Work Text:
“𝙖𝙣𝙙 𝙮𝙤𝙪 𝙨𝙖𝙮 𝙞 𝙖𝙗𝙖𝙣𝙙𝙤𝙣𝙚𝙙 𝙩𝙝𝙚 𝙨𝙝𝙞𝙥
𝙗𝙪𝙩 𝙞 𝙬𝙖𝙨 𝙜𝙤𝙞𝙣𝙜 𝙙𝙤𝙬𝙣 𝙬𝙞𝙩𝙝 𝙞𝙩”
el frío en la habitación era letal, aunque nicolas cree que era el ambiente perfecto para la escena que tenía frente a él. la ropa revuelta en la cama junto a la valija abierta de par en par con varias prendas metidas dentro de esta con una clara furia y sin una pizca de delicadeza, escucha el tintineo de lo que asume son algunos perfumes que el colorado manotea sin cuidado de que estos no reventarán ante el movimiento brusco. él sigue con los pies anclados cerca de la puerta, tildado desde el primer momento que valentin no lo había recibido con un abrazo cálido sino que en su lugar le había soltado un afilado y venenoso “no aguanto más nicolas, me voy a la mierda de acá”. el rubio está seguro de que sintió como la respiración se le detenía de golpe y todo su alrededor se volvía borroso de un segundo a otro. ¿se iba? ¿a dónde? ¿por qué? ¿con quién?
tantas preguntas que rondaban por su cabeza y no podía emitir ninguna porque estaba paralizado, sin entender muy bien qué carajos estaba pasando frente a él porque en esos dos años de relación que llevaban jamás había visto a su novio con la cara roja de odio y mordiéndose los labios para contenerse en qué decir, o si lo había visto, pero nunca este odio iba dirigido hacia él. al parecer siempre hay una primera vez para todo.
–valen, espera, hablemos primero.–la voz le sale algo rasposa después de no haberla usado en un rato largo, traga saliva con fuerza cuando los ojos que antes lo miraban siempre con orgullo y ternura ahora solo cargan bronca e impotencia, nota como las manos de valentín se frenan ante sus palabras y se queda unos segundos en silencio, tomando aire.
–¿para qué vamos a seguir perdiendo el tiempo hablando, nicolas? si parece que todo lo que te digo te entra por un oído y te sale por el otro, hace meses que vengo hablando con una pared, ¿queres que siga diciéndote las cosas que me hacen mal para seguir pasándotelas por el forro del orto? no, gracias.
–yo te escucho, valen, por favor.
–por favor te vengo pidiendo yo hace cuanto, nico? que por favor no te cagues en mi, que me respetes o que al menos tengas la decencia de ser sincero al menos por el tiempo que estuvimos juntos pero no, te me cagas de risa en la cara y después te vas a quien mierda sabe dónde y me tengo que enterar todas las pelotudeces que haces porque me viven mandando mensajes por todos lados de todos los programas de chimentos de mierda que hay en la tele. ¿sabes la vergüenza que me dio atender a la forra esa que me dijo que estabas de joda con tus compañeritos y quién sabe cuántos gatos? y yo acá como un pelotudo pensando que estás nervioso por el partido que viene y por eso no me hablas o ni te molestas en darme una puta señal de vida. estoy harto, nico, de verdad que quise pero ya no puedo más.– la voz del colorado cada vez se va haciendo más fina, los ojos acumulan lágrimas que ante el primer descuido comienzan a derramarse por su cara y las manos le tiemblan, obligándolo a meterlas en el tumulto de ropa frente a él buscando las que le pertenecían a él.
nicolas trata de decir algo, pone todo su esfuerzo en que algo salga de su boca pero no encuentra las palabras correctas, aunque ¿qué palabra sería correcta en este momento? ver a su novio de esa manera simplemente le rompe el corazón, aunque un poco más se lo rompe saber que está así por su culpa. se acerca lentamente hacia él y toma las manos de este entre las suyas, tratando de que lo mire a los ojos pero solo recibe un forcejeo brusco donde sus manos caen de sacudón a los costados de su cuerpo.
–no me toques.–la voz envenenada le clava un puñal certero en el medio del pecho, un ruidito parecido a un quejido sale de sus labios ante la impresión que le genera ver el rechazo que su novio tiene hacia él.
–por favor… valen, perdóname.
