Chapter Text
Tienen su cama en tal disposición, que lo primero que visualizan al despertar es el rostro del otro, reflejado por la radiante luz del sol. Sparkling adora despertar temprano los fines de semana, pues es el único momento en el que puede verle dormido.
Se apoya sobre un brazo para poder jugar con sus cabellos verdes, mientras observa su rostro sereno, en los indicios de despertar. Sus ojos vidriosos, descartan una que otra lágrima por la exposición al sol, y entre un bostezo, que para Sparkling es de lo más lindo, le da el primer saludo del día.
- Buenos días, mi rayito de sol ...
Sparkling no espera más para besar su frente, su nariz y sus mejillas, mientras cierra los ojos con fuerza, conmocionado ante el apodo tan lindo que el hombre que tanto ama acababa de ponerle.
- Buenos días para ti también, mi calabacita, mi lindo cactus, mi...
Entre risas, Herb lleva un dedo a sus labios, cesando las palabras dulces, pero recompensando aquello con un suave besito en los labios. Y, aunque ya llevaban un buen tiempo siendo novios -E incluso, con su aniversario a la vuelta de la esquina- el rostro de Sparkling no tarda en tornarse del mismo color que las rosas que comparten en su cuarto. Herb ríe y, dejándose llevar por la instancia, le llena de cortos y pequeños besos el rostro.
Una mañana tranquila, de un día tranquilo, y es que solían tomarse los fines de semana para poder pasarlos juntos.
Herb trabaja durante el día en su propia casa, que es a su vez una tienda de flores, mientras que Sparkling trabaja durante la tarde, hasta altas horas de la noche en el único bar del reino.
Puede parecer algo solitario, pero los jóvenes están acostumbrados a esta dinámica.
Además...
Todas las tardes, cuando Herb termina su turno, de vez en cuando disfruta de un buen té. ¿Y qué mejor si es tu ser especial quién lo prepara? Le gusta ir a visitarlo al bar para darle una visita sorpresa, las cuáles por supuesto, Sparkling adora con el alma.
- Un té matcha, por favor.
- ¿Un té...? O-Oh...¡Herb! Viniste a visitarme, lindo.~
¿Y como no coquetear con su cliente favorito? Después de todo, fue en esas mismas circunstancias, que se conocieron, y eventualmente se enamoraron.
Cuando ya comienza a anochecer, Herb se despide con la promesa de que volverán a verse más tarde. Vuelve a casa a preparar las últimas cosas antes de ir a dormir.
Cuando Sparkling vuelve a casa, algunos pájaros ya están cantando. Apenas se quita sus zapatos, y cae derrotado en su cama, abrazando a su querido novio, con cuidado de no despertarle.
Se siente cautivado cada vez que lo ve dormido. Su rostro tan pacífico como siempre, su suave respiración que apenas se siente, lo cálido de su piel...
Corre con la mayor de las gentilezas su cabello hacia atrás, con la finalidad de besar su frente.
- Buenas noches, mi cielo hermoso.
Y, diciendo una última cursilería máxima, termina dormido, abrazado al cuerpo que adora tanto, sintiendo una paz fuera de este mundo.
¿Cómo podía ser feliz con tan poco? Después de todo, su historia estaba llena de esfuerzos, de altos y bajos, pero marcada por el fuerte amor y apoyo que se brindan mutuamente, y que les ayuda a avanzar, juntos, en el difícil, pero bello camino de la vida.
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Al día siguiente, Sparkling se encuentra suspirando, tal cual como un adolescente ante el primer amor inocente. Su buen amigo (Y, cabe agregar, ex) Vampire entra en el bar, que curiosamente se encuentra vacío, pues no es .. Precisamente la hora ideal para beber, cosa que para el querido pelirrojo, no resultaba un problema.
- Cielos, ¿Tan temprano y ya andas soñando despierto? Qué lindo es el amor.~
Sparkling le devolvió una mirada atenta, riendo ante el comentario de su amigo.
