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Dulce Beta

Summary:

Hwang Intak quiere conocer a ese compañero beta que no hace que su nariz pique, mientras que Choi Jiung comienza a lidiar con un alfa curioso.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Hwang Intak nunca ha sido un alfa que le interesara todo el hecho de lazos para toda la vida, destinados, celos, aromas o esas porquerías que les mostraran desde que eran muy pequeños luego de que su primer celo hacía que su casta se presentara. Sí, era enamoradizo, su mejor amigo Taeyang, —un omega gruñón, sarcástico y burlón que Intak estaba seguro de que si seguía así moriría solo lleno de gatos— se lo decía a diario. Pero, tal y como nuevamente le decía Taeyang,  ni siquiera era amor lo que sentía sino mera atracción que se desvanecía en un suspiro. 

—Me gus-...

—No sigas, mañana dirás que no era tan lindo —Taeyang metió un trozo de pan dulce en la boca de Intak para callarlo. 

Intak revoloteó sus ojos, pero masticó mirando a su alrededor. 

—Por cierto, ¿qué taller optativo vas a tomar? —preguntó Intak. 

—Guitarra por supuesto…

—Pero ya sabes… 

—Por eso, no tengo ganas ni tiempo de aprender algo nuevo, además les demostraría mis habilidades —levantó sus hombros con una sonrisa—, ¿y tú? No me digas fútbol de nuevo, por favor, dime algo que me sorprenda, alfa con cabeza de pelota. 

—Ya basta, ¿por qué sigo siendo tu amigo? Me dices cosas pesadas todo el tiempo… 

Taeyang rió e Intak se indignó más. 

—De todas formas no, pensaste mal, elegí artes visuales —sonrió orgulloso y Taeyang casi se atragantó con el jugo que estaba tomando. 

Tosió y golpeó su pecho, para luego reír con fuerza, el aroma de Taeyang explotó como lo hizo su aroma haciendo que Intak arrugara su nariz. 

—Dios, controla tu aroma —Intak agitó su mano para disipar el aroma, para su suerte estaban en el campus de la universidad por lo que las feromonas de Taeyang se desvanecieron enseguida. 

—Oh, Dios, me tienes que estar jodiendo… tu… ¿artes visuales? —Taeyang lo miró con sus cejas alzadas y soltó otra carcajada. 

—Cada vez que me haces esto entiendo por qué me dejaste de gustar. 

—Iugh, olvida eso ya, me da escalofríos de solo recordarlo. 

Sí, Intak en un principio le había hablado a Choi Taeyang porque le llamó la atención de manera romántica, pero, como siempre, el interés se le fue igual de rápido, pero ganó un mejor amigo que a pesar de sus comentarios sarcásticos, muecas y sonrisas burlonas, era lo mejor que Intak pudo pedir. 

—Debería —Intak sintió un escalofrío y los dos rieron con fuerza. 

Los dos quedaron en silencio luego de que las risas se apagaran igual que sus aromas inmersos en la jovialidad y lo divertido de la situación. 

—Te doy un punto —rompió el silencio Taeyang—, me sorprendiste bastante, espero que sobrevivas el semestre en artes, alfita —el omega le palmeó el hombro a su amigo que volvió a sonreír orgulloso. 

Y así, la máquina de danza Hwang Intak se unió al taller de artes visuales sin saber nada de dibujo más que ser capaz de hacer personas de palitos. 

El primer día Intak caminaba emocionado por aprender cómo dibujar como… bueno, no importaba. En cuanto entró a la sala de clases saludó a las pocas personas que se encontraban, algunos lo saludaron otros simplemente siguieron conversando con la persona a su lado, a Intak no le importó, se sentó en uno de los puestos vacíos, sacó su cuaderno y esperó al profesor. 

Intak sentía su nariz picar ante los aromas que habían en la habitación, que si bien eran controlados, el alfa tenía una nariz sensible a los olores de otros alfas y omegas por lo que a veces prefería mantenerse alejado de los lugares en extremo concurridos, aunque claro, a sus 23 años había logrado acostumbrarse a esto. 

El profesor llegó minutos más tarde y la clase comenzó, aunque luego de unos minutos de la explicación del docente sobre los objetivo del taller tocan la puerta con suavidad, por inercia tanto Intak como los otros compañeros se giraron al mismo tiempo que el profesor daba el pase para que la persona que tocó entrara. 

Un chico entró, tenía capucha y unos lentes de marco grueso, casi no se le podía ver el rostro desde el ángulo en el que Intak estaba sentado, este soltó una pequeña disculpa al profesor quien le sonrió con suavidad antes de dejarlo pasar, caminó a paso rápido hasta el último asiento libre. 

Los ojos de Intak lo siguieron hasta que acomodó sus cosas en la mesa universitaria, Intak olisqueó el aire de manera disimulada, pero el chico no olía a nada o nada muy fuerte. 

¿No era omega o alfa? Se preguntó ladeando su cabeza, pero luego negó y prestó atención a lo el profesor volvía a hablar, pero la curiosidad seguía dentro de su pecho. 

—¿Choi Jiung?

—Presente —murmuró el chico de lentes que no olía a nada, Intak lo volvió a mirar. 

Se había quitado la capucha y un cabello bonito anaranjado contrastaba con su piel pálida y sus lentes negros. 

Era bonito… pero Intak seguía sin saber su casta. 

—Hwang Intak

Oh, ¡tal vez era un beta!

—¿Hwang Intak?

Debe de serlo por eso no tenía un aroma que hiciera picar el olfato sensible de Intak. 

—¡Hwang Intak!

Intak salió de sus pensamientos. 

—¡Aquí! —levantó su mano apresuradamente. 

Todos lo miraron incluso el beta bonito de cabello bonito, las mejillas de Intak se tiñeron y su aroma salió ligeramente por la vergüenza. 

