

Podría llamar a mis padres, pero solo les daría razones para comenzar a dispararme con todos esos “te lo dijimos”.

Te dijimos que no te mudaras tan lejos, Quackity.

Te dijimos que no te lo tomaras en serio con ese tipo.

Te dijimos que, si hubieses elegido estudiar leyes en vez de música, hubiéramos pagado por ellos.

Te dijimos que debías golpear con el dedo pulgar en la parte exterior de tu puño.

De acuerdo, tal vez nunca me enseñaron técnicas de golpe adecuadas, pero si todo el maldito tiempo tenían razón, debieron hacerlo.

Aprieto mi puño, extendiendo los dedos, y luego los cierro de nuevo. Mi mano se encuentra sorprendentemente adolorida, y estoy bastante seguro de que debería ponerle hielo. Me siento mal por los chicos malos. Golpear es una mierda.

¿Saben que otra cosa es una mierda? La lluvia. Siempre busca el momento más inadecuado para caer, como ahora mismo, cuando no tengo casa

El taxi finalmente se detiene frente a mí, me levanto para tomar mis maletas. Las ruedo detrás de mí mientras el taxista se baja y la parte trasera del auto. Antes de que incluso le entregue la primera maleta, mi corazón se hunde cuando de repente me doy cuenta que ni siquiera tengo mi billetera.

Mierda.

Miro a mi alrededor, hacia donde me encontraba sentado, luego hacia mi cuerpo, como si la billetera fuera a aparecer mágicamente en mi pantalón. Pero se exactamente dónde está. La lancé y la deje caer en el suelo justo antes de golpear a Roier en su nariz.

Suspiro y me río. Por supuesto, deje mi billetera, mi primer día de estar sin hogar habría sido demasiado fácil si hubiera traído mi billetera conmigo.

- Lo siento - Le digo al taxista, que ahora se encuentra cargando la segunda pieza de mi equipaje. - He cambiado de opinión. No necesito un taxi en este momento.

Se que hay un hotel cerca de medio kilometro de aquí. Si pudiera reunir el coraje para volver a entrar y conseguir mi billetera, podría caminar allí y conseguir una habitación hasta que decida qué hacer. No es como si ya no estuviera completamente empapado.

El conductor saca las maletas de nuevo, las coloca en la acera frente a mí, y camina de nuevo al lado del conductor sin siquiera hacer contacto visual conmigo. Él simplemente se sube a su auto y se va, como si mi cancelación fuese un alivio.

¿Me veo tan patético?

Tomo mis maletas y camino de regreso a donde me encontraba sentado antes de darme cuenta que no tenia mi billetera. Echo un vistazo a mi apartamento y me pregunto qué pasaría si volviera allí a buscar mi billetera. En cierto modo dejé las cosas hechas un lio cuando entré por la puerta. Creo que prefiero estar sin hogar y en la lluvia, antes que volver allí.

Tomo asiento en mi equipaje de nuevo y contemplo mi situación. Podría pagarle a alguien para ir arriba por mí. Pero no hay nadie aquí afuera, y ¿Quién sabe si Ewron o Roier siquiera le daría mi cartera a esa persona?

Esto apesta la verdad. Sé que voy a tener que acabar llamando a uno de mis amigos, pero en este momento me siento demasiado avergonzado como para decirle a nadie cuán tonto he sido durante los últimos dos años. He estado completamente ciego.

Ya estoy comenzando a odiar tener veintidós años, y aún tengo que soportar otros 364 días para que eso cambie.

Apesta tanto que estoy… ¿llorando?

Genial. Ahora soy un chico violento y llorón, sin hogar y sin dinero. Y por mucho que no quiera admitirlo, creo que también podría tener el corazón roto.

– Está lloviendo. Date prisa.

Alzo la mirada para ver a un chico de pie junto a mí, sostiene un paraguas sobre su cabeza y me mira con apuro mientras salta de un pie al otro, esperando que yo haga algo. – Me estoy mojando, date prisa.