- Nada, solo recordaba .. Ya sabes. Cuando me lo presentaste, ¿Recuerdas?
Vampire rueda sus ojos, con una sonrisa marcada en sus labios.
- Como olvidarlo, nunca te habías puesto tan tenso. El galán del pueblo, nervioso como gelatina ante una masita de pan.
El comentario no evitó hacer que sonrojase, ¿Tan evidente había sido su flechazo con Herb? Y es que ciertamente, recordar los sucesos ...
Tiempo atrás.
Sparkling, un joven de sonrisa encantadora y cabellos de oro, se hallaba como siempre, atendiendo en aquél bar que le daba de comer. Pocas veces se podía decir que uno amaba su trabajo, pero para suerte del joven, no había nada que amara más, incluso si aquello traía sacrificios, como trabajar hasta altas horas de la madrugada. En aquella ocasión, se encontraba peculiarmente fresco, apenas serían las cuatro de la tarde, cuando de pronto, un joven de cabellos rojizos entra apresurado por la puerta, y conociéndolo bien, Sparkling pudo intuir que algo querría cotillear.
Aquél joven era Vampire, el mejor amigo del rubio, y, entre detalles, ex amante. No se amaban, sin embargo, al conocerse, hubo cierta tensión que hizo que fuesen compañeros de intimidad, cosa que no duró mucho, pues descubrieron que no eran muy .. Compatibles en ese sentido. Pese a todo, siguieron siendo buenos amigos, y las cosas acabaron muy bien. A día de hoy, son mejores amigos.
- Sparkling, no vas a creer a quién vi hoy ..
Su querido amigo, finalmente, parecía haberse enamorado de verdad. Llevaba un tiempo viéndose con un chico, que por lo relatado, era de lo más peculiar, y nunca lo había visto por el bar. Deseaba poder tener la chance de conocer al interes amoroso de su amigo.
- Eres muy afortunado, ¿Sabes? Ya quisiera yo tener tu suerte.. Estoy seguro de que pronto podrán tener una oportunidad. ¡Sigue mis consejos! ¿Recuerdas el lugar que te recomendé? Es perfecto para llevarlo a una cita ..
Vampire asintió, bastante entusiasmado. Su pobre hermana ya estaba harta con el tema, pues no hacía más que hablar de aquél tierno muchacho peligris últimamente. Por suerte, tenía un amigo tan bueno y querido como Sparkling, que siempre le escuchaba atento y con alegría.
Además, le gustaba oír historias de amor .. Saber que su amigo estaba conociendo a alguien le alegraba de forma honesta, sin embargo, no evitaba tenerle un poco de envidia. Para él, el amor era un campo no explorado, algo que veía tan lejano .. Nunca pensó que algo así podría estar, literalmente, a la vuelta de la esquina.
- ¿Sparks? ¿Estás ahí? Parece que hubieses entrado en un trance .. ~
El joven Vampire movió su copa entre los dedos, divirtiéndose con ver el líquido bailar. Volvió a mirarle, entusiasmado. Sparkling carraspeó.
- Perdón .. ¿Qué decías?
- Heh. Había olvidado mencionarlo, pero, he conocido a un par de chicos por coincidencias del destino. Verás, surgió cierto problema en el que nos vimos envueltos, pero por suerte, nos pudimos apoyar entre los tres. Quise invitarlos al bar para agradecerles la ayuda, y es que no todos los días te topas con criaturas abismales rodeando al reino. ¿Puedes guardar el sitio para nosotros? Porfavor, sabes que soy el mejor cliente.~ Además, te caerán bien, lo sé.
Peticiones como aquellas eran recurrentes en el bar, al ser el único en el reino era bastante popular para reuniones sociales, entonces, revisando que no hubiesen reservas previas, accedió. La reunión se llevaría a cabo en un par de horas más, por lo que podría desde ya ir preparando las cosas.
- Dame una hora y tendré todo listo .
Vampire sonrió, entusiasmado, parándose de su silla para corretear hasta la salida.