—Esté más atento para la próxima, Intak. 

—Sí, profesor. 

Cuando Intak volvió a voltear a su compañero este estaba gustando sus cosas. Al finalizar la clase, Intak lo vio irse. 

Ojalá verlo la próxima clase. 

— ˗ˋ ୨୧ ˊ˗ —

Choi Jiung salió de su primera clase de artes visuales con muchas ganas de seguir en esta, pero con una extraña sensación de ser constantemente observado.

—¡Amor! Volviste, ya te extrañaba —la voz de su amigo hizo que se tensara y mirara para todos lados esperando que nadie hubiera escuchado eso. 

Los brazos de su amigo se envolvieron en su cintura mientras restregaba su cabeza en su cuello. Jiung lo conocía lo suficiente para saber que lo estaba llenando de su aroma. 

—Keeho me fui por una hora —murmuró avergonzado. 

Yoon Stephen Keeho era su molesto mejor amigo omega que buscaba cualquier forma para hacer que Jiung se enojara porque según él: “eres demasiado tierno cuando estás enojado” Ridículo, completamente ridículo. Era de la misma altura que Jiung, pero por alguna razón se veía más alto, de cabellos rosados y sonrisa que hacía derretir a varios de la facultad. 

—Demasiado para mi pobre corazón. 

Jiung hizo un sonido con su boca y apartó a su amigo. 

—Van a creer que estamos saliendo —bufó Jiung. 

Keeho revoloteó sus ojos, pero no volvió a acercarse, en cambio, le extendió un pan dulce. 

—¿Cómo te fue de todas formas en tu primer día de artes? —preguntó mientras comenzaban a caminar. 

—Todo bien… —respondió, pero mientras le daba un mordisco al pan, Keeho lo miró de reojo. 

—Pero… 

Jiung lo miró de reojo de igual forma, maldición, Keeho siempre sabía cuando había algo más. 

—Me sentía constantemente observado —murmuró volviendo su vista al alimento en sus manos. 

Keeho levantó una ceja y luego miró al frente. 

—Probablemente sea tu imaginación, eres muy paranoico. 

Jiung no se indignó, en cambio asintió lentamente, sí, probablemente era eso. 

Choi Jiung era un estudiante de composición musical que estaba en su último año, pero, como todos los años, los obligan a tomar cursos como talleres por lo que Jiung optó por algo tranquilo como lo eran las artes visuales. 

Y era un beta, algo que en ese mundo en realidad no era muy común, en general la mayoría de la población a la edad de 5 años los identificaban entre alfas, omegas o betas. Menos del 10% de la población mundial nace beta y antiguamente solían ser marginados al ser un misterio para las otras castas ya que no nacían con feromonas o algún tipo de aroma que pudiera identificar sus emociones haciéndolos algo peligrosos, era estúpido, y si bien en la actualidad ese prejucio había disminuido, aún seguía habiendo personas que los consideran bichos raros o un fenómeno de circo. 

Jiung lo había vivido desde que era muy pequeño, además de que nunca ha sido muy bueno para tratar con la gente, por más que siempre lo haya intentado encajar con las personas, la mayoría lo discriminaba por su casta. Luego de un tiempo, Jiung dejó de intentarlo y se volvió mucho más retraído. 

Hasta que en su primer año de universidad, a la edad de 18 años conoció a Yoon Keeho, el omega para los omegas (según sus propias palabras) que no dudó en sacar la verdadera personalidad burbujeante de Jiung y darle la seguridad que jamás podría juzgarlo por la casta con la que había nacido. 

Sin embargo, si Jiung era honesto, a pesar de que muchas veces lo marginaban, no se quejaba de haber nacido beta, ya que siempre consideró un dolor de cabeza los celos, y no le afectaban las feromonas por lo que tenía una vida tranquila como él quería y esperaba que siguiera así. 

— ˗ˋ ୨୧ ˊ˗ —

Jiung separó su camino de Keeho para caminar a su clase de artes visuales, esta vez iba a buena hora, por lo que iba tranquilo, cuando llegó se sentó en el mismo escritorio que la vez anterior y esperó mientras leía un libro y escuchaba música en sus audífonos, estaba tan ensimismado en su lectura que si no fuera por su inercia de levantar su mirada para ver si llego el profesor nunca se hubiese percatado de que un chico se había sentado a su lado, giró lentamente su mirada y sus ojos se encontraron con unos cafés brillantes junto con un rostro que Jiung juró que parecía un cachorro versión humano, su cabello era esponjoso y oscuro, y sus ropas eran lo que se podía considerar como casuales, modernas y que calzaban perfecto con lo que se podía ver de su figura esbelta, por el rápido análisis de los ojos de Jiung, diría que es un alfa. 

Jiung parpadeó confundido, ya que, a pesar de que lo descubrió mirándolo, el chico no apartaba su mirada. Jiung acomodó sus lentes y carraspeó para luego apartar sus ojos y dar una mirada rápida a la sala. 

¿Por qué ese chico se había sentado a su lado si había varios (bastantes) asientos vacíos en otros lados? 

—Ayer no tenías un aroma, hoy hueles a vainilla… —la voz del chico a su lado hizo que volviera a mirar a ese extraño chico. 

—¿Disculpa? 

—Pensé que eras beta… 

Jiung arrugó su nariz y se apartó ligeramente de ese —en extremo— extraño chico. 

—Soy beta… 

El chico de ojos brillantes y curiosos abrió su boca con una perfecta “o”. 

—Entonces por qué hoy hueles a omega, ¿tienes pareja?

Jiung soltó una risa nerviosa, ¿por qué demonios un alfa extraño le estaba preguntando algo así?

—No quiero sonar grosero, pero… ¿por qué debería decirte?... no te conozco. 