–¿cuántas veces me vas a seguir pidiendo perdón, nico? ¿cuántas veces te puedo seguir perdonando hasta que por fin dejemos este tira y afloja de nunca terminar? decime, por favor, porque no quiero más esto.
pasan varios minutos en silencio después de eso, nicolas sigue tildado junto a la cama que sostiene aquella valija y valentín continúa de acá para allá revoleando cosas sobre la cama que tiene que analizar porque no quiere llevarse nada que no sea suyo, aunque el rubio nota dentro de esas prendas elegidas se encuentra el buzo de boca que le había dado él como regalo por su primera cita. tragar saliva cada vez le cuesta más al igual que mantener las lagrimas que le pican en los ojos rogando por salir. su papá sentiría mucha vergüenza si lo encontrara así, al borde de las lagrimas.
–es la última vez, valen, te lo juro.
el colorado se ríe, una risotada amarga y carente de humor sale de lo profundo de él para después mirarlo a los ojos fijamente, aquellos ojos brillosos debido a las lágrimas y la nariz roja lo hacen mierda.
–¿si, la última? creí que la última vez fue la vez pasada, ah no, fue la anterior a esa, ¿no? ya perdí la cuenta de las últimas veces que me juraste lo mismo este mes. total, el pelotudo de valentín siempre te va a perdonar, ¿o no?
valentín sigue metiendo cosas exaltadamente, ahora ya directamente ni analiza lo que agarra y simplemente lo revolea adentro de la valija que cada vez se va formando un bollo de ropa y objetos que corrían peligro adentro de esta pero eso a él colorado no le importa, está poniendo una remera media desgastada y vieja cuando sus manos se apoyan sobre aquel bulto enorme de ropa, deja caer su cabeza entre sus hombros y cierra los ojos para que el rubio no lo mire, las lágrimas ya habían dejado de ser ligeras, ahora caía una tras otras sin darle tiempo a frenarlas. sorbe por la nariz y se queda así un rato hasta que siente los brazos de nicolás rodearlo por la cintura y darlo vuelta, su cabeza queda encajada en el cuello de nicolás y este tiene ambos brazos rodeándole todo el cuerpo, contrario a los de él que siguen tiesos a los costados de su cuerpo, no tiene intención ni fuerzas para devolver aquel abrazo pero se queda ahí, un sollozo bajo se le escapa al notar que sería la última vez en sentir la calidez que tanto ama de los brazos de su novio sobre él.
–me quiero ir, nico… por favor.–la voz suena apagada y es amortiguada por el cuello del rubio, pero al tener la boca de su novio tan cerca de su oído lo escucha claramente. valentin realmente se iba a ir, después de tanto tiempo pensando que nunca tendría que temer porque su novio se cansara de él, había llegado ese momento.
–me duele un montón esto, pero es lo mejor, ¿lo sabes no? te amo un montón y últimamente eso es lo que peor me está haciendo, no siempre se puede tapar todo con amor.
a nicolás le cae tarde la información, de un momento a otro solo sabe que está de rodillas ante su novio que no puede enfocar correctamente por las lágrimas que habían empezado a caer sin ningún tipo de freno por su cara, entierra el rostro en la camiseta del colorado y escucha levemente como los sollozos de este cada vez son más fuertes, al igual que sus quejidos que mueren en la tela que tiene frente a él.
–no no, valen, por favor, no.
no sabe lo que dice, las palabras se enredan en su lengua a la hora de soltarlas y se vuelve un manojo nervioso que solo sabe soltar “por favor” y algunos “no”. siente el tironeo de valentin en la parte de los hombros del buzo que lleva puesto tratando de levantarlo pero él se niega, quizás se le ruega de rodillas el colorado abandonaría esa idea de irse y dejarlo así, roto y envuelto en un llanto lastimero.
no sabe cuando es que logró soltarlo, o que es lo que hizo para seguir de rodillas pero ahora viendo que valentin está acomodando las últimas cosas dentro de la valija. sigue en la misma posición, no había movido un músculo, sigue largando hipidos y sorbiendo por la nariz cada vez que le parece necesario, se limpia las lágrimas con la manga del buzo que ahora está húmedo y nota que no hay retorno en esa situación, valentin se iba a ir y él no tenía más que ofrecer para que esto no sea así. tuvo un millón de oportunidades para evitar llegar a este punto, pero jamás pensó que llegaría tan pronto.