- ¡Eres el mejor! Nos vemos a las seis.~
Sparkling rió, despidiéndose con su mano y una sonrisa mientras lo veía partir.
- Así que amigos ..
Tomó una escoba, comenzando a limpiar mientras reflexionaba al respecto. Por supuesto que un chico popular como él tenía muchos conocidos, pero, ¿Amigos? En aquél punto de su vida, sentía que solo podía contar con dos verdaderos amigos, Vampire y su querida amiga que se encontraba lejos de su pueblo. Suspiró rememorando, esperando que aquella muchacha se encontrara bien.
Las horas no tardaron en pasar volando, y es que, aún sin clientes, había mucho que hacer, como preparar las frutas que servirían como colchón para los cócteles más frescos y mantener el orden y limpieza del lugar. La campanilla de la puerta sonó y Sparkling no tardó en posarse en su puesto, con una amplia sonrisa, más que dispuesto a recibir como buen anfitrión a esos tan queridos invitados de su mejor amigo.
El primero en entrar fue naturalmente su amigo, quién fue a saludarle nuevamente con ganas. En segundo lugar, ingresó a quién presentaría como Mint Choco, Mint para los amigos. Un joven moreno de llamativos ojos. Traía consigo un violín, pues pensó que sería agradable darle un poco de su música al local.
Y entonces, lo vió.
Entrando de forma pausada, con una pequeña maceta en sus manos, un joven que no cumplía para nada con la imagen que Sparkling imaginaba para amigos de Vampire. ¿Y ese joven tan.. Delicado, había podido contra una cacería?
Sparkling quedó en un pequeño trance, del que pudo escapar al oír los chasquidos de su amigo.
- ¿Todo bien? Te estaba presentando a mi amigo, él es Herb.
Sparkling parpadeó un par de veces para espabilar, asintiendo mecánicamente.
- Claro, por supuesto.. Es un placer, Herb.
El muchacho le regaló una sonrisa y sintió algo removerse en su interior. Herb extendió los brazos, entregándole la planta. Sparkling la tomó con grata sorpresa.
- Un obsequio para el local. Gracias por recibirnos.
Sparkling nuevamente asintió de forma pausada, sin creer el encuentro que estaba teniendo con aquél muchacho. Le pareció muy amable, ante la incrédula mirada de su mejor amigo, quién no entendía por qué se comportaba tan bobo, cuando él no solía ser así.
- P-..Por favor, pasen a la barra.
Les invitó a sentarse, mientras él buscaba un espacio adecuado para la pequeña suculenta en la barra misma, así podría verla siempre. Le pareció un lindo detalle, llamaría la atención de los clientes, posiblemente. No evitó sonreír.
- Es una planta muy bonita, muchas gracias.
Ya que Mint y Vampire se hallaban en una animada conversación, atinó a agradecer por el regalo, al ver que el joven admiraba con calma el establecimiento.
- Oh. Cómo no te conocía, quise elegir una planta que fuera fácil de cuidar. Vampire me habló un poco sobre ti, cosas buenas, por supuesto..
Rió un poco, y al escuchar su risa, no evitó sentirse, por alguna razón, nervioso. No supo por qué, dentro de su ser, ansiaba que Vampire no le hubiera contado sobre ese ferviente pasado que compartían juntos.
- Ahaha, eso espero..
Llevó una mano al cuello, mientras sonreía nervioso.
- En fin, ¿Qué quieres tomar?
Herb lo miró, y Sparkling le entregó una carta, aún si le había dicho con buen ánimo que "podía preparar lo que él quisiera", queriendo alardear sobre sus habilidades en la preparación de bebidas. Fue entonces que este muchacho de verdes cabellos, volvió a sorprenderlo con algo que lo dejó incrédulo.
- Entonces, me gustaría un poco de té.
