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Español
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2026-09-06
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Besos Salados y Caramelos para las penas

Summary:

Franco se pone a llorar en la rueda de prensa, tras la carrera de Monza.

O donde Gabriel en forma de ayudar de consolar a su pareja temina revelando al mundo completo su relacion con el piloto de Alpine

Notes:

No se porque escribi esto, pero me dolio mucho no poder consolar a Franco en ese momento, entonces escribi esto. Y perdon por la faltas de ortografia

Work Text:

Algo que detestaba Franco aparte de abandonar una carrera, era perder una oportunidad de hacer las cosas bien para la escudería.

En Monza, tenía regala de oportunidad de sumar buenos puntos para el campeonato, y si se ponía desear más hasta podría tener su primer podio en la máxima categoría. Pero se la tenía que mandar y despistarse de pista después del relanzamiento.

Stauar le dijo que no pasaba nada, que era había hecho una excelente remontada, hasta había logrado volver a los puntos después de lo que hizo, el equipo no estaba ni enojados ni molesto, estaban más bien felices de las increíbles carrera que habían hecho.

-No te hagas la cabeza- le había dicho Gasly mientras hacían la fila para pesaje post carrera. -Lo hicistes muy bien, amigo.

Pero ni con las cosas lindas que le digan su ingeniero, ni los mecánicos, ni Pierre, él sentía que era el mayor fracasado de todos.

"¿Como me voy a equivocar así? Había logrado ponerme tercero, que soy inutil que soy" se decía mentalmente.

La bronca de haberlo arruinado todo lo estaba matando. Solo quería quería estar solo hecho bolita mientras lloraba de la frustración y de la bronca, ni siquiera quería ver a su novio.

En estas situaciones, Gabriel y Franco tienen un pequeño ritual para consolar al otro después de mala carrera y todo había nacido después de la carrera sprint del año pasado que habían hecho DNF.

Después de esa carrera, Franco había ido a Kick Sauber, lo que es actualmente Audi, para ver al brasilero después del fuerte choque había tenido, y lo había encontrado llorando en suelo su motorhome, mientras se decía en portugués que era el mayor fracaso de todos los tiempos después de chocar en su Home Race.

Gabriel ni escuchó cuando el argentino había cerrado la puerta, y mucho menos lo había escuchado cuando se sentó a su lado, sabía que estaba ahí cuando lo abrazo, por un momento pensó que era Nico pero su compañero no tenía olor a yerba mate ni tampoco estaba ya que seguía corriendo en la sprint.

-Si vos sos un fracasado, entonces ¿Que soy yo que chocó con un charco de agua?- dijo Franco con la voz cortada estaba pensado lo mismo que Gabriel que era un fracaso.

-P… pero ...por...lo- Gabriel no podría ni hablar de lo mal que estaba que lo único que hizo fue aferrarse de la remera de Franco como si su vida dependiera de eso.

Fue un abrazo que duró muchísimo tiempo ya que ninguno de los quería soltar al otro, Franco terminó llorando en el hombro de Gabriel, pero este era un mar de lágrimas y moco.

-Una carrera no te define como piloto, sos increíble- dijo mientras le frotaba la espalda al menor que este al escuchar eso se separó.

Gabriel tenía los ojos rojos por tanto llorar, estaba colorado desde las orejas hasta la punta de la nariz, el pelo desordenado con uno que otro rulo aplastado. Para la vista de Franco, hasta con la cara toda demacrada llena de lágrimas y moco, seguía siendo el chico mas lindo del mundo.

-Ey basta de llorar, vas a tener más Home Races para demostrar lo talentosos que eres- Franco le pasó el pulgar por los cachetes limpiando una lágrima rebelde que estaba cayendo. -Aparte te traje esto- dijo sacando del bolsillo de su pantalón una bolsita de golosinas brasileras. -Sé que son tus favoritas y pensé que sería mejor ahogar las penas con algo dulce.

Terminó de decir con una sonrisa, aunque todavía tenía rastro de haber llorado, Franco siempre encontraba una forma de ponerlo de buen humor, al ver la bolsita reconoció uno en específico que lo hizo volver a llorar y recordó porque ese chico hablador de ojos lindos era su novio.

-Me trajistes ¿Bala Juquinha de yogurt?- dijo mientras se le llenaba los ojos de lágrimas otra vez.

-Me habías dicho una vez que te gustaban más que los tradicionales y compré un par camino al paddo...

Las palabras del argentino quedaron en el aire ya que Gabriel, lo había callado cuando juntó sus labios con los de su novio. El beso era muy tranquilo, mezclado con el sabor salado de las lágrimas pero era perfecto.

Desde ese día, cuando alguno le iba mal en algún momento del fin de semana, desahogaba sus penas y sus tristes con una bolsa de caramelos tradicionales del país en que estaban mientras le hacía compañía al otro.

Pero ni eso quería Franco en ese momento, ya que no era que le había ido mal, le había ido muy bien este fin de semana solo que haber perdido esa gran oportunidad lo hacía sentir muy mal, así que lo único era estar tranquilo llorando solo en paz.

Pero ni suerte en eso tenía, porque ahí estaba enfrente a las cámaras en el corralito.

-Excelente carrera Franco- le dijo Juan feliz porque había logrado volver a los puntos después de que todos pensaron que todo estaba perdido. -Cómo te sentís tras esta remontada? Por otra parte, hiciste un excelente adelantamiento a Bearman y a Bortoleto.

-La verdad no muy contento, desperdice esa oportunidad tanto para el equipo y para mi, y me siento muy decepcionado por...- la voz poco a poco se le estaba cortado.