El alfa se alejó de él como si hubiese sido abofeteado. 

—Mierda, perdóname, no sé qué me pasaba, no estaba pensando, nunca había conocido a un beta antes, te vi la clase anterior y bueno… yo… —el chico comenzó a divagar y Jiung miró a sus lados con una sonrisa incómoda. Luego cerró sus ojos y suspiró—Me llamo Hwang Intak —hizo una ligera reverencia. 

Jiung asintió lentamente, claro, había escuchado su nombre en la clase anterior. 

—Ah, claro, eres el chico que no respondía cuando el profesor pasaba la lista —si era sincero Jiung había ya olvidado su rostro, pero ya se acordaba que lo miró por un segundo la semana pasada. 

Las mejillas del alfa se tiñeron. 

—Sí…

—Eres… alfa. 

—¿Cómo lo sabes? —preguntó mirándolo con curiosidad de nuevo. 

—Eh… lo deduje no es que realmente pueda sentirte. 

—Oh…

Jiung asintió nuevamente, luego miró a sus costados de nuevo, los dos se sumieron en un silencio incómodo, Jiung no quería sonar gruñón, pero su lengua picaba por preguntar por qué demonios se había sentado a su lado. El profesor llegó rompiendo ese silencio y ambos se sentaron derechos para prestar atención a lo que el profe comenzaba a decir. 

Jiung intentó ignorar la presencia del alfa en lo que duró la clase, bueno lo intentó. 

—Dibujas bonito —la voz del alfa hizo que lo mirara de reojo a través de sus lentes. 

—Gracias…

—Mis dibujos son lamentables —habló nuevamente. 

—Es la segunda clase. 

—¿Pero por qué tú dibujas tan bonito?

—Me gusta dibujar. 

—Ah… 

Por suerte luego de eso no volvió a hablarle, cuando la clase terminó tomó sus cosas rápidamente y mientras el alfa no miró se escabulló. 

—Adiós… Jiung —se despidió Intak, pero el beta ya había salido de la sala, hizo un puchero antes de hacer lo mismo. 

—Y eso fue lo que pasó…

Taeyang lo miraba con sus cejas levantadas sin poder creer lo que Intak le estaba contando. 

—Pobre chico, lo incomodaste a morir. 

—¿Si? 

—Cómo lo primero que le dirás es eso… yo que él te hubiese golpeado. 

—Eres demasiado drástico. 

Taeyang rió mientras negaba. 

—Espero que dejes a ese chico en paz, pobre de él. 

—Pero me agrada que no huela a nada fuerte… o sea hoy olía a vainilla, hizo que mi nariz picara…

Taeyang casi se le sale el cuello al girarse para mirar a su amigo. 

—Dime que no hiciste lo que creo que hiciste. 

Intak lo miró confundido. 

—¿Hacer qué?

…

—¿Qué mierda, Jiung? —fue lo primero que Jiung escuchó cuando llegó al lado de su amigo quien no lo recibió como siempre lo hacía. 

El de lentes miró a su amigo confundido. 

—¿Qué pasa? 

—Hueles a alfa —Keeho tapó su nariz. 

Jiung parpadeó. 

¿Que él qué? Se llevó una de las mangas de su camisa a su nariz, pero no sintió nada más que el olor de su detergente. 

—Dios, qué asco. Ven aquí inmediatamente —lo llamó y antes de que Jiung pudiera negarse, Keeho lo abrazó con fuerza sin darle chance de poder despegarse de él. 

Jiung suspiró derrotado y dejó que su amigo hiciera lo que quería hacer. 

—Mucho mejor. 

Keeho se separó de su amigo. 

—Por qué demonios olías a cacao amargo y ámbar. 

—No lo-... —abrió sus ojos—Oh —murmuró bajando su mirada—, creo que fue un compañero del taller. 

Keeho levantó una de sus cejas y luego sonrió. 

—¿Ah sí…?

Jiung frunció su ceño. 

—Ni siquiera lo conozco. 

—Claro, aunque es un idiota, ¿cómo te va a marcar con su aroma si apenas te conoce? Idiota, todos los alfas lo son, por eso no me gustan —bufó completamente indignado. 

Jiung asintió, si bien sabía lo básico de marcar a alguien por lo que enseñaban en el instituto. Jiung prefería ignorarlo, así que eso haría con el alfa, ignorarlo. 

…

—Oh… no creo haberlo hecho, ¿o si? —los ojos de Intak brillaron asustados—Tae, qué haré… creo que lo hice, pero no lo pensé, solo que el aroma de vainilla picaba un poco mi nariz… me gustó cuando no sentí un aroma fuerte en él… —tomó sus cabellos angustiado. 

—Dios, Intak, llevas dos clases y ya te obsesionaste con alguien. 

Intak hizo un puchero. 

—Juro que no me acerqué a él con esas intenciones, solo me dio curiosidad, sabes que nunca he visto un beta de cerca. 

Taeyang suspiró y asintió, derrotado, la voz de su amigo sonaba lo bastante angustiada como para saber que en realidad no quiso marcar a ese beta. 

—Intenta controlarte, alfa estúpido. 

Intak hizo un puchero, pero asintió, regañando a su lobo por marcar a un beta como si fuera suyo. 

Las clases siguientes Intak se sentó a una distancia prudente del beta, pero cada vez que pedían trabajos en pareja no dudaba en mirar fijamente a Jiung hasta que suspiraba derrotado, se levantaba de su asiento y se sentaba al lado del alfa.  

El aroma a vainilla seguía siendo molesto a su olfato y a su lobo, pero no siempre era así, aunque a Intak le picara la curiosidad por saber de dónde era que Jiung sacaba ese aroma, porque era claro que era un omega se controlaba tal y como Taeyang le había dicho porque Intak le aterraba ser un alfa igual de idiota que algunos que había conocido a lo largo de su vida. 