¿Té? ¿En un bar? Si que era un muchacho interesante. Aún viéndose tan tranquilo, Sparkling no sabía con qué sorpresas se iba a topar, y eso hizo que rápidamente se interesara en él. En esa ocasión, sin tener aún claros y desarrollados sus sentimientos por él, pensó que sería grandioso tenerlo como amigo.
Mientras hablaban, pudo enterarse de más cosas divertidas, como la fascinación que tenía el muchacho por las plantas carnívoras (nunca se lo habría imaginado) o el como a pesar de verse tan tranquilo, resultaba tener tanto para contar. Sparkling estaba tan fascinado con sus historias, que casi olvida que tenían compañía. Tosió un par de veces al percatarse, ganándose las risas de sus compañeros. Vampire y Mint pidieron cócteles de gustos personales y se deleitaron, halagando sus habilidades para preparar bebidas, aunque el halago que más le llegó fue el de Herb, ¡Solo preparó un simple té! Pero el joven tenía una encantadora forma de expresarse al hablar sobre las cosas que le gustaban. Sparkling añoró poder volver a encontrarse con él y compartir más de esas divertidas charlas.
Las horas nuevamente pasaron. Los jóvenes rieron, oyeron buena música por parte del violín de su acompañante y vivieron una jornada muy dichosa. Sparkling no quería que acabara nunca, ya que, además de haberse llevado muy bien con Mint, había quedado fascinado por Herb. Una excitación por hablar con alguien que pocas veces le inundaba el alma.
Cuando llegó la hora de marchar, Sparkling estuvo dubitativo. ¿Sería buena idea pedirle su contacto? Mientras pensaba en ello, Vampire volvía a pedirle un cóctel más, pensando en quedarse hasta más tarde. Herb observó su reloj, y al ver que se acercaba la hora de alimentar a su planta favorita, no tardó en marchar apresurado. Sparkling no evitó recordar el cuento de la Cenicienta, al verlo marchar, tan solo pudiendo estirar el brazo en un alcance que no se pudo concretar.
- Tranquilo, Romeo. Le causaste una buena impresión. Ten por seguro que volverá.
Sparkling lo miró con enfado, aunque no estaba enojado con él. Sus mejillas se encendieron levemente y se dió un par de vueltas en sus explicaciones negando los hechos.
- No es eso, no te hagas ideas.. Solo me pareció un muchacho bastante interesante. No resultó para nada como me lo esperaba. Pero fue para mejor.
Vampire lo miró con interés, apoyando ambas manos sobre su rostro, viendo al muchacho con atención.
- ¿Quieres su número?
Sparkling elevó rápidamente la cabeza, mirandolo con cierta ilusión.
- ¿Lo tienes?
- Claro, solo tienes que pedirmelo y es tuyo. Por aquí tengo papel, solo..
- Espera.
Sparkling lo frenó, llevando una mano hasta su brazo, Vampire lo miró confuso, así que le explicó sus razones.
- Creo que debería tomar el valor de pedírselo yo. Sí es que decide regresar..
Vampire sonrió, viéndolo con cierta ternura fraternal. Apoyó una mano en su hombro, dándole apoyo.
- Tranquilo, hombre. Volverá. ¿No dijo que tu té era de los mejores que había preparado?
Sparkling sonrió apenado.
- Solo estaba siendo amable..
Vampire negó.
- Para nada, ese chico es muy honesto.. Bueno, es todo. ¡Me voy! Tengo que mentalizarme para mi cita de mañana...
Sparkling vió como su amigo casi se iba dando saltitos y rió. Era lindo verlo enamorado y ahora, por alguna razón, ya no sentía la misma envidia que antes. Se preguntó si el encuentro que había tenido había afectado en algo, pero pensó que quizá estaba emocionandose antes de tiempo. Solo era un chico interesante, cualquiera se habría emocionado de más.
- Bueno, a limpiar..
Cuando se disponía a su tarea, notó que en la barra había un juego de llaves. Negó divertido, pensando que se trataría de las llaves de Vampire. Estuvo a punto de llamarlo, para cuando la puerta se abrió, trayendo con el ruido de las campanas a un visitante inesperado.