Su voz es un poco exigente, como si me estuviera haciendo algún tipo de favor y yo fuera un desgraciado. Arqueo una ceja al mirarlo, protegiéndome de la lluvia con una mano. Echo un vistazo a su pantalón, que son… ¿cortos?

¿Podría este día volverse aún más extraño? Me encuentro sentado en casi todo lo que tengo, bajo un aguacero torrencial, siendo correteado por un chico extraño.

Todavía estoy mirando su pantalón cuando él agarra mí y mano y me levanta en una rabieta. – Multi me dijo que podrías hacer esto. Tengo que ir a trabajar. Sígueme, y te mostraré donde está el departamento. – agarra una de mis maletas, levanta el mango y la empuja hacia mí. Toma la otra y camina rápidamente fuera del patio. Lo sigo, por ninguna otra razón mas que por el hecho de que se ha llevado una de mis maletas y la quiero de vuelta.

Grita por encima de su hombro mientras comienza a subir la escalera. – No se cuanto tiempo planeas quedarte, pero solo tengo una regla. Mantente fuera de mi habitación.

Llega a un apartamento y abre la puerta, ni siquiera mira atrás para ver si lo estoy siguiendo. Una vez que estoy en la parte superior de las escaleras, detengo mi andar fuera del departamento y lo observo.

Niego con la cabeza, mirando hacia otro lado, y luego doy pasos vacilantes dentro del apartamento. El diseño es similar al mío, solo que éste tiene dormitorios divididos, haciendo cuatro en total. El que compartía con Roier sólo tiene dos habitaciones, pero las salas de estar son del mismo tamaño.

La única otra diferencia notable es que, en éste, no veo ningún puto traicionero y mentiroso, con la nariz ensangrentada. Tampoco veo alguno de los platos sucios de Roier o su ropa por lavar regada por todas partes.

El chico coloca mi maleta en el suelo junto a la puerta, luego se hace a un lado y espera a que haga… bueno, no sé lo que él está esperando que haga.

Pone los ojos en blanco y me toma del brazo, alejándome de la puerta e introduciéndome aún más adentro del departamento. – ¿Qué demonios te pasa? ¿Por lo menos hablas? – Comienza a cerrar la puerta detrás de él, pero se detiene y se da la vuelta, con los ojos abiertos. Sostiene su dedo en el aire.

– Espera – dice – No eres… – Rueda los ojos y se golpea a sí mismo en la frente.

– Oh, Dios mío, eres sordo. –

¿Eh? ¿Qué demonios le pasa a este chico? Niego con la cabeza y abro la boca para responder, pero él me interrumpe.

– Dios, Juan – Murmura para si mismo. Se frota las manos por la cara y gime, ignorando por completo el hecho de que estoy sacudiendo mi cabeza. – Eres el peor demonio.

Guau… Este chico tiene problemas serios cuando se trata de relacionarse. Es medio raro a pesar de estar haciendo un esfuerzo por no serlo. Ahora piensa que soy sordo. Ni siquiera sé cómo responder. Niega con la cabeza como si estuviera decepcionado de sí mismo, y luego me mira fijamente.

– ¡TENGO… QUE… IR…A…TRABAJAR…AHORA! – grita muy fuerte y dolorosamente lento. Hago una mueca y doy un paso atrás, lo que debería ser un gran indicio de que lo oigo prácticamente gritando, pero no se da cuenta. Apunta hacia la puerta del final del pasillo. - ¡MULTI… ESTÁ…EN…SU…HABITACIÓN!

Antes de tener la oportunidad de decirle que puede dejar de gritar, sale del apartamento y cierra la puerta detrás de él.

No tengo ni idea qué pensar. O que hacer ahora. Me encuentro de pie, empapado, en medio de un apartamento ajeno, y la única persona, además de Ewron y Roier con quienes me encuentro furioso en este momento se encuentra a solo unos metros de distancia, en otra habitación. Y hablando de Multi, ¿por qué demonios envió a su amigo psicópata a buscarme? Saco mi celular y comienzo a escribirle cuando la puerta de su dormitorio se abre.