Intak al principio pensó que realmente Jiung lo mandaría al carajo, pero poco a poco comenzó a abrirse y el alfa se enteró de que era dos años mayor que él, que estudiaba composición musical y que le gustaba la meditación, a Intak esto último le parecía de lo más aburrido, pero escuchar al mayor hablar con un entusiasmo que Intak se odiaría por interrumpir. 

—Perdón, no te debe interesar —murmuró trazando en su libreta.

Intak negó de manera efusiva. 

—No, no, continúa, por favor, no sé nada de meditación, lo he intentado muchas veces, me aburro mucho, pero oírte explicarlo me entran ganas de intentarlo de nuevo. 

Jiung lo miraba de reojo escéptico, pero continuaba. 

Tal vez los dibujos de Intak no han mejorado ni un poco, pero el tiempo que pasaba al lado del beta compensaba el tiempo perdido en sus nulas habilidades manuales.   

Pero a pesar de lo extrovertido que es Intak, no tenía la valentía de preguntar por su Kakaotalk para poder coincidir en otro lugar que no sea la clase, pero luego dejó de pensarlo y comenzó a disfrutar de esa hora. 

Cada clase que compartía junto al beta, quien ya se sentaba a su lado sin que Intak lo mirase fijamente o se sentara él a su lado. 

Intak a veces realmente no podía evitar soltar su aroma de felicidad sin control a pesar de que el beta no pudiera sentirlo y si Intak era sincero en realidad nunca espero llevarse tan bien con una persona como lo era Jiung, no es porque sea beta sino por su personalidad y gustos. 

Jiung era tan diferente a él que era impresionante, pero Intak aprendía tanto a su lado que hasta podía jurar que llamarlo amigo era la mejor forma de describirlo. 

A su lobo era el que más contento parecía con esta nueva amistad con el beta, porque tanto él como Intak estaban completamente curiosos por saber más acerca del beta ya que para ambos, era un enigma ya que al no tener aroma, no había forma de determinar lo que estaba sometiendo por lo cual tenían que ser capaces de ver su lenguaje corporal, tono de voz y expresiones. 

Por parte de Jiung, mentiría si dijera que la presencia del alfa no había cambiado ligeramente su rutina. Jiung nunca esperó llevarse bien con una persona tan ruidosa como lo era Hwang Intak, o sea aunque estuviera en silencio su presencia (y respiración) hacían ruido y si bien eso antes le hubiera molestado en extremo, comenzó a acostumbrarse a tenerlo cerca durante las clases de artes en las cuales el alfa era de manera lastimosa bastante malo. 

—Soy horrendo en esto, Jiung. 

—Práctica…

—Lo hago, pero mis manos no comerán con mi cerebro. 

Jiung rió ante esto. 

—Bien, yo te ayudo —Intak siempre le daba las gracias. 

—Apestas a alfa —gruñó Keeho. 

Jiung frunció sus labios, confundido. 

—¿Puedes dejar de decir eso cada vez que me junto contigo de nuevo? No siento nada…

—Cariño, claro que no si eres beta, pero cada vez que sales de esa clase que tienes con ese tal Hwang Intak vuelves con aroma a alfa. 

Jiung sintió sus mejillas arder sin poder evitarlo y jugó con los anillos de sus dedos con nervios. 

Ya llevaba unos dos meses y medio en esa clase que compartía con ese alfa efervescente. 

—Diosa Luna… —Keeho negó con su cabeza—¿le has dicho de mi existencia?

Jiung parpadeó confundido. 

—Pues te he mencionado…

—Podría jurar que los días que el aroma está más fuerte en ti es cuando te marco con mi aroma. 

—No lo entiendo…

—La naturaleza de los alfas es ser territoriales y estúpidamente celosos. 

—Pero… con sus omegas, ¿no? —volvió a acomodarse sus lentes que estaban en la punta de su nariz. 

Eso era lo que a Jiung le habían dicho toda su vida. Él no encajaba en ninguna de las dos por ende no estaba destinado a encontrar a alguien de esa forma en su vida. 

—Amor… eso es una estupidez más grande que le pueden decir a un niño, adolescente y adulto. Un beta puede atraer la atención de un omega o un alfa. 

Jiung sonrió de manera temblorosa. 

—Ya, sí, entendí, pero no le intereso a Intak, tal vez me marca con su aroma como lo haces tú. 

Keeho levantó una ceja. 

—Yo te marco porque eres mi mejor amigo y parte de mi manada, Intak te marca como si fueras su pareja. 

—No. 

—Sí. 

—No. 

—No tienes derecho de hablar, yo soy el que siente feromonas de alfa celoso porque su dulce beta huele a omega. 

—No lo pongas así — arrugó su nariz y apartó su mirada, avergonzado. 

—Lo pongo así porque es lo que mi pobre olfato siente en ti. 

La siguiente clase que vio a Intak no se atrevió a preguntar algo sobre el hecho de por qué marcaría a un simple beta. No quería que las palabras de su amigo se metieran en su cabeza cuando podían ser erróneas. 

—Keeho es mi mejor amigo —contó al fin. 

Intak dejó su mueca al ver su dibujo y se volteó a mirar al beta. 

—¿Keeho?

—Sí, el que huele a vainilla. 

Intak abrió sus ojos y la forma en la que a pesar de que tuviera esos lentes nerds en su rostro aún se le podía notar el ligero rubor en sus mejillas a Jiung. 

Era adorable…

—¡Oh! —respondió—Oh, ya veo. 

—Le gusta dejar su aroma en mi porque soy parte de su manada. 

Intak asintió lentamente apartando su mirada y se sintió avergonzado de que Jiung haya tenido que aclarar eso. 