- Discúlpame, estaba tan enfocado en alimentar a mi planta que olvidé fijarme en donde las había guardado..
Su corazón dió un vuelco, y pudo entender que aquello no era simple admiración por un amigo. Si, tal vez aquél muchacho, se le había hecho un poco, solo un poquito lindo...
- Oh, no hay problema. Aquí las tienes.
Sonrió amable, acercándose a su acompañante para hacer entrega de las llaves. Cuando sus manos se rozaron, se sorprendió al notar que estaban cálidas. Probablemente, aún guardaban el calor de su té, y eso le hizo sentir algo por dentro.
- Muchas gracias.
Herb le sonrió, y Sparkling sintió una naciente ansiedad ante la idea de verlo marchar.
- ¿Por qué.. No te quedas a tomar otro té? Yo invito.
Herb elevó las cejas, sorprendido, entregándole una sonrisa amable.
- Lo agradezco mucho, pero, me están esperando en casa..
Oh. Inmediatamente sintió algo desinflarse dentro de él. Llevó un brazo a la nuca y rió algo incómodo.
- Claro, claro, no te retengo más entonces.
Herb asintió, y se acercó hasta la puerta. Sparkling lo vió, aún tenía dudas, pero si quería actuar, ahora era el momento. Dió un paso al frente, llamándolo.
- ¿Herb?
- ¿Sí?
Herb se dió la vuelta, dándole la cara.
- ¿Podrías.. Volver a verme?
Herb jadeó sorprendido por la inesperada petición, pero asintió, sintiéndose conmocionado. No siempre había gente que disfrutase de pasar tiempo con él, puesto que en voz de muchos, resultaba un ciudadano muy particular y extraño.. Pero para Sparkling, las cosas eran diferentes.
- Lo haré, Sparkling.
Sparkling suspiró, sonriendo más aliviado ante la confirmación del muchacho. Herb se acercó, llamando su atención, y sacó una tarjeta blanca de uno de sus bolsillos. En la tarjeta venían sus datos como vendedor de plantas, acompañados de una ilustración muy linda y simplista de una planta. Lo más importante es que aquella tarjeta, traía su número de teléfono.
- Puedes..Contactarte conmigo si así lo deseas. Estaría encantado de mantener el contacto.
Sparkling sintió como pequeñas versiones de si mismo celebraban al interior de su estómago. Se preguntó si en persona tendría cara de bobo ante la felicidad que aquella pequeña tarjeta ameritó para él.
- ..¡Te escribiré!
Herb sonrió una última vez, antes de marchar, no sin antes decirle algo esperanzador.
- Estaré esperando ese té.
Naturalmente, ese encuentro llevó a otros, donde los chicos fueron conociéndose más a profundidad, interesándose en la vida del otro. Sparkling pudo enterarse de varias cosas sobre Herb, como que estaba soltero y que vivía solo en compañía de sus plantas.
Él también había pensado mucho en sus sentimientos, en cómo le hacía sentir el muchacho de verde mirar. Estaba claro que había una atracción, pero, ¿Habría chance de que fuera mutuo? Necesitaba asesoría en temas del amor, y no tuvo mejor idea que hablarlo con Vampire, quién para ese entonces, ya había concretado algo con aquél muchacho de grises cabellos y cierta fascinación por los lobos. Finalmente tenía un novio.
- Diría que te has sacado la lotería, son tal para cual, ¡Ja! Merezco una segunda copa por haber logrado este encuentro.~
Sparkling le dió un suave empujón por sobre la barra, tapándose parcialmente el rostro.
- ¿Crees que sea buena idea dar un paso más? Digo, siempre nos reunimos aquí, pero la mayoría de las veces es porque nos juntamos los cuatro, nunca hemos estado... Realmente solos los dos. Aún estando solo él en el bar, no es lo mismo estar trabajando que poder brindarle toda mi atención fuera del trabajo.
Vampire pensó por un momento en que podría decirle a su querido amigo, pensando en variables.