Bajo la cabeza y al escuchar que se le había escapado un sollozo, había comenzó a llorar en frente a las cámaras.

Quería seguir pero no podía, las palabras no le salían, estaba agarrado del barandal del corralito mientras veía como las lágrimas caían al piso. El ayudante de prensa de Alpine no sabia que hacer siempre le tocaba renegar con las molestias y quejas sobre el auto de parte del argentino, nunca sus lágrimas.

Fossaroli estaba pidiendo que dejen tramitar esto en ESPN argentina.

En la otra punta del corralito, Gabriel había terminado con todo, estaba listo para volver al hotel para acostarse a dormir y olvidar que esta carrera pasó.

Para el piloto de Audi, no fue ni la mejor ni la peor de sus carrera, fue una más del montón, eso sí que estaba decepcionado por no sumar puntos pero tal mal no era un puesto once.

Estaba por irse, pero escucho a lo lejos que alguien había dicho que un piloto de Alpine estaba llorando, pero Gasly no podría ser ya que estaba haciendo una entrevista, al entender quién era se le hizo un nudo en el estómago.

Al que habían pactado con Franco ni bien comenzaron a tornarse más serios eso besos y abrazos a escondidas en el paddock de F2, era que en la pista eran dos desconocidos, en frente de la prensa eran compañeros o amigos, pero cuando se bajaban de los autos y las cámaras estaban apagadas eran ellos dos y el amor que ambos se tenían.

Gabriel iba hacer como si nada pasaba, pero cuando lo vio a franco llorando en frente de las cámaras, le estaba rompiendo el corazón verlo en esa situación.

Así que sin importar que esté rompiendo la promesa que se habían hecho hace años, abrazó por la espalda a su novio ignorando todo el alrededor, las cámaras y hasta la chica de prensa de Audi que lo estaba llamando.

-G...Gabi?

-¿Por qué lloras? los chicos lindos no lloran-dijo en hombro de franco para que escuche, pero también lo escuchó los periodistas y las miles de personas que estaban viendo la transmisión.

Franco levantó la vista para ver su novio con el pelo todo despeinado y con una sonrisa, eso hizo que soltara el barandal y se abalanzó sobre el cuello de su novio como si fuera la salvación de todos sus problemas.

-Hice todo mal, no debía haber hecho eso.

-shhh, no hiciste nada malo, ¿si?.

Gabriel sabía que Franco corría contra todo en su contra, auto, mecánicos, su compañero y escudería. Y aunque hiciera las cosas perfectas, para el jefe del castaño, a Franco siempre le faltaba algo y siempre era peor que su compañero, aunque él si terminara la carrera y el otro no.

La autoexperiencia de ser perfecto lo estaba carcomiendo, que aunque Franco haya salvado el auto de hacer un DNF y remontar desde el fondo para subir a los puntos con un auto roto, eso no era suficiente y mucho más cuando la oportunidad de un podio estaba en juego.

Las exigencias de ser mejor y la presión eran los motivos por los que Franco siempre llegaba llorando al hotel durante la temporada del año pasado.

Franco seguía llorando, mientras Gabriel le frotaba la espalda, esperando que eso por lo menos lo pueda calmar de todo lo que estaba sintiendo.

Mientras los jóvenes pilotos estaban en su hermosa burbuja, Juan y Albert junto al equipo de ESPN se miraban esperando que terminen, así podrían terminar por una vez con la entrevista.

-¿Mejor?- preguntó Gabriel separándose un poco del abrazo sin soltar la cintura del argentino y este sin soltar su cuello,

-Sip- dijo en español, cosa que hizo sonreír al más alto, estaba por darle un beso, pero la cámara que los estaba apuntando y se le fue el color de la cara. -¿Gabi?.

Gabriel agarró la toalla que tenía Franco el alrededor de los hombros e hizo que ambos retrocedieron unos pasos, para que no los escucharan

Ocultando un poco detrás de la toalla que no era lo suficientemente grande, y sin aguantar mas las ganas de besar a su novio acortó la distancia entre ambos y lo beso en uno pequeño beso que significaba mucho más que cualquiera de los que siempre se daban.

Tal vez las cámaras de ESPN no pudieron captar ese beso entre ambos sudamericanos pero seguro que internet ya estaba explotando por lo que había pasado antes y con esto que estaba pasando.

Para ellos, sus besos eran algo que solo tenía que quedar entre ellos...

Bueno no tanto, ya que los había visto los pilotos del podio y ahí estaba Verstappen y Russell con la boca tan abierta que se le podria meter una mosca a la boca, mientras que el piloto local pegó un grito de felicidad, ya no sabía si estaba feliz por ganar en su casa porque había gano la apuesta que tenía que Hadjar y Bearman.

-Bueno te dejo, voy a comprar caramelos- dijo Gabriel al momento que se separaron.

Franco entendió todo, le dolía separarse no quería que su novio se vaya, pero entendió que había roto la promesa que se hicieron cuando vio por detrás de Gabriel, cuando Antonelli le guiñaba el ojo y le levantó el pulgar en señal de aprobación.

-La concha de la lora.

-Después lo hablamos bien, ¿si?- el brasilero le devolvió la toalla y se fue, sin antes decirle -Te amo muito- marcando el lindo acento portugues que hacia que Franco caiga rendido a sus pies

Cuando terminó las entrevistas pendientes, le pidió a Juan Fosarolli que por favor no ventile nada de lo que pasó, pero era técnicamente tarde para solucionarlo.

Ahora no sabia si queria volver a llorar la carrera o porque había ventilado sin querer su relación con el brasilero.

Pero eso último era problema del Franco Colapinto del futuro, ahora quería comer golosinas italianas y estar con Gabriel lo que quede de día.