Keeho, el omega que veía siempre al beta y que pasaba todo el tiempo junto a él. Intak mentiría si dijera que no estaba celoso de ese omega que ni siquiera sabía cómo lucía, pero lo único que sabía es que olía a vainilla y dejaba completamente impregnado a Jiung con su aroma. 

Imperdonable. 

Jiung lo miró de reojo mientras Intak seguía en sus pensamientos y sonrió con suavidad de manera disimulada. 

—Mejoraste tu retrato —murmuró. 

—¡¿Lo dices en serio?! —los ojos de Intak volvieron a brillar y se inclinó hacia Jiung quien asintió. 

— ˗ˋ ୨୧ ˊ˗ —

Bien Intak estaba jodido. 

—Yo sé que me dijiste que no te dijera porque me dices que son caprichos que se me pasan rápido y-… tienes razón en eso… pe-…

—Te gusta ese beta —lo interrumpió Taeyang. 

Intak cerró su boca e hizo un puchero. 

—Sí —respondió bajito y se derritió en su asiento, pero luego se sentó derecho mirando a su amigo con el ceño fruncido—, pero no es como los otros. 

—Sí… puedo sentirlo, Tak —asintió el mayor. 

Las mejillas de Intak se tiñeron y Taeyang pudo sentir lo que dijo. El aroma de Intak se hacía mucho más fuerte, avergonzado.

—Tu lobo lo reconoce. 

Intak asintió. 

—Se siente contento a su lado y mierda, Tae… Me siento tan celoso de sentir ese aroma a vainilla en él, lo cual es ridículo porque es solo su mejor amigo y-… ¿qué hago?

Taeyang lo miró fijamente. 

—Primero dejar de ser un cobarde y pedirle su KakaoTalk. 

—Sí…

—Luego cortejarlo. 

—¡Oh! ¡Pero que tonto soy!

Era lo más básico, ahora entendía por qué su lobo le gruñía constantemente cuando Jiung le ofrecía cosas de las que él llevaba para comer. 

Claro, mierda, era un alfa se supone que tenía que hacerle pequeños regalos. 

Humano tonto…

Intak se sintió avergonzado. 

—Oh, diosa, en serio tienes que escuchar más a tu lobo. 

Intak era un tonto, ¿qué pasaba si otro omega o peor, otro alfa veía lo inteligente, tierno, abrazable que era el beta de cabellos bonitos que daban ganas de pasar sus manos por las hebras naranjas y lo quisiera cortejar? 

No, no, Intak no podía permitirlo. 

Así que la siguiente clase llegó antes que Jiung y se sentó en el lugar que ya reclamaba como suyo y del beta. 

Sacó varios snacks que sabía que le gustaban al pelinaranja y cuando lo ordenó todo sonrió orgulloso de su hazaña. 

Cuando Jiung llegó parpadeó confundido al ver todo lo que había encima de su mesa. 

—¿Y esto? —miró a Intak quien sonreía de manera orgullosa. 

—Es para ti…

—Por qué…

—Porque te gustan…

Jiung asintió lentamente. 

—Gracias, Tak, no era necesario. 

—Sí lo era. 

Jiung rió con suavidad sin poder evitarlo y desordenó los cabellos del alfa. 

—Claro…

El corazón de Intak dio un vuelco y dejó salir su aroma de manera inconsciente, y… como siempre, Jiung no lo notó. 

Intak casi se le olvida, así que antes de que el beta se despidiera de él, le pidió su KakoTalk. Jiung asintió con suavidad y se lo dio sin cuestionarlo. 

—Sí, lo tengo —sonrió Intak saltando en su lugar en la sala de artes vacía. 

Cuando Jiung llegó al lado de Keeho este ya ni siquiera se quejó de que apestaba a alfa. En cambio se percató en la bolsa que Jiung traía en su mano.

—¿Y eso?

—Me lo dio Intak…

Keeho levantó su ceja. 

—Debe ser porque siempre le doy mis snacks cuando estamos en clases. 

—Sí, claro…

Keeho estaba seguro de que eso no era. 

Jiung miró la bolsita con snacks y sonrió sintiendo como su corazón comenzaba a latir con fuerza, pero no quería hacerse ilusiones con estupideces.

A la clase siguiente Jiung sintió frío y se maldijo por no haber traído algo para tapar sus brazos desnudos. 

—¿Tienes frío? Ten —Intak hizo que lo volteara a ver y el alfa le extendía la chaqueta de cuero roja. 

—¿Estás seguro? No quiero que-…

—Está bien, estoy bien, me había dado calor de todas formas. 

Jiung se la aceptó y se la puso sintiendo gratificante que estuviera calentita por el calor corporal de Intak. 

—Se te ve mejor a ti que a mí…

Jiung se rió y negó.

—No lo creo. 

Intak sonrió e intentó morderse el interior de la mejilla para que esta no se hiciera más amplia. 

Keeho vio llegar a su amigo con una chaqueta que no era la suya y volvió a alzar una ceja. 

—¿Y eso?

—Oh, me la prestó Intak. 

Keeho quiso reír porque era claro que ese alfa había comenzado a cortejar a su amigo, aunque no quería decirle nada porque conocía lo suficiente a Jiung para saber que entraría en pánico y se alejaría de ese alfa tonto. 

—Necesito conocer a ese alfa —le dijo. 

—¿Por qué?

—Crees que dejaría pasar a ese alfa que vive marcándote con su olor para quitar el mío, nah-uh —sentenció. 

—Pero Intak es un amigo… yo no… a mi no me gusta. 

Keeho levantó ambas cejas. 

—Cariño, la forma en la que sonríes al teléfono y estoy seguro de que no es por videos de animalitos, y en la que de alguna forma siempre te veo ansioso, en el buen sentido, claro, son claros signos de enamoramiento. 

Las mejillas de Jiung se tiñeron con fuerza. 