- Invitalo a una cita, querido. No hay nada más directo que eso para que sepa tus intenciones. Además, ha sido claro en que necesita que le aclaren las cosas, ¿No? Así sabrás de lleno si está interesado de la misma forma en la que tú estás interesado en él.
Entre las cosas que había aprendido sobre Herb, estaba el que este era neurodivergente, siendo parte del espectro autista. Sparkling averiguó mucho al respecto, pues sintiendo interés en él, quería saber de formas para hacerlo sentir cómodo. ¿Estaba proyectando mucho, quizá?
- No quisiera asustarlo. Es algo muy repentino..
Vampire lo miró, en sus pupilas podía apreciarse el deseo de golpearlo contra la mesa. ¡No entendía por qué le daba tantas vueltas! Para Vampire era claro que el interés era mutuo, aún si con Herb las cosas no siempre quedaban claras. Pensó que haría falta una segunda intromisión de su parte para hacer que su relación avanzara, pero no fue necesario. Ante la mirada atenta del par, Herb ingresó al bar.
Sparkling rápidamente comenzó a limpiar la barra, y Vampire llevó hasta sus labios la copa de vino que bebía. Actuar natural, pensaron en unísono.
- ¿Qué están haciendo? ¿Puedo unirme?
Ambos asintieron casi al mismo tiempo, dándole espacio al joven para sentarse. Aunque habían más clientes en el bar, no solían usar mucho la barra, así que podían hablar en calma los tres, sin ser interrumpidos.
- ¿Saben? Mint dará pronto un concierto, quiere presentarnos además a alguien especial.. ¿Qué opinan al respecto?
Vampire observó a Sparkling con los ojos bien abiertos, gritándole con la mirada que ahí tenía, frente a la mesa, una oportunidad. Y Sparkling, que no era para nada tonto, aprovechó el momento.
- ¿Por qué no vamos juntos? Sería una buena tarde para pasar el rato.
Herb sonrió, aplaudiendo una vez con sus manos.
- ¡Claro! Nos divertiremos mucho, ¿Vampire?
El hombre inmediatamente tosió, haciéndose el desentendido.
- Sí, ¿Cuando es? Posiblemente pueda llevar a mi lobito a la función, ya saben, para ir en pareja, ¿Qué opinan?
Sparkling no sabía si quería ahorcarlo o abrazarlo por haber puesto el tema sobre la mesa, lo que si estaba claro, es que su rostro parecía el mismísimo vino que compañía bebía. Herb tenía un rostro neutral, observando a Sparkling.
- Claro, ¿No te molesta ir conmigo?
- ¿Qué? ¡Para nada! Seguramente nos divertiremos mucho como habías dicho..
Vampire le guiñó discretamente el ojo, y Sparkling sintió como sus manos sudaban, aún con vaso y pañuelo en mano. Herb le pidió lo de siempre, una variedad de té por ocasión que visitaba y en esa, optó por un te matcha.
Mientras Herb se deleitaba con la bebida, Sparkling comenzó a susurrarle a Vampire.
- ¿Y ahora que hago?
Vampire se acercó, discreto, acaparando su oído.
- Podrías partir por ir a buscarlo, y de paso, conocer su casa.
Dicho y hecho, la tal fecha llegó, y un Sparkling nervioso aguardaba con una planta de obsequio en sus manos, nervioso, a que el muchacho se presentara.
- Está lleno de plantas, ¿En qué estabas pensando..?
Hacía frío, así que no era de extrañar que el joven apareciese vestido con un gran abrigo, que le daba un aire distinto a sus ropas de siempre. Sparkling se sentía como un bobo por llevarle un regalo tan obvio, pero todo pensamiento negativo abandonó su mente al verlo. Lucía lindo.
- Lamento hacerte esperar. ¿Llegaste hace mucho?
- No, apenas unos cinco minutos. Ten, te traje esto. Probablemente no sea la gran cosa..