Camina por el pasillo con un montón de mantas y una almohada. Tan pronto como hace contacto visual conmigo, me quedo sin aliento. Espero que no sea un jadeo notable. Es que nunca lo he visto tan cerca, y es incluso más guapo a unos pocos metros de distancia de lo que es del otro lado del patio.

No creo haber visto nunca unos ojos que de verdad pudiesen hablar. No estoy seguro de lo que quiero decir con esto. Simplemente pareciera como que él pudiera dispararme la mirada más pequeña con esos ojos suyos, y yo sabría exactamente lo que tenía que hacer. Son penetrantes e intensos y, ¡oh, Dios mío! Lo estoy mirando fijamente.

La comisura de sus labios se inclina hacia arriba en una sonrisa de complicidad mientras pasa a mi lado y se dirige directamente hacia el sofá.

A pesar de su atractivo rostro y aspecto un poco inocente, quiero gritarle por ser tan engañoso. No debería haber esperado mas de dos semanas para decírmelo. Habría tenido la oportunidad de planear todo esto un poco mejor. No entiendo cómo pudimos haber tenido dos semanas de conservaciones que realmente valieron la pena, sin que él sintiera la necesidad de decirme que mi novio y mi mejor amigo se estaban enrollando.

Multi lanza las mantas y la almohada en el sofá.

– No voy a quedarme aquí, Multi. – digo, intentando impedir que perdiera el tiempo con su hospitalidad. Sé que se siente mal por mí, pero casi no lo conozco, y me siento mucho más cómodo en una habitación de hotel que durmiendo en un sofá extraño.

Por otra parte, las habitaciones del hotel requieren dinero.

Algo que no tengo en este momento.

Algo que hay dentro de mi billetera, al otro lado del patio, en un apartamento con las únicas dos personas en el mundo que no quiero ver en este momento.

Tal vez un sofá no es tan mala idea después de todo.

Multi arma el sofá y se da la vuelta, bajando la vista hacia mi ropa empapada. Observo el charco de agua que estoy creando en medio de su piso.

– Oh, lo siento mucho. – murmuro. Mi cabello se encuentra pegado a mi rostro, y mi camisa ahora es una excusa patética de barrera entre el mundo exterior. – ¿Dónde está el baño?

Él asiente con la cabeza hacia la puerta del baño.

Me doy la vuelta para abrir una maleta, y empiezo a hurgar en ella mientras Multi camina de nuevo a su dormitorio. Me alegro de que no me pregunte sobre lo que sucedió después de nuestra conversación anterior. No estoy de humor para hablar de ello.

Seleccionó un par de pantalones holgados y una camiseta sin mangas, luego agarro mi bolsa de artículos personales y me dirijo hacia el baño. Me molesta que todo en este apartamento me recuerda al mío, con solo unas pocas sutiles diferencias. Este es el mismo cuarto de baño con las puertas a la izquierda y derecha, que conducen a los otros dormitorios contiguos. Uno de ellos es el de Multi, obviamente. Tengo curiosidad por saber a quién le pertenece el otro, pero no la suficiente como para abrirlo. La regla del chico de pantalones cortos era permanecer afuera de su habitación, y él no parece ser el tipo que bromea.

Cierro la puerta que conduce a la sala de estar y la bloqueo. A continuación, compruebo las cerraduras de las dos puertas de las habitaciones para asegurarme que nadie pueda entrar. No tengo ni idea de si alguien más, aparte de Multi y el chico gritón, vive en este apartamento, pero no quiero correr el riesgo.

Me quito la ropa empapada y la tiro en el lavado para mojar el suelo. Enciendo la ducha y espero hasta que el agua se caliente, para luego mantenerme bajo el chorro de agua y cerrar los ojos, agradecido de que ya no me encuentro sentado afuera de en la lluvia. Al mismo tiempo, tampoco estoy muy feliz de estar donde estoy.

Nunca esperé que mi vigésimo segundo cumpleaños acabara conmigo duchándome en un apartamento extraño y durmiendo en un sofá que pertenece a un hombre que apenas conozco desde hace dos semanas, todo esto a manos de las dos personas que más me importaban y en las que realmente confiaba.