—Y-yo… 

Keeho sonrió con suavidad y abrazó a su amigo con delicadeza ignorando el aroma que emanaba la chaqueta. 

—Ungie, está bien, no tienes por qué sentir miedo, de todas formas si te hace algo se las verá conmigo. 

Jiung se rio. 

—Pero qué pasa si estoy viendo algo que no es…

—Oh, ten por seguro de que ese alfa siente lo mismo. 

Jiung se avergonzó, pero entendió el punto de su amigo. Tal vez no era un omega, pero marcarlo de esa forma como lo dice Keeho no era muy normal. 

“Keeho quiere conocerte” decía el mensaje. 

Intak se tensó en su asiento y leyó varias veces el mensaje. 

“Qué???” Le respondió. 

“Eh, bueno, tal vez yo no sienta tu aroma en mí, pero mi amigo sí lo hace…” Un momento, pensó Intak, Jiung sí sabía que lo marcaba con su aroma. Cerró sus ojos y  golpeó su frente contra la mesa asustando a Taeyang. 

—¿Ahora qué te pasó? 

—Jiung siempre ha sabido que lo marco, se lo dice su amigo. 

Taeyang se rió sin poder evitarlo. 

—Considerando que su amigo es omega, era bastante difícil no que no se lo mencionara al menos una vez desde que Jiung te conoce. 

Su lobo le dio la razón al omega. 

Jiung veía que Intak aún no le respondía y pensó que tal vez confesar eso lo había incomodado. Iba a disculparse, pero Intak le respondió. 

“Están libres el sábado?” El corazón de Jiung dio un vuelco. Le mostró el mensaje a Keeho y este levantó su pulgar. 

Jiung le respondió con una afirmación. 

—¿Irá otra persona? No quiero ser quien toque el violín…

—Dios, irá su amigo…

—Oh, ¿el amigo omeguita? —Keeho mordió su dedo y Jiung carcajeó. 

—Sí, Taeyang se llama. 

—Uh, bueno saber su nombre —sonrió Keeho, Jiung lo empujó pero ambos rieron. 

Ese mismo fin de semana se juntaron en el cine para ver una película. 

Jiung sonrió al ver a Intak, quien pareció de inmediato encontrar su presencia y no dudó en acercarse a él. 

—¡Jiung! —soltó y sin poder evitarlo envolvió a Jiung en un gran abrazo de oso y su lobo no dudó en hacer de las suyas. 

—Hola, Tak. 

Lejos de ellos llegó Keeho quien levantó una ceja al ver y sentir como el alfa tonto marcaba al beta. 

—No hagas eso enfrente de mí, alfa. 

Intak levantó su mirada y se topó con los de Keeho. 

—Omega —soltó Intak sin soltar a Jiung. 

—Tienes agallas, alfa, robar a un miembro de mi manada así —sentenció cruzándose de brazos. 

Jiung sintió sus mejillas arder y se separó de Intak para mirar a su amigo. 

—Kyo…

—No, deja que converse con él —sentenció Keeho sin dejar de mirar a Intak. 

Intak mentiría si no decía que el omega era bonito, su cabello rosado contrastaba con su piel canela de una forma que debería ser ilegal y sus ojos estilo sirena eran atractivos.

Mierda, sí tenía razones por las cuales estar celoso. 

El omega era hermoso. 

—Idiota, me dejaste hablando solo —la voz de una nueva persona, bueno para Keeho y Jiung porque para Intak era bastante conocida. 

Keeho e Intak dejaron el contacto visual y se giraron para observar al rubio que estaba con el ceño fruncido. 

Jiung también volteó. 

—Ah, tú debes ser Jiung —sonrió Taeyang y empujó a Intak a un lado y extendió su mano hacia el beta—, soy Taeyang, un gusto. 

Jiung se sorprendió porque según Intak, Taeyang era intimidante.

—Un gusto, Taeyang. 

Los dos se sonrieron. Keeho también lo hizo y se acercó a los otros dos. 

—Yo soy Keeho, el mejor amigo del mundo mundial en la vida de Jiung, un gusto, Taeyang —se presentó y Taeyang entrecerró sus ojos. 

—Un gusto… —respondió igualmente aunque más serio que con Jiung.  

Luego de presentarse, Taeyang arrastró a Jiung a elegir una película porque según él, Intak no tenía buen gusto. 

Intak no refutó porque su brazo fue sostenido por el omega con molesto aroma a vainilla. 

—Le haces daño a Jiung y yo mismo te arranco a tu amiguito para que no seas capaz de procrear —sentenció con una sonrisa que hizo que el alfa sintiera un escalofrío.  

—No creas que no noto que lo cortejas, él claramente no lo nota. 

Intak miró a Jiung y Taeyang quienes hablaban sobre la película de la cual ya estaban comprando los boletos. 

—No quiero hacerle daño…

—Claro, eso dicen todos los alfas. 

Intak lo miró con sus labios fruncidos. 

—Lo digo enserio. 

Keeho lo miró fijamente y asintió. 

—Más te vale…

—¿Van a venir o no? La película está por comenzar. 

Los dos chicos miraron al omega y al beta asintiendo, dejando entre ellos una tregua silenciosa. 

La película no era mala o eso creía el alfa, porque en realidad, Intak no podía prestar atención a lo que la pantalla le mostrara porque el perfil de Jiung lo distraía demasiado. Su lobo revoloteaba en su interior al tener incluso más cerca al beta de lo que normalmente lo tenía durante las clases de arte. 

—Si querías besarlo, lo hubieses invitado a ver el atardecer —la voz de su amigo hizo que diera un respingo y lo mirara asustado. 

—Taeyang —le reprochó. 

Esa salida ni siquiera era una cita, porque era por el hecho de que Keeho quería conocerlo que se concretó. Su amigo levantó sus hombros y volvió su vista a la pantalla, esta vez, Intak sí prestó atención a la película. 