- ¿Bromeas? Es una planta, todas las plantas son bien recibidas. Además, yo vendo plantas, no es lo mismo a recibir una propia. Muchas gracias..
Sus manos se rozaron, sintiendo como en esta ocasión estaban frías debido al invierno. Deseó tener un termo con él para ofrecerle una de sus famosas infusiones y calentarlo, pero buscar el regalo perfecto había ocupado cada una de sus neuronas.
Herb dejó la planta en la calidez del hogar y volvió a salir, caminando a su lado, ya que el recinto no quedaba muy lejos de sus ubicaciones. Sparkling deseaba acortar la distancia entre sus dedos, pero aún no se sentía listo. Esto no estaba siendo precisamente una cita, o al menos, no lo había especificado. ¿Qué pasaba si se equivocaba y Herb terminaba odiandolo? Se ajustó bien su bufanda, despejando esos pensamientos terribles.
Al llegar al recinto, sonrieron al hallar a Vampire, se acercaron animados, y vieron a un joven atrás de él. Parece ser que era un poco tímido, o no sabía bien como lidiar con los demás. Herb pudo empatizar al instante.
- Este es mi novio, chicos. Espero que puedan tratarlo bien.
- Hey.. Un placer.
Con voz silenciosa los saludó, y la pronta parejita le contestó con empatía. Hablaron un rato hasta que vieron a una joven morena acercarse hasta ellos. Debían admitir, aún siendo todos del bando contrario, no podían negar que la muchacha se veía hermosa, luciendo ropas blancas y elegantes, simulaba un ángel.
- ¡Ustedes deben ser los amigos de Mint Choco! Me habló mucho de ustedes.
La animada chica se presentó ante ellos como Cocoa, denominándose como la fan número uno de su amigo. Esto les tomó sorprendidos, pero se alegraron por ver que tenía tan buenos sentimientos ante su amigo. Charlaron un rato, hasta que el evento dió señales de empezar. Las luces bajaron y los chicos inmediatamente fueron a buscar asientos.
Al sentarse, una de las manos de Sparkling rozó la de Herb. Sintió una corriente eléctrica y se sintió avergonzado, pero Herb solo atinó a sonreírle. Era muy amable..
El show avanzó sin dificultades. Sparkling pudo notar lo talentoso que era su amigo, pues aún escuchando sus canciones en el bar, verlo en un escenario con tanta gente atenta a su persona era una experiencia distinta, no evitó sentirse orgulloso de él. Las canciones fluían y Sparkling dejaba volar su imaginación. Pensó que sería muy lindo seguir viviendo momentos así con Herb, sentir lo que era tener una cita con él, conversar sobre gustos en común.. Quería aún más, y eso le dió la convicción para dar un paso adelante.
Al salir de la reunión, pudieron reunirse con Mint, quién recibía halagos y saludos de varios invitados de la noche. Cocoa se acercó a él con un ramo de rosas, sonriendo orgullosa.
- ¡Estuviste fenomenal! Pero no es novedad. No existen dudas sobre tu talento.
Mint le sonrió encantado, fascinado con la devoción de aquella jovencita, y miró a sus amigos.
- Veo que ya conocieron a Cocoa. Ella es una de mis más queridas amigas.. Así que espero que puedan llevarse bien.
Estaba claro que aquél muchacho parecía guardar sentimientos más profundos que una simple amistad, pero Cocoa, quién sentía evidentemente lo mismo, parecía ignorarlo totalmente. Sparkling no evitó sentir ternura por la situación, viéndose un tanto identificado con como se veían las cosas por fuera.
- Bueno, hay una fiesta luego de el show, ¿Les gustaría venir?
Vampire fue el primero en entusiasmarse con la idea, arrastrando en el proceso a su silencioso novio, quién no parecía estar en contra de la idea. Herb parecía debatir internamente, así que Sparkling lo observó.
- Yo pasó chicos, pero pueden divertirse sin mí, fue mucha energía por hoy..
Vampire y Sparkling se miraron con complicidad, asintiendo.