el ruido seco de las ruedas de la valija golpeando contra la cerámica del piso lo devuelve al contexto en el que se encuentra, en donde el amor de su vida y su novio hacia dos años estaba listo para abandonar el departamento que tanto tiempo habían compartido juntos. donde cada rincón tenía una historia, un recuerdo juntos, diversas manchas que solo ellos podrían saber y entender como habían ocurrido y el por qué las seguían manteniendo ahí, con un suspiro cargado se pone de pie, sintiendo el ardor en las rodillas y la incomodidad en sus pies debido a la posición en la que estaba. su mirada viaja hasta la manija que el colorado sostenía en sus manos, listo para cruzar la puerta sin intenciones de una vuelta. es ahí que nicolás comprende, que no había nada que le pudiese dar o prometer para que este decidiera quedarse.
valentin sale de la habitación, y él lo sigue detrás en silencio. tratando de emitir el menor sonido posible, aunque realmente no tiene nada para decir. las lágrimas seguían ahí, solo que ahora estas caen silenciosamente, los hipidos habían parado en algún momento al igual que los sollozos, solo quedaba la tristeza en su cara y esa quemazón en el pecho que le recordaba lo que estaba pasando. valentin se estaba yendo. su primer oficial de aquel barco que se encontraba hundiéndose en la profundidad del mar estaba soltándole la mano después de mantenerse aferrado a la suya esperando un mínimo cambio, algo que justificara el seguir a su costado a pesar de ser conscientes de las fisuras que dejaban poco a poco entrar agua y hacerlos correr peligro de hundimiento. nicolás confiaba plenamente que aquellas fisuras no serían tan graves, que quizás si las tapaba con un poco de cinta esta evitaría un peligro mayor. qué equivocado estaba, ahora se encontraba ahí, con el agua por las rodillas y la persona que le había advertido una y otra vez que no bastaría con tapar las lesiones permanentemente huyendo, lejos de él y del barco.
parado a una distancia prudente en la puerta de salida su mirada sigue sobre el colorado, quien viaja por la cocina recolectando algunas cosas, ve cómo va metiendo en su mochila el termo del mate, su cargador y lo que cree es un paquete de galletitas sin abrir. quizás valentin de acá se iría a 25 de Mayo a ver a su familia, o quizás simplemente quería llevarse realmente todo lo que era suyo y nicolas recuerda que aquel paquete había sido comprado por el. con una última mirada hacia todos los rincones valentín vuelve a posar su mano en la manija de la valija y comienza a tirar de ella hacia la salida. eso era todo, el fin estaba a un cruce de puerta y a nicolás le temblaban las manos de impotencia, pero no sabía qué más hacer. sabía que no había nada que pudiera hacer. su mirada queda fija en la espalda del colorado, quien pierde unos minutos batallando con la llave que necesitaría para abrir la puerta del lobby de abajo y seguramente después dejársela al portero, ya que a partir de ahora no la necesitaría más.
–perdón valen, de verdad.– no tiene otra cosa que decir, tampoco quiere seguir estirando este momento que sabe que es igual de duro para él como para su novio, bueno, su ex novio. traga saliva al notar que el contrario se queda quieto, el tintineo del llavero en su mano se detiene abruptamente y teme haberse mandado una cagada, otra vez.– por más que quiera retenerte más, o seguir prometiéndote cosas, te juro que entiendo todo esto y no quiero seguir anclándote acá. pero sinceramente, solo quiero que sepas que estoy siendo muy honesto ahora, solamente quiero pedirte perdón.
el sonido de la puerta abriéndose de par en par le atasca la respiración en la garganta, su mirada sigue fija en el cuerpo del colorado quien después de aquel congelamiento siguió con lo suyo, que era irse lo más rápido posible de ahí, de nicolas. el silencio espeso solo es llenado por el rechinado de las ruedas de la valija y las llaves. nico espera paciente una respuesta, o una mirada, algo a lo que aferrarse una vez valentin desaparezca de su vista.
–chau, nico. gana el domingo.– aquella cabellera colorada inflada en rulos desaparece tras la puerta que es cerrada suavemente.
ahí es donde nuevamente las ganas de llorar y romper todo lo que se le cruzara en el camino aparecen repentinamente, aunque el rubio solo atina a sentarse en el sillón que tenía cerca antes de que las piernas le fallaran y romperse las rodillas nuevamente contra el piso. apoya sus codos en las piernas y oculta su cara en sus manos mientras deja salir todo lo que tenía acumulado. las lágrimas le borronean la vista y los gritos le hacen arder la garganta pero no le importa. estaba perdido. el agua va subiendo con una rapidez abrumadora y él ya no tiene a lo que sostenerse, ni a quien prometer que el agua no era un gran problema.
cierra los ojos y simplemente acepta su destino, el hundimiento del barco y de él mismo.