—La película estuvo muy buena —sonrió Jiung mientras volteaba a mirar a Intak—¿verdad?

—No creo que le haya prestado mucha atención —le murmuró Taeyang a Keeho quien asintió fervientemente. 

—Había algo más interesante para él qu-...

—¡Estuvo excelente, muy buena! —sonrió Intak cortando al omega pelirrosado y pasando su brazo por los hombros de Jiung para hacerlo caminar. Intak se giró ligeramente y les sacó la lengua a ambos omegas quienes le devolvieron el gesto. 

—Ah, Jiung… —habló Intak cuando ya estaban lo suficientemente lejos de los dos omegas metiches. 

Los dos se detuvieron y el alfa sintió los nervios amargar su aroma, pero su lobo le dio fuerzas. 

—Toma… —le extendió una pequeña bolsita. 

Jiung miró la bolsita y luego miró a Intak. 

—¿Por qué me traes un regalo? Yo no te traje nada… —expresó asustado. 

Intak negó. 

—No es necesario un regalo, pero yo sí quería darte uno. 

—¿Por qué me has hecho tantos regalos últimamente?

Intak no quiso responder, Jiung al no recibir respuesta suspiró abriendo la bolsita para sacar una cajita. Jiung la abrió. 

—Intak… esto es… 

—Me dijiste que te gustaba mucho la naturaleza y dices que te dan alergia las cadenas, te he visto usar anillos… —murmuró Intak. 

—P-pero esto es… es mucho… por qué…

En la cajita había un anillo plateado ligeramente grueso, tenía una piedra verde en el medio y a los costados tenía hojas y flores talladas. 

—Yo… —Intak apretó sus labios—, te estoy cortejando, Jiung. 

Jiung dejó de mirar el anillo y miró a Intak con sus ojos llenos de sorpresa. 

—¿Qué?

—Sé que no eres capaz de percibir mi aroma, pero sí… los regalos… 

—La chaqueta… 

—Sí, son regalos de cortejo —Intak asintió lentamente. 

—P-pero soy… soy un beta —mencionó confundido—yo… digo tu… digo —apretó sus labios—, se supone que los alfas cortejan a los omegas o los omegas incluso a los alfas… pero un alfa a un beta es…

—Probablemente es raro, pero no creo que sea imposible…

Las orejas de Jiung ardieron y apartó su mirada, avergonzado. 

—Intak… 

—T-tal vez tu no sientas lo mismo y si rechazas el cortejo me detendré de inmediato o si te sientes incómodo también lo entenderé, solo quería que… lo supieras —la voz comenzó a apagarse a medida que terminaba la frase. 

Taeyang y Keeho se habían quedado atrás mientras presenciaban la escena comiendo lo que quedaba de las palomitas. 

—O sea… ¿Yo te gusto? —preguntó Jiung apuntándose. 

—Mucho —confesó el alfa. 

—Oh… —los dos se quedaron en silencio—¿de verdad?

—Por supuesto que sí. 

Jiung miró el anillo con sus mejillas ardiendo, pero luego de unos minutos apretó sus labios y frunció el ceño, tomó el cuello de la camiseta de Intak para luego estampar sus labios con los del alfa. 

Taeyang ahogó un suspiro de impresión mientras Keeho hacía una mueca, pero luego sonrió. 

—¡Ja! —soltó—¡Ese es mi amigo Jiung!

El aroma de Intak se disparó de una forma que las pocas personas que transitaban se alejaron lentamente. 

Jiung sentía su corazón latir con fuerza y al separarse no pudo mirar a Intak a la cara. 

Oh, mierda, había besado a un alfa. 

Intak parecía haberse ido de este plano, nunca hubiese pensado que en realidad fuera Jiung quien diera el primer paso. 

Jiung de verdad mentiría si dijera que no le gustaba Intak, era inevitable que ese alfa no le gustara, si bien al principio era extraño, demasiado honesto y sin filtro, era encantador y tierno en una forma en la que Jiung no podía evitar apreciar. 

—¿No estoy… soñando?

Jiung no pudo evitar reír. 

—No, creo que no. 

—Genial, porque eso fue fantástico. 

Jiung negó completamente avergonzado. 

—Ya cierra la boca —lo apartó sin poder mirarlo aún, pero Jiung creía que merecía una respuesta concreta—, acepto tu cortejo, Hwang Intak. 

Los ojos de Intak brillaron y Jiung juró que podía ver una cola agitarse de manera frenética. 

—Gracias, oh… nunca creía llegar tan lejos —apoyó su mano en su pecho y miró Jiung. 

—Sí, mucho amor, pero tenemos hambre —la burbuja en la que se encontraban la rompió Taeyang. 

—Se estaban comiendo las palomitas —Intak hizo una mueca. 

—Ajá, pero no es suficiente —negó esta vez Keeho. 

Jiung rió mientras que Intak rodó sus ojos, pero tomó la mano de Jiung sintiendo sus mejillas arder, pero su lobo dio un vuelco de gozo en su pecho. El beta no dijo nada en contra de eso. 

El resto de la salida la pasaron entre risas y bromas de parte de los omegas ya que no podían dejar pasar el hecho de que Intak haya sido tan cliché de regalarle un anillo. 

—Cualquiera diría que le ibas a pedir matrimonio —se rió Taeyang. 

—Solo te falto arrodillarte —le siguió Keeho. 

Jiung rodó sus ojos mientras que Intak se hundía en su asiento. 

—Creo que se llevaron muy bien —murmuró Jiung cuando ya iban de camino a sus departamentos. 

—Yo diría que demasiado bien —suspiró Intak con pesar, mientras inclinaba su cabeza hacia Jiung. 