- No te preocupes, Herb. Te acompaño a casa.
Herb sonrió, y aunque fue ignorado en el momento por el causante, sus mejillas se tiñeron de rosa. El par de chicos se despidió, dejando atrás el ruido del local. La música era reemplazada por un cómodo silencio, en donde sus pisadas contra la nieve eran lo único audible.
- Fue muy divertido, ¿Verdad? Mint toca maravillosamente.
Exclamó Herb, iniciando la conversación. No era algo que ocurriera frecuentemente, así que Sparkling respondió motivado, pese a la vergüenza de haberse, al fin, quedado solos contra la noche nevada.
- Sí, es una experiencia que espero se repita..
- Me sorprendió conocer finalmente a las personas tan importantes de nuestros amigos. Parece ser que todos tienen a su alguien especial.
- Sí..
Contestó Sparkling, esperando no haber sonado muy nervioso.
La caminata se mantuvo un buen rato en silencio, pues parecía no haber más tema de conversación. Cuando llegaron a la puerta de la casa de Herb, Sparkling recordó esa vez que le pidió quedarse con él. No quería volver a dudar. Así que lo miró serio, ante la mirada confusa de Herb.
- ¿Sparkling? ¿Todo en orden?
- Cuando nos invitaron a ver a Mint tocar, en el fondo, esperaba poder tener un momento así. Yo.. Quería estar contigo a solas.
Herb volvió a enrojecer. Se mantuvo en silencio, mirándole, atento a si decía algo más. Sparkling le miró con convicción, como quién sabe perfectamente lo que quiere.
- Al salir hoy, esperaba que esta ocasión pudiese repetirse, contigo, porque pasar tiempo contigo es algo que me gusta, me hace sentir bien, me hace estar feliz conmigo mismo, y creo que tú eres un muchacho encantador.. E-En resumen, yo.. Considero esto como una cita, aún si es solo acompañarte de ida y vuelta a tu casa..
Herb no dejó de mirarle, y Sparkling se puso nervioso. ¿Había errado en decirle todo aquello? Pero una sonrisa en el rostro de Herb le hizo dejar atrás todos sus miedos y preocupaciones. Herb entre abrió los labios, diciendo algo que dejaría huella en lo que vendría en los siguientes días para el par de muchachos. Un inicio a lo que serían dulces días cotidianos a su lado.
- ¿Quieres pasar a mi casa?
Y así, tras esa inocente invitación, comenzaron a frecuentarse más, teniendo esas aclamadas citas, sin dejar de lado sus visitas al bar, que por parte de Herb, comenzaron a frecuentar.
Sparkling comenzó a frecuentar también visitar la florería de Herb, y como no, su hogar en el proceso.
Las cosas fueron avanzando entre ellos. Desde pequeños roces de mano hasta tímidos besos en la mejilla. Poco a poco fueron atreviéndose a más, hasta llegar a la actualidad, donde la dulce parejita comparte un hogar.
Sparkling vuelve a suspirar, sintiendo todo el amor y cariño posibles por su querido florista. Vampire sonrió enternecido al verlo tan enamorado, y entonces, como obra del destino, aparece Herb, haciendo sonar las campanitas del bar.
- Buenas noches, un-
Sus palabras son cortadas por la inesperada muestra de afecto que recibe por parte de Sparkling, quién abandona el puesto para ir a su encuentro, en un abrazo.
Herb no es precisamente fan de las muestras de afecto en público, y eso puede notarse al ver su rostro teñido de un fuerte rojo, no obstante, es débil ante los mimos de su amado, por lo cual, no se aleja ni reclama. Simplemente, se deja querer, queriendo de vuelta.
- Mirenlos, la parejita feliz.
Murmura Vampire sonriendo, orgulloso de la pareja que había creado. Sparkling eleva un pie con la esperanza de darle una suave patada, pero no le alcanza. Además, está muy enfocado en amar a su pareja.
Que aquellos días no terminen nunca.