Jiung observó sus manos entrelazadas y su corazón dio un vuelco, nunca hubiese pensado que el amor de alguna forma llegaría en su último año de universidad, si era honesto, nunca pensó que llegaría en su totalidad, pero a pesar de que de alguna forma le aterraba, también sentía una calidez en su pecho. 

—Sabes siempre encontré tierno tu rostro cuando estás metido en tus pensamientos. 

La voz de Intak hizo que Jiung lo mirara. 

—¿Qué dices?

—Sí, tus lentes de nerd también son tiernos —Jiung le golpeó el brazo haciendo reír a Intak. 

—Dios, cierra la boca —lo empujó lejos y caminó más rápido. 

El alfa lo alcanzó y pasó su brazo por los hombros del contrario quien no se apartó, en su lugar sonrió sin poder evitarlo. 

El lobo de Intak se regocijaba en su pecho de manera que también hacía sentir bien al humano. Parecía reconocer a Jiung como su destinado lo cual hacía que las mejillas de Intak se tiñeran, tal vez en un principio no creía en los lazos para toda la vida, pero deseaba que el lazo que de alguna forma los unió a Jiung y a él siga firme para siempre.  

— ˗ˋ ୨୧ ˊ˗ —

Jiung se estiró mientras le daba un leve vistazo a su costado, el cabello alborotado y esponjoso de su pareja le parecía de lo más tierno. Se levantó con cuidado para no despertarlo, tomó el anillo que le dio en el pasado Intak, el cual desde ese momento jamás se quitó y caminó hasta la cocina. El beta tarareaba una canción mientras cocinaba, ya que  prefería estar él en ese lugar porque Intak tenía pésimos dotes culinarios y Jiung quería su cocina en perfecto estado al menos la mayoría del tiempo. 

Sintió una presencia en su espalda y luego una presión en su hombro. 

—¿Por qué te levantaste? —le preguntó un adormilado Intak mientras restregaba su rostro en el hombro de Jiung. 

El beta sabía lo que el alfa estaba haciendo, pero como siempre, no dijo nada al respecto. 

—Tenía hambre —confesó besando su mejilla, Intak sonrió ante este gesto—, por cierto, ¿quieres ir a cenar hoy?

Intak pareció despertar con la propuesta y sonrió de manera suave. 

—Sabes que contigo podría salir hasta la luna si me lo propusieras. 

—Dios, eres un cursi —negó el beta. 

Intak sonrió con su característica sonrisa ladeada y Jiung casi podía derretirse ante esta. 

—Pero sí, acepto. 

—Perfecto. 

Genial, pensó Jiung mientras los nervios calaban su ser, pero estaría bien, llevaban siete años de relación, recordando luego de los varios meses de Intak cortejando y de varios meses de clases juntos, el día que tuvieron la última clase del taller, Intak, de manera oficial, le pidió ser su novio. Dos años después de salir y terminar sus carreras universitarias, decidieron irse a vivir juntos, al principio fue difícil porque Jiung era demasiado ordenado e Intak todo lo contrario, pero pronto lograron adaptarse al otro de manera que se complementaban bastante bien. Con respecto a los celos de Intak, Jiung lo ayudaba y al parecer, el lobo e instinto de Intak parecían aceptarlo en totalidad. 

Intak amaba al beta y Jiung también amaba a su alfa, porque a pesar de que no pudiera percibir los aromas, Jiung sentía el amor de Intak a través de las más mínimas acciones y palabras. 

—Jiungie, es muy lindo, de aquí podremos ver el atardecer —sonrió Intak. 

Jiung asintió y mientras pedían volvieron a conversar de manera amena de cualquier cosa que se les viniera a la mente. Cuando terminaron, Jiung pagó, a pesar de que Intak no quería, de todas formas, Jiung fue más rápido, los dos caminaron hacía la terraza y Jiung pensó que sería el momento adecuado mientras el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte.   

—Takki. 

Los ojos brillantes de Intak lo voltearon a mirar con curiosidad. 

—Quiero preguntarte algo.

Intak giró su cuerpo hacía el beta mientras el viento agitaba su cabello. 

—Anda… —sonrió dándole la confianza al beta de seguir hablando. 

—¿Te…gustaría ser mi esposo, alfa? —le preguntó Jiung extendiendo la pequeña cajita. 

Los ojos de Intak se abrieron casi de manera desmesurada y miró el objeto para luego cruzar su mirada con Jiung. El lobo de Intak se agitó en su interior, su corazón se agitó en su interior con fuerza. 

Sí, estaba pasando, mierda su dulce beta le estaba pidiendo matrimonio, además le había dicho “alfa” nunca había utilizado ese término, ni siquiera en la intimidad, pero hizo que sonriera y abrazara a su, ahora, prometido. 

—Oh, Jiung, mierda, te amo —le besó la mejilla repetidas veces haciendo reír a Jiung que no dudó en envolver sus brazos en el alfa, besó los labios de Intak quien suspiró y se lo devolvió inmediatamente. 

Intak adoraba tanto a su beta, era la mejor persona que pudiera conocer y con la que pudo estar. 

—Te amo, te amo, te amo —repitió para que Jiung pudiera comprender que lo que le decía era real. 

—Yo también, Tak. 

—Diosa, eres tan tierno —le dio un beso casto en sus labios. Intak dejó que Jiung le colocara el anillo y se percató en ese momento que combinaba perfecto con el que Intak le había regalado cuando lo estaba cortejando—, aw, mi dulce beta, yo sabía que eres un cursi. 

Jiung sintió sus mejillas arder, pero dejó que Intak lo dejara de decir cosas vergonzosas porque lo amaba y lo seguiría amando ahora siendo su esposo. 

Notes:

Gracias por leer y espero que les haya gustado, sinceramente adoro escribir cosas de amor bonito🥺🥺